Disclaimer: le pertenece a alguien eso seguro. ¿A mi? nones.
A/N: ¡Gracias por los comentarios y las alertas! es agradable saber que les gusta la historia.
Llegamos a un momento decisivo cha cha cha chaaaan! XDD. En fin, este es un quiebre necesario para que la historia encamine el rumbo, que si no Jane seguirá con esta mala racha y no es la intención.
Comentarios y críticas bien recibidos, siempre con respeto.
Gracias por pasarse y leerlo.-
10.-
Inhala y exhala repetidas veces, intentando calmarse y deshacerse de la sensación opresiva que ahora se instala en su pecho. Es como si el aire a su alrededor estuviese cargado, enrarecido; resultándole imposible respirar sin sentir que morirá en cualquier instante. Tampoco está seguro si después de lo que ha hecho, en verdad quiera seguir viviendo.
La ha besado. No ha sido en una situación de vida o muerte, ni porque ella se ha acercado tanto que casi podía sentir su respiración golpeándole el rostro o porque han tenido una conversación tan íntima que parecería el paso natural a seguir. Ha sido inesperado, salido de la nada, un impulso que ha ganado la batalla contra el autocontrol del que siempre ha hecho gala. Y que probablemente, le ha costado la amistad de la única persona que prometió no volvería a decepcionar.
Él y Lisbon estaban viendo a través del gran vidrio que separaba una habitación de la otra; como Cho conseguía una confesión para cerrar definitivamente el caso. Ella estaba totalmente concentrada en la escena que se desarrollaba frente a sus ojos, el ceño ligeramente fruncido y los brazos cruzados sobre su pecho. Él simplemente la observaba. La agente giró la cabeza para mirarlo, preguntándole si pasaba algo, y él sin siquiera detenerse a pensar un segundo en lo que estaba haciendo, la tomó por los codos y la besó en la boca, apasionada, desesperadamente. Apenas un momento de felicidad, porque la realidad le golpeó con crueldad en cuanto se dio cuenta que ella permanecía sin moverse, sin responder a sus labios. Entonces se separó horrorizado, sin saber qué hacer. Ella no decía nada. Sólo lo observaba con los ojos desmesuradamente abiertos, quizás preguntándose qué es lo que había pasado. Su confusión no duró demasiado por supuesto. Lisbon es lo suficientemente inteligente como para dejar que algo así se le escapara. Y ni bien la comprensión se hizo evidente en su rostro, él ya estaba a mitad de camino directo al ático.
Han pasado ya un par de horas, el ático cada vez está más frío a medida que la noche cae, pero no le importa. Sigue reproduciendo los hechos en su cabeza, sin encontrarles una explicación. En realidad, no existía ninguna. Le tortura no saber qué hacer, cómo enfrentar la situación, porque evidentemente no puede esconderse en la buhardilla para siempre. Él, que siempre ha sabido qué hacer y qué decir, ahora se encuentra sin una solución posible. Bien podría fingir que nada ha pasado, reír y explicarle que ha sido una tontería, que no se preocupe. Pero sabe a la perfección que no es aquello lo que le tiene en el estado actual. Es lo que pudo ver en sus ojos cuando ella se dio cuenta qué es lo que pasaba, el único sentimiento que nunca deseó causar en ella y que le hiere más que nada en este mundo: lástima.
