Capitulo 10 Amarga despedida
El caballero de capricornio se encontraba en su habitación preparándose para una nueva sesión de entrenamientos de alta calibre, cuando alguien toco a su puerta. Del otro lado una chica de melena rizada rosa pálido le esperaba con una barra de chocolate en su mano.
-Toma es para ti- Shura tomo la barra de chocolate mirando un tanto incrédulo a su visitante, ella a como pudo intento explicarse.
-De donde vengo no solemos tener mucho trato directo con otras personas, y pues creo que mis palabras debieron ser menos… hirientes.-
-No tienes por qué disculparte, realmente tenias razón, las batallas no se ganan cuando los soldados pelean con deseos de morir.-
-Sabes aun cuando cometiste errores que costaron vidas, lo hiciste por tu lealtad a la diosa de la sabiduría. Fuiste victima de un engaño como muchos, la culpa no recae en ti.-
-Entonces en quien?- La pregunta de Shura encontró de inmediato su respuesta, aunque de alguien que no estaba previsto que participara.
-En mi!- Ninguno de los dos se había percatado de que Saga venia de camino, y alcanzo a escuchar parte de la conversación así que no dudo en dar su opinión.
-No! la culpa fue de Arles, tu solo fuiste su victima como todos, mi hermano te uso para apoderarse de mi Santuario y del planeta entero!- Ahora era Athena quien llegaba del otro lado entrando también en la discusión. En fin, Graciela estaba convencida de que en esa mansión la discreción no era una práctica común.
Una tercera voz vino a romper el hilo de la discusión, se trataba de Mitchelle quien venia acompañada por Kanon, la chica se veía bastante preocupada.
-Siento interrumpirles, pero Athena acabo de recibir un mensaje de Aurora, y por lo que descifre tiene que ver con Hyoga. Acompáñame por favor.-
-Por supuesto vamos, Saga, Kanon quieren acompañarnos, así permitiremos que Graciela y Shura puedan terminar su conversación. –
Los gemelos siguieron a las dos chicas rumbo al salón en donde Aurora había dejado la caja con las pertenecías de los antiguos caballeros de bronce. Athena le paso la prenda que había sido propiedad de Hyoga, la del rayo azul concentro su cosmos energía para poder acceder a los rastros energéticos del antiguo cisne. Al instante le pasó la prenda a Athena y le pidió que se concentrara en rastrear la energía pero descifrándola al mismo tiempo. Saori se estremeció al percibir aquella sensación, sin más, soltó la prenda y salió del salón bastante perturbada. Saga fue detrás de la peli morada, la chica no podía ocultar su rostro frente al gemelo, sentía que le faltaba el aire y dejo escapar lágrimas de tristeza. No supo él como paso, pero en un instante una fuerza casi incontrolable le llevo a abrazarla con fuerza, Saori al sentirse en sus brazos sintió la libertad de poder llorar y así lo hizo.
En alguna región de Siberia Aurora y Camus caminaban en busca de Hyoga, la impaciencia de Camus comenzaba a sentirse. Sin más explicación Aurora tomo la mano del caballero de los hielos desconcertándolo con esa actitud. Si era verdad que la chica actuaba de repente de manera imprevisible, él la sentía un tanto territorial con respecto a su espacio personal. Así que el gesto de la chica le resulto muy sospechoso y un horrible presentimiento comenzó a apoderarse del caballero.
-Que sucede, hay algo que me estas ocultando, a noche me gruñiste por la manta y me mandaste a dormir a la otra esquina de la habitación y ahora… Que demonios no me has dicho!?-
La del rayo oro rubí sabia que le debía una explicación a Camus así que comenzó de la manera más apropiada que encontró.
-Desde que seguí el rastro de Hyoga me percate que la energía que emanaba de él no se parece en nada a la del resto de los de bronce.-
El miedo de Camus fue creciendo de mas en mas, que quería decirle la chica con eso?
-Sabes donde esta Hyoga o no!?-
Era evidente que algo no era normal, Camus estaba comenzando a perder el control y por ello su acompañante decidió encender su cálido cosmos. Una luz de color oro rubí cubrió el cuerpo de Aurora y de cada célula de su ser comenzó a emanar una energía que trasmitía paz y seguridad. Después hablo al caballero con un tono de voz dulce, pero bastante claro.
-Si, y voy a llevarte, pero antes necesito que te calmes.-
Tomando firmemente la mano del acuario la chica les orbito al sitio en donde encontrarían a su antiguo alumno. Camus conocía muy bien ese lugar, estaban sobre placas de hielo, las que cubrían el sitio en donde yacía el cuerpo sin vida de la madre de su antiguo pupilo. En su último combate que sostuvo con su alumno, él mismo, se había encargado de perder en el fondo del mar el barco en donde reposaba la mujer. Camus miro a todos los lados tratando de ver si se podía divisar la presencia de Hyoga por ahí. Aurora se vio obligada a revelarle su ubicación.
-Estas buscando en el sitio incorrecto, es hacia abajo donde tienes que buscar.-
-Pero, que dices hacia abajo solo esta el mar!-
-Camus de acuario mira a mis ojos y dime que ves?-
En un instante los ojos color ámbar de la peli roja comenzaron a destellar y el caballero comenzó a sentir que se perdía en lo que él hubiese descrito como una visión o mejor dicho una regresión. Hyoga se encontraba sentado en aquel sitio sin poder explicarse a si mismo el porque estaba ahí. Había una fuerza que lo atraía hacia ese sitio, algo le llamaba, la fuerza del llamado le hizo acercarse a una zona en donde el hielo era más frágil. En un instante el chico vio que el hielo que se encontraba en sus pies comenzaba a quebrarse y sin mas cayo al mar.
El caballero de acuario presencio como el chico se iba hundiendo en el agua sin hacer el mínimo esfuerzo por luchar. Hasta que en un instante, este entrego su ultimo aliento y desapareció en el fondo.
Aurora tomo la mano de Camus para hacerlo reaccionar, los ojos de la chica volvían a su color ámbar habitual, mientras que Camus estaba tratando de descifrar todo aquello que vio.
-Que fue eso! Dime que es mentira, es solo una ilusión!-
-Mis ojos tienen el poder de mostrar el pasado, así como el futuro cuando la energía así lo permite. Lo siento Camus no lo hubieses creído si te lo hubiese dicho, pero lo que has visto paso, por desgracia.-
-El no era un suicida! Que diablos le ocurrió!?-
-Parece que los olimpos fueron capaces de borrarle sus recuerdos, pero el lazo que tenía con su difunta madre era algo más que mental. Según pude percibir la energía de su madre le guio hasta este sitio, aun si él ni siquiera era consiente de ella.-
-Quieres decir que el espíritu de su madre lo llevo al suicidio! Eso es una locura!-
-Quiero decir que Hyoga estuvo tantos años obsesionado con estar junto a ella, que aun después de que perdiese su memoria esa energía, la de su obsesión, seguía impregnada en sus células. Sentía que algo le llamaba a venir a este sitio y siguió el llamado, hasta que las circunstancias le hicieron tener ese desafortunado accidente. El hecho de no recordar nada de su pasado pudo haber sido la causa por la cual se entrego al mar de esa forma tan sumisa, sin embargo que hubiese luchado o no por su vida, en este sitio tan solitario e inhóspito y sin la protección de su cosmos, dudo que alguien hubiese venido a ayudarle. Su muerte fue un accidente, no un suicidio.-
El fuerte y siempre frio caballero de Acuario sintió que la fuerza le abandonaba, por un instante tuvo la sensación de que caería al suelo victima de un profundo dolor. De todas las posibilidades que su mente había creado esta era la única que jamás había si quiera imaginado. En un segundo cayo de rodillas dejando escapar algunas lagrimas por aquel que en un pasado fue casi como un hijo. Justo cuando creía que el dolor era inevitable, sintió un increíble y agradable calor que se posicionaba a su alrededor como un tierno abrazo. Si, eran los brazos de su compañera que le rodeaban y con su cosmos energía color oro rubí cubriendo por completo el cuerpo del caballero dorado, haciéndole sentir libre de aquel insoportable dolor. En su corazón una voz interna le dejaba claro que él no era culpable del triste fin de su antiguo alumno, y que ahora, el chico se encontraba reposando en paz junto al espíritu de su amada madre.
La voz de Aurora le hizo regresar a la realidad, aunque ahora él se encontraba mas tranquilo.
-Camus despídete de él, recuerda que Athena y el resto del equipo nos esperan. Te juro por mis orígenes que Hyoga esta en paz y que en donde ahora se encuentra es un mejor sitio.-
Camus le dio una sonrisa a su compañera y tomando su mano se puso de pie, para enviar un último pensamiento de paz para su antiguo alumno. Concentrando su cosmos energía creo en su mano una hermosa figura de hielo en forma de un pequeño cisne, colocándola en el suelo como señal de respeto para quien fue su mejor alumno el leal y valiente caballero de cygnus.
Al día siguiente en la mansión de campaña de Saori todos los caballeros y amazonas se reunieron para brindar un pequeño homenaje al desaparecido caballero del cisne. Athena le envió su bendición, después de dedicarle un pequeño y emotivo discurso a su querido amigo. Si Hyoga había sido para ella más que un caballero, un buen amigo, el dolor de la chica se reflejaba en la tristeza de su mirada. Sin embargo había que continuar en honor a sus antiguos caballeros de bronce que más de una vez sufrieron penurias por ella.
Los días siguieron pasando y la fecha de encontrarse con Poseidón estaba cerca, los caballeros y amazonas se reunieron con la peli morada para prever todas las posibilidades existentes. Una cosa era clara, la única forma de restablecer el equilibrio de los mares era volviendo a liberar a Poseidón de la vasija en que la misma diosa le había encerrado, para después convencerle de tomar su puesto como rey de los mares sin querer destruir el resto del planeta. Nada sencillo después de su último encontronazo con el Dios, sin embargo el haberle encerrado en esa urna por tantos siglos era una de las causas de que el mar hubiese perdido su equilibrio. Cada Dios debía ocuparse de proteger y equilibrar su reino, y sin Poseidón, los mares de la Tierra se habían vuelto un verdadero desastre. Así pues, consciente de su antiguo error y sin dejar de pensar en el peligro que conllevaba su única solución, la diosa decidió aventurarse junto a un pequeño grupo de dorados y amazonas con el fin de liberar a su "queridísimo" tío Poseidón.
La simple idea le daba escalofríos a Kanon, ya que era consciente de que el emperador de los mares no le dejaría ir sin antes hacerle pagar por haberle manipulado a su antojo en el pasado. En fin, el gemelo menor sabía que no existía otra forma de detener el desastre que liberando a su peor pesadilla del jarró í que poco a poco iba haciéndose a la idea de que quizás estos días que le quedaban antes de partir a la misión pudiesen ser los últimos de su vida.
Kanon observaba a su hermano entrenar junto a Saori quien le daba unas patadas al pobre de Saga que en momentos casi lo hacian volar. Sin poder evitarlo una pequeña sonrisa se le salió de sus labios, recordando como él y su hermano de pequeños solían darse peores patadas durante sus entrenamientos en el antiguo santuario. En aquellos tiempos aun había una relación cariñosa entre él y su gemelo, como echaba de menos aquellos momentos. Una peli roja de ojos verde-azulado le observaba, sintiendo claramente la nostalgia que él transmitía, y sin mas se acercó sigilosamente por su espalda rodeándole con sus brazos.
-Porque no te acercas un poco a él, estoy segura que él se muere de ganas por reanudar su relación contigo.-
La calidez de su abrazo hizo que Kanon le atrapase sus brazos, como deseando que ella no le soltara y de esa forma el poder acomodar su espalda sobre el pecho de la chica.
-Nos hemos hecho tanto daño en el pasado que dudo que eso sea una buena idea muñeca.-
-Vamos inténtalo, después de todo mas se perdió en la guerra no crees?-
Así depositando un beso en la mejilla de su gemelito diabólico, Mitchelle se alejó en busca de Aurora para prever con ella algunas cosas para su próxima misión. Kanon vio que la idea de su chica no parecía tan descabellada, después de todo si estos eran sus últimos días porque no intentar llevarse a la tumba el recuerdo de pasar un buen momento junto a su hermano, claro si este se lo permitiese.
Saga termino su entrenamiento con Saori cuando de camino a la ducha se cruzo a su gemelo quien le paso un balón de básquetbol. Si, había de todo en aquella mansión hasta una pequeña cancha de juego.
-Que dices, te mides conmigo o me tienes miedo hermanito?-
Si había algo que Saga no podía dejar ir era un desafío, y pues gustoso acepto el de su hermano.
Los gemelos pasaron casi dos horas luchando campalmente por arrebatarse mutuamente el dichoso balón, los puntos iban en empate 10 a 10 y aquello parecía no tener fin.
-Vaya Kanon te has mejorado, yo que creí, que andar detrás de tu novia la peli roja no te daba tiempo a concentrarte.-
-Ya vez deberías de buscarte una chica tu también hermano, quien sabe quizás hasta se te quite ese mal humor. Si no es que ya tienes tu vista puesta en alguna.-
Los nervios de que su hermano pudiese descubrir sus sentimientos por Athena hicieron que Saga sacase un comentario un tanto agresivo contra su gemelo.
- A diferencia de ti hermanito yo si tomo en serio esta nueva oportunidad que Athena nos ha brindado.-
Kanon no aprecio en nada el comentario de su hermano mayor, le parecía mentira que con su gemelo no pudiese llevar otro tipo de conversaciones que no fuesen criticas o reproches, así que sin mas atrapo el balón y paro el juego. Mirando a los ojos a su hermano le dejo sus puntos muy claros.
-Lo mio con Mitchelle es en serio. Estoy enamorado de ella y como la experiencia me ha enseñado que no tenemos asegurados nuestros días, pienso estar cerca de aquellas personas que me interesan, al menos, el poco tiempo que me quede de vida.
Saga comprendió que las palabras de su hermano no eran de juego, se sentía la preocupación en Kanon desde que Athena había desvelado su plan de liberar el alma de Poseidón. Sabía lo que su hermano había orquestado en un pasado a expensas de manipular la voluntad del emperador de los mares, y aunque el mayor no lo dijese, él también temía por el futuro de su gemelo. Kanon estaba por abandonar del todo la cancha cuando Saga lo detuvo tomándole por el hombro.
-No vas a morir, Athena no permitiría que él tomase venganza contra ti.-
-Vamos Saga como si eso te importase, no te importe hace años que mas te da ahora, no se porque diablos estoy perdiendo mi tiempo contigo.-
Así, soltándose del agarre de su hermano gemelo y convencido que jamás podría llevar una relación sana con él, Kanon abandono la cancha dejando a Saga en medio completamente solo y con un sentimiento de culpa por no saber enterrar su maldito orgullo y así poder abrir su corazón delante de su hermano. Una idea comenzó a atormentarle, y si estos fuesen realmente los últimos momentos que le quedaban junto a su hermano.
