Hola a todos. En primera instancia quiero agradecer a los que han leído mi historia, por los reviews y apoyo, también garcias por los que increíblemente les gustaron mis OC, en serio, gracias y gracias porque me inspiran a seguir haciendo trabajos y también con ellos incluidos, porque me lo piden mucho por mensajes de "Haz más historia con ellos" Lo haré, no se preocupen y gracias TwT. Y bien sin más que decir… saludos a Thomas Astruc y colaboración por crear una serie tan genial, estamos a menos de ver la segunda temporada. Y sin más…. COMENZAMOS!
…
Especial 10.
Siempre adelante.
El despertador de Marinette sonó con insistencia y se removió en la cama deseando apagar el insistente aparato, estiró la mano para apagarlo y al hacerlo se acomodó mejor en la cama y suspiró volviendo a dormir cuando Tikki empieza a llamarla.
-Marinette, Marinette levántate es hora, arriba.- Marinette se tapó hasta la cabeza con sus sabanas.
-Cinco minutos más.- Tikki suspiró y miró el despertador.
-Conste que tú me dijiste que querías levantarte temprano hoy.- puso la opción de radio en el aparato y subió todo el volumen, al encender el aparato de nuevo la música de Jagged Stone hizo que Marinette se levantara de golpe cayendo de su cama. Al apagar la radio vio a Tikki recuperándose del susto.
-¡¿Por qué fue eso?!
-Marinette, dijiste que hoy tenía que levantarte temprano a como diera lugar porque vas a salir con Adrien a…
-¡No puede ser! ¡Nuestra cita!- Marinette entró al baño donde Tikki esperó fuera negando con la cabeza.
-¡Todavía tienes tiempo!
-Pero todos dijimos reunirnos en el parque temprano, no puedo llegar tarde o Alya me matará.- salió del baño ya vestida secándose la cabeza con una toalla, fue al tocador para peinarse y ponerse sus típicas coletas.
-Marinette, el tiempo es relativo y hoy vas con muy buen tiempo.- Marinette se ríe cuando termina con la primera coleta.
-Eso lo dice una kwami de más de cinco mil años.
-Exacto, para nosotros el tiempo es algo en lo que no pensamos, solo disfrutamos el tiempo que pasamos con nuestros portadores al máximo.- Marinette termina de peinarse y acaricia la cabeza de Tikki.
-Tienes razón, hay que aprovechar el tiempo al máximo.- miró el calendario que estaba encima de su escritorio y su mirada se tornó triste.- Y quisiera aprovecha nuestro tiempo en estas dos semanas que nos quedan.
-Yo igual Marinette. Vamos.- Marinette bajó y sus padres estaban en la desayunando, la señora Sabine sonrió a su hija y le dio un beso en la mejilla.
-Es un milagro verte despierta temprano un sábado.
-Sí, es que debo reunirme con los demás en el parque, vamos a tener un picnic y a dar una vuelta.- entonces el padre de Marinette aparece con un plato envuelto y lo pone en una pequeña cesta.
-Pues espero que a tus amigos les guste lo que preparamos, acabo de ponerte unos panecillos de miel, como un postre extra.
-Gracias papá.- tomó una tostada con mermelada y bebió un vaso de leche antes de salir.- Los quiero nos vemos.- Marinette cruzó la calle y fue al parque donde estaban casi todos a excepción de Adrien. Alya al ver a Marinette sonríe dejando a un lado su celular.
-Vaya, y pensar que estaba a punto de llamarte.
-Tranquila, tengo un buen despertador.- Alya alza la ceja y mira hacia Tikki que se asomaba del bolso.
-Entonces gracias despertador.
-No hay problema.- contestó Tikki que se rió. En poco llegó Adrien corriendo y se apoyó en sus rodillas exhausto.
-Lo siento, es que… mamá y papá salieron hoy a la semana de la moda en Alemania y…- Marinette se acerca a su novio y pone su mano en su espalda.
-Tranquilo, ¿quieres algo de beber? Tengo algo de zumo en la cesta.
-Gra-Gracias…- agradeció el zumo que su novia le regalaba.
-Entonces tus padres se fueron, ¿se llevaron con ellos a Peek y Nooroo?
-Sí, estaban más que encantados y dijeron algo así de salidas nocturnas, no les entendí muy bien, pero debo estar en casa antes de las seis.
-¿Las seis?- preguntó Claude sin creérselo y Nino suspiró.
-Viejo, íbamos a ir al cine después de dar un paseo y jugar un poco. ¿Qué cosa de eres Chat Noir no entienden tus padres?
-Lo siento chicos.- dijo muy apenado Adrien pero Marinette sonríe.
-No importa, podremos acomodar el horario.
-Tiene razón, además podríamos acortar el paseo.- recomendó Juliet serena y Nino solo bajó los hombros.
-Si creen que es posible.
-Lo será.- dijo Marinette con una amplia sonrisa.- Además, ¿qué podría pasar este día?
-Es cierto.- dijo Claude que se echó los brazos tras la cabeza.- No es como si un villano apareciera de repente.
-Aunque extraño mucho esos días.- contestó Alya y todos le miraron.- ¿Qué? Dentro de poco tendré que cerrar el Ladyblog, no me pueden culpar por desear un poco más del famoso Cuarteto de Paris y algo del aprendiz del Guardián.- varios se ríen y Adrien suspira y mira su anillo un momento, sabía que les quedaba poco tiempo, miró a sus amigos y sonrió.
-Bien, mejor no perdamos tiempo, vamos de paseo y después al arcade.- todos asintieron y comenzaron a caminar siendo que Adrien cargó con la cesta de Marinette. Lo que ninguno sabía era que ese día no sería como los otros, justo en un viejo sotano, un viejo, antiguo y enorme reloj de péndulo que no había funcionado en décadas de repente volvía a trabajar, el tic tac se volvió sonoro en aquel lugar y de repente la puerta de éste se abre tirando al suelo a seis jóvenes uno encima del otro.
-Maldición Alain tienes tu codo en mi riñón.- se quejó un pelirrojo y un chico de cabello color miel y rizado gruñó como respuesta.
-Me quitaría si Marissa no estuviese encima de mí.
-Y yo si Emma y Charlotte se quitaran primero.- respondió una chica piel morena y cabello largo trenzado. Pronto las primeras en levantarse fueron una chica de cabello rubio claro corto y ojos azules y una chica de cabello a media espalda oscuro y ojos verdes.
-Lo sentimos Marissa.- dijo la rubia notablemente preocupada, ésta vestía con una falda con tirantes rosa y una blusa de manga hasta los codos blanca, en su cabeza tenía una diadema rosa con un moño en cada lado y unas zapatillas grises con una flor rosa encima. La pelinegra bufó pero luego sonrió.
-Aunque el orden de llegada no fue de primera clase.- se burló la chica, si uno se fijaba bien su cabello tenía cierto brillo azulado, de ojos verdes, vestía unos jeans, blusa color verde claro, que dejaba al descubierto sus hombros por lo ancho del cuello, una boina negra y unas zapatillas deportivas. Ayudaron a la morena de ojos ambarinos y que vestía unos shorts de mezclilla claros, una blusa azul de manga larga con un chaleco largo de color café y tenis.
-Me duele la espalda.- se quejó la morena y pronto el chico de cabello semi rizado se levanta, sus ojos azul oscuro miran alrededor, el chico vestía unos jeans, una camisa y zapatos de vestir negros y una chaqueta azul.
-¿Dónde estamos? Esperen… ¿y Lys?
-A-Aquí…- dijo una vocecita tímida y al ver que el pelirrojo aplastaba a alguien no tuvo el más mínimo tacto en quitarlo, el pelirrojo de ojos color cian vio de mala gana al chico, se acomodó un poco su ropa, una camisa roja, su chaqueta de color ocre, sus jeans oscuros con calzado de piel café y sonrió.
-Vaya, con razón sentí algo blando al caer.- dijo haciendo a un lado su corto flequillo y el pelimiel quiso írsele encima pero la chica que había estado debajo le detiene.
-E-Está bien Alain, lo dice de broma.- su hermano solo afila la mirada hacia el pelirrojo. La chica tenía el mismo cabello que el chico, de color miel con algunos rizos, su cabello era corto por encima de los hombros y apenas recogido con una media coleta, tenía ojos azules como su hermano pero tenía puestas unas gafas muy delgadas que parecían más un accesorio que una necesidad, vestía una blusa de manga larga que debía ser negra pero tenía un estampado de flores fucsia y hojas verdes que cubrían casi toda la blusa, falda café con un cinturón beige y unas botas cafés.
-Lo importante es… ¿dónde estamos?- preguntó la chica de gafas y de repente al escuchar a alguien toser todos voltean y ven al hombrecillo de camisa hawaiana.
-La pregunta sería… ¿cuándo?
-/¡¿Maestro?!/- todos estaban con la boca abierta hasta que la de cabello trenzado habla.
-¿No estaba de vacaciones por Hawaii?
Todos estaban cerca del Puente de las Artes, apenas iban a comenzar el picnic, las chicas acomodaban todo y los chicos hablaban o miraban de soslayo a los demás paseantes, Adrien se recostó en el pasto para descansar.
-Esto es tan relajante, un día libre sin sesiones de fotos o lecciones de chino, piano o esgrima.- Marinette se ríe un poco.
-Pensé que ya no tenías un horario tan ocupado.
-En realidad así es, ya no es tan laborioso pero sigo teniendo actividades extra, las sesiones ahora son ocasionales, las lecciones de chino son dos veces a la semana y ahora con italiano incluido, las lecciones de piano tres veces a la semana y el esgrima…
-Dos veces a la semana.- contestó Marinette y Adrien arquea una ceja.
-¿Cómo lo sabes?
-Eh, bu-bueno, una vez te vi en las prácticas y pu-pues te veías muy guapo, no digo que no estés guapo siempre, solo que con tu uniforme te ves guapo y…- Tikki es quien se asoma.
-Lo que pasa es que Marinette ha estado actualizando el horario de su cuarto.
-¡Tikki!- Marinette se puso roja como un tomate.- Eh, bueno, no es que esté actualizando, claro que no, por supuesto que es una locura yo…- Adrien no puede evitar reír.
-Bichito si querías saber de mí las veinticuatro horas sabes que puedes preguntarme directamente.
-¡N-No quiero saber de ti todo el tiempo! ¡Digo! No de esa forma, siempre quisiera estar contigo, digo… es decir, solo tenía curiosidad ya que… pues para poder salir, a nuestras citas y esas cosas, ¡Y tiré el anterior horario!- gritó desesperada intentando mantener el control.
-Y se está haciendo uno nuevo.- dijo Tikki y Marinette quiso cerrar su bolso.
-¡Tikki!- Adrien se volvió a reír y esta vez su rostro se acercó mucho al de Marinette.
-Si es así, yo también quiero tener tu horario bichito, pero sabes que con o sin él este gato estará contigo cuando le necesites.- Marinette sintió sus mejillas más rojas de lo habitual, esa sonrisa felina, esos ojos verdes llenos de confianza la tenían hipnotizada y fue entonces que Alya rompió el momento aclarando su garganta de forma ruidosa y al voltear ven a todos mirarlos fijamente. Claude es el primero en hablar.
-Entonces… ¿tienes un horario del Agreste?- ahora el sonrojo de Marinette era por la vergüenza.
-N-No…
-Marinette, ya no lo ocultes, todos lo escucharon.- dijo como pudo Alya aguantando la risa y Marinette quería que la tierra se la tragase.
-Ya dejen en paz a Marinette.- Juliet salió a defender a su amiga.- Mejor comamos que hay muchas cosas de dónde escoger.- la chica pasó los platos desechables y todos vieron lo que cada quien había traído, desde emparedados, bollos, comida chatarra, un poco de pasta, quesos y demás. Alya ya se estaba saboreando la comida.
-Me muero de hambre.- comenzó a servirse y Marinette asiente.
-Yo también, todo se ve delicioso.- tomó un emparedado.- Buen provecho…- de repente su celular suena y se detiene apenas iba a darle una mordida al emparedado.- ¿Pero quién será? Bueno… ¿Maestro Fu?- todos voltean a ver a Marinette que se había quedado callada hasta que abre bien grande los ojos.- ¡¿QUÉ COSA?!- y allí había acabado el picnic.
Cuando todos llegaron al edificio desde afuera se podía escuchar un leve escandalo siendo sofocado por la puerta del lugar, al tocar la puerta se hace un silencio instantáneo, todos se miran confundidos hasta que el maestro abre la puerta.
-Bienvenidos, pasen por favor.- al pasar ven la mesa puesta con diferentes bocadillos y tazas de té, pero lo que les llama la atención son los chicos que estaban sentados en los tatamis y que al verse todos se quedan sorprendidos.- Déjenme presentarlos, ellos son los portadores de los miraculous en el futuro.
-¡¿Perdón?!- Alya se abrió paso y miró a los chicos.- ¿Y cómo rayos sabe que son del futuro? ¿O es que tienen una máquina del tiempo?
-Oh, no. Pero tengo guardado un viejo reloj que permite esa clase de viajes. Es una antigüedad que data del siglo pasado que…- Marinette cierra los ojos y alza las manos para detener la charla del maestro.
-A ver, no entiendo nada, ¿nos está diciendo que ellos son del futuro? ¿Cómo puede estar tan seguro?- de repente una vocecita que conoce muy bien se escucha en la sala.
-Porque es la verdad Marinette.- al voltear ve a Tikki en la mesa frente a una chica rubia y diadema rosa.
-Tikki pero ¿cómo puedes…?- iba a reclamarle que hubiese salido pero es interrumpida.
-¡Marinette!- al voltear ve su bolso y allí estaba Tikki, su Tikki, porque la otra Tikki estaba con la rubia y Marinette mira una y otra vez a ambas kwamis.- ¡¿Hay dos Tikkis?!- de inmediato se asoma Plagg y sonríe.
-¡Sí! Mi sueño hecho realidad, ahora tendré una Tikki que me dé queso y otra que me mime.
-¡Eso sí que no!- se quejó el otro Plagg que apareció.- Por muy buena que sea la fantasía tú tu Tikki y yo la mía.- pronto los otros kwamis aparecieron, entre ellos una Peek y un Nooroo del futuro.
-O sea, me veo y no lo creo.- dijo Breezy y la otra Breezy se ríe.
-Ni yo pero si quieres saber nuestro futuro nos va bien la mayoría de las veces.
-¿Cómo que la mayoría?
-No digas nada Breezy.- le instó el Sain del futuro y suspira.- Yo soy quien sufrirá los grandes dolores de cabeza con mi portador.
-Rayos, deberé ahorrar para aspirinas entonces.- dijo Sain y ambos zorros asienten. Todos los kwamis hablaban hasta que Claude es quien alza un poco la voz.
-¡Tiempo fuera!- los kwamis se detienen y el castaño suspira.- Bien, les creemos, ¿pero qué hacen aquí?- quien responde es la de cabello negro con una sonrisa un tanto felina.
-Bueno, nuestro maestro nos pidió buscar un objeto en especial, pero nos entretuvimos tanto viendo varias cosas que al final sin querer "alguien" rompió el reloj.- miró al pelirrojo que movió los hombros de forma desinteresada.
-No fue mi culpa, unas cajas se movieron y la torpe de Lys no vio que le iban a caer encima, golpee el reloj por accidente y…- la morena interrumpió callando al pelirrojo al notar la mirada del hermano de su amiga.
-Y fuimos absorbidos y sin querer terminamos aquí.
-Esto es complicado.- dijo Nino que se acomodó la gorra un momento hasta que Adrien habla.
-Pues si lo piensas del modo práctico lo es, pero si es del lado místico es algo sencillo.- el rubio se acercó y extendió su mano.- Mucho gusto, no sé si me conocen o no en el futuro, pero me llamo Adrien Agreste y soy Chat Noir en ésta época.- en ese momento todos vieron a la peliazul que tenía los ojos bien abiertos pero correspondió el saludo.
-Ho-Hola…yo soy la nueva Chat Noir y me llamo Em… Amy.- sonrió como pudo, una sonrisa que parecía más una mueca y Adrien no pudo evitar un deja vú. Entonces Marinette es quien sigue el ejemplo de su novio.
-Yo soy Marinette Dupain-Cheng, yo fui, digo, soy en éste tiempo Ladybug.
-Yo soy Charlotte, un placer.- contestó la rubia y algunos le fulminaron con la mirada, entre ellos la piel morena que susurró.
-La suerte que tienen algunos…- se aclara la garganta.- Me llamo Melissa, yo soy la portadora del pavorreal.- el pelirrojo sonríe de lado, había algo en él que les resultaba tremendamente familiar.
-Yo me llamo Cedric, el nuevo Vulpine, un placer a conocer a tan bellas damas.- Emma y Marissa le fulminaron con la mirada.
-Yo lo mato.- dijo Marissa enfadada.
-Ya somos dos.- Claude da un paso al frente.
-Yo soy Claude Le Blanc, portador actual del zorro.
-Yo me llamo Juliet Decrois, soy la portadora de la abeja, un placer conocerles.- quienes se vieron un tanto incómodos fueron los de pelo rizado.
-Hola, yo soy… Allan. Portador de la mariposa.- quien se veía nerviosa era la chica.
-Y yo soy…
-Lys.- respondió Juliet que hizo que todos se quedaran congelados.- Tu amigo dijo tu nombre hace un momento.
-Ah…sí.- todos excepto Lys voltearon queriendo golpear a Cedric que se dio cuenta de su error.
-Tienes un bonito nombre, me gusta.- Juliet tenía una sonrisa amplia en su rostro y Lys se sonroja.
-Gra-Gracias… y yo soy la portadora de la abeja.
-Obvio, eres la última.- se burló Cedric y todos le volvieron a fulminar con la mirada, si las miradas matasen… Claude miró a ambas chicas, Juliet sonreía a Lys y la chica frente a él parecía versión de su novia sumamente tímida, y no supo por qué sintió deseos de golpear al pelirrojo que se había expresado mal de ella momentos antes. Era extraño.
-Bueno, pues yo soy Nino Lahiffe y veo que no hay ningún portador de la tortuga.
-No.- respondió Marissa.- Pero tú sí eres nuestro Guardián temporal y maestro.- asintieron todos y Charlotte es quien sigue.
-Y el maestro Fu le deja a cargo cuando se va de vacaciones.
-¡Oh!- el maestro se expresó con una amplia sonrisa.- Parece ser que al fin iré de vacaciones, me preguntó si aún está ese restaurante hawaiano, hace treinta años que no voy…
-Disculpe maestro.- Marinette levantó la mano como si estuviesen en la escuela.- No quisiera interrumpir o parecer grosera, pero ¿no sería malo si ellos están aquí? ¿No afectaría en algo el futuro?
-No tiene por qué, mientras ellos no den mucha información de su futuro todo puede fluir de forma normal.- Alya ahora es quien habla.
-¿Y cómo volverán a su tiempo? Por cierto, soy Alya, tal vez en su futuro me vean por las noticias.- los chicos intentaron no decir nada y el maestro casi parecía reír.
-Bueno.- el maestro acarició su pequeña barba.- El reloj resultó con un leve golpe, y necesita recargarse, por lo que estimo que a las cinco ya debe estar el reloj reparado y con energía suficiente para devolverles a su época.
-Al menos no es mucho tiempo.- dijo Emma que miró de reojo a Adrien y a Marinette sonrojándose.
-¿Y qué haremos entonces?- preguntó Charlotte y Marinette sonrió.
-Pueden estar con nosotros, hoy mismo teníamos pensado hacer un picnic en el parque y divertirnos, si ustedes quieren están invitados.
-Es una buena idea.- le apoyó Adrien.- Y no se preocupen, no les preguntaremos cosas del futuro. Al menos no demasiadas.- los jóvenes se miran un momento hasta que Charlotte sonríe y se levanta.
-Pues a mí me encantaría ver cómo era Paris antes.
-Bien, nos apuntamos.- dijo Emma con una sonrisa felina que curiosamente se le hizo familiar a Marinette.
-Pues vamos, no perdamos más tiempo.- Alya estaba más que emocionada, yo sí tengo preguntas que hacer, pero elegiré cuales no puedo hacer y cuales no nos borrara el futuro.- tanto Emma como Marissa rieron nerviosas pero se controlaron, todos se fueron de allí y el maestro sonrió complacido, Nino fue el último que se quedó en la sala.
-Maestro, ¿está bien?
-Sí, solamente pienso, que hice muy bien en ponerte como mi aprendiz, esos jóvenes son dignos portadores que tú debiste haber elegido.
-Ah, yo pues… supongo que en el futuro no estaré tan mal con el entrenamiento.- el maestro sonríe.
-No, tienes el potencial para ser mejor, incluso mejor que yo. Pero vete, reúnete con tus amigos y cuidado de lo que hablan.
-Entendido maestro.- Nino hace una reverencia con la cabeza y se marcha, cuando lo hace el maestro sonríe y de un cajón saca una herramienta para empezar a checar el viejo reloj.
Los jóvenes veían interesados qué cambios se pudieron haber hecho en esos años, uno que notaron primeramente fue el de una cafetería que ellos conocían pero que en ese tiempo era apenas una zapatería. También algunos buzones que ya no estaban, los árboles del parque que eran más extensos en su época, y cosas minúsculas alrededor. Quien parecía más emocionada era Charlotte que no paraba de revolotear por ahí.
-¡Oh! ¡Oh! Y esta pared en nuestro tiempo tendrá una pintura enorme que abarcará toda la pared del muro.
-¿Ah sí?- Marinette se acercó intentando visualizar lo que habría allí.- ¿Y de qué sería la pintura?
-De mi madre.- respondió el pelirrojo con el pecho lleno de orgullo.- Mi padre es un artista reconocido en casi toda Europa y como regalo pintará a mi madre en aquella fea pared. Hizo un favor a los peatones.- Claude se acerca a Alain susurrando algo.
-¿Siempre es así de pesado?
-No tienes ni idea.- dijo de mala gana y entonces Lys habla.
-Cedric, shhh.- la chica intentó callarle para que no dijese nada más pero él frunce el ceño.
-Por favor, conmigo no hay problema, no seas aguafiestas.
-Pero es que…- el pelirrojo la ignoró y la chica bajó la cabeza un tanto triste, Alain apretó las manos en fuertes puños mientras Claude sintió algo en el pecho que quería salir en un arranque de ira. Marinette miró al pelirrojo, había algo en él que le recordaba a alguien pero esa actitud tan arrogante chocaba demasiado.
-¿Qué le pasa?- preguntó Adrien.- No es correcto tratar así a una chica.- Emma suspira y se apoya en su hombro, ambos estaban de la misma altura.
-Lo que pasa es que ella le gusta él pero él siempre sabe cómo echar a perder el momento.
-¿Le gusta?- preguntó incrédula Marinette y Emma asiente.
-Nuestros padres se conocen desde la escuela, pero los padres de Cedric y Lys eran mejores amigos, así que se conocen más. No me sé la historia completa.
-Me recuerda a alguien…- murmuró Alya y entonces Marissa ríe a lo bajo.
-No le hagan caso, la verdad es que él también le gusta ella, pero es un tonto que no lo sabe aún.
-¿En serio?- Alya parecía curiosa y Nino suspira.
-Chicas, por favor sigamos el paseo.
-¿Y si vamos al arcade?- preguntó Marinette emocionada.- Quisiera ver que tanto ha mejorado Adrien.
-Tanto para poder vencerte, bichito.
-¿Bichito?- Charlotte parecía enternecida.- Aww, tan lindo, ¿no lo crees Emm…?- la chica le tapa la boca a su amiga.
-Sí, Charlotte, muy lindo.-dijo entre dientes mirando a su amiga con expresión tiesa.
-¡Bien! Hora de divertirse un poco.- Claude estaba emocionado y tomó a Juliet de la mano.- ¿Me acompañarías en algunas partidas?
-Oh, pero ¿con quién hablas? Recuerda que te dije que mi hermano es programador de juegos, soy una probadora profesional.- le guiñó el ojo y Claude sonrió ampliamente causando un sonrojo en su novia.- ¿Tengo algo en la cara?
-No, sólo tienes cada día mi corazón.- Juliet se sonroja aún más y Alain sonríe al igual que su hermana. Apenas llegando al arcade todos cobraron sus fichas y se separaron. Marinette, Adrien, Charlotte y Emma estaban con los juego de peleas, Alya, Nino y Marissa con los juegos de carreras, Claude, Juliet y los hermanos estaban con un juego de pistolas y Cedric se aventuró solo a un juego de baile. Adrien y Marinette jugaban hasta que Marinette resulta ganadora.
-¡Gane!- Adrien suspira derrotado.
-Bien, aún me falta un poco para vencerte.
-¿Un poco?
-Oye, casi te venzo.
-El casi no existe aquí.
-Me toca.- dijo Emma que se puso en el lugar de Adrien, el chico retrocedió y sonrió a Marinette.- Prometo no ser ruda contigo.
-Lo mismo digo.- apenas comenzó la pelea ambas estaban muy parejas dejando a Adrien con la boca abierta, Charlotte en cambio ríe a lo bajo.
-Su fuerte son estos juegos, ella nunca pierde.
-Pues Marinette tampoco, ¿dónde aprendió a ser tan buena?
-Según tengo entendido juega con sus padres, aunque dice que le gana a su padre.
-Ah, ya veo. Que suerte.- ambas iban pareja cuando Emma da un último golpe y gana para sorpresa de Adrien y Marinette.
-¡Gane!
-Wow, eres muy buena.- le dijo Marinette.- No me esperaba ese combo de garras felinas con el giro triple.
-Papá me lo enseñó, jugamos los fines de semana pero aun así no le gano a mamá.
-¿Juegas con tu mamá también?
-Por supuesto, ella es quien me entrena en video juegos.
-Genial, me gustaría conocerla, ah, pero no creo que se pueda.- Emma movió los hombros y sonrió.
-Los milagros existen. ¿Otra ronda?
-Hecho.- en eso Charlotte se queja.
-¡Hey! ¡Sigo yo!- en ese momento Nino, Alya y Marissa jugaban en tres motos cada quien, Alya iba muy rezagada en el juego mientras que Nino y Marissa iban por el primer lugar.
-No me vas a ganar chica.
-Eso lo veremos tortuga.- Alya suspiró resignada y se separó del juego.
-Yo me rindo.- se acercó a ambos chicos y entonces vio como Nino ganaba la partida.- Bien Nino.
-¿Quién es la tortuga?
-Tú.- le respondió Marissa con una sonrisa.- Eres y serás una tortuga, maestro.- Nino se acomoda la gorra con una sonrisa y Marissa ríe, Alya se acerca a la chica de inmediato lista para hacer sus preguntas.
-Y dinos, ¿cómo es el futuro? Quiero decir, algo interesante ha de haber, ¿no?
-No puedo decir mucho, pero puedo decir que Paris está a salvo gracias a los héroes de Paris, ma…- cierra la boca y sonríe.- ¿Otra partida?
-¿Probemos otra cosa no?- sugirió Nino y fueron a ver aunque Alya miró curiosa a la chica.
-¿Ma?- cerca de ellos Cedric comenzó a llamar la atención, el pelirrojo bailaba en la maquina como todo un profesional, la gente comenzó a rodearle y a ovacionarle cosa que a él le gustaba.
-Y allí va otra vez llamando la atención.- Marissa suspiró resignada, en poco el pequeño grupo de Marinette se une y miran también el tumulto de gente que se ha puesto alrededor.
-Es muy bueno.- Marinette se quedó con la boca abierta y varias chicas del lugar estaban fascinadas con él. Adrien asintió a las palabras de su novia.
-Tienes razón, es muy rápido.- pero Emma suelta un bufido cuando varias chicas le ovacionan.
-Llama mucho la atención.- se cruzó de brazos y Adrien mira a la chica, de perfil le pareció sumamente familiar, su nariz, su blanca piel, su cabello sería posible que… no, aquello no era posible, ¿verdad? Charlotte baja los hombros y mira a su amiga.
-Pero lo hace para llamar TÚ atención.
-Pues a mí no me interesa darle MI atención.- Adrien y Marinette les miran curiosos.
-¿Él te gusta?- preguntó Marinette y Emma le mira con grandes ojos.
-¡No! Qué horror. Cedric no es mi tipo, sólo trabajamos en el mismo medio.
-¿Mismo medio?- Marinette no entendió y Marissa responde.
-Ambos trabajan como modelos.- Alya parece interesarse en la plática.
-¿En serio?
-Sí, pero Cedric… agh.- Emma hace una mueca.- Él tiene la loca idea de que su novia debe ser una chica hermosa, inteligente y perfecta, y ni loca me quiero acercar a él. Vive de sueños.- Marissa suspira.
-Y es un ciego y un tonto.- apoyó Charlotte haciendo reír a sus amigas.
-Oh, esto debí grabarlo.- rió Marissa y mira a Alya.- Charlotte no es de las que dicen cosas así de otros, no le va, es demasiado tierna.
-Me recuerda a alguien.- Alya miró a Marinette y Marissa pareció darse cuenta y se puso en medio de su visión.
-¿Qué más querías preguntarme del futuro?
-Oh, claro.- Adrien seguía mirando a Emma y baja los hombros.
-¿Así que eres modelo? Yo también lo soy, aunque espero a futuro hacer otra cosa.
-¿No te gusta ser modelo?
-No, bueno, a veces es divertido pero no lo elegiría como un trabajo de tiempo completo.
-A mí me gusta, aunque mis padres dicen que debo ver más cosas para mi futuro.
-Y eso es cierto, ¿en qué trabajan tus padres, Amy? ¿Son del medio?- en ese momento Emma se paralizó y sonrió nerviosa desviando la vista, esa sonrisa tiesa la había visto en alguna parte.
-Bu-Bueno…algo así, no creo que les conocerás, digo, obvio que tal vez los conozcas pero bueno, yo…- movió las manos de forma exagerada y entonces se escuchan exclamaciones de la máquina de baile y Cedric solo se hace a un lado su corto flequillo.
-Gracias, si quieren una cita acepto sus teléfonos o sus e-mail.- se acerca al grupo y Emma y Marissa le miran serias.
-¿Sabes que cuando volvamos esas chicas serán mayores?- le dijo Marissa y Cedric solo sonríe.
-Hay que disfrutar el momento. No es mi culpa si llamo la atención.
-Eso lo haces a propósito.- dijo Emma y Cedric se acerca a ella.
-¿La gatita está celosa?
-Ugh, ¡ni loca!- por alguna razón Adrien dio un paso al frente de Emma y ella notó de inmediato la mirada seria del rubio, pero de repente algo capta la atención de algunos, Marinette sonríe de ver que hay un grupo de chicos y chicas rodear un juego y mira a los demás.
-Vamos a ver qué pasa.- al abrirse paso al juego ven al frente a Claude y Juliet que veían a los jugadores en aquel juego de armas, Adrien toca el hombro de Claude que voltea a verles y les sonríe a todos.
-¡Hey! ¿Qué hay?
-¿Qué pasa aquí? ¿Por qué tanta gente?
-Bueno, probábamos un juego nuevo, es en verdad difícil, perdimos y esos dos de inmediato tomaron el control, son en realidad muy bueno.- Claude señaló a Alain y Lys, ambos chicos estaban muy concentrados y con un tiro único eliminando zombies y monstruos del juego. En ese momento llegaron con el jefe final del escenario y para sorpresa de todos Alain cede su arma a su hermana que la toma con su mano libre.
-¿Vas en serio? ¿Ella puede con dos?- preguntó Nino y de inmediato vieron que la chica se las podía arreglar muy bien con ambas armas, Emma sonrió orgullosa.
-Lys es toda una experta en estos juegos, tiene una excelente puntería.
-Por algo es nuestra abeja reina.- apoyó Charlotte y Marinette era la más impresionada.
-En verdad es buena, y ¿ellos son hermanos?- Emma asiente.
-Mellizos, pero Ala… Allan, no solo es el mayor por varios minutos, sino que se ve mayor que ella por la altura, como ven él es más alto que su hermana.- Marissa asiente a lo dicho por su amiga y prosigue.
-Y es muy protector, por eso le dieron el miraculous de la mariposa, él es nuestra defensa y apoyo.
-Vaya…- quien veía a la chica atento era Cedric que estaba con los brazos cruzados y con expresión seria cuando escucha a unos chicos hablar.
-Esa chica es genial.
-Y es bonita.
-¿Crees que si le invitamos algo saldría con nosotros?- en ese momento el pelirrojo apretó los puños y dio unos pasos al frente.
-¡LYS!- ella volteó distrayéndose a ver al pelirrojo y pierde el juego. Ella al darse cuenta deja las pistolas de juguete y mira a su hermano apenada.
-Lo siento…
-No pasa nada, ya jugaremos luego.- el chico sonrió a su hermana y miró de mala gana al pelirrojo, pero quien se dio cuenta de lo que ocurrido fue Alya que sonrió ampliamente.
-Oh, tenemos una escena de celos.- Nino le miró pero no dijo nada.
Al salir de alguna forma Marissa o Melissa ya quería escapar de Alya, habían vuelto a preparar el picnic y la morena se acercó a Emma o Amy.
-Ayúdame, por favor, necesito un descanso.- Emma se ríe y comienzan a susurrar siendo vistas por Marinette.
-Vamos Mari, es tu madre, puedes con ello.
-Pero mi madre no me hace un interrogatorio exhaustivo sobre cada detalle de Paris, y papá en este tiempo se queda callado, no recibo apoyo.
-Calma, Mari, en poco vamos a comer y tu madre tendrá la boca tan llena que apenas podrá hablarte.- la morena suspira cansada pero algo se había escuchado en aquella conversación y eso había sido un diminutivo que Marinette conocía muy bien. Se habían ido a la zona más alejada y oculta del parque, allí al menos los kwamis podían salir y hablar entre ellos pero aun alertas por si alguien se acercaba, Alain estaba leyendo un pequeño libro y notó la presencia de Claude que se sentó a su lado.
-¿Lees? Estás en un día de campo ¿sabes?- Alain sonríe lejos de ofenderse.
-Me gusta leer, es un rasgo que comparto con mi madre, además no me necesitan por el momento.- dijo al señalar cómo las chicas acomodaban todo y Claude le miró atento, había algo que le llamaba su atención.
-Y… ¿cómo es el futuro? Bueno, su futuro.
-Paris es una de las ciudades metrópolis más importantes, tenemos un buen alcalde que a veces nos da problemas pero sabemos ya controlarlo.
-Dime que no tiene apellido Bourgeois.- Alain ríe a lo bajo y niega con la cabeza.
-No, para nada.- Claude suspira aliviado ya que si Chloe fuese alcaldesa se mudaba de la ciudad, vio al chico a los ojos, se veía honesto y sereno, cosa que sabía que podía cambiar por su hermana tal y como había visto.
-Escuché que Lys es tu hermana melliza o no sé cómo se le dice, ¿tienen un buen futuro?- Alain le mira confundido.- Digo, algunos de nosotros han tenido problemas, ya sean personales o familiares, ¿les va bien?- Alain sonríe y asiente mirando un momento a sus amigos y después a Claude.
-A todos nos va bien, todos tenemos familias y padres que nos quieren, en nuestro caso nuestros padres son muy felices juntos y eso nos lo demuestran cada día.
-Hasta el pelirrojo.- Alain frunce el ceño y gruñe a lo bajo.
-Sí, hasta él.- dice de mala gana y nota que Claude le mira deseando preguntar algo, no le fue difícil adivinar la pregunta.- Somos compañeros de equipo, pero al menos yo estoy lejos de llamarlo mi amigo, de niños jugábamos mucho pero al crecer se transformó en… eso.- lo señaló, Cedric estaba hablando con las chicas intentando coquetear y éstas al final lo obligaron a ayudarles a acomodar todo.
-¿Y él será mi sucesor?
-Es buen compañero, al menos como héroe.- Claude suspiró y se recostó un poco en el pasto.
-Las relaciones son difíciles, pero te recomiendo que te lleves mejor con tu compañero, o mejor aún, amigo.- Alain le miró.- Estarás en una pelea y necesitas confiar ciegamente en alguien, de inmediato piensas en alguien o en todos, en nuestro caso pensamos en todos, no tenemos alguien en específico de si me cae mejor o esas cosas. He tenido diferencias con el gato pero al final sé que puede cuidarme la espalda cuando sea, donde sea. Y yo igual.- sonríe a Alain y le da una palmada en la espalda.- Sea lo que sea deberían hacer las paces o hablar, sería bueno.- pero Alain baja la mirada y luego mira donde estaba su hermana que miraba unas pequeñas florecillas.- ¿Aun si lastima a alguien que quieres?- Claude entendió de inmediato, el chico tenía mal genio cuando se trataba de su hermana.
-Bueno, entonces deben buscar una forma. Y yo no tengo hermanos pero tengo a alguien que me importa mucho, creo que entiendo el sentimiento de querer partirle la cara a quien le mire o hable mal.- Alain ríe esta vez más libremente, fue una sonora carcajada.
-Eso sin dudarlo.- Claude le mira confundido y Alain se calla y desvía la mirada de vuelta al libro.
-Oye…
-No sé nada.
-Hey…
-No sé nada.- repitió con voz firme y sin decir nada más. Mientras Lys tocó los delicados pétalos de las flores, la chica sonríe pero se asusta al sentir a alguien tras suya, al voltear ve que se trata de Marinette.
-¿Estás bien?- la chica asiente y Marinette se sienta a lado de ella.- Pensé que estarías triste por lo que pasó en el arcade, ¿todos ustedes se llevan bien?
-Oh, ammm, sí, somos un buen equipo, aunque es obvio que a veces hay diferencias.
-¿Diferencias?- ella baja los hombros.
-A veces es mi culpa, la mayoría de las veces mi hermano se pelea con Cedric.
-¿Pero por qué no dices nada al chico? Escuché a tus amigas que te gusta pero… ¿no crees que un chico que es así no vale la pena?- Lys sonríe y mira al cielo.
-No era así siempre. De niños era muy amable y aunque tenía su mal carácter siempre defendía a sus amigos, mayormente a mí. Después fue a un colegio privado y ya casi no nos veíamos hasta anular toda comunicación, al entrar a la escuela lo volvimos a ver pero ya había cambiado mucho. Pero aún con ese carácter sigue siendo bueno.- dijo mirando a Marinette y ella tocó su corto cabello.- Y esta es la prueba.
-¿Tu cabello?
-Sí, hace un año tenía el cabello muy largo, me gustaba y estaba orgullosa de él, pero una chica que gusta molestar mucho a toda la clase hizo algo en la clase de química que se pegó por completo en mi cabello. Todos se rieron, incluido él, mi madre intentó quitarme eso pero mi cabello terminó hecho un desastre y tuve que cortármelo.
-Eso es horrible, ¿cómo puedes entonces decir que es bueno? Si es así ¿por qué él es el portador del zorro?
-Yo llegué a pensar lo mismo, bueno, ninguno era portador en ese entonces. Pasé días sin querer ir a la escuela, pero no podía esconderme siempre, cuando fui esa chica me comenzó a molestar y se burló de forma muy cruel. Mi hermano también estaba furioso, y yo recuerdo estar a punto de llorar, por un momento vi a Cedric, estaba muy herida y entonces, ¡Plaf! Dejó caer un café que tenía en mano en el carísimo bolso de ella, fue sorprendente, ella gritó y le exigió pagar el bolso, y él le dijo: "Cuando su cabello vuelva a crecer y estar como antes te compraré tu tonto bolso", fue sorprendente, desde entonces le admiro y le miro atenta, hace cosas buenas pero intenta disimularlas, creo que es demasiado orgulloso para admitirlo.
-Ya veo, ¿y le quieres?- la chica asintió.
-Por eso me he dejado el cabello corto, como recuerdo de lo que hizo por mí.- Marinette sonríe y pone su mano en el hombro.
-No soy una experta, pero te deseo suerte y si ha de pasar pasará, sino hay muchos chicos que de seguro estarían más que dispuestos a estar con una chica como tú.- Lys sonríe y sin saber que el pelirrojo miraba la escena entre ambas cuando una voz le regresa a la realidad.
-¿Quieres hacerle un agujero en la espalda?- al voltear ve a Alya y ella sonríe.
-¿De qué hablas?
-Mirabas a tu amiga, ¿te gusta?
-¡Pfff! Claro que no.
-Oh, es una lástima, pero está bien, es mejor.- Cedric le miró de reojo y vio que le daba la espalda.
-¿Por qué dices eso?
-Oh.- se voltea a verle con una amplia sonrisa.- Pues porque si no la quieres ella tarde o temprano encontrará a alguien que sí la quiera. Es una lástima, se ve que te tiene estima.
-¿Estima? Ella no siente solo estima por alguien y menos por mí.
-Mmm…- ella intentó no sonreír y el pelirrojo lanzó un bufido.
-Está loca por mí, pero lástima, mi tipo de chica dista mucho de lo que es ella.
-¿Tu tipo de chica?
-Claro, mi novia perfecta será una chica rica, con clase, inteligente, hermosa y muy, muy codiciada para envidia de otros. Ella no entra en ninguna de esas categorías.
-Ya veo, no es rica y no te interesa.
-Le va bien en la vida.- dijo de forma desinteresada.
-No es inteligente.
-Es el cerebrito del grupo como su hermano. A veces desespera.- Alya asintió intentando no reír y se cruza de brazos.
-No es codiciada.
-Un cero a la izquierda, solo uno que otro ciego pero está en el mismo círculo de perdedores.
-No tiene clase.
-Al menos es educada.
-Y como dices no es bonita, es horrenda.- Cedric por primera vez le mira con grandes ojos como si le hubiesen abofeteado.
-No dije eso.
-Pero sí lo dijiste.
-C-Claro que no, no dije que fuera horrenda.
-Sí lo dijiste, dijiste que no era hermosa.
-Sí lo dije pero...
-Entonces es horrenda.
-Claro que no.
-Tan fea como una verruga.
-Oye…- el pelirrojo apretó los puños.
-Tan fea como un sapo.- no recibió respuesta del chico pero podía sentirlo hervir del coraje.- Y tan fea y horrenda como…
-¡Cállate! ¡No es nada de eso! ¡Ella es preciosa!- llamó la atención de más de uno, por primera vez el chico estaba tan rojo como su cabello y Alya no pudo evitar encontrar el parecido con alguien al verlo así, y entonces el chico mira a los que voltearon.- ¡Si quieren tomen una foto!- los demás siguieron a lo suyo y Alya le miró con grandes ojos antes de sonreír y palmear su espalda.
-Bien, entiendo, no te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo, aunque debo dejar de apostar sobre comer gorras…- dijo con algo de pesar al saber que en un futuro volvería a comer una gorra, cosa que Cedric no sabía y que le miró confundido.
-¡Ya está listo, el picnic perfecto!- exclamó Charlotte sumamente orgullosa y Juliet asiente.
-Eso es verdad, se ve muy bien, y dime Charlotte, ¿el futuro estará bien? Porque solo los miraculous son activados cuando hay un enemigo y…
-Tranquila, son nuestras peleas y nos tenemos los unos a los otros. Sí, habrá un villano, pero somos fuertes, todos juntos somos muy fuertes.- Juliet sonríe y ambas quedan en aquel espacio de confidencia.
-Se ve que todos son buenos chicos.
-Lo son, la mayoría se conoce desde niños, yo llegué de Alemania hace dos años y me sentía perdida pero ellos me abrieron los brazos, es curioso, somos como una gran familia.
-¿Cómo es tu familia?
-Mi padre viaja mucho, pero a mamá y a mí siempre nos llama, tengo tres hermanos mayores, soy la menor y también tengo un perro llamado Schubert. Todos ellos tienen hermanos menores.
-¿En serio?
-Sí, Marissa tiene dos hermanos, un niño y una niña, Emma dos hermanos varones, Alain y Lys hermano y hermana y Cedric una hermanita, yo soy la única con hermanos mayores, y entiendo el sentimiento de hermano menor.
-Yo también tengo un hermano mayor. Te entiendo.- dijo con una cálida sonrisa.- Entonces, no debo preocuparme, ya que tú, Emma, Marissa, Cedric, Alain y Lys cuidarán de nuestro futuro.- Charlotte sonríe y asiente.
-Lo prometo.
-Mmm, es curioso, pensé que Emma se llamaba Amy; Marissa, Melissa y Alain, Alan. ¿Estoy mal?- Charlotte le mira con grandes ojos y comienza a temblar.
-Y-Yo… Y-Yo…- Juliet le dedica una dulce sonrisa y toma sus hombros con cuidado como si no desease asustarla y después la abraza.
-Guardaré el secreto, y estaré feliz de estar en ese futuro.- dijo antes de separarse y ambas chicas sonreír.- ¡A comer!- todos se sentaron a comer, la convivencia era amena y divertida, Adrien no dejaba de ver de vez en cuando a Emma, en verdad tenía esa duda enterrada dentro de sí, pero no podía sacarla, Marinette hablaba con Emma y reían, de repente mira a Emma sacar de su bolsillo una pequeña libreta y un lápiz y escribir o dibujar algo, Adrien estira el cuello y ve lo que parece ser un accesorio, un collar doble con varias estrellas, era muy bueno.
-Vaya.- Emma salta y casi esconde la libreta.- Es muy bonito, ¿tú haces esta clase de cosas?
-Ah, sí. Es un pasatiempo que tengo, me gusta crear algunos accesorios y joyería.
-Es muy bueno, ¿haces mucho esto?
-Bueno, algo así, me gusta hacerlo, pero no creo ser tan buena.
-¿Bromeas? Es muy bonito, y muy detallado. Deberías dedicarte a eso.- en ese momento Tikki se mete en la conversación.
-Yo se lo he dicho todo el tiempo. Es muy buena creando cosas.- Emma tuerce la boca y entonces sonríe, una amplia sonrisa felina.
-Pero soy mejor destruyendo, esta gatita es purrfecta en eso.- no supo por qué pero Adrien sintió algo hincharse en su pecho y sonrió ampliamente. A lo que Marinette sonrió y se tapó los ojos.
-Oh no, aquí vamos.- Adrien se acomoda mejor y mira a Emma.
-Nada mal, pero purrferería saber más de ti.
-¿Gato curioso?
-Purr supuesto.
-La curiosidad mató al gato.
-Y la satisfacción lo revivió.
-¿Te desgarra no saber?
-Miau, golpe bajo.
-/¡NO MÁS!/- gritaron todos a excepción de Marinette y Charlotte, Claude se revolvió el cabello.
-Solo pido un día sin chistes de gatos piedad.- ambos felinos se miran y después miran a los demás.
-/Deben decir purr favor/- dicen al mismo tiempo y algunos suspiran resignados, en el caso de Claude grita. Todos después no pudieron evitar reírse y Marinette no paraba de reír hasta que nota algo, Adrien y Emma estaban riendo y sintió cierta familiaridad allí, no una que le diese celos, sino algo agradable en su pecho. Todos se divirtieron, era increíble esa comunión entre los portadores y los kwamis veían como influían entre sí. La tarde cayó, era hora de partir, todos estaban en aquel viejo sótano, Marinette abrazó a Charlotte y a Emma.
-Cuídense, fue todo un placer haberles conocido, y me siento feliz de saber que ustedes protegerán nuestra ciudad, Tikki y Plagg no pudieron estar en mejores manos.- Charlotte parecía conmovida hasta casi llorar y Emma sonríe de forma cálida.
-Y nosotros estamos felices de haberles conocido también en éste tiempo.- dijo Emma y miró a Adrien.- Y gracias por el nuevo repertorio de chistes.
-Cuando quieras, igual fue un placer.
-¡Awww!- Charlotte los abraza como puede.- ¡Estoy tan feliz!- los demás también estaban despidiéndose. Claude sonríe y mira a ambos hermanos y al pelirrojo.
-No sé cómo será Paris pero estoy seguro que con ustedes al frente será genial. Y por favor, y espero que les vaya bien.
-Gracias.- contestó Alain con una sonrisa y Lys asiente.
-Cuídense mucho.- dijo Juliet que curiosamente acomodó un mechón de cabello suelto del joven, un gesto demasiado maternal, éste no pudo evitar bajar la mirada un tanto sonrojado y luego Juliet le sonríe a Cedric.
-Tú también cuídate, el astuto zorro debe proteger a sus amigos.- el chico le miró y luego miró a los hermanos, la mirada de Alain era seria pero no tenía esa agresividad de siempre y bajó los hombros.
-Claro, siempre nos cuidamos las espaldas.- Juliet le sonríe y el chico se mueve un poco incómodo. Mientras Marissa intentaba quitarse de encima a Alya.
-Ya no puedo decir nada más del futuro. Son cosas nada importantes.
-Por favor, una más.
-No.- se cruzó de brazos la chica y Nino se ríe.
-Vamos Alya, es obvio que le has estado inundando de preguntas hace ya un buen trato, déjala en irse en paz.
-Pero es que…- Marissa suspira y toma a Alya de los hombros.
-Si quieres saber, te lo diré, Paris es genial, somos los héroes que ponen a raya al villano y que no tardaremos en patearle el trasero y todos conocen el nombre de la reportera Alya Lahiffe.- suelta a Alya y mira a Nino.- Cuídala.
-Lo haré.- respondió el moreno y el maestro abrió la puertecilla del reloj de péndulo y todos los portadores del futuro se acercaron.
-Es hora, y me alegra saber que los conoceré y que esta experiencia fue de beneficio para cada uno de ustedes. Adelante jóvenes.- todos voltearon y se despidieron por última vez antes de que una luz los cegara por un segundo y ver que ya no estaban los jóvenes. Marinette sonríe y Adrien mira su reloj.
-Ya debo irme, pero este día fue más de lo que esperaba.
-Tienes razón.- asintió Marinette.- Y saber que esos chicos serán nuestros sucesores me hace estar tranquila con nuestro futuro.- el maestro sonríe a todos y se acerca.
-Cada quien construye su futuro pero es su legado el que prevalece, su futuro está en sus manos, después de los miraculous solo deben seguir adelante.- Marinette sonríe y asiente, Tikki vuela cerca de ella.
-Prometo que cuando eso pase seguiré adelante, no solo por mí, sino también por Tikki que me ha enseñado mucho.
-Oh, Marinette.- Tikki abraza la mejilla de su portadora.- Estoy tan orgullosa de ti.- ella ríe y Plagg vuela cerca.
-¿Y yo no tengo abrazo de mi reina?
-Confórmate con tu apestoso queso.- contestó Adrien celoso y Marinette se ríe.
-Claro Plagg, para ti también hay abrazos y quesos.
-¡SIII!
-¡Marinette! ¡No lo consientas!
-Oh, vamos Adrien.
-Sólo debes consentirme a mí.
-Eres un gato celoso.
-Contigo siempre my lady.- Claude suspira y luego mira a Juliet.
-Fue un día extraño.
-Pero divertido. ¿Estás feliz?
-Sí, el chico del zorro puede ser algo difícil pero estoy seguro que hace un buen trabajo.- Sain suspira y se toma la cabeza.
-Y yo estoy seguro que cambiaré papas por aspirinas.
-Oh, Sain, no digas eso.- Juliet lo toma entre sus manos y le da un beso en su cabecita haciendo que la cola de este se esponjara, Claude sonríe y besa a Juliet en la cabeza también.
-Yo también espero un beso.
-A-Ah… p-pues…- la pobre estaba sonrojada y Breezy vuela con Sain dejándoles un poco de espacio.
-Tu futuro portador será un torpe sin remedio.
-No te preocupes, haré lo que sea para que éste también quede con tu portadora.- Breezy sonríe y asiente.
-Más te vale, porque si no deberemos esperar otra generación y me gusta estar contigo.
-Lo haré.- asiente mirando a la abeja a los ojos. Quien no cabía de la emoción era Alya.
-¡La escuchaste! ¡Voy a ser una reportera! ¡Decidido! No descansaré para ser la mejor.- Nino se ríe a lo bajo y asiente poniendo su mano en la cabeza de su novia.
-Sí, la escuche, y estoy feliz por ambos. Y sin ofender pero quiero salir de aquí, me voy a hacer claustrofóbico.- Alya sonríe y asiente.
-Por supuesto, señor Lahiffe.- Nino solo se ríe y todos salen del sótano, sbiendo que dentro de dos semanas tendrían que dar un gran paso para seguir abriéndose a su futuro, un futuro que no soltarían por nada del mundo.
Los seis jóvenes caen pero esta vez los varones debajo de las mujeres y al alzar la vista ven a un varón moreno, de cabello un poco largo levantado y una pequeña barba en la barbilla, el varón no usaba gafas como en su juventud y vestía con una sudadera ceñida a él de color azul y unos jeans con zapatos cafés.
-Los mandé por un pergamino antiguo y terminaron dentro de un reloj, ¿algo que decir?
-Ehh… ¿sorpresa?- contestó Emma, él suspira y niega con la cabeza.
-Mañana en la noche, entrenamiento de banderas.- todos se quejan y se levantan comenzando a salir del sótano.- Y sin rechistar. Mari…- llama a la chica y le sonríe.- Nos vamos juntos a casa, tu madre compró la cena.
-Dime que no es de ese restaurante hindú.
-Claro que no, es del italiano.
-¡Genial! Marco y Arianna estarán felices, pero quiero extra queso.
-Tómalo apenas llegue tu mamá, yo te cubro.
-Genial. Wayzz...- la chica llamó al pequeño kwami que había estado todo el tiempo tras de su portador.- ¿Me harás compañía hoy?
-No creo, debo revisar algunas cosas y…- Marissa sonríe y toma al kwami entre sus manos.
-Bien, pero te recuerdo que tienes una promesa conmigo.
-Ah…cla-claro.- Marissa se marcha con su padre y Peek mira a Wayzz con una sonrisa amplia y una mirada cómplice.
-¿Vas a llevar smoking para la fiesta?- el pequeño suspira.
-No me lo recuerdes. Tuve que hacer esa promesa bajo presión y por tu culpa. Y no me mires así, ella es una humana, tu portadora.
-Una que está loquita de tu forma humana, aprovecha.
-En todos mis años como kwami de guardián por qué…- se quejó Wayzz y Peek se ríe.
-Vamos, es divertido ver los amores jóvenes.
-No cuando es imposible. Y olvidemos eso.
-Y ella lo sabrá también, pero por ahora es divertido verte sufrir.- Wayzz suspiró y palmeó su frente.
-Quisiera que el maestro estuviese aquí.
-Igual se reiría.
-Peek…
Todos se despidieron y fueron a sus hogares. Los primeros en irse fueron los hermanos, llegaron a su casa y Alain aspiró algo del aroma atrapado de ese pequeño jardín de enfrente lleno de flores antes entrar donde el sonido de una música suave les dio la bienvenida, al pasar por la sala un niño de cabello castaño estaba dormido en el sofá, cuando Lys pasa su mano por los cabellos de su hermano menor de ocho años para acomodar un mechón este apenas abre sus ojos mostrando un gris profundo y bosteza.
-Lo siento, no quería despertarte Renne.
-No importa…- contestó el pequeño que volvió a bostezar.
-Oh, vaya.- al voltear ven a su madre, vestida con unos pantalones de mezclilla y una blusa rosa sin manga, su largo cabello rizado estaba recogido con un moño alto que dejaba algunos pequeños rizos sueltos.- Me alegro que llegaran, la cena estará en unos minutos, ¿cómo les fue?
-Lo normal.- contestó Alain que se acercó para darle un beso a su madre en la mejilla y ella en su caso acomodó un mechón tras su oreja, Alain nota que acostado sobre la alfombra de la sala a un enorme perro que parecía una cruza entre Rottweiller y Pastor Alemán dormido, sus ronquidos eran fuertes y a lado suyo un perrito blanco melenudo cuya raza aún no estaban seguros.- Mejor dejarlos dormir.- su madre asintió y miró a sus hijos.
-Hoy les hice algo especial, pastel de carne con pasta en crema y algo de fondue, hay salchichas.- el pequeño castaño sonríe y casi se sube al sofá.
-¡Qué rico! ¡Gracias mamá!
-Gracias mamá.- dijo Lys.- ¿Y papá?
-Trabajando, ¿podría alguno avisarle que baje en unos cinco minutos?
-Yo iré.- se ofreció Lys y entonces Juliet siente como alguien la jala de las ropas, al mirar abajo todos ven a una pequeña de cuatro años de largos rizos tan castaños como el chocolate y de ojos azul oscuro que miraban a su madre.
-Mamá, hambre.
-Ya casi Helene. Vamos chicos, a lavarse.- Lys se dirigió a una habitación de la planta baja no sin antes ver como su madre cargaba a su pequeña hermanita, se dirigió al estudio y tocó la puerta.
-Adelante.- ella abrió ante la voz de su padre y al entrar vio varios dibujos y planos sobre una mesa, el hombre tenía el cabello como en su juventud y se veía la sombra de una barba que deseaba aparecer en su rostro pero que varón nunca dejaba crecer, vestía con una camisa blanca y unos pantalones negros de vestir, al ver a su hija sonríe y se estira dejando a un lado sus cosas.
-¿Hora de cenar florecita?
-Sí, mamá dijo que te avisara.
-Perfecto. ¿Todo bien?
-Sí papá. Todo fue muy bien hoy.- el varón sonríe y se levanta de su sitio.
-Bien, bajemos a cenar o tu madre subirá a arrastrarme a la mesa.- eso provoca una risa en su hija y se detiene cuando su padre le quita las gafas.
-Se me olvidan que las traigo puesta hasta cuando no leo.
-Está bien. Vamos florecita, me muero de hambre.- ambos salen de la habitación para ir directo al comedor.
Cedric llegó al hotel de Le Grand Paris, pero se detuvo al ver en el vestíbulo a su madre, una mujer rubia de piel bronceada que vestía un traje de oficina azul muy elegante, su cabello caía suelto sobre su espalda y hablaba por teléfono. Al ver a su hijo le hizo una seña para que se acercara y éste obedeció.
-Claro Charles, tengo todo listo para la reservación…- le dio un beso en la mejilla a su hijo y susurró.- ¿Buen día?- él asintió y de repente la rubia frunce el ceño.
-¿Qué? No, lo repetí docenas de veces. Nada de rosas rojas, tienen que ser rosas, ROSAS.- suspiró y vio a su hijo.
-En una hora cenamos, avísale a tu padre y cuida a tu hermana.
-Lo haré.- él le dio un beso en la mejilla y subió casi a la terraza, allí había un cuarto especial sólo para su padre, apenas abrió la puerta el olor de la pintura le golpeó y vio a su padre haciendo lo que parecía ser un mural de no más de dos metros.- ¡Papá!- alzo la voz por sobre el sonido del aerosol que usaba el varón, cuando le escuchó volteó y se quitó la máscara que tenía para su protección.
-Hola Cedric.- el pelirrojo mayor vestía con una camiseta sin mangas blanca con púrpura a la mitad inferior, tenía pequeños restos de pintura, pantalones negros y guantes, tenía un aire bohemio que admiraba en secreto su hijo. Se quitó los guantes y le hizo una seña a su hijo para que se acercara, cuando lo hizo Cedric vio el último trabajo de su padre.
-Wow. ¿Vas a pintar eso en Madrid? Será genial.
-Sí, viajaré la próxima semana, por eso por favor cuida a tu madre y a tu hermana.
-Lo haré, no tienes que decírmelo.- dijo rodando los ojos.- Por cierto, que la cena será en una hora.
-Oh, vaya, ya es tarde, no me había fijado en la hora. ¿Quieres que pasemos el rato juntos? Veamos una película mientras tanto.
-¿Y Amber?
-Ven…- ambos fueron a una habitación del lugar y allí apenas abrieron la puerta para mostrar a una pequeña de cinco años que dormía apacible chupándose el pulgar, parecía una muñequita de porcelana con aquella piel pálida y su cabello dorado, cerraron la puerta y Cedric sonrió.
-Acepto la película.
-Bien, por cierto, mañana vendrá Lys a cuidar a Amber.
-Ah…sí, lo había olvidado.
-Sé bueno con ella. Tu hermana la adora.- dijo adelantándose sin escuchar lo que dijo después su hijo, Cedric suspiró a lo bajo.
-No es la única…
Emma se despidió de Charlotte a unas calles de su hogar, vio como una mujer rubia recibió a Charlotte y le abrazó para hacerla pasar. Caminó hasta llegar a su hogar, una casa un tanto grande para su familia, al entrar dejó las llaves en un cuenco servía como dulcera sobre una mesa y al llegar el aroma de la comida la hace saborearse la cena.
-¿Quién cocina?- fue a la sala donde un chico de no más de doce años, de cabello negro y ojos azules de expresión seria leía un libro.
-Papá. Y preguntó por ti.
-Gracias Hugo.- le da un beso en la cabeza pero él no se inmuta, entonces entra un chiquillo rubio de ojos azules y pecas de nueve años que tenía entre sus manos un hámster que blanco con café.
-Vaya, ya llegaste, ¿dónde pusiste la comida de Peludo?
-A lado de la televisión donde lo pusiste ayer, Louis.
-¡No es cierto!- Emma señala el televisor y allí estaba el bote de plástico con el alimento.- ¡Tú lo pusiste ahí!
-¡No es cierto!
-¡SI LO ES!
-¡Niños!- atrás de ellos una Marinette de cabello a media espalda y vestida con un vestido rojo con un abrigo negro recién llegaba, ella suspiró y acarició la cabeza del más pequeño revolviendo sus cabellos para después darle un beso en la mejilla a su otro hijo que alzo la vista y sonrió a su madre y después sonrió a su hija.
-¿Apenas llegas de la biblioteca?
-Sí, bueno, es que… Cedric es muy quisquilloso con los trabajos, no lo soporto.
-Bueno, al menos llegaste antes de que anocheciera.
-Marinette.- atrás de ella Adrien, que vestía con una camisa azul con las mangas remangadas hasta los codos y unos pantalones cafés se acercó a su esposa y le besó, el más pequeño de los chicos hizo una mueca de asco.
-Preparé tu favorito, ¿todo bien con mi padre?
-Más o menos. ¿Todo bien con papá?
-Más o menos.- ambos se ríen y Adrien abraza a su esposa.- Todos a la mesa o se enfriará.- cuando todos iban a la mesa Emma recordó algo, sacó su libreta y luego de pensarlo mira a sus padres.
-Mamá, papá, ¿puedo hablar con ustedes después?- se dirigió a la mesa en compañía de ambos padres que le sonrieron, padres que como otros pelearon por su futuro hasta llegar a su felicidad, tal y como todos pelean en la vida y ella como todos pelearía también.
…..
Y… llegamos al final. FELIZ AÑO NUEVO! Y a todos los que me han seguido desde mi trabajo de Esperanza en Paris, gracias, ustedes hicieron posible esto, hicieron posible que esta historia siguiera. Hicieron posible mucho y gracias, aunque también la mayoría de los escritos los hago por mi pleno gusto pero me hacen reír y sonreír deseando leer más, en serio los reviews son geniales y su apoyo, en serio, gracias. TwT Y bien, ya he agradecido lo suficiente y sé que exageré un poco pero creo que las palabras no pueden reflejar lo que siento porque hemos llegado al final de Esperanza en Paris.
Dejen reviews, nada de tomatazos piedad, solo imágenes geniales o suculentas de Nathaniel o Chat Noir. Así que UN GUSTAZO! UN ABRAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE HISTORIA! XD
