Trucos de Salón
Cap. 10
La destilería del Sur y la Destilería del Norte eran muy similares. Las dos estaban compuestas de numerosos edificios, separados, amontonados pero no al azar. La Destilería del Norte, sin embargo, era un poco más grande y en vez de estar dispuesta a un lado del río, se extendía a ambos lados. Una red de puentes para camiones y peatones cruzaba el río dentro de los límites de la destilería. La Destilería del Norte casi le parecía una pequeña ciudad a Aang. Todo el mundo parecía conocer a Katara. Los Riversiders eran como una gran familia, algo con lo que Aang podría identificarse pues los Ases habían sido de la misma manera.
Después de un rato se dieron por vencidos en tratar de encontrar Sokka. Katara lo llevó a una parte menos profunda del río por debajo de uno de los puentes peatonales para practicar con el agua. Appa salpicaba cerca. Cuando practicaban Agua Control, ambos iban descalzos y doblaban sus pantalones hasta las rodillas. Katara hizo un nudo al frente de su camisa y está quedó sujeta dejando al descubierto parte del abdomen. Aang se despojó de su camisa por completo. Era una de las únicas veces, aparte de dormir, en la que no usaba el sombrero.
El agua estaba alta y corriendo con fuerza por la lluvia que había cesado sólo unos minutos antes de que llegaran. Katara le había enseñado ya una gran cantidad de técnicas y él había avanzado rápidamente. No le había costado mucho dominarlo, a pesar de las muchas desventajas que experimentaba en esa situación. Después de un rato se adaptó fácilmente al ritmo de juego que imponía la joven. A pesar de que era bastante difícil enseñar las técnicas avanzadas, él estaba siempre dispuesto a aprender, pero se distraía fácilmente y era claro que prefería el Aire Control. Sólo habían practicado un corto tiempo cuando algo de mayor interés apareció a la vista.
-Aang shh, mira- siseó Katara repente, dejando caer el agua en el río y agarrando su brazo.
Le tomó un momento recordar que no llevaba camisa. Ella se sonrojó y lo soltó, apresurándose a poner unos metros entre ellos. Él le sonrió, mirándola amablemente confundido. Ella negó con la cabeza y apuntó hacia arriba del puente más cercano. Sokka y Yue estaban cruzándolo, hablando en voz baja. Aang nunca había visto antes de Yue. Tenía la piel morena, como Katara pero su cabello fue lo que le llamó la atención. No era oscuro como la mayoría de Riversiders, era inmaculadamente blanco. Sokka dijo algo que la hizo reír y ella le puso una mano en su brazo. Un momento después, cuando siguieron caminando, Sokka tropezó con sus propios pies y cayó fuera de la vista. Aang y Katara se echaron a reír.
-Tenías razón, se hace ver como un idiota a sí mismo a su alrededor- rió Aang.
-Deberías escucharlo hablar con ella, es mejor que cuando esta borracho- respondió ella poniendo una mano sobre el brazo del chico para mantener el equilibrio mientras luchaba con sus risas.
Sin embargo el mal estaba hecho, al contacto de su piel Aang se resbaló inmediatamente hasta el fondo del río y salpicó fuera un momento después con la cabeza goteando agua fría.
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-¿Y quién es ese muchacho con el que tu hermana estaba caminando por ahí?- preguntó Yue, sentándose en la orilla del río hacia el extremo norte de la destilería. Sokka se sentó a su lado, tirando un poco de hierba en el agua y viéndola fluir con la corriente.
-Su nombre es Aang- respondió Sokka -Él es un as.
-¿En serio?- Yue lo miró sorprendida -Pensé que estaban muertos.
-Pensamos lo mismo- asintió con la cabeza -Pero luego lo encontramos.
-A él le gusta Katara.
-No me lo recuerdes- Yue se echó a reír.
-Los he extrañado a los dos, deberían venir más a menudo- dijo en voz baja.
-Claro, me encantaría- exclamó Sokka inmediatamente -Quiero decir... lo haremos. Katara podría eh... estar ocupada sin embargo. ¿Estaría bien si fuera sólo yo?- Yue se volvió y lo miró durante unos segundos, él evito nerviosamente en su mirada y ella sonrió.
-Sí, estaría bien- dijo en voz baja. Él la miró con sorpresa pero luego se volvió hacia el río, sonrojándose ligeramente.
-Yue, tengo que preguntar- Ella levantó una mano para detenerlo.
-En realidad, no debería pasar tiempo contigo- dijo ella, a lo que Sokka frunció el ceño.
-¿Qué?
-Lo siento Sokka- suspiró ella -No debería dejarte hacerlo.
-¿Dejarme cerca?- repitió en voz baja -Sí, supongo que tienes razón. Quiero decir... un tipo como yo no está a la altura.
Pero él no tuvo la oportunidad de decir nada más porque Yue escogió ese momento para rendirse y agarró Sokka por la parte posterior de la cabeza, apretando su boca rápidamente con la suya. Unos instantes más tarde, cuando ella se apartó, Sokka parecía que iba a caer en el río.
-Bueno... ahora si estoy confundido- admitió después de un largo silencio -Feliz, pero muy confundido.
-Estaba hablado Sokka- suspiró Yue -de que estoy comprometida.
-Comprometida- repitió con voz apagada Sokka -¡¿Estás forzada a casarte?- ella asintió con la cabeza tristemente -¿Quieres casarte?
Yue lo miró con sorpresa.
-Bueno... él viene de una buena familia y mi padre dice que es lo razonable...
-Eso no es lo que te pregunté- Ella no contestó.
Después de un silencio ensordecedor, Sokka suspiró y le puso una mano en el hombro.
-Bueno, bueno... está bien- dijo en tono cansado -Todavía podemos ser amigos, ¿no?- Yue sonrió con tristeza.
-Me gustaría- suspiró ella -Y lo siento, Sokka.
-No es culpa tuya- dijo ausente. Yue frunció el ceño.
-¿Qué es eso?- preguntó ella inclinándose para tener una mejor visión en el río.
Sokka hizo lo mismo, entrecerrando los ojos. Algo aguas arriba estaba oscureciendo el agua. Parecía aceite de motor...
-Oh no- murmuró, saltando sobre sus pies. Cogió la mano de Yue y la atrajo a su lado -¿Dónde está tu padre?
-¿Qué?... No lo sé- dijo Yue, desconcertada -¿Qué está pasando?
-¡Sokka!- él se volvió para encontrar con Aang y Katara corriendo hacia él completamente mojados.
Los dos estaban descalzos, Aang estaba sin camisa y Katara con la suya sin mangas. Sus piernas desnudas se hallaban teñidas de color negro.
-Sokka... son ellos- jadeó Katara, señalando a sus piernas -¿Qué hacemos?
-¿Qué está pasando?- preguntó Aang en voz alta.
-Eso es lo que me gustaría saber- añadió Yue.
-Esto pasó una vez en la Destilería del Sur- dijo Sokka oscuro.
-¿Qué es?- preguntó Yue, agachándose para mirar las piernas de Katara.
-Aceite de motor- respondió Katara nerviosa.
-Los Dragones no están atacando nuestra destilería- suspiró Sokka -¡Están atacando aquí!
Aang y Yue cayeron en silencio.
-Yue, ¿dónde está tu padre?- Sokka preguntó de nuevo.
-Ven, sígueme- dijo ella rápidamente, agarrando a Sokka por el codo y corriendo hacia un taller cercano.
Katara tomó una respiración profunda y cerró los ojos.
-¿Estás bien?- le preguntó Aang en voz baja, vacilando al tocar su hombro.
-Es como la última vez- dijo en voz baja -Salvo que todavía tenía mi madre entonces.
-Bueno, esta vez me tienes a mí- soltó Aang antes de que pudiera detenerse.
Katara lo miró y él se ruborizó avergonzado. Ella se movió hacia delante en un abrir y cerrar de ojos, tirando de él en un abrazo.
-Katara- murmuró, ruborizándose aún más -Estoy cubierto de aceite...
-Yo también, ¿cuál es tu punto?- Aang sonrió.
-Vamos, dejamos la ropa en el puente- dijo en voz baja.
-Está bien, vamos.
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Cuando Katara y Aang llegaron a la barra, ya no tenían hasta la cintura el aceite de motor, se habían dado tiempo para limpiarse. Sokka ya estaba frente a Arnook y Pakku.
-Ellos volcaron aceite de motor en el río antes del ataque- estaban diciendo en voz baja.
-¿Por qué?, simplemente tira a la basura el elemento sorpresa- razonó Arnook -Nos da tiempo para prepararnos.
-El petróleo hace que sea más difícil doblar el agua del río- dijo Katara rápidamente.
Pakku y Arnook la miraron. Ella suspiró y miró hacia abajo.
-Nos alertan de su presencia, pero nos quitan nuestra mejor arma.
-¿No se puede doblar en absoluto?- preguntó el jefe preocupado.
-Todavía se puede- corrigió Pakku en voz baja -Simplemente hace que sea muy difícil, especialmente si rodean el río para atacar. No debemos dejar que lo contaminen con esa cosa.
-No tenemos mucho tiempo- dijo Sokka rápidamente -Probablemente bajarán por el río en botes, eso es lo que hicieron hace seis años.
-Muy bien, vamos a estar listos para entonces- suspiró Arnook -Pakku, has que todos se reúnan. Quiero a todos los Riversiders en la sala central dentro de tres minutos. ¡Vayan!
La barra se vació a su alrededor. Yue se sentó abruptamente y Katara se sentó a su lado.
-Algo difícil de asimilar, ¿no?- dijo en voz baja, poniendo una mano en la espalda de Yue.
-Sí.
Aang miró a Appa, la cola viajaba atrás y adelante sobre el suelo.
-Llevaré a Appa de nuevo a la habitación, los alcanzaré en la sala central.
-Date prisa en regresar- dijo Katara nerviosamente mientras se iba.
-Vamos- dijo Sokka después de unos momentos de silencio -Será mejor movernos-
Aang corrió de nuevo sobre el río mientras todos los demás iban en sentido contrario.
El ambiente le era familiar y los recuerdos lo ponían nervioso. Los dormitorios estaban completamente vacíos en el momento en que llegó allí. Abrió la puerta de su habitación, sus bolsas aún estaban en el suelo.
-Quédate aquí, ¿de acuerdo amigo?- Appa ladró y se sentó en la cama de Sokka. Aang sonrió -Buen chico.
Cerró la puerta detrás de él y se dirigió lentamente hacia el otro lado del río.
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Zuko y su tío se pararon en una esquina de la calle en el extremo norte de la ciudad, viendo la mancha del aceite en el río.
-No entiendo- dijo Zuko rotundamente -Pensé que iba a atacar la destilería sur para poder capturar al Avatar.
-Zhao no lo parece, pero es un estratega inteligente- dijo Iroh lentamente, sus ojos seguían el curso de una burbuja en el aceite -La Destilería Sur se había enterado del ataque y por lo que sé de Hakoda, es muy protector en lo que refiere a sus hijos. Es probable que los envíe a un lugar seguro. Y el novio de su hija no estaría más seguro que uniéndose a ellos.
-Él no está en la Destilería del Norte- terminó Zuko por él -¿Y en realidad Zhao pidió tu ayuda tío?- Iroh asintió.
-Y yo acepté- respondió cansinamente -Porque él piensa que puede penetrar la ciudad.
-¿Cómo lo hará exactamente?
-Sabes... En realidad no tengo ni idea. Creo que los muchachos de Coper comenzaron un rumor por error.
-Supongo que debemos usar eso en nuestro beneficio.
-Es tu decisión- Zuko suspiró.
-Bueno, hagamos un plan.
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-Katara...
-Shh, Arnook está hablando- Aang miró a su alrededor rápidamente.
Katara, Sokka y Yue estaban todos, sentados en la parte posterior de la sala central. Arnook estaba diciéndoles a todos lo que estaba sucediendo. Él acababa de explicar lo que Pakku y Katara le había dicho sobre el aceite de motor y nombró a Hahn como el líder de un equipo especial. Aang suspiró y puso una mano sobre la espalda de la joven.
-Katara- susurró de nuevo. Ella lo miró, ligeramente sorprendida -Necesito hablar contigo.
Katara lo miró por un momento más antes de ponerse en pie y tomar su mano, tirando de él hacia fuera de la sala central.
-¿Pasa algo malo?- preguntó con cautela una vez que estaban fuera -¿Estás bien?
-Katara- suspiró él, con los ojos pegados a sus pies -Soy el Avatar.
-Ya lo sé- sonrió ella un poco perpleja.
-Es sólo que... por eso estoy aquí ¿no?- dijo en voz baja, frotándose la parte posterior de su cuello -Para... No sé... resolver conflictos como este.
-Supongo- murmuró ella, empezando a comprender el rumbo que su tren de pensamiento seguía -Pero esto no es tu responsabilidad Aang.
-¿Y si el ataque es porque estoy aquí?- le espetó al verse descubierto. Katara abrió la boca para responder, pero no estaba segura de qué decir.
-Yo no había pensado en eso- admitió en voz baja.
-Estoy arrastrando a todo el mundo- suspiró -Tal vez cesarán el ataque si me entrego, por eso quería avisarte que he tomado una decisión- pero de repente ella tenía las manos sobre sus hombros, tratando de llevar su atención hacia ella.
-Basta ya, no digas eso- susurró, pero él todavía miraba sus zapatos por lo que deslizó sus manos desde los hombros hasta su rostro, obligándolo a mirarla -No irás a ninguna parte.
-¡Pero estoy poniendo a todos en peligro!
-¿Quién dice que no están aquí por mí y Sokka?- respondió Katara, sonriendo suavemente -Sabes que un montón de Dragones de alto nivel darían su nariz por atrapar a los hijos de Hakoda- Aang la tomó por las muñecas y sacó sus manos de su rostro.
-Supongo que eso es posible- admitió, desviando la mirada.
-Ya, no te preocupes- dijo ella, apoderándose de sus hombros nuevamente pues tenía la fuerte sospecha de que si no conseguía convencerlo, él saldría corriendo tan rápido como el viento -Nadie espera que seas algo más que Aang hoy.
-Gracias Katara- suspiró el chico sonriendo un poco -Pero espero más de a mí mismo. Hoy no voy a estar inconsciente en el sótano. Yo... yo voy a hacer una diferencia... esta vez.
Katara lo miró fijamente cuando él bajó la mirada al suelo de nuevo. Ella sonrió y dio un paso más cerca de él, enderezando su sombrero provocando que él la mirará.
-Apóyate en él ¿de acuerdo?- dijo en voz baja -y en mí si tu quieres- dicho eso sonrió.
-De acuerdo.
-Casi lo olvido- Aang la miró expectante -prométeme que no te irás, promete que no harás locuras como esa... aun cuando vuelvas a pensar que es tu culpa, jura que te quedarás conmigo.
-Yo...
-¡Promételo Sparky!
-Está bien- se rindió con un suspiró -Prometo no hacer nada estúpido, me quedaré aquí con ustedes.
Ella lo estudió un segundo y pareció quedar satisfecha porque lo apresó en un abrazo y con eso, ambos volvieron a entrar en la sala de centro, lo más silenciosamente que pudieron. Sokka estaba echando humo en su asiento y Yue se miraba terriblemente avergonzada, por no decir miserable.
-¿Qué pasó?- le susurró a su hermano.
-Nada- murmuró Sokka altivo -Acabo de señalar que Hahn es un idiota, así que no estoy autorizado para luchar. Aparentemente Arnook tiene una asignación especial para mí de todos modos.
-¡Sokka!- Katara soltó un suspiró sacudiendo la cabeza.
-¿Qué?, sé que tengo razón- gruñó. Yue hundió la cara entre las manos, gimiendo.
-¿Apenada por tu prometido?- dijo Sokka con los dientes apretados. Yue le frunció el ceño mientras que Aang y Katara se congelaron.
-¿Estás comprometida con Hahn?- susurró Katara dudosa. Yue volvió a gemir.
-¿Podemos hablar de esto más tarde?- de repente, la sala se vaciaba su alrededor.
-Oh, bien- suspiró Sokka, poniéndose de pie y marchando al frente de la sala.
Yue permaneció en su asiento, con el ceño fruncido. Aang y Katara se miraron desconcertados antes de levantarse y seguir a Sokka.
-¿Qué quiere que haga?- Sokka preguntó secamente cuando se acercó a Arnook.
El jefe lo miró con confusión.
-¿Pasa algo malo, Sokka?
-No señor, sólo que no puedo pelear y mientras Hahn irá a una misión secreta yo estaré aquí puliendo mi boomerang- respondió con voz apagada -Soy uno de los hijos Hakoda Jefe Arnook. Él mejor guerrero de mi tribu.
-Ya lo sé- dijo Arnook a la ligera -Por eso tengo una misión más importante para ti.
-¿Quiere que limpié con los demás el río?- cuestionó abatido, pero Arnook miró hacia la parte posterior de la sala donde Yue seguía ceñuda.
-No. Quiero que protejas a mi hija.
-¿Qué?
-Ella no es una maestra agua o una guerrera como tu hermana- dijo en voz baja Arnook.
Katara sonrió y fingió darse importancia cruzándose de brazos, Aang se echó a reír.
-Nunca fue su intención ser una contrabandista y yo necesito que tengas cuidado con ella- Sokka miró de nuevo a Yue, aún humeante en su asiento.
-Está bien- suspiró.
Aang miraba a Katara entre divertido y cautivado.
-Así que eres una poderosa guerrera ¿eh?- dijo mientras se echaba a reír.
-¡Hey!... puedo ser pequeña pero de hecho, soy una aceptable guerrera y la mejor maestra agua del sur- respondió Katara sonriendo.
-Entonces, ¿qué necesita que hagamos nosotros?- preguntó Aang a Arnook.
-Bueno... su padre los ha enviado aquí para estar seguros, así que tal vez sería mejor si Katara e incluso tú se quedaran en su habitación.
-No- dijo Katara al instante -Ya estamos aquí y vamos a ayudar- Aang se irguió y asintió con la cabeza, secundándola. Arnook sólo sonrió, sacudiendo la cabeza.
-Eso es lo que yo pensé que dirían- suspiró -Bueno, ustedes dos pueden ir con Pakku para ayudar a los Maestros Agua. Con todo lo que el aceite de motor hizo en el río, vamos a necesitar toda la ayuda que podamos conseguir- Katara asintió con la cabeza.
-Bien- dijo simplemente, tomando la muñeca de Aang al pasar frente a él -Parece que vamos a poner tu Agua Control a prueba.
-No te preocupes, eres una gran maestra- respondió a la ligera cuando se volvió y se dirigió a la puerta. Ella sonrió y le siguió. Sokka se trasladó a la parte posterior de la sala y se sentó de nuevo junto a Yue.
-Así que, ahora soy tu niñero- dijo rotundamente.
Yue lo fulminó con la mirada.
-¿Cómo puedes serlo cuando somos de la misma edad?- Sokka suspiró.
-Bien, tu papá me dijo que te protegiera- Yue miró hacia abajo.
-Bueno... no me importa pasar tiempo contigo- murmuró.
Sokka la miró suspirando otra vez.
-Yue...
-Oye, yo no estoy casada todavía- le espetó ella -Todavía puedo... disfrutar de tu compañía, ¿O no puedo?- Sokka no podía dejar de sonreír un poco.
-Vamos, busquemos un lugar seguro para ver- Yue asintió con la cabeza.
-Sé dónde podemos ir.
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Katara y Aang se fueron a la orilla del río, mirando hacia el barro que alguna vez fue agua limpia. Katara suspiró y miró hacia el otro lado. Era un río muy ancho y probablemente podía permitir el paso de una gran cantidad de dragones en sus barcos. Se trataba de una invasión a gran escala.
-Esto es grave- dijo Aang rotundamente. Katara asintió con la cabeza.
-Dañará el río durante semanas- murmuró -Y matará a todo tipo de fauna silvestre, también…
-¿Hay alguna manera de deshacerse de él?- se preguntó Aang en voz alta.
-Sí. Pero toma tiempo- suspiró ella -Básicamente, tendríamos que limpiar el río a mano. Pero no hay tiempo para eso, en este momento tenemos que acostumbrarnos a doblar el agua contaminada- Aang asintió con la cabeza y Katara se instaló en su postura.
Ella cerró los ojos, buscando el agua. Llegó con bastante lentitud, moviéndose irregularmente a través del aire. Miró el agua suspendida entre sus manos e hizo una mueca. El agua estaba oscura y turbia, era difícil de manipular. Aang trató de sacar agua del río por sí mismo, pero incluso él no pudo hacerla llegar hasta el contenedor para torpedos, mucho menos pudo congelarla.
-Esto va a ser difícil- suspiró Aang. Katara sonrió suavemente y le pasó el agua que ya tenía.
-Práctica con eso- dijo suavemente, mientras tomaba más agua del río. Esta se retorcía en sus manos, tirando poco a poco el aceite. Ella suspiró de nuevo -Odio esto.
-Estoy de acuerdo, pero no puede ser tan malo- murmuró Aang, concentrándose en su agua -simplemente toma algún tiempo acostumbrarse- trasladó una de sus manos demasiado rápido y el agua cayó al suelo, salpicando petróleo en sus zapatos. Katara lanzó su propia agua de nuevo en el río y contempló el desastre aceitoso.
-No creo que estamos listos para eso- suspiró ella, Aang no respondió. Momentos después, sin embargo, se quedó sin aliento.
-Demonios... si podía ser peor- Katara miró río arriba, un sólo barco estaba saliendo de la oscuridad de la noche.
-¿Mensajeros?- preguntó en voz baja, él negó con la cabeza -Oh no…
El próximo barco apareció, seguido de otro... y otro... y muchos más.
-Estamos en problemas.
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