Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. La trama pertenece totalmente a mi imaginación.

Gracias a Lady B por betear el capítulo!

Mi Compañero Gay

Capítulo 10

POV Edward

El lunes me levanté tarde. Corrí a la ducha mientras escuchaba a Bella trastear en la cocina. Ya bajo el chorro de la ducha, volví a pensar en la actitud tan rara que había tenido Bella anoche. Parecía suspicaz y eludía mi mirada de todas las formas posibles, pero por lo menos pude comprobar que estaba totalmente recuperada de su gripe.

Entré a mi habitación para vestirme y recoger los libros que tenía tirados por la mesa. Me había pasado todo el día de ayer estudiando. Aún no tenía los exámenes cerca, pero me gustaba tener mis estudios al día por si las moscas.

Cuando llegué a la cocina, Bella estaba lavando en el fregadero su bol de cereales y su taza de café. Había algo extraño en ella. Sin embargo, me di cuenta al momento, y como no darme cuenta si me sabía de memoria el contorno de sus caderas y trasero. Bella llevaba jeans, como todos los días, pero no eran los jeans que usaba normalmente, que apenas se le entallaban, eran los jeans que se ponía cuando salía, esos jeans que se pegaban a sus piernas y a sus pantorrillas como una segunda piel.

También había otra cosa que me llamó la atención. Llevaba el cabello suelto. Los mechones lisos le caían sobre la espalda y los hombros ensortijándose en las puntas. Podía contar con los dedos de una mano las veces que había visto a Bella con el cabello suelto, y desde luego, nunca para ir a clase.

-¡Ey! Buenos días – Bella se giró y pude ver como su cabello se movía a la vez que ella - ¿preparado para un nuevo lunes? – me mostró una sonrisa amplia y franca.

-Bueno, no me queda más remedio, ¿no? – me acerqué a ella y metí mi pan en la tostadora que estaba junto a ella - ¿cómo es que vas hoy con el cabello suelto? – no pude evitar tomar uno de sus mechones y darle un tironcito.

-Me apetecía – sacó una taza de la gaveta y me la llenó con el café que quedaba – toma.

-Gracias – cogí la taza y la dejé en la mesa. Vi como Bella empezó a fregar la cafetera – oye, eso me toca a mí.

-No te preocupes, aún me quedan unos minutos antes de irme y ya tengo todas mis cosas listas – me sonrió y se giró para ponerse a lavar la cafetera.

Mientras untaba mi pan tostado con mantequilla, me fijé como los pocos rayos de sol que entraban por la ventaba incidían en su cabello dándole leves toques rojizos y como las puntas rizadas se movían al compás de sus movimientos.

Cuando terminó con la cafetera, Bella se secó las manos, recogió su mochila que estaba en el salón y se acercó de nuevo a mí.

-¡Nos vemos a la noche, mariquita! – y pellizcó mi mejilla como siempre, pero para sorpresa mía, dejó también un casto beso en mi frente, como el que se le da a un hermanito.

Sólo cuando escuché el sonido de la puerta cerrarse, me di cuenta que llevaba un rato mirando a la nada y que algo dentro de mí gruñó al pensar que Bella se arreglaba así para encontrarse con alguien.

OoooooooooooooO

El martes por la tarde terminé las prácticas bastante tarde. No tenía nada de ganas de prepararme la cena cuando llegara al piso, así que estaba dispuesto a entrar en una hamburguesería para comprar algo para llevar, pero no llevaba dinero suficiente encima.

Me resigné y fui directamente al piso. Quizás no tenía tanta hambre, podía pasar de la cena e ir directamente a la cama. Estaba tan cansado. Abrí la puerta de entrada y un olorcillo sabroso me llegó hasta la nariz.

-¡¿Edward? – la voz de Bella salió desde la cocina. Su cabeza asomó por la puerta – te estaba esperando.

Dejé mis cosas sobre la mesita del salón y fui a la cocina. Bella tenía preparada la mesa para los dos. Abrió el frigorífico y sacó una jarra de agua. Cuando se volteó, vi que llevaba un lindo delantal blanco con algunas manchas y que había recogido su cabello en una trenza lateral.

-Tenía ganas de cocinar y como tenía una merluza fresca, la he preparado en el horno – me sonrió – aunque como llegas tan tarde, quizás ya has – me miró preocupada.

-No, no – me acerqué – es que el profesor nos ha entretenido hoy más y he salido más tarde. Gracias por la cena, no me apetecía nada preparar algo. Estoy muy cansado.

-Pues siéntate – me retiró una silla y me instó para que me sentara – ahora mismo te sirvo. Solo faltan dos minutos para que la cebolla esté dorada.

Cuando me senté, Bella se colocó detrás de mí y dejó descansar sus manos en mis hombros.

-Estás trabajando mucho últimamente, ¿no?

-Sí, quiero conseguir buenas notas para poder elegir el mejor hospital para mi residencia.

Bella presionó levemente mis hombros y después corrió sus manos hasta mi cuello. Con sus pulgares masajeó mi nuca, apretando aleatoriamente en algunas zonas. Dejé caer un poco mi cabeza sobre sus manos y ella las subió un poco hasta mi cuero cabelludo, y empezó a acariciar suavemente mis hebras.

El pitido del horno me sacó de mi letargo y siseé cuando Bella se separó de mí para sacar la merluza del horno. Por lo menos, mientras Bella servía de espaldas la comida en los platos, me dio tiempo de serenar mi expresión.

Cenamos entre risas y conversaciones. Yo le hablé a Bella de mis prácticas y ella me contó sobre algunas de sus asignaturas que más le gustaban y de cómo de agradables eran sus compañeros de clase. Agradecí enormemente que en ningún momento hablara de sus "compañeros masculinos".

OoooooooooooooO

Un golpeteo en mi puerta terminó de despertarme. Me desperecé en la cama y me rasqué la nuca. El reloj marcaba las ocho menos cuarto de la mañana. Aún era temprano.

-¿Edward?

Retiré las cobijas y me levanté. Abrí la puerta y vi a Bella mirarme.

-Espero no haberte despertado – se mordió el labio.

-Ya estaba medio despierto, pero estaba intentando alargar el sueño un poco más – le sonreí - ¿qué sucede?

-Necesito tu ayuda.

Bella, que sólo llevaba puesto sus jeans ajustados y una camiseta beige de manga corta, extendió ante mí dos camisas diferentes en sus correspondientes perchas.

-Hoy tengo la exposición de mi trabajo sobre la poesía trovadoresca y galante y… ¡no sé que ponerme! Quiero parecer una chica seria y trabajadora, y quizás esta me vendría mejor – me mostró la camisa que era color ocre con pequeños bordados de color más oscuro en las mangas – pero… ¡no sé! Porque como también es tan aburrida y no quiero que la gente se duerma y…

-Bella, ¡calma!

No sabía que le había entrado hoy a Bella. Nunca era tan acelerada, y menos aún hablaba tan seguido en tan pocos segundos. Y lo que no le había preocupado nunca, pero nunca, era lo que ponerse. Era de las que se ponían lo primero que pillara sin importarle el que dirán, y eso me gustaba.

-¿me ayudas a elegir? – Bella se volvió a morder el labio y alzó las dos camisas, la ocre y una azul marina. Me miró suplicante.

"Bien, Edward, ¿qué se pone?" Se supone que tendría que decirle algo genial sobre la moda y lo que mejor le iba según sus ojos, cabello o boberías de esas, sin embargo, no tenía ni idea.

-La verdad… - Bella me miró interrogante y frunció las cejas – yo creo que… - "Edward, di algo, ¡di algo!" – pienso que la azul te quedaría ideal.

No sé cómo le quedaría esa según sus preciosos ojos y su sedoso cabello, pero adoraba como quedaban todas las tonalidades de azul sobre su piel.

-¿Sí? ¡ yo también me declinaba por esa! – me pellizcó la mejilla - ¡somos geniales en esto de la moda! – Bella me guiñó un ojo - ¡gracias! – se giró para irse a su habitación, pero en el último momento se volvió sobre sus pasos:

-Y, mariquita, no deberías dormir tan desnudo, – pasó lentamente un dedo desde el centro de mis pectorales desnudos hasta la cinturilla del pantalón del pijama – te podrías resfriar – me sonrió y se fue.

Me dio un estremecimiento, pero dudaba que fuera por el frío.

OoooooooooooooO

Al llegar al piso, solté el paraguas en una esquina para que no mojara el suelo. Me quité los zapatos sucios para ir hasta el salón, donde dejé mi carpeta. Menos mal que no se me habían mojado mucho los apuntes.

Me eché en el sofá y puse los pies sobre la mesita. Estaba cansado. Menos mal que ya era jueves, un día más y por fin el ansiado fin de semana. Pero no sé cómo me quejaba. Hoy el profesor nos había dejado salir antes de las prácticas porque el martes nos había entretenido mucho.

Dejé caer la cabeza hacia atrás. El sonido de la ducha hizo que alzara la cabeza de nuevo. ¿La ducha? Claro, como normalmente aún no estoy a estas horas en el piso no sé lo que hace Bella. Aprovechará para ducharse en la tranquilidad del piso. Un día me dijo que se ducha por las tardes porque se relaja tanto bajo el agua que si se duchara por las mañanas siempre llegaría tarde a clases.

Así que ahora estaría totalmente relajada bajo el chorro caliente de agua. Estaría alzando el rostro para que el agua cayera sobre sus párpados cerrados mientras su cabello mojado serpentearía por su espalda. Miles de gotas correrían sinuosas por su vientre hasta perderse entre sus pier…

Edward! ¡basta!"

Cogí el mando de la tele y la encendí. Empecé a cambiar canales como un maníaco. Necesitaba distraerme y que mi problema bajara a la de ya. Sería bastante bochornoso tener que correr a mi cuarto para aliviarme como si fuera un adolescente.

-¿Edward? ¿ya estás aquí? – giré mi cabeza hacia la voz.

Oh.Dios.Mío

Bella estaba parada en medio de la puerta que daba al pasillo. Iba descalza y cubierta solo por una toalla. Tenía bien cogido el nudo de la toalla para que no se le cayera y su cabello, mojado, se le pegaba al cuello y los hombros. No pude evitar seguir el recorrido de una gota que iba desde su rodilla, lo primero descubierto a partir del fin de su toalla, hasta su tobillo.

-Ehh… - "no actúes como un idiota, no actúes como un idiota, ¡eres gay!" – hoy he salido antes – miré la pared que estaba tras de ella y le sonreí de lado para que no notara que me había quedado atontado.

-¡Bien! – Bella se acercó aún más.

Menos mal que el sofá estaba frente a ella por lo cual mi cuerpo le daba la espalda y yo tenía que girar la cabeza para mirarla. Ella no veía mi cuerpo de cuello hacia abajo, así que disimuladamente tomé un cojín y lo puse encima de mi entrepierna. Apoyé el brazo como si llevara un rato usando el cojín para apoyarlo.

Bella llegó hasta el sofá y apoyó los codos en el respaldo y luego, la cara sobre sus manos, mirándome. Yo tuve que morder el interior de mi mejilla para no mirar hacia abajo, para no mirar como sus senos se apretaban contra la toalla.

-¿ya tienes la cena hecha?

-No, que va – me forcé en responder – pensaba abrir el frigorífico y guisar una carne con verduras.

-Yo es que no tengo ganas de cocinar hoy, ¿pedimos una pizza para los dos? – me hizo un puchero y no supe si quería besar ese labio que sobresalía o mejor quitarle la toalla y tumbarla en el suelo.

-Ehh… de acuerdo – hice un amago de sonrisa, "relájate, Edward" – eso estaría bien, pequeña.

-¡Estupendo! – Bella se incorporó tan rápidamente que pensé que se le caería la toalla y que yo con ello moriría de la excitación – tengo el número de una pizzería cercana en mi habitación, me visto y llamo.

-Ok, yo me daré una ducha mientras tanto.

Bella me sonrió y por un momento, vi un brillo diferente en su mirada. Cuando se fue al pasillo y escuché como cerraba su puerta, me levanté y tiré el cojín al sofá. Ahora sí que tenía un problema serio. Necesitaba una ducha fría urgentemente.

OoooooooooooooO

Por fin era viernes por la noche. Había quedado con Jasper y tres amigos más que teníamos en común. Necesitaba urgentemente salir del piso. Mi semana se había resumido en las clases, las prácticas y Bella. Y no es que no estuviera a gusto con Bella, pero no podría seguir aguantando más mi fachada gay como tuviera que ver un trozo más de la piel de porcelana de Bella.

Abroché mi cinturón, me coloqué el suéter y me miré por última vez en el espejo que tenía colgado en la cara interna del armario. Me pasé la mano por el pelo. Era un desorden puro, pero no tenía solución y no tenía ganas de buscarle alguna.

Cogí mi cartera, las llaves del Volvo y mi abrigo. Abrí la puerta de la habitación y salí. Dejé la puerta de la habitación abierta para que Bella supiera que no estaba. Me fui para el salón, y… por Dios, ¡ten compasión de mí!

Lo primero que vi fue el trasero de Bella. Estaba parada junto al sofá y se le había caído un papel al suelo, por lo cual se agachó a recogerlo y a mí me dejó un lindo panorama que apreciar. Cuando se alzó de nuevo, carraspeé.

-Hola, mariquita – me sonrió - ¿tú también vas a salir?

Se acercó un par de pasos a mí y pude apreciar perfectamente lo que llevaba puesto. Tenía puesta una falda vaquera hasta por encima de las rodillas, una camiseta blanca con un escote de pico y encima una chaqueta negra con mangas tres cuartos que parecía de hombre. Llevaba unos tacones negros y el pelo suelto, sólo recogido a un lado con un pasador negro. Apenas llevaba maquillaje, simplemente había remarcado sus ojos en negro.

-Eh, eh… si – me había pasado toda la semana titubeando frente a ella – he quedado con unos amigos.

-¿unos amigos? – Bella me dio un leve codazo en las costillas y alzó repetidamente sus cejas de manera divertida. Apreté los labios para un bufar – yo he quedado con unas amigas de la universidad.

Tomó su abrigo del sofá y se lo colocó. Miró su bolso y metió dentro sus llaves del piso. Salimos los dos del piso y eché la llave. Cuando salimos a la calle, el aire frío nos dio en la cara y cerré más mi abrigo. Me fui hacia el Volvo y vi que Bella se despedía de mí agitando su mano y luego se dirigía caminando calle abajo.

-¡¿Bella? – se giró y me miró - ¿vas andando?

-Tomaré un taxi en la avenida de más abajo.

-Anda, ven, que yo te acerco.

-No, no te preocupes – me sonrió.

-No es problema, - la tomé por los hombros y la dirigí hacia el coche – ya a la vuelta coges un taxi.

Le abrí la puerta del asiento del copiloto cuando llegamos y después arranqué el coche. Bella me pasó un papelito donde estaba apuntada la dirección donde había quedado.

-¿tienes ganas de reunirte con tus amigos? – me preguntó.

-Claro, esta semana ha sido muy larga. Se me apetece mucho relajarme un rato con unos amigos.

-¿y qué? ¿hay alguno que te llame la atención? – se volvió a mirarme atenta.

-Alguno hay por ahí – apreté fuerte el volante – tú sabes… - mejor era dejar la frase inconclusa.

-Por supuesto – me dijo Bella tajante y de repente, se puso seria.

Permanecimos en silencio lo que quedaba de camino y cuando llegamos al sitio, paré. Bella me agradeció y me sonrió antes de irse. No pude evitar mirar fijamente como se balanceaban sus caderas a cada paso.

OoooooooooooooO

POV Bella

Como al final no había tenido que buscar un taxi, había llegado con media hora de antelación al bar, pero de todas formas entré y busqué una mesa vacía para esperar a las chicas.

Aburrida, tomé el móvil y llamé a Alice para hacerle saber sobre mis avances.

-¡Hola! – Alice descolgó a los dos tonos. Se oía mucho ruido por su lado – espera un momento – la escuché andar con sus tacones y luego, silencio – ya, había mucho ruido dentro.

-¿has salido al final con las de tu clase?

-¡Sí! Me han arrastrado después de clase a un bar.

-Claro, y eso es un problema para ti – reí – bueno, ¿puedes hablar un rato con tu amiga?

-¡Por supuesto! Está bien salir un rato, tanto ruido me estaba dejando un poco sorda – la sentí caminar de un lado a otro. No podía estarse quieta – cuéntame como va el plan "atrapando a Edward"

-Por eso te llamaba – sonreí – para contarte.

-¡Dime que has sido mala! – tuve que separar el móvil ante su grito.

-Dentro de lo posible, Alice. Como me dijiste empecé a usar mi fondo de armario que es más ajustado y revelador. Los jeans que tanto me gustan están escondidos en el último cajón – gruñí.

-¡Viva! – estaba segura que Alice estaba bailando – esos jeans tan grandes te quedan fatal, en cambio con los más ajustados ¡estás perfecta! Y, ¿has sido más cariñosa?

-Sí, Alice, más pellizcos cariñosos, más besitos, más toqueteos, ¡el martes llegó cansado y le estuve masajeando el cuello!

-¡Genial! Los hombres caen ante una buena comida, ante un buen masaje y ante una buena mamad… mejor me callo – Alice rió y yo la acompañé.

-Tiene el pelo tan suave y fino, a pesar de la cantidad que tiene – suspiré, como me gustaría volver a sentir sus hebras entre mis dedos.

-¿estás conmigo, Bella? ¡no vayas a fantasear a Edwarlandia!

-Estoy aquí, Alice – reí – el miércoles le pregunté sobre que camisa ponerme como me dijiste. Se le vio un poco liado porque no sabía cual elegir, pero al final se decidió por una, ¡pero Alice! – se me escapó un gritito medio asustado.

-¿qué?

-¡otra vez estaba medio desnudo! ¡duerme solo con los pantalones!

-A lo mejor duerme desnudo, quizás se los puso para abrir la puerta – apostilló Alice.

-¡Alice! – enrojecí entera sólo de imaginarlo – el problema es que como siga haciendo esas cosas, ¡soy yo la que voy a caer como boba! Por lo menos me recompuse rápido y lo puse nervioso paseando el dedo por su pecho.

-¡Así se hace, Bella! No esperaba menos de ti – no podía verla, sin embargo sabía que estaba sonriendo.

-La verdad no he sabido que hacerle más esta semana – me encogí de hombros – también le he estado preguntando sobre sus "amigos" – me reí - ¡ah, si! Ayer hice una cosa de la que estarías orgullosa, ¡me paseé delante de él en toalla!

-¿sí? ¡no puedo creerlo de ti, Bella! – Alice habló tan rápido que me costó entenderla – lo que daría por haberlo visto todo por un agujerito.

-Me estaba duchando y lo escuché encender la tele, así que me dije vamos a darnos un paseo por el salón, y como la toalla no era muy pequeña, me fui con él y me puse hablar de la cena, ¡al pobrecito se le veía nervioso! – me reí.

-Seguro que al final hasta le gustas.

-No creo – miré al suelo y jugueteé con una bolita de papel que había tirada – un día me dijo que hacía mucho que no tenía relaciones, simplemente le puso nervioso ver una mujer medio desnuda y con los pechos prácticamente en su cara.

Alice soltó una carcajada - ¿tanto te acercaste? Al menos te levantó la autoestima, ¡pusiste nervioso al guapo de Edward Cullen!

-Eso sí – se me escapó una sonrisa – Alice, tengo que dejarte.

Charlotte, una de mis compañeras, acababa de llegar y me estaba saludando de lejos con la mano.

-Ok, Bella. Mañana me paso por tu piso, vamos a almorzar juntas y luego pasamos por un par de tiendas, ¡tienes que comprar ropa sexy!

Lo que me esperaba…

-De acuerdo, Alice.

-Te recojo a la una, ¡pensaremos más tácticas! – medio gritó - ¡hasta mañana, nena! ¡te quiero!

-¡yo también, Alicita!

Colgué y guardé el móvil. Mañana me vendría bien un día de chicas. Edward tendría suerte el fin de semana, ¡se libraría de la tortura! No pude esconder ante Charlotte la gran sonrisa que tenía en los labios.


Hola! :)

No podía terminar el año sin subir un nuevo capítulo, y es extra largo, no? Bella está pasando al ataque, poco a poco, pero ya está volviendo loco a Edward. Yo pienso que antes de que acabe el fic muere de una pulmonía por todas las duchas frías que deberá tomar jeje

Muchas gracias por todos vuestros reviews, alertas y favoritos! hoy no los puedo responder uno a uno, porque me tengo que ir a preparar una tarta para mañana :)

Espero que todas hayais pasado unas buenas navidades y que tengais un próspero Año Nuevo!

Nos vemos el año que viene! ;)