Los personajes no me pertenecen sin embargo la historia es totalmente mía.
Mientras te siga amando: capitulo 10
"No era su amante"
Me sentía cansada de estar recostada en la cama. Mis parpados permanecían abiertos, no tenia sueño, si cansada, pero mi cuerpo se negaba rotundamente a descansar.
Me incorpore abatida de las suaves sabanas azules, desarmando la cama mientras me arrastraba por el mismo camino hacia la ventana.
Mis pies arrastrándose por el suelo marmolado era el único sonido que se podía escuchar en la habitación, junto con los truenos que parecían jamás terminar. Caían uno detrás del otro, provocando que su eco rebotase contra las cuatros pareces de la habitación.
Diez segundo.
Diez segundo era lo que tardaba cada eco de cada rayo en retumbar sobre la tierra.
Como a cada persona que le llega el mal, me pregunto cómo es que ocurrió esta desgracia en mi vida.
No creía que haya algo tan malo como para merecer esto. Más estaba acá.
Encerrada y totalmente sola
No sé por cuánto tiempo estuve llorando, me dolía la cabeza, tenía hambre y un poco de frio.
Era muy raro, estábamos en verano por lo que sabía, por lo tanto el calor debería ser bochornoso.
En cambio, por la ventana se podía observar como el viento soplaba con gran velocidad, como sus ramas golpeaban el vidrio enfadadas, el cielo totalmente mente encapotado, no se veían las estrellas y la luna oculta no dejaba filtrarse a través de las nubes espesas su mínimos rayo lunar.
De tan solo pensar que estuve hace unas noches tratando de escapar por aquella ventana en la que ahora estaba parada. Descendiendo por esas ramas, bajando con cuidado pero a la vez con desesperación, con miedo el miedo de ser descubierta y que la muerte me siga después de ella, pero siempre con la felicidad de aquellas personas que sabía que me estaban esperando, buscando, rezando por mí, imaginando mi llegada, con un gran abrazo y lagrimas de por miedo, sintiendo como jamás se volverían a despejar de mi, acompañándome a donde quiera que vaya.
¿Cómo me sentiría yo si perdiese a alguien tan importante en mi vida?
Me sentiría de lo peor, seguramente lloraría todo el tiempo, con las esperanzas que al abrir la puerta apareciese con una sonrisa y unos brazos extendidos que pidiese un abrazo cálido de bienvenida.
Gire sobre mis talones observando la habitación oscura y silenciosa, no sé en qué momento había dejado de llorar, pues mis ojos estaban secos y cansados.
Sabía que en cualquier momento se abriría aquella puerta de madera tallada siendo se paso un Edward completamente diferente a lo que yo había conocido en un principio.
Un hombre cuya humanidad parecía no estar en su vocabulario, un hombre que me había utilizado de la peor forma en que se pueda tratar a una mujer.
Volví con pasos seguros hacia la cama.
–Es mejor dormir, yendo a un lugar en donde me no me haga daño, que esperar a que se haga realidad–dije en vos alta mientras me recostaba en la misma.
Me aoville tratando que el calo se expandiese lo mas rápido que se podía por la cama y así poder dormir cálidamente.
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–¿Crees que lo perdonara?– los susurros de una voz masculina a espaldas mí, me despertó. No era él, de eso estaba totalmente convencida, era una voz completamente diferente, era más grave y ronca. Hablaba con alguien.
Procure que mi respiración continuase siendo lenta y pausada.
–Es muy difícil saberlo. –Era "ella"; la chica que había detenido la mano de Edward.
–La mente humana es impredecible, puede que lo perdone, así también como lo odie. ¿Porque ella debería de perdonarlo, sabiendo cómo se comporto Edward?
Conociéndolo, me temo que pegarle no fue lo único que le hizo a esta joven. Temo por ella Emmett-
Se hizo un silencio en que ninguno de los dos hablo más. Mi corazón ante lo oído, comenzó su marchar rápida y pesada.
–Bella…– mi nombre salió junto con un suspiro suave de la boca de Ella. No tenía mucho caso seguir haciéndome la dormida por lo que me gire dándoles la cara y abriendo los ojos de a poco, mi vista se aclaro viendo cómo junto a Ella había un hombre fornido y bien parecido.
Su cabello negro oscuro, contrastaba con su piel, que igual que la mujer que tenia al lado, era más blanca que la mía.
–Mi nombre es Rosalie, puedes decirme Rose, y el- Hizo un gesto hacia la dirección de su acompañante– Es mi esposo Emmett.-
Tal como ella, Rosalie, me dijo, tenía un esposo.
Tal parece que la idea que me había quedado que tal vez ella y Edward se entendiese era completamente errónea.
Me senté sobre la cama y cruce las manos observándolos e incitándoles a que me expliquen que hacían en un lugar como este. Al ver que no pronunciaban nada mas tome la iniciativa.
–Tal parece que ustedes son amigos de él. ¿Verdad?–
–Sí, pero no te confundas. Nosotros no somos como él. Nosotros...–
El azote de la puerta de la habitación siendo abierta interrumpió la explicativa de
Rosalie, quien se levanto junto a Emmett inmediatamente de la cama, en la cual se habían sentado recientemente mientras dormía.
–Fuera de aquí. Quiero hablar con ella– demando con voz fuerte y autoritaria.
El miedo me fue embargando a medida que ellos abandonaban la recamara dejándome de nuevo sola.
–No le hagas daño– Alcance a oír decir a Emmett antes de que la puerta se cerrase de nuevo, pero estaba vez más suave.
Flexione mis rodillas hasta tenerlas contra mis pechos y abrazándolas muerta de miedo. No sabía que podía hacer conmigo ahora que estábamos solos.
Guardo sus manos en los bolsillo mientras avanzaba con pasos lentos por la habitación hasta detenerse frente a mí con una sonrisa digamos que supuestamente
"amigable".
Mas se notaba a lenguas que era totalmente forzaba y falsa.
Lo mire con el seño fruncido sin embargo, el terror se apropio de mi cuerpo y mente al ver que su "sonrisa" era borrada de un plumazo cuando hice aquel gesto.
–Te lo dije, intente ser bueno para ti, que no vieras esta faceta mía. Pero seguiste con tu orgullo y altera nía. Si no era yo, alguien peor te hubiera abierto los ojos querida-
Procure que mi rostro no demostrase mis sentimientos, lo que menos quería era que volviese a utilizar mi cuerpo de alguna manera.
– ¿Qué? ¿No me vas a contestar?– una sonrisa arrogante se dibujo en su rostro-Veo que te sirvió de algo el castigo.-
–"Que te quede claro que jamás y escúchame bien– me señalo sanado la mano izquierda de su bolsillo– Jamás vuelvas a jugar conmigo o a faltarme el respeto frente a alguien". Has entendido–pregunto.
Asentí con la cabeza.
-¿Te he dicho que si has entendido?- rodeo la cama con pasos largos y fieros tomándome del cabello rudamente. -Tienes que contestarme idiota-
–Si– respondo atropelladamente– Por favor no me lastimes– Las lagrimas no se hicieron esperar y se deslizaron rápidas por mi mejillas.
Me soltó bruscamente lanzándome contra las mullidas almohadas.
Inmediatamente salto sobre mí e intentando con todas las fuerzas que tenia de sacármelo de encima, tomo con fuerza mis manos cerrándolas con las suyas como si fuese esposas y colocándolas encima de mi cabeza, inmovilizo mis piernas que pataleaban sin cesar.
–Maldita seas Bella, aun así me tientas como ninguna mujer lo hizo conmigo–
Tras pronunciar aquellas palabras deje de debatirme asumiendo lo que realmente dijo.
–Por favor, no me tomes, haz lo que quieras, castígame si quieres, pero no me tomes– dije.
Sosteniéndome solo con una mano, quito la ropa que me cubría; llevo la que le quedaba libre hasta el cinturón que sostenía su jean; desato la hebilla y deslizándola de sus caderas, se lo saco.
Abandono mi estado de inmovilidad y tomándome de la cintura con ambos brazos, me giro hasta quedar boca abajo.
Alzo mis caderas, dejando mi culo en popa.
–Este es tu castigo, espero que lo disfrutes–
Entonces doblo el cinturón y elevándolo en el aire me azoto en mi espalda baja.
El grueso cuerdo de la cinturilla caía duramente contra las mejillas de mis nalgas.
–Ah– gritaba con cada golpe que recibía mi carne.
–Tú lo quisiste, ahora jodete– gruño.
Estaba que tenía un colapso nervioso, me sentía tan cansada, dolorida tanto mental como físicamente.
Los golpes contra mi piel cesaron de pronto, reemplazándolas unas manos frías.
– ¿Prefieres que te golpee en vez de darme tu cuerpo?–
–Si– le respondí como pude.
– ¿Y qué te hace pensar que no hare ambas?–
Su pregunta me volvió a descolocar.
Era de saberlo, un hombre como él, en este lugar de mierda haría cualquier cosa conmigo e incluso si me lo prometía.
Me abandone a un llanto profundo y desgarradas que hasta me sentía aun peor de tan solo escucharme a mí misma.
Su agarre abandono mi cuerpo dejándome descansar flácidamente sobre el colchón.
Me ardían las nalgas, las sentía palpitar como si mi corazón estuviese en aquella zona.
Edward coloco sus manos frías como el hielo en mis nalgas aliviando así el dolor que me quemaba. Aunque no quisiese, necesitaba algo frio que me aliviase, pues me deje hacer.
Y dejándome caer de nuevo en el sueño, me deje ir.
¿Sigo?
Ustedes me dirán. Besoos chicas.
24\12\11 22:4hs
Muy feliz navidad. (recién hoy subo el cap)
Laubellacullen94
