Capítulo 09
Mientras se terminaban de hacer las verduras y tras una ducha rápida y cambiarse la ropa por unos shorts, una camiseta que parecía casi un camisón y con solo unos calcetines se fue al salón después de poner el móvil a cargar la batería con el portátil y lo encendió.
En el buscador introdujo el nombre de Lizzy y le salieron más entradas de las que esperaba.
-No me lo puedo creer… esta hasta en la wiki.- dijo con asombro.
Aunque era información bastante básica, sus datos, de quien era familia, la relación que tenía con los Darcy, sus hermanas… era un comienzo. Fue abriendo otras pestañas con cada una de las personas, también en el buscador introducía sus nombres y abría otros links de blogs, foros y otras tantas páginas que hablaban sobre ella.
Empezó a mirar fotos y aprender tanto cuanto pudiera sobre ella y los demás.
Con cada nuevo comentario y noticia que leía se ponía más pálida.
Todo había empezado medianamente bien, era una joven ejemplar, sacaba buenas notas, una niña de bien, pero un día de repente algo cambió y las notas empezaron a bajar, y su actitud a cambiar (circulaban por la red muchas historias sobre porque había cambiado, cada cual más descabellada que la anterior, prefirió ignorarlas) también se comenta sobre las fiestas a las que acude y donde se desmadra, pero no sabía si podía considerarse información fiable ya que eran publicaciones en blogs y demás, comentarios y especulaciones sobre que su padre había "pasado" mucho dinero para que ella pudiera terminar el instituto y como seguramente también tuvo algo que ver con su acceso a una prestigiosa universidad y ahí es cuando los rumores se desbordan y las noticias sobre su alocada vida se desatan y son cada vez más y más numerosas, también comentan que no terminó ni el primer año y dejó los estudios.
Siguió leyendo y leyendo con cada nueva cosa que leía se sentía peor.
-Por dios esta chica…- constantes fiestas y escándalos por estar con un tío nuevo cada vez, que si salía borracha de una fiesta (cosa que parecía ser constantemente), algún que otro comentario por consumo de drogas pero también habían muchos que comentaban que con el dinero de su padre habían tapado tantas historias como habían podido, algunos espectáculos en revistas por sus ropas caras y tan reveladoras donde en algunas criticaban su desvergüenza al mostrar más de lo necesario… Como afectaba eso a su familia, que era una vergüenza, comentarios de odio sobre su manera de derrochar el dinero y por su actitud, otros admirándole por lo que hacía… otros diciendo cosas como que les gustaría hacer (de una manera, en algunos casos, demasiado descriptiva) si tuvieran a una… "zorrilla" como ella….
Cerró de golpe la pantalla, no podía seguir leyendo más. Sentía como empezaba a dolerle la cabeza. Esto era peor de lo que pensaba, no le extrañaba que Jane le regañara, estuviera diciéndole cosas y encima suya. Esta joven debería haber recibido ayuda médica, un psicólogo o algo, no entendía como habían podido dejarle que siguiera así, normal que haya acabado muer… como acabó.
No supo cuánto tiempo estuvo allí con la mirada perdida en el salón solo iluminado por una pequeña lámpara sobre una mesita al lado del sofá donde estaba sentada con el portátil cerrado sobre su regazo.
¿Qué había hecho tan mal en su vida como para que le hicieran esto? ¡No había tenido bastante con sus problemas en su casa, su familia… como para que ahora le hagan esto! Estaba tan cabreada que quiso estampar el portátil contra la pared. Pero en ese momento la olla hizo un ruido indicando que las verduras ya estaban hervidas, se levantó agradecida de poder centrarse en la cena y dejar de pensar en lo demás.
Sacó las verduras y las preparó a la vez que preparaba la mesa, Jane le había llamado hacia un momento cuando estaba todavía inmersa leyendo toda esa… basura diciéndole que estaba en camino, por supuesto tras acribillarle a preguntas sobre cómo estaba. Pensar en ella hizo que se calmara un poco y sonreír algo que parecía no haber hecho de verdad en siglos, al menos algo bueno que había sacado de todo esto era que Jane seria su hermana y era una persona maravillosa (por lo que había podido leer de ella confirmando lo que ya había visto de ella), se alegraba de poder contar con alguien así en todo esto. En ese momento llamaron a la puerta.
-¡Janey! Pasa, la cena ya está- le dijo indicándole la mesa.- Voy a servir, siéntate.-
-Se te ve mejor. ¿Estás bien?-dijo saludándole con una sonrisa.
-Por milésima vez, ¡Sí!- dejo los platos sobre la mesa.- La verdad, estoy mejor que nunca.-Jane asintió y sonrió aún más.
-Por cierto… ¿desde cuándo tu sabes cocinar? Siempre has sido una negada, y que yo recuerde no has cocinado en tu vida algo más complicado que unos platos congelados.- Mierda. Un pequeño detalle con el que no había contado y que parecía no ser importante para los cotillas de la red ya que no había encontrado nada sobre eso, aunque suponía que era normal, quien iba hablar de las dotes culinarias de Lizzy teniendo tanta munición sobre temas como su vida sexual, sus fiestas y devaneos.
Tendría que andar con pies de plomo a su alrededor, con Jane se estaba relajando demasiado, porque si sospechaba algo dudaba que se creyera la fantasiosa historia de lo que les había ocurrido, ni siquiera ella que lo estaba viviendo se lo creería. Se lo achacarían a las dichosas drogas y… no quería terminar en un centro ingresada, o en algún manicomio. Ni de coña iba a permitir eso.
-Son unas simples verduras con patatas, y ahora con internet se puede hacer de todo.- respondió con una sonrisa nerviosa, algo que la buena de Jane se creyó sin cuestionar.
-Pues están deliciosas.- dijo saboreándolas.
-Gracias.- dijo con un suspiro de alivio.
Después de cenar y que Jane le hiciera unos rutinarios exámenes para comprobar como estaba se sentaron en el salón disfrutando de un café. Hablaron del trabajo de Jane ya que parecía un tema lo suficientemente neutral, y Jane que parecía sentir pasión por su trabajo se perdió hablando sin siquiera darse cuenta de que ella solo participaba para preguntarle algo sobre alguna historia o algún paciente y asintiendo y riendo cuando contaba alguna anécdota graciosa.
-Oh, mira la hora. Debería irme.- dijo levantándose para llevar las tazas a la cocina.
-No, deja, ya me ocupo yo. Tú vete y descansa.-
-Tengo la sensación de que he hablado yo todo el rato.-
-Me ha encantado escuchar todas estas historias, sobre todo la del señor Boops y el orinal.- dijo riéndose al recordarlo.- Además de que íbamos a hablar, ¿de mí? Bien sabes que no es un tema nada agradable, ni entretenido, y me alegro por no haber hablado de ello.- su risa dio paso a la amargura.
-Lizzy.-
-Eh, no pretendo estropearlo, ha sido una noche estupenda, muchas gracias Janey.- le dijo sacudiendo la cabeza y poniendo una sonrisa.
Cuando se fue miro el portátil que había dejado sobre la mesita del sofá… No, ya había tenido bastante por un día, mañana seguiría investigando más… Aunque fuera lo último que quisiera hacer. ¿Qué le habría pasado para cambiar así? Si tan solo lo supiera…
-O&P-
Darcy llegó a Pemberley con Caroline en el deportivo de ella.
Había quedado con Georgiana para pasar lo que le quedaban a la joven de vacaciones juntos antes de que empezara con las clases de nuevo. Se había matado a trabajar (cosa que no había parado de decirle Caroline con pucheros y recordándole que ella estaba allí, con lo que había decidido llevarla con él para pasar más tiempo juntos para compersarle por su paciencia y comprensión) para poder pasar este tiempo con ella y había dejado en la empresa a sus más competentes trabajadores y su fiel secretaria a cargo de todo, a no ser que ocurriera alguna desgracia nadie le molestaría, iba a tener más tiempo libre del que podía recordar haber tenido en años y no sabría qué hacer con tanto, aunque con Georgie y su primo cuando se uniera a ellos en unos pocos días seguro que lo mantenían ocupado, claro y Caroline.
Entraron y saludó a la Señora Reynolds con un beso y un abrazo mientras Caroline entraba ara hablar con uno de los empleados que se encargaban de la finca para decirle algo.
Cuando su madre falleció la Señora Reynolds fue como una madre para ella y Georgie, antes de que él naciera ya trabajaba aquí, por las historias que siempre le había contado cuando era pequeño los Reynolds habían trabajado en Pemberley durante generaciones y generaciones, ya eran más familia que alguien del servicio de esta gran finca.
-¡Will!- se giró al escuchar su nombre, su hermana estaba sobre su yegua Freyja y galopaba hacia ellos.- Al llegar se lanzó a sus brazos- ¡Oh! Will como me alegro de que estés aquí. Todavía no me puedo creer que vayas a pasar todo el verano aquí, tú el señor adicto al trabajo.-
-Hola preciosa.- le devolvió el abrazo antes de apartarla y mirarle a la cara.- Tampoco trabajo tanto…-
-¡Ja!- vio como Jake cogía unas maletas de un deportivo rojo.- ¿Te has comprado un coche nuevo? No pega nada contigo.- dijo riéndose de su hermano.- ¿Y todas esas maletas? ¡Por favor Will, llevas toda una tienda ahí metida!-
-No son mías.-dijo en un tono bajo y apartando la mirada de su hermana a la puerta de entrada.
-¡Fitz! Querido.- apareció una Caroline con un vestido propio de una fiesta tan rojo como su coche.- Le quieres decir a este joven que debe llevar las maletas a tu habitación, no parece estar muy seguro y no me hace caso.-
-¿Caroline Bingley?- Georgiana se había apartado de su hermano y miraba de uno a otra sin dar crédito a sus ojos.- Sabia que estabas saliendo con ella, me lo dijiste y…lo he visto en las revistas pero… ¿Qué hace aquí?- murmuró más para ella, pero él pareció tomárselo como si le hubiera preguntado.
-Es mi novia, es normal que venga conmigo.- le explicó sin comprender la pregunta de su hermana.
-Sí, claro, pero… estas vacaciones eran para mí y para ti. No…- no terminó la frase porque Caroline se acercó a ellos.
-Que placer volver a verte Gigi, te has convertido en toda una mujercita desde la última vez que nos vimos, ahora podemos hablar de cosas de mujeres, ir de compras juntas y todas esas coas… Ya sabes. - le dijo dando dos besos en el aire sobre las mejillas de Georgie y guiñándole el ojo.
Miro con pánico a su hermano, conocía a Caroline, más de lo que le gustaría y que saliera con su hermano era ya de por si un error, por no decir horror.
¡Porque siempre acababa con las mujeres que no le convenían!, ¿siempre había estado tan ocupado estudiando, trabajando, cuidando de ella que no había aprendido nada sobre las mujeres? Quería mucho a su hermano y no fue capaz de decirle nada sobre su relación, como tantas otras veces en el pasado porque si era feliz, ella era feliz, solo quería lo mejor para su hermano, pero… tener que lidiar con ella, ver como le llamaba con ese nombre (que sabía no le gustaba porque le recordaba a su ex prometida). Miraba como los dos hablaban y se tocaban perdida en sus pensamientos. Enterarse de que habían decidido hacerlo público… Y para colmo traerla aquí a pasar allí con ellos "sus" vacaciones... Conteniendo lo que le gustaría decirle de verdad a Caroline le saludo tan cordialmente como pudo y con una media sonrisa.
-Que… sorpresa Caroline.- no entendía como podía ser tan distinta a su hermano Charles, era un joven encantador y era como otro hermano mayor para ella, desde la primera vez que le vio le cayó genial, pero su hermana… - Es un placer volver a verte. Pero por favor no me llames Gigi, Georgiana si no te importa.-
-¡Georgie!- le regaño Will.
-No te pongas así Fitz, no pasa nada, es un nombre muy bonito y quizás Gigi es demasiado infantil para esta señorita.- le cabreaba que la tratara como si fuera una niña, tenía casi 20 años por amor de dios.
Él podía notar el ceño fruncido de su hermana y las sonrisitas de Caroline que parecía no enterarse de nada.
Vio como Georgie se despedía secamente antes de coger las riendas e irse con su caballo hacia los establos. Soltando un largo suspiro se dejó arrastrar por Caroline para ayudarle a llevar las últimas bolsas a sus habitaciones.- Vaya semanas que le esperaban.- Pensó sintiéndose más cansado y viejo de lo que debería. Solo esperaba que la llegada de Richard amenizara la estancia y quizás debería preguntarle a Charlie si quería venir, podría aligerar la tensión y hacerle ver a Georgie que aunque era algo… egocéntrica, Caroline no era una mala persona ni una mala mujer para él.
-O &P-
De nuevo con el portátil y una pequeña libreta que había encontrado en su habitación donde tomaba anotaciones siguió "estudiando" tanto como podía de la vida de Lizzy.
Había hecho varias anotaciones en distintas columnas, separando lo que consideraba información personal de comentarios y noticias y dentro de esta de las que estaban totalmente constatadas y las que parecían ser solo rumores, historias o no podía saber si eran o no ciertas. Había demasiado sobre ella circulando por la red (¡¿es que la gente no tiene nada más que hacer con sus vidas!?), y algunas historias eran tan disparatadas como esa que había encontrado y que parecía que la habían sacado de una mala novela de ficción, sobre que era en realidad un clon que cambiaron por la joven Lizzy cuando la secuestraron (ni siquiera explican porque la secuestran) y que por eso era totalmente distinta, había salido defectuosa o algo. Aunque mejor la de la gemela mala que habían tenido encerrada en el ático de su mansión y que Lizzy al morir por una enfermedad habían tenido que sustituirla (otra cosa estúpida que no explicaban el porqué), pero no resultó ser como esperaban y les salió mal ya que no era para nada, menos en el aspecto, como Lizzy.
Se pasaba más tiempo descartando páginas y páginas de tonterías que en otra cosa. Cuando se cansó de leer tantos disparates pasó a familiares, "amigos" con los que salía regularmente, conocidos, todo lo relacionado que considerara que pudiera serle importante para adaptarse a su nueva vida.
Sin darse cuenta se le hizo de noche, ni siquiera había comido, había estado tan concentrada en ello y en las notas que tomaba (por un momento le había recordado a su época universitaria) que había perdido la noción del tiempo. La llamada de Jane seguida de su estómago rugiendo fue la que le hizo que recogiera y lo dejara hasta el día siguiente mientras preparaba algo para la cena y pasaba un buen rato relajándose y hablando con ella.
-O&P-
Habían pasado cuatro días y creía que si no llegaba Richard pronto tendría que encerrar a Georgiana y a Caroline en distintas alas de la casa. Podía notar los comentarios afilados que se lanzaban tras pasar los primeros días sin llegar a congeniar, a Caroline ninguna actividad parecía gustarle, no paraba de decirle a Darcy de irse a una escapada a Paris, Praga o algún otro sitio, cada día había propuesto un lugar distinto, mientras que él le explicaba que había venido aquí para pasar tiempo con Georgiana, el objetivo era hacer cosas juntos, ya tenían las noches para ellos, cosas que parecía ser lo único que Caroline disfrutaba de ese lugar, y él no iba a quejarse en ese aspecto era lo único bueno que estaba sacando de estos días infernales.
A su vez Georgiana proponía cosas a las que "amablemente" Caroline se negaba a participar.
-¿Montar a caballo?- decía ella.- No, debes bromear querida, apestan y la verdad no he montado nunca, no me gusta nada. Es tan… del siglo pasado.
-Es una buena oportunidad para aprender…- sugirió Darcy.
-No, Fitz, dejemos que monte ella, nosotros podemos ir a Lambton a visitar las tiendas, he oído muy buenos comentarios de una de las tiendas locales que vende unos pañuelos de temporada magníficos. –
Él no sabía qué hacer, tenía que complacer a Caroline, había pasado mucho tiempo diciéndole lo sola que le había dejado para ir a tal fiesta, evento o solo para estar juntos en su apartamento por el exceso de trabajo para pasar estos días libres, pero también quería pasar tiempo con Georgie, con la universidad y él con su trabajo era casi imposible pasar tiempo juntos y…
Podía notar las miradas de las dos esperando a ver que decidía.
-Bueno, aquí ha llegado el alma de la fiesta. ¿Se puede saber que hacéis aquí los tres parados?- dijo una risueña voz masculina a sus espaldas.
Richard, por fin. No había estado tan contento de que su primo apareciera como en ese momento.
-Richard ya has llegado.- como si estuviera en llamas se alejó de las dos mujeres y se fue hacia su primo como si fuera un oasis para un hombre sediento.- Que alegría verte.- le abrazó y le dio una sonora palmada en la espalda.
-¡Eh! Vaya recibimiento primito, ni que no nos hubiéramos visto en años.- le dijo riéndose devolviéndole el abrazo.
Se separó y después de saludar a Caroline se fue a por Georgiana.
-Que tenemos aquí, mi primita preferida.- la levanto del suelo y dio vueltas en círculo mientras los dos se reían.
-¡Oh! Richard, que alegría que estés aquí.- dijo abrazándole fuerte una vez le había dejado en el suelo y perdiendo la sonrisa mientras miraba gélidamente a su hermano antes de volver la vista a su más querido primo con otra sonrisa.
-¿Ha pasado algo?- le pregunto pasando la mirada de ella a Darcy que estaba ahora hablando con Caroline.
Antes de que Georgiana pudiera decir nada Caroline habló.
-Bueno ahora que Richard está aquí, seguro que él puede ir a montar con Gigi mientras nosotros vamos a Lambton.- no duró ni medio día antes de que Caroline siguiera llamándole así a pesar de lo que le había dicho, era como si disfrutara sabiendo que no le gustaba e irritándole llamándole con ese estúpido nombre. Darcy no había dicho nada y Georgiana intentando que no se volviera más tensa de lo que ya era la estancia de los tres allí decidió hacer oídos sordos.
No había pasado mucho tiempo con ella antes, no solía acudir a los mismos sitios que su hermano y sus amigos (que incluía a los Bingley) y siempre que él iba a casa con Charlie, Caroline no solía ir o si lo hacia ella no había pasado mucho tiempo con ellos, cuando era más pequeña no tenía edad para estar con ellos, se sentía incomoda con tanto adulto sin saber que hacer o decir, además de que era bastante tímida con desconocidos y ahora con la universidad tampoco tenía tiempo, pero esa mujer era un… un… grano en el culo. Casi se ríe con su propio comentario mientras veía como Richard estaba hablando un momento con ellos.
¿Tan falto estaba su hermano de cariño y amor de mujer como para no darse cuenta de la arpía que se escondía bajo esa… esa… mujer? Sintió un pequeño pinchazo en el corazón, su hermano era muy atractivo, inteligente, un hombre de negocios de mucho éxito y tenía dinero, además de ser cariñoso, divertido y encantador con su familia y sus seres queridos y cuando se lo proponía y se abría a las personas podían vislumbrar una parte de Will que no muchos fuera de su grupo de más cercanos amigos y familiares podía ver, el problema es que con las mujeres por una o por otra razón había tenido siempre muy mala suerte, o le querían por su dinero, o por salir con el guapo millonario "Fitzwilliam Darcy" que tantas mujeres deseaban pero no podían tener .
Desde aquel fiasco con su prometida estuvo un tiempo saliendo con mujeres, con todo lo discreto que había sido ella le había escuchado hablando con Richard cosas que una joven adolescente tan impresionable no debería (quizás) haber escuchado y sabia más de lo que su hermano creía, pero tras esa etapa dejó de salir con nadie, pasaba su tiempo con su trabajo, haciéndose más y más rico, ampliando su cadena hotelera a nivel internacional y sus otros negocios, además de pasar tiempo con Richard y con ella. Pero de repente un día le contó que había empezado a salir con Caroline Bingley. Se sorprendió pero parecía algo más relajado y feliz con lo que no había dicho nada, pero… quizás debería haberlo hecho.
-Georgie, ya montaremos otro día tu y yo, ¿vale?- le había dicho con tono de disculpa su hermano al acercase y acariciarle la mejilla con su grande y fuerte mano. Se mordió la lengua para no decir lo que realmente quería decirle, algo que le pasaba desde que habían llegado.
-Tranquilo, no hace falta. Ya montaré con Richard, que te lo pases bien en Lambton.- se giró apartando la cara de su mano y girándose hacia el establo sin esperar una respuesta ni a su primo.
Richard miró a Caroline y luego a Darcy sacudiendo la cabeza y poniendo los ojos en blanco antes de ir tras Georgiana.
-¿Vamos querido?- le dijo Caroline colgándose de su brazo y tirando de él hacia la casa.- Primero me cambiare de ropa, no tardaré mucho, si quieres venir a ayudarme…- le dijo con una mirada que le decía lo que "ayudarle" implicaba.
Pero él no estaba para nada, se sentía agotado y fatal, creía que con la llegada de Richard mejoraría la cosa, pero ahora hasta su primo le había mirado como si el tuviera la culpa de todo.
No sabía qué hacer, no podía estar con las dos mujeres a la vez, y no parecían estar de acuerdo en nada. Quería a Georgie y quería pasar tiempo con ella, pero Caroline era su novia la quería y quería también pasar tiempo con ella y compensarla por haberla dejado tan abandonada las últimas semanas.
-No, mejor te espero aquí.- dijo en la entrada, ella hizo un mohín pero se encogió de hombros y le dijo "tú te lo pierdes" mientras subía contoneando las caderas exageradamente como mostrándole lo que él se perdía y desapareció por el pasillo de la planta superior.
Seguía dándole vueltas a lo que había dicho mientras le esperaba y no le gustó nada cuando se preguntó a si mismo si la quería, pensándolo seriamente y no le llegó ninguna respuesta.
-No lo sé.- murmuró.
-¿Has dicho algo, Fitz?- dijo Caroline bajando con otro traje que quedaba tan fuera de lugar allí como todas las prendas que había vestido durante esos días.
-No, nada, ¿vamos?- le dijo saliendo hacia el garaje.
No quería pensar en lo que ahora sabía y no se había atrevido a pensar desde que decidió empezar a salir con ella. Seguiría saliendo con ella, era una joven hermosa, con dinero (con lo que sabría que no estaba con él por el dinero), y que le mostraba su cariño y se preocupaba por él. ¿Era eso suficiente en una relación? ¿Sería feliz así?, ahora que había roto la burbuja y veía las cosas con Caroline sin ese velo que él mismo había dejado caer sobre su relación no estaba tan seguro.
Pero tampoco podía romper con ella después de hacerlo público, dejarlo tan poco tiempo después… haría que surgieran rumores sobre por qué, que había pasado, y a saber que cuentos más se inventarían los de las revistas. Por no hablar de que no le podía hacer eso a Caroline.
No sabía qué hacer.
-Fitz, ¿me estas escuchando?- le dijo al llegar al coche sin siquiera haberse dado cuenta.
-¿Quieres que conduzca yo o lo haces tú? No sé muy bien cómo llegar a Lambton pero sé que no te gusta mucho conducir este coche, si me das indicaciones no creo que tenga problemas para llegar.- Dijo con una sonrisa. Sintió un aguijonazo de remordimiento al ver como ella le preguntaba con consideración.
-Gracias Caroline, tranquila, ya conduzco yo. No esta tan lejos.- No podía dejarla. Conseguiría que esta relación funcionara.
Con esa nueva resolución arrancó el coche y fue dejando a Pemberley cada vez más y más pequeña atrás hasta perderse en la distancia.
