Nuevo capitulo, y como siempre quería agradecer los comentarios que me han dejado...¡SON LOS MEJORES! jejee y espero que este capitulo también les guste y sobretodo que lo disfrutéis.

Aviso: LEMON y el primero por cierto

BESOS INOLVIDABLES

El peli azul sonreía al cielo, la noche era estrellada y el reflejo de la luna sobre el mar era realmente hermoso. Pensaba en que quizás no debería tener aquel gesto debido a lo ocurrido en el banquete, pero estaba al timón de su querido Sunny para dirigirse a su hogar y eso lo llenaba de felicidad. Era imposible ocultar que estaba emocionado, mas por momentos la expresión de su cara cambiaba a otra más seria debido a los sonidos que salían del interior del barco.

-Luffy, para de seguirme. - Le ordeno la pelirroja. - Vete a molestar a Sanji si tanta hambre tienes. - Bufo poniendo los ojos en blanco.

-No quiero estar con Sanji, quiero estar contigo. - Le contestó inflando sus mofletes unos segundos. - Se que estas enfadada y no me quieres decir el por que. - Se cruzó de brazos mirándola fijamente.

-¡No estoy enfadada idiota! - Le gritó. - ¿Ahora me dejas que me cambie? Tengo que salir a fuera para ayudar a Franky y contigo siguiéndome no hago nada.

-¡No quiero! - Parecía un niño pequeño con una rabieta. - No hasta que me digas por que me pegaste.

Estaban en su camarote y era obvio que la mujer no estaba interesada en aclararle aquella duda, aunque supiera perfectamente que él no pararía de molestarla. Sin mirarlo comenzó a buscar en el armario algunas prendas de ropa para poder salir de nuevo a la cubierta, mientras que él se apoyaba de espaldas a la pared.

Viendo que no le hacia caso, el mugiwara sin decir palabra se acercó hasta su cama para tirarse sobre ella. Se quedo en silencio y esto hizo girarse a la navegante, sorprendiendola mientras sujetaba un abrigo de color negro y capucha.

-''Que raro... ¿Acaso se habrá cansado de hacerme preguntas?'' - Pensó al verlo allí boca abajo sin moverse.

En ese momento el estomago del Rey de los Piratas sonó con fuerza. Aquel ruido hizo sonreír a la navegante mientras negaba con la cabeza.

-Namiii... tengo hambre. - Se pudo oír su voz aunque tenia la boca pegada al colchón.

-Ya te lo dije antes, si tienes hambre sabes donde esta Sanji.

-No. - Le contestó rápidamente. - Me voy a quedar aquí hasta que me digas que hice mal.

Una parte de ella seguía algo enfada con él; pero verlo pasar hambre por una respuesta le hacia cierta gracia y le daba un poco de pena. Decidió apoyar las prendas que había cogido y caminó hacia su novio.

-Luffy... - Le retiró el sombrero de la cabeza con una mano. - ¿Qué te parece si me ayudas a elegir que ponerme y mientras te digo por que te pegue? - Al oír aquello levantó la cabeza para sonreírle en señal de que le gustaba aquella idea.

-Shishishi... vale. - Apoyó sus manos en la cama y se reincorporó para quedarse senado sobre está con las piernas cruzadas.

Dejó el sombrero del moreno sobre una de las dos mesillas blancas que estaban situadas a cada lado de la cama. Dio unos pasos para acercarse a la silla donde había apoyado la ropa y quedándose justo enfrente de su novio le giño un ojo.

-¿Estas listo? - Pasó uno de sus dedos por el asa derecha de su vestido.

-Más que listo shishishi. - Le sonrió con el dedo pulgar en alto.

Empezó por bajar lentamente la fina cremallera de su espalda. Pasó su mano por un asa y luego por la otra haciendo que la tela azul fuera descendiendo. Para evitar que cayera de golpe la sujeto con su brazo derecho para girarse y seguir desvistiéndose.

El de ojos negros miraba atentamente lo que hacia aquella hermosa mujer. Se fijo que ella había torcido levemente su rostro para mirarlo de reojo mientras hacia aquello y esto estaba provocando un sonrojo en sus mejillas.

Aquella fina tela seguía descendiendo y ya estaba por sus caderas. Al no llevar sujetador las curvas de sus pechos asomaban a cada lado de su estrecha cintura, provocando que el capitán aun cogiera más color en su cara. El mugiwara trago saliva y ella continuo con una sonrisa en sus labios. Bajo más aquel vestido para dejarlo caer al suelo. Una tela rojiza tapaba ligeramente sus nalgas.

-Na... Na... Nami. - Tartamudeaba el moreno por la excitación.

-¿Si Luffy? - Aun sin girarse se agacho levemente para coger una camiseta en la que estaba escrita la palabra ''DEMON''

-Me...me...¿me dices por que me pegaste?. - Aunque ahora mismo era lo que menos le interesaba saber fue lo primero que salió por sus labios.

-Mmm... - Pegó aquella camiseta a su pecho para esta vez si quedarse cara a cara con el Rey de los Piratas. -Pero... ¿De verdad quieres saberlo ahora?- El chico se limitó a negar con la cabeza sacándole una risa a su novia.

-¿Puedo pedirte una cosa?

-Depende capitán. - Dijo en un tono burlón. - Si lo que me pides me interesa...

-No te vistas aun. - Aquellas palabras fueron como gloria para los oídos de la pelirroja.

Camino hacia la cama con aquella mirada traviesa y mordiéndose ligeramente el labio inferior. Con delicadeza apoyó sus rodillas en el colchón seguidas de sus manos mientras la distancia entre ella y él se reducía a pocos centímetros.

-Si me lo pides así... - Tiró la camiseta lejos de ellos para besarlo intensamente y tumbarse encima de él.

Luffy empezó a acariciar la piel desnuda de la espalda de Nami mientras saboreaba sus labios. Adoraba tenerla entre sus brazos y como sus delicadas manos bajaban por su torso haciéndole temblar. Una sensación que aun después de aquellos dos años juntos seguía siendo indescriptible para él.

Disfrutaba las líneas de aquel cuerpo musculado que parecía como si la estuvieran llamando. Bajó sus labios por el cuello del hombre mientras lo iba besando y mordiendo inevitablemente. Un pequeño gemido salió de la boca del moreno mientras ella seguía su camino hasta el pecho del capitán.

Con cada segundo que ella besaba su cuerpo, él sentía más calor, necesitaba quitarse aquel dichoso abrigo como fuera. Por eso mismo con una mano levanto el rostro de la navegante para que sus ojos se encontrasen llenos de deseo, la acercó de nuevo a sus labios y en ese momento, con un rápido movimiento, la giró para quedarse él encima de ella.

El moreno se puso de rodilla sin dejar de mirar aquellos ojos castaños. Por fin podía quitarse aquella prenda de encima y aprovecho para que su camisa roja también desapareciese.

A la navegante le había pillado por sorpresa aquel desplazamiento brusco del joven, pero la verdad le había encantado. Ahora además de poder tocar podía ver perfectamente el cuerpo del hombre que amaba. Aquel pecho marcado con su cicatriz, los abdominales tonificados, sus brazos definidos,… Era un deleite para sus sentidos.

-Ahora me toca a mi... - Dijo el moreno a la vez que se acercaba al cuello de la pelirroja.

Ahora era él quien besaba y mordía su delicada piel dejándole unas finas marcas. Notaba la presión de su cuerpo contra el de ella y por instinto su mano empezó a subir hasta dar con uno de aquellos voluptuosos y maravilloso pechos. Lo apretó entre sus dedos notando como el pezón se endurecía debajo de su mano.

-Luffy... - Se oyó levemente la voz de la pelirroja.

Sus labios descendieron hasta aquel lugar y con movimientos circulares de su lengua empezó a succionarlo. La espalda de la navegante se retorció de placer a la vez que se mordía los labios. Una de sus manos subió por la espalda del mugiwara hasta llegar al cabello del hombre.

Los dos estaban disfrutando de aquello, la reacción del otro por cada caricia, cada beso, cada sonido que le provocaba al otro. Llegó el momento en que el de ojos negros noto que su sexo le empezaba a apretar en los pantalones y se lo hizo saber a la pelirroja. Una de sus manos fue descendiendo lentamente, solo la yema de sus dedos rozaba la piel blanca de Nami. Llegó hasta el ombligo y bajo un poco más tocando aquella delgada tela roja. La notó mojada y eso le gusto muchísimo haciéndole arrancarla de cuajo aun sabiendo que su novia se enfadaría con él.

-¡Idiota! ¡Cuantas ve... - Aquel gritó fue callado por un dedo del capitán que se había posado sobre sus labios. Con la mano que había arrancado aquella ropa interior, usó sus dedos para dar placer a la mujer con suaves movimientos en el clítoris.

La navegante en aquel momento necesitó soltar un gemido, pero aprovechándose de aquel dedo sobre su boca utilizó la lengua para introducirlo dentro y lamerlo apetitosamente. Sus dos manos fueron decididas a quitarle el pantalón al Rey de los Piratas, en un par de segundos ya había conseguido desabrocharlo y sus ojos castaños solo podían observar aquellos exquisitos labios.

El moreno se dio cuenta del momento exacto en que ella había conseguido librarse del botón, pero si él tenia ganas de poseerla, las de la pelirroja era iguales o superiores. Notó como los brazos de la navegante lo hacían volver a pegarse a su cuerpo, pero esta vez sus suaves y finas manos fueron directas a sus nalgas apretándolas con fuerza.

-Te quiero dentro... MI Rey de los Piratas. - Dijo con tono travieso liberando el dedo de su boca y entonando con fuerza aquel ''MI'' para que le quedase bien claro que era solo de ella.

Con una sonrisa de lado el hombre de goma le hizo caso a su novia y termino por quitarse el pantalón llevándose con él unos bóxer negros. Ya completamente desnudo la mujer pudo ver el miembro erecto del moreno que le hizo relamerse los labios para luego con una mano agarrar al joven por la nuca y darle un beso intenso lleno de pasión y lujuria. Sus cuerpos estaban piel con piel y sus sexos rozándose, la navegante deseaba sentirlo dentro pero el mugiwara jugó un poco más con sus ganas hasta que al final cumplió su deseo.

-¡Ahhh! - Los dos soltaron aquel grito a la vez haciendo que de nuevo la espalda de la pelirroja se retorciera aprovechando esté para rodear su cintura con un brazo y pegarla aun más a su cuerpo.

Su ritmo era lento, pero con cada gemido y llamada del uno al otro se fue incrementando. Las uñas de navegante arañaron la espalda del hombre sin queja alguna. La mano libre que tenia el de ojos negros apretaba también con fuerza uno de los pechos de la navegante.

-Nami... - Susurró con sus ojos clavados en los de ella.

-Luffy... te amo... - Apoyó la mano derecha en la mejilla de su novio para acariciarla.

-Y yo a ti... - Le besó aquella mano tiernamente cerrando los ojos al hacerlo. - Por eso eres mi reina.

Aquellas palabras eran dulces y sinceras, no eran solo provocadas por el placer de sus cuerpos, eran palabras de corazón haciendo que se besaran otra vez. Ya no solo era el deseo, después de aquellas palabras todo se intensifico haciendo que pocos minutos más tarde llegaran a la vez.

El capitán se dejo caer boca arriba al lado de su pareja con una gran sonrisa en los labios. Giró su cabeza y pudo ver como aquella preciosa mujer también lo estaba observando. Ladeo ligeramente su cuerpo haciendo que ella hiciese lo mismo y con delicadeza pasó un mechón anaranjado por detrás de la oreja de la joven.

-Lo siento... - Le dijo el moreno confundiéndola.

-¿Por qué lo dices? - Acarició su mejilla suavemente.

-Por esto... - Con una ligera gota de sudor y dos dedos cogió la ropa interior rasgada que le había arrancado.

-Ahhh... eso... - Cerró los ojos aun manteniendo aquella sonrisa en sus labios. - Ahora me vas a comprar otro conjunto, tres vestidos mas, un par de zapatos y algunas joyas de mi elección... ¿Te queda claro? - Le estiró la mejilla con fuerza.

-Va...vale... vale... pero no me hagas daño Nami. - Le contestó sudando aun más que antes.

Suspiró antes de soltarlo y darle un beso en los labios. Se pegó al cuerpo del mugiwara y apoyó la cabeza en su pecho para abrazarlo con fuerza.

-Serás animal... - Lo miró de reojo. - Pero eres el baka al que amo. - Se pegó aun más a él.

-Shishishi... - Se reía el capitán al verla feliz. - Por cierto Nami, ¿por que me pegaste antes?

-¿Por qué te pegue? - Le contestó mientras pasaba un dedo por la cicatriz en forma de ''X'' - Olvídalo, ya no tiene importancia. - Soltó una carcajada.

Tiempo antes en la otra habitación de matrimonio, tanto Zoro como Robin estaban tumbados en la cama. El espadachín como era habitual, estaba a dormir ya que no le costaba nada y más en un colchón tan cómodo. En cambio la arqueóloga se mantenía apoyada en el respaldo de madera con un libro entre sus manos. Aunque estaba leyendo, por su mente pasaba la misma pregunta una y otra vez, evitando que pudiera concentrarse en aquel maravilloso ejemplar.

-''Llegó la hora de saberlo todo'' - Cerró el libro con sus dos manos y lo posó en la mesilla.

Pudo ver como el peliverde estaba ligeramente de espaldas a ella, roncaba y tenia una popa en su nariz. Con una mano tapo las vías respiratorias del hombre para hacerlo despertar a la fuerza.

-¡MALDITA SEA MUJER! ¡¿QUE DIABLO HACES?! - Su cara estaba completamente roja, los ojos blancos y los dientes puntiagudos. -¡¿QUERIAS MATARME?!

-Parece que te has despertado. - Le sonrió con dulzura.

-¡¿COMO NO ME VOY A DESPERTAR SI CASI ME AHOGAS?!

-Deberías calmarte, los nervios son malos para la salud. - Soltó una leve risita.

-¡No te recochinees por encima! - Acabo por sentarse igual que ella apoyándose en el respaldo pero de brazos cruzados. - ¿Se puede saber para que me has despertado?

-Muy fácil, para hacerte una pregunta. - Apoyó su cabeza en el hombre del espadachín.

-Pues suéltala para pueda volver a seguir durmiendo. - La miró de reojo.

-Quería preguntarte... ¿Cuánto hace que sabias que iba a pasar lo de hoy?

-¿Eh? - No entendía. - Explícate Robin.

-Te pregunto por cuanto hace que sabias lo que sentía la emperatriz por nuestro capitán. - Fijó sus ojos azules en él.

-¡Ja! - El peliverde tenia una sonrisa de lado. - ¿De verdad me estas diciendo que no lo sabes? Tu, la que se entera de todo antes que nadie, la que sabe todo sobre todos... ¿No lo sabes? - Vio como ella negaba ligeramente con la cabeza.

-Espadachín-san, si lo supiera no te lo habría preguntado. - Volvió a sentarse como antes para coger aquel libro que había dejado.

-Oye, que solo estoy sorprendido. - Cogió con una mano el mentón de la morena para que lo mirase. - No me puedes negar que es algo fuera de lo habitual.

-Tienes razón... - Dibujo una leve sonrisa. - Por eso necesitaba preguntarte, pero no importa. - Le dio un leve beso en los labios.

-Te lo diré mujer. - El espadachín dejo caer su cabeza hacia atrás dando levemente con la pared. - Mmm... Lo supe unos meses después de que Luffy y Nami empezaran al igual que nosotros. - Subió sus brazos para entrelazar las manos detrás de su cuello. - Solo le tuve que preguntar que paso en aquella dichosa isla de las mujeres.

-Es extraño... - La arqueóloga cerro sus ojos para hablar.

-¿Qué es extraño?

-Que decidieras preguntarle por lo que hizo en Amazon Lily... - Lo observó con una sonrisa picara. - Acaso... Roronoa Zoro... ¿Te has vuelto un pervertido?

-¡¿PERO QUE DICES ROBIN?! ¡YO NO SOY COMO EL CEJAS RIZADAS!

-No se que pensar Zoro...la verdad es que no me esperaba eso de ti... - Dijo en tono serio y a la vez travieso.

-¡QUE NO! - Se agarró de los pelos. - Lo que tengo que aguantar por no contarte lo de Luffy.

-Tranquilo que te creo. - Sostuvo las manos del hombre para abrazarlo nuevamente.

-Además que tu siempre tienes secretos Robin y por uno algo que no sabes... tener que oír que soy como el maldito cocinero. - Estaba de morros y evitaba mirarla.

-¿Si te cuento uno de mis secretos cambiaras esa cara espadachín-san? - Se reincorporo un poco para sentarse sobre las piernas cruzadas del peliverde.

-No hace falta, tu eres así, te gustan los secretos y puedes guardarte todos los que quieras. - Aquel hombre era tozudo. - Pero haz lo que quieras.

-Vale, pues empezare por quitarme este vestido. - Dijo con un tono pícaro. - Tengo algo de calor y así estaré mas... cómoda. - La cabeza del peliverde se giró lentamente, sus mejillas ganan color y necesito tragar saliva.

La morena bajó la cremallera lateral, cruzó sus brazos para agarrar la parte baja de la tela y así acabo por subirla. Al hacerlo dejo a la vista su ropa interior que era de encaje negro y que inevitablemente llamo aun más la atención del espadachín.

-Robin... - Las mejillas del hombre estaban completamente rojas y por lo que pudo observar la arqueóloga, juraría que hasta un hilo de sangre descendía por sus fosas nasales.

-¿Qué ocurre? - Acercó su rostro al de él. - No me digas que por mi culpa te estas poniendo así... - Estaban completamente pegados y le habla a pocos centímetros de sus labios.

-Como te gusta torturarme mujer. - Intentaba mantener las formas para no besarla y quitarle lo poco que le quedaba. - Si... si vas a contarme uno de tus secretos... hazlo ya que tengo sueño. - Intentaba parecer duro con aquello pero parecía un corderillo apunto de ser devorado por un lobo de ojos azules.

-Así que al final quieres saber mi secreto. - Le dijo antes de morderle el labio inferior con sus dientes estirándole la piel. - Pues tiene que ver con la isla a la que nos dirigimos... en la que tuve que despedirme creyendo que no volvería a ver a nadie...

-No me lo recuerdes. - Por un par de segundos los ojos del hombre se volvieron desafiantes. - Y más sabiendo que te fuiste a despedir del cocinillas... - Apartó sus ojos de los de ella enfadado.

-No te enfades... - Se acercó al oído para susurrarle con dulzura. - Mi secreto... es que no tuve el valor de despedirme de ti...- Con aquello volvió a mirarla pero seguía malhumorado.

-Pues vaya secreto más ridículo. - Dijo serio, aun así provoco una sonrisa de lado en la arqueóloga.

-Es un poco más complicado que eso... - Le mordió el lóbulo de la oreja haciéndolo temblar. - Sino tenia valor... era por que sabia que te acabaría besando en aquel instante y no podía permitírmelo.

Al oír aquello notó como si su corazón diera un vuelco ademas de acelerarse sin control. No sabia que ella ya estaba enamorada de él en aquel momento, no lo sospechaba para nada. Agarró con una de sus manos el cuello de la morena, la apartó de su oído y cuando sus rostros estaban frente a frente, la beso como sino hubiera un mañana.

Aquel beso era tan intento que en pocos segundos tuvieron que separarse por la falta de aire.

-Si lo hubieras hecho, si me hubieras buscado para despedirte, ten claro que nunca te abría dejado marchar. - Sus rostros estaban pegados y respiraban entrecortadamente.

La arqueóloga sabia que aquellas palabras eran sinceras, que aquel hombre se habría enfrentado solo al CP-9 por no perderla. Con ternura agarró las mejillas del espadachín con sus dos manos para besarlo de nuevo, mientras otras dos manos brotaban en su espalda y desabrochaban aquel sujetador.

En aquel momento encima de ellos se oyó un grito. Pudieron reconocer que se trataba de su capitán y la navegante, y por el tipo de sonido sabían perfectamente a que se debía.

-Parece que se nos han adelantado mujer. - Le sonrió mientras que tenia sus manos en la cintura de ella.

-Pero no quita que nosotros no lo pasemos mejor. - Le giñó un ojo a su novio antes de volver a besarlo para disfrutar de aquella noche de pasión en el Thousand Sunny Go.

-Continuará-

Fin de un nuevo capitulo jejejeje es mi primer lemon así que espero que no haya sido muy soso... espero que lo hayáis disfrutado y ojala haya reviews con sus opiniones. Ojala pueda actualizar lo más pronto posible por que van a empezar los problemas para la tripulación. Un saludo :)