Hola a todos…espero les esté yendo de maravilla, gracias por el apoyo, me agrade que les agrade el fic. Antes del capitulo les aviso que es posible que me tarde un poco, pues empiezo estudios nuevamente. ¡¡Estudios superiores!!, bueno no se si alegrarme o llorar, el caso es que puede me tarde para continuar actualizando…ahora si pueden leer…


Cáp. 10: Desgracia

- ¡Hermana! - Grito Sota entrando a la habitación de esta.

- ¿Qué te pasa? - Preguntó Kagome preocupada al verlo llorar -Sota…escúchame, cálmate y dime que te sucede

- Papá…, papá - Decía el pequeño rompiendo de nuevo en llanto.

- ¿Qué le sucedió a papá? - Insistió Kagome sintiendo una punzada en su corazón.

- Esta muerto… ¡Hermana! – Lloró desconsolado y se lanzó a los brazos de su hermana.

- ¿Qué dijiste? – Exclamó en shock.


- Mamá, voy por Kagome, y luego vuelvo para dejar aquí al hermano de ella con Shippo – Avisó Inuyasha.

- Hijo…- Lo llamó su madre - Ven un momento

- ¿Pasa algo?

- Es Kagome – Habló su madre - No leíste el diario

- Mamá… ¿Le sucedió algo a Kagome? - Preguntó Inuyasha asustado.

- Ella esta bien…quiero decir no le sucedió nada a ella – Trató de tranquilizarlo.

- Entonces mamá, ve al punto - Dijo impacientándose.

- Su padre murió

- ¿Cómo? - Exclamó cayendo sentado en el sofá.

- Al parecer anoche mientras estaba de vacaciones, salió y fue asaltado – Le contó Izayoi lo que aparecido en el periódico - Fue herido gravemente y no pudieron salvarlo en el hospital…

- Pero…y…yo debo ir con Kagome


Cuando llego a la casa y entro, había varias personas en el lugar, reconoció a la madre de Kikyo y a esta al lado de unas personas que al parecer le daban sus condolencias…pero a él no le importaban ellas, recorrió la sala y no la vio, así que subió a su habitación; giró la perilla lentamente y entró, para verla sentada en la cama, con su hermanito dormido sobre la cama mientras ella le acariciaba los cabellos.

Al mirar su rostro, reconoció en el la tristeza y agonía…estaba pálida y tenía los ojos rojizos debido al llanto, odió esa imagen de tristeza en ella, no le gustaba en absoluto y menos usando ese vestido negro, le recordaba un alma en pena.

- Kagome - La llamó en un susurro mientras cerraba la puerta tras el.

- Inuyasha…- Se levantó de la cama y caminando, casi corriendo hacia el para abrazarlo y esconder su rostro en su pecho mientras rompía en llanto.

- Ya…todo va estar bien – La consoló acariciando sus cabellos.

- ¿Qué hicimos para pasar por todo esto? – Sollozó aferrandose aun mas a él - Primero mamá y ahora papá…es que…

- No hicieron nada – La interrumpió - Es solo que a veces la vida es injusta…

- Tal vez es mi culpa

- No… - Acunó su rostro entre sus manos y limpió algunas lágrimas -Escúchame bien…no digas eso…no es tu culpa…no lo vuelvas a decir - Le ordenó.

- Pero entonces… ¿Por qué? - Preguntó Kagome casi frustrada alejándose de él y mirando por la ventana - Todos se van…y siempre nos quedamos solos…Todos algún día se irán

- Yo no me iré - Afirmó Inuyasha acercándose a ella.

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Porque te amo - Respondió Inuyasha - Y eso me hace tener plena seguridad…Y aunque me digas que en algún momento me aleje no lo haré…porque yo voy a estar para protegerte

- Gracias

- Yo…te quería dar algo, o mejor dicho devolverte algo – Llevó una de sus manos al bolsillo de su abrigo.

- ¿Qué?

- Esto – Le enseñó la pequeña perla que pertenecía a la madre de Kagome.

- La perla – Musitó - Pero… ¿Cómo?

- Esa vez…Salí a tomar algo de aire y la vi caer en el jardín, la cadena estaba rota así que la mande a cambiar - Explicó Inuyasha colocándosela en el cuello a ella - Sé que te recuerda a tu mamá y te va ayudar en este momento

Se giro para encontrarse con los ojos dorados de él que la hicieron sonreír, se acerco a él con intenciones de perderse en las extrañas sensaciones que el le transmitía con tan solo un simple beso…

- Hermana…- La llamo Sota desde la cama.

- Lo lamento - Dijo Kagome a Inuyasha para ir donde su hermano - ¿Qué pasa?

- Es que…no puedo dormir

- Tranquilo


- Por fin se durmió de nuevo - Suspiró Kagome saliendo de la habitación.

- Kagome, ¿Por qué no se quedan en mi casa? – Ofreció Inuyasha - Allá podrán descansar

- Te lo agradecería mucho - Aceptó Kagome - Pero…solo mi hermano, las cenizas de mi padre llegan mañana y quiero estar aquí

- Entonces…yo me quedo aquí contigo, no te dejare con ese par de arpías

- No es necesario - Dijo Kagome, aunque ella creyera lo contrario - No me pasara nada

- No me digas nada…no me convencerás de lo contrario, voy a llevar a tu hermano a mi casa y vuelvo

- Está bien


- Querida Kagome – Se acercó Tsubaki a ella - Que tragedia – Sollozó en su hombro.

- Si…lo fue – Se alejó de ella no muy convencida de su dolor - ¿Y usted donde estaba?

- Yo…pues me quedé dormida en la habitación del hotel - Habló la mujer limpiándose las lágrimas.

- Ya veo

- ¿Qué insinúas? - Espetó la mujer con el ceño fruncido - Que yo hice algo en contra de Ginta

- Yo no lo dije - Dijo Kagome - Fue usted quien lo hizo

La odió a esa maldita bastarda, que demonios quería decirle con eso…como la detesto en ese instante…

- Kagome amiga – Se acercó Sango en compañía de Miroku.

- ¿Qué hacen ustedes aquí?

- Como que ¿Qué? - Dijo Miroku - Estamos contigo en este momento…no te íbamos a dejar sola

- Chicos - Agradeció Kagome abrazándolos a ambos con los ojos llenos de lágrimas - Muchas gracias

- ¿Y tu hermano? – Preguntó la chica.

- Inuyasha lo llevo a su casa, es mejor para él que descanse

- ¿Inuyasha? – Preguntó contrariada Sango.

- Pues si…pasaron bastantes cosas en este poco tiempo

- Eso quiere decir que…

- Chicos – Interrumpió Inuyasha acercándose a ellos - Kagome tu hermano quedo ya en mi casa y esta aun durmiendo…mi mamá lo cuidara

- Gracias


- Oye…se que no es el momento, pero que pasa contigo e Inuyasha - Indagó Sango sentada en la cama de Kagome.

- ¿Qué pasa? - Dijo Kagome sonrojándose.

- Kagome…no nací ayer, las miradas de ambos, el como te tomaba la mano allá abajo…Miroku y yo lo notamos - Habló Sango con una pequeña sonrisa.

- Pues…el y yo ahora estamos juntos

- Entonces…se te declaró y todo lo demás - Continuó Sango intrigada.

- Pues la primera semana de vacaciones salimos al parque con nuestros hermanos - Narró Kagome - Y me dijo que yo le gustaba…y ayer en la tarde me dijo que estaba enamorado…

- Se que no es el momento…pero estoy muy feliz por ti - Sonrió Sango tomando sus manos - ¿Y la bruja de Kikyo?

- Deberías dejar de faltarme al respeto – Masculló irrumpiendo en el cuarto de Kagome - Que no te enseñaron modales…

- A mí si…pero a ti no te enseñaron a tocar antes de entrar - Rebatió sango parándose de la cama dispuesta a cualquier afrenta.

- Como sea…no vine a pelear contigo…vine a hablar con Kagome - Habló Kikyo - Así que si nos permites…

Sango miro a su amiga que asintió levemente, así que sin mas salió de la habitación…

- ¿Dónde dejaste a Kagome? - Preguntó Inuyasha preocupado.

- Esta en la habitación con Kikyo

- La dejaste sola con ella – Dijo Miroku.

- Ella me lo pidió – Suspiró resignada.

- Inuyasha – Subió tras el joven que comenzaba a correr escaleras arriba -Oye no entres, no le pasara nada – Lo detuvo para llevarlo de nuevo abajo.


- ¿Y de que quieres hablar? – Preguntó con parquedad.

- Así que estas saliendo con Inuyasha - Dijo Kikyo caminando por la habitación.

- Kikyo en estos momentos no estoy para hablar de mi vida privada y menos con…

- ¡Respóndeme! - Gruñó enfadada.

- ¿Para que lo quieres saber?

- Porque no quiero que te haga lo mismo que a mi

- ¿Lo mismo que a ti? - Preguntó Kagome sin entender - Si quieres hacerme desconfiar de Inuyasha vas a perder tu tiempo…

- No miento…Inuyasha es un bastardo que solo juega con las mujeres - Sollozó Kikyo - Te dice cosas bonitas, te habla del amor, te promete que estará contigo siempre, te lleva a la cama y te bota como una basura

- Inuyasha cambió - Aseveró Kagome - El me dijo todo eso…yo se quien era y sé que cambio…

- No te creas Kagome – Aconsejó - A mi me lo advirtieron pero caí en su juego, me cegué por su mirada, sus palabras, sus besos, tanto que estaba a su merced, para después arrepentirme y tan solo llorar…

- Si a si fuera ¿Por qué me lo dices? – Kikyo jamás querría verla bien, porque esa repentina bondad.

- Porque se que has pasado por mucho…Y mas ahora - Dijo Kikyo - Y no quiero que luego sufras mas… - Fueron sus ultimas palabras para luego salir.

Se sentó en la cama a meditar un momento, lo que Kikyo decía, no podía ser verdad, tan solo quería hacerla desconfiar de él, además Inuyasha le había dicho la clase de chico que era…y el había cambiado…su amiga se lo había dicho…hasta el mismo Miroku que lo conocía mejor que nadie; pero si confiaba en él porque las palabras de Kikyo habían calado en ella… ¿Por qué?


Ya toda la gente comenzaba a salir de la casa, en la mañana seria el sepelio, Miroku y Sango se habían ido hace algunos segundos, y el estaba esperando a Kagome para poder irse a su casa con ella, como habían acordado…pero aun no bajaba de su charla con Kikyo; después de un momento la vio bajar las escaleras lentamente y posar su mirada en el…

- ¿Nos vamos? - Preguntó Inuyasha - Y mas te vale que no me discutas…

- Estas seguro que…

- Completamente - Afirmó Inuyasha - Además tu hermano se preguntara donde estas en la mañana

En cuanto vio su mirada todas las dudas sobre él se disiparon…Inuyasha la amaba y algo en su corazón se lo decía, algo inexplicable…y ella confiaría en el - Vamos…

- ¡Maldita sea! - Gruñó Kikyo enfada, su maldito discurso no había servido para nada, su mirada de agonía no sirvió, la muy maldita se había ido con Inuyasha nuevamente…pero ella ya sabría como probar la que era su "verdad" y así Kagome ya no tendría dudas acerca de Inuyasha.


- Tu hermano esta en la habitación de huéspedes, lo ves en la mañana - Dijo Inuyasha cerrando la puerta - Ve y descansa en mi habitación…ya sabes donde queda…

- ¿Y tu donde dormirás?

- No te preocupes…la verdad no tengo sueño

- Pero…tú sube a la habitación y yo me quedo con mi hermano

- No me discutas Kagome - Habló Inuyasha - Por cierto… ¿Tienes hambre?

- No…solo quiero descansar un poco - Accedió Kagome - Buenas noches…

- Oye… - La llamó Inuyasha acercándola a él - Hoy no te di le beso de buenos días…Que tal el de buenas noches…

- Me encantaría – Sonrió, rodeándolo por el cuello y alzándose en puntas.

- Te amo – Le susurró Inuyasha cargándola levemente para atrapar sus labios, en roce suave y lento…como si quisiera hacerla olvidar todo un momento…

- Estas seguro que no quieres dormir en tu habitación

- Pensándolo bien, creo que si…


¿Qué pasara?, no tengo idea. Espero les haya gustado; dejen sus mensajes, comentarios, sugerencias y demás. Un abrazo…bye