Holaaa! Muchísimas gracias por todos sus reviews! Todavía no llego a los 30, pero ya vamos para eso. Por fin en este capítulo se va a aclarar la duda de Rachel del capi anterior. Algunos se decepcionarán, otros no. Veremos que pasa. Yo ya tengo toda esta trama planeada desde hace tiempo y no quise cambiar nada, asi que ya verán... Y siendo sincera, no se como me siento respecto a este capítulo. Deje un poco el sarcasmo, solo un poco y puse algo más "serio", por lo que no hay tantas locuras en este. De hecho, creo que no es muy largo a comparación de los demás. Pero soy yo, ¿alguna vez he dejado el humor a un lado? No! jaja bueno en fin, ya estoy trabajando en el próximo capítulo y si tengo suerte, estará listo en unas horas. Estoy segura que de ahora en adelante las cosas se van a poner mejores! Muchas gracias de nuevo por sus reviews y por seguir la historia, ya que me inspiran mucho a continuarla. POR FAVOR, SIGAN DEJANDO SUS COMENTARIOS!... y por último, solo espero que lo disfruten!

Aviso: La serie Glee y sus personajes no me pertenecen. Son propiedad de FOX, Ryan Murphy, Brad Falchuck e Ian Brennan. Yo solo los uso para entretenerme escribiendo :)


-Bien, ya suéltalo- me exigió Mercedes.

Estábamos en la fiesta post-evento del desfile de modas al que asistimos.

Cuando llegué a mi departamento, después de recoger mis cosas con Finn, tomé de las gotas que me había dado Quinn para calmar mis nervios. No quería sacar conclusiones tan pronto cuando no tenía pruebas. Pero todo era muy raro. Había muchas coincidencias, y que yo recordara, no usamos protección. Maldición. Ojala estuviera equivocada en cuanto a mis suposiciones.

-No me pasa nada, Mercedes- le contesté.

-¿Tuviste algún problema con Finn?- me preguntó Tina.

-¡Claro que no!

-¿Entonces, porque estas así de callada? ¿Te sientes mal?

- Ahora que lo dices… creo que sí.

Inmediatamente me fui al baño con el propósito de devolver. De todas formas, creo que al tomar una copa de vino, dos martinis, una margarita y un bloody mary no iba a tener más remedio. Llegué al lugar que tenía el letrero de Damas, solo para darme cuenta de que una de las modelos del desfile ya me estaba haciendo el favor. Una pelirroja altísima se encontraba devolviendo en el primer retrete. Me di cuenta de que no estaba sola, platicaba con otra mujer.

-¡No puede ser, Ally!- decía la mujer- Sé que este trabajo es pesado, pero tú nunca tuviste problemas con tu alimentación. No puedes tener bulimia así como así.

-¡No tengo bulimia!- gritó Ally.

Entonces se levantó y fue directo al tocador para lavarse y limpiarse las lágrimas de los ojos.

- Hoy me enteré que estoy embarazada- dijo.

Justo al oír esa palabra, ya no pude más.

Entré bruscamente al baño, murmuré un "con permiso", y al ver la mirada desconcertada de las dos chicas, entré al retrete que me quedaba más cerca y devolví.

Unos minutos después regresé con mis amigas, un poco mejor. Nos tomamos unas fotos y cuando salí de la fiesta, le marqué inmediatamente a mi novio.

Cuando Finn me contestó, pude oír el ruido del televisor. Oía sonidos de explosiones. O estaría viendo alguna película de acción, o estaba jugando Call Of Duty. Me dio tristeza pensar que él no tenía ni idea de nada.

-¿Puedo verte ahora?- le pregunté.

-¿Estás bien?

-Quiero estar contigo- dije débilmente.

-De acuerdo. Nos vemos en tu departamento.

Llegué y dejé mis zapatos en la entrada. Me aventé en el sofá sin siquiera cambiarme. Miré a mi vientre por un segundo y lo toqué.

-¿Habrá alguien aquí?- me pregunté a mí misma.

Una parte de mí decía que era una exagerada, pero ya no podía con tantas coincidencias que me atormentaban. Tomé de nuevo de las gotas que casualmente estaban en la mesita.

Y en eso tocaron la puerta. Me paré sin ganas a abrir, y al verme la cara, Finn me abrazó.

-¿Qué te pasa, Rach?- me preguntó.

-Eso mismo quisiera saber yo- le contesté.

No quería decirle todo lo presionada que estaba. Primero tenía que saber que era lo que pasaba. No le iba a dar el susto de que se iba a convertir en padre cuando no era así. Ya le había ocurrido eso mismo en la preparatoria. No lo podía hacer sufrir. Primero tenía que estar segura.

-Ya sé que has estado algo decaída últimamente- me dijo Finn. – Pero, si nos ponemos a pensar, hemos salido todas las noches y no has dormido bien. Necesitas descansar. Además, creo que eso es algo que les pasa a ustedes. Tienen como… cambios, algo de las hormonas y esas cosas.

Sonreí un poco debido a su confusión.

-Eso nos pasa cuando estamos en nuestro periodo- le mencioné- pero yo no estoy con eso por ahora.

Finn estaba muy pensativo.

-Entonces, creo que deberías hablar con Quinn- sugirió.

Al día siguiente por la mañana, mientras las chicas y yo caminábamos por la zona de boutiques caras de Manhattan, traté de sacar un poco el tema para que ellas me pudieran servir de ayuda de alguna forma.

-Chicas, creo que al fin logré lo que querían. Finn y yo ya comenzamos a tener momentos más íntimos- anuncié.

-¿Entonces… ya tuvieron… ya sabes?- me preguntó Quinn, incómoda.

Traté de decir algo, pero no me salió nada.

-Eso significa sí- comentó Mercedes.

Tina, que era la más callada, volteó a verme pensativa.

-¿Crees que eso…-comenzó- está relacionado con que no has tenido tu…?

-¿Qué tiene que ver eso con mi periodo?- pregunté.

-Tal vez estás embarazada- razonó.- Llevas quejándote que no te ha llegado, que nunca has tenido retrasos, ayer por la tarde lloraste cuando se cayó Danny, has estado con un perfil bajo toda la semana, estas cansada…

-¡No!- grité- Mi periodo se debió atrasar por todo el estrés que me he cargado. No he parado todos los días. Cócteles, cenas, fiestas, reuniones. Creo que he sido una pésima novia con Finn. Obviamente me alegro de estar con él, y creo que él es el único al que no le pongo mala cara, pero cuando antes parecía no poder quedarme callada, ahora ya no tengo ni tema de conversación.

-De acuerdo- me calmó Quinn.- Tengo dos planes, A y B. Y los vas a seguir.

-Oh, no. Aquí vamos de nuevo- dijo Mercedes.

Quinn la fulminó con la mirada, pero enseguida continuó.

-Esta tarde, Tina me invitó a sus clases de yoga porque va a haber una sesión especial para embarazadas. Pero si se trata de estrés tu problema, no tiene nada de malo que te nos unas, ¿verdad Tina?.

Tina asintió.

-Con tan solo una clase, te vas a sentir muy bien- dijo- Te va a servir mucho.

-No cuenten conmigo- dijo Mercedes.- Tengo cosas que hacer con Maxime.

-¿Y… cuál es el plan B?- pregunté.

-Ponme a Kate en el teléfono- dijo Quinn.

Después de ir a comer con Finn en Hudson´s, me despedí de él y me fui a mi departamento a cambiarme. Tina me había prestado de su ropa especial para hacer yoga, y media hora más tarde, ella y Quinn se aparecieron en mi departamento.

No pude evitar reírme cuando Quinn llevaba una especie de rebozo atado a su barriga.

-Pensé que esto era una clase de yoga, no karate- dije.

-Que te encuentres en un tipo de tormento no significa que te puedes burlar de una mujer embarazada- me contestó.

Dirigí mis ojos hacia otra dirección y preferí quedarme callada.

Finalmente llegamos al complejo donde Tina tomaba clases y sonreí al ver una estancia espaciosa, luminosa, con almohadones repartidos por el piso de madera, y un fuerte olor a sándalo provenido del incienso.

Al entrar, Tina se dirigió con un señor de un rostro impecable, sin edad, de piel morena y ojos claros. Estaba vestido completamente de blanco y andaba descalzo. Este tipo era definitivamente lo contrario a Mick Heaven, de la vez anterior.

Tina le explicó quiénes éramos Quinn y yo y que hacíamos ahí y el hombre asintió. Se presentó solo como Gab y nos pidió que simplemente lo llamáramos así.

Poco después, comenzaron a llegar más de sus alumnos y todos nos dieron una cálida sonrisa y algunos hasta el signo de la paz.

Gab nos pidió que nos sentáramos en cada uno de los tapetes y almohadones que se encontraban ahí. Mientras Quinn y yo nos acomodábamos, y Tina tomaba su lugar un poco más adelante, tuve una duda.

-Quinn…- le murmuré- ¿crees que tenga que hacer los ejercicios de la misma manera que las embarazadas? Solo por si acaso…

Inmediatamente volteó a verme con su cara de "¿es enserio?", y supuse que estaría pensando que yo ya había perdido todas las neuronas.

-Eres una exagerada- se lamentó.

-Gracias- le repliqué de mal humor.

Pronto, Gab nos hizo que le prestáramos atención. Cerró todas las ventanas y la habitación se volvió un poco oscura. Sentí que estaba a punto de hacer meditación en lugar de yoga. Comenzó con una reflexión, y unos minutos después, ya estábamos con las piernas arriba.

Milagrosamente, pude entrelazar mis pies detrás de mi cuello y estiré mis manos. Respiré profundo, y cuando quise volver a mi postura anterior, tuve un inconveniente.

-No…puedo- dije, casi sin aire- ¡Alguien ayúdeme!.

Parecía una idiota agitando mis manos desesperadamente.

Tres chicas que estaban detrás de mí se pararon para ayudarme a bajar las piernas.

Una hora después salimos de ahí. Yo, desde luego, con el cuello adolorido.

-De acuerdo. Esto no es para mí.-comenté.

- Es una lástima que no te haya servido de nada- me dijo Tina.

-Ya lo sé- dije, sobándome el cuello lastimado.- ¿Qué está pasando conmigo?

Eso era lo que yo quería saber en realidad. ¿Qué estaba pasando conmigo?. Lo único que me quedaba era comenzar el plan B de Quinn.

Al día siguiente por la mañana, Kate y yo íbamos cruzando la calle. Llevaba más de diez minutos pensando cómo le iba a pedir aquello. Respiré profundamente, saqué un papel que llevaba en mi bolsa, y decidí hablar de una vez.

-Necesito que me compres esto en la farmacia- le dije a Kate.

-¿Qué es?- preguntó y revisó el papelito que le di.- Test de embarazo.- leyó- ¡¿Estás embarazada?

-Estoy a punto de saberlo- le confesé, nerviosa.

-¿Lo hiciste con Finn?

-¿Tú qué crees?- le repliqué con sarcasmo.

-Pues más vale darnos prisa por…

-Espera, Kate- la interrumpí.- No estoy segura de querer ir yo también a la farmacia. La verdad es que estoy asustada y si alguien me ve comprando un test de embarazo, se va a armar un lio. Prefiero que tú vayas, por favor y yo te espero en mi departamento.

-Ehh, ¡pero yo tampoco quiero que piensen que estoy embarazada! ¡Tal vez alguien conocido me ve y se lo cuenta a mi novio! .

-¡Kate! Simplemente di que es para una amiga tuya.

-Como si me fueran a creer…

-¡Por favor!- le supliqué- te lo pido por lo que más quieras. Lo que sea.

-¡Bien!- se resigno. – No me des nada. Ve a tu departamento y más tarde te alcanzo.

-¡Gracias, Kate!

La abracé y me fui rápidamente a tomar un taxi.

A la media hora, Kate llegó. Yo estaba dando vueltas en la estancia, nerviosa.

-¡Por fin!- exclamé- Mis nervios eran a tal grado que estaba por hacer pis.

-Qué bueno que no has hecho todavía- comentó Kate- porque eso te lo tienes que ahorrar a la hora que utilices estos- dijo y me entregó la bolsa con la respuesta a mis sospechas.

-Creo que me voy a desmayar- comenté.

- No seas dramática, Rachel Berry- me regañó.- Ve de una vez al maldito baño y utiliza estas cosas. Tuve suerte de que nadie se me quedara viendo cuando salí de la farmacia.

-Claro, como tú no piensas que estas embarazada…

Y justo cuando me iba a dirigir al baño, Finn entró por la puerta, que Kate había dejado entreabierta.

Su rostro reflejaba mucha confusión.

Maldita sea, pensé. Esperaba que mi cara no me delatara.

-¿Quién está embarazada?- preguntó.

Inmediatamente, Kate se puso a mi lado, y las dos enfrentamos a Finn.

-¿Qué?- le pregunté- ¿de dónde escuchaste eso?

-Venía justo por el pasillo cuando oí que alguien estaba embarazada, o algo así. ¿Quién es?

-Ehh…- comencé- ¡Kate! Kate cree que está embarazada. ¿Verdad, Kate?

Mi asistente me mandó una mirada asesina, pero volteó a ver a Finn con una sonrisa.

-Eso creo- dijo- Espero que no.

-¿Tu novio lo sabe?- preguntó Finn.

-¡Finn!- exclamé.

-Lo siento- se disculpó él.

Entonces me di cuenta de la expresión de Kate, que quería que la tierra se la tragara. Me sentí mal. No era bueno ser así con ella que no tenía nada que ver. Decidí que tenía que ser honesta.

-Discúlpanos, Finn- le dije- Ya venimos.

Me llevé a Kate al baño y le pedí perdón. Ella entendió que estaba nerviosa y finalmente se calmó un poco. Me fue pasando cada uno de los tests por detrás de la puerta y yo hice lo mío, esperando una respuesta.

Tomé los tres paquetes que Kate me había comprado y me quedé pasmada cuando vi el resultado. No había en ninguna línea rosa. Eso significaba que no había bebé. Pero aún yo no entendía nada. Salí al poco tiempo con lagrimas en los ojos, y por un momento Kate pensó que habían dado positivo. Ahora ya no sabía yo ni porque lloraba.

-Tranquila- me dijo- esto es mucho mejor. No necesitas a un bebé ahora. Tienes a Finn, a tus amigas, tu trabajo…

-Ya lo sé- le contesté, entre lagrimas- pero no entiendo porque paso todo esto.

-Tal vez fue algo psicológico- razonó.- No te pongas así. Las cosas no están mal.

-Tienes razón- dije. –Lo mejor será que vaya con Finn y le expliqué todo mi comportamiento.

Kate asintió y me acompañó hasta la sala. Ahí estaba mi novio esperando, con el semblante confundido y distraído. Se sobresaltó un poco al verme tan tensa, y en un segundo estuvo a mi lado.

-¿Qué pasa, Rach?- preguntó preocupado.

-Creo que yo ya me voy- anunció Kate- nos vemos luego chicos.

Y salió rápidamente.

-No hay bebé, Finn- le murmuré contra su pecho, mientras él se aferraba más a mí.

-¿Y estas triste porque Kate no va a ser mamá?- me preguntó inocentemente.

-No era Kate la supuesta embarazada- le dije.- Era yo.

Inmediatamente se despegó de mí para mirarme a los ojos.

-¿Cómo?

-Pensé que yo estaba embarazada por las muchas coincidencias…

-¿Qué te hizo pensar en eso?- me preguntó.

-Bueno, cuando lo hicimos… yo no recuerdo que usáramos protección. ¡Y mi retraso! Nunca en la vida me había pasado algo así.

-Rach…- Finn tomó mi cara para que lo viera fijamente a los ojos. -¿Tú crees que no usamos protección?

Ahora la confundida era yo.

-¿Si usamos?- le pregunté.

-Claro que sí, Rachel. Cuando te quitaste los zapatos y me bajaste el pantalón, tomé un condón de mi cajón.

-¿Y entonces porque yo no me di cuenta?- exigí- Espera…¿Cómo que tenías un condón en el cajón?

-Me lo dio Puckerman la vez pasada- admitió- Fue cuando lo dejé en su casa. Mi amigo estaba completamente borracho y se lo acepté con la condición de que no le causara ningún problema a Quinn.

Mirándolo a los ojos, pude descubrir que decía la verdad.

-Mmm… lo que todavía no entiendo es cómo no me pude dar cuenta que…

-¿Quieres que te lo diga?- me preguntó.

Asentí.

-Tal vez se debía a que estabas muy metida en…

-Oh, ¡Bien!. Ya entiendo- dije- No te preocupes por terminar.

Los dos nos echamos a reír, pero Finn volvió a ponerse serio.

-¿Te afecta saber que no estás embarazada?- me preguntó- No te vi muy bien cuando saliste del baño.

Suspiré.

-Pues creo que con la falta de sueño y el cansancio, y este asunto del retraso que nunca me había sucedido, me estresé y me puse un poco sentimental.

Finn me miró tiernamente y me tomó la mano, dirigiéndome hacia mi habitación.

Al llegar a la entrada me cargó y me dio la risa tonta. Entonces me acostó en la cama y me quitó los zapatos. Se acercó a mí y me besó en la frente.

-Bueno-comenzó- Han sido unos días muy pesados para ti, princesa. Ahora descansa…

Y en ese momento comenzó a cantarme I´ll Stand By You. Poco a poco cerré los ojos y sonreí entre sueños. Irónicamente, comencé a ver imágenes de Finn y yo siendo felices en Central Park, jugando con nuestros hijos. Decidí bajar un poco el nivel de mis fantasías y simplemente me dejé llevar por la dulzura del contacto de Finn que se encontraba a mi lado, su cálida voz, y ese mismo momento, los dos tumbados en la cama. Así, nada podía estar mal.

Una semana después, nos reunimos en la casa de Tina porque nos ofrecimos a ayudarla a preparar la fiesta de cumpleaños de Danny. Las chicas ya estaban enteradas de todo lo que había pasado y me apoyaron mucho. En medio de una plática de temas para fiestas infantiles, Tina perdió el control.

-De acuerdo, chicas. Esto es vergonzoso- anunció.- Pero tengo que decirlo…

-Adelante- dijo Quinn.

-¡Quiero ser tocada!- espetó Tina, histérica- ¡Sentirme sucia! ¡Que me traten mal!

De acuerdo, eso era totalmente inesperado.

Mercedes, Quinn y yo nos quedamos con la boca abierta.

Tina respiró profundamente y se controló. Enseguida se dirigió al minibar que tenía en su comedor, y sacó una botella de tequila, tomó un caballito, se sirvió, le dio un trago y regreso con la botella hacia donde nos encontrábamos.

-Lo siento- se disculpó- Quinn, dame de una vez el número de esa sexóloga.

Y así, pasamos toda la tarde dividiendo nuestra conversación en ideas para una fiesta de cumpleaños infantil, y contando acerca de cómo iban nuestras vidas en la Gran Manzana. Sí, para eso estaban las amigas después de todo.


Creo que lo que me gusta de este capítulo es lo mucho que Tina se esta pareciendo cada vez más a Charlotte! :D

Les pido perdón de nuevo. Fue demasiado corto para mí, pero espero que los pueda compensar con los siguientes. Como lo mencioné, ya estoy trabajando en el próximo y espero de verdad tenerlo listo hoy mismo. De cualquier forma, si este capítulo ha sido muy malo, no se olviden de dejar reviews, aunque sean para reclamarme, jaja. Como sea, muchas gracias! Y como siempre... nos seguimos leyendo...