Epilogo
Tres años después
Habían niños corriendo y saltando por todos lados. Por supuesto aquello tenía una razón, aquel día sus pequeños estaban cumpliendo tres años. Aun no lo creía, pero si, habían pasado tres años.
Tres años desde que se le había permitido tener, lo que ahora es lo más importante para él, su familia. Durante aquel tiempo tuvo que afirmar y fortalecer su relación con Kagome, claro que no había sido nada fácil recuperar la total confianza de ella, pero juntos habían logrado poder seguir adelante.
Ve como los niños se dirigían con entusiasmo al centro del patio, donde se encontraban Sango y Kagome. Tanto su madre, como la madre y Souta, el hermano de Kagome habían ido a compartir con ellos, su hermano Sesshoumaru estaba sentado al lado de su esposa, Rin, quien sostenía a su hija, Sumiko, de tan solo dos meses de nacida, mientras él cargaba a su hijo Riuk, de ahora seis años, quien se mantenía haciéndola caras a su hermana menor, haciéndola sonreír. Aquel pequeño adoraba a su hermana.
- Kagome es muy buena con los niños –le dice Kenta que se había acercado hasta él-
- Siempre lo ha sido –responde a su vez. A Kagome siempre le habían gustado los niños, y por eso había decidido hacerse cargo de una guardería junto a su amiga Sango, y gracias a ello también habían podido solventar la situación al tener que cuidar a tres niños pequeños-
- Lo sé.
- Hina también lo hace muy bien –dice al ver a la ahora esposa de Kenta, la joven castaña sostenía a su hijo Kenji de poco más de un año, mientras que ayudaba a Sango y Kagome con los demás niños-
- Sí. Ser la mayor de nueve hermanos la hizo acostumbrarse a atender niños –sonríe al ver su esposa-
Ambos hombres se quedan observando sus esposas e hijos. Las risas de los niños estallaron de repente y también aplausos por los ya mayores. No fue mucho después cuando Kagome lo llamo para que se ocupara de buscar y colocar la piñata en su lugar, y Miroku fue quien se encargó de sostenerla. Al estar todo listo colocaron a los niños formando un círculo y comenzando por sus hijos, Kotaro, Akari y Akemi, a quien sostenían entre Kagome, Souta y él, se empezó a sacudir aquella figura inanimada. Su hermano Sesshoumaru se acercó con el pequeño Riuk para que también participara. Y así fueron pasando todos los niños.
Tras haber terminado y dejar a cada niño con sus padres, Kagome le pidió que la acompañase a buscar el pastel de cumpleaños, de modo que dejaron a sus tres pequeños con sus abuelas y su tío Souta y se dirigieron al interior de la casa. Al estar en la cocina escucharon sonar el timbre de la entrada y ambos fueron a abrir.
- Kouga, Ayame –saluda Kagome a los recién llegados- Pasen.
- ¡Tío Inu! –exclama una pequeña niña de dos años y de enormes ojos azules como los de su padre, mientras este la sostenía-
- Ven acá –dice Inuyasha al extender sus brazos hacia la pequeña-
- Es indignante que tu propia hija se emocione más al ver a otro hombre que a su propio padre –dice Kouga con un suspiro mientras le entregaba la niña al ojidorado-
- Kouga no seas tan dramático, por favor -le dice Ayame-
- Tu esposa tiene razón. El único interés que tiene Riko en mí es que puedo facilitarle los juguetes de las niñas. Hasta allí dura el encanto, créeme –luego de decir aquello se dirigen los cuatro, junto a la pequeña, a la cocina-
- Creíamos que ya no podrían venir –les dice Kagome mientras tomaba algunos platos plásticos y los dejaba sobre la mesa-
- La verdad es que alguien no se estaba sintiendo muy bien y… -comienza a decir Kouga-
- Tu eres el responsable, según recuerdo -le interrumpe la pelirroja-
- Yo no… Kah! –termina exclamando con una sonrisa-
- ¿Qué sucede? –pregunta Kagome-
- Estoy embarazada -responde Ayame con una sonrisa. La pelinegra libera una exclamación y de inmediato la abraza-
Luego de que ambas mujeres comentaran entre ellas y se pusieran al tanto, terminaron de arreglar todo para cortar el pastel.
-.-.-.-.-.-
Ya la fiesta había terminado, todos sus amigos se habían marchado a sus casas, tan solo se habían quedado con ellos la madre de Kagome y su hermano Souta. La madre de Inuyasha se iba a quedar en casa de Sesshoumaru.
Ahora estaban durmiendo a sus pequeños, las niñas Akemi y Akari habían quedado dormidas al tan solo tocar la cama, pero el pequeño Kotaro no tenía intenciones de caer tan fácilmente.
- Ko, por favor, es hora de dormir –le dice Kagome dulcemente-
- ¡No! –exclama con energía-
- Kotaro, es tarde –dice ahora Inuyasha con calma-
- ¡Quero jugar! –comienza a saltar en la cama-
- Podrás hacerlo mañana y toda la semana, pero ahora debes dormir –sigue diciendo el ojidorado, pero esta vez toma al niño en brazos y se sube a la pequeña cama dejando a Kotaro en su regazo- ¿Qué te parece un cuento antes de dormir? –antes de que el pequeño respondiera Kagome ya le había pasado uno de los cuentos que había en la estantería-
Cuando Kagome le entrega el cuento, Inuyasha le susurro que fuese a descansar.
- ¿Estás seguro? –pregunto ella en el mismo tono. Él tan solo asintió, de modo de decidió tomarle la palabra-
- "Hace mucho, mucho tiempo…" –fue lo último que escucho antes de salir de la habitación de sus hijos-
Al estar en su habitación decidió que lo primero que haría sería tomar un baño y relajarse. Si, tomar un baño de burbujas la relajaría.
Las cosas en su relación con Inuyasha habían cambiado en aquellos tres años, y no lo solo por el hecho de tener a los niños. Él cada día le demostraba que quería que todo entre ellos continuase, que su historia no terminara. Sabía que él la amaba, se lo había demostrado muchas veces.
Ella por su parte intentaba mantener las cosas con calma, no quería forzar nada. Pero si estaba segura de algo, quería permanecer a su lado, así que de alguna u otra forma ella también lo seguía amando.
Y las cosas no solamente estaban cambiando en su matrimonio, también entre sus amigos. Aquella misma tarde Miroku el mejor amigo de Inuyasha había anunciado su compromiso con Sango, quien era su mejor amiga, desde hacía ya mucho tiempo que él había estado pretendiéndola, pero debido a su historial de mujeriego, Sango había preferido evitarlo, pero luego de que demostrara que realmente la quería a ella y solamente a ella, por fin termino accediendo.
Al terminar con su baño y regresar a su recamara, se da cuenta que su esposo aún no había regresado. Se coloca una de sus pijamas y se dirige de regreso a la habitación de los niños. Al entrar se encuentra con un dormido Inuyasha, quien sostenía aun en sus brazos a Kotaro, ahora tranquilamente dormido. Sonríe al ver la escena. Kotaro era la imagen miniatura de Inuyasha, incluso en carácter se parecía a su padre.
Se acerca a la pequeña cama con cuidado de no hacer ruido. Debía despertar a su esposo y hacer que fuese a su propia cama, ya veces anteriores se había quedado dormido con alguno de los niños y despertaba completamente adolorido.
- Inuyasha –lo llama en un susurro, mientras lo movía un poco. El ojidorado abre sus ojos adormilado- vamos
- Se despertara –le dice viendo al pequeño Kotaro-
- No lo hará –ella misma toma con cuidado a su hijo para que Inuyasha pueda pararse de la cama, al hacerlo deja al pequeño tranquilamente dormido, este a su vez lo único que hizo fue moverse un poco-
Después de apagar la luz en el cuarto de los niños se dirigen a su habitación. Inuyasha oculta un bostezo con su mano.
- Deberías tomar un baño caliente para relajarte –le sugiere Kagome-
- Me dormiría en la tina. Tomare una simple ducha –dice con otro bostezo mientras se dirigía al cuarto de baño. Ella aprovecha para meterse en la cama-
Minutos después aparece de regreso, solamente con su mono de dormir y el cabello húmedo, y tal cual se tumba su lado, quedando boca abajo con la cabeza en su dirección, sin intenciones de tomar alguna sabana o algo.
- Hasta mañana, pequeña –le dice ya con los ojos cerrados-
Kagome sonríe. Amaba a aquel hombre. Lo amaba muchísimo. Se acerca él y se inclina un poco, con una de sus manos acaricia el cabello húmedo, y escucha un suave ronroneo. Se inclina un poco más y termina depositando un beso en la frente de él.
- Te amo –le dice sin poder evitarlo. Había pensado que él ya se había dormido, pero no fue así. Al escucharla abrió sus ojos y se incorporó un poco-
- ¿Qué dijiste? –le pregunta en un susurro, sobrecogido. No le sorprendió que él tuviese esa respuesta, desde lo sucedido hace tres años atrás ella no se lo había dicho, y no lo había hecho porque ella no estaba completamente segura de lo que sentía, pero ahora lo estaba-
- Te amo –se lo repite. Al instante ve como el rostro de su esposo cambia completamente, y muestra una sonrisa para luego abrazarla efusivamente causando que cayesen ambos sobre el colchón-
- Siento que un ángel acaba de hablarme –dice Inuyasha sin soltarla-
- Tonto -le dice con una sonrisa-
- Lo seré. Pero al menos soy un tonto que amas –le dice con emoción- Te amo, Kagome –la estrecha aún más en sus brazos-
Y así mismo se quedaron dormidos aquella noche, uno en brazos del otro. El destino los había desafiado y había puesto trabas en su camino, pero finalmente habían logrado superarlas, dejando atrás el daño causado y los errores cometidos.
FIN
Muchas veces cometemos errores en nuestra vida que nos pueden costar muy caro, pero solo nosotros mismo debemos tratar de solucionar el problema y el daño causado.
Buenas, buenas! Después de mucho (mucho) tiempo acá les traigo un pequeño Epilogo, no lo había publicado antes por falta de tiempo y por otras historias que tengo pendientes, pero sabía que debía hacerlo, pues el final no me terminaba de convencer.
Realmente me costó mucho escribir este Epilogo, cuando comencé a escribir esta historia, no pensaba mucho realmente en toda la situación, quizás porque no había tenido que pasar por algo así (y aun no me pasa), pero hace poco le sucedió a alguien a quien aprecio muchísimo y me afecto de sobremanera, así que cuando decidí hacer este Epilogo recordaba lo sucedido a esa persona y me molestaba, pero ya luego me calme (con ayuda de él *-*) ya que vi que las cosas y circunstancias eran muy diferentes.
Bueno, ya mejore dejo de aburrirles con mis cosas xD… Espero le guste este pequeño Epilogo, de esa forma veré que mi frustración valió la pena hahahaha.
Se les aprecia mucho! Gracias por el apoyo y la paciencia! Besoos!
PD: Si lo desean pueden agregarme a Facebook (Sheila Pattz Salazar), allí siempre ando publicando las cosas que escribo, y pueden mantener actualizad s con mis historias :3
