Disclaimer: los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, esto es completamente sin fines de lucro.


Capitulo 10

Déjame gritar: primera parte.

El homenaje de Charlie, fue tan triste y agotador, como pensé que sería. Edward, y todos los Cullen, estuvieron allí, dándome su apoyo. También estuvieron Jesica y Lauren. Quienes, siguen sin agradarles mucho a los Cullen. Pienso que si, todos se aceptaran como amigos, mi vida sería un poco, menos complicada. Edward y yo, nos hemos acercado mucho. Me invitó a cenar, hoy viernes. Y, lo más extraño, es que acepté. Ni siquiera, pensé un poco, en automático le dije que sí. No cabe duda, mi cuerpo reacciona por si solo. Algo muy raro está sucediendo, mi ansiedad, en estos últimos días, hace que mis manos tiemble, incluso, ayer mis piernas temblaron tanto, que por un momento, pensé que me desmayaría. El cigarro y yo, nos hemos hecho íntimos, gracias a eso. Sin mencionar que, en tres días, me acabé dos botellas de aire comprimido.

—Hola, Bella— me saludó Alice. Detrás de ella, venían Edward y Jasper.

—Hola, Alice. Hola chicos. ¿Cómo están?— le pregunté.

—Muy bien, ¿Y tú, Bella?— me respondió Edward.

—También, gracias. Tengo que irme a clase, los veo después.— les dije apurada, tengo que encontrar a Jesica antes de entrar a clase.

—Bella, ¿Quieres sentarte con nosotros a la hora del almuerzo?— me pidió Alice. Se que Jesica, pegará un grito en el cielo, pero no podía decirle que no, me han invitado muchas veces, además de que si quiero sentarme con ellos.

—Es una cita— acepté, y después me fui. Recorrí toda la escuela, encontré a Jesica en el gimnasio, con Mike, ¡Que sorpresa! Supongo que me contará luego. Me aclaré la garganta, para que notaran mi presencia.

—B, ¿Qué sucede?— habló Jesica.

—Lamento interrumpirlos. Necesito saber a qué hora pasarás por mí en la noche.— no le he dicho lo de mi cita con Edward. Y no planeó decírselo. Me dirá que soy una tonta por perdonarlo, y aceptarlo en mi vida de vuelta, después de todo lo que me hizo. Se que yo me diría lo mismo, así que, mejor lo mantendré en secreto, mientras pueda.

—Pasó a las 10, nos quedaremos con Lau— me contestó. Puedo respirar tranquila, se que está noche si podré drogarme bien.

—Bien, le avisaré a mi hermano. Nos vemos en la noche. Adiós Mike. — podía notar, que él estaba completamente apenado por mi interrupción, creo que él aún siente algo por mí. Y más después de que nos acostamos. Tengo que decir, es realmente muy malo en la cama. Pero, a pesar de todo. Ha sido un muy buen amigo. Llegué un poco tarde a mi clase, la maestra me reprendió un poco. El día pasó muy rápido, sin ningún evento importante. Guardé mis cosas en mi casillero, y me fui a la cafetería. ¡Maldición!, no le avisé a Jess que comeré con los Cullen.

— ¡B, no sabes lo que sucedió!— me comentó emocionada. —Se me quebró el tacón de mi bota.

— ¿Las nuevas?— aunque no me interesaba, en absoluto, la ropa o los zapatos, tenía que fingir un poco con mis amigas.

—La vida es tan cruel— lloró dramáticamente.

—Lo siento, Jess. Compraremos unas nuevas el sábado, ¿Te parece bien?

—El sábado iremos a la Push, ¿Lo recuerdas?— oh, cierto.

—Lo había olvido— Alice me señaló con la mano invitándome a que los acompañara.

—Escucha, Jess. Iré un momento a la mesa de los Cullen— creo que no fue buen momento para decírselo, pues escupió el jugo que estaba tomando.

— ¿Perdón? Creo que no escuché bien. — definitivamente esto no iba a ser fácil. Claro, para hacer alusión a mi buena suerte, todos en la mesa, decidieron prestarnos atención.

—Quiero ir con ellos un momento— le repetí.

—Acaso, ¿Me estás cambiando por ellos?— creo que malinterpretó mis acciones.

—Jess, claro que no te cambio por ellos. Nunca te podría cambiar por nadie, sabes que eres mi mejor amiga, es solo que, los extraño. Quiero que nos pongamos al día. Por favor, no te enojes. Sabes la cantidad de problemas que tengo con mi hermano, no me hagas preocuparme por otro— mi hermano y yo, hemos estado rosando mucho, estos días. Creo que él ya sabe todo, solo se está engañando. Y yo no pienso, darle la razón.

—Ok, si estás segura. Pero es solo por hoy, ¿Verdad?— inquirió triste.

—Claro que es solo por hoy— creo que Jess y yo, nos ayudamos mutuamente en su momento. Ella me confesó que nunca tuvo una amiga de verdad, así que apreciaba mucho mi amistad. Ella puede estar segura que no la sigo por conveniencia, ni por nada más que amistad.

—Por supuesto— le aseguré, aunque no estaba muy segura. —Además, nos veremos en la noche. Y me contarás todos los chismes nuevos. — ella asintió y yo tomé esto, como mi pista para irme. Me senté en la silla que estaba pegada a Edward a mi derecha y a Alice, a mi izquierda.

—Creí que nunca ibas a venir— se quejó Alice dramáticamente.

—Como si no lo hubieras visto— me burlé.

—¿No comerás nada, Bella?— me interrogó Edward. Había estado muy serio toda la semana, a excepción de cuando me invitó a cenar. No tengo duda, que es debido a las cartas. Me imagino que ya las leyó todas. Lo que no entiendo, es por que sigue buscándome. Después de saber la clase de persona que soy ahora. No queda ni una pizca de la Bella de antes. Bueno, lo único que queda, es el inmenso amor que le tengo. —¿Bella?— me llamó Edward preocupado, olvidé responderle.

—No tengo mucha hambre, desayuné mucho en mi casa— le repliqué. Él se vio un poco renuente a aceptar mi ayuno, pero al final lo dejó pasar. —Sí tienes hambre, me dices.

—Serás él primero en saberlo— sonrió un poco, creo que está vez, alcancé a ver un poco de brillo en sus ojos. No sé como, pero sus ojos atraparon mi mirada. Me perdí en lo profundo de estos.

—Sobré está noche— interrumpió Alice.

—¿Sí Alice?— le dijo Edward un poco molesto por la interrupción.

—Iré a tu casa temprano, Bella— oh no, bella barbie, otra vez. Demonios, ya lo había olvidado.

—Por favor, Alice. Te lo suplicó, olvídate de que existo. Solo por hoy. Por favor— le rogué. Soltó una carcajada antes de responderme.

—Lo siento, Bella. Nos iremos juntas de la escuela. Edward pasará por ti a las cinco en punto. — genial, dos horas de bella barbie. Aunque creo que pudo haber sido peor. Estoy un poco nerviosa por nuestra cita, se que tarde o temprano, sacará el tema de las cartas.

—Alice— le advirtieron Edward y Jasper.

—¿Qué?, ella ya aceptó— ¿Acepté?

—Que tal si Bella, tiene un compromiso saliendo de la escuela— le reclamó Edward.

—No lo tiene— dijo Alice segura —Ya lo habría visto. Calma Edward, será como un pequeño momento de amigas. Prometo controlarme. — creo que es mi momento de intervenir.

—Está bien, Alice. Además, hace un tiempo que no platicamos bien— comenté alegre.

—Me alegra que hayas aceptado sentarte con nosotros— habló Jasper, había estado un poco serio.

—A mi también— es verdad, los extrañaba un poco. Aunque me siento un poco mal por abandonar a mis amigas. Tal vez sea una buena idea dividir los días, así no tendré problemas con nadie. Suspiré derrotada. Todo sería más fácil si las dos partes se soportaron.

—¿Por qué tan concentrada?— se burló Edward, con una de sus características sonrisas torcidas, aunque no alcanzaba por completo sus ojos.

—Estoy pensando en que difícil es ser un país amigo, en medio de la guerra— en cuanto dije eso, literalmente. Los tres, me dieron la mirada de ¿Estás drogada? Bueno, creo que no esa mirada, todavía no pueden bromear con eso. El resto del almuerzo, hablamos de cosas sin importancia. Cuando fue el momento de irnos a clase, Edward y yo, nos fuimos juntos, platicando amenamente. El resto del día pasó igual, sin nada fuera de lo común. A excepción de los mil trabajos finales que me encargaron.

Alice y yo, nos fuimos en mi troca. Jasper pasará por ella, cuando Edward venga por mí.

—Alice, ¿Te puedo hacer una pregunta?— se quedó callada unos momentos, y después suspiro.

—Sí, ha leído las cartas— me respondió a mi silenciosa pregunta.

—Lo suponía— me dije a mí misma. — ¿Y por qué me invitó a una cita?— estoy un poco confundida. Lo cual es muy malo, mi ansiedad se empieza a elevar. Con Alice aquí, no puedo hacer nada para controlarla.

—No entiendo tu pregunta.

— Por qué, después de haber leído…— tomé aire para darme valor —después de haber leído, la persona que soy ahora. ¿Me sigue queriendo?— estacioné el vehículo en la cochera. Antes de salir del auto, Alice me detuvo.

—Bella, mi hermano te ama. Créeme cuando te digo que, aunque le digas que eres un chimpancé disfrazado de mujer, te seguirá amando. Además, él como yo, y como toda nuestra familia. Sabemos que sigues siendo la misma Bella. Sé muy buen que las decisiones que has tomado, no son las correctas. Eso solo quiere decir, que estás pasando por un momento de duda.— en sus ojos solo podía ver sinceridad. —Pero no diré nada más, dejaré que mi hermano te lo explique mejor. — así que si hablaremos de esto en la cena. —Apurémonos, tenemos poco tiempo. — prácticamente, me arrastró fuera de la camioneta.

Dos horas después. Por fin estoy lista. Alice me obligó a usar una falda con coste de cadera, tiene un estampado de flores. Para combinar, me puse una blusa amarilla, fajada discretamente debajo de mi falda. Tengo que decir, que la ropa se ve realmente bien. Pero no estoy acostumbrada a vestirme así, no importa cuanto me insistan Alice o Jess, siempre amaré mis vaqueros.

—Te ves hermosa— me halagó. —Mi hermano babeará por ti. Si claro, como si yo alguna vez pudiera superarlo. Iba a responderle, pero en ese momento llegó Edward por mí. Alice me adelantó y le abrió la puerta. —Edward, justo hablábamos de ti. ¿No es así Bella?— rodé los ojos ante su broma.

—Wow, Bella, te vez…hermosa— sentí el color subir a mis mejillas, y en ese momento, mi cuerpo decidió dejar de respirar. Demonios, y sólo está vestido en un pantalón de vestir negro y una camisa de botones blanca. Aún así me deslumbra. — Amor, respira.

—¿Cómo me dijiste?— le dije congelándome, acaso me llamó amor. Busqué a Alice para despedirme, pero ya se había ido.

—Yo. Lo lamento, fue la costumbre— comentó apenado.

—Está bien. Solamente me tomó por sorpresa— después de todo, saldremos en un cita, qué más da que me diga amor o no. No es como si nos supiéramos que nos amamos, bueno, que yo lo amo.

—¿Nos vamos?— me preguntó ofreciéndome su brazo. Yo lo tomé gustosa.

—Vámonos— lo tomé gustosa. Una vez en el auto, le interrogué. —Por favor, asegúrame que no iremos a ningún lugar costoso. Por mi bienestar mental.

—Tu mente y tú, me dejarán consentirlos está noche.— habló con una sonrisa burlona en su cara. Iba a protestar, pero me ganó. —No querrás hacerme sentir mal, ¿Verdad?— me chantajeó, sabe que es lo único que no puedo resistir.

—Al menos asegúrame que no comeremos, comeré— me corregí —Que no me comprarás comida cuyo valor, sea más elevado que la hipoteca de mi casa.— se carcajeó.

—Eres imposible, Bella— un poco, pero nunca lo admitiré en voz alta. Me tranquilice cuando nos aparcamos en el restaurant "la Bella Italia". Mi corazón saltó un poco. Creo que por nervios y por… ¿emoción? —¿Más tranquila?— se burló.

—Muy gracioso. Llegará mi tiempo, Cullen. Tendrás que dormir con un ojo abierto— le advertí jugando.

—Oh Dios, eso será tan difícil. Sabes, tengo el sueño pesado. Así que tendré que arriesgarme a ser victima de tu venganza. — los dos reímos, y yo, conociéndolo a la perfección, esperé a que me abriera la puerta del auto.

Una vez adentro, nos atendió un mesero. Estaba un poco aliviada, me hubiera sido un poco incómodo que la mesera estuviera sobre Edward todo el tiempo. Obviamente, él sin duda, se hubiera dado cuenta de mis celos. Aunque, también tiene su lado malo. Él mesero no ha dejado de mandarme indirectas, si tan solo supiera que Edward puede leer cada uno de sus pensamientos, sin contar que es un vampiro. Y no dudará en aplastarlo si piensa algo "indebido".

—Creo que será mejor pedir cambio de mesero— sugirió Edward.

—Alguien está celoso.— venganza.

—No estoy celoso, sé que nunca te fijarías en alguien como él— touché.

—Ya lo he hecho— murmuré. —He salido con muchos tipos así, Edward. — no tiene caso ocultarle la verdad. —Incluso me he…— me interrumpió. No entiendo porque. Como dije, está soy yo ahora. Y si n puede aceptarlo. Es mejor que se marché ahora, antes de que sea demasiado tarde.

—Lo sé— suspiró pesadamente. —Se todo lo que sucedió mientras no estaba. He leído las cartas.— doble touché, es decir, ya lo suponía. Pero comprobarlo, es realmente, desgarrador. Tragué el nudo que se me formó en la garganta y, conteniendo las lágrimas le pregunté.

—Entonces, ¿Qué estamos haciendo aquí?— es simple, no entiendo porque aún, busca que volvamos a tener una relación.

—No me importa— dijo seguro. —No me importa lo que hiciste. No me importa si eres una psicópata asesina en serie. No me importa si asaltaste un banco. No me importa lo que hiciste mientras no estaba.

—Lo he hecho de nuevo, aún contigo aquí.— ahora lo interrumpí yo. Quiero que quede muy claro ese punto. —Me he revolcado como una prostituta con otros hombres.

—Bella— amenazó.

—Déjame terminar, por favor.— le imploré.

—No, no quiero que hables así de ti.— no lo soporté más, me levanté abruptamente y salí del restaurante. Él me persiguió a paso humano, no se puede arriesgar a ser descubierto.

—No te vayas— me suplicó agarrándome del brazo.

—Llévame a mi casa— lo ignoré sin verlo a los ojos.

—Dame cinco minutos. Solo cinco, te lo ruego. — lo medité unos minutos.

—Bien, pero no quiero volver a entrar. —después de el espectáculo que dimos, me imaginó lo que están pensando los clientes.

—¿Vamos al parque que está a la vuelta?— sugirió.

—Me parece bien— acepté un poco más calmada. Nos subimos al auto y él manejó en silencio hasta el parque. Me senté en el columpio. Esperé a que comenzara la plática.

—Es la verdad, ¿Sabes?— inquirió repentinamente, mi mente vagaba un poco en los acontecimientos de esta noche, por eso tardé un poco en contestarle.

—¿Qué es verdad?— le devolví su pregunta, viéndolo directamente a los ojos.

—Que se todo— desvió su mirada de la mía.

—¿Me has seguido?— hablé molesta.

—No, claro que no. Respeto tu privacidad. No sabes cuanto me ha costado. Me conoces, soy un poco, sobreprotector— dijimos los dos al mismo tiempo. Esto aligeró un poco el ambiente. —No te he seguido, Bella. Pero me imaginó, que aunque nosotros estemos aquí. Tú no tienes porque cambiar tu nueva vida de la noche a la mañana. Aparentemente. — decidí ignorar lo último que dijo. —También es verdad, que no me importa. No me importa lo que has hecho y sigues haciendo. ¡Maldición! Eso aumenta mi amor por ti. — me quedé congelada, uno porque dijo que me sigue amando, que no le importa en lo que me he convertido. Y dos, porque, nunca había oído a Edward maldecir. Supongo que notó mi sorpresa. —Lo lamento, no pensé lo que decía.— se disculpó.

—No tienes por que disculparte.— si mis amigos se disculparán por cada grosería que dicen enfrente de mí. Nunca terminarían de hacerlo.

—Eres una dama, así que si mereces mi disculpa.

—No soy una dama, Edward. Y definitivamente no merezco tu disculpa.

—Bella, te amo. Te amo. — dijo atrapándome en sus brazos mientras lo repetía. —Dios, te amo tanto. Te amo. Te amo. Te amo. Perdóname, se que todo es mi culpa, pero te amo— yo estaba, completamente paralizada, no sabía que hacer. —Como te dije en el restaurant. No me importa nada de lo que has hecho. Te amo. — pude sentir la sinceridad en sus palabras. Lentamente, envolví mis brazos alrededor de su cintura. Extrañaba tanto, la seguridad y el confort que me ofrecen sus brazos.

—Yo también te amo. — rompí en llanto, en la seguridad de sus brazos. ¿Por qué tenía que haber tomado esa estúpida decisión? ¿Cómo pudo pensar que iba a estar mejor sin él? Es imposible, es como pensar que puedo estar bien sin respirar. Me preguntaba, una y otra vez en mi mente.

—Lo sé, y no tienes idea cuanto me arrepiento. — no me había dado cuenta que estaba hablando. Enterré mi cabeza en su pecho y seguí llorando. Él me consolaba, acariciaba tiernamente mi cabello con una mano y con la otra, hacía círculos en mi espalda. Sin dejar de repetirme lo mucho que me ama y lo mucho que se arrepentía por la decisión que tomó. Cerré mis ojos y deseé con todas mis fuerzas, que el pasado se pudiera cambiar.

Creo que me quedé dormida, porque desperté en mi cama. Todavía en sus brazos.

—¿Cómo te sientes, amor?— me interrogó preocupado. Llamándome de nuevo amor, esta vez en plena conciencia.

—Bien— mentí, me siento como si mil trenes me hubieran pasado encima.

—Te traeré un vaso de agua. Creo que te ayudará. — me descubrió. Aunque, no creo que un vaso de agua calme la ansiedad que estoy empezando a sentir. Pero es imposible que pueda tomar algo con Edward aquí. —Aquí tienes, Bella.

—Gracias— me moví de la cama, muy incómoda por la ropa que tengo puesta. Me senté en la orilla de la cama, él se colocó enseguida de mí, y me volvió a envolver en un abrazo. Nos quedamos en esa posición unos minutos, hasta que le pedí que saliera un momento para poder cambiarme de ropa. Él me dijo que iría al bosque un momento, para despejar su mente. Así que, tengo tiempo de bañarme. Mientras estaba buscando mi ropa interior, se cayeron mis "reservas". — ¿Cómo no lo pensé antes?— me las tomé en seco, no quise darle tiempo a Alice para que le advirtiera a Edward. De inmediato sentí su efecto.

— ¿Bella?— me llamó Edward. ¡Maldición!


Estaba caminando en el bosque mientras repasaba todos los acontecimientos de mi desastrosa cita. Al final había resultado bien, mi hermosa Bella, me dijo que ama. Me perdonó, siento que los dos nos abrimos en está cita. Ya no tenemos mascaras, sabemos muy bien la situación. Estoy confiado que lo superaremos juntos. Fui sacado de mis pensamientos, por el timbre de mi móvil. Era Alice.

— ¿Sucede algo, Alice?— seguramente vio nuestra discusión.

—Su futuro a desaparecido Edward— me dijo preocupada. Bella.

Ni siquiera le pude contestar, corrí hacia mi Bella. Me trepé por la ventana, no me importa si se está cambiando o no.

— ¿Bella?— la llamé al entrar. Pero era tarde, ella ya se había drogado. —¿Qué hiciste?— le acusé tomándola en mis brazos. La llevé conmigo hasta su mecedora y la senté en mis piernas.

—Estaba triste, Edward. Triste y confundida— se defendió. —Pero ahora estoy muy feliz. Y los dos podemos estar muy felices.

— ¿Qué tomaste?— insistí. Ella me ignoró y empezó a jugar con sus manos. Que de pronto, me parece que le parecían muy divertidas, pues no dejaba de reírse. Acuné su bello rostro en mis manos, he hice que sus nuestras miradas se cruzaran. —Cariño, necesito saber que tomaste.

—Cariño, necesito saber que tomaste— me imitó. —Oh vamos, Edward. ¿Qué tomaste tú?

—Bella, esto es un juego— alcé un poco la voz, creo que esto resulto un poco.

—No lo sé, ¿Por qué haces preguntas tan complicadas?— me pegó en el brazo. —El problema es que, eres muy serio. No disfrutas de la vida. Déjame te digo, que para ser un vampiro de más de cien años, eres muy amargado. — sus palabras carecían completamente de sentido. Aunque ella intentaba sonar seria.

— Vayamos al hospital, amor— me levanté de la silla con ella. Inmediatamente, se revolcó en mis brazos.

—Suéltame, Edward. No quiero ir al hospital. — me gritó.

—Lo siento, amor. Pero, perdiste ese derecho al momento de drogarte por primera vez. — le aclaré enojado por su actitud.

—Bájame.

—Todo estará bien, lo prometo— le bese su cabeza.

—Idiota— me insultó. —Te odio. — sus palabras realmente me duelen, pero se que son las drogas quienes hablan, no mi Bella. Cuando iba a salir de la casa, me topé con Jasper y con Alice.

—Edward, bájala en este instante— me ordenó Jasper.

—No. Te dije muy claramente que iba a intervenir si la situación lo ameritaba.— le recordé.

—Pero la situación no lo amerita.

—Ya oíste, bájame. — me gritó de nuevo Bella.

—Dámela, Edward. — me extendió los brazos Jasper. —La llevaré a su habitación. Créeme cuando te digo que es lo mejor. Hablemos en privado, por favor. Me habló Alice mentalmente. La bajé de mis brazos, ayudándola a mantenerse de pie.

—Yo te ayudo a subir a tu habitación, Bella. — le ofreció Jasper. Bella se apoyó en su brazo y subió las escaleras, murmurando: estúpido vampiro, guapo y testarudo.

— ¿Qué voy hacer, Alice? ¿Cómo se supone que la ayudaré si ella no se deja? Si ustedes no me dejan. ¿Por qué no puedo llevarla al hospital? — le pregunté a mi hermana.

—Porque Carlisle le tendrá que avisar a su hermano, y créeme que Bella nunca te perdonaría que la delataras de esa manera. Así que cálmate y piensa mejor las cosas. No podemos darnos el lujo de perder su confianza. Yo se que es difícil— puso su pequeña mano en mi hombro, en señal de consuelo. —Es horrible verla en ese estado. Pero no podemos tomar el papel de sus enemigos.

—Les advertí que si la situación se tornaba peligrosa, actuaría.

—Y nadie te detendrá. Pero ha Bella se le pasará el efecto de las drogas en unas horas. Al parecer, tendrá energía suficiente para ir a una fiesta con Stanley. — iba a protestar, pero ella me interrumpió. —No tomará nada, puedo ver que solo beberá un poco de alcohol.

— ¿Cómo estás tan segura?— dudé.

—Porque si hiciera algo más, no podría ver su futuro. — tiene razón. —Además, te llevará a la fiesta con ella. Y no será lo único que sucederá esa noche. — me mostró una imagen que definitivamente, no me esperaba.


A/N: Lo lamento, número uno: por la espera. Y número dos: por un capitulo tan malo. Solo les puedo decir que doy todo lo que puedo en mis historias, se que no actualizo seguido, pero créanme que en serio no puedo. Esté cap termina muy abruptamente, porque está un poco largo, quiero dejar en claro varios puntos, así que pensé que lo mejor era dividirlo en dos partes. ¿Recuerdan el adelanto que les mandé? Es la segunda parte, junto con la parte del chico misterioso. Está prácticamente terminada, así que actualizo el martes o el miércoles. Con el favor de Dios, y si la escuela me deje de hostigar. En fin, ¿Piensan que esta mala e irresponsable autora merece un review?

Besos

Sally