Disclaimer: Los personajes mencionados de Avatar: The Last airbender no me pertenecen, son propiedad de Nickelodeon, Viacom, Bryan Konietzko y Michael Dante Di Martino . Así que no me demanden, solo escribí este fanfic por diversión, espero que lo disfruten.

Muchas gracias a todos los que se toman la molestia de leer este fin, en especial a Baka angel, Kamikazeh y a Kata , agradezco mucho sus comentarios. --disulpen si no me extiendo un poco mas, pde momento estoy bajo el conjuro de un espíritu de la luna XD.

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El Castigo

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Sokka estaba enojado con Katara, de regreso a casa no había dicho una palabra y hasta parecía bastante contenta, Gran Gran los recibió con la noticia de que esta noche había reunión en la casa del jefe Arnook. Sokka desvió la mirada¿cómo lo pudo haber olvidado? hoy era el aniversario y a pesar de que el tiempo había pasado todavía no se sentía con ganas de ver cara a cara al jefe Arnook y a su esposa, esa noche se celebraría una velada en honor de la luna, era el mismo día en que dos años atrás su querida hija Yue había dejado de existir. Katara se apresuró a terminar los deberes de Geografía y él con desgana terminó de copiar las declinaciones de etimologías.

Cuando se hizo de noche la abuela los apresuró para que se vistieran lo mejor posible, pues Pakku pasaría a recogerlos a las 7:30. Sokka le envió un mensaje a Suki avisándole que iba a salir y esta noche no podrían jugar en línea, que se verían mañana pues tenía tarea acumulada de las clases de Química avanzada y no podía distraerse. Se sentía mal mintiéndole, pero también sabía que el resto de la comunidad no debía sospechar de esas reuniones, sería exponer a los miembros de la Tribu Agua del Norte y del Sur.

Katara volvió a peinarse de la misma forma que la abuela y se puso un sencillo color azul que hacía relucir el collar de su madre. El se sentó desganado y procuró vestirse lo mejor posible, observó con tristeza como la luna iba ascendiendo en el horizonte.

ooo0ooo

Yue había sido su primer amor. La chica más bella, amable y dulce que había conocido cuando Gran Gran, su padre y Gyatso se esforzaban por conseguir un maestro agua para Aang y para su hermana. Se habían conocido por accidente, el era nuevo en la escuela y una de las primeras acciones de su querida hermana había sido enfrentarse públicamente con Pakku porque este se había negado a enseñarle a una mujer, el viejo gruñón insistía que las mujeres se debían dedicar a la curación y se empeñaba que tomara clases con Yugoda, la maestra de Anatomía.

Sokka la había visto un par de veces de reojo, era difícil apartar su mirada de ella, tenía el cabello blanco como la nieve, ojos azules, claros como dos gemas y piel morena como todos los de su tribu. Era un par de años mayor que él e iba en el mismo salón que el irritante Zuko.

Recordó que el día del enfrentamiento de Katara, Yue observó con atención el combate y cuando Pakku reconoció el collar de su hermana las lágrimas se le salieron sin control y lo único que pudo hacer él fue darle un pañuelo. Ella se lo agradeció mucho y el no pudo olvidar la sonrisa que le dio entre las lágrimas, hubiera querido abrazarla cuando notó que desviaba su mirada y observaba fijamente a un estudiante corpulento y engreído llamado Han que observaba con interés el combate desde las primeras filas.

Finalmente su hermana fue aceptada como discípulo de Pakku y por alguna extraña razón siempre se encontraban. En una de esas ocasiones ella procuró devolverle el pañuelo, pero él se opuso. Desde entonces cada que se encontraban se saludaban cordialmente y nació entre ellos algo parecido a la amistad. Con Yue podía hablar de muchas cosas, desde comentar los proyectos de física y química, hasta asuntos a nivel local, como los enfrentamientos que había entre los maestros de distintas disciplinas: fuego, agua y tierra por el control de ciertos sitios de la ciudad. Ella era distinta muchos de los miembros de la tribu agua del norte, era de las pocas que le importaba poco las reglas que procuraban imponerles y trataba a maestros de las distintas disciplinas por igual, por eso la gente la quería tanto.

Recordó que alguna vez que la había visto conversando con Zuko y le preguntó si no le parecía mal hablar con un maestro fuego, ella lo miró seriamente y le dijo que ella trataba a todos por igual, sin importar si tenían un don o no, que además conocía a su familia de años y que no tenían ningún problema al hablarles. Ese día pelearon, pero días después el se disculpó reglándole un llavero de un pez blanco que le había gustado mucho a ella.

El tiempo pasó y no estuvo seguro como ni por que pero ellos terminaron viéndose a escondidas, porque Han parecía siempre tener su mirada en Yue y le irritaba mucho que tuviera a un amigo como Sokka. En una ocasión la besó y después de eso ella lo evadió por días. El no se explicaba su actitud y estaba muy triste. Se enteró después, por comentarios que escuchó en su salón se enteró de que Yue estaba comprometida con Han.

El estaba destrozado, no podía creer que Tye terminaría casándose con alguien tan obtuso como Han. Finalmente ella fue la que tuvo que hablar con él, le contó que había sido una alianza de familia, que ella no estaba interesada en su prometido y sonrojada le dijo que si no fuera la hija del jefe de la Tribu Agua del Norte no tendría ningún inconveniente en romper las tradiciones y quedarse a su lado, pero que por motivos políticos no podía ser así. Ella le regaló un llavero como el suyo pero en color negro.

Sokka fue feliz un tiempo, se seguían viendo a escondidas, pero todo se complicó cuando Zhao entró a sus vidas. Dijo ser un estudioso de la Universidad de Ba Sing Se dijo ser un especialista en historia del arte de la Tribu Agua del Norte, parecía que hacía una investigación sobre las representaciones de la Luna, algunos se mostraron recelosos, pero otros procuraron ayudarlo de buena fé.

La familia de Yue le permitió participar en una excursión a un sitio sagrado en los terrenos de la familia, invitaron a Aang, por supuesto a Gyatso, a Pakku, a su familia, a algunas amigas de Yue, a Han y amigos, y extrañamente al general Iroh que llevaba como de costumbre a su sobrino y que no dejó perdía ninguna oportunidad para pelear con Katara durante todo el viaje para disgusto de todos.

Las cosas se complicaron de noche, Yue empezó a tener problemas para respirar, El no entendió por que el jefe Arnook junto con los mayores se dirigieron a toda prisa la poza sagrada y descubrieron con disgusto que Zhao no era ningún maestro de la Universidad de Ba Sing Se, sino un maestro fuego que estaba obsesionado con desaparecer el espíritu de la luna que según la tradición había abandonado el mundo de los espíritus para vivir entre los hombres.

Hubo un ataque de maestros fuego que al parecer esperaban este momento, fue extraño, porque Iroh se enfrentó a Zhao, Gyatso le hizo frente a los que esperaban entrar al sitio, fue la primera vez que Katara y Zuko hicieron causa común y se quedaron defendiendo la poza, porque Aang parecía sumido en un extraño letargo del que no despertaba por mas que lo llamaban.

Pero todo fue inútil, Zhao consiguió atrapar y asestar un golpe mortal de fuego control al pez blanco, como el llavero que le había regalado a Yue. En ese momento todo se volvió rojo y se escucharon gritos por todas partes, Zuko tuvo que hacerle frente a Zhao, porque al parecer tenían viejas cuentas pendientes. Cuando sentía que no podían mas lo enviaron a pedir ayuda a Han y a sus amigos que no aparecían por ningún lado, fue cuando se encontró con Yue vagando como hipnotizada por los pasillos en dirección de la poza, había tratado de disuadirla pero había algo mas fuerte que los hizo regresar a la escena del combate.

El jefe, al ver a su hija en ese estado comprendió lo que sucedía, le dijo a él que la cuidara, que ya se encargaría de buscar al prometido de su hija para que les ayudara a hacer frente a ese inesperado ataque.

Lo que sucedió después la parecía una pesadilla sin fin, no tenía una explicación científica, ni pies ni cabeza. La poza se iluminó y se tragó a Aang ante la mirada aterrada de Katara, Zuko la sacó de combate para poder enfrentarse una vez mas con Zhao, que escapaba por una de las puertas, Iroh se había quedado inmóvil con el pez en sus manos y maldecía la hora en que Zhao había llegado al lugar.

Yue se acercó tambaleante.

- tu tienes parte de la esencia de la luna – fue lo que dijo Iroh - ¿sabes lo que tienes que hacer?

La chica de cabellos blancos asintió, se volvió hacia él y lo besó como nunca, después impuso sus manos en el pez blanco y se desvaneció, él apenas alcanzó a tomarla, cuando lo hizo notó que su cuerpo estaba frío, trató de reanimarla pero fue imposible. Yue ya no estaba con ellos, había partido al mundo de los espíritus a unirse con el espíritu del océano.

A final de cuentas todo fue una terrible tragedia. En las noticias de aquellos días, Ju Dee, la reportera estrella de la televisora local infirmó que un grupo de rebeldes fanáticos armados hasta los dientes habían emboscado a la familia real de la Tribu Agua del Norte. Que en el infortunado incidente habían perdido la vida la hija del jefe y su prometido, así como también un extraño hombre que había sido engullido por las aguas del océano sin dejar rastro alguno.

Desde entonces nada fue igual. Aang no podía explicar su comportamiento y por días tuvo horribles pesadillas que Gyatso trataba de calmar con remedios de los Nómadas de aire, Iroh estaba preocupado por Zuko que había resultado gravemente herido en el combate, Pakku y Gran Gran deploraban la suerte y Katara trataba de hacerlo hablar, pero las palabras simplemente no le salían.

Fue muy duro asistir a los funerales, ver como el cuerpo de Yue era trasladado con todos los honores a la cripta familiar. Al finalizar el servicio, el jefe Argnok lo mandó llamar y le entregó un sobre que había dejado Yue para él. Lo tomó y no lo abrió hasta que llegó a su casa y se encerró en su habitación.

En el sobre encontró una carta y el llavero.


"Querido Sokka:

Si lega esta carta a tus manos, quiere decir que algo ha salido mal y que por una razón u otra he dejado de existir. No quiero que te lamentes y llores por años mi muerte, eso me haría profundamente infeliz y no me permitiría descansar.

Desde pequeña fui una persona muy débil y mis padres me consagraron a la luna con tal de que mejorara mi salud. ¿Recuerdas cuando te preguntaste por que mi cabello era blanco y me diste una larga explicación sobre la gente albina?, apuesto a que lo recordarás, pero las cosas no siempre son así. Mi padre supo desde un principio, que consagrarme a la luna implicaba que una parte de su poder iba a fluir en mí, por eso mi cabello tomó el color banco y me impusieron el nombre de la luna, mi padre sabía que llegado el momento los espíritus reclamarían mi vida, pues no se ha sabido nadie que haya sido consagrado a los espíritus que haya vivido más de dos décadas.

Por eso mi padre decidió comprometerme de pequeña con Han, decidió que durante mi corta o larga residencia en el mundo de los vivos debía de experimentar todas las sensaciones que hacen que la vida tenga un sentido, que de su cuenta corría que encontraría a alguien que me haría feliz, pero bien sabemos que por una vez se equivocó. Se que mi fin está cerca, no me preguntes como lo sé, los espíritus me llaman desde hace tiempo y se que se aproxima el momento de tomar el lugar que me corresponde. Agradezco infinitamente todo lo que me hiciste por mí, ayudaste a hacer mis últimos días los más felices de mi existencia.

Que mas puedo decirte, se me acaban las palabras, nunca he sido buena para despedirme, te diré lo de siempre: procura tratar a todos por igual sin importar su condición, hay gente que puede ayudarte en los momentos más inesperados, todo es cuestión de distinguir más allá de las apariencias.

La vida sigue, se que eres fuerte y podrás ser feliz, nada me dará mas gusto que eso. Cuida mucho de tu gente, que yo procuraré velar por ustedes.

Te quiere

Yue.


Desde aquel entonces no había podido ver la vida de la misma forma, simplemente no podía, procuró concentrarse en sus estudios para escapar al dolor de los recuerdos, pero era algo muy difícil. Cayó enfermo, faltó un tiempo a clases, no podía levantarse siquiera de su cama sabiendo que no vería a Yue nunca más.

Entonces regresó Suki a su vida.

Había estado ocupada en preparar a las guerreras Kyoshi para una competencia, y al enterarse que el se encontraba enfermo fue a sacarlo a rastras de su cama. Gran Gran le había abierto la puerta de su habitación y ella le había armado un alboroto que no tuvo mas remedio que intentar ponerse de pie y seguir adelante. Le dio a entender - con su poco ortodoxa forma de tratar a la gente, al menos para alguien de la tribu agua - que era un egoísta y flojo si creía que todo se iba a resolver lamentándose eternamente, que debía luchar por él y por los suyos, que no podía darse el lujo de ir como alma en pena, que había gente que lo necesitaba y que se deprimía de verlo así. Al final se soltó a llorar y fue cuando reaccionó.

Suki y su familia estaban muy preocupados por él. Regresó a la escuela, procuró ponerse al día y entró a las clases de Química avanzada con el padre de Theo, para no tener que ir a ver a su hermana entrenar por las tardes y enfrentarse a la realidad de que jamás volvería ver esperar a Yue en las gradas, que jamás se encontrarían por los pasillos, que jamás bromearían de los combates, que no volverían a compartir platicas de café y criticar las extravagancias de Pakku. Eso era un ciclo cerrado, no quería saber más.

Ahora se dirigían a la casa del jefe Arnook. No tenía ganas de ir, peo debían hacerlo, se detuvieron un momento en una florería, compraron un par de arreglos y el consiguió un ramo de flores blancas como el cabello de la luna. Al llegar a la zona de la ciudad donde vivía la gente de la Tribu Agua del Norte no dijo nada como la primera vez que vio el sitio.

Las grandes paredes blancas, los puentes y el emblema de la luna brillaban en la noche bajo la pálida luz del astro de la noche. Llegaron a una de las casas mas grandes y avanzaron en silencio por espacio de 15 minutos antes de llegar a la puerta y dejar el automóvil de Pakku junto a los otros. A su debido tiempo los mayores se retiraron como siempre a su habitación y dejaron conviviendo con los miembros de la tribu. El los ignoró y se dirigió a la cripta donde descansaban los restos de Yue. En esta ocasión el guardia le dijo que habían hecho algunas modificaciones a la tumba. Sokka asintió y avanzó en silencio

La clásica cripta blanca había sido cambiada por un catafalco de mármol blanco, en cuya parte superior descansaba una réplica de la princesa Yue en tamaño natural. Sokka se aproximó, no pudo evitar que algunas lágrimas se escaparan de su rostro, depositó con cuidado las flores en sus manos y murmuró.

- Yue, lo estoy intentando, no es fácil pero estoy saliendo adelante, algún día le pediré a alguien que me acompañe a verte... no sabes lo difícil que es perdonar a los maestros fuego, la tribu no volverá a confiar en ellos tan fácilmente

Cuando la reunión terminó regresaron en silencio, mañana tenían clases y no podían desvelarse mucho. Katara se durmió en el camino en e hombro de su hermano. Gran Gran le agradeció a Pakku que los hubiera llevado a la reunión, Katara se despertó y recordó que había olvidado apartar el artículo del periódico de la tarea del día siguiente y bajó corriendo después de despedirse de Pakku, él también agradeció que los hubieran llevado y se retiró a su habitación cansado, muy cansado.

El día siguiente fue un día normal, sin contratiempos, Katara tenía unas ojeras que le sentaban fatal y tuvo que tomar un par de cafés para evitar caer en el soporífero hechizo del maestro de Geografía. Toph seguía centrada en sus papeles en braille y trataba de dar lo mejor de si en los ensayos previos a su presentación a la hora de la clase de la maestra Wu, ella le demostraría que no le inquietaba representar la aburrida historia de Oma y Shu, siempre y cuando Aang estuviera a su lado.

Azula parecía demasiado ocupada copiando la tarea de la clase de trigonometría que había olvidado hacer. Haru y Ty Lee parecían sumergidos en un mundo de color de rosa y Mai procuraba que su novio le atendiera cuerpo de reina, haciendo que el pobre chico sufriera lo indecible para complacerla. Sokka procuraba explicarle a Suki que el balanceo de ecuaciones no era como ella creía y que su tarea estaba mal por un error de las valencias.

Zuko estaba demasiado ocupado repasando para el examen parcial y estaba ocupado repasando los párrafos subrayados de su ejemplar de Historia de las Cuatro Naciones en su rincón favorito. Observó su reloj poco antes de que tocaran la chicharra para entrar a clases. El maestro de Música se detuvo un momento al reconocerlo.

- Joven Zuko

- si profesor

- necesito que se presente en el taller a la salida

- profesor, resulta que estoy castigado y no podré asistir

- El hombre guardó silencio.

- bien... es simple, necesitamos de su participación para el concierto que se celebrará dentro de un par de semanas

- no toco el corno tsungi hace años

- pero si es excelente, no pudo haberlo olvidado

- lamento decepcionarlo

- piénselo muy bien , necesitamos su valioso talento

- lo siento mucho, dejé de practicar, no sería útil

- es una pena, tal vez deba hablar con su tío sobre su proceder

- mi hermana toca el corno

- ¿la señorita Azula?

- si busca una interpretación impecable es ella a quien busca

- no lo sabía

- si sirve de algo, la señorita Mai toca una flauta transversal y Ty Lee es muy hábil con un instrumento de cuerdas, es cosa de familia

- muy bien, lo tendré en cuenta joven Zuko, es una pena que no quiera participar con nosotros

Zuko entrecerró sus ojos, cerró su libro y se levantó.

Había dejado el corno después del accidente. Su tío le había instado a que volviera a tocarlo, pero no podía. Cada vez que interpretaba alguna melodía recordaba cuando era niño y lo habían inscrito a aquella academia de música por órdenes de su querida madre. Recordaba lo mucho que le gustaba interpretar algunas variaciones de piezas de la nación del fuego y le recordaba también a una vieja amiga que no había podido ayudar en su momento. Había sido una de las pocas que no le había importado que fuera el hijo de Ozai y que se había mostrado amable y que lo había tratado bien después del incidente de su rostro. Sabía que ya no estaba en el mundo de los vivos, sabía que le había ayudado mucho en momentos difíciles, lo que no sabía era a donde depositar unas flores como muestra de respeto. Probablemente nunca lo sabría. Sonó la chicharra y se dirigió a su salón para resolver el examen del día.

Hora de la salida, Katara y Zuko fueron enviados a trabajar a la biblioteca. Habían dejado sus mochilas con la señora del mostrador y los habían enviado a la pequeña oficina que estaba al lado de los libros donde estaban los tres ficheros de madera con la colección de títulos de la escuela.

- anoche te esperé

- ¿anoche?

- esperaba encontrarme con Painted Lady

- estuvo un poco ocupada acabando con al injusticia en el mundo

- ¿en serio?

- en realidad resolviendo problemas de física sobre arqueros que tiraban flechas en movimiento y terminaban atravesados por las mismas y buscando la tarea del periódico

- ya veo

-es que entre entrenamientos, castigos y cosas por el estilo, bueno tu me entiendes...

- eso creo

- lo peor es que casi no dormí y por poco quedo bajo el encanto del mago de los Sueños en Geografía

- jajajajajajaja

- no te rías, me moría de pena, si no hubiera sido por una amiga de Suki, hubiera bostezado cuando me preguntaban sobre la localización de La Isla de la Media Luna

- me hubiera encantado verte así

- si , claro

- en serio

- ¿Y que se supone que haremos aquí? – dijo Katara tratando desviar la conversación

- ayudar a poner en orden las multas de la biblioteca

- es lo mas aburrido que hemos hecho

- solo es un castigo – murmuró Zuko poniendo manos a la obra en la lista de deudas

- ya imagino lo que nos espera mañana, pulir las fichas de Pai Sho de la sala de maestros

- ni lo digas, es horrible

- ¿te ha tocado?

- si, cierta vez que pelee contra un idiota llamado Jet

- oh – dijo Katara desviando la mirada

- por cierto... ¿recuerdas aquella excursión a la casa del jefe Arnook?

- ¿Por qué lo preguntas?

- es que me estaba acordando...

- ¿De cuándo saliste con tu frasecita de "Tú creces con la luna pero yo crezco con el sol"? – dijo Katara imitándolo en falsete

- ¿yo dije eso?

- si

- mmm

- ¿de dónde salió de la frase?

- no sé, estaba inspirado – dijo tratando de evadir el tema

- ¿después de tanto pelear?

- tal vez solo le daba una lección a una maestra agua novata

- ¡maestra agua novata!

- eso es lo que eras¿o no?

Katara se sentó molesta y empezó a transcribir la lista de libros que faltaban y a asociarla con la que tenía Zuko.

- ¿estas enojada?

- nooooo como crees

- entiendo – dijo tratando de ocultar una pequeña sonrisa de triunfo

- ¿Por qué preguntabas lo de la excursión?

- ah... eso

- si...

- es que hace unos días me estaba acordando de Yue

- ¿Yue? – preguntó Katara extrañada

- si, íbamos en el mismo salón cuando fue...bueno, tu sabes que pasó

- lo sabría si cierta persona no me hubiera dejado fuera de combate aquel día

- había olvidado ese pequeño detalle

- ¿sabes?... – dijo dejando la lista de lado - siempre me pregunté por qué ustedes nos acompañaron en aquella ocasión

- bueno...recibimos una invitación del jefe Arnook...

- si¿pero por qué?

- bueno...éramos viejos conocidos

- es que es raro

- no lo es

- ¿cómo que no lo es?

- ¿lo dices por la "eterna" rivalidad entre agua y fuego? – dijo enmarcando eterno son sus dedos

- si

- ¿sabes Katara?, tu problema es que ves las cosas blancas o negras

- ¿en serio?

- ¿no se te ha ocurrido que puede haber toda una escala de colores en medio?

- ¿Qué quieres decir?

- ¿Qué somos nosotros?

Katara lo observó y desviando la mirada a su lista respondió.

- bueno – dijo aclarando la garganta – "nosotros" somos un par de viejos conocidos que tienen ciertas cosas en común y muchas diferencias – dijo tratando de evadir el tema

- tu no eres una inocente palomita ni yo soy un demonio del infierno

- eso no lo sé – hubo una molesta pausa

- ¿hablando seriamente¿que somos nosotros?

- diré que somos un par de malvados asociados por un bien común

- no seas cobarde Katara

- ¿me estas llamando cobarde? – dijo levantándose irritada

- si

- cobarde es aquel que deja a sus "amigos" - imitando las comillas de Zuko con los dedos - en la peor de las situaciones para seguir a su desquiciada hermana

- eran dos contra uno, no podía dejarla sola, no era honorable

- ¡honorable!

- si

- ¡que importaba el honor!, en ese momento tal vez lo correcto no tenía anda que ver con el honor

- tu no entiendes – dijo Zuko

- ¡lastimó a Aang! – dijo dándole una gélida mirada

- no lo sabía

- ¡si claro!, si estabas en primera fila

- es en serio

- ¡pues ahora te enteras!

- por eso no me hablabas antes del incidente del collar

- ¡tengo un millón de razones para no hablarte!

- ¡pues te recuerdo que lo estás haciendo!

Se abrió de golpe la puerta, era la señora del mostrador.

- jovenes, les recuerdo que esta es una biblioteca y si van a estar peleando como perros y gatos será mejor que abandonen el lugar

- no volverá a suceder – dijo Zuko

- lo prometemos – dijo Katara

- eso espero – dijo la señora de la puerta cerrando de un portazo

- cobarde

- tonta

- inepto

- infantil

- necio

- no te resta mas que una neurona

- pues tu jamás tuviste una

- es suficiente, agni kai al ...

La puerta se abrió de nuevo, era Iroh.

- ¡Que bueno que los encuentro aquí! – se detuvo al ver las miradas feroces - ...parecen tensos

- hola tío

- sr. Iroh

- les traigo noticias

- ¿de la dirección?

- no y se que no les gustarán

Los dos jóvenes observaron a Iroh.

- ¿castigados por una semana mas por gritar en la biblioteca?

- ¿nos ataran y nos obligarán a pasear de nuevo por la escuela?

- no tiene que ver con la escuela – dijo tomando asiento – les extendió un sobre amarillo que llevaba bajo el brazo

- ¿Qué es esto? – dijo Zuko intrigado abriendo el sobre

- parece una nota y algunas cuentas... – dijo Katara

- lo recibí anoche, es de Ozai, al parecer es una cuenta por unas refacciones de su coche último modelo y una copia de la multa que tuvo que pagar por circular sin luces

- ¿Pero nosotros que...?

- mi hermano alega que la semana pasada, después de discutir contigo descubrió el daño en su automóvil cuando un policía lo detuvo y los responsabiliza a ustedes dos por los daños y la multa que tuvo que pagar

- ¡Es mucho dinero! – dijo Katara al ver la cifra de la nota

- déjame ver – dijo Zuko tomando la nota - ¡que demonios!

- y lamento decir que tienen que pagar cuando antes a menos que quieran que les levante una demanda por daños a tercero

- ¡Qué! – dijeron los dos

- le dije que era una exageración, que ustedes no pudieron hacer eso¿o si?

Los dos desviaron la vista. Katara fue la primera en hablar.

- yo soy la responsable, rompí la calavera... ¡es que estaba tan enojada!... perdón, pero es un ser tan desagradable y ofensivo que no lo pude evitar

- y yo debí detenerla – dijo Zuko

- bien... entonces ¿qué harán?

- mmmm... podría pedirle ayuda a Toph

- ¿y por que no a Kanna?

- es mi problema, no quiero que la abuela lo sepa

- podríamos trabajar – dijo Zuko

- ¿podríamos? – dijo Katara

- bueno...en parte soy responsable de lo que pasó, si no te hubiera encadenado nada de esto hubiera pasado, pero si quieres pagar todo sola...no tengo inconveniente

perfecto, tomaré tu palabra, trabajas conmigo

- yo podría ayudarlos a salir del apuro de momento, pero de todas maneras tendrían que pagarme

- ¡cielos! – dijo Katara - ¿pero a dónde nos recibirían con el horario de clases y con los entrenamientos?

- en la casa de té de la maestra Wu – dijo Zuko

- no... con el horario que tenemos y conociendo nuestros antecedentes no nos daría trabajo, debe de haber otra forma...

- bien – dijo Iroh – yo me haré cargo de esta cuenta cuanto antes, después veremos la forma de arreglarnos

Iroh salió del lugar a toda prisa

- dices que me ayudarás

- yo te metí en el problema

- bien, bien... , creoq eu ya sé como salir del problema

- no me gusta la forma en que me estas viendo

- Tomaré tu palabra, saldremos de est eproblema en menos de lo que te imaginas

- ¿Cuál es la idea?

Katara sonrió, el maestro fuego sintió que un escalofrío recorría su cuerpo mientras ella sin consutarle nada empezaba a hacer cuentas.


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