Capítulo 10: SOÑANDO DESPIERTO
— ¿Ustedes también? — preguntó Neville desanimado mientras Ron, Harry y él veían a sus respectivas novias apartadas de ellos.
— Si. Hermione se enojó porque me puse celoso del estúpido de Finch-Fletchley y no me habla — respondió Harry sin quitar la mirada de su novia.
— Luna se enojó porque hice lo mismo con Terry-Baboso-Boot — dijo Ron.
— Ginny también, pero por el pomposo de Malfoy.
Los chicos suspiraron mientras veían a sus novias.
— ¿No creen que estamos siendo algo duras? — preguntó Luna mientras veía con disimulo a su novio pelirrojo.
— No — dijeron al unísono Ginny y Hermione.
— Es para que escarmienten y no vuelvan a comportarse tan estúpidamente — justificó la pelirroja.
— Además conociendo a Harry como lo conozco, no tarda en pedirme una disculpa y hacer algo muy lindo para compensarme… eso sin contar con los besos que me da… — se sonrojó al decir lo último la castaña y sus dos amigos rieron.
— Pues mi hermanito no se queda atrás con los besos, ¿verdad Luna? — preguntó Ginny maliciosa a la rubia, ésta se sonrojó.
— ¿Me perdí de algo?, — arqueó una ceja Hermione mirando a sus amigas — Luna — la incitó.
— Ah… pues… yo… emh… yo… ¡tengo Defensa, nos vemos luego! — y salió corriendo antes de delatarse.
Hermione y Ginny la vieron partir y luego la castaña miró ceñuda a la pelirroja exigiéndole una explicación.
— Cuándo regresamos de Australia fue un día a mi casa y los encontré bien acarameladitos en el cuarto de Ron — explicó.
Hermione entendió ahora el comportamiento de Luna recordando como la pelirroja una vez en Australia los había encontrado a ella y Harry en una situación algo parecida y el poder que tenía para hacer sentir incómodos a las personas con sus miradas o comentarios.
— Aunque sinceramente me preocupa porque Luna aún es muy chica para…
— Está bien, está bien… — la paró Hermione — suficiente información — hizo un gesto de nausea. Ginny rio.
— Digo que aún es muy chica para… — la castaña arrugó el ceño como si fuera a recibir un golpe — involucrarse tan estrechamente con Ron, en especial porque ustedes salen este año y bueno… las cosas cambian… — suspiró y sin querer vio a Neville.
La castaña entendió a lo que refería su joven amiga pelirroja. Ellos saldrían ese año y obviamente no sabían cómo iba a cambiar su relación con los que quedaran en la escuela, claro que seguirían viéndose, pero sería menos tiempo y… bueno, las cosas cambian… y sobre todo las personas.
— ¡Tengo una idea! — exclamó Ron esa noche antes de quedarse dormido.
— ¿Umh? — musitó Neville medio dormido.
— Vamos a prepararles una velada romántica, ya saben, algo parecido a lo que le hizo Harry a Hermione cuándo le pidió que fuera su novia — dijo recordando.
— ¿Cómo no lo pensé antes? — se recriminó Harry.
— Porque sólo tienes una neurona, y es Hermione — se burló Ron. Neville rio con disimulo olvidando su sueño.
— Que gracioso Ron, ¿puedo reírme o me espero al siguiente? — preguntó mordaz aventándole una almohada.
— ¡Uy!, publico fuerte… — comentó Ron con gracia — no, pero ya en serio, ¿qué piensan?, ¿funcionara?
— Sólo habrá una manera de comprobarlo — meditó Neville.
— Si, y es hacerlo — concluyó Harry.
— Si quieren les ayudamos — se propuso Seamus por Dean y él.
— Si, gracias, entre más ayuda mejor — agradeció el ojiverde.
Muy temprano en la mañana, tres chicas despertaron, todavía medio soñolientas, a causa de un golpe en la ventana de sus habitaciones.
En las tres ventanas había una lechuza con una nota, intrigadas se la quitaron y la leyeron mientras poco a poco se les dibujaba una sonrisa.
— Vaya, ¿quién se sacó la lotería o qué? — les preguntó Parvati a Hermione y Ginny mientras éstas se sentaban en la mesa de Gryffindor y no dejaban de sonreír.
— Nadie — dijeron al unísono.
— ¿Entonces porque esa cara?, parece que traen un árbol de navidad en el rostro — dijo mirándolas risueñas.
— El amor — se limitó a decir Hermione suspirando.
— Y sus alas — completó Ginny igual de soñadora.
Parvati rio con ganas.
— Que bonito día ¿no? — dijo Luna mientras caminaba casi como una bailarina de ballet hacia su mesa y algunos la veían embobados, como Terry Boot.
— Se ve que es un bonito día para ti — dijo Padma con una sonrisa.
— Pues si… el amor — se limitó a decir suspirando. La morena rio.
— Muy bien, primera fase del plan lista. Segunda fase en progreso — dijo Ron con una sonrisa mientras veían a sus novias.
— Quizás no fue coincidencia encontrarme contigo… tal vez esto lo hizo el destino… — cantaba Luna sentada en las escaleras mientras Hermione y Ginny se acercaban sigilosamente por detrás y ella seguía muy entretenida viendo la nota — quiero dormirme de nuevo en tu pecho… y después me despierten tus besos…
— ¡Wow Luna!, que bien cantas — la ovacionó Hermione provocando que Luna saltara del susto.
— Aunque da mucho a entender — comentó Ginny haciendo sonrojarse a la rubia.
— ¡Ginny! — la reprendió la castaña.
— Es broma… — dijo la pelirroja riendo — perdón Luna — le sonrió.
— Descuida — poco a poco su rostro volvía a su tono habitual.
— Me tomó esa enorme sonrisa de hace un momento como que a ti también te llegó una nota ¿verdad? — preguntó Hermione.
— Si… — dijo Luna con su característica voz soñadora — aquí esta — y les dio la nota. Hermione rápidamente la desdobló y empezó a leer en voz alta.
"Querida Luna:
Mil perdones por haberme comportado de esa manera tan estúpida e insensible contigo, pero es que cuando veo que alguien te quiere apartar de mi lado simplemente no puedo contenerme. Te amo mucho, pequeña hada, y no quiero perderte.
Déjame compensarte esta noche a las 8 p.m. en la torre de Astronomía.
No te arrepentirás.
Te ama, adora y extraña.
Tu Ronald."
Una vez que terminó de leer Ginny quedó con el rostro lívido, parecía que tenía ganas de vomitar mientras Hermione veía la nota en estado de shock. Y es que no sabían que Ron pudiera ser tan… ¿sensible?
— ¿Y bien?, ¿qué piensan? — preguntó la rubia con el rostro iluminado.
— Pues que a Ron le hicieron un lavado de cere… — comentó por lo bajo Ginny.
— Que es muy lindo lo que te escribió, se nota que te quiere mucho, y yo que tú aceptaba inmediatamente — opinó Hermione interrumpiendo a Ginny.
— ¡¿Verdad que sí?! — dijo emocionada. La castaña le sonrió y le devolvió la nota.
— ¿Y a ti que te escribió Harry, Hermione? — preguntó Ginny con malicia.
— Pues… — titubeó.
— ¡Vamos Hermione, enséñanos tu nota! — pidió Luna con carita de cachorro triste. La castaña suspiró resignada y le dio la nota para que la leyera la rubia.
"Querida Hermione:
Lamento mi comportamiento durante el baile, no estaba en mis planes hacerte una escena de celos. Pero ya sabes como soy de impulsivo y no pienso a veces. Sobre todo, cuando tú estás cerca; eres como un torbellino que se lleva mis ideas y me haces temblar de pies a cabeza, pero al mismo tiempo vienes y arreglas todo. Contigo me siento completo. Te amo desde hace mucho que ya no sé qué era de mi vida antes de ti.
Por favor perdóname y dame la oportunidad de remediar mi error.
Te esperó en el lago a las 8 de la noche.
Tu tonto enamorado.
Harry."
— ¡Oh! — suspiró Luna con ternura al terminar de leer. Hermione tenía las mejillas de un tono rosado.
— Ahora le toca a Ginny — dijo como sin querer la cosa la castaña.
— Mmm… — se acomodó un mechón de cabello tras la oreja incómodamente la pelirroja.
— ¡Vamos Ginny!, ¿qué te escribió Neville? — la animó su rubia amiga.
— Está bien, está bien… — resignada sacó su nota.
— Yo hago los honores — se ofreció Hermione recibiendo la nota.
"Querida Ginny:
Siento haberme comportado de una manera tan infantil y estúpida; jamás pretendí actuar de esa manera tan impulsiva y menos darte a entender que yo te ordenaba. La verdad es que me preocupe al verte al lado de él, y temí que pudiera hacerte daño. Eres mi vida Capullito y no podría seguir un camino sin ti a mi lado. Perdóname por favor.
Dame una oportunidad de recompensarte. Te esperó a las 8 de la noche en el invernadero 1. No te arrepentirás.
Con mi corazón en tus manos.
Neville."
— ¡Ay!, ¡qué lindo! — exhaló Luna con aire soñador.
— Y decías que a tu hermano le hicieron lavado de cerebro — le comentó por lo bajó la castaña a la pelirroja.
— Bueno, ya basta de leer cartitas o notitas… — la cortó Ginny — Luna vinimos para que llevarte de contrabando a nuestra habitación y así poder arreglarnos todas juntas, porque faltan… — consultó su reloj de muñeca — ¡son las cinco de la tarde! — exclamó.
— ¡¿Qué?! — exclamaron las otras a coro.
Ginny empezó a reírse a carcajadas al ver sus caras.
— Es broma… son las… son las cuatro… — decía entrecortadamente — vamos, para luego es tarde — y emprendieron el camino hacia la Sala Común de los leones.
Ocho de la noche…
Harry Potter estaba en la orilla del lago mientras a su lado ya tenía todo listo para un picnic nocturno. Velas, una botella de whisky de fuego, flores, comida y una manta roja armonizaban el recinto. Sólo faltaba algo o más bien, alguien.
De pronto unos leves pasos se escucharon y se dio media vuelta para quedar con maravillado y a la vez algo cohibido al ver frente a él a una Hermione totalmente hermosa pero seria.
— Hola — saludó tímidamente Harry. Hermione sonrió para sus adentros mientras daba dos pasos hacia él.
— Recibí tu nota — se limitó a decir.
— Ah… — balbuceó — si, emh, yo… — se mordió el labio y bajó la mirada. Hermione ya no pudiendo aguantar más empezó a reír y se acercó hasta levantarle el rostro por la barbilla.
— Está bien Harry, sé que tienes tus arranques de celos, pero ya está olvidado — le aseguró con una sonrisa.
— ¿Si? — la miró anhelante.
— Aja… — le dio un cálido beso — aunque sinceramente quería hacerte sufrir un poco, — confesó — y no sé… después ya encontraría la forma de que me compensaras — le dijo seductoramente mientras lo abrazaba del cuello y jugaba con su cabello.
— Todavía puedo… — le siguió el juego — pero primero está tu cena — la tomó de la mano y se sentaron sobre la manta.
— ¿Sabes?, tienes cierta manía por los picnics — le dijo jugando.
— Sólo si son contigo — sonrió sirviéndole una copa con whiskey de fuego.
— ¿Intenta embriagarme y abusar de mi señor Potter? — dijo seductoramente tomando de la copa.
— Tal vez — confesó. Hermione se ahogó con la bebida.
Mientras tanto en la torre de Astronomía.
— ¿Hola?… ¿Ronald?, ¿estás aquí? — llamaba Luna entre las sombras mientras se hacía una nota mental de nunca salir sin varita.
— Hola — la saludó saliendo de un rincón.
— ¿Podrías…?
— Claro… ¡Lumos Maxima!
— Así está mejor — dijo Luna con una sonrisa, luego de poder ver bien a su alrededor.
— Luna, yo… — empezó tímido el pelirrojo mientras su rubia novia se acercaba.
— Fue suficiente con la nota Ronald, no tienes por qué disculparte — le sonrió tranquilizadoramente.
— Pero aun así quiero… — tomó aire y la miró a los ojos — lamentó mucho haberme comportado como un… como un… — meditaba buscando el peor insulto posible.
— ¿Cavernícola? — lo "ayudó" Luna, siempre con su sinceridad.
— Bueno, si… — titubeó — no quise comportarme de esa manera, pero es que… ¡es que ese estúpido de Boot que se quiere meter hasta en tu sopa, y obvio que yo no iba a dejar que se te acercara!, ¡primero muerto que dejar que te lleve cualquier baboso! — manifestó solemne.
— Ronald… — suspiró en tono cansado la rubia, sin duda su novio no iba a cambiar — vuelves a…
— Lo sé, perdón — dijo cabizbajo.
— Descuida… — sonrió — entonces… ¿me vas a invitar a sentarme y comer esa rica cena que tienes ahí o me quedo aquí parada esperando a que lo hagas y me beses? — cuestionó mirando hacia la mesa y luego al pelirrojo, éste no pudo evitar sonrojarse.
Y en los invernaderos.
— ¿Nev?… — Ginny caminando torpemente entre los estantes con plantas. Algo se movió a su lado y se sobresaltó — ¡te advierto Longbottom, que si hay alguna planta carnívora tú serás su primer aperitivo! — dijo amenazante.
— No es para tanto — sonrió Neville saliendo con una flor rosa en la mano.
— Ya lo verás que no — se le acercó con aspecto enojado. El pelinegro pasó saliva.
— Eh, si bueno… tú sabes… no te pondría en peligro… — la pelirroja se acercaba a paso lento — y mucho menos con una… planta carnívora… — se estaba perdiendo en aquella mirada — así que… — no terminó porque Ginny lo besó.
Neville la abrazó por la cintura y correspondió a su dulce beso.
— Pensé que sería más difícil para que me perdonaras por lo del baile — confesó con una sonrisa traviesa.
— ¿Y quién te dice que estás perdonado? — se separó de él.
— Pero tú… pero… me besaste… — balbuceó desconcertado.
— Si, pero aun así no me has dado tu disculpa, por lo tanto… empieza — se cruzó de brazos, seria.
— Ah, pues yo… lamentó haberme comportado como un cretino y… — Ginny empezó a reírse.
— Era broma Nev, sólo quería verte asustado — sonrió con inocencia.
— ¿Ah sí?, pues no te lo quería decir para no asustarte, pero la planta que tienes sobre ti es carnívora — le comentó como no queriendo.
Las 10 de la noche y las jóvenes parejas se encontraban absortas unas en las otras.
Harry y Hermione, luego de haberse hecho varias bromas y beberse casi todo el whiskey de fuego, permanecían abrazados sobre la manta mientras se besaban y se decían palabras de amor.
Ron y Luna, después de que el pelirrojo la haya invitado a disfrutar de la cena, se encontraban recargados en el barandal de la torre de Astronomía mientras se besaban.
Neville y Ginny, después de ésta haberlo golpeado por la broma de la planta carnívora, estaban sentados sobre una mesa mientras miles de flores les llenaban los pulmones con sus exquisitos olores y se besaban.
Una estrella brillo en el firmamento mientras tres parejas de enamorados se besaban y se hacían promesas de jamás separarse.
