A/N: ¡Hola! He aquí un nuevo capítulo. Siento la demora (entré a clases esta semana) y me atrasé en contestar sus reviews, pero estoy muy agradecida por cada uno de ellos. Los de este capítulo los contestaré todos :). Ahora, unos cuantos comentarios: Y ahora respecto al fic XD Pues, sólo quedan dos capítulos para que acabe, gracias por la acogida que ha tenido hasta ahora.

El próximo capítulo tendrá lemon (la tensión entre estos dos es insostenible) y me las ingeniaré para acabar la historia de forma entretenida, para seguir con el estilo del fic. Y otra cosa, traduje un oneshot hace pocos días, si pueden pásense por ahí y cuéntenme qué les pareció, porque yo me reí mucho con él. (:

Disclaimer: Naruto no es mío, es de Masashi Kishimoto.

Capítulo X
Me solía quejar de que no me hablabas y ahora… cómo quisiera que no lo hicieras

—¿Tú… aún me amas?

Sasuke sabía que se estaba jugando el todo por el todo con aquella sorpresiva pregunta. Y para su pesar, un muy incómodo silencio se formó entre ellos. El Uchiha se removió incómodo en su lugar, mientras esperaba la respuesta de la chica, o por lo menos alguna reacción de su parte.

Porque aún tiene que haber algo… por más mínimo que sea…

Pasó un largo tiempo sin que Sakura dijera palabra alguna. Era como una interminable tortura, él era un hombre paciente, pero en esos momentos tenía que valerse de todo su autocontrol para no tomarla por los hombros y sacudirla violentamente hasta que se dignara a contestarle. ¡Lo que fuera! Aunque sabía que eso sólo empeoraría las cosas entre ambos y no podía permitirse eso. No de nuevo.

Pero, ¡maldición! Lo estaba matando de ansiedad. Sabía que no era una simple pregunta, pero al menos podría contestarle de algún modo; bien podía rechazarlo, insultarlo, golpear, largarse a llorar… ¡joder! Incluso si se reía en su cara sería mejor que su gélido silencio.

Sasuke estuvo a punto de plantearse seriamente la posibilidad de torturarla con el sharingan para hacerla reaccionar, cuando sorpresivamente la kunoichi alzó la vista hacia él, su rostro totalmente impasible. El Uchiha parpadeó y luego frunció el ceño, examinando sus facciones.

Nada. Absolutamente nada. Parecía que ni siquiera le había importado lo que acababa de preguntarle.

Apretó los puños dentro de sus bolsillos, conteniendo su irritación. Obviamente no esperaba haberse encontrado con sus ojos verdes llenos de lágrimas y que lo abrazara con fuerza, diciéndole que aún lo amaba con locura desenfrenada (eso habría sido lo ideal), pero por lo menos se esperaba alguna reacción perceptible.

Pero dentro de su irritación, el Uchiha se vio acometido por un pensamiento repentino. ¿Acaso ya era demasiado tarde para tener algo con Sakura?

—¿Por qué?

La voz de la chica interrumpió sus reflexiones, provocando que se tensara ligeramente; su voz parecía la de otra persona.

¿Por qué? —repitió Sakura, bajando de nuevo la vista y jugando distraídamente con la tela de su vestido—. ¿Por qué me lo preguntas justamente ahora?

—Sakura… —comenzó él, aunque sin saber muy bien qué más decirle.

—Nunca demostraste ningún interés por mí o por mis sentimientos en el pasado —el Uchiha cerró los ojos por un momento, recordando la confesión que Sakura le hizo cuando abandonó Konoha. Muchos años atrás—, y que me lo preguntes ahora es muy extraño, Sasuke.

—Sakura, no te lo pregunté para atormentarte ni nada similar —le aclaró, suponiendo lo que estaba pensando la chica—. Sólo sentí la necesidad de preguntarlo porque -

—¿Porque es una buena forma de medir tu orgullo, verdad? —lo interrumpió la ninja-médico, forjando una mueca.

—Sakura, no seas idiota —Sasuke se molestó por el dejo mordaz y amargo que denotaba en su voz. Definitivamente ese tono no iba con ella—. Eso fue lo último en lo que pensé al preguntártelo.

Hubo otra pausa y el desprecio reflejado en esos ojos jade se sintieron como un latigazo.

— ¡Entonces por qué! —Sakura perdió la paciencia, mientras trataba de retener las lágrimas que luchaban por salir—. ¿Es que te acabas de dar cuenta de que me amas, o algo así? —agregó con sarcasmo, mientras se restregaba los ojos.

Sasuke prefirió no hacer comentarios sobre ello, ya que por primera vez en su vida, ni él mismo estaba seguro de lo que quería. Suspirando con pesadez, se dedicó a observarla, totalmente impotente y con los puños cerrados.

Torció una mueca; la situación era tan irónica que casi le causaba gracia. Años atrás, Sakura habría estado encantada, fascinada y nada en el mundo la hubiera hecho más feliz que esa pregunta. Pero ahora, después de todo lo que había pasado entre ellos, lo único que le había causado había sido… dolor y tristeza.

Joder, por eso es que siempre analizaba la situación antes de hacer o decir cualquier tontería. Porque cuando actuaba por impulsos, las cosas terminaban en desastres como estos. No pretendía pedirle disculpas (su orgullo era un gran impedimento), pero quería que de alguna forma, ella supiera que realmente sentía haberla hecho sufrir tanto.

Aunque después de unos segundos de meditación, muy a su pesar, se dio cuenta de que hablar era la única forma en que podía expresarle lo que sentía. Pero justo cuando se había armado de toda su voluntad para decir algo más, la chica lo interrumpió nuevamente.

—Con una condición —le dijo con seriedad, sus ojos jade clavados en los suyos. Sasuke alzó una ceja y le hizo una seña para que continuara—. Pelea conmigo.

—¿Qué? —el Uchiha se sintió un poco estúpido al no entender lo que quería decir la chica—. Explícate.

—Si quieres que te responda y hable contigo… —le aclaró Sakura—. Pelea contra mí en un combate. Si me ganas, te responderé todo lo que quieras, Sasuke.

Él guardó silencio por un momento. La oferta era demasiado tentadora como para rechazarla, demasiado para su gusto. Su interior le pedía a gritos que aceptara su reto, porque después de todo ¿qué posibilidades tenía Sakura de ganarle? Sin demasiado esfuerzo podría tumbarla en el suelo y obligarla a confesarle todo lo que él quisiera y… Dios, podían llamarlo un sádico, pero de sólo imaginar a su compañera totalmente atrapada y forzada a revelarle todo lo que él quisiera… le parecía curiosamente excitante.

Estaba a punto de aceptar, pero su conciencia lo golpeó de nuevo. ¿Podía llegar a ser tan malvado y jugar así con ella? No… no debía hacerlo. Se moría de ganas, ardía en ganas de hacerlo, pero sería demasiado cruel de su parte. Ya sabía que la chica significaba para él mucho más que una simple compañera de equipo o un capricho, y no podía hacerle daño nuevamente.

La observó disimuladamente: A pesar de su carácter provocador y su actitud retadora, la conocía lo suficiente como para saber que detrás de esos confiados ojos verdes, se escondían todo el temor y nerviosismo por lo que acababa de hacer.

Sasuke sonrió disimuladamente. El hecho de que fuera tan predecible e inocente le parecía, de alguna forma… lindo.

Bajó la vista hacia ella y se aclaró la garganta.

—No.

—¿Cómo que no? —repitió la muchacha incrédula, abriendo mucho los ojos. ¿Cómo era posible que hubiera rechazado su reto? Creía que lo iba a aceptar inmediatamente. Él nunca se negaba a cualquier tipo de competencia, con nadie, pero con ella… —. ¿Por qué?

—Eres muy débil, no quiero lastimarte —respondió monótonamente, metiendo las manos a sus bolsillos—. Mejor olvídalo, Sakura.

La aludida apretó los puños.

—¡No vas a lastimarme porque yo puedo combatirte, Sasuke! —le contestó, indignada.

—Los dos sabemos que eso no es cierto.

—¡Sasuke! Sabes perfectamente que ya no soy la niñita débil que tenías que proteger a cada momento. Ya crecí, por si no lo habías notado —le informó con sarcasmo—. ¿Puedes siquiera darme algo de crédito?

—Hn —el Uchiha bufó. No tenía que recordarle que ya no era una niña; lo había notado hace mucho tiempo y aún estaba lidiando con esa idea.

—Esta es la condición —Sakura interrumpió la corta pausa que se había formado en el ambiente—. Si tú me ganas, te contaré todo lo que quieras y contestaré todas tus preguntas. ¿De acuerdo?

Sasuke sólo asintió.

—Y después de eso me dejarás en paz —agregó seriamente, cómo si fuese una orden. Y eso irritó a Sasuke de sobremanera—. Pero si yo gano…

—Eso nunca pasará, Sakura.

—¡SASUKE!

—Está bien. Vamos.

Miró con confusión a Sasuke, quien comenzaba a caminar. El Uchiha frunció el ceño al ver que ella no se movía.

—A pelear, ¿no es lo que querías?

Sakura asintió y se mordió el labio con nerviosismo.

—Pero aún no te digo cuál es mi condición si es que yo gano.

—No importa… —el chico hizo una pausa y cerró los ojos por un momento—. No pierdas tu tiempo pensando en algo que no ocurrirá.

La kunoichi le arrojó un shuriken que el moreno esquivó con exasperante facilidad.

Sakura lo siguió, refunfuñando y tratando de igualar la velocidad de las grandes zancadas del chico.

—Necesitarás mucho más que eso para ganarme.


Ino no era alguien que se intimidara con facilidad. Al igual que Sakura o la propia Tsunade, la rubia tenía un carácter monstruoso cuando se enfadaba, el cual le había creado una reputación que ahuyentaba a cualquiera que quisiese enfrentarla. Aunque claro, a Hatake Kakashi, el famoso ninja copia eso lo tenía sin cuidado. Convivir con Sakura diariamente ya lo había hecho inmune a ataques repentinos y rebalsados de estrógeno.

—¿Y bien? —el jounin interrogó a Ino y a Naruto, quienes suspiraron resignados y procedieron a contarle todo.

Pasaron unos momentos de silencio, antes de que Naruto abriera su boca para decir algo más.

—¡Todo esto fue idea de Ino, Kakashi-sensei! —señaló a la rubia, quien tuvo que usar todo su autocontrol para no lanzarse sobre él. Naruto tragó saliva.

—Ya veo… —Kakashi se recargó en la pared y se cruzó de brazos. Hizo un ademán de sacar su libro del bolsillo, pero la imagen de Sakura casi desnuda por todo el Icha Icha Paradise se le vino a la mente y desistió de inmediato.

Súbitamente, deseó que su alumna tuviera doce años de nuevo.

—¿En qué piensas, Kakashi-sensei? —Naruto se acercó al jounin, quien sólo suspiró y le dedicó una mirada de desagrado a ambos chicos.

—No puedo creer que hayan armado todo esto lío, aun si sus intenciones fueron buenas —miró a Ino con incredulidad—. O eso quiero suponer.

—Kakashi-sensei, lo hicimos por ayudar a la frentona y a Sasuke-kun —se defendió la rubia, completamente seria, mientras Naruto asentía—. ¡Fue todo por su bien! Estoy segura de que algún día nos lo agradecerán.

—¡Exactamente! —el chico alzó el puño en el aire—. ¡Lo hicimos por el teme y por Sakura-chan!

—Sí, y les resultó muy bien —Kakashi rodó sus ojos—. ¿Pero se puede saber por qué publicaste esas fotos? —se dirigió al editor oficial del libro, que acababa de llegar para reunirse con él.

—Pues… —el tipo comenzó a sudar; estaba seguro de haber visto un amago de sharingan en el único ojo visible del ninja—. No creí que fuera para tanto, ¡no me imaginé que el libro tendría tanto éxito sólo porque la chica salía en él! Oi, ¿crees que aceptaría posar en una sesión especial del libro? —un brillo pervertido iluminó sus ojos.

El jounin crujió sus nudillos.

—Sakura es menor de edad y no, no está interesada en trabajar para ti.

—¿Y eso cómo lo sabes? —objetó el joven, molesto por haber perdido tan abruptamente a tan valiosa adquisición para su negocio—. Ni siquiera le has preguntado.

—Es mi alumna desde que tenía doce años. Puedo intuir que no dejará sus estudios de medicina por posar desnuda para una revista erótica —contestó Kakashi, prácticamente mascando sus palabras.

—Nadie dice que deba dejar de estudiar —le rebatió él—. Sólo que dedique un poco de su tiempo a – ¿Medicina, eh? Vaya, eso sería una gran publicidad para el Icha Icha Paradise. ¡Sakura-chan vestida de enfermera atraería muchas más ventas!

A Naruto se le desencajó la mandíbula ante eso.

—¡PERVERTIDO! —le gritó, temblando de furia—. ¡NO TRATES DE GANAR DINERO A COSTA DE SAKURA-CHAN!

—Sakura sería tan popular, debería tener su propia revista… —el joven editor pasaba de lo que fuera que estuviera diciendo— ¡Icha Icha Sakura! Eso sería simplemente perfecto. Después de cada capítulo, habría un pequeño epilogo con sus mejores fotos mostrando las –

—Cierra la boca —le espetó Kakashi con frialdad, mientras apretaba los puños hasta lastimárselos. ¡Estaba hablando de Sakura como si fuera un pedazo de carne! Sakura, su alumna, ¡su pequeña alumna!

Aunque si él estaba furioso, no quería ni imaginar como se pondría Sasuke en su lugar.

—Pero… —el chico suspiró con resignación, pero luego se paralizó de terror al verlo tan enfadado—. ¡Está bien, está bien! No haré nada, lo juro. Sólo… ¡sólo no me lastimen!

Kakashi lo miró con desconfianza y estuvo a punto de decir algo, pero Naruto lo interrumpió.

—¡Ja! ¿Tienes miedo de lo que pueda hacerte Kakashi-sensei? Tienes suerte de que Sasuke-teme no esté aquí, porque él te mataría sin piedad —le dijo, recordando lo furioso que estaba Sasuke al ver las fotos. Quizá no lo demostraba exteriormente, pero el rubio sabía que por dentro estaba ardiendo en rabia y celos incontrolables.

—¡Así es! —Ino lo miró con una sonrisa divertida. Estaba feliz de que la atención se hubiera centrado ahora en el desdichado chico—. No quieres que el único miembro del clan Uchiha te odie, ¿verdad?

Él prefirió no contestar. La verdad, la imagen del Uchiha furioso y celoso se le hacía bastante aterradora.

Quizás debería dedicarse a otra cosa. Y conseguir una nueva identidad, sólo por seguridad.


—¿Piensas pelear así? —Sasuke alzó una ceja, haciendo énfasis en el fino vestido blanco que llevaba ese día. La chica bufó.

—Sí, ¿ahora cuál es tu problema? —preguntó, colocando sus manos en las caderas—. ¿Es que también vas a criticarme por como me visto para combatir?

Sasuke ignoró su comentario y simplemente se dedicó a descender su mirada azabache, desde los chispeantes ojos verdes que parecían querer matarlo con la mirada (aunque eso le hacía gracia, tenía que admitir) hasta sus blancos muslos, en donde terminaba el vestido.

El chico miró con interés la molesta prenda; la tela del vestido se veía tan suave y delicada, que estaba seguro de que podría arrancárselo con un simple tirón y— sacudió su cabeza para alejar los pensamientos de dudosa temperatura que comenzaban a invadirlo. Además, se apuntó como nota mental quemar ese estúpido -e inocentemente sexy- vestido blanco, apenas tuviera la oportunidad. Se volteó hacia ella con su mente ya más clara, pero sus hormonas lo volvieron a traicionar cuando reparó en que no llevaba sujetador.

Sasuke parpadeó. ¿Esto en verdad estaba pasando?

—¿Empezamos, Sasuke-kun? —le preguntó la kunoichi de forma burlescamente sensual, con el fin de fastidiarlo.

Sasuke gruñó. Esto no va a ser tan fácil como pensaba…

—Hn —el Uchiha se cruzó de brazos y se apoyó contra un árbol desinteresadamente, dando a entender que esto no era nada importante para él—. Atácame cuando quieras —le sonrió arrogantemente y cerró los ojos—. Estoy listo.

—¡Sasuke, por una vez en tu vida tómame en serio! —le exigió la chica, harta de su comportamiento—. ¡Pelea conmigo como lo haces con Naruto o con Kakashi-sensei!

Sasuke abrió los ojos; él jamás la atacaría con la fuerza que usaba contra el dobe o el pervertido. De hecho, salvo en los entrenamientos, él nunca la atacaría de ninguna forma. Si había accedido, era porque ella lo había fastidiado hasta colmar su paciencia. Además, él no pensaba pelear en serio y suponía que la chica tampoco.

—Sakura… —Sasuke caminó hasta ella y la miró seriamente—. ¿Qué es lo que quieres probar con todo esto?

La Haruno se sonrojó por la pregunta y por la intensidad en la mirada del Uchiha, sintiendo la necesidad de apartar rápidamente los ojos.

—P-Pues… quiero probar que puedo combatirte, Sasuke —respondió, logrando controlar sus emociones—. Que ya no soy débil y que puedo estar al nivel de Naruto o el tuyo.

Hubo una corta pausa, pero que para Sakura pareció durar horas.

—Entiendo —Sasuke sonrió disimuladamente, mientras la chica no lo veía. No se imaginaba que su compañera estuviese tan decidida—. Bien. Te tomaré en serio, lo prometo.

Sakura alzó la vista hacia él y lo miró con recelo.

—¡Que sea cierto, Uchiha!

—Sí, mujer —Sasuke se irritó ante su grito—. Pero empieza luego, antes de que cambie de opinión.

No tuvo que decírselo dos veces, ya que se colocó en pose de combate rápidamente.

—¡Prepárate a morder el polvo, Sasuke!

El chico alzó las cejas, confundido. Hace apenas unos momentos, la chica estaba furiosa con él y de un momento a otro se ponía eufórica, casi feliz.

Definitivamente nunca entendería a las mujeres.

—Hn —en un segundo, el Uchiha desapareció del campo visual de la ninja-médico. Sakura bajó su guardia al instante y apretó los puños con fuerza, indignada. ¿Acaso la había dejado sola?

Ya se iba a largar a insultarlo con expresiones bastante coloridas, cuando algo la golpeó por detrás, haciéndola tambalear fuertemente. Sakura alcanzó a reaccionar a tiempo y bloqueó el segundo ataque con el antebrazo, antes de voltearse y propinarle una fuerte patada a su agresor.

—No está mal —reconoció Sasuke, mientras sujetaba su pierna con una mano e inmovilizaba su puño con la otra. Sakura trató de librarse de su agarre—. Pero no es suficiente, Sakura-chan.

—¡Ya veremos! —con un brusco movimiento pudo liberarse y trató de darle un puñetazo, que el Uchiha esquivó por poco. Sasuke se volteó y vio con sorpresa cómo ese monstruoso golpe había impactado en el árbol en donde había estado hace unos segundos, reduciéndolo a aserrín.

Que fuerza más horrible, Sasuke frunció el ceño. Sakura se veía tan frágil y delicada que le costaba asimilar que pudiese golpear así. Por un momento, el Uchiha se encontró a sí mismo pensando si le agradaba más la Sakura que necesitaba su protección, o la Sakura que podía prescindir de cualquiera, incluso –para su repentino fastidio– de él mismo. Por un segundo, bajó la guardia; oportunidad que la joven tomó para darle un golpe en la cara y que rozó el labio de Sasuke, haciéndolo sangrar. Casi por reflejo, el Uchiha activó su sharingan y le devolvió el golpe, haciendo que se llevara una mano a la boca y cayera de rodillas al suelo.

Sasuke se dio cuenta rápidamente de su error y se acercó a ella con gesto de preocupación muy mal disimulado. Desactivó el sharingan y le tendió la mano para ayudarla a levantarse; Sakura la aceptó y le sonrió, limpiándose la sangre de su boca con el dorso de la mano. Sasuke la miró con extrañeza. Y ahora, ¿por qué está sonriendo?

—Esta… esta es la primera vez que me atacas —le dijo, adivinando sus pensamientos y examinando su vestido, que a pesar de todo seguía casi intacto—. Y que me tomas en serio en un combate.

Sasuke rodó los ojos, mientras usaba su propia manga para terminar de limpiar el labio de la chica, que comenzaba a inflamarse. Sakura se sonrojó, pero algo llamó su atención.

—¡Sasuke, tu boca! —la kunoichi señaló esa zona del chico con preocupación. Antes de que el Uchiha pudiera hacer o decir algo, Sakura posó un dedo sobre su labio y acumuló un poco de chakra para detener la hemorragia. Sasuke tuvo que retener un repentino sonrojo ante eso; la atención y preocupación que mostraba la chica por él lo tomó por sorpresa y lo desarmó por completo. En lugar de curarse a sí misma, estaba desperdiciando su energía en él.

Sintió algo cándido en su pecho y la miró atentamente.

—Sakura.

—¿Sí? —respondió distraídamente, mientras lo curaba. El Uchiha retiró su mano con brusquedad y la tomó por la cintura, apegándola a él. El sonrojo de Sakura aumentó al darse cuenta de lo cerca que estaban sus rostros. Trató de zafarse, pero él la mantenía firmemente presionada contra su cuerpo— ¿Sasuke?

El chico la ignoró y la abrazó con más fuerza aún, queriendo sentir la firmeza y suavidad de sus pechos contra su torso. La chica suspiró e inconscientemente se mordió el labio inferior, pero de inmediato soltó un quejido al habérselo dañado aún más. Sasuke bufó ante eso, como si hubiese aniquilado todo el momento.

—Eres tan torpe —le dijo cerca del oído, antes de inclinarse sobre ella y rozar sus labios suavemente, acariciándolos con los de él. Sakura se olvidó del dolor rápidamente y quedó estática por unos segundos.

Pero cuando abrió la boca para reprenderlo unos segundos después, el Uchiha aprovechó ese momento para profundizar el beso. La chica gimió contra sus labios, tratando de apartarlo de ella, pero el beso la estaba comenzando a marear y hacía que sus piernas flaquearan. Cuando Sasuke comenzó a introducir la lengua dentro de su boca, Sakura supo que debía detenerlo. Debía… pero no quería. Se dio cuenta de que le gustaba demasiado ser besada y tocada por Sasuke como para interrumpir el momento.

Cerró los ojos y le comenzó a responder, rodeando su cuello con los brazos y jugando con su pelo negro. Sasuke sonrió con suficiencia cuando la chica empezó a besarlo con violencia, al parecer olvidando la herida en sus labios. Después de unos momentos, el Uchiha se separó levemente y lo observó; estaba bastante hinchado y había empezado a sangrar de nuevo.

—¿Qué…? —suspiró ella con confusión al sentir que se separaba, alzando la vista hacia él. Sasuke la observó detenidamente; lucía tan ingenua que hasta dolía. Sus ojos verdes se veían tan jodidamente inocentes que lo hacían sentir culpable por lo que acababa de hacer… ¡Maldición! Qué molesta era.

El Uchiha pasó un dedo por los labios de la chica y retiró la sangre de ellos con suavidad. Sakura ya estaba lo suficientemente sonrojada por el beso, como para avergonzarse aún más por aquel gesto. Pero toda esa cándida y alegre sensación que le había provocado el beso, se esfumó tan rápido como había llegado cuando el Uchiha formuló su siguiente pregunta mata romanticismo.

—¿Te queda algo de energía para que cures tu labio?

Al parecer, Sasuke aún la consideraba alguien demasiado débil como para tomarla en serio. Si pensaba que con lo poco que habían forcejeado peleando y tocan – besándose la habían agotado, es porque ni siquiera había reconocido sus habilidades.

—Sí, Sasuke. Aún me queda algo —le contestó entre dientes y con un tono mordaz que sorprendió al chico.

Pero ahora cuál es su maldito problema, pensó el Uchiha, mientras observaba como se curaba sus lastimados labios. Sakura comenzó a murmurar (insultos, por lo que pudo deducir) en contra de él, mientras sus manos emitían chakra verde para cicatrizar la herida. Sasuke entornó los ojos; en su opinión, Sakura era demasiado volátil, casi rayando en la bipolaridad para saber cómo tratarla.

No sabía qué decir, o generalmente no decir para que no se molestara o se sintiera ofendida por él.

—Listo —anunció Sakura, más para ella misma que para el chico. Sasuke sólo la miró.

No cabe duda. Está hablando consigo misma de nuevo, notó que aún balbuceaba algo incomprensible por lo bajo.

La Haruno revisó su labio y frunció el ceño al notar que aún estaba bastante rojo e hinchado.

—Bueno, vamos a continuar o qué.

—¿Aún insistes con esto, Sakura? —le preguntó, claramente fastidiado. Se acercó con pasos rápidos hasta quedar en frente de ella—. Sólo contesta mi pregunta, ¿quieres?

—Acordamos que si me ganabas te lo diría… —murmuró por lo bajo y desvió la vista. El Uchiha le alzó la barbilla y le obligó a mirarlo—. ¿Qué haces?

—Esto es estúpido —Sasuke clavó sus ojos en los de ella con seriedad. Sakura lo miró, confundida—. Terminemos con esto de una vez. El próximo que logre tumbar al otro ganará. ¿De acuerdo?

Sakura lo miró con desconfianza, pero una duda volvió a asaltar su mente.

—¿Por qué estás tan interesado en saberlo, Sasuke? —preguntó. Sasuke se tensó ante esto.

—Porque… —bajó la vista hacia ella, sus largo flequillo negro cubriéndole los ojos—. Sólo quiero asegurarme de que no he estado perdiendo el tiempo en algo que es imposible.

—¿Eh? —Sakura no preguntó más, cosa que Sasuke agradeció internamente.

La chica aún era ingenua después de todo. Demasiado para su propio bien, quizás. No detectaba la mentira o engaño detrás de las palabras de las personas; Sasuke no le había mentido, pero sí había confundido un poco su mente para que no le siguiera haciendo preguntas que lo incomodaran.

—Bien. El primero que venza al otro… —Sakura tragó con nerviosismo—. Ganará.

Estaba asustada. Después del beso y de todos los sucesos del día, no podía pensar con claridad. Sasuke ni siquiera parecía afectado por lo que había pasado entre ellos, por lo que tenía muchas más posibilidades de ganar. Ella ni siquiera podía pensar claramente y sus músculos apenas le respondían. Y este era el último ataque; si Sasuke la vencía… estaría obligada a contestarle, no podía romper su palabra.

Pero no quería responderle. Ni siquiera ella estaba segura de sus sentimientos, como para confesárselos a él.

—Sí —asintió Sasuke, seriamente—. ¿Lista?

—Claro —la kunoichi hizo un ademán de comenzar a atacarlo, pero en lugar de ello hizo unos sellos con sus manos.

Sasuke la observó con desconcierto. Esa seña sólo podía ser—

Sakura desapareció de su campo visual, desvaneciéndose en una nube de humo.

El Uchiha sonrió vagamente, recriminándose por no haber previsto que Sakura escaparía de allí, mientras se apoyaba en el tronco de un árbol.

Quieres hacer todo más difícil, ¿eh? Estás empeñada en fastidiarme, Sakura.

En un segundo, también desapareció del lugar.


Sakura salió del bosque rápidamente. Se metió a distintas calles y se confundió entre los aldeanos, tratando de que Sasuke no la localizara. La gente observaba curiosamente el estado en el que se encontraba la chica; el pelo totalmente despeinado con algunas hojas y ramitas en él, el delgado vestido (los hombres pusieron especial atención a ese detalle) arrugado y un poco sucio.

La chica se sintió incómoda al notar todas las miradas sobre ella, por lo que se apresuró al llegar a su casa.

—¡Ya llegué! —anunció, mientras abría la puerta. Se sorprendió de que nadie le contestara y se dirigió a la cocina, en busca de su madre. Pero sólo encontró una nota en el refrigerador.

—Qué extraño —murmuró, ya que la nota ponía que sus padres saldrían a cenar y volverían tarde. La última palabra estaba visiblemente destacada.

Sakura hizo una mueca, lo que fuera que mantuviera tan ocupados a sus padres esa noche no era de su incumbencia. Suspirando, sacó jugo del refrigerador y se sirvió un poco. Se dirigió a la sala con el vaso en la mano… que cayó al suelo haciéndose trizas al ver quién estaba allí.

—¿Sasuke? —la joven lo miró con sorpresa, pero luego bajó la vista hacia el desastre que había hecho en la alfombra. Se inclinó para limpiarlo un poco—. ¿Qué haces aquí?

El Uchiha cerró la puerta tras de sí. Caminó hasta la chica y bajó la vista hacia ella, notando que esa posición le daba una vista privilegiada de su escote—. Dejaste la puerta abierta, Sakura. No hay que ser un ninja para saber que esa es la norma más básica de seguridad.

Sakura se sonrojó.

—Lo sé. La iba a cerrar justo antes de encontrarte aquí —le respondió, sin mirarlo y recogiendo los pedazos de vidrio regados por el suelo.

—Abandonaste el duelo, ¿sabes? —le dijo Sasuke, mientras se agachaba y le ayudaba a limpiar. Sakura no le respondió y su sonrojo se intensificó aún más cuando sus manos se rozaron. ¿Por qué rayos estaba comportándose así?

—Eso significa que perdiste, Sakura —continuó el Uchiha, sin notar la intensa forma en que la chica lo miraba en ese momento; estaba demasiado ocupado pensando en que ahora ella tendría que contestarle si aún sentía algo por él o no.

—Yo… —Sakura pasaba un poco de lo que el chico le estaba diciendo y sólo se dedicaba a mirarlo, a mirarlo como no lo hacía desde que tenía doce años. Fijó la vista en sus ojos azabache, perdiéndose en ellos. La mirada de Sasuke en ese momento no era la arrogante y fría que siempre mostraba. Era distinta… similar a la del Sasuke de también doce años.

El niño que la enamoró en ese entonces… y lo volvería a hacer una y otra vez si seguía mirándola de esa forma. ¿Alguna vez había dejado de estar enamorada de él?

—Entonces ahora me dirás lo que – ¿Sakura? —el Uchiha frunció el ceño al ver cómo la chica se acercaba lentamente a él y le acariciaba el rostro con sus manos—. ¿Qué estás haciendo?

—Sasuke… —le susurró la chica, clavando sus ojos verdes en los suyos y con un lindo sonrojo en sus mejillas. Sasuke sintió la garganta repentinamente seca ante la imagen que tenía enfrente.

No pudo evitar tensarse y abrir mucho los ojos cuando sintió los suaves labios de la chica sobre los suyos, besándolos delicadamente. Sasuke cerró los ojos, pero no profundizó el beso. Simplemente la abrazó y mantuvo ese ritmo, disfrutando del dulce sabor de la chica. Después de unos momentos, Sakura se separó y se lamió los labios.

El chico se levantó del suelo y le tendió una mano para que ella también lo hiciera. La tomó por la cintura y se inclinó para besarla con mucha más fuerza que antes, introduciendo su lengua dentro de su boca y mordisqueando su labio inferior. Sakura gimió suavemente y se apegó más a su cuerpo, rodeando su cuello con los brazos. Sasuke retuvo un gemido ronco en su garganta al sentir el cuerpo de la chica tan cerca del suyo. Enterró la cabeza en su cuello, besando y mordiendo su blanca piel, mientras subía hasta el lóbulo. Sakura de mordió el labio suavemente.

—Eso… ¿eso contesta tu pregunta? —inquirió tímidamente, bajando la vista. Sasuke esbozó una media sonrisa y le tomó el rostro con delicadeza para alzarlo hacia el suyo.

—Sí.

Sin previo aviso, el Uchiha la tomó en brazos, ignorando sus quejas y comenzó a subir las escaleras. Sakura lo miró extrañada.

—¿A dónde vamos?

—A tu cuarto —respondió tranquilamente, como si no significara nada—. Hay cosas que aún no me quedan claras.

Sakura lo miró sonrojada y con un brillo algo nublado en sus ojos, mientras Sasuke la llevaba hasta su dormitorio, olvidándose completamente del desastre que había quedado en la sala.