Palabras: 646.


LUNA Y ESTRELLAS

Observaba la esfera divina sobre él, brillaba hermosamente iluminando el prado en el cual se encontraba recostado.

El brillo que desprendía lograba relajarlo completamente, era un brillo hipnotizante al igual que el de las estrellas.

Comenzó a reconocer las constelaciones dibujadas el cielo. Distinguió entre ellas a Draco, una gran constelación, aunque pese a ello, no era muy brillante. Lupus le resultó fácil de reconocer también, una pequeña constelación, que posee una treintena de estrellas de segunda y tercera magnitud.

Y vio a Vela, su constelación preferida, con muchas estrellas brillantes, hermosa. Al verla solo podía recordar a su eriza, a Amy.

Observó nuevamente la luna y tras bostezar unos segundos, con ojos cansados imaginó su rostro en ella, y una serie de momentos cruzaron su mente.

Desde que se conocieron, desde que la salvó por primera vez, sus risas, sus abrazos, sus huidas, sus enojos, sus berrinches, sus celos, sus llantos, sus juegos, sus batallas, sus besos. Cuando le declaró sus sentimientos, y ella los aceptó, perdonando todos los errores cometidos; cuando hicieron oficial su noviazgo frente a sus amigos; cuando se pelearon por primera vez; cuando se reconciliaron por primera vez...

¿En qué momento su corazón comenzó a latir diferente al estar cerca de ella? ¿Acaso siempre fue así? ¿Por qué nunca se dio cuenta de ello?

Amy había cavado en lo profundo de su corazón, encerrándose sin intención de salir de este. Se había adueñado de él sin que pueda impedirlo.

Y le agradaba.

Todas esas molestias que le pudo haber causado en el pasado habían desaparecido, sin dejar rastro.

Todo en ella lo tenía cautivado. Cerró los ojos recordándola.

Su inocencia y dulzura, sus enojos y regaños, sus caricias y besos, sus miradas y sonrisas. Su actitud mandona y decidida, su determinación y optimismo, su fe y esperanza, su amor.

Amy tenía muchas virtudes y defectos que la hacían especial, que la hacían brillar de manera única.

Al igual que Vela.

Y con ese pensamiento, se dejó abrazar por los brazos de Morfeo.

Abrió los ojos con pereza al escuchar los golpes en la puerta. Observó la hora, la cual marcaba las 8:03 am.

Frunció el ceño, definitivamente mataría a quién la haya despertado de su lindo sueño.

Por supuesto que éste no era sobre un erizo llamado Sonic. Uhm, claro que no.

Caminó con fatiga hasta la puerta, la cual sería siendo golpeada por quien sea que estuviera tras ésta.

Al abrir la puerta sintió como su corazón comenzaba a latir rápidamente, al igual que desde los 8 años, cuando lo conoció. Su garganta se secó y sintió si docenas de mariposas estuvieran revoloteando por su panza.

Flores de todos los colores en ramos, se encontraban dispersos por todo su jardín. Salió de la casa sintiendo como sus piernas amenazaban con jugarle en contra.

Rosas, celestes, rojas, amarillas, naranjas, verdes, lilas, blancas. ¡Era como ver un arcoíris! El sol brillante y el canto de los pájaros solo hacían de la escena aún más hermosa.

Sintió una respiración en su cuello, y sintiendo como el corazón se le saldría del pecho en cualquier instante, volteó para observarlo, tan sonriente como siempre.

Sus ojos verdes la observaban con una mezcla de sentimientos. Amor, ternura, diversión, pasión. Abrió su boca para decir algo, mas de ésta no salió nada.

–Felices tres meses, Ames -Sonrió para luego abrazarla y besarla como tanto le gustaba.


¡Hola, hola!

En mi país son las 2 am y yo acá subiendo un capítulo para ustedes :'v

Este pequeño drabble salió de un momento de inspiración (que pocas veces ocurre). Espero que sea de su agrado :D

Gracias a todos los que siguen este fic y por sus reviews, juro que AMO leerlos y me llenan el corazón de felicidad.

Dejen sus reviews contándome que les pareció este Sonic cursi, y ¡nos leemos pronto!