Capítulo 10

Se incorporó en la cama algo dolorida y rápidamente miró la hora. Las 8 de la mañana. Apenas si había dormido 4 horas, la noche había resultado ser más intensa e interesante de lo que se esperaba. Con cuidado de no despertarlo, se levantó, fue al armario por ropa y se metió en el baño para darse una ducha rápida y espabilarse. Era hora de comenzar un nuevo día.

Feliz por el disfrute nocturno, se quitó el pijama toda prisa, cogió el cepillo y se miró al espejo. Y de repente, dicho cepillo se le resbaló de las manos haciendo que se cayera en el lavabo. Abrumada y con la boca abierta por la sorpresa se miró al espejo. Quemaduras. Tenía quemaduras por algunas zonas del cuerpo como la cintura, un antebrazo o en el cuello cerca de la nuca; por no hablar de en sus muslos y ambas muñecas. Se mordió el labio, preocupada. Sabía que la noche anterior Ace se había descontrolado por petición suya pero jamás llegó a tal descontrol. Se acordaba de que gracias a su Akuma no mi de agua el dolor había sido inexistente y por eso pensó que no tendría marcas. Pero aquellas quemaduras leves hacían ver que Ace era más fuerte en todos los sentidos. Más incluso de lo que ella pensaba.

Rápidamente se metió en la ducha para echarse agua fría y después algo de crema para tapar las heridas. Gracias a Dios las que más salían a la luz eran las de sus muñecas o el brazo izquierdo, e incluso las del cuello. Pero más o menos lo pudo disimular con la ropa.

Con sumo cuidado salió del baño en dirección al cuarto de los niños para levantarlos. Como siempre lo hacía.

-¡Vamos Gray, Rouge! ¡A despertarse!-la de ojos verdes entró en la habitación y descorrió las cortinas, pero nada más hacerlo observó la terrible tormenta de verano que estaba cayendo fuera.

-¡Mamá estoy enferma!-se quejó la peli castaña tapándose con las sábanas hasta arriba.

-Ni hablar jovencita estas perfectamente bien. Levántate, vamos.-su madre le sacó la ropa de lluvia del armario.-ponte esto que te he dejado fuera cielo está lloviendo a mares.

-¿Ves? El tiempo no está de nuestra parte…jo…-Nerumi se sentó en la cama de la pequeña y le apartó las sábanas de la cara para luego reír.

-Rou-chan no seas pesada y arriba hija. Que es el cumpleaños de tu hermano.

-¿Qué? ¿El cumple de Gray?-la pequeña se levantó entusiasmada. Su madre asintió.

-Corre, lo despiertas y lo felicitas la primera.-más animada que de costumbre, a Rouge parecía que se le había quitado por completo el sueño, y de un salto, salió de la cama y corrió hacia la habitación de su hermano mayor.

-¡Graaayy!-la oyó gritar y seguramente tirarse encima suya ya que escuchó al pecoso quejarse.- ¡Vamos despierta!-Nerumi entró en la habitación de su hijo con una sonrisa.- ¡Hoy es tu cumpleaños! ¡Fe-li-ci-da-des!-recalcó cada sílaba con una enorme sonrisa.

-Gracias Rou...-el pequeño suspiró y continuó durmiendo como si nada. La pequeña lo miró molesta con los brazos en jarra y de pie sobre el colchón.

-Mami, pasa de mí el muy cretino.-Nerumi no pudo más que reír con el chubasquero de Gray en mano.

-Te doy libertad para que lo despiertes a tu antojo. Échame toda la culpa a mí.-rió.-pero ten cuidado que los tíos están durmiendo. No quiero un escándalo.

-¡Vale!-la pecosa levantó una mano animada.

-Voy a preparar en desayuno, en 15 minutos os quiero abajo o si no, no llegamos. Y no quiero repartir mi ración de cosquillas mañaneras con todos durmiendo, ¿entendido tesoro?-la de ojos verdes la miró animada y asintió.

Y en aquel momento de la mañana, el Den den Mushi del salón empezó a sonar. Como alma que lleva el viento, Nerumi salió corriendo escaleras abajo para coger el maldito aparato que terminaría despertando a toda la casa.

-¿Diga?-lo descolgó al vuelo tirándose en el sofá.- emm… no, soy su mujer señor Berlini, él está en la ducha.-mintió. Que si algo hacia a diario era velar por la integridad de su comandante,-Claro…-asintió la joven de forma simpática y obediente.-se lo diré…por supuesto…-mientras, el hombre de al otro lado seguía con su monólogo especial.-lo entiendo perfectamente…-se sentó sobre el sofá con las piernas cruzadas, y escuchando.-claro…son necesarias sin dudas con este tiempo…entiendo que este indignado si…-suspiró y miró el reloj. Las 8 y veinticinco, se le hacía tardísimo.-exactamente…usted no se preocupe enseguida se lo diré ¿vale?-el hombre afirmó en la otra línea y entonces ella aprovechó.-Gracias por llamar señor, hasta luego.-y sin siquiera esperar a oí su contestación colgó.

Por desgracia se les había echado el tiempo encima. Así que rápidamente preparó un desayuno ligero y subió de nuevo a todo correr.

-¿Todavía no?-entró en la habitación de Rou que terminaba de peinarse.

-Voy, voy.-contestó ella. Gray simplemente salió de la suya despeinado, vestido y con cara de sueño. Nerumi lo miró con una sonrisa y al pasar por su lado le revolvió más aun el pelo y le propinó un beso en la mejilla que el niño ni siquiera desestimó debido a su casi sonambulismo.

-Felicidades tesoro.

-Gracias mamá…-contestó cual robot para luego bajar por las escaleras con las manos en los bolsillos.

-El desayuno está encima de la mesa, y date prisa que llegamos tarde. ¡Rou ya puedes imitar a tu hermano y bajar de una vez por favor!-intentó gritar en susurro para no despertar al personal.

Luego fue corriendo a su habitación para avisar al moreno de la situación. Y nada más abrir la puerta se lo encontró sentado en la orilla de la cama arrastrándose las manos por la cara para espabilarse.

-No hace falta que hagas eso.-el pecoso la miró algo desorientado todavía.-ha llamado el señor Berlini, que no hace falta que vayas hoy. Está diluviando.-le sonrió.-el tiempo es peor en este mar que en el Grand Line.-la joven fue hacia su armario y cogió un chubasquero para ponérselo.-así que encargaos de la fiesta de Gray. Llégate por el regalo y eso. Yo vendré al medio día. ¿Vale?-se subió la cremallera mientras lo observaba con una sonrisa.

-Está bien…-perezoso, Ace volvió a echarse en la cama.

-Yo me voy.-Nerumi se acercó y le dio un beso en la mejilla.-hasta luego, te quiero.-el moreno simplemente intentó levantar la mano, en vano, como respuesta. Después de cerrar la puerta, bajó y entró en la cocina.- ¡Nos vamos!-les dijo animada a ambos pequeños que no entendían como su madre podía estar tan activa tan temprano, y todas las mañanas…

….

Delia observó aquellas muñecas y aquel brazo con preocupación mientras se llevaba su taza de café a los labios. Sin embargo, la de ojos verdes, que como el día anterior hacia cuentas, parecía no darse cuenta de que estaba siendo observada con detenimiento.

-Querida…-Delia le habló suave.- ¿y esas quemaduras?-preguntó sin pensárselo dos veces. Unos ojos verdes alzaron la vista del papel para observarla.

-Me quemé ayer haciendo de comer.-mintió. Sin embargo, la tendera que la conocía a la perfección, dejó la taza en el platito y la observó con el ceño fruncido.

-Ya…-se hizo la despreocupada.-qué casualidad que la marca sea la misma en ambas muñecas y en el brazo, ¿no crees? ¿Desde cuándo el aceite hace ese tipo de quemaduras?-Nerumi suspiró.

-¿Qué quieres decir?-preguntó seria.

-Escucha, no quiero meterme donde no me llaman,..-soltó la taza sobre el mostrador.-pero has estado tirante con tu pirata últimamente…-se mordió el labio.-Nerumi cielo, sabes perfectamente que quiero mucho a Ace pero sé de su temperamento y su impulsividad. En un arranque ha podido…-la peli castaña la interrumpió terriblemente molesta.

-Ni se te ocurra pensar, nunca, jamás que Ace me haría daño a propósito.

-Y no dudo de eso, pero… ¿y esas marcas? ¡Por Dios Nerumi te las ha hecho él de alguna forma!-la joven volvió a suspirar para no saltar como una histérica y gritarle cuatro cosas a su amiga.

-Sí, es verdad…ha sido él…-Delia abrió los ojos asustada ante la confesión.

-Si tienes miedo solo…

-Calla.-soltó lo más amable que pudo.-no me las ha hecho como tú piensas.-la mujer la miró sin comprender.

-¿A qué te refieres?

-Me refiero a que anoche cuando "estábamos"-recalcó aquellas palabras para que su amiga las entendiera al instante.-Ace se descontroló. Pero fue petición mía. Así que es verdad que me las hizo él, pero yo se lo pedí.

-Cielo… ¿se te ha ido la cabeza?-Delia pareció tranquilizarse dentro de la gravedad.

-No pasa nada Delia,-suavizó el tono.-pensé que con mi akuma no mi no me las haría, pero esta mañana me he levantado así. No te preocupes, estoy bien.-sonrió.-y por favor, no vuelvas a pensar que Ace es…bueno…eso que has pensado…porque sería incapaz siquiera de rozarme para hacerme daño.

-Lo siento mucho Nerumi.

-No te preocupes, lo comprendo. Es normal que preguntes.-el rio volvió a su cauce, y cada una a su quehacer.

-Oye, ¿me has dicho entonces que esta tarde no vendrás?-Nerumi asintió sin elevar la mirada de los papeles.

-Es el cumple de Gray y queremos hacerle una fiesta sorpresa.-pasó de página con el bolígrafo en la boca.- ¿vendrás no?-esta vez sí levantó la mirada.

-Sabes que me encantaría pero tengo que abrir por la tarde cielo.

-¿No irás a rechazarme un chocolate y un trozo de tarta cierto?-la amenazó señalándola con el bolígrafo.-cierra pronto y ven. Es una orden.-Delia rió divertida.

-Por supuesto mi capitana, todo sea por un trozo de ese pastel tuyo.-sonrió.-Entonces has dejado a esos dos que lo preparen todo… ¿no es peligroso? Quizás cuando vuelvas no tengas casa.-esta vez fue Neru la que rió.

-Tengo a Nami de mediadora. Confío en ella.

-¿Y con Gray que harás?

-Ayer hablé con Sabo y dice que se los va a llevar a la montaña hasta que sea la hora.

-Pues sí que es un plan elaborado.

-Vaya.-y volvieron a reír. En aquel instante la puerta de la tienda se abrió dando paso a una elegante mujer rubia de ojos azules.

-Buenas tardes.-saludó con una sonrisa dejando el paraguas mojado en el paragüero antes de entrar.

-Buenas.-sonrieron ambas mujeres detrás del mostrador de madera.

Contra el pronóstico de que la mujer se adentrarse en la tienda a mirar, la observaron acercarse al mostrador.

-¿La señora Portgas?-miró a Nerumi con una sonrisa

-Sí, soy yo.-la de ojos verdes se incorporó.-aunque señorita esta mejor, pero por favor tutéeme. Y lamento decirle que ese apellido es del padre de mis hijos.

-¿Ah lo es? perdone mi indiscreción pensé que usted estaba casada. Mi nombre es Nina Swan.-le tendió la mano y ella la estrechó.-soy la madre de una compañera de clase de su hijo Roger.

-¿De Gray?-Nerumi la miró sorprendida.

-¿Ya ha vuelto a hacer tu hijo de las suyas?-Delia la observó riéndose.-van matarte entre él y Kyle.

-Sí pero de un dolor de cabeza.-siguió a su amiga en la carcajada.

-Oh no…-Nina las interrumpió.-no es por algo que haya hecho mal.

-¿A qué se refiere?-Nerumi la observó aun sin entender.

-Venía a darle las gracias soy la madre de Rika.-contestó al fin y entonces Nerumi se acordó de la conversación con su hijo la noche anterior.

-Ah!-la muchacha abrió sus enormes esmeraldas con grata sorpresa.-vaya, perdone no tenía ni idea.

-Siéntese con nosotras.-le ofreció Delia.- ¿Quiere tomar algo? Café, té, chocolate, pastas…

-Más que una tienda esto parece una cafetería.-se atrevió con el mismo humor la madre de la pequeña, que se sentó con ellas no sin antes dejar sus cosas sobre la mesa de madera antigua que usaban de mostrador.

-Sí, bueno, Delia considera importantísimo la hora del segundo desayuno y la merienda así que tenemos dulces como para parar un barco.-sonrió Nerumi.-estamos aquí prácticamente todo el día.

-¿Qué le apetece entonces?-volvió a preguntar Delia.

-Un chocolate estaría bien con este tiempo, por favor.-Nina sonrió y la tendera fue presta a por dicho encargo.

-No se preocupe, no tenía por qué haber venido a darme las gracias.-la de ojos verdes la miró risueña.

-Al contrario.-la miró culpable.-Su hijo se ha metido en problemas por mi culpa y según Rika salió con una mejilla hinchada y morada. No sabe cuánto lo lamento.

-Estoy segura de que su hija no tiene la culpa de que esos chicos la estuvieran molestando. No se apene. No cabe duda de que es una buena niña. Si Gray la protegió lo es, sé que no es de los que defienden a cualquiera.-Nina pareció sonreír, y justo cuando iba a hablar, Delia apareció con la taza en mano y se la ofreció.

-Muchas gracias.-la mujer la cogió y se llevó el chocolate caliente a los labios.

-No se preocupe por Delia, suele estar al corriente de las pataletas de mis hijos.-la mujer de ojos azules sonrió.

-Verá…hace poco que hemos llegado a este pueblo y no conocemos a mucha gente…-ambas mujeres la escuchaban atentas.

-Sí, iba a preguntárselo pero no quería parecer indiscreta.-se aventuró la tendera con su café en mano.

-Pues sí, no somos de por aquí…Digamos que mi marido ha dejado sus propiedades en la gran ciudad. Quería tranquilidad y sosiego para lo que le resta de vida y siempre dijo que el olor y la vida del campo lo hacían sentirse joven y más efusivo que vivir en una enorme mansión.

-¿Quiere decir que es usted noble?-Delia la miró sorprendida y a Nerumi se le cogió un pellizco en el estómago. Se acordaba a la perfección de aquellos diez terribles años en la casa de su tía. Aquellos años en los que conoció a Jake…

-Sí, lo soy.-la morena se llevó las manos a la boca de la sorpresa y la de ojos verdes no tuvo más remedio que preguntar.

-¿Y cómo es posible que estén aquí?-la miraba incrédula.

-Ya se lo he dicho.-suspiró.-sé que resulta extraño pero es así. En realidad el noble siempre ha sido mi marido, yo solo me case con él por un matrimonio convenido, pero al final terminamos congeniando. No todos los nobles somos horribles.-sonrió.

-Desde luego…-Nerumi le devolvió una sonrisa sincera. "Sabo nunca lo fue…", pensó.- he visto a pocos nobles que prefieran la humildad y el campo. Que prefieran vivir del trabajo o de lo que la tierra da. Es…impresionante…

-Sí…el título solo es herencia, lo que nosotros llevamos en la sangre son valores distintos a los que estáis acostumbradas a ver en un noble. El dinero no es nada si no tienes una familia feliz. Y para mi marido y para mí, mis hijos y su felicidad están por encima del escalafón social y del poder o el dinero-contestó Nina.

-¿Y es por eso por lo que esos chicos molestaban a su hija?-Delia se pronunció al fin.

-Sí…que una niña noble se codee con niños de baja clase social no está bien visto y al ser nueva…la humillación es peor, incluso por aquellos que son humildes. Creen que vas a regodearte de tus posesiones solo por intentar ser como los demás. Personas normales que quieren vivir en un pueblo lleno de vecinos y con una vida tranquila. Alejados de la alta sociedad y el materialismo.

-Con una madre así no me cabe duda de que su hija es maravillosa en todos los sentidos.-Nerumi sonrió.

-Gracias.-Nina le devolvió el favor.

-Entonces, ¿dice que tiene más hijos?-preguntó Delia con curiosidad, que si algo le encantaba a ella era un cotilleo así de grande.

-Sí.-la rubia volvió a beber.-dos más mayores que Rika. Mi hija Clara que tiene 15 y el mediano, Theru, que tiene 12. Pero vamos que estos dos si están estudiando allí en nuestra antigua ciudad. Los hemos dejado con mi hermana. En vacaciones los tendré conmigo de nuevo.

-Eso tiene que ser muy duro…desprenderse de sus hijos así siendo aun tan pequeños…-Nerumi la miró aprensiva.

-En absoluto.-Nina volvió a sorber algo de chocolate.-no me desprendo de ellos. Simplemente les doy la libertad para que se forjen el futuro que deseen y alcancen los sueños que añoran. Créeme Nerumi, es todo un orgullo como madre que ellos crezcan y hagan su camino con la libertad que precisen y mi apoyo correspondiente. Si no, estarían perdidos…

-¿Aunque el camino que eligiesen no fuera el más correcto según tu opinión?-la de ojos verdes no podía parar de pensar en su discusión con Gray sobre aquel sueño incierto y peligroso que forjaría su futuro.

-Una madre siempre será madre…y se preocupará de los hijos estén haciendo el bien o el mal, sean grandes estudiosos o no, sean marines o piratas…Pero, si tú estás ahí detrás con una mano en el hombro la cosa cambia…y su futuro también. Ten en cuenta que por muy mayores que se hagan siempre necesitaran de ti…

-Sí…supongo que sí…-la peli castaña sonrió. Y por un instante recordó todos aquellos momentos de su adolescencia y su adultez en los que había necesitado la sola presencia de su madre. Para un consejo, una ayuda, un consuelo, un "no te preocupes, aquí estaré siempre", un abrazo, o una simple sonrisa…Y casi por un momento, la vista se le nubló con unas lágrimas nítidas que no llegaron a salir.

-Bueno…no las interrumpo más en su trabajo. Muchísimas gracias por atenderme y por lo que ha hecho su hijo por Rika…de verdad…y lamento si lo hemos perjudicado de alguna manera con algún castigo innecesario.-Nina se levantó de su asiento.

-Ya se lo he dicho no se preocupe.-Nerumi volvió a la realidad.-Gray no estaba castigado por eso cuando su hija fue a visitarlo a hurtadillas.

-Oh Dios…esta pequeñaja siempre igual con sus travesuras…

-Tranquila las hijas son así. Yo también tengo una que es muy revoltosa.-Nina sonrió con complicidad

-Gracias por el chocolate estaba delicioso.

-De nada.-Delia sonrió.

-Por cierto Nina, ya que son nuevos en el pueblo y supongo que no tendrán mucha relación con la gente aun, me gustaría saber si tienen Rika y usted o su marido la tarde libre.

-Pues…de momento si. Aun estamos con la mudanza pero si, Rika está totalmente libre.

-Es el cumpleaños de Roger hoy. Ya hace los 10, y le vamos a preparar una fiesta sorpresa a las seis y media en mi casa. ¿Quieren venir?

-¿Qué?-la de ojos azules la miró con sorpresa y alegría.-pues claro…claro, muchísimas gracias.

-Deje de dármelas por favor.-Nerumi la acompañó a la puerta de la tienda.- Rika sabe donde vivo por si usted decide quedarse también.

-Por favor, tutéeme.

-Claro Nina, bienvenida a Villa Fuschia.

-Gracias, allí estará Rika. ¿Tiene que llevar algo de merendar?

-No, no se preocupe. Soy una gran repostera.

-Vale, hasta luego entonces…

Nerumi cerró la puerta de la tienda y se volvió a Delia.

-Es impresionante esa mujer.

-Sí…es maravillosa. Me pregunto por qué no todos los nobles serán así.

-Buf ya sabes…

-Sí…-la de ojos verdes se encogió de hombros y volvió a las cuentas y en aquel momento empezó a entrar gente en la tienda. Era hora de volver al trabajo…

….

Casi rozaba la hora de almorzar cuando el moreno empezó a acercarse a la nevera a hurtadillas. Miró a un lado y a otro del pasillo antes de cerrar con sumo cuidado la puerta de la cocina, para después girarse y abrir el preciado electrodoméstico. Nada más hacerlo, sus ojos se convirtieron en estrellas de ilusión. Alzó una mano hacia los dulces que estaban allí guardados, cuando una voz femenina lo descubrió.

-¡Luffy!-la peli naranja cerró la nevera aplastando la cara de goma del capitán.

-Auuch!-se quejó el moreno, que nada más recomponerse del golpe la miró con un puchero.

-¿Qué se supone que ibas a hacer?-Nami lo observaba con el ceño fruncido, los brazos cruzados y un pie que daba golpecitos en el suelo.

-¡Tengo hambre!-se intentó justificar abriendo los brazos con exageración.

-Los dulces para el cumpleaños de tu sobrino no forman parte del almuerzo de hoy.-le regañó contundente la joven. Luffy soltó un bufido molesto.- ¿por qué no mejor pones la mesa en vez de protestar? No estamos aquí para hacer el gandul, que tu hermano ya tiene bastante con sus hijos.

-Está bien…-soltó con tristeza mientras se acercaba a por el mantel para luego ir al salón.

Nami abrió el cajón de los cubiertos para también ayudar, cuando de pronto la puerta de la cocina que daba al jardín se abrió.

-Madre mía, ¡cómo llueve! demonios.-el pecoso se quitó el sombrero y lo escurrió en el umbral.

-¿Lo has conseguido?-Nami le agarró el chubasquero que se acababa de quitar.

-Sí, me ha costado un poco pero sí. ¿Luffy volvió?-la peli naranja asintió.

-Está en el salón quejándose del hambre que tiene.-el moreno soltó la bolsa sobre la mesa de la cocina.

-Para variar... ¿Y Neru? ¿No ha vuelto?

-Sí, ha llegado hace cinco minutos, ha tardado más porque ha dejado a Rou con Hanon.

-¿Entonces hoy comemos sin niños?

-Eso parece.-la peli naranja sonrió.

-Vaya, qué sorpresa, será raro tener algo de tranquilidad para variar.-sonrió.- Voy a cambiarme, ahora te echo una mano.

-No te preocupes.

-Oye, -antes de salir Ace se giró. Últimamente había cogido bastante confianza con la navegante de su hermano pequeño y se permitía el lujo de hablar con ella de cualquier cosa.- ¿estás mejor? anoche Luffy me dijo que estabas indispuesta.

-Sí, el embarazo supongo. No te preocupes hoy me he levantado como nueva.

-Vale.-el moreno sonrió.-procura cuidarte anda.-y salió de la cocina.

Subió los escalones cansado y mojado, tenía unas ganas terribles de cambiarse y secarse. Suspiró. Llevaba toda la mañana de salidas, idas y venidas entre el regalo, la comida, en fin…una y mil cosas que Nerumi le había encargado la noche anterior y que en un principio pensó hacerlas por la tarde.

Al llegar a la puerta de su habitación, ni siquiera llamó. No le hacía falta, ¿Qué vería en Nerumi que no había visto ya? Al menos eso le decía a ella cuando lo regañaba por entrar como un energúmeno en la habitación. Así que simplemente abrió la puerta…y entonces la vio…