Merci Shakti y Yusha por vuestros comentarios, me han hecho mucha ilusión^^

Estos ya se va acabando y tranquila Shakti

que en este capitulo ya se desvela algo más,

bastante más en realidad xD

Espero que os guste pese que no está muy bien escrito^^


Chi no Namida - Capitulo 10

Había llegado el momento de tomar una decisión, era ahora o nunca. Debía enfrentarse a ella de una vez, antes de que hiciese algún mal más por su culpa. Porque no había tenido el valor de decirle la verdad en su día, ni nunca.

Se vistió, se hizo con su material de las misiones y se dirigió al único sitio en el que sabía que podría encontrarla. El sitio donde se habían encontrado tantas otras veces. Su lugar favorito.

Era invierno y hacía frío. Una capa de nieve blanca cubría el suelo como si de un manto se tratase, era una visión hermosa. A ratos comenzaban a caer copos de nieve que le calaban hasta los huesos pero no le importaba, seguiría esperando allí tanto como fuese necesario. Llevaba esperando en el campo de entrenamiento 3 desde hacía más de una hora, esperando a que ella llegase de su viaje después de meses de no haberla visto. Se le estaban comenzando a entumecer los huesos y cada bocanada que daba al respirar se convertía en vaho por el cambio de temperatura. Tal vez era uno de los peores días de invierno del año y tenía un mal presentimiento. Ella ya debería haber llegado sin embargo no estaba allí.

Al fondo se comenzó a divisar una sombra que se acercaba a él y pensó que por fin había llegado y el corazón comenzó a acelerarsele. Cuando la figura comenzó vislumbrarse mejor, se percató de que no debía ser ella pues la sombra era más alta que ella y caminaba con paso firme y seguro. El hombre tenía el cabello rubio e iba vestido con un largo abrigo. Podría haber reconocido a aquella persona en cualquier parte. Era su sensei que se acercaba a el con una cara entre tristeza y preocupación. Una indicación más de su mal presentimiento.

-Kakashi, traigo malas noticias, el grupo de ninjas que esperábamos, ha sido asaltado por el camino. Acabamos de recibir el aviso hace unos minutos, acabo de enviar un grupo para ir en su ayuda, pero tenemos entendido que están gravemente heridos. Tal vez debamos esperarnos lo peor- comenzó a decir el hombre al joven que a medida que iba escuchando cada vez se encontraba peor. Aunque no fueron hasta que oyó las últimas palabras que sintió que tenia ganas de vomitar.- Fueron asaltados por sorpresa debido a la nieve. Estaba en el grupo, pero no sabemos nada de ella. Esperamos que el grupo de ayuda la encuentren.

Tuvo que sentarse para no caer al suelo del mareo, se encontraba mal. Podía caber la posibilidad de que ella hubiese muerto. Se encontraba fatal, ni en las misiones cuando su vida peligraba, se había sentido tan mal. Solo una vez anterior se había sentido tan desgraciado: Cuando supo que su padre se había suicidado. Cerró los ojos para tranquilizarse, aún había esperanza; que no supiesen nada de ella no significa explicitamente que estuviese muerta, solo que no sabían donde estaba.

Se levantó ayudado por la mano que le tendió su Sensei y juntos comenzaron a caminar.

-Vayamos a la entrada a esperarlos

-si.

Caminaron abriéndose paso entre las calles sepultadas de nieve hasta que llegaron a la entrada de la villa donde varios ninjas médicos esperaban a los posibles heridos para atenderlos cuanto antes. Los minutos pasaron hasta convertirse en horas y no habían llegado aún. El sol comenzó a ponerse en el horizonte tiñendo la nieve con sus rallos rojizos de atardecer. Era como si todo el cielo se compadeciese de ellos. Con los últimos rallos de sol unas figuras que corrían a toda prisa aparecieron en el horizonte.

Habían llegado.

En pocos minutos el caos se hizo en la entrada de la villa. Iban llegando ninjas cargando otros mal heridos. Algunos solo tenían algunas heridas y fracturas, otros estaban sin chakra y otros llegaban sin vida. Pero ella no aparecía. Y él se quedó allí inerte esperando. Por unos segundos había dejado de oír al resto de ninjas médicos que gritaban para poner orden, para únicamente oír el latido de su propio corazón. Una mano le tocó el hombro y lo despertó de aquel estado, para entonces el ruido se había alejado en dirección al hospital y solo quedaban los rastros de nieve manchada de sangre que conducían hasta el hospital.

-Kakashi, uno de nuestros ninjas sigue allí buscándola. Al parecer eran más de 50 hombres y cuando los otros no pudieron aguantar más ella se los llevó de allí y después comenzó a luchar contra los otros. Volverá, estoy seguro. Sabes de primera mano que no es fácil de derrotar- aunque las palabras habían sonado claramente de consuelo, dichas por su Sensei sonaban altamente alentadoras y le dieron esperanza- Debo irme al hospital...

-Yo me quedo.

-Bien

Se sentó en un banco pacientemente, había perdido la cuenta de cuanto tiempo llevaba esperando, pero le parecían siglos. Después de un periodo de tiempo que no sabría especificar llegó una ninja médico que conocía perfectamente que se sentó a su lado, y le trajo algo de comer.

-Ten Kakashi, no deberías enfriarte.- la muchacha de pelo castaño le tendió una sopa, una cuchara y una manta, pues comenzaba a bajar la temperatura.

-Gracias.

-Tranquilo estoy aquí para atenderla en cuanto llegue. Y además, espero contiguo para que no te aburras.

Los dos se taparon con la manta y Kakashi se quedó dormido, no supo del todo cierto cuantas horas, pero el cielo comenzaba a clarear cuando la chica le despertó.

-Kakashi, han llegado- cerca de llegar a la puerta se acercaba un ninja cargando a la muchacha en brazos que desmayada se dejaba portar. Tenía todo el cuerpo manchado de sangre y múltiples heridas que al caer en la nieve, la teñían de rojo y apenas respiraba. Entre los dos ninjas la transportaron rápidamente hasta el hospital y el peliblanco les seguía por detrás, con el corazón en un puño, rezando al dios en el que nunca había creído.

Ella entró en la sala donde muchos médicos estaban aguardando su llegada preparados para intervenir y de nuevo a él le tocó esperar fuera a que le dijesen algo. La luz roja se encendió y la cuenta atrás comenzó. Las manecillas del reloj hacían pasar los minutos y una hora después de la sala salió una médico para hablar con él.

-¿Cómo esta Tsunade?

-No voy a mentirte, esta muy mal. Ha perdido mucha sangre y, por extraño que parezca, esta sin una gota de chakra. Cuando llegó apenas respiraba, porque se le habían encharcado los pulmones. Ahora la están estabilizando, pero no sabemos que puede pasar. Es posible que debamos esperarnos lo peor- dijo la rubia de forma maternal. Odiaba tener que decirle eso al joven después de todo lo que había cambiado con ella. Tras la muerte de su padre y la de Obito había cambiado mucho y era lógico, dos de las personas a las que les tenía más aprecio habían muerto y tenía miedo de que si volvía a cogerle aprecio a alguien más este también muriese. Como si estuviese maldito. Y por ello no se trataba con nadie más de lo justo y necesario. Pero cuando llegó ella esta hizo que volviese a ser el que era antes porque parecía imposible abatirla. Y ahora, la "maldición" se cernía también sobre ella.

Kakashi estaba abatido, no podía más, se sentó, apoyó las manos en la cara y comenzó a llorar mientras la rubia se retiraba para dejarle su intimidad.

Unos pasos al fondo del pasillo comenzaron a resonar por las estancias vacías. En pocos segundos el hombre estuvo a su lado con cara de preocupación. Era un hombre alto, de cabello azabache recogido en una coleta y varias cicatrices recientes que le recorrían la cara. Le reconoció enseguida.

-Hola Shikaku

-¿como está?

-Mal, creen que lo más probable es que no sobreviva. Pero siguen ahí dentro intentando hacer algo- la cara de Shikaku se tornó sombría. No eran buenas noticias. Se sentó en el banco junto al chico y esperaron hasta que la luz se apagó y de nuevo volvió a salir Tsunade. Con el corazón latiendo y al borde de un ataque de nervios escucharon la respuesta final.

-Lo ha conseguido. Ahora está débil y es mejor que descanse, pero mañana podréis venir a verla. Ahora id para casa, necesitaréis dormir, especialmente tú, Kakashi.- anunció sonriente sabiendo que les había devuelto prácticamente la vida. De nuevo la "maldición" había sido rota.

Volvió a casa con los sentimientos a flor de piel pues en un día había perdido y recuperado a una de las personas más importantes de su vida. En cuanto pudo apoyar la cabeza sobre la almohada se qued´profundamente dormido.

Al día siguiente se levantó tarde por la falta de sueño y fue al hospital donde encontró a la chica de cabello negro prácticamente recuperada en una de las habitaciones.

-Kakashi, ¡que bien que hayas venido!- exclamó cuando le oyó entrar por la puerta de la habitación mientras alzaba los brazos para que la abrazase, gesto que él correspondió durante varios minutos, por un momento parecía que no iba a soltarla- Me vas a chafar, y ahora que estoy bien no sería conveniente

-Por un momento te creí muerta, así que ahora por el sufrimiento que me has causado, dejame abrazarte-contestó bromeando, después la soltó y la beso hasta que le falto el aliento.

-Lo siento, tuvimos un problemilla por el camino

-Ya me lo han contado. No te vuelvas a arriesgar tanto.

-Bueno, en el momento uno nunca sabe... las circunstancias se dan como se dan... y normalmente habría podido hacerlo pero estaba un poco distraída y ya se sabe que estas cosas nunca van como las queremos...

-No podría soportar que te pasase algo, sí que deja de arriesgarte tanto...

-Esta bien- cedió al final sabiendo que en realidad no iba a hacerle caso y cuando supo que él iba a replicar le dio otro beso para callarlo- Me han dicho que está nevando. Debe ser muy bonito.

-Es precioso, como si hubiesen estirado una manta blanca por encima del suelo.

-Me encantaría poder verlo.- añadió sonriendo y abriendo los ojos como si pudiese ver.

-Bueno tal vez no puedas verla, pero seguro que la puedes sentir mejor que nadie. Ven, vamos a fuera.- le costó más de lo que pensaba convencerla, pero cuando la enfermera comprobó que se recuperaba más rápido de lo normal y favorablemente incluso ella la animó a salir a ver la nieve. Con ayuda de Kakashi se vistió casi por primera vez bien abrigada y fueron hasta su lugar favorito.

Ella allí mismo, se agacho y se sacó los guantes para tocar la nieve esponjosa y fría. Nunca había visto nevar ni había visto nieve, no solo porque no podía verla sino porque jamás había permanecido largo tiempo en una zona donde nevase en invierno. De repente conmovido por la actitud de la chica Kakashi comenzó a hablar.

-Podrías cambiarte de ojos, seguro que es posible, al fin y al cabo yo tengo el ojo de Obito.

-Mis ojos son demasiado especiales como para ir deshaciéndome de ellos por ahí, ya lo sabes. Además así es como me ha ido la vida, no ver, es parte de lo que soy, en realidad probablemente si me cambiase los ojos no sabría vivir con ellos. Estoy demasiado acostumbrada a ser ciega.

-lo que dices suena paradójico.

-Pero es la verdad.

Durante un buen rato ninguno de los dos dijo nada. Después de tantos nervios necesitaban una buena dosis de calma y tranquilidad para recuperarse. Lo que más le convenía era asentar la cabeza, tal vez comprarse una casa, dejar la vida ninja… y quien sabe, formar una familia. Y por algún motivo, viéndola allí disfrutar como una niña de la nieve, la vio, vio esa familia.

-Cásate conmigo.

Recordar aquellos momentos felices le sentaron como una patada en los riñones. Aunque había sido uno de los días más largos y duros de su vida también lo recordaba como una experiencia positiva que le había enseñado mucho, además la felicidad que había sentido después al saber que ella vivía, no había sido capaz de recuperarla. Cerró los ojos para desvanecer aquellos pensamientos que le turbaban la mente y sacó su querido libro para intentar distraerse. Pero no tenia ganas de leer, siquiera quería saber como terminaba el libro, saber si el protagonista finalmente conseguiría lo que quería. Nada. En ese momento tampoco podía leer. ¿que le estaba ocurriendo?

XxXxXxXxXxX

La casa seguía exactamente igual a como la recordaba. Nada había cambiado a excepción de las fotos de familia que habían aumentado con los años y el crecimiento de Shikamaru. El aroma familiar de la casa le trajo cientos de recuerdos. Si, todos estaba exactamente igual. Incluso podía notar que el ambiente familiar y acogedor que se desprendía eran el mismo. Nada había cambiado y aquella sensación le agradaba.

-Es un placer tenerte por aquí de nuevo Chisame. ¿Quieres un poco de té?- comentó Yoshino distrayendola de sus pensamientos. Había salido de la cocina con el delantal puesto y la tetera en la mano, en aquella situación aunque hubiese declinado la propuesta al final ella habría hecho el té de todos modos y le habría obligado a beber, así que optó por aceptar con agrado.

-Ven. Pasa a la sala, imagino que si has venido es para tratar temas importantes.- Chisame y Shikaku pasaron a la sala a esperar a que su querida esposa les trajese el té. Jamás se les ocurriría comenzar a hablar sin ella, e lo contrario después se pondría hecha una fiera por excluirla e la conversación. Cuando llegó sirvió con notable habilidad y Chisame comenzó a hablar.

-En realidad tan solo había venido a saludar después de tanto tiempo. Pero se perfectamente de que tema queréis hablarme- el silencio se hizo en la sala durante unos segundos, ninguno sabía como comenzar la conversación y Chisame intentando desviar el tema y rompiendo el ambiente de tensión fue la primera en hablar.- Veo que sigues jugando al Shogi

-En realidad, no. Esa partida es de Shikamaru

-Hace poco le vi. Ha crecido mucho desde la última vez...

-Demasiado diría yo. Dentro de poco se irá con esa muchacha y me dejará sola con él- comentó Yoshino divertida y a su vez con aire de nostalgia por el pasado. Era cierto, su pequeño había crecido muy rápido convirtiéndose en un hombre y un ninja formidables. Estaba muy orgullosa de él.

-Temari es buena chica, os lo aseguro. La conozco bien. Fui su Sensei cuando ella todavía era un niña.- la defendió la pelinegra ante los padres de Shikamaru. En aquel momento se sintió como una madre que intenta convencer a los padres del joven que ella es el mejor partido para su hijo. Parecía salido de una telenovela barata.

-Si. No lo dudamos. Pero que ni se piense que se llevará a mi hijo a Sunagakure.

-Cielo, deja que hagan lo que quieran.

-Ni hablar Shukaku. Además todavía no hay nada seguro, solo hablamos con conjeturas. - Yoshino había comenzado a sacar ese genio que la caracterizaba de ama de casa que nadie era capaz de contradecir, bien por miedo o por carácter.

-No estaría yo tan segura. En realidad no me extrañaría que se estuviesen reconciliando.- comentó Chisame riéndose sabiendo la conversación que había tenido con Temari.

-No se que decirte Chisame, en temas de adolescentes prefiero no saber cuanto sabe, pero con referencia al amor, está todavía muy verde y no se entera de nada. Créeme, se de lo que hablo.

-Yo también pero ye he alentado a Temari, así que si Shikamaru no se ha enterado ya de que le gusta Temari y viceversa se enterara dentro de poco.- ambas hablaban del tema como si todos supiesen lo que sucedía entre los dos jóvenes y aunque en parte era así, ellos eran los que no se percataban de lo que sucedía. Toda la villa se llenaba de murmuros por la joven pareja y sin embargo ellos parecían ciegos a las obviedades. Shikaku se las quedó un minuto mirando en silencio, sin participar en la conversación y se dio cuenta de que por un momento el tiempo había retrocedido cinco años y todo volvía a ser como antes. Aunque no quería romper ese ambiente de paz y naturalidad sentía que debía hacerlo, los temas de importancia no podían demorar más.

-Chisame, porque estás aquí.

-Ya lo he dicho quería visitaros.

-Sabes a lo que me refiero...

-Y tú sabes la respuesta perfectamente.

-No me parece bien lo que estás haciendo. Aquel ninja no tenía porque morir...

-Ni esta villa tiene que tratarme como un parásito. ¿Qué les he hecho yo? Nada, he llegado y ya desde el primer momento han comenzado a seguirme. Estoy convencida de que siquiera a Akatsuki los tratáis así aquí.

-La última vez que te marchaste, no cometiste precisamente buenas acciones. Es lógico que Hokage-sama tomase precauciones contigo. Y no iba tan desencaminada teniendo en cuenta ahora que sabemos porque has venido.

-Pues te voy a decir la verdad Shikaku. No es cierto que viniese con malas intenciones desde un comienzo. Yo tan solo había venido por que había llegado a mis oídos noticias de que el Jinchuriki de Kyubi no era capaz de controlarlo. Quería ayudar, pero después de como he sido tratada creo que ha llegado el momento de vengarme.- explicó Chismae claramente alterada. Se había puesto de pie y gesticulaba mucho mientras intentaba explicarse lo más claramente posible. Pero al decir las últimas palabras sus ojos que últimamente llevaba destapados cambiaron a un tono dorado y su voz se tornó más sombría.

-La venganza no lleva a ninguna parte Chisame creí habértelo enseñado bien hace 15 años.

-También me enseñaste que el rencor no debe recordarse y yo percibo mucho rencor hacia mi en los habitantes de esta villa. De lo contrario no me habrían tratado como un paria.

-Parad de discutir. Esta conversación no va a llegar a ninguna parte.- intervino Yoshino que se había mantenido al margen todo el rato, mas al ver a su marido, que acostumbraba a mantener siempre la calma, alterado, se percató de que la conversación iba a terminar mal y sin llegar a ninguna solución decidió frenarla ahora que todavía estaba a tiempo- Chisame, lo que Shikaku quiere decir, es que nos has decepcionado con estas últimas acciones.

-A mi me han decepcionado todos, pero ¿que le voy ha hacer? Así es la vida. Al parecer aquí soy la única culpable, todos vosotros sois unos santos.- acto seguido Chisame desapareció en arena como de costumbre dejando como único rastro de su paso el habitual montoncito de arena. La pareja estaba no solo decepcionada por su actitud sino por haberse tenido que enfadar con ella, pero sentían que era importante decírselo.

Después de barrer la arena del salón para que nadie se enteras de lo que allí había sucedido ambos continuaron con sus respectivos quehaceres.

XxXxXxXxXxX

Había logrado atraparla finalmente, sentía su cuerpo desfallecer de cansancio, las piernas apenas le respondían y sus pulmones gritaban de dolor por la fata de aire, pero aún así obligó a sus piernas a seguir moviéndose hasta ella y a sus pulmones seguir cogiendo aire. Cuando llegó hasta ella no la vio más que de espaldas, inerte, sin poder moverse a causa del jutsu que había empleado para detenerla, pero supo que estaba llorando cuando vio las gotas salinas que habían caído y mojado el suelo. Se apresuró ha dejarla en libertad esperando que no echase a correr.

Al cruzar ese pensamiento por su mente y estando detrás de ella pudo comprender por primera vez como debía sentirse Temari, pudo apreciar el daño que debía haberle hecho cuando sin apenas preocuparse le había dicho que no era posible que ellos fueran novios. Y los recuerdos pasaron fugazmente por su mente.

-¿Y ahora de que te ríes bebé llorón?

-Nada, de algo gracioso que ha dicho mi madre esta mañana sobre nosotros

-¿A si? ¿El que?

-Que tu y yo éramos novios; ¿Qué tontería verdad? ¿Cómo vamos a ser novios? Que disparate…-soltó sin pensar riéndose. Mientras lo decía pudo ver como la cara sonriente de ella se transformaba en una extraña mueca que no sabría identificar que significaba y como aquellos brillantes ojos se apagaban. No lo demostraba a simple vista pero pudo identificar que algo dentro de ella no estaba bien y quiso abrazarla, pero antes de que pudiese hacerlo ella pareció recuperarse con una risa forzada.

Y entonces sintiéndose el hombre más ruin de la historia la abrazó por la cintura. Por fin pudo comprender que realmente ella le quería o que, por lo menos, le había querido hasta que se había comportado como un idiota. Por unos segundos ella no reaccionó, aunque ya no estaba atada por el jutsu, se quedó quieta, seguía llorando en silencio. Se acercó a su oreja y murmuró en ella

-Perdoname Temari. Por favor

Shikamaru pensó que la había fastidiado, que ya nada sería como antes, que ella le odiaba pues no reaccionaba a su forma de pedirle perdón, pero cuando estaba por soltarla ella dejó la bolsa de viaje caer al suelo y se giró en sus brazos para abrazarlo también a él y acurrucarse en su fornido pecho para esconder las lágrimas que no podía retener. En ese momento Shikamaru pudo apreciar la diferencia de altura entre ellos y sonrió por dentro al darse cuenta de que cuando conoció a Temari esta era más alta que él, y ahora le sacaba prácticamente una cabeza. Cerró los ojos y aspiró el aroma de Temari, su pelo siempre olía de forma especial, un olor que le daba la calma total, pero no supo si por el efecto del shampoo o bien por el propio efecto de Temari. Mientras cavilaba dentro de su mente. La rubia se separó un poco de él y para amainar el momento comenzó a hablar.

-Shikamaru, ¿cómo es posible? cuando te conocí no eras más que un crío más bajo que yo y ahora me sacas prácticamente una cabeza. Creo que me he encogido- y allí estaba ella, la Temari de siempre, de la cual , y ahora si lo sabía con certeza, se había enamorado. La única capaz de imaginar que ella había encogido para evitar decir que él había crecido y había dejado de ser el bebé llorón. La quería estaba seguro. Osadamente la volvió a coger de la cintura y la trajo hacia si para, sin permiso alguno, robarle un apasionado beso, que ella correspondió. Cuando los dos se separaron Temari alzó la mano y le dio una bofetada, no tan fuerte como las auténticas suyas pero suficiente para alertarle de que no podía hacer con ella lo que quisiese. Shikamaru sonrió entendiendo el mensaje que ella claramente le había enviado y esperó tocándose la mejilla por el picor. Acto seguido Temari volvió a besarlo apasionadamente.

-Temari. Te Quiero.

-Lo se...- murmuró finalmente intentando retener de nuevo las lágrimas que amenazaban con salir, mas en esta ocasión de felicidad.

-No te marches aún a Suna, por favor.

-Tengo que irme, mis hermanos me están esperando

-Pues enviamos una carta diciendo que aún te quedas unos días

-No. Quiero quedarme Shikamaru, de verdad. Pero debo ir con mis hermanos, tengo una responsabilidad que atender, soy la embajadora de Suna. Y ya llevo mucho tiempo aquí- le explicó sonriente, no quería marcharse, en realidad quería seguir abrazada a él como en ese momento eternamente, pero debía marcharse. Únicamente su sonrisa fue necesaria para convencerlo, después de todo habría hecho cualquier cosa por esa sonrisa.

-Esta bien, pero vuelve pronto.

-Por supuesto, en cuanto me sea posible.- dicho esto Temari recogió su bolsa, se echó a la espalda también su abanico gigante que había permanecido todo el rato en el suelo y le dio otro beso estratégico a Shikamaru que le dejó sin aliento. Esperaba que con aquel último beso la esperara hasta que volviese y así fue al terminar, Shikamaru deseaba seguir saboreando esos labios de miel que no podía comparar con ningunos otros de los que había probado.

Cuando Temari hubo cruzado el umbral de la puerta para salir hacia el bosque comenzó a sentirse mal por dentro pues la verdadera razón por la que se iba era otra que la que le había dicho a Shikamru. En realidad se marchaba por él. Para comprobar si realmente la quería o no. Era famosa en toda la villa la actitud de Shikamaru hacia las mujeres y en parte eso la asustaba, tenía miedo que una vez la hubiese tenido entre sus brazos la dejase igual que a todas las otras. Tenía miedo que solo le hubiese dicho que la quería para conseguirla en ese momento, por ello había decidido ir a Suna, porque si él la seguía esperando hasta que volviera eso le indicaría que realmente la quería.

Aunque lo hacía por la seguridad de su propio corazón que, habitualmente, era lo más importante para ella no podía evitar sentirse mal por estar engañando a Shikamaru. Pero demasiados hombres la habían engañado ya para volver a actuar a ciegas con él. Se fiaba de Shikamaru, pero no podía evitar sentir miedo a ser rechazada. Era lo mejor para los dos.

Shikamaru se quedó parado con la mirada fija en el horizonte por donde desapareció ella entre las sombra, rogando para que estas le protegiesen durante el camino, y después se acercó hasta la caseta cercana en donde se daban los partes de entrada y salida de la villa para recogerlos y entregárselos a Tsunade. Allí estaban sentados Izumo y Kotetsu que habían observado atentamente la escena por no tener nada más interesante que hacer, al verlo venir pusieron unas caras burlonas y comenzaron ha hablarle de lo sucedido a pocos metros de allí.

-Vaya Shikamaru, veo que no te nadas con chiquitas, vaya partido has ido a cazar esta vez.

-No digas tonterías Kotetsu

-No son tonterías, Kotetsu tiene razón. Temari es un pez gordo no como las otras chicas con las que acostumbras a estar. Y dinos, ¿que tal es ella?

-Sois peores que las viejas cotillas de la villa, anda id a divertiros con otra cosa- les dijo burlándose sabiendo que ellos también estaban de broma más o menos.

-¿qué queréis que hagamos nosotros si nos montáis estas escenitas aquí mismo, delante de la paradita?

-Anda, dadme los partes que se lo llevaré a Tsunade ya que voy para allí.

-¿sabes que después te hará hacer otro viaje para recoger los de última tarde no?

-Si, pero que más da, tengo que ir a verla de todos modos- contestó sin preocuparse demasiado, los otros dos se miraron cómplices observando el cambio que había dado Shiakamaru, en otra ocasión se habría ido directamente a ver a Hokage-sama para ahorrarse trabajo. Estaba contento, podía observarse claramente, tal vez si que estuviese enamorado de la embajadora de Suna pensaron mientras el otro se iba caminando tranquilamente hacia la residencia principal de los Hokages para continuar con su trabajo.


Una vez más, otro capitulo.

Espero que os haya gustado

Este se que me ha quedado un poco extraño

pero creo que era necesario para terminar bien la serie xD

Ya falta muy poquito para terminar la historia ^^

Espero con entusiasmo vuestros comentarios =]

así que por favor dejádmelos!