Disclaimer y Créditos: Rozen Maiden, así como los personajes de dicha historia, no nos pertenecen. Las 6 Partes de Alice (Wousisho, Sophie, Atashika, Ceyra, Ayra y Lio-Yang) son OCs propiedad de Nanis4816/Lio83261 (Misma autora, ¡nueva cuenta!) A quien agradezco personalmente por acceder a hacer este fic conmigo.
Notas de Autores:
- Lio83261: ¡Hola! Tanto tiempo, les extrañé ;-; ¡Disfruten del capítulo!
- VVDSelmasongs: ¡Estamos de vuelta! :'3 Espero les guste.
Tale X
Tras el pesado día de la muerte de Wousisho, se abrió paso la noche, cuyo cielo estaba opaco debido a la ausencia de luna y apenas un manojo de estrellas se atrevían a romper con el carácter oscuro del panorama. Wella se encontraba en casa de Zen, acompañada de él, Kirakishou y una inconsciente Ceyra que todavía no reaccionaba. Sentados en la mesa de té de la séptima Maiden, discutían acaloradamente en busca de una alternativa para acabar con la cacería de rosas místicas de los Krieger. En un momento dado, Wella pidió absoluto silencio al darse cuenta de que la cuarta parte de Alice abrió los ojos. Zen la tomó de una mano y su collar comenzó a brillar, y de igual manera lo hizo la parte de Alice. Instantes después, la luz se desvaneció y Ceyra, aunque lentamente, fue capaz de articular una palabra:
– ¿Dónde…?
–Estamos en mi hogar, Ceyra, sanos y salvos. –Dijo el pelinaranja.
La atención estaba enfocada en la muñeca alada, quien lucía pálida y aparentaba estar mareada. El silencio era como el de un funeral, apenas interrumpido por minúsculos quejidos de la recién despertada.
–Suigintou, Ayra, Shinku… –Dijo, colocando la mano libre en su frente y sin cambiar la faceta de su rostro.
–Ellas fueron a rescatar a nuestra hermana de la rosa negra. –Esta vez fue Kirakishou quien respondió.
Wella, callada y expectante, permanecía inmóvil en su silla. Ceyra, por su parte, pareció volver a la normalidad cuando se soltó del agarre de Zen y colocó ambas manos en su regazo, intentando mantener la calma e interiorizar su preocupación. Respiró profundo antes de mirar fijamente a los ojos de la Krieger, como si hubiese presentido que quería su atención. Al darse cuenta, Kirakishou y Zen imitaron su acción y Wella comenzó a hablar inmediatamente:
–Me gustaría compartir con ustedes todo lo que sé con respecto a nosotros los Prisma-Krieger, nuestra madre y la cacería de rosas. En primera instancia, nuestra madre es una maestra llamada Elia, quien fue aprendiz del mismo alquimista que enseñó a vuestro padre, al mismo tiempo que él. Ella recibía más atención de su maestro que Rozen, hasta el día que éste último tuvo la idea de hacer el bosquejo de una niña perfecta. Al darse cuenta del potencial de su rival, intentó recuperar la atención de su mentor y superar a Rozen al exponer la idea de un guerrero perfecto que protegiese a aquella niña. Si bien al alquimista le pareció una buena idea que sus aprendices quisieran complementar sus confecciones, vuestro padre expresó profundo rechazo y disgusto ante la propuesta de Elia, alegando que carecía de originalidad por el hecho de querer crear muñecos con vida artificial al igual que él, quizá por miedo a que tales guerreros fuesen superiores a sus damiselas.
Tal alegación fue lo que desembocó en el sentimiento de rencor de nuestra madre hacia vuestro padre y lo que la llevó a querer ser mejor alquimista que él. Ella nos cuenta que, observó cautelosamente cómo las creaba a todas y cada una de ustedes, Maiden y Partes de la niña Alice, y posteriormente se cuestionó cómo hacer que sus guerreros fuesen mejores. Tras meditarlo incontables veces, concluyó que el secreto no se encontraba en las muñecas, sino en su interior: la gema que les otorgaba vitalidad y poder era la clave.
Sus intentos fueron tan numerosos como las estrellas que adornan el cielo nocturno, hasta que logró crear una réplica de la rosa mística, aunque de matices blancuzcos y levemente menos poderosa que la original, fue el primer paso que daría Elia antes de crear a los Krieger.
Al parecer, nuestra madre dio vida exitosamente a dos muñecos con rosas réplicas; sin embargo, uno de ellos fue destruido misteriosamente y el otro desapareció. Esto obligó a Elia a continuar con su experimentación. Trabajó incansablemente con las rosas réplicas para aumentar su energía y poder hasta dar con el resultado que tanto anhelaba: Un cristal de belleza singular, que ocasionalmente irradiaba luz de alguno de los siete colores, o incluso de todos simultáneamente. Fue el primer prisma de vida.
Elia creó seis de esas gemas, y cinco muñecos, a los cuales bautizó Prisma Krieger, o Guerreros del Prisma: Illumina, la guerrera de la luz; Advor, el guerrero mágico; Kryssa, la guerrera cambiante; Darcel, el guerrero de la oscuridad; y finalmente yo, la guerrera psíquica. Cada uno con poderes distintos y diseñados para luchar y destruir a las creaciones de Rozen, inclusive a la mismísima Alice.
Pero además de los Krieger originales que mencioné anteriormente, hay uno más, el cual se supone que es mi hermano menor: Spectre, el guerrero del miedo. Es poco lo que sé acerca de él, y desconozco hasta qué punto lo conocen el resto de mis hermanos. Lo que puedo decirles es que, a pesar de ser el último, es el que posee el primer prisma de vida creado por nuestra madre. Su caracterización se debe a que él se alimenta de los miedos y sentimientos negativos en general de los muñecos vivientes e incluso personas en sus cercanías, acrecentando sus habilidades. Al igual que al resto, se le ha encomendado la misión de intervenir en el juego de Alice para acabar con cuantas Maiden y Partes se le haga posible, aumentando así su poder como guerrero Prisma y sus posibilidades de convertirse en el Oberste Krieger, o Guerrero Supremo, el cual es la aspiración más grande de las creaciones de Elia. Según ella, el Oberste es el más grande y poderoso ser alguna vez creado por la alquimia.
Ceyra no mostraba estar muy contenta con la explicación, Kirakishou se hallaba en la misma situación de inconformidad. Por otro lado, el médium sólo pudo esperar algún otro comentario relacionado a los eventos previos. Sin embargo, el único pensamiento de aquellos momentos era el agrío recuerdo de lo sufrido anteriormente, reforzado por el lamentable futuro imaginado.
El mutismo de la sala perduró hasta la aparición de una pregunta.
– ¿Y por qué tú no persigues lo que tus hermanitos?
Junto a esa cuestión se presentó Lio-Yang, muñeca quien salió desde la ventana. Sus ojos, expresando amenaza o peligro, se clavaron en los rosados de la Krieger. Ésta no desvió ni un poco la mirada, sino que también se dedicó a seguir a la Sexta Parte de Alice sin sentir intimidación ni responder. Nadie pronunciaba una palabra, sólo eran escuchados los pasos acercándose a la mesilla.
–Me responderás, ¿verdad? ¿Por qué tú eres diferente y nos «ayudas»? ¿Acaso quieres ganarte nuestra confianza y después traicionarnos?
Las reacciones de Zen y creaciones de Rozen fueron de asombro, las últimas dos también comenzaron a molestarse. Al contrario de los demás, la señorita de cabello manzana permaneció tranquila ante esa duda y, levantándose de su asiento, contestó de igual modo:
–De ninguna mane…-
–No me digas lo común. –Interrumpió, materializando un espejo frente a su supuesta enemiga–. ¿Nos dejarás ver cuáles son tus reales intenciones?
–Basta. Lo menos recomendable sería iniciar discusión. ¿Quieres saber? Es porque no me parece correcto el plan de madre, esa es tu respuesta.
El vidrio voló al techo, clavándose en él. Lio-Yang extendió la mano para tomar una taza de té, se sentó bajo su cristal blanco, acción seguida por un sorbo pequeño. La risita seria que poseía hizo eco dentro de la casa, indicando la llegada de una interrogante más. Sus facciones serenas, creyendo tener superioridad, no iba a cansarse tan fácil por lo que podía observarse.
– ¿Vuestra arma especial es el espectrito ese? ¿Qué razón tienes que te excuse de no saber mucho?
–Spectre, así es su nombre. Y no lo he visto desde hace años.
–Ya veo. –Dijo–. ¿Por qué deberíamos confiar en ti?
Tal vez Lio-Yang finalmente había conseguido su objetivo: dejar el lugar hundido en sospechas, ni la propia muñequilla que poseía vestimenta amarilla argumentaba por su inocencia. Aquella de luceros arcoíris sonrió con levedad, encaminándose hacia el ventanal por la cual ingresó a la morada. Un suspiro salió de su boca cuando se apoyó encima del marco.
–Lio-Yang, ¿cierto? –Wella le hizo darse la vuelta–. Después de todo, parece que te importa en quién confían tus hermanas. ¿No eras muy antipática y les odiabas?
Un movimiento lento de su mano izquierda, yendo de un lado a otro, así se despidió la Sexta Parte de Alice. Respecto a la Quinta Krieger, ella miró directo a los ojos de sus compañeros, por medio de sus poderes preguntó su opinión acerca de la anterior visita. Ninguno de los tres se dispuso a seguir el interrogatorio, continuarían escuchándola. No obstante, era verdad que quedaban preguntas sin resolver. A pesar de ello, sus habilidades empáticas le permitieron captar casi sin esfuerzo la energía de confusión e incomodidad impregnada en las creaciones de Rozen y el Medium, por lo que se puso de pie sin decir una sola palabra, y un portal al campo N se abrió simultáneamente en un espejo. Esto extrañó a todos en el lugar:
— ¿Te marcharás y nos dejarás en esta condición? —Se atrevió a preguntar Kirakishou.
Wella caminó hasta el portal. —No puedo quedarme sabiendo que mi palabra se ha puesto en duda. Cualquier cosa que diga, para ustedes será incierto, por lo tanto, lo mejor que puedo hacer ahora es marcharme. Si deciden creerme, búsquenme en mi Campo N, Zen sabe cómo llegar. —Contestó, seria, antes de atravesar el espejo.
—De modo que vamos por nuestra cuenta, de nuevo. —Dijo Kirakishou, tras un breve suspiro.
Zen estaba pensativo: Digería y unía las piezas del rompecabezas mentalmente y exteriorizaba esto a través de su expresión facial. Cuando se hubo dado cuenta de que existían faltantes, aclaró su garganta:
—Lo que dijo Lio-Yang es cierto, puede ser que la Krieger esté haciéndose pasar por aliada para posteriormente clavarnos a todos el puñal por la espalda cuando el resto de sus hermanos esté derrotados y así ella pueda convertirse en el Supremo, como también puede ser que sus intenciones sean honestas. En cualquier caso hay que tomar en cuenta un factor que está presente: independientemente de sus intenciones, es nuestra única fuente de información acerca del, o los enemigos. Creo que no tenemos más opción que creerle…
Kirakishou miró a su médium a los ojos, en silencio, reflejando un sentimiento difícil de describir en el brillo cristalino que su único ojo mostraba en aquel momento.
—Tienes razón, Zen. Pero antes de fiarnos ciegamente, me parece más sabio corroborar que algo de lo que nos haya dicho Wella sea cierto. Si logramos confirmar algo, la buscaremos al Campo N para trazar un nuevo plan. —Sugirió Ceyra.
— ¿Qué? —Exclamó Kirakishou— ¿Iremos al Campo N a por ella? ¿Y qué tal si lo que dijo Lio es verdad? ¿Qué tal si la dejó al descubierto y por ello nos va a tender una trampa para silenciarnos?
— ¡Kirakishou! —Exclamó la Parte de Alice.
—Lo lamento pero, no puedo evitar dudar de ella. Quiero decir, ¡nadie va a estar más preocupado por el bienestar de nosotras más que nosotras, nuestros médium y Padre! —Contestó la Maiden, un tanto alterada emocionalmente— No quiero que nadie salga herido, no quiero perder a nadie más, no quiero tener que correr riesgos, ¡Sólo quiero que esto acabe ya!
Guardaron breve silencio, mientras Kirakishou respiraba y se esforzaba por calmarse.
Cuando Zen lo consideró oportuno, tomó aire. —Kirakishou, entiendo cómo te sientes, pero la única manera de hacer que esta cacería se detenga es tomando cartas en el asunto. Si nos quedamos de manos cruzadas, aunque tratemos de protegerles o lo intenten entre ustedes mismas, corren el mismo riesgo de perder sus rosas místicas que el que correrían actuando. No debemos mostrar miedo o sumisión, debemos contrarrestar estos acontecimientos y quizá Wella nos ayudará a encontrar la manera. Y la mejor manera de comprobar si es fiable o no es siguiendo el plan de Ceyra, y corriendo el riesgo de lo que dices al ir al Campo N, no hay más opción.
Kirakishou cerró los ojos y respiró profundamente, esforzándose por darle la razón a su médium y por dejar a un lado su desconfianza. Un silencio invadió nuevamente el lugar, el cual sólo se vería interrumpido por el sonido de un jarrón rompiéndose.
Todos cambiaron a estado de alerta, esperando encontrarse con algún Krieger, y así lo fue pero no de la manera en que creían. La Tercera Parte de Alice salió de entre la penumbra, dando a comprender que ella fue la causante del accidente.
Mas su expresión de susto también mostraba que estaba siendo perseguida. Atashika respiraba de modo descontrolado, su apariencia —séase como la de una muñeca vieja y maltratada— acrecentaba la preocupación, una inquietud que se negaba a justificar. Lo único hecho ante las insistencias de Ceyra, quien le forzaba a alzar el rostro, fue señalar, con su tembloroso dedo índice, hacia las sombras del pasillo.
Una doncella más de color cadavérico, de vendas rosa cubriéndola y cabellos teñidos de un débil rubio, parecida a cualquier momia, se encargó de que su respiración cosquilleara los oídos de las creaciones de Rozen. La luz lunar, acompañada del soplar gélido del viento, beneficiaba un sentimiento de angustia… Sentimiento que no sólo reforzaba a la desconocida, sino también a otro invitado que no tardaba en llegar.
— Kryssa sí quiere… ¿Se divertirán conmigo?
Dichas estas palabras, listones blancos comenzaron a apretar a los cuatro, ocurrió tan rápido que ninguno fue capaz siquiera de razonar la pregunta. Igualmente, Zen cedió, resultando dormido dentro de su profundo sueño. En aquél instante, la consideraron una Krieger
Asimismo, trozos de metal rompieron las cintas, liberando a cada ser atrapado, para luego formar una espada, misma que la pelirroja tomó. Tampoco la séptima Maiden se quedó atrás sabiendo que una batalla se avecinaba; así pues, intentó atrapar a la Krieger dentro de rosas enormes. Respecto a la cuarta parte, ésta se disponía a quemar cada listón que aparecía.
Sin embargo, la desventaja se presentó: Kryssa no daba señales de cansancio, rendimiento ni tedio. Por el contrario, ella se mantenía llena de vigor; y el audaz golpe que dio a Ceyra lo demostraba. No sólo eso, a pesar de que Atashika andaba desesperada por causarle grietas en su cuerpo, los tomaba igual a un mínimo rasguño.
Las cosas empeoraron cuando el vendaje ocultando su ojo izquierdo cayó, ahí la paciencia se esfumó. La guerrera cambiante comenzó a quitar el aire a la muñeca alada y a quien había dejado descubierto su pupila, mientras a la creadora de zarzas le amenazaba con hacer lo mismo. Sin detenerse, sin ser consciente de su alrededor, concentrada en ambas hermanas.
Posteriormente, figuras oscuras mordieron su brazo. El grito de dolor que soltó originó que una risa juguetona, semejante a la de Lio-Yang sólo que perteneciente a algún niño y sombría, dominara los rincones. Pocos segundos después, las llamas de algunas velas se extinguieron gracias a un soplido, cada lugar donde entraba el tenue resplandor fue abrigado por tinieblas. Entonces el hogar estuvo a merced de la oscuridad.
Un iris escarlata miraba fijamente a la ahora aterrada Krieger, ella terminó teniendo el miedo, inclusive uno mayor, que minutos antes generó en sus «enemigas».
—Hola… Hermana.
La voz del crío retumbó dentro de Kryssa, la misma sólo lanzaba millones de vendas, medio encolerizada e irritada por atrapar a esa pesadilla. Corría de pared a pared, creyendo estar segura hasta que manos negras jalaban su hombro de manera brusca.
— ¿Por qué me temes?
Así permanecía la situación. El ambiente era formado por él, un pequeño, hablando con su supuesta familiar. La blonda estaba a nada de estallar en llanto, su miedo crecía conforme se sentía aprisionada… Y no tenía adónde huir, sin escapatoria.
En efecto, el desgarrador alarido esperado vino. La damisela perseguida ya no existía, listones rosados chocaron contra el piso, no hubo sonido de algo caerse, fue silencioso. Un prisma, justo de los que Wella habló, se unió al del lóbrego infante, éste poseía una sonrisa tenebrosa.
—Me pregunto si esto pasará con Lio.
CONTINUARÁ...
