Estúpida Hada Madrina


Chasqueé dos veces más la lengua tras quitar los ojos de enzima del brazalete que semanas atrás Seth me había obsequiado. Tal vez, la mejor opción sería deshacerme de él devolviéndoselo, y a pesar de que iba a echar mucho de menos aquel lindo obsequio, estaba convencida de que jamás volvería. Su mirada había sido más que clara y las posibilidades de recuperar lo que teníamos, se habían desvanecido en esta semana y media de agonía. Por un lado, podía sentir el suave golpeteo de mi corazón pero era lo mismo que estuviera o no bombeando sangre ya que sentía mucho frío en esa enorme y lujosa mansión.

Las caricias de Esme eran muy cálidas a pesar de tener la piel bajo cero, pero a pesar de eso, sin las visitas lobunas de mis amigos quileutte la casa estaba demasiado vacía. No sólo por el hecho de que el personaje más inquieto, la pequeña y delicada Alice, había salido de viaje con su pareja Jasper a quién sabe qué parte del mundo. Aparentemente, buscaban a los vampiros que pudieran tener a mi mamá, pero incluso la noticia de que ella estuviera viva no me sacaba de la depresión en la cual me había metido yo solita. Constantemente se respiraba tensión en la sala; Nessie había huído con Jacob muy, muy lejos. Me enteré de aquello en cuanto volví de mi desafortunado desayuno. Bella y su esposo estaban desesperados por saber alguna clase de noticia sobre el paradero de su hija, mientras que Rosalie no dejaba de idear en voz alta diferentes métodos de tortura para aplicarle a Jacob en cuanto regresara. Ese era otro motivo más para que el frío fuese muy fácil de sentir; ella era la única que mantenía una temperatura más o menos normal.

El pobre y pacífico de Carslile casi ni se sentía; descansando en su despacho organizaba la manera de preparar un sitio ideal para que su enorme familia vampírica se mudara. Ya eran muchos los años que habían pasado desde que ellos habían arribado al pueblo y la situación era totalmente insostenible. El problemón se había armado en cuanto Edward declaró que era imposible que Jacob pudiera viajar con ellos, o peor aún, que Nessie pudiera quedarse. Charlie se había ofrecido varias veces a hacerse cargo de la niña, pero Edward decía que Renesmee era toda una responsabilidad y temía que no fuera piadosa con el viejo de Charlie. A Bella no le jodía mucho que su marido pensara eso, lo que sí le preocupaba era alejarse de su nena. Además ella consideraba que Jacob no podía viajar con ellos porque tenía una responsabilidad con su tribu y eso, Jacob se lo pasaba por las pelotas.

Desde mi punto de vista, todo esto esta una verdadera pérdida de tiempo. ¿Por qué no cumplirle el capricho a Nessie? Si Charlie había podido hacerse cargo de una humana que salía con un vampiro, ¿cómo no iba a poder hacer frente con una medio humana-medio vampiro que, con tal de quedarse al lado de su mejor amigo, comería hasta el brócoli?

-Charlie tiene unos cuantos años enzima –me espetó Edward –Lo siento, Esme. Lo siento, Lucy, pero estoy muy nervioso por mi hija –susurró tras un largo silencio.

-No es motivo para andar culpando a otra gente, hijo –declaró Esme muy ofendida por la reacción de su hijo.

Uf, lo único que faltaba era que la buena de Esme hiciera cabrear más a Edward. Rodé los ojos ante la inevitable pelea que se formaría; Edward era muy respetuoso y no toleraría ofender a Esme, pero a su vez yo me podía imaginar que mis pensamientos estaban bastante fuera de lugar…

-Tampoco la exageración, Esme –intervine yo.–El pobre bastante tiene con su don y que su hija haya escapado con un hombre lobo. Es… entendible. Lamento haber pensado eso, Edward.

El interpelado me dedicó una media sonrisa de lo más encantadora. Suspiré al recordar los millones de gestos que Seth solía dedicarme antes de habernos peleado. Su sonrisa era una sandía sobre su rostro, la felicidad que emanaba su cuerpo me hacía estremecer y su carácter puro con su compañía tan deliciosa era algo que no entendía cómo había podido perder. si había algo difícil de provocarle a Seth Clearwater, era rabiar por alguna persona. Su personalidad tan generosa y bondadosa, le hacían tener un carácter muy flexible. Pero evidentemente, mis palabras le habían pegado bien duro y la mínima posibilidad de recuperar su confianza estaba a unos cuántos kilómetros de distancia.

Suspiré agotada.

-Es una lástima que se hayan peleado –dijo Edward tomando asiento a mi lado –El pobre sí que la debe de estar pasando mal –

Mis ojos se volvieron a los medallones dorados de Edward.¿Por qué mierda te metes?, pensé irritada, ¡Y no me vengas con el rollo ese de que es lo más cercano a un "mejor amigo" qué tienes!, agregué acompañando las palabras mentales con una poco amigable cara de pocos amigos

–Tengo que distraerme con algo –repuso con aire despreocupado -, o los nervios harán mecha en mí y tendré que matar a quienquiera que se me cruce –me dedicó una guiñeada de ojo pícara –Y bueno, de hecho, uno de los motivos es ese que pensaste. De cualquier forma, considero que ustedes dos son dos críos si creen que podrán estar lejos el uno del otro.

Métete en tu mente, "Eddy"

El vampiro apretó tan fuerte la mandíbula que le oí rechinar los dientes. ¿Lindo apodo, cierto? Descuida, prometo no volver a pensarlo…ni decirlo. Edward rodó los ojos. Luego se paró y caminó hasta el piso de arriba. Regresó con andares delicados y dotados con una destreza hipnotizante. Me quedé boquiabierta en cuanto me ofreció mi teléfono móvil.

-¿Qué quieres que haga? ¿Qué pida una pizza? –pregunté irónicamente.

-¿Por qué no lo llamas? Apuesto a que debe estar rogándole eso al cielo desde los cinco minutos después de haberte dejado en el café.

-No me jodas –espeté poniéndome de pie.

Si él quería hablar conmigo, pues a él le correspondía llamar. ¿A caso era el rey de Inglaterra, al que yo debía ofrecer disculpas? Convengamos que el malentendido de la otra vez tampoc había sido la gran cosa. Él sabía antes de besarme que yo ya tenía dueño, se lo tendría que haber pensado mejor…

Una cosa congelada y dura me tomó por el brazo antes de poder siquiera dar cuatro pasos. Se asimilaba a sentir una especie de escalofríos por todo el cuerpo. Volví violentamente la mirada al dueño de la mano y dediqué una larga cadena de insultos mentales en su honor.

-No seas necia. Sabes perfectamente que él se muere por ti y te lo ha demostrado con ese beso.

-Edward no te metas –mascullé con los dientes apretados. Un poco más y se me iba a explotar la lengua.

-¿Por qué no? ¿Qué problema tienes con que la gente te ayude? Mira, Lucy, desde que llegaste a esta casa que eres considerada como parte de la familia y nosotros aquí nos ayudamos entre todos. Me importa un bledo que tú creas que puedes sola, porque eso no es así. Todos necesitamos apoyo y ayuda alguna vez en nuestras vidas, por más que no quieras admitirlo.

Por primera vez en dos semanas, Bella curvó la comisura de sus labios hacia arriba dejando ver una tenua sonrisa. Contuve la necesidad de ponerme a llorar en ese mismo momento y tomé le arrebaté el celular de sus manos.

-Ya veo a quién salió tan cabezota Nessie –murmuré mientras buscaba su número de teléfono.

Entonces, en cuanto estaba por pulsar el botón de "llamar" la pantalla de mi teléfono se vio iluminada por un "llamada entrante: Will H.". Me quedé ahí, inmóvil, contemplando lo que podía significar la tumba de mi muerte. No tenía porque ser cobarde en aquellos momentos; ¿qué era lo que podía salir peor a haberse besado con el mejor amigo de tu novio, luego haberte peleado con él y entrar en una depresión de viejas? O pensar durante casi cuatro semanas que tu madre estaba muerta, pero resulta que al final está vivita, coleando y matando seres humanos para poder subsistir.

-Will –saludé algo seca.

-¿Cómo está la novia más hermosa del planeta entero?

¿Pero que clase de saludo de mierda había sido ese? ¿Desde cuando un hombre caía tan bajo? Intenté viajar en el tiempo tratando de recordar algún otro momento donde él me hubiera saludado de esa manera, pero no pude. ¿Pero por qué ese tonito tan estúpido que me daba vergüenza el solo escucharlo? Rodé los ojos antes de humedecerme los labios para poder contestarle.

-Estoy parada en el medio de una sala –respondí sarcásticamente.

-Bueno, al parecer, no he llamado en un buen momento.

-De hecho no.

Emmet, quien se había acomodado en el sofá minutos antes para poder mirar un estúpido partido de básquetbol, apagó la tele y me puso mucha atención. Le iba a dar el gusto de reírse un poco, solo por esta vez. Edward me puso los ojos en blanco y se fue a hacerle compañía a su esposa, quien sentada en el porche se desgarraba por culpa del dolor que le causaba la ausencia de su pequeña niña.

-¿Por qué? –se interesó él -¿Te peleaste de nuevo con Chanel?

-¿Chanel? –no, Will. Por cierto, gracias por preguntar por ella, pero en estos momentos debe estar disfrutando de la jugosa sangre 0 negativo de algún humano desprevenido –No, ella está…ocupada –como bien dije, matando humanos.

-Deberías contarle tu pequeña pelea con tu amante –susurró Emmet a un nivel de voz lo suficientemente elevado como para que él oyera.

-No necesito de tus sugerencias, Emmet –repliqué.

-Aguarda –oí que Will decía con tono confundido -¿Emmet Cullen? ¿Estás en la misma habitación que Emmet Cullen?

Me quedé boquiabierta con su pregunta. Primero y principal, ¡qué mierda le importaba! Se suponía que él estaba "de viaje con su familia" por Los Ángeles, y no trabajando de sol a sol como sirviente. Y segundo, pero no por eso menos importante, ¿de dónde le conocía? Me giré a ver a Edward quién me miraba atónito. ¡Vaya, no había sido la única que se quedaba sorprendida por la pregunta!

-¿Qué carajo te importa? –opté por responder –Él es un…amigo. Y sí, estoy en la misma habitación con Emmet Cullen. ¿De dónde rayos le conoces?

-¿Estás en la misma habitación que una sanguijuela? –repitió la pregunta con un odio y un asco que me llegó bien clarito a pesar de encontrarnos a unos cuantos kilómetros de distancia.

-¿Perdón? –chilló Emmet poniéndose de pie -¿A quién le dice sanguijuela ese perro mojado?

Vi mover el enorme cuerpo de Emmet en mi dirección, pero en eso, un rayo blanco le estampó contra el sofá. Edward sostenía a su hermano favorito por el cuello y le pedía en susurros que no perdiera el control porque hacer lo que tenía en mente les podía dejar en grave evidencia frente a los ojos humanos.

-¿Se puede saber qué mierda haces en Forks? ¿Por qué no me avisaste que viajarías? ¿Chanel está contigo o te escapaste? ¡Me lo podrías haber contado, Lucy Uley!

-¡Diablos, William! ¿Pero quién te crees que eres, pedazo de inútil? ¡No vuelvas a gritarme así!

-Oye, aguarda un momento. ¿Acaso no crees que tenga derecho de saber qué es de ti?

-¿Acaso trabajas para el FBI o para la CIA? No, escúchame tú, pedazo de infeliz, me vuelves a gritar de esa manera y te juro que….

-¿Qué me juras, Lucyy? –me frenó –¿Qué es lo que te pasa que me hablas de esa manera?

¡Carajo! Él tenía razón; estaba exagerando un poco con el tonito en el cual me estaba dirigiendo a él. Quizás era la realidad de que sabía que tendría que soportarle tocarme como si yo fuera suya, cuando sabía perfectamente que mi cuerpo y mi alma le pertenecían a otra persona. Él no tenía la culpa si yo estaba perdidamente enamorada de otro chico y no me animaba a enfrentar las cosas por miedo a arruinar todo.

-Discúlpame -dije agarrándome la cabeza con la mano libre -Es que no he pasado un buen día -

-No eres la única que debe disculparse, cariño -argumentó un poco más tranquilo -Tienes razón en eso de que no soy ni el FBI ni la CIA para andar cuestinándote todo. PEro ya sabes, es que tú estás con Emmet Cullen y yo aquí...

-¿Qué te pasa? -pregunté preocupada -¿Por qué te molesta que esté en la misma habitación que Emmet? Ni siquiera le conoces, Will, es un chico genial...

-No lo entiendes -farfulló nervioso -Él...es que no te lo puedo contar por teléfono, es algo bastante grande, Lu.

Me quedé sin palabras. Me dí cuenta de que no era la única que se había enterado de que el mundo tenía otros habitantes un tanto extraños para poder existir realmente. Recordé bagamente mis últimas visitas con Will y tomé varios recuerdos que me dejaron con el corazón en la boca; similitudes con mis amigos lobunos que yo nohabía sabido relacionar. El calor corporal, el temblar de su cuerpo cada ques e ponía nervioso y la gran musculatura eran singnos elementales de que yo estaba saliendo con un hombre lobo.

-Ay, la puta madre -musité en voz baja. ¿Pero de qué podía servir el intento de no ser escuchada en esa sala? No me atreví a mirar a Esme porque directamente no me daba la cara para poder disculparme por tal insulto, pero tenía que soltarlo.

Algo en mi interior me dijo que lo evidente estaba a la altura de mis ojos. William era un quileutte, y si había un vampiro cerca de la tribu, una poderosa y misteriosa magia convertiría a alguno de sus miembros en hombres que pudieran cambiar su forma física a la de un animal salvaje que pudiera servirles y proteger a su pueblo. Si William era un quileutte, por lo tanto, él ya estaba enterado de la existencia inevitable de los vampiros.
Miré a Edward con una cara de espanto que vi reflejada en el vidrio a sus espaldas. Me dió terror verme tan indefensa, pero no sabía cómo cambiar mis facciones. Entonces, una voz cantarina, como mil violines entonando una canción romántica, se escuchó por enzima de is respiraciones agitadas. Giré la cabeza hacia la puerta principal y el cuerpo divino de Bella ya no estaba. Cuando me quise girar a buscar a Edward, me encontré con que Emmet ya no tenía a su hermano enzima de él.

Con teléfono y todo, corrí hasta el porche y abrí tanto los ojos cuando ví a Nessie gritándole a Jacob, que no se me salieron de sus cuencas por pura y exclusiva casualidad. La pelirroja entonaba con perfecta voz, una larga y generosa lista de insultos, algunos que ni si quiera yo conocía. Mi cerebro, que aún estaba procesando la noticia de que yo habpia estado saliendo durante seis meses con un hombre lobo, identificó una oración que me causó una horrenda represión contra el pecho.

-¡Eres un vil, mentiroso, y malparido, Jacob Black! ¿Me usas a mí como premio consuelo? ¿Cuándo pensabas decirme que en realidad, estuviste locamente enamorado de mi madre? ¿Y cómo pensabas explicarme que "magicamente" al posar los ojos sobre mí, te enamoraste perdidamente? ¡Por mí te puedes ir al reverendo carajo, chucho asqueroso! ¡No quiero volver a verte!

Wow. Imprecionante. Imagínense a la mismísma Isabel de Inglaterra escupiendo esas barbaridades y podrán entender cómo me sentí. Inútil y todabía con las manos ocuapadas por el pequeño móvil, miraba la escena produciendose delante de mis ojos como si se tratara de un simple partido de fútbol. Jacob no podía quitar los ojos de Nessie, y parecía como si lentamente la vida se le estuviera escapando de las manos. La misma imágen que había vivido semana atrás, volvió a mi mente y el recuerdo de la dura expresión de Seth me hizo soltar el teléfono, ocacionando un golpe seco contra el piso de madera.
Me agaché para tomarlo, y acabar rápidamente con la conversación de Will. Era obvio que no necesitaba saber sobre nada más o sino, yo estaría en un grave problema. ¿Se enojaría mucho al saber que yo ya sabía que vivíamos en un cuento de hadas?

-Oye, Will, verás, estoy en un aprieto y tengo que colgar. Lamento todo, pero, si puedo - y me acuerdo -te llamaré. Adiós.

-¡No, Lu, espera...! -No podía quedarme a oír nada más y apreté el botón para colgar. Dejé que la gravedad actuara sobre el aparatito, y cayó secamente contra el piso. Qué milagro que sus piezas no hubieran salido disparadas.

Bajé a pasos acelerados a través de las escaleras y no pude evitar no tropezarme en mi tonto intento de bajar rápido. Entretanto, mis oídos eran taladrados por la interminable cadena de insultos que Jacob iba sumando a su currículum.

-¡Y no regreses jamás, puesto que no quiero oír tus mentiras o como tú las llamarías, "explicaciones"! -gritó furiosa Nessie, enfatizando y utilizando unas comillas manuales en la última palabra.

-¡Nessie, aguarda por favor! -le pidió Jake tomándola por la mano.

Lo siguiente a esto hizo que mi corazón se salteara dos latidos; Nessie quitó su mano del agarre de Jacob a una velocidad increíble y una vez suelta, le escajó un bofetón que le corrió el rostro a Jacob dejándole una marca roja en el cachete golpeado.

Nos quedamos de una pieza.

Tras ser fulminado con la mirada por Nessie, Jacob dejó escapar un pequeño diamante húmedo a través de sus ojos. ¡Oh, Jesús! En otra ocación le hubiera chillado a Emmet que trajera una cámara para filmar cómo Jake lloraba, y luego gustosamente subiría el video a YouTube. Pero en esta ocación, me sentí muy herida por ese golpe; jamás creí que Nessie fuera capaz de hacerle eso al chico que le robaba los sueños y por el cual le había visto babear en sueños. Tanto Edward como Bella formaron una enorme O con los labios, me hubiera encantado saber qué había pasado por la cabeza de cada uno en aquellos momentos...

-Nessie...-balbuceó su madre.

-¡Y tú! -aulló Nessie -¡No quiero verte nunca jamá, Isabella Swam! ¡Eres cómplice de este animal sinverguenzas! Rosalie siempre tuvo razón, ustedes dos no podían ser más que amigos, siempre supe que había algo mas. ¡Los odio! -y dicho eso, Renesmee se metió a velocidad vampírica dentro de la casa.

Me hubiera encantado poder seguirla, pero no solo que no tenía su velocidad sino que unos clavos me tenían pegada al piso evitándome todo tipo de movilidad. Me giré para ver a Edward y su rostro estaba clavado en la epresión descompuesta de Bella. Ella, estaba echa un obillo en el piso con la cara cubiera por sus manos y lanzando sollosos sin lágrimas. Jacob se había quedado inmóvil con la vista fija en el último lugar por donde Nessie se había retirado..o huído, como prefieran.
Oí con mucha claridad los pataleos de Renesmee y sus gritos ahogados. Tenía que ir a consolarla, porque yo era su mejor amiga. Pero antes tenía que hacer algo...
...me acerqué al lugar de Jacob, situándome delante de él. Mirpe mi muñeca y reprimí unas cuántas lágrimas a la vez que me aclaraba la garganta para poder deshacer el nudo formado en ella.

-Jake -dije tras obtener su atención luego de chasquear los dedos varias veces delante de sus narices -Dale esto a Seth y dile que deberas lo siento mucho -musité entrgándole sobre la mano el hermoso regalo que me había entregado.

-No tienes idea de cuánto le va a doles -me aseguró dejando escapar otra lágrima.

-No tienes idea de cuánto me duele a mí -afirmé mirándole fijamente a los ojos. En algún momento, Jacob le mostraría esta imagen a Seth y estaba segura de que él sabría que no le estaba diciendo eso a Jacob, sino que a él.

Me di una lenta media vuelta y comencé a caminar en dirección a la mansión blanca.
Hasta hacía cinco minutos atrás, creía que eso de que no existían los finales felices se aplicaba solamente a mí. Insulté devidas veces a Walt Disney por habernos metido en la cabeza que todos tus sueños pueden hacerse realidad.
Si de veras existía esa estúpida hada madrina, podía aparecer en cualquier momento. ¿O acaso nuestras vidas tenían que estar más hechas mierda aun para poder merecernos un buen final feliz?


Jajaja, puede ser que el título no pegue mucho con el principio del capitulo, pero me apreció gracioso poner sarcasmo en los títulos tambien.

WWWWOW, sí que me costó mucho escribrir este capítulito de morondanga, pero acá está y espero recibir LINDOS REVIEWS POR PARTE DE TODAS USTEDES, LECTORAS AMADAS MÍAS :)

BUENO, QUIERO DEDICARLE ESTE CAPÍTULO A MI BUENA AMIGA MICA LAUTNER. OJALÁ QUE TE GUSTE Y GRACIAS POR ESPERAR A QUE ESTA LENTA "ESCRITORA" ACABE CON SU CAPÍTULO. GRACIAS POR SER TAN FIEL, MICA ;)

pero va enserio esto de los reviews, me está preocupando un poquito saben? no les pido mucho, solo un "lindo cap" o un "flaca, cortate las manos y dejate de joder con esta novela" no sé lo que sea TODO AYUDA
Espero no parecer TAN desesperada, pero verán, a veces hay que llegar a estas circunstancias.

Beso enorme, chicas!

mica