Antes de comenzar, pido disculpas anticipadas por el sin fin de errores ortográficos que leerán a continuación.La historia no sé de qué parte de mi imaginación salió pero mejor pareció interesante escribirlo.
Los personajes que se leerán a continuación son propiedad de CLAMP
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El trancurso de la mañana y parte de la tarde fueron normales.
Mi abuela se fue después del desayuno, mientras que yo me ofreci a acompañar a Anna con las compras.
Esta seria la primera vez que veria al Señor Hiragizawa, puesto que no estuvo cuando fui a tomar el te con la Señora Sara. Y tampoco estuvo en el cumpleaños de mi abuela. Me sentía nerviosa,pero me negué a juzgar al Señor Hiragizawa sin conocerlo. Como lo habia hecho con la Señora Sara lo cual me arrepiento profundamente. Pero me preguntaba si el caracter de Hiragizawa lo habia sacado de su padre. Despues de todo su madre era un ser divino.
Mientras estábamos haciendo las compras,trataba de buscar algún presenté digno de ser el obsequio de la Señora Sara.-"En momentos como este extraño a Nakuro"-pensé.
A un mes de la partida de Yukito,y faltando solo una semana para mis quince, Nakuro me conto que optuvo una beca para Princetón . Una parte egoísta en mi quería que ella se quedará,queria que en ese momento ella no me dejara sola. Pero no , no podia arrebatarle de esa manera sus sueños. Ella quería ser abogada,estaba segura que se habia esforsado muchísimo y seguramente se iba a esforzar a un más. Con todo el dolor que sentia la apoyé en todo lo que pude.
Lastimosamente habiamos perdido contactó casi a 3 meses de su partida. Al principio pense que esta ocupa y no podia mandarme una carta o que no podia responder a las mias. Fue ahi cuando empecé a sentir una gran soledad, me negué a seguir en Inglaterra.
Obtuve que me dejaran volver a Japón ,con la condición de que cada vez que necesitaran mi presencia volveria sin reclamar.
Me senti muy decepcionada de mi misma al no encontrar algún obsequio para la señora, si bien no era algo que deberia dar obligatoriamente o por simple educación, queria regalarle un presenté de mi parte.
En esta ocasión mi abuela no llego para el almuerzo, se limito a llamar y decir que volveria una hora antes de la cena con los Hiragizawa.
El resto de la tarde me pase alistado mis maletas, reservado un boleto de avión, para mi buena suerte hay un vuelo a japon ,mañana a primera hora, a 9 am. Avise a mi madre a que hora saldria y a que otra aproximadsmente estaria en Japón. Se puso contenta y dijo que me esperaria en el aeropuerto.
Estaba ansiosa de volver lo antes posible, pero tambien estaba nerviosa por la cena que se acercaba a cada minuto.
Asi como dijo, mi abuela volvio una hora antes, no cruzamos palabra. Ella se limito a prepararse y yo hice lo mismo. Ninguna de las dos salio de sus respectivas habitaciones hasta estar listas.
Si bien la cena no era realmente formal en su tonalidad, la presión que sentia en mi ,por la simple presencia de mi abuela, me ponía nerviosa.
Durante el transcurso del viaje,mi abuela se dedico a recordarme una y otra vez lo mal agradecida que soy al no llevar algun presenté para la Señora Hiraguizawa .
-La señora se mostro tan amable, contigo.Lo mínimo que debiste hacer era devorle la gratitud.-
- Le expliqué que no tuve el tiempo suficiente para encontrar un digno presenté-
-Eso no es escusa. - Ella empezó a buscar algo en su bolso- Agradece que yo, te este para salvarte de los errores que cometes. -
Mi abuela me extendió una pequeña caja roja, envuelta en una cinta blanca. No me atrevi a abrirlo.
-Gracias- dije, mas mi abuela no respondió.
El proximos minutos fueron de un eterno silencio entre nosotras, un cilencio llenado solo por el sonido del motor del automóvil .
En cuanto estuvimos serca de la mansión Hiragizawa, pudimos observar su belleza nocturna. Pude notar que mi abuela tambien se encontraba sorprendida. La Mansión tenia un deslumbrante y hermoso aspecto , casi podria decir mágico. El jardín levemente iluminado, le daba un aspecto encantado, las fuentes bailaban con cada cambió de color.
En cuanto bajamos del automóvil, la familia Hiraguizawa nos esperaban en la entrada.
La señora Sara, vestía un vestido largo de color crema, con detalles rosado pálido en el área de la cintura , con mangas de encaje en crema.
A su lado se encontraba el Señor Clow Hiragizawa Reed.
Según se, él ,es de descendencia china e inglesa ; parece que iba a ser el heredero de una compañía en China, pero su familia no aceptaba su relación con la Señora Sara. Por lo cual ,ellos se casaron en secreto, lastimosamente los descubrieron, La familia de la Señora Sara, aceptaron el matrimonio, pero la familia del Señor Clow ,no, lo terminaron desheredado y expulsando de la família. Y después de años de trabajó, pudo levantar un compañía textil, la cual envía telas de primera calidad a todas partes del mundo. Además de contar con cadenas hoteleras.
Cuando estuvimos, frente a ellos pude notar el gran parecido entre padre e hijo, eran como dos gotas de agua, si bien sus rasgos fisicos eran idénticos sus expreciones era contrarias.
Mientras que el menor tenia el rostro serio y con el seño fruncido, manteniendo una mirada fría e indiferente. El Señor Hiragizawa tenia una dulce sonrisa, una mirada pacifica y misteriosa
-Buenas noches señora Magnolia, señorita Rosa. - Nos saludo el padre.
- Buenas noches señor Clow, es un honor que no haya invitado.- Dijo mi abuela mientras correspondía al saludo.
-Descuide, es para nosotros un gusto recibirlos en nuestra morada- Respondió Clow. El dirigió su mirada hacía mi.- Gusto en conocerse Señorita Rosa, mi esposa me hablo mucho de usted-
-El gusto es mio señor Hiragizawa- Dije.
-Me alegro mucho de que hayan podido venir,a pesar de que dimos muy poco tiempo de anticipación- Nos dijo la Señora Sara.
-Descuide,después de todo, pronto seremos familia, es necesario conocernos- Agregó mi abuela.
Y asi de simple. Recordé el motivo de por que estábamos ahí. No era por simple cortesía , era por un negoció, un negoció que me incluía. Y en el que me negaba a participar.
Volvi a enfrascarme en mis propios pensamientos, respondiendo al mundo de forma automática.
Después de el intercambio de saludos. La familia nos guió por el interior de la estructura ,hasta el comedor.
La cena transcurrió de una forma agradable, a pesar de que no perdía el detalle de que todo esto era por un simple negoció .
Poco a poco fui dejando a un lado la presión que la sola presencia de mi abuela ejercia en mi.
La conversación surgía de forma y continúa y de manera natural ,gracias a los anfitriones. Y en todo caso estuve muy agradecida de que no se volvio a hablar del compromiso.
Los anfitriones nos comentaban de los distintos viajes que tuvieron que realizar, el esfuerzo y cariño que la Señora Sara le ponía al invernadero. Mi abuela y yo solo podíamos comentar sobre el tema, podia notar que de forma sutil pero segura , alguno de los dos anfitriones, tomaban el mando del rumbo de la conversación.
Poco después de terminar la cena,la Señora nos invito a continuar la convención en la sala. Y de esta forma todos nos trasladamos, a la habitación mencionada.
- No pude evitar notar el hermoso piano- comentó mi abuela. Viendo al odjeto mencionado.
-si. Es un hermoso piano, mi esposo tenía el pasatiempo de pasar horas tocando en el. - Respondió la Señora Sara.-Pero ahora es mi hijo quien tiene ese hábito.-
-Me parece sano que practique tan bello arte-
- Opino de igual manera.- la Señora dirigió su mirada hacia su hijo que no habia pronunciado más 10 palabras.En toda la velada -Hijo? ¿ Podrías interpretar algún tema para nosotros?-
-Si,madre- fue lo único que dijo,antes de levantarse y dirigirse al instrumento.
Al poco tiempo en toda la sala se escuchaba los bellos sonidos de cada tecla interpretando A Comme Amour de Richard Clayderman. Si bien la música era suave y triste, la interpretación que él daba transmitía unos tristes sentimientos junto a un abundante resentimiento, hacia algo que no podía interpretar, no sabía si era resentimiento hacia, el odio,la tristeza, o al amor.
Lo que si tenía claro era que no podía evitar sentir una gran tristeza en mí,sentía como si quisiera llorar, sentía una tristeza, una que no sentía desde hace mucho tiempo. Una tristeza hacia la soledad.
Me sentía como hipnotizada por cada sonido del piano.
-Cariño que te Pasa?- Era la Señora Hiraguizawa quien me hablaba.
-he?- Me sentía como una tonta.
-Estas llorando.-Me dijo
Solo en ese momento noté que algunas lágrimas caían por mi rostro. Inmediatamente saque mi pañuelo dispuesta a limpiar cualquier rastro de ellas. -Disculpeme,quede muy conmovida.-Dije.
-¿Te encuentras bien?-Me dijo la Señora Sara , con un tono maternal.
-Si descuide , fue solo por la ...- Me quede callada. No sabía que decir, si bien es sierto que quede conmovida, no era un motivo que exponiera como una respuesta.
-Descuida . No tienes que responde.- Me dijo. -Si nos disculpan llevare a la Señorita a respirar un poco de aire puro. -Dijo a los demás.
Nadie se negó a la propuesta.
Salimos por la puerta de la cocina, directo al jardín. Fuimos hasta una pequeña mesa ubicada frente a la una de las fuentes.
Me gusto sentir la brisa nocturna, mientras observada, la fuerte iluminada, por distintos colores. La tranquilidad que transmitía aquél ambiente , era hermoso y pacifico.
-Seguramente todo este tema es mucho para ti- Me dijo la Señora.
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