Hola todos ¿cómo están? Espero que bien. LLego la hora de convivir con unos ricos bastardos, ya se imaginaran a lo que me refiero. Espero por favor que me den su opionión, críticas, comentarios, sugerencias, etc.

Ouran y Kuroshitsuji no me pertenecen.

Disfruten su lectura


Al fin llegó el día tan esperado. Los últimos días Haruhi había practicado sus modales ante las clientas del club, y a ellas las convenció, a tal grado que ya tenía un aumento de admiradoras en su ya selecto grupo, obviamente Haruhi desconocía la existencia de dicho club.

Tamaki saltaba de nerviosismo, él sería el único invitado, como hijo del director y nieto de la presidenta actual de la compañía Suou lo dejarían pasar. Los demás estarían fuera del salón pero pendientes de cada movimiento, Kyouya se había preparado e instalado cámaras de vigilancia en puntos tan estratégicos y camuflados de tal manera que nadie que los viera sospecharía que en realidad son cámaras de vigilancia.

Ciel en cambio estaba completamente seguro que su Haruhi pasaría la prueba como todo un Phantomhive. Aunque refiriéndose a ella, él fingiera indiferencia estaría de acuerdo en lo que sea que ella haga en esa estúpida reunión.


Haruhi se levantó temprano, hizo sus quehaceres, y por la tarde se vistió con el traje que su abuelo le había comprado en la casa de diseño de Hitachiin-san. Salió de su casa, dejando unos minutos de adelanto por cualquier eventualidad, los cuales no fueron necesarios porque llegó a la reunión a tiempo, a la hora señalada.

En esta ocasión no habría nadie conocido, sin mencionar a Tamaki, y aunque él estuviera ahí, estaba completamente segura que no le permitirían conversar con él. Debía comportarse como lo que no era, un rico bastardo.

Cuando entró en la habitación todos los presentes la regresaron a ver, y sus expresiones eran algunas de asombro, otras de superioridad, y otras de indiferencia; Haruhi se dirigió lenta y tranquilamente hacía un rincón cerca de la mesa de bocadillos, a la espera de que alguien se acercara a entablar una conversación o que alguien le presentara a otra persona para poder socializar, al menos eso era lo que tenía entendido que debía hacer.

Para su suerte Hitachiin-san llegó a su lado y le presentó a varias personas. Las cuales le pusieron a prueba de cosas banales y para lo que ella le parecían las observaciones más estúpidas del mundo, Haruhi se limitó a responder cordialmente.

‒ Muchacho ¿qué opinas sobre la economía actual? ‒ Decía uno de los dueños de un importante banco en el país.

‒ Bueno, sí me permite decirlo, entre más se gaste más dinero habrá en circulación en el país, tanto para la clase alta como para la baja ‒

‒ Vaya muchacho inteligente ‒

‒ Mi hija mencionó que los plebeyos no han probado cierta clase de alimentos... ‒

‒ Es verdad, ciertos alimentos no los podemos costear, pero tomando en cuenta la salud pública, se podría decir que nos mantenemos al margen de comer alimentos perjudiciales por considerarlos exóticos ‒

‒ Vaya, y no has pensado que también están en constante exposición a alimentos mucho más perjudiciales ‒

Haruhi sonrió inocentemente ‒ son pequeños gustos que se pueden dar de vez en cuando ‒

Este pequeño detalle hizo que varias personas lo empezaran a adorar. Tamaki suspiraba aliviado, al parecer Haruhi sacaba provecho de estar tanto tiempo siendo miembro del Host Club.

La hora de la verdad se acercaba lentamente, el conde llegaría pronto, y la Sra. Suou estaba cada vez más nerviosa porque tenía una sorpresa esperando al Conde, tal vez ella lograría amistar de nuevo a las dos familias de nobles ingleses Phantomhive y Trancy; por esa razón la condesa Eloise estaba discretamente disfrutando de la reunión.

En la hora de la cena, el Conde Ciel Phantomhive entraba imponente al salón.

‒ ¡Conde Phantomhive! ‒ Decía la anciana Suou con la mayor alegría del mundo.

‒ Lamento la tardanza, tuvimos un pequeño contratiempo, un placer conocerlos ‒ decía Ciel fingiendo un claro interés, por los supuestos nobles.

‒ Sr. Conde ‒ empezó Yuzuru Suou ‒ en esta fiesta tenemos un estudiante "especial" ‒ dijo recalcando el especial ‒ es un muchacho ordinario, un plebeyo, debe demostrar que es capaz de comportarse en sociedad para poder permanecer en la escuela, usted será uno de los jueces, si nota algo fuera de lo común háganoslo saber para proceder ‒

‒ Gracias, mi mayordomo se encargará de eso ‒ dijo Ciel mirando a Sebastian, el cual asintió.

Todos se sentaron a la mesa, y empezaron a cenar, se hablaba de frivolidades como pensaba Haruhi, la cual no se atrevía a intervenir al menos que le dirigieran la palabra, se limitaba a comer en silencio, usando todos los modales posibles.

Hasta que llegó el límite de tolerancia.

‒ Conde, ¿en Londres los nobles soportan que sus hijos se mezclen con las clases inferiores? ‒ Preguntó un hombre que según la expresión de Tamaki era algún conocido de su abuela.

‒ Sí, pero todo el mundo conoce su posición, y está conforme ‒ respondió Ciel irritado.

‒ Aquí no estamos de acuerdo con eso ‒ continuo el hombre ‒ hay mucho mocoso jugando por ahí, nuestros hijos no podrían adaptarse a esa vida tan aburrida ‒

Haruhi cálmate, no digas nada... ‒ se decía así misma para evitar pelar con quien quiera que sea ese sujeto.

‒ah sí, tiene razón, los plebeyos no solo tienen vidas aburridas sino lo hacen todo a mano, y ellos mismos... ridículo... ‒ decía una mujer.

‒ Se contentan con cosas tan banales... pobrecillos no tienen más diversiones que ver televisión... ‒ dijo otro hombre al otro extremo de la mesa.

Al decir esto todos los comensales comenzaron a reír.

‒ Ignorantes ‒decía una dama de vestido ajustado rojo.

‒brutos peligrosos, quien sabe lo que pueden hacer, es por eso que este de aquí está vigilado ‒ dijo otra mujer claramente escandalizada por tener en frente a Haruhi.

Tamaki ya no soportaba más, miraba a Haruhi a cada minuto, ella no podría decir nada pero él sí podía, pero había un inconveniente en cuanto abría la boca para protestar, su abuela lo miraba detenidamente y el metía comida en su boca y callaba, sino fuera por la mirada inquisidora de su abuela hace tiempo que hubiera hablado. Haruhi resistía, pero había veces en que deseaba marcharse, al diablo estas gentes que no ven nada más allá de sus narices.

‒ Olvidan, queridos señores que sin plebeyos ustedes no serían los magnates que son ahora ‒ sorprendentemente Louse Trancy habló, él o ella había llegado antes de Ciel, pero mantuvo su postura baja para no causar un disgusto al otro conde. Pero los dos mayordomos no se retiraban la vista de encima, vigilaban cada pequeño movimiento que indicara una amenaza.

‒ Tiene razón condesa, pero debe admitir que la mera existencia de plebeyos es una molestia, se quejan por todo, si no hay servicio, que la comida es cara, que la vivienda es pequeña, son un fastidio ‒

Hasta aquí, Haruhi ya no lo soportaba más, regresó a ver a su abuelo y sonrió, luego regresó a ver a Tamaki y con un rápido movimiento de labios pidió perdón. Haruhi se levantó tomo la servilleta fina y la colocó bruscamente sobre la mesa, ese movimiento causó que todos los invitados se sobresaltaran.

‒ Perdón por importunarlos, debo dejar las cosas en claro, si "los plebeyos" se quejan es porque ustedes obtienen todo lo que desean con solo chasquear los dedos mientras nosotros luchamos por lo que queremos, si ustedes son ricos en dinero son pobres en cariño y afecto, si ustedes son ricos en cosas son pobres en amistades reales, no es lo mismo que vínculos comerciales. Con todo el respeto a todos las personas presentes ustedes son unos RICOS BASTARDOS ‒

‒ ¿CÓMO TE ATREVES? ‒gritó la anciana Suou.

‒ me atrevo sí, por más que me esfuerce es obvio que jamás me van a aceptar, y déjenme decirles que si de supervivencia se trata yo sé defenderme solo desde que tengo 6 años, y ustedes aunque tengan 60 necesitan de alguien para hacer sus cosas, yo a ustedes los considero unos inútiles. Y si me disculpan me voy, tengo una pelea que atender. ‒ Lo último dijo mirando a Trancy y luego regresó a ver a su abuelo, asintió y se fue.

‒ Muchacho insolente, Sr. Conde, Condesa no le hagan caso será expulsado mañana en la mañana ‒ decía la anciana Suou.

‒ Ricos bastardos... original, yo hubiera usado ineptos pero tiene clase... ‒ decía Trancy ‒ si me disculpan, debo retirarme tengo una pelea que atender, sería una lástima perder tal persona tan llena de espíritu, Ouran iría a la decadencia ‒ con eso él/ella y su mayordomo se retiraron.

‒ Odio admitir pero ese muchacho tiene agallas, si lo expulsan estarían perdiendo un diamante en bruto, y al igual que él si me disculpan debo dejar las cosas en claro, uno ninguno de ustedes es noble, segundo que tengan dinero no les da derecho a olvidar que la mayoría de ustedes son herederos de plebeyos que dejaron de serlo por tener oportunidades laborales fuertes, así que teóricamente no son más que una partida de estúpidos. ‒ Dijo Ciel levantándose y saliendo ‒ ah por cierto si ese muchacho es expulsado la compañía Phantomhive tomará represalias con cada una de las compañías que ustedes representan ‒ sin decir más desapareció.

Tamaki se levantó y sin decir nada siguió a los que recién salieron, pasó al conde y vió como Kyouya, Kaoru, Hikaru, Honey-sempai, Mori-sempai, miraban fijamente a Haruhi que sostenía un cuchillo de plata en sus dedos con los ojos entrecerrados de rabia, mirando fijamente a su contrincante, Louse Trancey estaba quieto, con una sonrisa enmarcada en su rostro, sosteniendo un cuchillo de oro entre sus dientes, manteniendo la puerta abierta del tercer salón de música, esperando que todos los que hayan estado dentro viendo la cena salieran, con un ademán noble, se inclinó saludando a Haruhi cediéndole el paso.

Haruhi giró su mirada hacia Sebastian, y con un movimiento de cabeza le indicó que entrara con ella. El mayordomo regresó a ver a su amo, el cual asintió, Haruhi no se adueñaría de Sebastian únicamente lo pediría prestado por unos segundos. La condesa Phantomhive y el mayordomo de la familia entraron seguidos por el conde Trancy y el mayordomo de la familia. La puerta se cerró y los miembros de club y Ciel se quedaron afuera a esperar. No podrían ver la Danse Macabre que se llevaría a cabo.