Capítulo 9: Serás mía (Parte I)
Helga miraba fijamente las iniciales que estaban talladas en el aquel roble, sus ojos empezaban a humedecerse a causa de las lágrimas que amenazaban con salir de ellos gracias a los diversos sentimientos encontrados al haberle preguntado a aquel joven, a quien había esperado durante tantos años.
-Es una historia muy larga- soltó él.
-¿Qué historia?- pregunto ella con la voz entre cortada.
-Una que sabrás en su tiempo- dijo serio.
-Han pasado cinco años Arnold, ¿No crees que ya es tiempo?- se secaba sus ojos con las manos, no quería que la viera vulnerable.
-No, aun no.. Debo irme- dio media vuelta y Helga lo imito.
-¿Hasta cuando vas a huir?- le grito.
-No se de que hablas, no estoy huyendo de nada- se colocó sus gafas y empezó a caminar.
-Claro que lo haces, eres un maldito cobarde- el rubio se dio vuelta al escuchar eso y pudo ver como esos hermosos ojos azules intensos llenos de lágrimas de dolor.
-Te aseguro que no soy ningún cobarde- y se alejó lo más rápido que pudo antes de ella volviera a decir algo.
Helga se dejo vencer y cayó en el pasto sollozando. Se apoyó en el árbol, tomando sus piernas y su cabeza entre ellas rodeada de sus brazos.
Empezaba a hacer frío, no sabia cuanto había estado ahí. Levanto levemente la cabeza y vio a un joven de gafas quien tenía una mirada melancólica, este le entregaba una chaqueta. Helga la tomo con pena y se la coloco. Caminaron en silencio hacia la casa de la rubia, quiso decir algo pero él negó con la cabeza en cuanto ella abrió la boca, la dejo en la entrada, le deposito un dulce beso en su mejilla y se retiró con paso firme pero triste.
Se maldijo todo el camino hasta su cuarto y se dejó caer pesadamente sobre su cama. Los ojos los tenía hinchados y la cabeza le dolía. Lentamente se fue quedando dormida.
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Los pequeños rayos de luz que atravesaban la cortina de su ventana le indicaban que ya había amanecido y su alarma empezaría a sonar en cualquier momento.
Se levantó y el mundo le dio vueltas, aun le dolía la cabeza. Camino hasta la ducha y permaneció ahí por algunos minutos que le parecieron horas.
Miro su clóset, no tenía ánimos de vestirse así que tomo lo primero que sus ojos captaron, se peino y tomo unas gafas oscuras. Salió de su cuarto arrastrando su mochila hasta la salida, no dijo nada, solo salió en silencio ignorando los saludos de buenos días de su familia.
Se colocó sus audífonos, su mochila al hombro y camino por las frías calles de Hillwood hasta la secundaria.
Lila la vio llegar, y se acercó a ella -Hola Helga- saludo alegre, pero no obtuvo respuesta -Dije- le saco un audífono -Hola Helga- sonrió.
La rubia la miro -Ah, Hola Lila- saludo sin ganas.
-¿Qué te sucede.. Y por qué usas gafas oscuras?- era más que obvio que algo le pasaba, pues no le grito al haberla sacado de sus pensamientos.
Camino ignorando a Lila a quien solo le dio una mirada rápida y siguió dejándola con la palabra en la boca.
Llego a su primera clase, y se dejó desplomar en el asiento. Esperaba ver a Ethan entrar por esas puertas en cualquier momento, pero no fue así.
Paso todo el día de clase en clase y en el receso fue hasta el árbol más aislado de toda la preparatoria a comer una manzana y leer un libro. No se sentía de humor, y se preguntaba una y otra vez porque su novio no había asistido a clases.
-Hola- saludo el joven rubio.
Helga levanto la vista de su libro y al verlo solo lo ignoro Y volvió a su lectura.
-¿Podemos hablar?- le pregunto, pero otra vez no obtuvo respuesta alguna -¿Quieres o no saber la historia?- subió un poco el tono de su voz.
-Haz lo que quieras, me da igual- se levantó y empezó a caminar dejando al rubio molesto y confundido a la vez.
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Vagaba por los pasillo dirigiéndose a su próxima clase cuando un joven la tomo del brazo -Vaya, vaya Pataki.. El buen samaritano de Arnold ya no es tan inocente como antes eh- empezó a reírse.
-Suéltame estúpido- jalo su brazo para zafarse del amarre del chico.
-Ya no eres tan temeraria como cuando eramos niño- sonrió a medias.
-Suéltame- grito la joven.
Un gran puño dio con la cara del joven que sostenía agarrada a Helga -Qué la sueltes te dijo- tomo a la joven rubia y la coloco detrás de él.
Quedo impactada al ver que quien la estaba defendiendo no era ni más ni menos que el mismo Arnold.
-Bueno, al parecer me equivoque.. El buen samaritano todavía existe en tí- se paro -Así es como recibes a tu viejo amigo- lo fulminó con la mirada.
-Hace tiempo que ya no somos amigos Gerald- dijo seriamente el rubio.
-Gracias.. Entonces no me sentiré mal por hacer esto- le devolvió el golpe.
Y así comenzó una pelea entre ambos jóvenes, hasta que Helga reacciono y trato de separarlos pero antes de hacerlo dos chicos se metieron y separaron a Arnold y Gerald.
-Basta Arnold, vamos- le dijo Lila que estaba al lado del joven que sostenía al rubio.
-Aléjate de mi novia Johannsen- le grito él joven que lo había tomado.
-Yo no soy tu enemigo Smith, es él- señaló al chico con cabeza de balón.
-Eso no es asunto tuyo- lo tomo del cuello y lo llevo hacia la pared -Y no la vuelvas a tocar o te vas a arrepentir el resto de tu miserable vida- los hermosos ojos azules de Ethan ardían de irá y odio hacia el joven moreno.
Su novia lo tomo del brazo -Ya Ethan- y se lo llevo lejos dejando al moreno riendo.
-Suéltame Helga- le dijo el pelinegro.
-¿Dónde diablos estabas?- le grito la rubia.
-Y a tí que te importa, ahora que él está aquí ya no me necesitaras- los ojos del joven empezaron a cristalizarse.
-Ethan- susurro Helga al ver esos hermosos ojos llenos de lágrimas a punto de escapar de ellos.
-Olvídalo- se alejó lentamente hasta su salón.
Helga se quedo ahí, petrificada sin saber que hacer, sin saber como fue que eso paso.
Ver esos dos grandes océanos llenarse de agua la había afectado más que nada en este mundo. ¿A caso empezaba a sentir algo más fuerte por Ethan?.
Era lógico, era de esperarse que eso sucediera. Pero y.. ¿Ahora qué haría?, con Arnold cerca temía perder a su chico.
"Arnold" pensó y miro hacia todos lados buscando al portador de una gran cabeza de balón. Pero al parecer ya se había ido a su clase también.
Camino hasta la parte trasera del colegio, se sentó atrás de uno de los bote de basura como cuando era niña. Suspiro pesadamente, inclinando su cabeza hacia el cielo esperando preguntarle ¿Qué hacer?. Pero de su lugar se encontró con un joven rubio de gafas -¿Qué demo...-.
-¡No me golpees!- grito cubriéndose el rostro y riendo.
-¿Qué haces aquí Brainy?- le pregunto molesta.
-¿A caso te olvidas que soy tu mejor amigo y que se tus escondites? Vamos Helga, yo era tu sombra.. Te conozco mejor que nadie- se sentó a su lado.
-Brainy, quiero estar sola- le dijo con un tono algo triste.
En ese momento el joven se puso de pie de un salto -No, lo que ahora necesitas es un gran mantecado y a tu fiel amigo- le extendió la mano -¿Vamos My Lady- hizo una reverencia.
La joven rodó los ojos, pero divertida dejo escapar una risita.
-¿Tomo eso como un si?- sonrió.
-Esta bien, solo si tu pagas- grito mientras se echaba a correr.
-Oye, eso es trampa- grito él mientras la seguía.
Los observaba, en su rostro se podía ver reflejada la tristeza a pesar de que siempre trae consigo sus gafas oscuras que no permitían ver con claridad sus ojos.
-Tranquilo, solo son amigos.. Los mejores- dijo una dulce voz detrás de él que hizo que se volteara.
-¿Y tú cómo lo sabes?- le pregunto.
-Porque él es todo mio- pudo ver confusión del rubio ante esto y dio una gran carcajada -Arnold, Brainy es mi prometido y hermano del novio de Helga.. Es mejor que no te metas, ella ya sufrió demasiado por tu ausencia- su semblante se convertía en serio.
-Lo siento Lila, pero nadie sabe por lo que pase y estoy aquí por ella- respondió fríamente -No trates de que cambie de opinión, solo pierdes tu tiempo-.
Lila no dijo nada, solo vio partir a su viejo compañero de la infancia. Preguntándose que fue aquello paso, que hizo que se convirtiera en lo que es ahora.
¿Quién diría que el gran samaritano de Arnold Shortman se convertiría en un rebelde? De seguro quien se hubiera atrevido a decirlo lo hubiera tomado como un demente.
Sin embargo ahí estaba, al frente de ella aquel Arnold de diecisiete años y ya no el de nueve. Ya no había rastro alguno de aquel niño. Ya ni su sonrisa quedaba.
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Luego de una tarde de risas y charlas con su mejor amigo, Helga ya se sentía algo más animada.
Pero ahora debería afrontar a Arnold y a Ethan.
Camino hasta el viejo roble, esperando encontrarlo ahí, como siempre lo encontraba el sus sueños.
Pero no estaba, y la noche caía y con ella el frío helado viento la acompañaba. Decidió que era mejor ir a casa, luego hablaría con ambos jóvenes.
Mientras caminaba sentía que alguien la perseguía, se dio vuelta incontables de veces. Incluso pensó en correr, pero mantuvo la calma. Llego y se encerró en su habitación, sin cenar, sin saludar a su familia.
La llegada de Arnold no solo había afectado su relación con su novio, también con su familia y su conducta. Volvía a ser la misma niña de nueve años.
Mientras daba vueltas en la cama sin poder dormir, se le ocurrió una loca idea. Algo que no había hecho hace más de cinco años.
Tomo su chaqueta y salió por la ventana. Camino unas cuantas calles hasta llegar a la antigua y desolada casona. La observo con añoranza, acaricio la escalera por la cual había trepado incontable de veces.
Escaló lentamente, pensando si era lo correcto. Al llegar a la azotea, admiro la vista que se podía obtener de gran parte de la hermosa ciudad.
Estaba tan descuidada como el resto de la casa, se aproximó hasta el gran ventanal que daba al cuarto de Arnold, pero no se podía ver con claridad.
De repente unas grandes manos la tomaron de los hombros dándola vuelta topandose con aquellas hermosas esmeraldas y a pocos centímetros de su boca...
Hola cabezones!.. ¿Me extrañaron? ¿No? ¿Nadie?..
Ni modos, yo tampoco los extrañe u.u jaja a quien engaño.. Los súper extrañe.
Gente disculpen.. Ente el colegio, exámenes y el trabajo.. Uno apenas le queda para respirar.
Pero bueno, a petición de mi maravillosa amiga Serenity a quien le dedico este capítulo es que vuelvo a escribir.
También Serenity, muchas felicidades porque hace un mes justamente hoy ella cumplió un maravilloso año junto a nosotros deleitandonos con sus maravillosas historias y esperamos que jamás nos dejes amiga porque son increíbles.
Gracias también a todos por la paciencia y por seguir acompañándome.
Les aseguro que no voy a dejar fanfiction, no esta en mis planes hacer, no al menos sin darles un final a mis historias porque es lo que menos puedo hacer por ustedes por ese gran apoyo que siempre me dan.
Bien, nos leemos pronto, se los prometo.
Un gran abrazo y saludos a todos.
Que tengan una linda semana * - - */
