Hola a todos, primero gracias por sus comentarios...
Les cuento este capitulo casi no sale, es que me costo mucho escribirlo, tengo toda la historia en mi cabeza, pero parece no querer escribirse, pense que este capitulos seria diferente pero resulto otra cosa, bueno espero les agrade, separación, celos, dudas, muchas cosas, lean.
10.- UNA GÉLIDA VENTISCA
"¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas"
Ingrid Bergman
"La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición"
Emil Ludwig
Aquella demostración de afecto que ambos protagonizaron, es solo un preámbulo para llegar a reconocer cuales son realmente, los sentimientos que profesan el uno por el otro. Una vez lograron recuperar sus sentidos, lejos de tan desbordante pasión, una distancia explicable se interpuso entre los dos, inseguridades, miedos o simple timidez, muchas razones más para intentar comprender su reacción, aún son jóvenes como para canalizar tanta cantidad de emociones por un solo beso.
Le entregue los papeles a Tezuka – pronunció sin más, una forma diplomática de corta con fogosa escena anterior – él esta al tanto de todo, por el momento guardara silencio – termino de emitir ante de abandonar el lugar.
Bien – susurro – Gracias – completo, para seguir a su camino, uno que distaba lejos de la desbordante pasión anterior.
No obstante, si las circunstancias fueran distintas, probablemente las pasiones retenidas habrían sido expuestas en su totalidad, desafortunadamente ellos eran presos de una situación inusual para su corta edad, algo que en épocas pasadas sería una conducta normal y aceptada, hoy en día es solo un medio arcaico para comenzar una relación.
Sin palabras o explicaciones de por medio, abandonaron aquel salón que fue escenario de una secreta representación de "amor", bueno eso es algo que con el tiempo se podrá definir. Por un lado, la tímida chica se refugió en su creciente alegría, no cuestionando, por el momento, la actitud indiferente de Ryoma. Mientras el perturbado joven encerró aquel extraño sentimiento que retumbó en su ser, tenía que encontrar la mejor manera de asumir todo esto, sobretodo si pensaba dar inicio ha una relación.
¿Qué pasa cuando las cosas comienzan al revés¿Es normal empezar así? Probablemente no, ya que la manera natural de las cosas, en este caso, sería haberse conocido, no importa en que circunstancias, luego haber iniciado algún tipo de relación, llámese amistad, por decir algo, para así después comenzar a enamorarse, sin importar las razones por la cual se llega ha ese estado. Posteriormente se buscaría la manera de formalizar lo iniciado, pero hablando de Ryoma y Sakuno, esto es ya totalmente improbable.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Hace un tiempo que los árboles permanecían desnudos en la ciudad, sus vestimentas fueron arrebatas sin contemplación por la glacial brisa invernal. En estos instantes aquellas especies que se jactan de sus verdes ropajes estivales, solo pueden lucir con desgana una inmaculada cubierta nívea, sin embargo, su belleza es tal que es capaz de mostrarla con relumbrante orgullo.
A pocos días de las vacaciones debido a las festividades, muchas eran las actividades que debían enfrentar los alumnos de Seigaku, principalmente los tan aborrecido exámenes de fin de semestre. Asimismo, la joven Sakuno estaba en plena competencia, pues se esforzaba al máximo para obtener algún puesto en la final del concurso. Entre estas y otras tareas, ambos jóvenes tenían la excusa perfecta para evadir los hechos anteriores, aunque permanecían plenamente grabados en sus cabezas y quien sabe donde más.
Durante uno de los recesos, el trío disímil de amigas se encontraba en una de sus habituales conversaciones, que generalmente, eran dirigidas por Tomoka la más expresiva de las chicas. Varios días han transcurrido desde que se enteraron del matrimonio de Sakuno, así que las posibles charlas de esto eran cada vez más esporádicas, una que otra broma por parte de la chica del lunar, que siempre terminaba poniendo a la castaña en aprietos, pero que gracias a Ann lograba sortear sin problemas.
¿Supongo que ya están lista para la fiesta? – pronunciaba Osakada, pero al notar la cara interrogativa de sus amigas, supuso que no – ¿la fiesta que todos los años realizan los Kurosawa? – más dudas en el rostro de las chicas, que llegaron a pensar que su amiga estaba divariando en otro mundo – díganme ¿Qué acaso no saben nada?
Tomo-chan… no sabemos de que nos hablas – respondía Ann – en todo caso ¿Por qué iríamos a una fiesta de la familia de la zorrita? – expresaba con asombro.
¿por qué?... te diré por que – decía con total seguridad – pues Takeshi y mi príncipe Ryoma irán – aún lo llamaba de esa forma, a pesar de saber la realidad.
¿y qué con eso? – cuestionaba dudosa la chica – a nosotras no nos tiene por que importar.
¿Así? – miraba con picardía – no te importa que Takeshi asista ha una fiesta, que estará llena de niñitas de sociedad que buscan un futuro marido – la miraba directo a los ojos en señal de provocación – si es así, entonces no tienes que ir.
¡Explícate! – interpuso Tachibana – ¿que tiene esa fiesta y por que Momo va? – decía intentado no parecer preocupada, aunque su voz alzada la dejaba en evidencia.
¿tú también quieres saber? – apuntaba a Sakuno, que aún permanecía muda.
¿Yo? no tengo nada que ver con eso – emitía segura, raro pero cierto.
Sakuno no seas ingenua… el que estés casada con mi príncipe, no significa nada si lo mantienen oculto – expresaba con sabiduría – si nadie lo sabe, entonces esas desesperadas no escatimaran en sus actos para conquistar a Ryoma-sama, no digo que él se deje seducir, pero no subestimes a esas chicas, incluyendo a la zorrita.
En vista que sus amigas parecían accesibles a sus comentarios, decidió contarles de que trataba todo esto. Como es sabido la familia Kurosawa pertenece a un entorno privilegiado de la sociedad nipona, así que siempre están en constantes eventos que los resalte como tal. Debido a la cercanía de las festividades, además de la promocionada competencia musical, cada año realizan una fiesta con el propósito de invitar, a las mejores familias a este prestigioso evento, en donde se dan a conocer los nombres de los finalistas.
Asimismo, como se reúnen los mejores linajes de Tokio, es considerado una forma discreta para conocer a los sucesores de las familias, así llegar a entablar futuros lazos entre sus hijos, una manera sofisticada de concretar compromisos o acuerdos matrimoniales, que de otro modo podría convertirse en una situación vulgar y fuera de clase.
¿Ahora comprendieron? – las retaba ha cuestionarla.
Entendemos – se adelantaba ha responder Tachibana.
Perfecto, entonces debemos ir de compras – sonreía con entusiasmo.
¿De compras? – interfería Sakuno.
¡Obvio! – decía la chica del lunar – tenemos que comprarnos el vestido¿acaso piensan vestirse como siempre? – las miraba con horror imaginándose que le respondieran afirmativamente – antes que respondan, les diré… es una fiesta de la alta sociedad, las arpías lucirán sus mejores trajes y nosotras no podemos ser menos¿escucharon bien? – decía severa.
Las chicas no pudieron rebatir, a menos que desearan ser torturadas por las locuras de su amiga, además, que conocían a Osakada, quien estaba acostumbrada a este tipo de evento, por tanto, lo que decía debía ser cierto y ellas estaban dispuestas a obedecer, tampoco querían pasar vergüenza, así que lo mejor era ir preparada para la ocasión.
Dinos Tomo-chan ¿con quien vas a ir tú? – la interrogaba Ann, aunque al ver el rostro agrio de su amiga se arrepintió de preguntar.
Con mi prometido – dijo con desanimo.
¿Qué¿Desde cuándo tienes prometido? – impresionada por lo escuchado emitía la castaña.
Desde hace una semana, aún no lo veo, solo nos veremos el día de la fiesta – les informaba con tristeza, las chicas no creían que hablara con tanta resignación, habrían imaginado un escándalo de parte de ella, como era de esperarse de su carácter.
Pero ¿quién es, al menos lo sabes? – con preocupación decía Sakuno.
Sí, es un niño estúpido, lo conocí cuando tenía 12 años, pero luego se fue a vivir al extranjero, ahora que volvió, mis padres concertaron un encuentro – aunque sonaba con pesar, luego sonrió – ni intenten preocuparse, ya haré algo para deshacerme de este tonto, pero por el momento solo finjo que acepto – les guiño el ojo con picardía.
Si tú lo dices… pero si necesitas nuestra ayuda no olvides avisarnos – con certeza hablaba Tachibana, con el apoyo de Sakuno.
¡Gracias, chicas! – sonreía agradecía – pero ahora tenemos que ponernos de acuerdo – cambiando su tono de voz a uno de autoridad – para evitar problemas, el día de la fiesta nos iremos a casa de Sakuno para arreglarnos – informaba con seguridad.
¿A mi casa? – cuestionaba dudosa.
Por supuesto, así "matamos dos pájaros de un tiro" – explicaba ansiosa – conocemos donde vives ahora y te ayudamos a verte espectacular, para dejar a mi príncipe con la boca abierta – reía con picardía, ocasionando que esto último causara un enorme sonrojo en Sakuno.
Otra vez nada que hacer, una de las habilidades de Tomoka era la gran persuasión que provocaba en la gente, sobretodo en sus amigas, que no hallaban argumentos con los cuales rebatir sus dictamines. De todos modos, en algún momento esto ocurriría, hace bastante tiempo que evitaba que esto sucediese, pero ahora que ya sabían, por completo, su situación, no había como convencerlas de lo contrario, podía ser una buena oportunidad para sentirse más a gusto, aceptando de una buen vez que esa casa también es de ella.
0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o0o
Los días pasaron casi sin darse cuenta, entre exámenes y ensayos, no le quedo mucho tiempo para otras cosas, ya que la misma semana que se llevaron a cabo los finales, tenía por las tardes las pruebas preliminares del concurso. Así que sin más, llegaron al último día de clases, aprovechando esto para ir de compras con sus amigas, además de celebrar que estaba dentro de los escogidos para la competencia.
La joven pianista nunca imagino que salir de compras con sus amigas, terminaría siendo una actividad de lo más estresante y agotadora, luego de una ardua tarea para encontrar el "vestido perfecto" como le llamaba Osakada, pudo por fin relajarse, es que su amiga las llevo a recorrer cuanta tienda conocía especialista en esto, no dejándolas adquirir nada antes de revisarlas todas, pues que pasaba si después de comprar, resultaba que en otro negocio estaba uno mejor, o sea no se podían arriesgar en esto, para su exagerada amiga era algo casi de vida o muerte.
Agradecida que el día no tuviese más horas, pues sino quien sabe hasta cuando estarían caminando entre aparadores y vestidos de fiesta, por fin compraron lo que deseaban, se marchó tranquila hacia su casa, poder comer algo y relajarse de todo. No podía negarlo, su rostro estaba exhausto pero en el fondo se encontraba feliz, además, de ansiosa de ver a su abuela y mostrarle sus nuevos vestidos, ya que para la presentación final, también debería llevar ropa formal, así que aprovecho de comprar para esa ocasión.
Lo único que la mantenía con cierta tristeza, era la notable lejanía con Ryoma, aunque en un principio no se preocupo por ese asunto, ahora que ya estaba casi libre de todo, no podía fingir que nada le importaba, en realidad, no entendía ha ese hombre, que un día la besaba y al siguiente ni la miraba, aunque algo obtuvo de esta distancia la nueva amistad que había formado con Ryoga, quien se había transformado en su confidente, tanto en temas de su abuela como de su hermano.
Sin embargo, estaba inmensamente feliz que su abuela estuviese junto a ella, ya que ansiaba verla en la primera fila apoyándola en la competencia, pues era lo más cercano que tenía ha sus padres, contenta que le prometiera asistir, además que siempre le decía palabras de animo, que la motivaban a no darse por vencida, asimismo no volvió a mencionar nada con respecto a su matrimonio, al menos podía tener equilibrada sus emociones, tristeza y alegría, esperanzada que se balanceara hacia la última.
Una viento que le congelo hasta los tuétanos, le recordó que el crudo invierno estaba por llegar, pero no la intimido en su alegría, así deseosa entro en la residencia para buscar a su abuela, fue recibida por el fiel Kawamura que le ayudo con sus compras, además, de informarle que la persona que buscaba estaba en el despacho del señor Echizen.
En ese instante, no comprendió por que, pero al escuchar aquellas palabras recordó la fría ventisca que la había recibido, despejando sus ideas camino pausada ha su destino. Mientras se adentraba en aquel angosto pasillo, que en ese momento parecía más oscuro y desolado que de costumbre, unas conocidas voces retumbaron en sus oídos, que sin entender las sintió como afiladas agujas.
Sigilosamente continuó su andar, que a cada paso se tornaba más torturador, pues una lluvia de sentimientos perturbadores comenzaron a surgir en ella, una extraña brisa comenzaba ha bordearla, otorgándole inexplicables escalofríos en la médula espinal, se sacudió la cabeza en son de librarse de esas posibles ideas que comenzaba ha formular.
Detenidamente frente a la puerta, respiró profundo, para darse el valor de anunciarse, fue en ese entonces que no pudo evitar escuchar aquella conversación…
¿Es qué acaso lo único que te importa es el dinero?– la ronca voz de su suegro la alerto¿a quien le hablaba?
No vine ha que me juzgaras – aquella senil voz de su abuela se dejo escuchar – así que o aceptas mi trato o sino...
¡Vieja insoportable! Como puedes hacer esto, es que acaso piensas arruinar la vida de tu propia nieta – escuchaba con estupor cada unas de esas palabras.
¡No exageres! – expresaba displicente.
Que pretendes, que te pague para que no arruines la felicidad de tu nieta y si me niego ¿qué?... destruirás la vida de Sakuno, así sin más – cuestionaba duramente.
Ella es una mujer joven, recién comienza su vida así que podrá rehacerla sin problemas – emitía calculadoramente – después de un tiempo se recuperara, si es una Ryusaki tiene que ser fuerte.
¡Estás loca, desquiciada! No puedo creer que juegues así con los sentimientos de ella y no te importe en lo más mínimo – alzaba la voz con rabia – Sakuno es una joven frágil, sensible, es una buena mujer, por que quieres arrebatarle su inocencia, ella no se lo merece.
La vida nunca es justa, yo tampoco merezco lo que estoy pasando – hablaba con fehaciente claridad.
Tú mereces eso y más – emitía con furia – no voy a permitir que hagas eso, Sakuno es como una hija para nosotros – mientras se refregaba la cabeza, como intentando encontrar una solución.
Bueno, entonces págame lo que te pido y desaparezco de la vida de esa niña – decía sin la menor culpa – además, necesito irme lo antes posible.
¡Espera!... ¿acaso piensas marcharte antes de la competencia? – un fuerte golpe en su pecho retumbaba de dolor¿es que su abuela no era quien creía?
Lo siento, pero tengo asuntillos importantes la próxima semana, así que viajo en unos días hacia Hong Kong – lo que escuchaba era cierto, su abuela se iría – como no me gustan los melodramas te pido que le avises que me fui.
No le prometiste a tu nieta que estarías presente, al menos si vas a desaparecer ten la decencia de decírselo tú - ¿porqué? En realidad su abuela no la quería.
Esas cosas no me importan, nunca asistí a las competencia de Taro, esas cosas no son lo mío – hablaba con indiferencia, mientras poco a poco se amotinaban las lágrimas en los ojos carmesí.
Dime algo ¿no sientes nada por tu nieta? – una clavada en su pecho la paralizo, ella deseaba saber lo mismo, pero no quería escucharlo.
No te pongas sentimentalista ahora, lo que pasa es que tengo asuntos más importantes, que la absurda vida de una chiquilla que todavía cree en cuentos de hadas… todo habría sido más sencillo sino se hubiese enamorado del estúpido de tu hijo, pero es igual a su padre, tan tonta e ingenua – sus palabras eran hirientes, caía quemantes en su cuerpo, ya no quería seguir escuchando.
Durante meses, le habían advertido que Sumire no era una mujer de fiar, que lo único que buscaba era su propio beneficio, se lo dijeron de mil formas, pero ella se negaba ha creerlas, de todas maneras es su abuela, como pensar que aquella anciana era, en realidad, una mujer totalmente diferente. Desde que la conoció sentía cada vez más cercanía, así lo demostraba entregándole atención y por que no decirlo amor, al menos, eso era lo que pensaba.
Súbitamente, su imaginario universo junto a su querida abuela se derrumbo, al parecer ella tenía razón en algo, era una completa ilusa que soñaba con mundos color de rosa, en donde todo era feliz y armonioso. Sin poder contenerse más, un torrente de cálidas lágrimas comenzaron a derramarse por sus tersas mejillas - ¡soy una estúpida! – pensó, no solo con su abuela sino también con Ryoma, ya que él no era el príncipe que vendría ha salvarla.
A pesar de no tener las fuerzas, intentó ponerse en pie, sintiendo como sus piernas apenas la sostenían, se tambaleaban, pero no quería verse derrocada, menos en frente de aquella extraña mujer, sí, su abuela ahora se había convertido en una absoluta desconocida, quería llorar lejos de esa oscuridad, necesitaba un refugio, se adentro en aquel camino que la sostenía, para llegar como pudo al único lugar que sentía suyo, el salón de música.
¿Llorar, era eso lo que debía hacer? Un tumultuoso cúmulo de sentimientos se agolpó en su pecho, rabia, tristeza, incertidumbre, miedo, miles de desagradables emociones que no comprendía como encauzar, mejor aún, como librarse de ellas para no sentir tan hiriente dolor, tanta desolación, por que nuevamente estaba sola, nadie en quien hallar un abrazo de consuelo, sonrió amargamente al verse desamparada.
Quería gritar, pero no podía, como desahogarse, miró en frente de ella allí se encontraba el único amigo que nunca la defraudaba, el preciado regalo de sus padres, sino podía gritar como deseaba, entonces tocaría hasta que sus pulmones estuviesen satisfecho, decidida camino hacia el piano, sentándose con seguridad frente ha el, por unos segundos titubeo, aun así prosiguió.
La estridente melodía que comenzó a invadir cada recoveco de la residencia, alarmó a quienes la oían, un sin fin de perturbadoras notas recorría todo el espacio que la rodeaba, sentía que chocaban estrepitosamente entre sí, como si las hubiese lanzado por un remolino, ensimismada en su propia angustia se dejo liberar por aquella inusual interpretación.
Aún con sus dedos arrancando a la fuerza notas del piano, un cálido toque en su hombro la despertó, instantáneamente abrió sus ojos en busca de quien limitaba sus acciones. Suavemente volteó para encontrarse con aquellos expresivos ojos miel, que con cierta ternura le acarició el delicado rostro en son de consuelo, no pudo resistir semejante señal de cariño, como quien abre inesperadamente un grifo, sus lágrimas fueron expulsadas a borbotones por sus ojos carmesí.
¿Qué pasa mi niñita? – mientras la recibía en sus brazos – acaso el estúpido de mi hermano te hizo algo – cuestionaba dudoso, pero ella negó cansinamente – entonces¿qué paso, para que llores de esta manera?
Sin embargo, la respuesta no tenía indicios de dar a luz, más bien, parecía que se veía interrumpido por el torrente que ahogaba cualquier suspiro. Sabía que no podía presionarla, con igual delicadeza que su madre la acurrucó entre sus brazos, esperando que pudiera restaurar su compostura una vez le trasmitiera un cariño reconfortante.
Puedes llorar todo lo que quieras, es bueno que te desahogues – emitía en un susurro – no te preocupes, yo estaré aquí ¡Vale!
Gracias – apenas audible, pero se aferró en un llanto en el protector pecho de Ryoga.
Inmersos en un sereno silencio, la dueña de los ojos carmesí emitía sus últimos suspiros de angustia, varios minutos habían transcurrido en esa posición, sentados en la butaca frente al piano, acurrucados en un íntimo abrazo.
¿Ya estas bien? – le hablaba suavemente a su oído, ella asintió.
Gracias, Ryo-chan – le miró con ternura.
No hay de que – mientras con uno de sus dedos le golpeaba la nariz – ahora me dirás que sucedió.
Al ver los ensombrecidos ojos de la castaña, pensó en retractarse, pero ella esbozó una débil sonrisa, con escasas palabras le contó lo que había escuchado y del porque se sentía tan miserable. Sin embargo, antes de dar nuevamente inicio al llanto, su fiel consolador se lo impidió, con dulces y gratificantes palabras que cubrieron su entristecido corazón.
No quiero verte llorar por esa vieja – emitió toscamente – nos tienes a nosotros, ahora somos tu familia, no la necesitas a ella – aclaraba con total seguridad.
Pero… – intentó hablar, pero nuevamente Ryoga se lo impidió tapando su boca.
Ya te dije que no te preocupes, siempre serás parte de nuestra familia, mis padres nunca permitirán que te quedes sola… y olvídate del tonto de mi hermano, algún día se dará cuenta que te ama, claro si olvida su orgullo – palabras que causaron un revuelco en su interior – y espero que no sea demasiado tarde.
Ryo-chan, no diga eso – intentando parecer calmada – yo no…
¡Men… ti… ro… sa! – le sonreía con picardía – se lo que sientes por mi hermano – ella solo agacho su rostro avergonzada – no te asustes, no le voy ha decir nada, ese estúpido tendrá que descubrirlo por si mismo, aunque con lo torpe que es… jajajaja
Luego de esas palabras ambos rieron divertidos, hace un tiempo que ya mantenían charlas como estas, no eran muchos los días que se conocían pero el carácter de Ryoga, le permito ganarse la confianza de su joven cuñada. Sin embargo, cuando estaban de lo mas cómodos, una gélida mirada les recordó en que posición se hallaban, aunque Ryoga no hizo ningún intento por alejarse.
¡Hola, hermanito! – en tono afable decía Ryoga, que no se intimidaba con los ojos asesinos de su hermano – ¿Por qué esa cara? – emitió con burla.
¿Qué están haciendo? – tratando de no expresar molestia, aunque sus fieros ojos dijesen lo contrario – ¿Interrumpo algo? – dijo sarcástico, pero empuño sus manos al notar que Sakuno ni siquiera lo miraba, generando mayor enojo en él.
Mmm… ¿Por qué lo preguntas? – emitía divertido – acaso no podemos conversar entre nosotros – sin tomarle interés al hecho de estar muy abrazados.
¿Conversar¿y es necesario tanta cercanía? – sus celos comenzaban a sucumbir su cordura, sobretodo al notar que no les molestaba haber sido descubiertos en tan íntima escena.
A veces las personas necesitan ser cariñosas – aunque sonreía, su tono era serio - ¡Ah! Perdón, tú no sabes lo que es eso – antes que Ryoma pudiese contestar, se alzo, ayudando a la chica.
Asimismo, la bella mujer no expresó ningún indicio de apartarse de su protector, no tenía intenciones de hacer enfadar a Ryoma, ya que en su mente eso era imposible, pero estaba a gusto y él fue el único que vino en su auxilio, que sin cuestionar nada le entrego consuelo. Aquella situación le había entregado el valor suficiente para no intimidarse por la acusadora mirada de su marido.
Ryo-chan, gracias – dijo con dulzura – creo que iré a dormir – cada palabra emitida retumbaban en su interior, el dueños de los ojos ámbar no comprendía porque lo ignoraba de esa manera.
Me parece bien, linda Saku – mientras cariñosamente despejaba su rostro de aquellos rebeldes cabellos – tienes que dormir mucho, haber si mañana nos vamos de paseo – la furia dentro de Ryoma se incrementaba, pues a los presentes parecía no importarles que él se encontrara escuchando.
No obstante, antes que aquellos ojos ámbar los destriparan, por semejantes insulto, ya que el comportarse como si fuera nadie, realmente le molestaba, además, por que Ryoga planeaba salidas con su esposa, es que acaso pretendían hacerlo pasar por tonto. El joven indiferente sentía como una devastadora distancia se había creado entre él y Sakuno, algo que jamás pensó que sucedería, mucho menos después de aquel beso.
Sus neuronas trabajando a mil, intentando encontrar un equilibrio para no lanzarse sobre su entrometido hermano, fue interrumpida por la inesperada visita de su padre y Sumire, quienes entraron con caras levemente distorsionadas, aunque pretendían estar a gusto el uno con el otro. Fuera de todo lo sucedido, el joven Echizen no alcanzó ha comprender que era aquella perturbadora atmósfera, que inesperadamente los cubrió.
Silencio total en el salón, solo miradas extrañas se repartían entre los presentes, aunque lo que más sorprendió a Ryoma, fue la notable indiferencia que presentaba su dulce esposa, quien al ver quien entraba su sombrío rostro se acentúo considerablemente. Realmente alguna cosa estaba sucediendo, aunque su principal molestia era saber que su hermano sabía más que él de todo esto.
Sakuno querida, quiero hablar contigo – ignorando la fría mirada de su nieta – por favor, podrían dejarnos a solas – miró a los varones.
Los presentes solo accedieron a salir sin cuestionar nada, sin embargo, antes que pudiesen alejarse demasiado, la perturbada joven jalo a Ryoga por el brazo, impidiéndole abandonar el lugar, con unos ojos suplicantes le pedía que no la dejara sola, si fue un simple reflejo por ser el mas cercano o no, era una dolorosa pregunta que se generaba en el dueño de los ojos ámbar, quien al ver tal acción sintió una fuerte punzada en su interior, como si les estuviesen arrebatando un órgano imprescindible para vivir.
No es necesario que se vayan – emitió temerosa – la escucho – dijo mirándola con rencor.
Está bien – asintió preocupada al ver esos ojos.
Hubiese deseado hablar a solas con su nieta, solamente por que era más fácil hacerse pasar por una inocente anciana, en cambio, con ellos presentes, sobretodo de Nanjiro, quien conocía de sobra sus intenciones, era un poco complicado. Sin embargo, esta sería su última actuación, pues ya había conseguido lo que deseada, no todo pero lo suficiente, de todas formas era mejor dejar las cosas bien, por si más adelante requería de los favores de Sakuno.
Hablando con total cinismo, emitió un discurso lleno de palabrerías que intentaban convencer a su nieta. Sin preocuparse de observar las reacciones de la chica, prosiguió con sus justificaciones, mientras que los jóvenes Echizen estaban al pendiente de los cambios de Sakuno. Por un lado, Ryoga notaba como la castaña se veía afectada por tanta mentira, al sentir que cada cierto rato la chica le apretaba con fuerza su brazo, un impulso normal a su enojo.
Asimismo, Ryoma no quitaba la vista de encima de su esposa, logrando percibir un leve cambio en el brillo de sus orbes carmesí, una delgada sombra de tristeza similar a la de otras veces, eran claras para los ojos ámbar, pero no podía obviar el hecho de que quien la consolara o diera fortaleza no fuera él, no comprendía como ni cuando esos dos se convirtieron en "amigos" o algo más, todas las hipótesis imaginables para una mente celosa.
Terminaste – expresó indiferente.
Sí – dijo un poco aturdida, al ver que no había provocada una reacción en su nieta.
Entonces que te vaya bien – dijo seria.
¿Qué te sucede? – emitió un poco sorprendida – eso es todo lo que me vas a decir, acaso no merezco una palabras cariñosas de mi querida nieta – decía con ternura, como imaginando que Sakuno había reaccionado de esa forma por su partida.
¿Quieres que te exprese palabras cariñosas? – dijo con cierta burla – pues bien, no las tendrás.
¿Qué dices? – sorprendida por aquella actitud tan diferente a la amable que solía ser.
Realmente eres como mi padre decía, una mujer llena de cinismo y mentiras, creíste que me engañarías toda la vida – cada gesto se endurecía con cada palabra, incluso los varones se sorprendieron – eres una mujer despreciable, si tanto te importa el dinero, entonces vete con lo que ya recibiste y desaparece como prometiste – sin titubear en lo más mínimo, aunque no soltaba del agarre a Ryoga como si ese fuese el pilar que la sostenía.
¡Vaya! Así que al fin te das cuenta, déjame decirte algo – cambiando su semblante drásticamente – eres la misma clase estúpida que tu padre…
Ambas mujeres se enfrascaron en una discusión sin parámetros, entre insultos y difamaciones prosiguieron peleando, ninguna de las dos deseaba darse por perdedora, envueltas en un ambiente abismal que en cualquier momento dejaría algún herido agonizante, quienes observaban aquella estrepitosa escena no encontraban una manera de detenerlas, la furia contenida en ellas desbordaba por doquier.
No obstante, las acusaciones emitidas en cada segundo avivaban con mayor intensidad la candente disputa, una llama abrasadora se esparcía por cada frío espacio libre, ardiendo con un tumulto de sensaciones desgarrante en cada frase, no dándose tregua en ningún segundo. De no ser por la oportuna aparición de Rinko, aquella campal batalla no habría tenido un pronto desenlace, aún sin llegar al contacto físico, el daño provocado era descomunal.
Gracias a la dueña de la casa, las mujeres recobraron su postura, pero aún con un latente fuego que amenazaba por renacer, una pequeña chispa bastaría para recomenzar todo nuevamente. Sin embargo, la rápida acción de la señora Echizen, logró impedir un rebrote de la llamarada, quien tomo a Sumire del brazo para tranquilizarla, solicitándole diplomáticamente que abandonara la residencia.
Habiendo perdido toda esperanza en recuperar la confianza de Sakuno, la anciana prefirió alejarse de una vez, ya no tenía caso permanecer en ese lugar, pues si en un principio pensó irse con una excusa valedera para volver, con la reciente confrontación todo estaba perdido, sabía que lo había arruinado por completo, pero en su desesperación por verse descubierta, se enardeció sin considerar las consecuencias, mejor era marcharse ahora con lo que había conseguido de Nanjiro, a tener que irse sin nada.
Con igual desplante, como el día que se presentó aquella tarde en el despacho de Oishi, se retiraba con suma elegancia y orgullo, otorgándole a su nieta una fiera mirada de desprecio, anunciándole que sus lazos eran absolutamente desechos. Sin más abandono el salón, dejando con ello una extraña atmósfera glacial, que comenzaba, de a poco, ha tomar posesión del tembloroso cuerpo de Sakuno.
En la habitación solo quedaron los tres jóvenes, inmediatamente Sumire desalojo el lugar, una súbita debilidad se apodero de las piernas de la joven mujer, quien calló derrotada al frío suelo. Fue tanto el torrente de emociones, que su cansada mente y cuerpo ya no daban más, agotada por tan extenuante discusión, dejo liberar la lluvia de angustia que la consumía, no era para menos, acababa de finiquitar su relación con su abuela, lo quiera o no era su único familiar directo.
Embargada en su creciente desahogo, no se percató que Ryoga se había encaminado hacia la puerta, mientras se encontraba sumida en su tristeza, divaga en un mundo distante buscando una salida ha tan desdichada vida, no podía comprender porque su existencia parecía siempre estar rodeado de perturbadores momentos ¿Hallará en alguna etapa de su vida, una tranquilidad imperecedera? O ¿Siempre vagara por un mar lleno de infortunios?
Más te vale, comportante como un hombre – dijo cercano al oído de su hermano.
¿De qué hablas? – preguntó molesto.
Ella no necesita de tus estupideces ahora – siguió ignorando a Ryoma – si te haces llamar su marido, entonces compórtate como tal – dictó severo, para luego abandonar el salón.
Al escuchar el tosco golpe de la puerta al cerrarse, un ambiente aletargado se hizo presente, cada uno en la posición en la cual estaban, continuaban sin dar señales de moverse. El joven de ojos ámbar, tenía una extraña parálisis corporal, su instinto le decía que debía ir por su esposa, que parecía ausente en su propia tempestad, pero su orgullo se negaba ha reaccionar razonablemente, aún permanecía fresca la nítida escena anterior, aquel íntimo abrazo con su hermano.
Imperturbable frente a quien sollozaba de dolor, dejo pasar un suspiro antes de lograr pensar con cordura, su insensible persona no podía ignorar a la desvalida mujer alicaída en aquel frío suelo, las acertadas palabras de su hermano retumbaban fuertemente en su cabeza, como si fuera el mismo Ryoga quien lo jalaba bruscamente, se acerco indeciso a la chica.
Se aproximó a la castaña, por segundos la observó, pero al ver que no parecía notar su presencia emitió:
Te enfermaras ahí tirada – pronunció displicente– vamos – mostrando su mano para que la tomara.
Sin embargo, la sombra a sus pies parecía sin vida, no tenía la fortaleza para alzarse por si sola, menos para expresar una idea. Esto no podía ser cierto, ahora que haría con esto, bufó cansado, ya que él deseaba respuestas a sus dudas, no quería seguir envuelto en este mar de ansiedad, por que debía pasar por esto, en que momento se le ocurrió pensar en enamorarse de Sakuno ¿Qué dijo, desde cuando estoy enamorado de ella?
Quedarse allí esperando respuestas que nunca llegarían, no tenía caso. En vista, que su bella esposa no parecía despertar, aunque fastidiado, la tomo en sus brazos para llevarla a su cuarto. Instantáneamente sintió como ella se acunaba en su pecho, no pudo evitar sonreír con arrogancia, pues saber que aún necesitaba de él, le invadía de orgullo ¿Pero, sabía que era él quien la llevaba?
Recogida en los fuertes brazos de su marido le entregaba un confort satisfactorio, al igual que cuando Eiji la abrazo, no pudo evitar comparar este cariño con el que fue efectuado anteriormente por su cuñado. A pesar de la distancia entre los dos, que en un leve instante la hizo dudar, con respecto a sus sentimientos hacia el de los ojos ámbar, luego de esta caricia una renovación de su amor hacia él surgía desde su interior.
Por muy agradecida que estaba por el afecto fraternal que Ryoga le proporcionaba, nada se comparaba con la sensación que Ryoma le entregaba sin tener idea de eso. Extrañamente sentía que sus esperanzas volvían a su ser, que nuevamente podía comenzar a soñar que algún día, aquel impasible hombre que la cargaba tan cariñosamente, pudiera sentir una parte de lo que ella ya sentía por él.
Dejándose embriagar por aquel varonil perfume, cayó rendida en un profundo sueño, sin preocuparse de que aún estaba en sus brazos. Notando a su dormida esposa, la depositó suavemente en su lecho, con sumo cuidado la cubrió con el cobertor, observo por un momento para luego alejarse…
No quiero… estar sola – emitió adormilada – por favor… no te vayas – a penas audible, pero suficiente para que Ryoma escuchara.
Se desordenó sus cabellos en son de molestia¿porque se veía débil ante ella¿Porque acceder a esta petición? Si fuera Ryoga ¿se lo pediría a él? esa mujer lo exasperaba en demasía, estático al lado de su cama, se debatía entre aceptar y definitivamente dejarla sola.
Ryoma… abrázame – dijo en una suplica.
Imposible rechazar una petición de su esposa, pues él también quería reconfórtala, se recostó a su lado cuidadosamente, para luego atraerla para sí con posesión, Sakuno sumisa se dejo atraer en aquel cálido abrazo, abriendo con pesadez sus expresivos ojos, lo observó con ternura, esbozando una agradecida sonrisa, depositó un inesperado beso en los fríos labios de Ryoma, dejándolo desarmado de cualquier intento de disputa. Ya mañana será otro día…
"Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado"
Guy de Maupassant
"El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más"
Oliver Wendell Holmes
Continuara...
Antes que me maten por que aun nadie se entera que estan casados o por momentos mas intensos de RyoSaku, en un principio pense que así sería, pero la historia se alargo mas de lo que esperaba, debía terminar esta etapa, se que se ha demorado mucho, pero las palabras se escriben solas y cuando me doy cuenta ya no hay mas espacio, espero entiendan.
Avisos: prometido el proximo capitulo sera oficialmente reconocido que estan casados, todos sabran, mas no puedo decir, por que todo se ve cuando escribo, paciencia, no es mi intencion, solo sale. Ok. nos vemos, la semana que viene, Chao
