Ya, a mi también me urge poner hard gente, no crean que no. Veré si puedo ajustar esto para traerles algo de eso y un poco de aquello el próximo cap. Mientras disfruten de este ~! Gracias por su apoyo
El sonido de las gotas chocando contra el agua con un ritmo marcado creando ondas que crecían hasta chocar con su piel y huir en sentido contrario. Movió sus pies creando un pequeño ruido el agua y esta se sacudió solo un poco para después de unos segundos volver a la calma. Nuevamente la perturbó tomando un poco con sus manos y mojó sus cabellos azabaches sin abrir los ojos, escuchando únicamente el sonido del goteo, de su latir, de sus pensamientos.
No era una hora del día común para bañarse pero el otro había tenido un mal sueño a mitad de la tarde. Aquel pasado horrible, las manos de aquel sujeto que por momentos le tocaban lujurioso y a veces buscaban asfixiarle. Era horrible soñarlo porque en sus sueños perdía el aire, respiraba con dificultad, se sentía morir como en aquel entonces y cuando ese tipo sabía que Hanamiya iba a perder el conocimiento le soltaba. El pequeño tosía sin control hasta que sus pulmones se llenaban de aire y con un pequeño golpe en la mejilla se quedaba tirado en la esquina de su cuarto. Ya para esas alturas el niño no podía llorar ni lamentarse, solo mirar a la puerta cerrada deseando que por ella cruzara su madre para consolarlo, pero ella estaba muerta.
Hanamiya abrió los ojos de golpe y miró la puerta cerrada del baño sintiendo algo de presión en el pecho, estaba sofocado, debía soportar y vencer a ese demonio y solo por eso se obligaba a sí mismo a encerrarse en aquel lugar y entender que todo estaba bien, que no había nada malo detrás de esa puerta pero era cansado, era pesado para sí mismo luchar contra sus propios miedos. Estuvo por ponerse de pie e ir a abrirla cuando esta sonó dejándolo estático, frío. Entreabrió los labios pero no pudo decir nada, fue aquella voz quien le llamó.
—¿Estás ahí? —sintió calma al escucharle y después se reprendió por aquello, era débil a su voz y era estúpido serlo.
—Pasa…—dijo ya recuperada la compostura cerrando los ojos y fingiendo una calma que segundos atrás no poseía. La puerta se abrió y Teppei sin decir mucho se encontraba pasando a aquel baño y cerrando la puerta detrás de él —¿Acaso piensas que el baño es un lugar romántico?
—¿Quién era él? —preguntó ignorando las palabras del otro. Ese olor a rabia y celos que casi podía percibir Hanamiya despertaba en él ese lado maligno y retorcido, quería provocarlo, verlo sufrir.
Aquella agonía en la que Hanamiya quería hundir a Teppei era genuina aunque desconocía por que el otro despertaba esa clase de sentimientos crueles, detestables y maléficos. Siendo él que sufrió tanto en su infancia se podía decir que esa malicia se infundo a partir de experiencias pasadas pero ¿Por qué desquitarse con ese castaño? Tal vez porque estaba muy aburrido o solo tuvo la mala suerte de aparecer cuando Hanamiya tenía ganas de arruinarle la vida a alguien.
Abrir los ojos y ver esa expresión seria en el otro hasta le parecía erótica, no es que anteriormente no le hubieran celado, Hara lo hacía aunque de un modo diferente y más enfermizo pero lo de Teppei era a causa de un amor tan puro que a Hanamiya le causaba nauseas recordarlo y tras un vomito mental metafórico retornaban sus deseos de tomar esos sentimientos del más alto y destruirlos con sus propias manos lentamente. Tal vez la culpa era de Teppei, tenía esa clase de personalidad de la que cualquier persona podría aprovecharse pero tal vez nadie hasta ahora lo había hecho puesto que desprende de él esa aura de 'Todos amamos a Teppei, hagámosle una fiesta' y eso hacía más valioso para Hanamiya el hecho herirlo, porque sería el primero en romper su corazón.
Sonrió ladino, burlesco, divertido y miró a Teppei quien aún esperaba respuesta a su pregunta en medio de un ambiente tenso del cual ni siquiera la espada más poderosa podría cortarlo.
—¿Te importa mucho?—preguntó divertido.
—Si…—dijo sin pelos en la lengua y muy en el fondo aquella respuesta tan simple y concisa removió levemente una fibra en el pecho del azabache —No me gusta saber que soy otro más…
—Más despacio, gigantón —dijo Hanamiya alzando una mano con elegancia —te recuerdo que en primera tú tienes una prometida y en segundo yo no te pertenezco…
—¿Qué debo hacer para que así sea? —aquella pregunta confundió al azabache quien alzó una ceja —para que seas mío…
—No puedo ser tuyo cuando estás a punto de casarte….—entonces escuchó como el agua empezó a sonar lanzando ondas un poco más fuertes que las primeras, como es que sin consideración Teppei había metido un pie a la tina seguido de otro mojando sus prendas— ¿Qué crees que haces?
—¿Si no me casara serias mío?—susurró para después ir cayendo encima de su cuerpo mientras su traje empezaba a empaparse pero poco importaba, tenía a Hanamiya bajo él totalmente desnudo, la ropa podía mojarse todo lo que quisiera.
—No harías eso…—susurró al ver como en cuclillas Teppei se acercaba a su rostro de cierta forma que lucía seductora.
—¿Por qué estás tan seguro?— Hanamiya bufó y emitió una risa mientras sus manos se alzaron para posarse en los hombros del otro.
—Nadie sería tan idiota como para dejarlo todo por mí, incluso tu que eres un gran idiota—sus labios fueron callados por los ajenos, solo pudo responder el beso con la misma intensidad demandante que otorgaba Teppei aferrándose a la camisa blanca que se había trasparentado por donde se humedecía. Le mordió los labios, jugó con su lengua y buscó su contacto.
¿En qué clase de cosas pensaba Teppei diciendo eso? Él no podía dejarla a ella puesto que lo de Hanamiya era solo temporal, un amante de medio tiempo, un momento de placer al alcance de la mano. Mientras el más alto le devoraba el cuello con besos supo que sus palabras eran una mentira, una farsa y que se iría en cualquier instante pero no lo dejaría así como así, se encargaría de lastimarlo profundamente.
—Yo no lo dejaría a él por ti…—susurró a su oído haciendo que Teppei se detuviera —te besaría todo lo que quisiera pero jamás seré tuyo ni tu serás mío…
Teppei pegó más su cuerpo al ajeno y le dio un beso con más fuerza, deseando que se fueran esas palabras, esas crueles palabras y arrancarlas de sus labios para que jamás fueran pronunciadas nuevamente aunque fueran reales él necesitaba de una esperanza por parte del otro para seguir sintiéndose vivo. Le acarició las cintura, las caderas y separó un poco sus piernas haciendo que Hanamiya se tensara, empezara a sentirse sofocado nuevamente.
La mano de Teppei descendió suave por la piel del otro hasta el falo y pasar de él, bajar más lento y rozar aquella cavidad haciendo que el azabache se alterara y apretara con sus manos los brazos del otro. Se sintió temer, fatal, asfixiándose cuando un dedo buscó entrar en él y con la fuerza que tuvo se separó del beso empujándolo un poco hasta que con fuerza lo separó de él. Hanamiya le miraba con la respiración entrecortada y la mirada asustada, Teppei le miraba con los ojos abiertos sorprendido de sus propias acciones y se llevó una mano a la cabeza digiriendo lo que estaba pasando.
Por un momento creyó que estaba bien llegar a ese punto, Hanamiya parecía coqueto y accesible a llegar hasta donde fuera pero ahora lo veía ahí con duda, con temor, una que intentó ocultar detrás de su expresión dura de siempre que hizo querer golpearse por acelerarse, por llegar tan lejos.
—Lo siento…yo…—hubo silencio, uno fatal. Hanamiya suspiró mientras el agua seguía goteando contra el agua de la tina y esta se desbordaba un poco a causa de los dos cuerpos en la misma. Le miró recuperando su expresión habitual y ladeó la cabeza mostrando las leves gotas que caían por su cuello.
—Él no es nada más que un profesor. —aclaró —me está enseñando a jugar ajedrez.—Teppei se dio cuenta de que sus celos y rabia eran sin argumento —aun así no significa que no esté con alguien por 'pertenecerte'. Soy tan libre como tú…
—Lo sé…—dijo bajando la cabeza, algo resignado. Las palabras de Hanamiya eran tan ciertas.
—Y aun cuando la dejes no me ataré a ti… esto es con lo que debes de conformarte —siguió su dialogo y el otro solo si fuera una orden solo asintió.
—Entonces ¿Está bien que sigamos de esta manera? —preguntó Teppei al azabache mirándole fijo nuevamente. Hanamiya sonrió malvado recuperando su porte elegante.
—Si te descubren no quiero que vengas a mi llorando, si algún día me canso te desecharé a mi manera y si me vez con alguien más no quiero que dramatices como ahora…esas son mis reglas —dijo mencionándolas como puntos que Teppei anotó mentalmente.
—Trato…—dijo Teppei recuperando también su leve sonrisa y, aunque no estuviera deacuerdo con las reglas estas sonaban, sobre todo esa última a: yo también estaré con alguien más y no significa que eso sea el final de esto. Para Teppei eso sería suficiente aun cuando la conciencia le matara.
Solo se quedaron ahí en la tina disfrutando del silencio por un par de minutos y entonces Hanamiya sintió esos pensamientos aparecer nuevamente pero esos fantasmas fueron callados cuando la mano de Teppei tomó de su brazo y lo arrastró a donde estaba él. Confuso el azabache cedió al agarre y pese a cualquier conclusión terminó con la cabeza en el pecho del castaño. Ahí escuchó su corazón latir con fuerza, con fiereza por debajo de esa tela. Se quedó recargado y ese sonido le relajó, hubiera querido separarse y rematar con alguna frase irónica pero sintió de ese abrazo, de ese tacto algo diferente.
En ese momento por más que quisiera los miedos no entraban en su sistema, los recuerdos eran opacados por sus confusos sentimientos y no importaba lo que estuviera detrás de la puerta del baño si no lo que estaba dentro junto con él. Era estúpido, patético, lamentable e impropio pero estaba bien, se sentía bien, era asquerosamente bueno ser abrazado por Teppei.
Y eso hacía a Hanamiya sentirse un paso lejos de su diversión y ver que también caía lentamente a merced del otro.
Mientras que en una de las casas del mismo complejo Nebuya se separó del televisor tras escuchar la puerta. Ahí de pie estaba Himuro saludándole un poco más relajado después de tanto drama, era bueno verle como el chico relajado y amable del que Reo siempre presumía.
—Necesito hablar un momento…—dijo Himuro y aunque Nebuya le invitó a pasar este se negó —será rápido. La próxima semana volveré a mi ciudad.
—Ya veo, es una lástima —mencionó el moreno.
—Ya he hablado con Reo y contado este asunto, estamos en buenos términos —por aquella frase Nebuya dedujo que ambos habían llegado tal vez al acuerdo de solo ser conocidos o solo ser amigos lo que era posiblemente un consuelo solo para Himuro pero para Reo debió ser difícil aceptarlo.
—Me da gusto que arreglaran las cosas —Himuro asintió. La verdad que haberse acercado nuevamente a Reo fue gracias a las palabras de Nebuya. Supo que pese a sus mentiras el otro seguía siendo ese chico sensible y simpático que era cuando estuvieron en relación. Después de ver aquella escena en el parque supo que no se equivocaba, la actitud de Reo era genuina aunque sus miedos opacaran su veracidad.
Aquel momento después de que lloró un poco en el parque se separó de su hombro y algo avergonzado le dijo que lo sentía, se disculpó mil veces y se hizo el fuerte para seguir sonriendo y mentirse a sí mismo diciendo que todo estaba bien. Himuro no quiso profundizar en el tema, si Reo no quería hablar no era quien para obligarle.
En parte actuar así era porque lo conocía bien, porque sabía la clase de persona que era Reo y sus actitudes. Conocía sus mohines y tics nerviosos, sus frases y locuras aunque anteriormente estaban bajo la etiqueta de "chica adorable" ahora solo le cambiaba la identidad sexual pero aún seguía siendo adorable. Luego se reprendía ante el pensamiento y reía ante la ironía.
—Otra cosa…—se detuvo Himuro ante su preocupación —ayer tuvo un encuentro algo triste con su hermana… yo se que le cuesta hablar de esas cosas pero creo que tú le entiendes un poco más.
—Bueno, si crees que conmigo tiene más confianza o es más abierto no es del todo cierto. La verdad es que Reo siempre habla de las cosas buenas pero sobre su familia es muy difícil charlar —comentó Nebuya —definitivamente no contará nada pero hay algo que le puede animar…espera un momento.
Dijo para entrar a su casa dejando a Himuro de pie en la puerta. Por un momento pensó que tal vez con el moreno tenía más confianza para contarle detalles de su vida pero no era del todo cierto. Nebuya salió con una bolsa plástica en mano y dentro traía algo, cerró la puerta de casa detrás de él y miró a Himuro.
—Vamos a visitar a nee-san…—le invitó y el otro confuso ante la propuesta aceptó. Tocaron un par de veces la puerta del chico y después de un par de gritos esta se abrió. Apenas los vio un momento y cerró la puerta nuevamente muy avergonzado por la mascarilla que tenía en el rostro y la bata de dormir que aun usaba por lo que tomando una talla cercana se limpió el rostro.
—Dios, que vergüenza …—susurró para sí mismo y volvió a abrir la puerta —lamento que vieran eso…—dijo en un tono divertido pero sus ojos reflejaban cansancio y unas pequeña ojeras que había intentado borrar.
—¿Podemos pasar? —Reo asintió y les invitó a entrar. Su casa era igual que la del resto solo que una enorme cortina blanca dividía su cama del resto de la pieza. Ahí había un sillón enorme de rayas y otro más pequeño al frente además de un televisor y otros detalles femeninos de decoración.
Reo aún estaba muy apenado de que le vieran de aquella manera pero más que eso seguía un tanto depresivo por su discusión con su hermana. Aun así se veía torpemente intentando ocultar esa angustia con sonrisas fugaces y acomodándose que el cabello mientras lo peinaba con los dedos para sujetarlo con una coleta alta.
—¿A que debo su visita? —cuestionó a los jóvenes con el tono más animado que pudo y Nebuya alzó la bolsa entonces los ojos de Reo se iluminaron levemente.
Himuro pudo ver cómo es que aquella expresión en su rostro se deformaba a una más alegre y ella de vida, como inclusive pudo ver a su alrededor estrellas y flores ante su felicidad cuando tomó aquella bolsa y sacó de ella un bote con helado de chocolate que pegó a su rostro con una tierna sonrisa en sus labios.
—Saben como consentirme cuando me siento mal. ¡Ah! Muchas gracias, chicos. —dijo agradeciendo a ambos aunque Himuro no se sentía merecedor de tal crédito —iré por copas y cucharas para servirles —dijo poniéndose de pie rápidamente y en ese momento Nebuya le hizo un mohín de aprobación.
—Ahora lo sabes, para futuras referencias …— ¿Futuras referencias? ¿Qué se supone que significaba eso? Fuera lo que fuera Himuro hizo una nota mental pues igual y después sabría qué hacer en esos casos para alentar a su nuevo amigo.
Pronto Reo apareció con las copas y cucharas y empezó a servir en estas el helado pasándoselo a casa uno y cuando fue su torno probó un poco de este lanzando un pequeño sonido de satisfacción mientras cerraba los ojos y sus mejillas se tornaban entre rosas y rojas.
—Cuando no te sientas con ánimos es bueno comer tu comida favorita, siempre lo he dicho —dijo el joven, los otros dos le apoyaron. Después de un par de bocados dejó su cuchara en el plato y aun cuando había una sonrisa en sus labios decidió tocar un tema complicado —perdóname por mencionarlo pero…me gustaría que Kotaro-chan estuviera aquí… realmente hace falta.
Nebuya dejó de lado su cuchara y bajó un poco la mirada. No habia dejado de pensar en él ni un solo segundo pero cada día que pasaba era como si llevasen un año separados. Se estaba volviendo difícil mantener las esperanzas si no recibía noticias del otro y se preguntó si es que seguía bien, si es que pensaba e él aunque sea la mitad de lo que él le estaba pensando, si suspiraba aunque sea un poco al recordar sus besos como él lo hacía o aunque sea si solo soñaba inconsciente con aquellos días en los que eran felices.
—No tengo problemas con hablar de él…supongo que donde esté está feliz pues no ha regresado ¿No crees? —aquella frase fue dolorosamente triste.
—No digas eso, Nebu-chan… Kotaro-chan es feliz contigo más que en cualquier lugar y lo sé por qué lo veía en su rostro —Nebuya lanzó una risa lastimera mientras Himuro solo escuchaba.
—¿Entonces por qué él no se da cuenta? —preguntó. Aquella pregunta vagó por el aire durante un par de segundos hasta que Himuro le dio una respuesta tan exacta que era imposible refutarla.
—Tal vez porque necesita de algo para darse cuenta…—Himuro probó más de su helado. No sabía mucho al respecto más lo que le había contado Nebuya y los leves comentarios que hacían del tal Kotaro —si no ha regresado es porque en ese viaje busca algo y si es como Reo dice apuesto que descubrirá que ese 'algo' estaba justo aquí…
Reo sonrió ante la deducción de Himuro que sembró cierta esperanza silenciosa en el corazón de Nebuya y le hizo tranquilizar ese panal alebrestado de dudas y temores, de prejuicios y dolores. Donde estuviera Kotaro esperaba que no se tardarse mucho en darse cuenta que si lo que necesitaba era amor, si lo que rogaba era ser amado entonces él estaba ahí para amarlo incondicionalmente con todos sus defectos y virtudes, con sus decisiones y miedos.
No necesitaba irse a otro país para saber que en ese mundo nadie le amaría más que Nebuya.
Mientras estaba en la carretera rumbo a otro país lo pensó de esa manera viendo cómo es que los paisajes helados pasaban ante sus ojos, como los arboles iban rápidos. Los chicos estaban reposando a excepción de Sakurai que estaba en el computador y él quien tenía ese papel en mano para escribir algo de su inspiración. No tenía que rimar, tal vez con una simple carta de amor que sirva de inspiración a los chicos para poder componer una nueva canción.
Kotaro pensó por un instante escribir de lo que parecía un romance fracturado entre Miyaji y Takao pero recordó que la última vez que intentó algo así el otro le dijo que estaba mal. Despues de aquella visita del rubio y de las lágrimas del azabache ya no se tocó ese tema. Lo único que escuchó fue que Kasamatsu quería golpear al tipo ese pero Izuki le dijo que era innecesario, que más idiota no podía quedar aunque lo golpearan con fuerza.
Tenía su mano en la barbilla y se enfocó en algún momento de su vida para poder empezar a escribir. No se podía decir que su pasado era dramático, de hecho empezó a caer en cuenta de los problemas que generaba el sentir algo por alguien hasta que conoció a Nebuya y luchó intensamente entre su parte liberal y su parte sentimental.
Jugó un par de veces con el lápiz y suspiró para escribir una primera palabra. "Quiero estar…" tachó esta y se talló la frente para pegarla al papel y buscar más allá de ese simple par de palabras, no es que lo quisiera, no lo quería.
"Necesito estar contigo… eres un bien del que he renegado tanto como comer vegetales y esas cosas que hacen bien a tu cuerpo pero que desechas porque eres rebelde, porque no te satisfacen o al menos tu mente dicen que está mal comerlas pero el cuerpo te lo agradece. Y no digo que solamente mi cuerpo agradezca estar contigo, muchas otras cosas más lo hacen…soy solo yo y mis complejos que me detienen".
No le convenció del todo aquellas palabras pero decidió seguir en otro párrafo con algo más de profundidad, con algo más de sentimiento.
"Estoy solo asustado y no de ti y tu aspecto de tirano maleante si no de mí y mis sentimientos que gritan 'Hey, lo amas más que a nada en este mundo' ¿Puedo ser juzgado por sentirme de esa manera? No debería, soy yo quien nunca se había sentido de esta manera…"
Sintió sus ojos arder y sintió necesario decir algo importante a ese punto, algo que debía aclarar.
"Estamos tan lejos uno del otro y no importa si me voy a otro mundo te amo… te amo porque soy muy necio, muy idiota, muy complicado y autodestructivo porque te estoy amando aun cuando podría estar haciendo otras cosas como solía hacerlo antes y no puedo evitarlo. Quiero negarme, me pedí no hacerlo y sin embargo mírame aquí …amándote hasta que me quede sin aire…."
Vio como la hoja tenía una leve mancha gris, una pequeña gota que había caído de su mejilla hasta estamparse en el papel, una lagrima que había cedido ante la debilidad, al abrir su corazón en aquellas palabras.
"Puedo decirte que no a unir nuestras vidas porque soy el imbécil más grande del mundo, porque me están dando el boleto ganador y sin embargo lo rechazo, porque me ofreces en bandeja de plata lo mejor que me pueden dar; yo te diré que no una y otra vez pero a pesar de eso aun cuando no estuviera mi vida a tu lado mi amor siempre estará ahí buscándote entre las personas… te diré que no por siempre hasta que se me escape por error un si..así que por favor no te canses de preguntar…."
Puso eso último confuso ante sus propias ideas y secando esas lagrimas mientras sonreía leve y dejaba de lado el lápiz. Dobló el papel y caminó con él en mano para ponerlo en el pecho de Takao quien dormía en una especie de sillón y se siguió de largo ante la mirada de Sakurai. Entonces terminó por tirarse a una pequeña cama que tenía el enorme camión de la banda y miró por la ventana el paisaje pasar.
—Pronto volveremos a Japón…no te preocupes, Kotaro…—dijo Sakurai y el otro solo asintió con una pequeña sonrisa en los labios.
