Holaaaa! Lo sé, no merezco perdón -.- Os dije que actualizaría al día siguiente de actualizar por última vez pero la verdad es que mi inspiración se esfumó y por más que me pasé horas y horas delante de la libreta con el boli en la mano no se me ocurría nada... pero buenoo! Aqui lo tienen ^^ Que lo disfruteis!

KhrisTB: Holaa! Claro que te dedico el capi! Me has ayudado con ideas además tus comentarios me ha hecho mucha ilusión y si no fuera por ellos hubiera dejado de subir la historia en esta página! Jajaja Me alegro de que te gustara la boda *.* Tengo una buena noticia... no es el último capi! Jaja Me puse a escribir este y al final me da para otro más asi que tendrás que esperar para el final. Espero que disfrutes con este tambien! Bye!

AlexLopezGua: Holaa, me alegro de que te haya gustado la historia y siento mucho si fuí borde pero me gustaría saber las opiniones de las personas que la leen. Muchas gracias y espero que te siga gustando! Xao!

Aaaah! Para que lo sepais, cuando mi inspiración llegó lo hizo lleno de energía por lo que este no es el último capítulo xD Solo para que lo sepais y no penseis que se acaba aquí! Ahora siip

A leer!


Tenía que darme prisa si quería conseguirlo, poco a poco y de puntillas baje uno a uno los escalones evitando que hicieran ruido, quien diría que una mansión de una de las familias más importantes del mundo mágico, tendrían los escalones sueltos y hacían ruido al pisar, pero ya me pillaron una vez ni loco cometía el mismo error. Esto era de vida o muerte, así que tenía que esforzarme al máximo. Llegué a donde quería y el pulso se me disparó no podía ser ¡Lo había logrado!

Abrí silenciosamente la puerta y cuando se encendió la luz se ilumino como si hubiera encontrado un tesoro y al fin y al cabo lo era para mí. La abrí del todo, había llegado y nadie podía hacer nada así que estiré la mano, ya faltaba poco, solo unos centímetros más y… la luz de la cocina se encendió.

- Harry, ¿otra vez intentando comer a escondidas? Son las dos de la mañana- dijo Draco aún medio dormido.

- No, yo… bajé a beber agua, tenía sed- me inventé lo primero que se me ocurrió, por supuesto no lo creyó.

- Si, claro. ¿Y pensabas beberte ese trozo de tarta?- me dijo burlón.

- Emm… pues, si- Draco elevó una ceja- ¿Qué pasa? Tú tienes tus gustos y yo los míos.

- Harry sabes lo que te dijo el médico- me dijo a medida que se acercaba y me quitaba el plato para volver a meterlo en el refrigerador- Tienes que hacer dieta, comes demasiado y eso podría perjudicar a los niños. Durante el último mes no has hecho más que comer a escondidas y no has seguido las indicaciones del médico.

Hacía un mes que habíamos ido a nuestra visita mensual con el doctor Collend y nos dijo el sexo de los bebés. Debido a que no podían utilizar hechizos y la magia impedía que los aparatos muggles funcionaran del todo bien no se pudo ver en el cuarto mes, por eso en la revisión del quinto mes nos dijeron que estaba esperando dos estupendos niños perfectamente sanos. No fue lo que esperaba pues durante todo este tiempo siempre había sentido que al menos uno de ellos era la niña que yo esperaba y ahora me avergonzaba un poco haber confundido a mis queridos bebes, a lo mejor por eso las patadas eran más comunes.

- Pero me está matando de hambre- dije queriendo echarme a llorar- además no soy yo, son tus hijos los que tienen hambre, ¿No les vas a dar aunque sea un poquito?- le dije mirándolo con ojitos de cachorrito y haciendo un puchero. Él se quedó mirándome fijamente o más bien a mis labios y vi que quería besarme así que para convencerlo un poco mejor me acerqué despacio a él mirándolo a los ojos y pasando mis manos por sus hombros lo acerqué hasta mí y lo besé enredando mi lengua con la suya. Sus manos inmediatamente fueron a mi cintura y me acercó todo lo que pudo a su cuerpo para poder profundizar el beso.

- Da igual… lo que hagas no te comerás… esa tarta- me dijo tras separarnos del beso e intentar recuperar el aliento.

- Pero…

- No, vamos a dormir- me agarró de la mano y nos guio hasta nuestro cuarto. Una vez movió la varita y cerró la puerta y se acostó de nuevo sin tan siquiera mirarme. Sin saber qué hacer y sin poder salir debido que Draco estaría ahora más atento, aparte de que antes de salir de la cocina había puesto hechizos en la misma para que yo no fuera capaz de entrar, no es que no pudiera quitarlos pero debido a que mi magia no estaba del todo estable debido al embarazo era mejor no usarla todavía, me senté en la cama apoyado contra el cabezal y me crucé de brazos. No sé cuánto tiempo estuvimos así hasta que Draco se levantó y se quedó sentado en la cama mirándome.-Vamos Harry, no te pongas aquí, sabes que no puedes seguir comiendo, lo dijo el médico, tienes que cuidarte si no, vas a seguir…

- ¿Engordando?, Eso es lo que me vas a decir ¿Qué me estoy poniendo gordo? Entonces ya no te gusto, si es por eso deberías de dejarme la tarta y así te quitaré la molestia cuanto antes- le dije enfurecido pero con lágrimas corriendo por mi rostro.

- Harry escucha un momento.

- ¡¿Qué?!

- Bebé- me dijo y me abrazó apoyándome en su pecho- sabes que eso no es así, te amo y haría lo que fuera por ti y por nuestros hijos, me gusta cómo eres y me gustarás seas como seas en el futuro solo intento que estéis sanos- las caricias que repartía por mi gran vientre me tranquilizaron e hicieron que entrara en razón, al menos un poco.

- Pero tú no quieres que yo coma.

- No quiero que comas porque en la última revisión el Doctor Collend nos dijo que habías engordado demasiado y que los bebes en vez de flotar en el líquido amniótico van a nadar en comida- Ahí tenía la razón no había dejado de comer por ningún motivo, cada día que pasaba más hambre tenía, según la señora Weasley a las embarazadas les pasaba eso pero no creía que tanto como a mí, a parte estaba mi vientre, teniendo gemelos era normal que estuviera más crecido que el de un embarazo de un solo niño pero yo parecía que tenía a todo un equipo de Quidditch dentro. Después de pasar el cuarto mes, este empezó a crecer de manera desorbitante y ahora parecía que tenía ocho meses en vez de seis algo que no entendía el medimago.

- Lo sé, lo siento- levanté la cabeza hasta posar mis labios en los suyos para besarlo poniendo todos mis sentimientos en él, todo el amor, el cariño, el agradecimiento por aguantar todos mis berrinches. Delineé sus labios con mi lengua y el correspondió abriéndolos y dejando mi lengua entrar para enredarla con la de él en un beso que poco a poco fue subiendo de nivel. Nos separamos debido a la necesaria acción de respirar y nos quedamos abrazados hasta que el sueño nos reclamó y nos quedamos dormidos.

Volví a despertarme esa misma noche a las seis. No era por el mismo motivo que antes, la "charla" de Draco me había quitado el hambre, si no por una extraña sensación. Me levanté con cuidado y salí al balcón. Era una noche cálida aunque corría un poco de viento este era cálido, parecido a unas suaves caricias, la luna iluminaba los hermosos jardines de Malfoy Manor y sus hermosas flores se movían al compás del viento mostrando una bella danza. Una vez que te acostumbras a este sitio te olvidas de lo que observas a primera vista de la mansión. Puede que la primera vez que la veías te podía parecer fría, lúgubre debido a ese gris tan oscuro y una de esas casas embrujadas que salían en las películas muggles con sus grandes, sus solitarios jardines, sus ventanas poco iluminadas las cuales parecían que el mismísimo Conde Drácula iba a salir por ellas. Pero todo eso era magia. Una vez que los hechizos de protección desaparecían o te concedían la entrada veías el verdadero aspecto de la Mansión. Muy lejos de parecerse a la de antes esta era el hogar ideal. Sus verdes y grandes jardines te invitaban a tumbarte a tomar el sol sin preocuparte de nada, las distintas clases de flores tanto exóticas como las comunes daban color y vida dándote una paz imposible de conseguir en otro lado gracias a Narcissa, que se desvivía por cuidar a sus queridas flores, por extraño que pareciera pues era una acción muy… muggle, no que yo se lo dijera. Las felices "mascotas" de la familia corrían libres por ahí cuidando la Mansión de gente desconocida y aportando un toque salvaje a la imagen, teniendo en cuenta que llamamos mascotas a los pavos reales albinos a "juego" con la mansión, un par de grifos y alguna que otra criatura que de seguro le gustarían a Hagrid.

Todo era perfectamente armónico pero una luz en mitad del bosque me llamó la atención y me di cuenta que la sensación extraña provenía de ella. Tenía la duda de si ir a ver que era ya que no quería por nada en el mundo poner en peligro las vidas de mis hijos pero algo me decía que estaríamos a salvo así que poniéndome una bata salí silenciosamente del cuarto, no me arriesgué y bajé por una de las escaleras laterales, salí por la puerta trasera hacia el bosque. Caminaba como podía, cada rato iba descansando pues era difícil no cansarme con el peso extra de los gemelos por suerte ya había llegado pero en el lugar solo había lo mismo que veía desde el balcón, una luz. La luz se mantenía flotando en medio del bosque como si estuviera colgada, como una bombilla que emitía demasiada luz teniendo que entrecerrar los ojos e incluso tener que medio tapármelos con las manos pero esa magia que expedía, tan antigua y tan cálida que hacía que todos los malos recuerdos que tenía mi mente se fueran a un lugar apartado al fondo dándome tranquilidad, te avisaba que no era tan insignificante como una simple luz.

La curiosidad me venció e iba a acercarme cuando la luz empezó a crecer que tuve que cerrar los ojos y darle la espalda. No sabía cuándo volver a mirar, la luz era muy fuerte para virarme si aún seguía ahí. Un pequeño golpe en mi hombro me hizo darme la vuelta lentamente, no me esperaba lo que vi, o mejor dicho, a quien vi.

- ¡Hey!- no podía creérmelo, hacía tiempo que no lo veía, con la reconciliación con Draco, la boda y las demás cosas que pasaron después, no había podido ir a Hogwart. El unicornio golpeó el suelo con sus patas delanteras como si estuviera recriminándome por no haber ido a visitarlo.- Lo siento, te tuve muy abandonado- le acaricié el hocico suavemente y recordé el momento en el cuál me había quedado dormido en el bosque la manera en el que rozaba su hocico por mi vientre -¿Tu lo sabias, verdad? Sabías de mis bebés- El relinchó suavemente.-Siento no haberte entendido antes, hubiera evitado mucho dolor.

Él se viró y agachando sus patas delanteras hasta casi tumbarse esperó hasta que me sentara en su lomo para luego volver a subir y empezar a caminar. Fuimos lentamente disfrutando del hermoso paisaje sin miedo a que ninguna criatura oscura nos atacara pues en ese bosque lo más peligroso que te podía pasar es que se te ensuciara el traje, desgracia para los Malfoy. El sol se alzaba en el cielo comenzando a iluminar nuestro camino en dirección a la mansión, con sus tranquilos jardines, las mascotas correteando divertidas y un histérico Draco dando vueltas por los alrededores. Cuando vio que me acercaba su expresión pasó de una histérica a una enojada.

- ¡¿Se puede saber qué haces?! Te has vuelto loco, no puedes salir en medio de la noche así, me has dado un susto de muerte- me dijo gritando a medida que se acercaba.

- No se nota- le dije tranquilamente mientras sonreía.

- ¿Te hace gracias mi histeria? Cuidado…- me dijo al ver que intentaba bajar, el unicornio volvió a hacer lo mismo que cuando me subí y agarrándome de la mano de Draco me levanté lentamente.

- Gracias chico, ha sido agradable verte- le acaricié el cuello antes de que se diera la vuelta y saliera al galope en dirección al bosque.

- Harry, ponerte a cabalgar en tu estado ha sido peligroso, pudiste haber caído del unicornio y…

- Draco- le dije colgándome de su cuello- Todo está bien, solo hemos estado dando un tranquilo paseo además él no haría daño y tampoco a los bebés- posé mis labios en los suyos evitando que la discusión continuara deseando empezar con lo que había esperado toda la noche, el desayuno. Caminamos en dirección al comedor pero antes de llegar nos encontramos con un ansioso Lucius que al vernos se paró y me miró con una ceja alzada.

- Señor Potter, le agradecería que cuando saliera avisara para evitarnos problemas.

- No se preocupes, Lucius, ni siquiera salí de los límites de la Mansión.

- Hay que estar siempre alerta y con mucha precaución- me dijo obviando el que lo haya llamado por su nombre. Eso que había dicho por último me hizo gracia.

- Vaya, por un momento se me a parecido a Ojo loco, señor Malfoy- vi como la vena de su frente se hinchaba.

- Pero contigo siempre hay que tener cuidado, causas más problemas de los que resuelves, Potter- esa voz, rencorosa y que destilaba veneno en cada letra me hizo gemir bajito pero Draco me escuchó perfectamente y sonrió para luego dirigirse a la persona respectiva.

- Bienvenido, padrino.

- Buenos días Draco- le respondió Severus Snape.

- Snape, que agradable sorpresa, ¿Te quedas a desayunar con nosotros?- pregunto una radiante Narcissa entrando por la puerta.

- Si, Lucius me ha invitado a pasar el día de hoy y he aceptado.- miré con mala cara a mi suegro pero me ignoró completamente.

- Estupendo. Oh, Harry ¿Dónde estabas? Te estuvimos buscando- me dijo caminando a mi lado dirigiéndonos al comedor.

- Me levanté y no podía volver a dormirme así que decidí salir y me encontré con un… amigo. Estuve dando un paseo aunque estaba tan relajado que no me había dado cuenta que habían pasado horas.

- ¿Un amigo?- me preguntó con el ceño fruncido.

- Si, ya lo conocerás…

- Está bien, ahora a desayunar.- nos sentamos y luego de ordenar que sirvieran el desayuno a los elfos domésticos empezamos a desayunar tranquilamente, aproveché y comí cuanto pude pues hasta la hora del almuerzo no podía volver a comer bocado y para eso todavía quedaban… ¡Seis horas!

Luego del desayuno Lucius y Severus se fueron al salón a hablar de negocios como era costumbre, Narcissa salió a cuidar sus plantas y Draco y yo salimos a la cita que teníamos con Ron y Hermione a Hogsmeade, todo el mundo me miraba el vientre sin poder evitarlo, hacia un mes que todo el mundo sabía lo de mis bebés. Decir que no los había sorprendido era mentir, muchos pensaban que era una broma, otras que eran solamente cotilleos pero muchos pudieron comprobar que no era ni uno ni lo otro en un paseo que fuimos a dar la familia Malfoy por el callejón Diagón y pudieron ver mi abdomen abultado de cinco meses aunque pareciera de siete. Desde ese momento nuevas cartas volvieron a ser enviadas a la mansión pero a diferencia de las que me llegaron por la boda estas eran positivas y llenas de preguntas sobre los bebés y miles de felicitaciones.

Seguimos caminando tranquilamente por Hogsmeade, Draco tenía su mano alrededor de mi cintura ayudándome a caminar pues cada día se me hacía más difícil y el dolor de espaldas no ayudaba en nada. Vimos a Ron y a Hermione esperándonos en la esquina de Las Tres Escobas y nos acercamos.

- ¡Harry!- Hermione me abrazó eufóricamente pero teniendo cuidado en no aplastarnos, yo se lo devolví gustoso-Me alegra mucho verlos- y se giró hacia Draco para dirigirle un asentimiento. No es que fueran muy amigos pero se soportaban e incluso a veces se ponían a hablar de libros.

- Hey, hermano! ¿Qué tal?- Ron no me abrazó, pero me apretó el hombro con cariño.

- Pues bien, soportando las patadas de estos gamberros- le dije acariciando mi abdomen y recibiendo una pequeña patada como respuesta, eso sacó una sonrisa a Hermione, se veía que estaba muy ilusionada con ser tía. Entramos tranquilamente dirigiéndonos a nuestra mesa de siempre y nos pasamos el rato hablando de cómo nos iba en relación al trabajo.

Hermione, después de graduarnos de Hogwarts, sigue estudiando por su cuenta para poder llegar a trabajar en el ministerio. No le interesaba ser Auror, pues decía que ya que la guerra había terminado no quería tener que volver a pelear contra nadie. Tampoco le gustaba medimagia, aunque siempre era buena en los estudios se le daban mejor las que tenían que ver con libros y para medimagia la más importante era Herbología, la única que no requería de un libro. De todas formas ella siempre era la primera en seguir las reglas y la encargada de que nosotros las siguiéramos aunque no le hayamos hecho mucho caso en ocasiones, así que, que mejor trabajo que un puesto en el departamento de seguimiento de las reglas del mundo mágico sobre todo si tuviste un papel importante en la guerra como lo tuvo ella y ahora tenía su plaza guardada hasta el día que ella se incorporara.

Ron superó milagrosamente todos los EXTASIS que hasta el mismo se sorprendió. Casi todos los resultados fueron supera las expectativas menos en defensa contra las artes oscuras que sacó la máxima nota, ahora estudia en la academia de Aurores para ser uno y aunque es duro el siempre sacaba lo que se proponía.

Yo no pensaba seguir "luchando contra el mal" y menos ahora que empezaba a formar una familia de verdad así que la idea que tenían todos de que mi futuro era convertirme en Auror se iban a llevar una sorpresa pues lo que siempre había querido ser era medimago, poder curar a la gente era preferible a tener que apresarlo y debido a mi estado no había podido asistir al curso por lo que estudiaba en casa y asistiría a los exámenes al final.

Draco seguiría estudiando economía, le gustaba todo lo que tenía que ver con los negocios, siempre decía que le encantaba esa sensación increíble de poder mejorar una empresa hasta hacerla llegar a lo más alto y continuar con otra teniendo la responsabilidad de que esta siguiera así por mucho tiempo. Así que iba con su padre a las reuniones y a cerrar negocios con gente importante de otros países siempre cuidando de no estar separado de mí durante mucho tiempo aunque estar separados una hora de nosotros siempre era una eternidad para él y ni que decir para mí que siempre lo quería tener a mi lado y los bebes siempre buscaban la magia de su papá.

- Chicos, tenemos que decirles algo- Ron interrumpió mis pensamientos y me fijé en él, parecía estar muy nervioso.

- Espero que sea una buena noticia- le dije sonriendo aunque un poco confuso y a la ves preocupado ya que se había puesto muy nervioso pero Hermione solo sonreía.

- Si, bueno quería decir que… yo y Hermione… pues…- dijo aunque no salía nada contundente.

- Que Ron me pidió matrimonio y yo acepté- dijo Hermione sin dudarlo.

-Eso es fantástico hermano- le dije y me levanté rápidamente para abrazarlos, tan rápido que me mareé y todos se levantaron para ayudarme a sentar de nuevo- bueno luego te abrazo- le dije sonriendo pero un poco mareado, todos empezamos a reír para luego seguir con las felicitaciones y los planes de la boda.

- Podemos pedirle ayuda a Remus y a Narcissa, ellos ayudaron en elegir las cosas para tu boda y quedó fantástica- dijo Hermione.

- Claro, estarán gustosos de ayudarnos- le confirmé.

- Oye, ¿Y que tal están Remus y tu padrino?- preguntó Ron.

- Disfrutando de su vida en pareja tranquilamente- les respondí. Nadie sabía qué hacía tiempo que eran pareja, ni siquiera yo, pero el día de la boda me lo confesaron temiendo que no lo aceptara. Bobadas nada más saberlo me tiré a sus brazos felicitándolos y sonriendo como nunca, me sentía muy feliz.

- Estoy contento por ellos- contestó Draco, le sonreí y le di un beso rápido que me supo a su cerveza de mantequilla. ¡Oh como la echaba de menos! Desde la primera vez que pisé la consulta del Doctor Collend no había bebido ni una, solo se me permitía zumos y bebidas muggles simples- ¿Y qué ha pasado con Neville?- preguntó.

- Bueno está en la carrera de Herbología y le va bien como ayudante de la profesora Pomona Sprout. Cuando ya sea capaz de dirigir todo por sí solo será el nuevo profesor de Botánica de Hogwarts, solo tiene que evitar un poco su timidez y será un estupendo maestro mientras se mantenga lejos de un caldero- todo sonreímos a eso recordando los calderos explotados tanto de él como de Seamus en clase de Snape- y le va bien en su relación con Theo, van poco a poco pero se les ve felices y ya que estudian lo mismo no pasan mucho tiempo lejos el uno del otro.

- ¿Al final que pasó con Blaise y Pansy?- le pregunté curioso a Draco.

- Bueno… milagrosamente Pansy le dio una oportunidad a Blaise y creo que les va bien, sigue con sus caprichos pero en el fondo se ve que está empezando a sentir algo por él y Blaise pues está como en un sueño- Draco sonrió al decir eso y nos contagió a nosotros. La verdad no me interesaba muy bien lo que pasara con Pansy y más sabiendo todo lo que pasó aunque dicen que hay que perdonar y lo hago, nunca olvido. Por eso el día de la boda no me separaba de Draco y de abrazarlo para acercarlo y devorarlo a besos "casualmente" cada vez que ella miraba, ¿Qué quieres que haga? El embarazo me vuelve un poco vengativo. Nos pasamos un rato más hablando de cosas del pasado y recordando viejos tiempo y riéndonos de los problemas en los que nos metíamos por nuestras peleas, hasta que se hizo tarde y volvimos cada uno a nuestros respectivos hogares con la promesa de quedar otro día.

Llegamos a casa y cenamos compartiendo una amena charla milagrosamente sin que Snape opinara sus comunes comentarios sarcásticos pero si interesado en la salud de los futuros herederos. Aunque no lo querían aceptar tanto Lucius como Snape esperaban el nacimiento de los bebés pues cada tema que tenía que ver con ellos, se olvidaban de los rencores y hablaban como dos abuelos normales felices por el nacimiento de sus nietos.

Subimos a nuestra habitación después de estar un rato en la sala y sin preocuparme de nada me tumbé boca arriba en la cama, los pies me estaban matando, no volvería a salir hasta después del parto. Tenía los ojos cerrados y estaba a punto de quedarme dormido pero sentí como Draco se deshacía de los zapatos y empezaba a masajearme mis adoloridos pies.

- Mmm que rico- poco a poco el dolor se iba alejando hasta ser solamente un eco de lo que era.

- No deberías de salir en estos meses que te quedan, se te hinchan mucho los pies y el dolor de tu espalda siempre vuelve más fuerte que el anterior, bebé, y no es bueno que tomes muchas pociones para el dolor- me dijo Draco terminando el masaje y tumbándose a mi lado.

- Hmm, me has leído el pensamiento- abrí los ojos y viré la cara clavando mis ojos en los suyos. Nos quedamos así sin decir nada, solo enfrentados en silencio pensando en miles de cosas y en ninguna a la vez. Una de sus manos fue hasta mi vientre levantando mi camisa y en el momento en que tocó mi piel sentimos la magia de nuestros hijos mezclarse con la nuestra y un sentimientos de felicidad nos embriagó. Hacía una semana que habíamos descubierto que al fusionarse nuestras magias por esos breves momentos podíamos sentir las emociones de los bebés y fue como una droga para nosotros poder saber si estaban felices, si estaban nerviosos por algo, o simplemente relajados.

Luego de ese momento breve su mano subió hasta mi pecho haciéndome estremecer hasta que al fin llegó a mi cuello, lentamente se fue acercando dejando la mitad de su cuerpo en la cama y la otra por encima de mí y junto nuestros labios en un beso lento pero no menos fogoso. Su lengua se enredó con la mía en una fiera batalla en la cual quedamos empatados. El calor comenzó a subir en la habitación y con un simple movimiento de varita Draco nos quitó la ropa mejorando así nuestros roces de piel. Su boca se separó de la mía y empezó a bajar por mi cuello repartiendo mordiscos, llegó a mi clavícula y mordió fuertemente haciéndome gemir. Su mano llegó hasta mis pezones apretándolos como siempre hacía y fue una reacción instantánea.

- ¡Para!- me levanté de un brinco debido a la sensación extraña que sentí cuando me tocó.

- ¡¿Qué, que pasó?!- me preguntó preocupado.

- No... No sé, mis pezones duelen, están muy sensibles y cuando los tocaste sentí algo raro- dirigí mis manos hasta ellos y el más mínimo roce me molestaba, estaban rojos e hinchados y ni siquiera los había tocado.

Draco se agachó a la altura de mi pecho y sopló, cerré los ojos pero al contrario de lo que creía sentí placer de esa caricia fría y no pude evitar gemir. Empujando mis hombros con su mano me tumbó de nuevo y me acostó de lado colocándose detrás. Sentía su erección contra mis nalgas y mi excitación subió de golpe, su mano viajó directamente a mi miembro y empezó a acariciarlo, su boca estaba entretenida con mi oreja mientras su lengua la delineaba.

-Haz…hazlo- pedí entrecortadamente.

- ¿Seguro? No estás…

- Hmm por... por favor…- no podía pensar con su mano masajeando mi miembro y notando el suyo restregándose contra el mío. Sentí la punta de su eje contra mi entrada y desesperado me empujé un poco para atrás y sentí como la punta atravesaba mi anillo y no pude evitar el siseo que escapó de mi boca, mitad dolor mitad placer. Sentí como seguía entrando y como el dolor se iba intensificando pero cuando su mano volvió de repente a mi miembro olvide todo dolor y me empujé penetrándome completamente sacándonos un sonoro gemido.

- Ha…Harry- jadeo como si le costara coger aire.

Si hablaba ahora no saldría nada coherente por lo que me dediqué a mover las caderas incitándolo a empezar a moverse, lo entendió al primer movimiento. Empezó a moverse lentamente, saliendo con cuidado y entrando con la misma delicadeza, como si temiera que me fuera a romper, sus penetraciones fueron lentas y suaves al principio, pero a medida que notaba su orgasmo llegar aceleraba no pasándose nunca y teniendo cuidado. Viré mi cara para buscar su boca y besarlo con deseo el cual él correspondió gustoso. Sentía mi orgasmo aproximarse y por sus evites me imagine que él también estaba cerca así que me moví contra el profundizando las penetraciones y haciendo que acertara en mi próstata, solo hicieron dos empujes más para que me viniera en su mano con un profundo gemido para no mucho después sentir como se venía en mi interior y bañaba mis paredes con su calidad.

Nuestra respiración se fue normalizando pero la posición no cambió sino que después de limpiarnos con un hechizo con un hechizo sin varita, no podía hacer magia avanzada ni hechizos complicados pero esos tan sencillos no tenía ningún problema, pasó su mano por mi cintura poniéndola al lado de la mía en mi vientre y nada más ponerla sentí como daba una patada, nos cogió por sorpresa pues aunque habían pataleado antes siempre eran imperceptibles para otros que no fuera yo pero esta si la había notado Draco y sus ojos lo demostraba, abiertos por la sorpresa de haberlo sentido y con un brillo de felicidad que hacía que sus ojos parecieran plata líquida en movimiento y la gran sonrisa que se extendía por su rostro también era una señal que lo indicaba.

- Te amo- le dije intentando retener las lágrimas.

- Yo también lo hago, lo hago demasiado- me respondió mirándome a los ojos.

Compartimos un tierno beso antes de que se apretara contra mí cubriéndonos con su cuerpo a la vez que la manta se extendía por encima de nosotros para rendirnos, debido al cansancio del día, a los brazos de Morfeo.


Buenooo! Espero que os haya gustado.

Con este capi quería que supierais más o menos lo que pasó con alguna de las demás personas!

Y el próximo espero que si sea el último, a no ser que empiece a escribir como me pasó con este y se me ocurran más cosas xD

Hasta pronto!