Al fin el capítulo 9 de esta historia. Jaja, me tardo tanto en actualizar que no me sorprende acabarla el día de mi boda xD

Bueno ya, trataré de cambiar eso, lo prometo.

Disclaimer: La historia es mía pero los personajes y todo eso pertenecen a S.M.

Disfruten.


EL JUEGO EMPEZÓ

Giré mi cabeza distraídamente para observar a mis amigas, quienes charlaban sin parar y con muchos ánimos que yo no comprendía de donde sacaban. De reojo podía ver claramente a los tres chicos que caminaban vacilantes hacia nosotras. Incluso desde tan lejana distancia podía ver a Emmett y Jasper moverse con nerviosismo, claramente hechos un manojo de nervios. Su tensión contrastaba con la serena figura de Edward, quien caminaba relajado e incluso sonriendo de lado claramente divertido por el comportamiento de sus amigos.

Antes de que pudiera seguir observándolos llegar hasta nosotras, Alice me sacó de mis divagaciones con su voz cantarina y emocionada.

― Y bien Bella, ¿Te ha gustado la ropa que te compramos? ― acompañó su sonrisa de gato Cheshire con un encantador e inocente movimiento de pestañas haciéndome sonreír. No podía enojarme con ellas por comprarme toda esa ropa, aunque les haya casi rogado que no lo hicieran.

Asentí algo avergonzada ― Claro que sí Alice, es muy bonita― tartamudeé. Vaya, ahora los nervios de Emmett y Jasper se me habían contagiado. Y hablando de ellos, estaban a punto de llegar. Pareció que ni Alice ni Rose lo notaron, la primera aplaudiendo feliz y la segunda mirándose en su espejo de mano.

― Que bien Bella, porque pensaba conseguirte más prendas para este verano y…― Su monólogo fue cortado al notar la presencia de los tres chicos que ahora parecían más calmados, aunque Edward siempre lo estuvo, y nos miraban con sonrisas coquetas.

― Buenas tardes señoritas, ¿les parece si nos unimos a ustedes? ― preguntó Jasper como todo un caballero y haciendo notar su acento sureño. Alice rio nerviosa y pude ver de reojo a Rosalie acomodarse el cabello y la blusa mirando descaradamente a Emmett. Un escalofrío me recorrió la espalda y me sonrojé al notar la penetrante mirada de Edward sobre mí, con sus ojos verdes mirándome atentamente. Me aclaré la garganta y sonreí.

― Claro, adelante. ― respondí recuperando mi compostura y moviendo nuestras sillas para dejar espacio para las de ellos. Jasper tomó asiento junto a Alice, Emmett junto a Rosalie y Edward junto a mí, terminando entre él y Alice.

Todos portaban una sonrisa confianzuda dejando atrás los nervios. Aunque el silencio incómodo reinaba la mesa. Miradas de soslayo eran lanzadas entre todos y las sonrisas se agrandaban cada vez más y más.

― Que coincidencia encontrarnos aquí, ¿no? ― dijo Edward rompiendo el silencio. Yo asentí en acuerdo y Emmett se apresuró a responder con algo de torpeza.

― Aja, coincidencia. Una gran y extraña coincidencia. Nada más que eso. El destino. ¿Verdad? ― Alice y Rose lo miraron extrañadas y Edward lo golpeó en las costillas disimuladamente para callarlo de decir alguna tontería que nos dejara al descubierto. Captando de inmediato, cerró la boca y miró hacia la mesa rascándose el cuello, mostrando ahora sí el nerviosismo de hace rato. Jasper parecía estar mejor pero su sonrisa tonta y el movimiento compulsivo de sus dedos sobre la mesa decía lo contrario. Más que nada porque sentía la incomodidad entre todos y se la transmitíamos.

Mientras más nos mirábamos con nerviosismo más crecía la tensión. Llegó a tanto que podía cortarse con un cuchillo. Rosalie desviaba la mirada a otro lado, de repente actuando realmente tímida y dejando de lado su personalidad fiera. Alice en cambio, estaba muy callada, como si hubiera olvidado todos los temas de conversación existentes en la faz de la tierra.

Notando que nadie actuaría pronto, decidí que era momento de una intervención. Estaba a punto de decir algo, cualquier cosa, cuando Edward se acomodó en su silla y golpeó disimuladamente el hombro de Emmett, mandándole una mirada que claramente gritaba: Haz algo. Éste asintió y se aclaró la garganta y sacó un pequeño papel del bolsillo de su chaqueta, mirándolo con aprensión y paseando los ojos rápidamente a través de lo que sea que tuviera escrito. Sonrió complacido y se giró hacia Rosalie destilando confianza, llamando su atención ligeramente.

― Dime Rosalie, ¿En serio eres rubia? Es que, eres muy inteligente. ― le dijo. Mi boca se abrió sorprendida y miré con cautela la reacción de Rose, quien lo miraba con la ceja alzada y claramente enojándose más a cada segundo.

― ¿Insinúas que las rubias son tontas? ― preguntó molesta.

Oooh…

― No para nada ― respondió Emmett borrando su sonrisa confianzuda y moviendo los ojos en busca de ayuda. Se había dado cuenta muy tarde que su comentario cliché y estereotipado se la cobraría caro.

― Entonces, ¿insinúas que me tiño el pelo ya que soy lista? ― preguntó Rosalie aún más enojada que antes. Emmett parecía no saber qué decir, y ciertamente hubiera sido mejor que no dijera nada más si sólo iba a echar sal en la herida.

― No, lo que pasa es que conozco otras rubias y no son tan inteligentes― tartamudeó.

Doble oooh…

La cara de Rosalie estaba roja de la ira y no tardó en levantarse de la mesa indignada soltando un juramento entre dientes mientras se alejaba furiosamente con grandes zancadas. Emmett no tardó en seguirla escupiendo disculpas tartamudeadas que poco calmaban a Rose. Pronto los perdimos de vista y no pude evitar negar con la cabeza algo consternada e incluso divertida. Me acerqué a Edward disimuladamente.

― Tal vez debiste ayudarle con su escrito. ― murmuré en su oído. El asintió de acuerdo y sonriendo de lado. Nos miramos a los ojos unos segundos y luego nos giramos para ver a tiempo como Jasper sacaba su propio papel de su bolsillo, lo hacía bola y lo tiraba al bote de basura más cercano, temiendo meter la pata justo como Emmett. Me reí internamente. Al menos él pensaba antes de actuar.

― Iré a…ver unas cosas, por allá― dijo parándose y apuntando a algún lugar detrás de mí y tratando de alejarse rápidamente de ahí.

― Te acompaño― saltó Alice como un resorte, siguiéndolo a toda prisa. Jasper la miró sorprendido pero luego sonrió y extendió el brazo caballerosamente, Alice lo tomó y se fueron caminando sin prisas hacia algún lugar sumergidos en un silencio algo tenso.

El resto de la tarde la pasé con Edward, conversando de trivialidades. Me contó de su familia y de cómo les gustaba viajar cuando el tiempo lo permitía. Le conté sobre René y su nuevo esposo Phill. De Charlie y de lo torpe que puedo llegar a ser.

Reímos y compartimos muchas anécdotas, perdiendo el tiempo sin darnos cuenta hasta que en algún momento los otros cuatro aparecieron de nuevo, todos con un brillo especial en los ojos y grandes sonrisa. Agarrados de las manos con sus respectivas parejas confesaron que estaban saliendo y yo no pude evitar la emoción que me invadió en ese momento.

Alice y Rose me contaron como paso todo y cuando ya se hizo muy tarde, me despedí de todos y me encaminé a mi camioneta para ir de una vez a casa. Esperaba que lo mismo pasara conmigo y Edward pero al parecer no era exactamente el momento, ya que apenas nos conocíamos.

Al llegar a casa, le conté a Charlie mi día y no se podía creer, ni yo misma podía, que ya había hecho cinco grandes amigos que presentía serían eternos.


Siento que es un poco ñoña la historia, pero aún asi me gusta y pienso acabarla. Espero que les haya gustado.

Dejen reviews.

Atte. Jassy.