-CAPITULO 10-

-Así que tú eres Ranma.

Mi mamá ya está lista para salir. Lleva un vestido casual de flores, su pañoleta hace juego con su hermoso vestido. Sonrío cuando le paso el desayuno a Ranma, este parece algo nervioso, y trata de disimularlo muy bien. Sakura me ayuda a servir el desayuno y al mismo tiempo tomando las píldoras que mamá debe de tomar. Sakura mira de soslayo a Ranma y sonríe, creo que también le da gracia.

-Sí, mucho gusto. Perdone la molestia de quedarme en su casa – dice con una voz tan delicada que hasta a mí me sorprende.

-Oh, no te preocupes. Sin duda eres un chico muy respetuoso, claro que no es molestia que te quedes.

Lo miro frunciendo el ceño. Tomo asiento a su lado.

-Deberías ser así de agradable todo el tiempo – digo en voz baja, pero claramente el me escucho.

Ranma me golpea con suavidad el pie por debajo de la mesa, lo miro con los ojos abiertos. Pero él no me mira y finge ser todo un ángel.

-Y dime Ranma, ¿Por cuánto tiempo piensan quedarse?

-Mamá te dije que me quedaría – digo sin mirarla. Sigo comiendo mis tostadas y untándolas con mantequilla.

-Bueno, no lo tenía pensado – se revuelve un poco incómodo – pero si le molesta podría irme cuando…

-Oh no, no pienses que te estoy echando – suelta un suspiro y nos mira sonriendo – Me agrada que estés aquí por mi hija, se la ve tan contenta.

-Mamá… - murmuro con fuerza. Siento como mis mejillas arden de la vergüenza.

-Pero me preocupa que tu mamá no sepa de ti, dime algo ¿Ella sabe que te vas a quedar más tiempo aquí?

Ranma duda un momento en responder. Lo miro preocupada, es cierto, había olvidado por completo que teníamos que rendir cuentas en Nerima. También había olvidado por completo que tenía que poner mi celular a cargar, seguramente Nodoka tiene que estar preocupada. Incluso el insensible de mi padre también debería de estar preocupado, aunque sea un poco.

-Bueno, la verdad es que tengo el teléfono apagado desde ayer– dice encogiéndose de hombros.

Abro la boca de sorpresa y me giro completamente a él.

-¿Cómo que tienes el teléfono apagado? Pensé que habías hablado con tu mamá.

-No traje el cargador conmigo, salimos tan apresuradamente que ni siquiera tengo una muda de ropa. Apenas tengo unas camisas en el portaequipaje.

Me quedo en silencio, es cierto. Salimos literalmente corriendo de la casa. Yo por lo menos tengo ropa aquí, pero Ranma no tiene nada. Me siento tan mal porque sé que en cualquier momento tendrá que irse, y lo que más quisiera es que se quede a mi lado.

Siento su mano tomar la mía por debajo de la mesa y apretarla con suavidad.

-No te preocupes, iré a ver mis cosas y regresaré. Claro, si no hay ningún inconveniente – dice mirándonos a mi mamá y a mí.

-Deberías aprovechar en la noche, no hay mucho tráfico a la media noche – dice Sakura.

-Por mí no hay ningún problema. Además, pueden aprovechar el día de hoy para pasear un poco, pero eso si, me gustaría que llamaras a tu mamá.

El teléfono de mi mamá que está encima de la mesa comienza a sonar. Todos guardamos silencio y siento el corazón latiendo de miedo. Miro a Ranma y este me mira sonriendo de lado, sé que esa es su sonrisa de "no te preocupes, todo saldrá bien" Tami después de mirar la pantalla me mira a mi con preocupación.

-Es Soun.

Al escuchar el nombre de mi padre siento un retorcijón en mis tripas. Como si me hubiera metido en lio muy grande.

-Hola Soun. Si, están aquí. No lo sé, pero no se preocupen ellos están bien. No es ningún inconveniente para mi yo… ¡Claro que no haría eso! Eso no me corresponde a mí y tú lo sabes – mi mamá se levanta y se va hacia la cocina, sigue hablando con mi padre pero ahora en voz baja.

Sakura nos mira alzando las cejas y formando una línea es su boca, como si estuviera pensando "pasa todo el tiempo"

-¿Dónde tienen pensado ir hoy? – pregunta mientras toma su jugo.

Miro a Ranma, me toco la parte de atrás del cuello un poco incomoda. En realidad no había pensando en salir a ningún lado excepto al hospital para acompañar a Tami, Ranma me mira también incómodo y baja la mirada.

-En realidad no tenemos nada pensado. Tengo que estar en el hospital con mi mamá.

-No te preocupes por eso, además, las quimioterapias están yendo bien y Tami está recuperando un poco de la fuerza que había perdido antes.

-Eso no fue lo que dijo mi papá – recuerdo cuando él me grito que Tami se estaba muriendo y estaba muy mal.

Sakura suelta un bufido y tuerce los ojos.

-Soun suele exagerar – dice como si fuera lo más normal del mundo.

Ranma la mira curioso y apoya los codos en la mesa.

-¿Ya lo conocías?

Rápidamente, Sakura se pone un poco nerviosa. Se coloca algo de cabello de tras de la oreja y suelta una risa.

-No, no personalmente. Mis padres conocen a los suyos y bueno, Tami me habla mucho de él también y por lo que dice, creo que es algo melodramático ¡no me tomes a mal Akane! sé que es tu padre, pero es mi opinión.

-No te preocupes, pienso igual que tú.

Así que sus padres conocen a los padres de mi papá ¿A mis abuelos? Esa pregunta me queda rondando por la cabeza. Una parte de mi quiere conocer a mis abuelos, nunca he sabido de ellos y mi padre jamás me tocó el tema. Pero otra parte de mi quiere dejar ese tema muerto, no quiere tener que llevarse sorpresas. A lo mejor mis abuelos sean igual a mi papá, o incluso peor.

Justo cuando quiero preguntar algo a Sakura, mi mamá entra a la habitación.

-Ranma – lo llama y le acerca el teléfono – Tu madre quiere hablar contigo.

Ranma suelta un suspiro y suelta mi mano. Toma el teléfono y sale del comedor.

Tami se sienta y cruza sus brazos encima de la mesa, como si estuviera preocupada. No me atrevo a preguntarle algo, sé que mi padre está furioso por haberme ido de la casa de esa manera. Ya me lo imagino tirando mi ropa por la ventana o regalándosela al señor Saito para sus hijos.

-Bien Tami, saldremos en diez minutos – dice Sakura poniéndose de pie y planchando con sus manos su ropa de enfermera.

-Iré con ustedes – anuncio rápidamente.

Tami me sonríe con ternura.

-Akane, no es necesario que vengas con nosotras. Además, no dejan entrar a los niños.

-¡Yo no soy una niña! – me quejo cruzándome de brazos.

-Quiero que me esperes en la casa, o sal a dar una vuelta con Ranma – suspira –Algo me dice que no se quedará mucho tiempo por aquí, porque no aprovechas para salir con él.

-Pero mamá…

-Nada de peros, además, estoy con Sakura. Ella me ayuda en todo y cuando regrese sé que puedo contar también con el apoyo de mi hija.

Frunzo el ceño.

-Pero quiero estar contigo.

-Y estamos juntas ahora. No te preocupes hija, me siento muy bien y mucho más contigo en casa.

Ranma entra a la habitación, parece cabizbajo y cansado. Tami lo mira y luego mira a Sakura, una señal para dejar la habitación.

-Iré a terminar de alistarme – Sakura y mi mamá se van, dejándonos a Ranma y a mi solos.

-¿Qué sucede? – lo miro, sigue de pie. Se pasa una mano por su cabello sé que lo hace cuando se siente frustrado y eso me preocupa.

-Akane, tengo que volver a casa, se presentaron algunos problemas y… - suelta un suspiro largo y derrotado – En fin, esta noche tengo que salir.

Bajo la mirada, siento otra vez esa decepción golpeando mi pecho. Ayer todo parecía tan perfecto, todo parecía un sueño. Pero tal vez fue solo eso, un sueño. Ahora que Ranma se va, no sé cómo puedo sobrellevar lo de mi madre sin su compañía, sin su ánimo y su fuerza que me contagia tanto.

Ranma se agacha a mi altura y toma mi rostro entre sus manos.

-Hey, no llores – su pulgar seca una lagrima que se me había escapado sin darme cuenta ¿Enserio estaba llorando? –Todo saldrá bien, regresaré lo más pronto posible. Lo prometo.

Junta su frente con la mía, siento su cálido aliento y cierro los ojos dejándome llevar por ese hermoso sentimiento de confort que me produce Ranma. Me besa, sus suaves labios atrapan los míos en un beso lento y cargado de emociones.

-No te dejaré sola, volveré por ti.

Lo abrazo rodeando su cuello. El me abraza también, nos abrazamos fuerte y entierro mi cara en su hombro. El olor de Ranma me mata, ese perfume que usa que no es tan fuerte y huele como a canela y sol, el aroma de su piel, cálido y delicioso. Beso su piel, tenía tantas ganas de hacerlo.

-¿Están molestos contigo? – me separo un poco.

El forma una línea en sus labios.

-Un poco, hay algunos que se enojaron conmigo por irme así y apagar el teléfono.

-Shamppo… - su nombre sale automáticamente de mi boca.

En el tiempo que llevamos sabiendo nuestros sentimientos, después de todos los besos, caricias y lindas palabras. No habíamos tocado el tema de Shamppo, Ranma tiene novia y es ella, seguramente estará furiosa por no saber nada de su novio. Me siento mal porque sé que la está engañando conmigo, me siento mal porque seguramente mi padre se enfurecerá y no querrá saber nada de mí. ¿Qué pensará Nodoka? ¿Ranko? ¿Qué pensarán todos?

¿En que estaba pensando? Anoche fue muy importante para mi saber que los sentimientos que tenía hacia Ranma eran correspondidos, pero no me detuve a pensar en las consecuencias. Me sentí tan segura estando lejos de mi papá, lejos de Shamppo, de los prejuicios y sentí tanto valor y alegría por haberme besado con Ranma, incluso dormí con él. Pero ahora, él se va, seguramente pensará que todo esto fue una locura y regresará con su novia. Mi padre me mataría, no es normal nada de lo que está pasando. Nosotros convivíamos en esa casa como hermanos y ahora, ahora sentimos una atracción fuerte por el otro.

-Akane, eso no tiene importancia – me besa –Solucionaré todo y vendré para estar contigo.

-¿Solucionar qué? – suelto un bufido y me levanto –Ranma esto está mal, por Dios ¿Qué estamos haciendo? Se supone que eres mi hermanastro – señalo hacia el espacio entre los dos –Esto no está bien.

Ranma me mira sorprendido, incluso diría dolido, sigue agachado. Se va levantando poco a poco.

-Akane ¿Qué te pasa?

-No lo sé Ranma yo solo… - no sé si estoy frustrada por nuestra situación o simplemente enojada porque se va a ver con su novia.

Pensando bien las cosas, Ranma no tendría futuro conmigo. Nuestra relación no sería bien vista e indiscutiblemente nos veríamos obligados a dejarlo así, y seguramente seriamos el tema popular de todos, y tendríamos que vernos cada cena navideña o cada día festivo. Para el cumpleaños de Nodoka o de mi padre, navidad, año nuevo. Nos veríamos y ninguno podría hacer nada más que llevarse como hermanos.

-¿Por qué de repente te agarra la moral? Ayer estabas tan feliz abrazándome, besándome ¿Y Ahora dices que estamos haciendo todo mal? ¿Qué diablos te pasa? – se acerca a mi enojado.

-¡Ponte a pensar Ranma! ¿Enserio crees que está bien esto? ¿Qué dirá todo el mundo?

Se acerca peligrosamente a mí y sin darme cuenta estoy aprisionada entre él y la pared. Lleva cada mano a cada lado de mi cabeza, sin dejarme ninguna escapatoria. A decir verdad, no creo poder moverme con esos ojos azules mirándome.

-¿Desde cuándo te importa lo que piense todo el mundo? – Acerca su rostro al mío - ¿Acaso piensas hacer como si nada de lo que paso ayer hubiera pasado? – Susurra sobre mi boca –Porque no creo que seas capaz de estar lejos de mí.

Cierro los ojos y muero por besarlo. Quiero que me bese de la misma manera que lo hizo ayer. De repente siento el aire frio golpearme, Ranma se alejó de mí, dejándome con las ganas que tenia de besarlo. Se apoya en la mesa con los brazos cruzados.

-Tengamos una cita.

-¿Qué?

-Me voy hoy y no conozco mucho Tokyo, quiero tener una cita contigo.

-Pero Ranma yo…

-¡Eso suena estupendo! – Mamá y Sakura aparecen de pronto – Hija, ¿porque no lo llevas a conocer la ciudad?

-¿Desde cuándo están escuchando? – la miro sorprendida. Luego miro a Ranma, este está tratando de taparse la boca disimulando la risa. Por esa razón se alejó de mí, sabía que mi mamá estaba cerca.

-No te preocupes, solo escuchamos la palabra "cita" – dice mi mamá mientras acomoda su bolso en su hombro.

-Vayan a pasear, no se preocupen por nada. Tami estará en perfectas manos.

-Pero mamá yo quiero ir.

-Ranma se va hoy, Akane. Hagamos algo, sal con el hoy y mañana me acompañaras todo lo que quieras – Tami me toma de los hombros y me sonríe esperando que le diga que sí. Me agita con suavidad para que responda rápido.

Miro a Ranma de soslayo, parece pensativo. Luego miro a mi madre y asiento con la cabeza.

-Está bien, pero nada me va apartar de ti mañana.

-Bien, me agrada saberlo. Bueno, tenemos que irnos porque si no el doctor se molestará – dice observando su reloj.

-Que les vaya bien en su cita – dice Sakura.

Ambas salen de la casa y el silencio inunda la habitación. Ranma sigue pensativo, pensé que estaría emocionado, pero ahí está, mirando hacia la nada. Seguramente sabe cómo yo que esto no tiene sentido. Él ahora se irá a casa y no sé cuándo volveré a verlo, seguramente me olvidará y pensará que fue una locura haberse fijado en mí. Siento un nudo en la garganta y un dolor en el pecho. Trato de aguantar aire para evitar sentirme miserable.

-Bien, ¿Dónde me llevarás hoy? – lo observo y ahora está avanzando hacia la sala.

Un poco aturdida por su comportamiento, me apresuro a recoger la mesa y dejar los platos en el lava vajillas, siento como mis manos tiemblan un poco, estoy nerviosa.

-Iré a darme una ducha rápido y bajo ¿Está bien? – él no dice nada mientras paso por su lado.

Toma asiento en el sofá y saca su celular apagado. Como no responde voy a tomar eso como un sí. Siento esa extraña sensación de que en cualquier momento todo se va a ir al demonio. Todo lo que vivimos anoche se va a ir al diablo y me quedaré pensando en lo estúpida que fui por haberle dicho esas cosas antes. ¿Estará enojado conmigo? Pero hace un momento se lo veía bien, incluso me pidió una cita. O tal vez…

Tal vez lo hiso por no molestar a Tami, ella nos estaba observando. No quiso atormentarla con una discusión de nosotros.

Tengo la sensación de que Ranma en cualquier momento saldrá de la casa sin que me dé cuenta, así que el miedo hace que me apresure lavándome el cuerpo, ato mi cabello con un peinado en forma de cebolla. Al salir de la ducha me lavo los dientes rápidamente y tomo un jean y una blusa blanca algo ajustada. Ya que no estamos en invierno el clima está perfecto para usar ropa como esta.

Bajo las escaleras y siento un gran alivio al ver a Ranma sentado en el sofá. Al parecer no se ha dado cuenta de que estoy mirándolo. Está sentado, con su celular entre sus manos dándole vueltas, un rechinido de la madera atrae su atención y me mira.

-¿Podemos hablar? – no se levanta, se lo ve tan tranquilo pero al mismo tiempo esa tranquilidad me aterra.

Bajo en silencio y me siento a su lado. Tengo tantas ganas de tener mi teléfono conmigo y distraerme con algo, pero lo tengo en mi cuarto cargando. Ranma suspira.

-No te voy a obligar a salir conmigo si no quieres.

-Yo si quiero salir contigo.

Ranma me mira molesto.

-Por favor, Akane. Hace un momento dijiste que todo esto es una locura, ¿Y ahora pretendes que salga contigo sabiendo que piensas así? Si actué así fue porque tu mamá nos estaba observando.

-Pero, pero trata de comprender – sacudo mi cabeza ¿Es que acaso no puedo dejar de cagarla tanto? – ¡Lo siento! Ranma, lo que dije ayer. Todo. Es absolutamente cierto, pero tengo miedo de que mi padre se moleste o tu madre nos rechace.

Ranma suspira con fuerza y pasa su mano su cabello.

-Acaso tu… - siento la boca seca - ¿Te arrepientes de lo que dijiste? – murmuro como una niña pequeña.

-Akane no – Ranma se voltea y me toma el rostro – Todo lo que dije fue cierto, me vuelves loco. Tu rostro, tus ojos, tu nariz, tu cuerpo, tu voz ¡Todo! Nunca había conocido a alguien como tú y es una desgracia que justamente sea mi hermanastra.

Siento una opresión en el pecho. Tomo las manos de Ranma encima de mi rostro.

-No todas las desgracias son malas – digo en voz baja.

Ranma sonríe y los hoyuelos en sus mejillas se forman, haciéndome suspirar.

-Akane, tengo que volver a Nerima y solucionar ciertas cosas. Pero tengo que saber si estas comprometida a seguir con esto. Podemos ocultarlo con los demás, no hay necesidad de irlo divulgando a todos.

-¿Escondernos? – pregunto no muy convencida.

-Pero no por siempre – Ranma me da un beso rápido.

-Pero Ranma, yo no sé cuándo vuelva a Nerima. No sé si mi padre me acepte, además, tengo que estar con Tami ella me necesita.

-Lo sé, por esa razón volveré y sé que después de un tiempo tú volverás porque… bueno, ahora tienes una razón para hacerlo ¿No?

-No va a ser fácil.

-Nada en esta vida es fácil – dice sonriéndome.

Sé que algo más le preocupa a Ranma, puede que ahora sonría, pero en sus ojos puedo ver que algo le incomoda. Siento la necesidad de abrazarlo y lo hago. Me siento sobre sus piernas y lo abrazo fuerte, tengo ese presentimiento de que tal vez sea nuestro último abrazo. No quiero discutir ahora de nada, solo quiero disfrutar este momento y el resto de la tarde con él. Acomodo mi cabeza en su hombro y él apoya sus labios en mi cuello, me da besos haciendo que la piel se me ponga de gallina.

-¿Qué te parece si ahora tenemos esa cita? – digo tratando de olvidar todo lo malo. Quiero imaginar que somos una típica pareja paseando por la ciudad tomados de la mano.

-¿Aunque tenga la misma ropa de ayer y huela mal? – se aparta de mí y me mira frunciendo el ceño.

-Puedo soportarlo – digo tapando mi nariz.

-¿Ah sí? – Ranma me toma de la cintura y me acuesta en el sofá, tirándose sobre mí – Voy hacer que huelas a mí.

Ranma comienza a tocarme, sobarse encima de mí, yo me estoy retorciendo ya que sus manos me están haciendo cosquillas. Entonces siento como besa mi cuello y muerde mi piel. Un gemido se escapa de mi boca involuntariamente y rápidamente Ranma me calla con un beso. Pero este ahora era el beso que si estaba esperando, este es mas apasionado que ayer. Abre mi boca con la suya mientras mete su lengua. Rodea mi cintura y con su otra mano toca mi pierna y sube hasta tocar mi rostro. Yo estoy disfrutando tanto de este beso, lo hago como si fuera el ultimo que nos fueramos a dar. Ranma comienza a mecerse encima de mi, haciendo que una corriente recorra mi cuerpo con fuerza. Muerdo sus labios y el gime. En mi entran tantas ganas de tocar su piel asi que busco debajo de su camisa y me entretengo tocando su espalda. Ranma sigue meciéndose haciendo que separe mis piernas y viéndome obligada a abrazarlo por la cintura con ellas.

Esto se está yendo de tono. Pero me siento tan bien sintiéndolo así como lo estoy sintiendo. Los besos de Ranma no bajan de tono, al contrario siento como van subiendo de intensidad. Entonces en ese momento, cuando el se mece encima mío siento algo que choca contra mí, algo fuerte que hace que el miedo y la excitación corran por mis venas. Dejo de acariciar la espalda de Ranma por la sorpresa de sentir lo excitado que está.

Ranma deja de hacer lo que está haciendo, hunde su rostro en mi cuello y suelta una risa nerviosa.

-Lo siento. Yo… - gruñe de frustración y se levanta.

Trato de no dejar de mirarlo a los ojos, pero inevitablemente mi mirada se posa en su entrepierna y me sonrojo con fuerza. Ranma carraspea su garganta y se acomoda la camisa.

-Será mejor que salgamos de aquí y nos despejemos un poco.

Me estira la mano y yo tomo la suya sin decir ni una palabra. Se nota que Ranma está avergonzado y nervioso, algo que me hace gracia y me hace reír.

Salimos de la casa, sigo riendo y antes de subirme al auto Ranma me da una nalgada dejándome con la boca abierta. Me sonrojo, lo miro furiosa y el sonríe.

-Para que dejes de reírte.

HOLA AMIGOS! TRAJE RAPIDO ESTE CAPITULO, YA QUE ESTOY MUY LIADA CON LA U. ESTA TERMINANDO ESTE SEMESTRE Y USTEDES SABEN TENGO TRABAJOS QUE PRESENTAR, PROYECTOS QUE TERMINAR Y BLA BLA BLA JEJEJ NO LOS ABURRO MAS. AHORA TERMINARE ALGO QUE ESTOY HACIENDO Y CUANDO PUEDA VUELVO CON OTRO CAPITULO.

GRACIAS A TODOS POR SU APOYO Y SUS COMENTARIOS. QUISIERA REPSONDERLES PERO AHORA ESTARÉ UNPOCO OCUPADA, LOS HE LEIDO TODOS Y TODOS ME HICIERON SONREÍR. GRAICAS Y UN SALUDO ENORME A TODOS.