Lamento mucho no haber podido actualizar ayer, ¡pero estoy con tareas hasta las orejas! Y es tan frustrante ¬¬…, demonios, sería capas de asesinar a los profesores, ¡pero lo malo es que siempre hay uno que lo reemplaza! T_______T y además me hiría a la carcel…, aunque… Muajajaj! Allá, aunque hayan clases, no son obligatorias, Muajajaja!!


Cupido

por

Angelique Braun


Capitulo 10: Contrato.

Escucharon nuevamente las voces de los chicos en otra habitación y se separaron mirando hacia la puerta.

- ¡Porque eres un pervertido! – resonó la voz de Sango por todo el lugar, Kagome suspiró y se excusó para ir hacia la sala, InuYasha se quedó mirando a la muchacha hasta que desapareció, la escuchó intervenir entre la pareja y luego todo se aproximó a lo que se diría paz.

¿Y ahora qué haría? No podía actuar como si nada hubiera pasado, porque sí pasó, él sí besó a Kagome y ya no había vuelta atrás, además no podía decir que no le había gustado porque eso sí era mentira, inclusive esa mentira sería peor que decir que no pasó nada.

Asimismo, Kagome debería entender que eso no debió haber pasado, ¿no? Él tenía novia y ella no podía tener alguna relación ya que no parecía dispuesta a enamorarse y salir del negocio de la mitología.

Emprendió su camino hacia donde estaban los demás y suspiró. Se mordió levemente el labio inferior y colocó sus manos en los bolsillos de sus jeans, miró como Miroku estaba a varios metros lejos de Sango y Kagome estaba entre ambos tratando de calmar los ánimos, pero al parecer, ninguno de los dos le escuchaba.

- oh, vamos, chicos – dijo mirándolos a los dos – se supone que no deben actuar así…

- ¡Pero él es un maldito libidinoso y siempre le será!

- ¡Que no fue mi culpa, Sanguito! – se excusó Miroku – ¡Fueron…! – miró de reojo a InuYasha y luego sonrió - ¡Fueron los fantasmas!

- ¿Fan… tasmas? – murmuraron al unísono ambas chicas, que se miraron y luego suspiraron. InuYasha pestañó un par de veces confundidos y rascó su cabeza, ¿de donde había sacado eso? Además, estaba más que claro que…

- ¡Fantasmas! ¡Oh, si! – interrumpió sus pensamientos Sango - ¿No pudiste buscar otra excusa? ¡Al menos pudiste haber dicho que estabas fuera de sí y te podría creer!

- ¡Estaba fuera de si! – exclamó de pronto Miroku.

- Eh…, creo que es hora de irnos, Sango – le dijo levemente Kagome.

- ¡No hasta que él se disculpe! – exigió, Kagome se volteó y miró Miroku rascaba su cabeza y rechina levemente sus dientes – Entonces, Miroku, ¿qué dices?

- lo…

- ¡Hey! ¿Te vas a rendir tan fácilmente? – interrumpió de pronto InuYasha, Kagome le fulminó con la mirada.

- ¿No puedes guardar silencio?

- ¡Ja! ¿Y tú?

- pues yo no estoy agravando el hecho, idiota.

- ¿Segura? Estás denigrando a Miroku, ¿te parece poco? Además, ¿a quién le llamas idiota?

Miroku escuchó atentamente la discusión de su amigo con la señorita Kagome, luego posó en su vista en Sango, que observaba a Kagome apretar su puño y objetar en su defensa, InuYasha se acercó un poco más a la señorita Kagome y esta, a su vez, avanzó un paso. En ese momento, Miroku se acercó a Sango y tomó su mano, observó como un sonrojo atravesaba la faz de la chica y luego besó su mano como si fuera una valiosa joya que estaba en sus manos.

- disculpadme, hermosa señorita, pero no he podido evitar hacer lo de antes, si bien es cierto, no debió suceder, le ruego que disculpe a este honrado caballero que tiene a sus pies – recitó Miroku haciendo una leve reverencia, Sango pestañó sonrojada y sonrió levemente.

- ¡Y tú eres una bestia de dos patas! – se escuchó la voz de Kagome.

- ¡Ah! ¡Miren quién habla de bestias! ¡Al menos no tengo dos alas que aparecen de mi espalda! – Kagome abrió su boca, pero luego se volteó enojada, cruzó los brazos en su pecho y murmuró varias maldiciones hacia el chico haciendo un mohín, mientras que InuYasha sonrió victorioso – jaque mate.

- no te creas tanto, niño cabeza – susurró sonriendo malévolamente, InuYasha le miró extrañado y resopló alzando una ceja.

- ¿Qué tanto murmuras, cosa mutante?

- ¡Que no soy una cosa mutante!

- ¡A que no! ¿Cuándo haz visto a una chica con alas? No…, espera, no me respondas – observó como Kagome se volteaba hacia él, pero cuando le iba a decir algo, este otro exclamó mirando a su compadre - ¡Hey, así que ya haz arreglado todo!

- Si, ¿quieren ver una película?

- Ninguna cursi – objetó InuYasha, Kagome le miró de reojo y luego alzó su muñeca hasta su vista, suspiró y elevó su vista hacia la cara maravillada de Sango por lo que le decía Miroku, sonrió melancólicamente y volvió a suspirar.

- creo que yo…

- ¡Kagome, kagome! – le interrumpió InuYasha empujándola hacia la cocina – me ayudarás a preparar pop corn (o palomitas de maíz o cabritas…, xD como gusten) – le ordenó, Miroku asintió y le indicó a Sango donde debía sentarse, luego él corrió hacia su habitación y regresó con una gran bandeja con varios CDs en su interior.

- oye, yo…

- ¿qué prefieres? ¿Cerveza, refresco o jugo?

- ¿Qué tal nada? InuYasha, me tengo que…

- ¡Nada! ¡Okay! – exclamó InuYasha interrumpiendo todas las oraciones que decía Kagome, la chica suspiró y miró a su amiga…, se veía realmente feliz. Observó de reojo la silueta de alguien y se tensó, caminó hacia allí y antes de que pudiera hacer algo, escuchó la voz de Sango llamándola y preguntándole qué pasaba. Kagome posó su vista en ella y observó la expresión que tenía, luego en Miroku que alzó una ceja. InuYasha pasó a su lado con tres vasos y justo en ese momento, observó que un destello se fundó en el cuerpo de Sango, que ladeó su cabeza esperando la respuesta.

- yo… - balbuceó apenas, observó como el ser apuntaba nuevamente y negó con la cabeza – lo siento, pero me tengo que ir.

- ¿A esta hora? – preguntó Miroku – no, es muy tarde, o por último, que InuYasha te acompañe.

- ¿Qué? ¿Yo? ¿Por qué? No…, no quiero ir – objetó InuYasha cruzando sus brazos y dándole la espalda, Kagome le miró de reojo y dio un leve salto cuando observó una larga cabellera en vez de la corta que tenía.

- Inu… ¿InuYasha?

- ¿Qué?

Lo observó volteándose hacia ella, pero parecía estar todo en normalidad, por lo que suspiró y negó con la cabeza, se escuchó el sonido del microondas e InuYasha fue hacia la cocina. Kagome le miró y luego miró la ventana.

Sencillamente, él, no entendía los movimientos de Kagome. Si, era muy hermosa cuando era normal, pero también, había ocasiones en las que sin voluntad propia la normalidad se escapaba y era realmente desconcertante. Terminó de preparar las pop corn y cuando se dirigió hacia la sala de estar la encontró sentada frente de Sango que murmuraba algo que no logró escuchar, mientras que Miroku tomaba su cerveza tranquilamente.

- es por culpa de tu orgullo, Kagome – escuchó que le reclamaba Sango.

- ¿Qué? ¿Crees que es mi culpa? ¿y ahora qué hice?

- ¿Cómo qué hice? Lo sabes muy bien.

- ¡Hey, eso no fue mi culpa!

- no culpes a otros.

- ¡Sango, no me estás ayudando! – reclamó Kagome, InuYasha se sentó al lado de ella y comenzó a comerse lo que él había preparado, esperó a que alguien colocara una película en el DVD y después de casi quince minutos en un muy extenso y penoso silencio, él resopló y recién en ese momento, observó una gran cantidad de papeles en las manos de Kagome.

- ¿Qué es eso?

- ¡Por fin se dio cuenta! – exclamó Miroku – es para ti, ¿no, señorita Kagome?

- si, lo es.

- haber, dámelo – ordenó InuYasha, pero Kagome solo le miró y no soltó los papeles - Kagome, dámelo – repitió la orden, pero la chica simplemente meneó su cabeza – oye si es mío, yo tengo derecho, así que dámelo – volvió a ordenar, pero la chica simplemente apretó sus dedos contra el papel, alzó su vista a su amiga y suspiró – gracias – ironizó cuando Kagome al fin se lo entregó - ¿Un contrato?

- es para que… te vuelvas más fuerte – dijo sin mirarlo Kagome.

- ¿Y quién lo envía? Además, ¿un contrato para volverse más fuerte? ¿De donde han sacado eso?

- te lo han enviado para que te unas a los seres mágicos, InuYasha – felicitó Miroku sonriendo.

- ¿Por eso es que Kagome está enojada?

- no estoy enojada.

- de hecho, se está culpando – tradujo Sango.

- ¿culpándote? ¿Por qué?

- es que… - se volteó hacia él y frunció el ceño – solo lee el maldito contrato, ¿de acuerdo? Además, no tengo por qué responder tus preguntas.

- si lo tienes que hacer, eso fue lo que ordenó Totosai – le recordó InuYasha, Kagome se levantó de su lugar y se fue hacia el lado de Miroku.

- Y bien, ¿qué película veremos?

- pues… ¿Titanic? ¿Romeo & Julieta? ¿Don Quijote de la Mancha?

- ¿Qué tal una de acción? – recomendó Kagome, pero Sango negó con la cabeza y apuntó la carátula de Titanic - ¡Oh, por favor! Esa película la haz visto más cantidad de veces de las que te han llamado por tu nombre.

- ¿Y? Es bonita, además…

- siempre hay acción en mi trabajo, lo sé, lo sé, Koga dijo lo mismo.

InuYasha alzó una ceja y se concentró en la lectura. Allí aparecía su nombre completo, edad, estado civil, número en el registro civil…, de hecho, parecían tener todos, pero todos sus datos, una cosa que desconcertó a InuYasha.

- oye, Kagome – llamó a la chica que alzó su cabeza hacia él – ustedes por ser cupidos, ¿saben los nombres de todas las personas?

- algo así…, no del cien por ciento de las personas, pero con un cincuenta por ciento basta.

InuYasha hizo una o con su boca y regresó su vista hacia el contrato. Allí aparecía la fecha en la que había visto a Kagome por primera vez, luego cuando había visto a Totosai y los horarios en los que él entrenaba con Sango para manejar más la espada. También estipulaba los problemas que parecía tener.

Bostezó levemente y miró de reojo a las tres personas que se reían y continuaban seleccionando las películas. Observó como Kagome les mostraba solo películas de acción y una que otra de terror, aunque indicando que no le gustaban esas, percibió que mantenía una sonrisa fija en su rostro, sus ojos ya no brillaban tanto, pero allí había algo de brillo del cual recordaba que hubo cuando estaban en su habitación.

Se dio una abofeteada mental y escuchó que alguien le reclamaba para que continuara leyendo y así lo hizo por unos segundos, pero luego, no soportó y elevó su mirada. Por lo que después de unos minutos repitiendo eso, se saltó todas las condiciones y leyó el final del contrato.

- Yo, InuYasha Taisho, afirmo haber leído todo este contrato y afirmo, también, estar de acuerdo con todas las condiciones… bla bla bla, que se afirman el día… bla bla bla… ¿y donde se firma? – murmuró, observó que había una leve flecha roja y sonrió encontrando una línea en donde debía colocar su firma.

- ¿no haz olvidado nada? – escuchó la voz de Miroku.

- ¿Ah?

- Digo, si no haz olvidado leer alguna parte del contrato.

- ¿Qué? ¿Eh? Pues…, no, he leído todo el contrato y lo entiendo todito enterito – mintió fabulosamente, ya que en ese instante, Miroku asintió y continuó debatiendo en cuál sería la mejor película para ver.

- ¿Y qué tal un karaoke? – propuso de pronto Kagome – aquí hay uno…

- ¡No, soy una muy mala cantante!

- ¿Mala cantante? Lo dudo, mi bella sango, tienes una voz tan armoniosa cuan canto de ángeles en el cielo del paraíso – recitó besando las manos de Sango, Kagome colocó los ojos en blanco y miró hacia otro lugar, mientras continuaba escuchando los halagos de Miroku hacia su amiga. Posó su vista en InuYasha que leía entre líneas una que otra hoja y que luego dejaba el contrato en la mesa de centro, colocando un lápiz en sus manos. Él no parecía percatarse de que ella lo observaba, pero, ¿planeaba firmar el contrato así como así? Para cuando regresó a la tierra, observó la firma de InuYasha en el contrato y le miró unirse a la plática sobre cuál película ver.

- InuYasha, ¿estás seguro del contrato? ¿Lo leíste todo y no tienes ninguna queja?

- Si, ¿Por qué? - InuYasha le miró como si ella fuera un marciano de Júpiter y suspiró, tomó el contrato en sus manos y alzó su vista hacia InuYasha que hablaba animadamente con los demás chicos, ¿de verdad había leído el contrato? – esta es muy buena, ¡hay mucha sangre!, igual hay momentos cursis – comentó apuntando una película, ladeó su cabeza al encontrar a Kagome mirándolo pensativa - ¿Qué pasa?

La muchacha suspiró y negó varias veces con la cabeza, agachó su mirada y atrajo el contrato a su pecho, frunció levemente el ceño y al elevar su mirada, se encontró con Sango mirándola preocupada.

- ¿Pasa… algo?

- tengo un mal presentimiento.

- ¿Uno malo? ¿Sobre qué? – inquirió Sango preocupada.

- No…, nada importante, ¡es que presiento que reclamarán por algo! – exclamó ruidosamente, actuando de una manera muy penosa para tratar de calmar a su amiga, no podía destruir los bellos momentos que estaba pasando con Miroku, quizás otro día le diría por qué estaba así – bueno…, me tengo que ir, ¡debo entregarle esto a Myoga!

- ¿Myoga? – preguntaron los chicos.

- un anciano muy sabio – tradujo Sango, Kagome elevó una mano y les sonrió.

- ¿Se va a ir así como así, señorita?

- claro, me puedo ir volando – respondió Kagome a Miroku apuntando la ventana, se despidió de todos y desapareció de pronto, Sango suspiró y apuntó una película que tenía Miroku en sus manos.

- ¿Qué pasa?

- Yo también… tengo un mal presentimiento.

InuYasha observó como Miroku trataba de calmar a Sango diciéndole cuanta cosa cursi se le pasaba por la cabeza, ¿una persona que solo hablaba de fantasmas podía recitar poemas tan cursis que te hacían vomitar? Si…, y Miroku era la prueba irrefutable de ello.

Observó la ventana más cercana y luego posó su mirada en el lápiz con el que había aceptado el Contrato…, no podía haber una clausura que le perjudicara, ¿no es cierto? Él era una persona común y corriente como para que lo perjudicaran, no planeaba convertirse en un muñeco de madera como Pinocho, tampoco quería obtener la figura del ogro Shrek o del jorobado de Notre Dam, ¡él era mucho más guapo! ¿Para qué evitarlo o negarlo?

Una sonrisa orgullosa atravesó su rostro y se levantó del sillón, Miroku le miró extrañado, pero no le tomó importancia. Fue hacia su habitación y buscó su teléfono celular entre sus cosas, una vez que encontró el objeto tecnológico, marcó un número y sonrió una vez que le contestaron.

- Kikyo, esta noche… saldremos a comer – ordenó contento con su idea. No planeaba quedarse tocando el violín o interfiriendo en una pareja, no podía pedirle a Kagome que lo acompañara porque pese a que ella era linda, era una chica mutante, terca y orgullosa, además de rara, así que… ¡Saldría con Kikyo y lo pasaría estupendo! Se olvidaría de todo y de todos, ¡y al demonio con ese contrato! Total, no era un Ceniciento, así que…

¿Qué podría salir mal?

u____________uU


Recomendación: nunca decír "¿Qué podría salir mal?" Porque siempre va a haber algo peor…, muajajaja!

Y esa recomendación la dejaré como avance, no tengo mucho tiempo…, ¡solo quiero dormir! Acabo de terminar con un proyecto escolar y aun tengo tareas, pero he estado estas ultimas dos semanas trabajando en él, ¡si ni siquiera he escrito algún cap! Malditos profesores ¬¬…, pero como ando media apurada…, me iré directo…!

Agradecimientos.!

Dientes de Leon

Setsuna17

Shecid Cullen

Y gracias a los que colocan alarmas y colocan a esta historia en sus favoritos.

Lamento mucho no detallar mis agradecimientos como siempre, pero no quiero que mi madre se enoje por estar en el pc en vez de terminar mis trabajos y creanme que eso es peor que estar llenas de tareas u.u porque es la unica con la cualidad que hacer que yo no pueda estar en el PC… O.o …, bueno bueno…, ¡aunque les apoyo con la opinión de Kikyo! Pero… aún tengo planes para ella… Muajajaja! Porque después del siguiente capitulo, las cosas se colocarán mucho mas raras… ¡Muajaja!

Jejeje…

Nos vemos! (Quizás el proximo Sabado ) Bye bye! xDD

Saludos y cuidence!

n__________n