**Una aclaración: En el capítulo de esta semana del anime, me di cuenta de que Sawamura llama a Watanabe como "Nabe-san", así que de ahora en adelante lo pondré así. Perdón por antes haberle puesto "Watanabe-senpai" (hasta ahora noté que lo llama de ese modo).**

Pasada la trágica noche, Chris y Sawamura conversaron sobre muchas cosas, el mayor le contó que tenía pensado terminarlo y le explico el por qué, al escuchar todo esto el pitcher se sentía peor. Pero a la vez, comprendía que ya era libre de continuar con su antiguo enamoramiento.

Fue quizás el día más doloroso para ambos; se dirigieron a la estación. Ya era hora de regresar a Seidou. "Bien, en unos minutos llegará el tren. Creo que es hora de despedirnos" aseguró el más alto.

Con la cabeza baja, y una notoria tristeza el menor preguntó "...Y-ya... ¿no nos volveremos a ver...?" al decir estas palabras su voz se quebró, parecía que estaba por llorar.

El mayor dirigió su mirada hacia otra dirección, "Posiblemente" respondió de forma seca. Su intención realmente no era mostrar indiferencia, sino que más bien intentaba no romperse frente a él.

Los dorados ojos brillaban, debido a las lágrimas que empezaron a generarse. "...Quisiera que no perdieramos el contacto... para mí eres una persona muy especial... me enseñaste de lo que es capaz una persona enamorada, me cuidaste, respetaste, me hiciste olvidar el dolor que me acechaba, me consolaste e incluso me enseñaste a besar" dijo tontamente "...yo comprendo que no quieras verme por un tiempo... o incluso nunca más... pero y-yo" el tren llegó a la estación "Chris-senpai, de nuevo te agradezco por todo y te pido perdón, estoy seguro de que encontrarás a alguien que te ame, porque eres genial".

El mayor tomó con fuerza la muñeca del menor y lo llevó hasta la puerta del tren, posteriormente lo empujó dentro, "¡Wa! ¿Qué haces?" preguntó asustado.

"Las puertas están por cerrarse" dijo serio el más alto. "Chris-senpai ¡Espera! Aún no termino de hablar" dijo desesperadamente el menor. "¿Nos volveremos a ver?..." al no haber respuesta se dispuso a decir lo último "Senpai... y-yo ¡Te quiero!".

Al fin, después de tanto tiempo el mayor pudo escuchar esas palabras que tanto había anhelado. No tenían el sentimiento que hubiera deseado, pero sabía que su significado era muy especial y con eso le bastaba.

Las puertas se empezaron a cerrar y Sawamura empezaba a caer en desesperación, no podía creer que esa sería la última vez que vería a Chris. No estaba preparado, ni tampoco deseaba que fuera de esa manera, cuando pensó en salir del tren las puertas estaban casi totalmente cerradas, y las lágrimas fueron inminentes.

Pero segundos antes de que terminaran de cerrarse pudo escuchar "Nos vemos. Gracias por todo". Entonces el tren partió, el más bajo miró todo el tiempo que pudo al contrario y viceversa; pero cuando justo se perdieron de vista, una cálida lágrima recorrió la mejilla del mayor.

Al llegar de nuevo a Tokyo, se preparó mentalmente. No podía permitir que las tritezas agobiaran sus días, se dispondría a ser feliz, el baseball era lo único que importaba, y quizás un poco aquel chico de gafas.

Ya había llorado lo suficiente, se alegraba al recordar las palabras de Chris, no era cien por ciento seguro pero al menos le daba esperanza. No pensaba llegar a gritar su soltería, con el tiempo las personas se darían cuenta, no había prisa.

Aunque si era necesario comentarselo al peliverde, desconocía que tipo de reacción presentaría éste pero estaba decidido. Entrar en detalles no iba a ser necesario, bastaba con que supiera que habían terminado.

Era domingo, por lo que los dormitorios se encontraban con menos personas. Pero para su suerte al cruzar los portones de la entrada se topó con quien parecía ser la única persona que había.

"Nabe-san..." dijo el menor calmadamente. A esto el contrario lo miró "¡Oh! Sawamura, quiero hablar contigo. ¿Te parece bien?".

El pitcher se sorprendió un poco "¿Necesita hablar conmigo?, ¿De qué?" pensaba. Sin cuestionarlo lo siguió y se sentaron en las gradas que estaban frente al campo, el menor observaba de cerca al contrario y sin querer se acordaba de las muchas veces que vio a ese chico junto a Miyuki.

Se estaba empezando a sentir celoso, a pesar de que ya ellos casi ni se hablaban. Tan sólo con el hecho de haberlos visto de la mano o incluso besándose, resultaba incómodo. Pensaba en lo suertudo que había sido el manager en el tiempo que estuvo compartiendo con el catcher.

No lo odiaba, pero tampoco quería hacerse su amigo. "¿Sabes por qué Miyuki y yo terminamos?" preguntó directo el mayor. Al escuchar esto Sawamura se sorprendió ¿Qué razones tenía Watanabe para venir a hablar de esto con él?.

"Eh-hh... No, ni idea..." el ambiente resultaba incómodo, sentía que eso no tenía nada que ver con él, hasta pensó en levantarse e irse pero no podía ser tan descortés. Puso un rostro tenso, intentando disimular y continuó "¿P-por qué me dices e-esto? Ja ja".

"¿Qué por qué?... Veo que no entiendes lo que te quiero decir. Yo decidí terminar con él porque parecía como si estuviera en las nubes, entrenaba más de la cuenta, se sobre esforzaba, las veces que estábamos juntos ya no eran como antes, de igual forma me cuidaba, besaba, apoyaba; pero en el fondo no podía ver ese amor que desbordab-" el mayor fue acallado.

"Lo siento Nabe-san, pero no quiero que me cuentes estas cosas" dijo poniéndose de pie "No necesito saberlas, a parte de que no entiendo porque me las dices a mí. ¿Acaso lo haces para molestarme? ¿Para impedir que me acerque a Miyuki-senpai? Perdón pero tus palabras no me van a causar lástima, en este momento no estoy para hablar de rupturas ajenas" dijo apretando los puños y mordiéndose el labio.

El mayor se sorprendió un poco "¡Espera! Déjame terminar de contarte. No me malinterpretes-" entonces observó como los ojos del pitcher se humedecieron, podía sentir que el contrario estaba teniendo problemas, así que desistió el tema. "...Oye ¿Estás bien?".

Entonces el menor salió corriendo del lugar, por supuesto que no estaba bien, nadie lo sabía así que no lo culpaba por eso. Pero a la vez se le sumó más estrés al escuchar las cosas que éste le dijo.

Al llegar a la habitación cerró y se tiró a la cama. "¿Sawamura? ¿No venías más tarde?..." cuestionó el peliverde, al no escuchar respuesta se preocupó y le quitó las cobijas al menor.

"...Lo sabía, que estabas mal. ¿Y ahora por qué lloras? ¿Qué pasó con Chris-senpai?" preguntaba sin obtener respuesta, se estaba empezando a molestar, no era muy paciente pero por esta ocasión hizo una excepción.

Se sentó al lado del pitcher en silencio esperando que éste dejara de llorar y fuera capaz de comentarle lo que había sucedido, Sawamura, para su suerte, parecía tener siempre a personas que aguantaran sus llantos.

Durante esa espera un mensaje de texto llegó al celular del peliverde. Era de Watanabe "Kuramochi, dile a Sawamura que cuando pueda hable conmigo" decía.

"No entiendo nada de esto" pensaba confundido.

El pitcher contó todo a su "hermano", a excepción de la conversación que tuvo con Nabe. No quería hacer que se enfadaran. Intentaría evitar al manager, no quería escuchar cosas sin importancia.

Su mente se encontraba distraída, aún más de lo habitual. "Buenos días Sawamura" saludó Yuki. "¡Buenos días!... ¿Por cierto qué hace aquí?" preguntó el menor.

"Vine para hablar con el entrenador Kataoka, y ¿tú?", el menor no comprendía porque el ex-capitán le había formulado esa pregunta, era obvio que si estaba ahí es porque iba para clase.

"Estas aulas son las de tercer año" contestó el mayor a falta de respuesta. "¡¿QUÉ?!" volteó a ver en todas direcciones y se percató de que se había equivocado de piso "¡No me había dado cuenta!, si me disculpa, me retiró. Nos vemos" el pitcher rojo de la vergüenza escapó lo más rápido que pudo de allí.

Pero al dirigirse a las gradas se topó de frente con el de gafas, sus miradas se cruzaron por un instante, ya que parecía que éste también llevaba prisa. De pronto comenzó a sentirse alegre, ese pequeño momento le había alegrado el día.

Sus mejillas se enrojecieron levemente, no le importaba que lo vieran con esa expresión en su rostro. Por otro lado el catcher intentaba ocultar las expresiones tan raras que estaba haciendo inconscientemente.