CAPITULO10 LDDMC

El sonido por la explosión de la munición fue intenso ensordecedor, se percibía en el ambiente el olor a pólvora quemada que se mezclaba con el olor de la sangre, la sabana blanca que cubría a Nataly poco a poco se fue tiñendo de rojo abrazada por Flammy que tenía los ojos cerrados, ella no quería ver los golpes que George Johnson le propinaba a ese hombre, lo que era un salida con sus amigas y que ella había insistido se convirtió en una pesadilla, se sentía culpable.

George fue sostenido por Harry cayendo los dos al suelo. Harry inmediatamente se quitó a George de encima hablándole, vio su camisa manchada de sangre y se la rompió, viendo una herida en su costado con salida.

— Señorita usted enfermera ayúdeme. Harry que veía que George sangraba, alzo la vista y vio a Edward empuñando el arma.

— La bala salió, apriete aquí haré un vendaje, por favor podría su amigo bajar a Nataly no alcanzo a cortar la cuerda.

Edward que seguía con la pistola en la mano él había hecho el segundo disparo cuando vio que Collins tomaba la pistola, disparándole en el pecho. Edward se culpaba por no haber podido evitar que su jefe saliera lastimado.

— Edwad pide ayuda, el señor Johnson se ha desmayado.

— Albert se oyeron disparos, tengo que ir, mi padre está adentro.

— Ya llegaron las ambulancias y la policía. Tu abuelo también.

— ¡Hija! ¿Estás bien?

Un abuelo conmocionado desde que recibió la llamada de George, perder a su nieta a manos de ese miserable no se lo perdonaría nunca, la abrazo con todas sus fuerzas.

— Tengo lastimado el pie, mi padre sigue adentro. Edward salía corriendo pidiendo ayuda médica.

— ¿Edward y mi padre?

— Señorita su padre fue herido.

— ¡Queee! Quiero verlo Albert llévame. Candy empezó a llorar fue mi culpa no debí ir a ese lugar. Nooo mi padre nooo Albert.

Candy gritaba Albert la apretaba entre sus brazos, el señor Ballard entraba corriendo a la casa con los paramédicos.

— Tranquila mi amor no fue tu culpa. Albert la abrazo, los paramédicos llevaban las camillas, Candy se desvaneció en los brazos de Albert.

— Tenemos que llevarnos a la señorita al hospital, está perdiendo sangre.

Flammy salía su ropa estaba cubierta de sangre su rostro se había inflamado. Buscaba a Candy y la vio en brazos de Albert desmayada.

— Señorita necesitamos revisarla. Dijo el paramédico a Flammy. Ella solo movió la cabeza.

—¡Candy, mi amor! Por favor hay que ir al hospital, Flammy me iré con Candy.

—Si señor Andrew.

George era subido a otra ambulancia, Flammy se iba con Nataly que no había recobrado el conocimiento.

Albert le tomaba la mano a Candy, no se había percatado de su rostro tenía la mejilla hinchada y el labio roto, apretó los puños.

Llegaban al hospital George era llevado al quirófano, Nataly entraba en paro cardíaco durante el trayecto, los paramédicos hacían su trabajo. Flammy había vivido esa escena con pacientes pero verla en una de sus mejores amigas se le desgarro el corazón quiso gritar, se llevó sus manos a su rostro y cerro los ojos.

Nataly había dicho que la escogiera a ella primero y que dejara a sus amigas que se fueran, vio como le rompió su vestido, los gritos de Candy pidiendo que parara, que era a ella a quien quería, los gritos de Nataly taladraban su cabeza.

No dejaron a Flammy entrar al quirófano con Nataly, ella también tenía que ser atendida su rostro se había hinchado más al grado que su ojo se cerró por completo, el collarín le estorbaba y se lo quitó.

Sus amigas que estaban de guardia corrían para atenderlas. A Candy le habían sacado el vidrio y suturado la herida iba a dormir toda la noche después de recobrar el conocimiento y preguntar por su padre, Albert se quedó con ella en la habitación en compañía con su tía abuela, esperando noticias de Nataly y George.

Kael Ballard hablaba con las autoridades ellos estaban al tanto de todo por respecto a la familia se manejaría con cautela los hechos, para salvaguardar la memoria de su hija Eileen Ballard Cavanagh.

George salía de quirófano la bala no había dañado ningún órgano, Albert y la señora Elroy fueron notificados, y se abrazaron mañana lo podrían ver.

Los médicos hacían lo posible para salvar la vida de Nataly, pareciera que no quería vivir y se había quedado en un profundo sueño del que no quería despertar.

Albert se había quedado dormido abrazando a Candy, el doctor Leornard notificaba al señor Kael y la señora Elroy la salud de Nataly.

— Nataly esta muy lastimada, los doctores hicieron milagros con las heridas que traía le quedaran marcas con el tiempo se desvanecerán no en su totalidad, las próximas veinticuatros serán cruciales perdió mucha sangre y tuvieron que hacerle una histerectomía para salvarle la vida su familia fue notificada.

— Me haré cargo de todos los gastos de las amigas de mi nieta, si requieren ayuda psicológica busquen al mejor. Hablare con sus familias.

Los abogados del señor Ballard y el detective llegaban a primera hora del día a New York para notificar a la familia Collins Donnell la muerte de su hijo Edrick y como se iba a manejar su deceso por la memoria de Eileen de lo contrario habría consecuencias para la familia se haría publica la investigación y la serie de asesinatos cometidos por su hijo Edrick Coliins Donnell.

El señor Collins tuvo que ser llevado a un hospital de emergencia lo que mostraron los abogados y los hechos recientes, que su hijo fuera un asesino su salud deteriorada por la edad hizo que se desmayara.

Su esposa les dijo que aceptaban como se manejaría la muerte de su hijo como muerte natural y no se hablaría más del asunto, pagarían indemnizaciones a las familias.

Candy se despertaba recostada en el pecho de Albert, que la observaba preocupado.

— ¡Buenos días, mi amor! Sientes alguna molestia. Dijo mientras le acariciaba el rostro amoratado.

— Albert dormimos así toda la noche. Candy sonrojada.

— Sí, y nos vio la enfermera, mi tía, el doctor Leornard y tu abuelo. Con una sonrisa en su rostro.

— Albert quiero ver a mi padre, salió bien de la operación, ¿verdad?

— Si en un rato más lo veremos.

Candy quiso levantarse de golpe pero se sintió mareada y Albert la sostuvo.

— Despacio estas débil, Flammy están bien… Nataly está en cuidados intensivos.

— Albert quiero verla, ella… ella se sacrificó por nosotros. Candy empezó a sollozar llevándose las manos al rostro, Albert le separo las manos.

— Candy, haremos hasta lo imposible para que ella este bien, Collins está muerto. Candy abrazo a Albert, él la apretó con su pecho le besaba la frente.

Se abrió la puerta era la señora Elroy acompañada por su abuelo y una enfermera, llevaban el desayuno para Candy.

— Abuelo, tía. Albert se puso de pie.

— Candy, mi niña. Su abuelo no pudo contener las lágrimas, tomando su mano. Fue muy fuerte lo que vivieron hija, pero saldremos adelante juntos. Ese miserable no podrá hacerles más daño.

— Candy revisare tu herida, se buena paciente quieres. Dijo Brenda con nostalgia.

— Brenda, ¿Flammy dónde está?

— En el cuarto de al lado con el doctor Leornard, le están revisando el ojo que no haya consecuencias.

— Quiero verla.

— Ella también quiere verte y a Nataly. Si se portan bien verán a Nataly de acuerdo.

—Permiso, acábate el desayuno Candy.

Candy era llevada en silla de ruedas para ver a su padre había pedido quedarse con su progenitor en la misma habitación.

Albert no quería separarse de ella así que nadie iba a impedir que el también estuviera en la habitación.

— ¡Papá! Candy le acarició el rostro a su padre. Él al ver su rostro golpeado se sintió culpable por no llegar a tiempo.

— Te golpeo ese malnacido. Tocando su mejilla.

— No hagas esfuerzo papá, ya paso... me quedare contigo.

—Y yo también. Un Albert muy seguro ante la mirada de George que esbozo una pequeña sonrisa.

Todo era silencio en la habitación de George, él se había dormido un rato volteo para la cama de a lado vio a su hija dormida y abrazada de Albert, solo meneo la cabeza, y trato de dormir de nuevo.

Candy y Flammy iban a ver a Nataly le tocaron su mano, con un nudo en la garganta empezaron a llorar.

— Flammy hay que tranquilizarnos ella nos necesita.

— Tienes razón Candy.

— Nataly sé que me escuchas, tienes que luchar no te dejes vencer, acuérdate de las promesas que hicimos, ¿quién va a ser la dama de honor cuando me case? Si quieres que me case pronto tienes que luchar por tu vida o quieres que sea solterona.

—Es suficiente chicas se pondrá bien ya lo verán, la necesitamos y sus pacientes también.

Había pasado dos meses del ataque de Collins, su repentina muerte tomo por sorpresa a su esposa Catherine cuando fue notificada, sus restos fueron cremados por petición de la familia, en lo que su hijo se había convertido en un monstruo lastimando a su novia de esa manera y a otras mujeres, no sería fácil de asimilar para la familia, callarían como se los había pedido Kael Ballard.

George recuperado había sido un milagro que la bala no hubiera tocado un órgano, poniendo en riesgo su vida. Acompañado de su hija y su suegro llegaban al panteón llevando un ramo grande de tulipanes.

«Eileen mi amor, sentí impotencia y dolor al saber que ya no estarías conmigo que ya no te vería, pero me dejaste una grande bendición. Mira quien está aquí he venido acompañado de nuestra hija y tu padre, ya lo sabes, ¿verdad? Bueno y también de nuestro futuro yerno que no se separa de ella. Gracias mi vida por seguir protegiendo a nuestra hija, diste tu vida por ella yo hubiera hecho lo mismo, ahora me toca a mí velar por ella… Hasta que tú y yo volvamos a encontrarnos.»

«Mamá me cuidaste durante nueve meses en tu vientre y me sigues cuidando lo sé lo presiento, escuche tu voz cuando Collins me perseguía no se lo dije a mi padre, fue cuando encontré la puerta que golpee con tanta fuerza. Mamá ya puedes descansar en paz la persona que te hizo daño ya no podrá seguir lastimando a más personas y mi padre y yo estamos juntos ahora así como tu predijiste. Un amor como el de ustedes perdura siempre y traspasa fronteras, así quiero que sea el mío con Albert lo amo tanto, él es mi príncipe pero eso ya lo sabías ¿verdad? Mi abuelo esta arrepentido, mi padre y yo viviremos con él. Descansa en paz madre.»

«Sé que estas en el cielo donde ya nadie podrá lastimarte junto a tu madre. Si pudiera regresar el tiempo haría las cosas de diferente manera, la verdadera felicidad esta con la persona que amamos y lo tuyo con George era un amor que solo la muerte pudo separar pero sé que volverán a encontrarse. Hija perdóname fui un miserable, mi orgullo pudo más, en mis sueños querías decirme de tu hija lo comprendí hasta hace poco mi testarudez no me dejo verlo claro y no sabes cuanto me lo he reprochado pude haber encontrado a mi nieta y darle una mejor vida solo tenía que ir con el doctor Martín y hablar con él, sabes es igual a ti, lo que no hice por ti en su momento lo haré por ella y mis bisnietos. Descansa en paz hija mía.»

Albert abrazaba a Candy y mientras miraba al cielo pasaron unas aves volando él la llevo cargando hasta el automóvil. No quería que apoyara el pie, Candy tenia sensibilidad todavía al pisar.

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Nataly recibía en su casa la visita de Emanuel, Flammy y Candy. Emanuel desde que se enteró del ataque que sufrieron sus amigas, permaneció junto a Nataly él se sentía atraído por ella. Nataly recibía ayuda psicológica. Todos estaban al pendiente de ella.

— ¡Nataly te ves hermosa con ese corte de cabello... te ves fabulosa!

— Te vez hermosa Nataly. Dijo Emanuel poniendo roja a Nataly, él sabía que debía ir despacio, lo que ellas vivieron no se lo deseaba a nadie.

— ¡Hola chicas, Emanuel! Hoy fui con la estilista para hacerme un cambio de look. Candy quiero que dejes de culparte no fue tu culpa, ni la tuya Flammy. Dijo Nataly tomando sus manos y sonriendo con ellas. Estamos juntas, debemos olvidar para seguir adelante basta de culpas y lamentaciones, si tuviera que salvar a mis hermanas del alma lo haría sin pensarlo, me han preguntado ¿por qué yo? Bueno no tuve que pensarlo tú Flammy tienes a tu hermanita que ves por ella y te necesita todavía para salir adelante, tú Candy después de sufrir tanto y las vueltas que da la vida encontraste a tu padre, yo tengo a mi hermano y mi madre se que el vería por ella y ustedes también, eso paso por mi mente en cuestión de segundos y teníamos que ganar tiempo no perdía las esperanzas que tu familia Candy nos encontrara. Hoy fue mi última sesión con la psicóloga en dos semanas podré regresar al trabajo.

— Nataly es pronto todavía. Dijo Flammy preocupada todavía se notaban las cicatrices del brazo.

— Lo sé por eso esperare un poco más, son órdenes del doctor Leornard. — Dijo sonriendo se cumplían seis meses de esa pesadilla — Me iré de vacaciones con mi mamá y mi hermano. Estoy agradecida con tu familia Candy, tu abuelo vino hace unos días está al pendiente de mí y mi familia, también la señora Elroy. Pero les repito que no deben sentirse culpables, así que ya ve planeando la boda.

Candy y Flammy secaron sus lágrimas, Nataly se veía radiante a pesar de las cicatrices que quedarían en su cuerpo ella las alentaba en lugar de ser al revés. Eso era buena señal y que la psicóloga la diera de alta les alegraba.

— Me sirvió mucho hablar con la señorita Rachel, vamos a probar ese pastel que trajeron.

Pasaron dos meses de la visita a Nataly, Candy y George se fueron a vivir con el señor Kael. La señora Elroy acompañaba a Candy a las obras de caridad. Ganándose el elogio de las personas por su sencillez. Su boda se había pospuesto después de los hechos lamentables que tuvieron que vivir en carne propia. Con una Nataly más recuperada empezaban los preparativos para la boda y hoy se cumplía otro mes desde que Albert y Candy se hicieran novios.

— Albert, remodelaste la cabaña de nuevo.

— Solo coloque unos cuadros, deja prendo la chimenea la lluvia hizo descender la temperatura.

— ¡Que acogedor! Albert tomo una manta y abrazo a Candy sentados en el suelo de madera recargados en el mueble.

Candy se acurruco en su pecho.

— ¿Estás cómoda?

— Sí, Albert falta poco para la boda.

— ¿Estás nerviosa?

— De momento no, tía Elroy me ha ayudado bastante con los preparativos, los niños del hogar están felices, quieren venir a Chicago de nuevo. Llevarlos a la feria y al zoológico ver sus caritas felices. Gracias mi amor. Le dijo Candy mirándolo a los ojos, él se inclinó para besarla.

— Lo hice con mucho gusto mi amor. Ya extrañaba tenerte entre mis brazos. Candy vio diferente la mirada de Albert.

—Yo también mi amor, se besaron de nuevo. Candy desabrocho su camisa, Albert tomo sus manos.

— ¡Candy! La voz ronca de Albert por la excitación. No me mal interpretes mi amor es lo que más deseo.

— Te deseo Albert y no quiero esperar seis meses más.

— Estas segura mi amor, si llegas embarazada a la boda, me matara George, tu abuelo y de paso mi tía Elroy.

— Ellos serán los más felices. Candy acaricio su rostro.

— Extrañas la barba. Albert sonrió y la cargo.

— Me gusta como te ves con la barba cuando dejas de afeitarte por días, así rasposita.

— Lo tendré en cuenta. Albert se apodero de sus labios.

La noche era fría y lluviosa, las gotas de agua resbalaban por la ventana, la hojarasca en el suelo pareciera que bailaban con la caída del agua, la lluvia era el mudo testigo de las caricias de dos personas que se aman, afuera las hojas de los árboles parecían que susurraban con la lluvia.

Albert besada su nuca, su espalda sus manos acariciaban cada centímetro de su piel iba dejando un camino de besos húmedos.

Escuchar los gemidos de su novia lo excitaban más, la había deseado la giro para ponerla frente a él.

— Mírame mi amor. Te amo tanto que me parece un sueño tenerte así besar tu piel, eres tan hermosa.

Albert continúo con su camino de besos húmedos succionando sus pechos, deseaba llegar a esa parte íntima pero quería hacerlo despacio sin prisas, quería que ella disfrutara, volvió a subir por su camino de besos y apoderarse de su boca, un beso de reconocimiento que se volvió demandante.

Continuará…

Muchas gracias por sus comentarios, y por leerme en silencio, estamos llegando a la recta final.

NOS LEEMOS XOXO