X. Destellos Profundos

Llamó al apartamento de Sango dejando de un mensaje de que no se verían ya que se sentía mal, desconectó el teléfono, no quería llamadas esa noche.

¿Cómo era que le seguía doliendo? Enojada aventó la bolsa y las llaves en su sillón, se sentía una adolescente enfrentando su primer amor… Primer… ¿amor?

Se sobresalto ante su propio pensamiento, no era amor, a penas se conocían ¡nada!, corrió a su habitación saltando algunos escalones en su velocidad, al llegar abrió rápidamente su closet, hecho una rápida ojeada a toda su ropa, saco un vestido y se lo puso, no se maquillo ni detuvo a verse en el espejo, sentía que se veía horrible y no quería desanimarse más de lo que ya estaba.

Bajo las escaleras lentamente, estaba enojada consigo misma, y con una tristeza en los ojos volteo al lado derecho y encontró un cuadro, lleno de polvo, se detuvo enfrente, con el dedo limpio cada uno de los rostros que se encontraban en esa imagen y su labio tembló.

Tomo el cuadro con las dos manos, lo descolgó consternada…

¡Tienes que escapar Kagome!

Sollozó, ¡Extrañaba a toda su familia! Se sentó en las escaleras, y se abrazo a si misma.

-Mamá, Papá… Abuelo- susurró con las lágrimas en los ojos, sentía que todavía no era momento de enfrentar aquel duro pasado.

Bajó las escaleras restantes, con sumo cuidado dejo el cuadro en la mesa.

-Perdónenme- se disculpo besando suavemente cada rostro, -. Perdónenme que les haya fallado aquel día- susurro apretándose contra aquel cuadro lleno de sonrisas, sonrisas que había perdido con el paso del tiempo.

¡Mamá no me dejes!

Se limpio las lágrimas, no debía de llorar, le había costado superar todos aquellos sucesos para que tuviera una recaída, tomo las llaves y cerro con delicadeza.

-O- Scarred -O-

El frío de la noche le estaba calando los huesos, ¿Cómo era posible que olvidara algún suéter o chal en su casa? Sencillamente tenía la respuesta, en su furia había olvidado algunas cosas que le harían falta.

-No sé cómo puede ocurrírseme salir así como así- exclamo bufando de frío, camino y cruzo la calle llegando a un pequeño bar.

Entro mirando a su alrededor observando todo aquel ambiente, gente bebiendo cerveza y bailando, gente riendo estrepitosamente, algunas personas veían su entrada otras estaban muy embelesadas con sus parejas…

¡Kagome!

Ese grito mental la saco de su ambiente, camino hacia la barra de bedidas y se tambaleo un poco hasta que choco con un hombre de ancha espalda.

-¿Señorita Kagome?- preguntó curioso la voz varonil mientras volteaba y la sujetaba de los antebrazos.

Kagome abrió los ojos confundida hasta que con la luz del sitio pudo distinguir la silueta de aquel hombro…

-¿Hoyo?- formuló desconfiada, mientras apuntaba tenuemente con su dedo índice, y de repente recuerda el momento en que se conocieron.

-¿Alguien familiar por aquí?- grita preguntando el chico, pero todos miraban raramente a el par de jóvenes, y al bulto de gente que se estaba allí.

-Por favor Señor...-

-No me llames señor llámame Hoyo- comenta el chico semi-sonriendole a la chica.

-Eh.. Si.. Arigato- agradece la chica incomoda.

-Llamare a una ambulancia- afirma la voz de un señor de una tienda de abarrotes, mientras toma el teléfono y llama..

-Exactamente, soy ese muchacho- contesto sonriendo, la muchacha no se había olvidado de él y eso era una buena señal, le había parecido muy linda cuando la había visto arrodillada auxiliando a ese joven con quien paso… ¿Más tiempo del debido?

-¡Que sorpresa encontrarte aquí!- exclamó Kagome, se alisó su vestido y se sentó a su lado, miro decaída la bebida que le ofrecía el muchacho de ojos cafés, vio su sonrisa iluminada y aunque intentaba sonreír simplemente parecía un gesto carente de sentimiento y bebió un poco.

-¿Frecuentas mucho este lugar?- cuestionó Hoyo mientras miraba a la muchacha y vio la negativa con la cabeza.

-No te vez bien… ¿Quieres que te lleve a tu casa?- se ofreció sonriendo.

-No, no es necesario, sé que es una molestia- rechazó la pelinegra.

-Claro que no, sería todo un honor realmente, una chica de muy buen corazón- intentó convencer el ojos cafés mientras se levantaba.

-De acuerdo… Disculpa que haya venido a aguadarte la fiesta- se disculpó torpemente, mientras se levantaba.

-No te preocupes, en realidad solo venía a tomarme una copa antes de regresar a mi apartamento- comento dejando dinero en la barra que pagaba las bebidas.

-Deja al menos pagar la mía- puntualizó mientras rebuscaba en su bolso su cartera, hasta que las manos de Hoyo se posaron en sus palmas.

-En otra tu invitarás, ¿De acuerdo?- cortó el chico alegre.

Salieron del pequeño bar, Kagome se sobó los brazos para darse algo de calidez, Hoyo sorprendido se apeno pero debido a la noche Kagome no lo notó, Hoyo se quito la chaqueta que tenía, y se posó detrás de ella produciéndole un escalofrío.

-Ponte esto, la noche esta tremendamente fría y no acepto un no por respuesta- sentenció mientras la dejaba caer en los hombros de Kagome, ahora era turno de ella que se sonrojara.

-Hoyo se que sonara extraño y mucho pedir pero… ¿Podemos irnos caminando?- preguntó triste y apenada mientras veía al joven a los ojos.

-¿Ah? Tú sí que eres única, claro no te preocupes, ¿está lejos tu casa?- preguntó.

-En realidad a 5 cuadras de mi apartamento- le contesto abrigándose con la chaqueta.

-No pues eso está bien, te dejaré allí- sonrió.

En esas cuadras platicaron trivialmente de lo que ejercía cada quien de trabajo, el sonido de aquel arroyo que se escuchaba cerca de la tipo cabañita de Kagome, sus nombres completos hasta que en cierto punto de la calle los 2 se quedaron completamente callados, como que si se entendían por medio de gestos, algo que se le hizo muy curioso a Kagome y despertó intriga en ella.

Habían llegado a la puerta del apartamento de ella, se sentía fatal y sabía del porque además de haber pasado un mal momento en el hospital con Inuyasha, había traído a Hoyo caminando, sacándolo del bar y aburriéndolo con sus tontas platicas, ¡Tenía inmensas ganas de llorar y gritar!

-Discúlpame Hoyo, no pretendía que esto sucediera así- se disculpo al borde de las lagrimas, pero como no estaba iluminado, Hoyo no lo notó.

-Ya te dije Kagome, que no tienes que disculparte, tu no hiciste nada malo, es más…¡Yo deseaba acompañarte hasta tu casa!- exclamó mientras reía un poco, intentando animarla, realmente ella tenía algo que le encantaba, algo que le hacía querer protegerla.

-¿Quieres pasar?- preguntó de repente con una pequeña sonrisa.

-Para la próxima te prometo que me daría un gusto tremendo pasar, lo que en este momento me ha hecho feliz, es esa sonrisa que tienes en tu rostro y con eso me conformaré hoy- confesó mientras se despedía con la mano, no quería intimidarla, quería que poco a poco se abriera a él, y ya había dado un gran paso.

-¡Que descanses Hoyo!¡Y muchas gracias otra vez!- grito suave, mientras se despedía de la misma manera, realmente el comportamiento de Hoyo la había hecho sentir bien, la había hecho sentir relajada.

Sacó sus llaves y entró a su casa, no tenía mucho tiempo de ella, encendió las luces mientras se detuvo súbitamente, ¡La chamarra! Estaba tan tontamente distraída con la despedida, el trato de Hoyo que había olvidado entregarle la chamarra, ¿él no lo había recordado?¿Por qué no le había dicho nada? Sonrió extrañamente por un acto tan simplemente inusual, la dejo colgada en una silla sosteniéndose de la base, subió a su cuarto mientras encendía la luz, y se quitaba el vestido y se vestía con un pequeño conjunto a pesar de que hacía un frió no muy grato.

Se metió debajo de las sábanas y apago las luces con el interruptor que había en la cabecera de su cama, suspiró tristemente, a pesar del momento que había pasado, aún no podía distraerse de una sola persona, Inuyasha, cerró los ojos y no supo a qué horas se había quedado completamente dormida hasta caer en un cruel sueño…

-¡Kya! ¿Qué hice Kami-sama?- pregunta la chica asustada y con lagrimas queriéndose agolpar en sus ojos castaños.

En ese momento siente al chico moverse suave y dócil.

-No…me…dejes… Por favor..- susurra el chico débilmente.

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-No, usted no entiende las cosas señor Taisho- exclama la chica mirando entre asustada y persuasivamente.

-Sí, no entiendo... El porqué demonios me dejaste.. ¡¡Lo hiciste para lastimarme!! ¿No es así? Vamos confiesa, estoy segura que disfrutaste todo el tiempo que sufrí, sintiendo como mi corazón se partía- contraataco el chico, mirándola furibundo, casi agriamente.

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-Lamento tanto esto... Onegai... Perdóneme- suplica la chica sollozando levemente, es cuando Inuyasha mira los labios de ella, como si fuera un manjar, algo que no había probado en mucho tiempo.

-No digas nada- murmura el ojidorado que se levanta un poco, para acercarse a la chica rápidamente, y captura sus labios, la pelinegra impresionada se queda en shock, Inuyasha posa su mano detrás de la espalda comenzando a brindarle confianza, y otra en la cabeza, ella cierra los ojos y le corresponde... Sintiéndose…tan llena de... ¿Felicidad?..

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-¡Suéltame! ¡Nunca seré Kikyo! ¿¡Lo comprendes!?- le retó levantando la mirada, alejándose de él, tomo la bolsa con enojo, también tenía su límite, a pesar de todo a ella todavía le quedaba un poco de dignidad, era momento de defenderla.

-¡Yo sé que tu nunca serás Kikyo! ¡Ella es más bonita e inteligente!- ofendió Inuyasha con su cara hecha rabia, y entonces cayó en cuenta… ¿Qué había dicho?

Despertó bruscamente tirando de su cama aquella suave sábana que era muy gruesa debido al frío que extrañamente estaba pasando ya que era época de Verano, se frotó la frente tratando de recordar su repentina reacción y lo recordó.

Miró su reloj, eran apenas las 5 de la mañana, no podía dormir ya, bajó a la cocina a servirse un café, se movió inquieta, escucho la tetera y se levanto a servírselo, se sentó en su acolchonado sillón, la mañana había estado muy fría, se acurruco mientras tomaba leves sorbidas al café, se abrazo como niña...

No…me…dejes… Por favor…

Eso le había dicho él cuando se había arrodillado a auxiliarlo, ya lo recordaba, ¿Qué fácil era acordarse de las palabras cuando eran dichas en un pasado? Se sintió culpable porque eso era lo que había hecho, lo había dejado solo en el hospital, pero ahora no se sentía segura de irlo a visitar, se sentía indefensa a su lado…

¿Qué haría?

-O- Scarred -O-

-Allí estoy... como un completo imbécil- comentó el chico mirándose, cerrando los ojos y sentándose en las escaleras, deprimido, mientras se tallaba los ojos, de la nada recordó el rostro de aquella lindo muchacha, y apretó el puño maldiciendo y golpeando la pared, haciendo que el puño se le inflamé intensamente, tragándose el dolor..

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-Me convertí en un idiota por ti... mi dulce y bella Kikyo...- protesta el chico mirando un retrato con la foto de ella.

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-Lamento tanto esto.. Onegai.. Perdóneme- suplica la chica sollozando levemente, es cuando Inuyasha mira los labios de ella, como si fuera un manjar, algo que no había probado en mucho tiempo.

-No digas nada- murmura el ojidorado que se levanta un poco, para acercarse a la chica rápidamente, y captura sus labios, la pelinegra impresionada se queda en shock, Inuyasha posa su mano detrás de la espalda comenzando a brindarle confianza, y otra en la cabeza, ella cierra los ojos y le corresponde.. sintiéndose.. tan llena de.. ¿felicidad?..

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Lo hice porque, necesitaba hacerlo y... voltea a verme- ordena el chico levantando el mentón de la chica.

Para... uff... Bueno... Perdón Kagome- se lo expresa el chico con los ojos tristes, pero con una sonrisilla traviesa.

No sabía porque estaba despierto a las 5 de la mañana, realmente no había pasado una buena noche, no podía después de cómo había tratado a Kagome, no podía después de que aquella esencia iluminada se hubiera apagado por su estupidez.

¡Yo sé que tú nunca serás Kikyo! ¡Ella es más bonita e inteligente!

Repentinamente se había sentido terriblemente mal, él si quería podía llegar a ser malísimo, se sentía brutalmente estúpido, no entendía del porque se descargaba tal mal con Kagome, pero sabía que de momento a otro el orgullo destellaba dentro de él y la hacía sentir totalmente por su muy parecido a Kikyo… Pero ella, ¿de qué tenía la culpa? ¿de parecerse irremediablemente a ella? Suspiró... No entendía porque era tan agresivo.

Transcurrió la mañana hasta que el doctor entro por la puerta de su recepción.

-Señor Taisho, ¡Buenas noticias!- avisó mientras traía un diagnostico en sus manos, sonrió muy alegremente mientras revisaba el suero.

-Dígame de una vez- soltó el comentario malhumorado.

-Parece que se levanto con el pie izquierdo hoy, ¿discutieron ayer usted y su novia?- preguntó sínicamente, mientras miraba de reojo por arriba de sus lentes a Inuyasha.

-¡Mil demonios doctor! ¿¡Cuando entenderá que ella no es mi novia!?- exclamo preguntando agresivo, mientras se levantaba de la camilla con tanta fuerza que el lado derecho le punzó.

-Pues parece que sí lo son, se besan, discuten, y si se conocen ¿por qué aun no lo son?- preguntó picándolo con intenciones de molestar.

-Con todo respeto doctor, pero esos son mis asuntos- concluyó sonrojado mirando en otra dirección.

-Bueno, a lo que íbamos, aquí se encuentran las buenas nuevas- retomó el doctor, dándole una tableta que lo dejo con los ojos en blanco.

¡Perfecto! ¡Esto era lo que necesitaba!

-O- Scarred -O-

-Miroku, ¿vamos a visitar a Kagome?- pregunto por octava vez en la mañana, estaba muy preocupada.

-Sango, si Kagome no contesta, es porque no tiene ganas que nadie le hablé en este momento- contesto en la oficina, los dos trabajan juntos y Kagome había pedido permiso 2 días, no se iba a presentar al trabajo.

-Dios Miroku…¡Tan solo tiene 25 años! La mayor parte de su vida la ha vivido en un infierno, y si lo yo puedo cambiarlo debo de hacerlo- exclamo furibunda, ella era su mejor amiga casi hermana, y la amaba y odiaba verla así.

-Lo sé amor, pero si ella prefiera estar sola, debemos respetar eso- le hizo reflexionar con una sonrisa y le robó un pequeño beso.

Sango solo suspiro y de repente la llamaron, al leer el número desconocido para su celular contestó.

-¿Quién habla?- cuestionó recibiendo la respuesta que la hizo sorprenderse con la voz.

-¿Tienes para apuntar?¡Que sorpresa que llamas!- exclamo alegre. – ¿Cómo conseguiste mi teléfono?- preguntó extrañada.

-Te lo diré después- contesto del otro lado la otra voz…

-O- Scarred -O-

El día había transcurrido como agua para Kagome y se había hecho noche, no había hecho nada más que mirar todo a su alrededor, se había dado un baño para despejar sus ideas pero simplemente no podía alejar lo inevitable, se había recostado en el suelo con el insistente calor que hacía, y en ese momento alguien toco a su puerta.

Lentamente se levanto del suelo esperando que fuera Sango, se levanto sin ganas, mientras se ponía unas sandalias que estaban al lado, bajo un poco el volumen de la tele, se amarro el cabello mientras seguían tocando, se desperezó y camino directo a la puerta, quitó el seguro y abrió la puerta.

Al ver aquella silueta quedo petrificada, ¿Cómo había llegado allí? Su corazón repentinamente se paralizo, dejo de respirar, había comenzando a temblar por oposición, mientras seguía viendo aquella figura impotente delante de ella, mirándolo desahuciada, con mezcla de temor, asombro y enojo.

-Buenas noches Kagome- saludo él, mirando en ella destellos profundos que lo dejaron anonado.

-Buenas noches…Inuyasha- saludo bajito Kagome en shock.

Continuara!

N/A: Se que me tardé toda una eternidad en subirlo, ¡MIL DISCULPAS DE QUEDARLES MAL! pero quiero que sepan que sigue en pie mi FIC , he cambiado algunas cosas pero espero que les guste, se aceptan criticas, tomatazos, amenazas (pero no de muerte xD) espero que les haya gustado este giro;)

Angy_rose: Hola muchas gracias por leer el anterior capitulo, se que me tarde mucho en subir este nuevo, pero gracias por tus comentarios del anterior capitulo =D.

AnToo96: Gracias por tu comentario(:

Dark_priincess: se que me tardé mucho en subirlo, pero gracias por tu lindo comentario, intente hacer este capítulo un poquito más largo para ver si con eso te agrada :D

InuJocelyn: se que me tarde mucho amiga! Y me disculpo por eso T.T, pero quiero agradecerte muchísimo por tu comentario(:, espero que si lees este te haya gustado como los anteriores, de aquí en adelante empieza lo bueno.

Lolichan36: Gracias por las felicitaciones, quiero disculparme porque últimamente, no sé he tenido muchas cosas en mi cabeza y de repente no leo nada, pero prometo pasar por tus fics, lo que prometo cumplo, besos.

: Espero que te haya gustado el capitulo a pesar de que me tardé una eternidad.

SesshoMamorUyashaGF: Eso es lo que viene después de este capítulos que mas adelante pondré, si Inuyasha es un tonto xD, y todo porque los hombres no saben apreciar lo que tienen delante de sus ojos , verdad?

Vampirestar: Me tarde mucho lo sé, gracias por tu comentario, pues con respecto a mi redacción intentaré mejorarla, no se si lo he hecho mejor, pero voy a aventarme, saludos(: