Todos los personajes de la serie Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi y han sido tomados sin fines de lucro por una mente ociosa que quiso jugar con ellos.


La otra chica

Una cita retorcida

El corazón de Akane pareció detenerse durante unos segundos y contuvo la respiración, Ranma colocó un dedo sobre los labios de la chica, imponiéndole silencio.

− Aunque parezca que no lo he notado… – dijo el chico, Akane tragó saliva con nerviosismo − ¡Se muy bien que están escondidos tras la puerta! – exclamó Ranma, dirigiendo su voz hacia la puerta cerrada del dojo. Los ojos de Akane se abrieron como platos soperos debido a la sorpresa.

Ranma llegó hasta la puerta de un salto y la abrió de un tirón. Ahí estaban Genma, Nodoka, Soun, Nabiki y Kasumi.

− Estuvo tan cerca – se lamentó Genma.

− Vamos hija, sigue con lo que ibas a decir – la animó Soun.

− Mi hijo a solas con su prometida en el dojo, es tan masculino – comentó Nodoka orgullosa.

− Les dije que no era buena idea espiarlos – musitó Kasumi decepcionada – los hemos interrumpido.

− Pero si tú también tenías curiosidad, no lo niegues hermana – le dijo Nabiki a Kasumi, mientras guardaba su cámara de fotos.

− ¿Cómo supieron que yo estaba aquí con Ranma? – preguntó Akane.

− Kasumi nos lo dijo – contestó Nabiki.

− Recuerda que nos topamos antes – dijo Kasumi − y bueno… luego vi a Ran regresar sola a su cuarto y pensé que estabas aquí y… − la mayor de las Tendo se avergonzó un poco y bajo la vista –. Lo siento Akane – se disculpó.

− Pues no interrumpen nada porque no hablábamos de nada importante – dijo Akane bastante molesta con su familia por ser tan entrometidos.

− Si no era nada importante – dijo entonces Ranma − ya pueden irse largando todos, interrumpieron mi entrenamiento y…

Pero no dijo más, pues fue interrumpido por una risa maniaca y unos pétalos de rosa negra que flotaron a su alrededor. Kuno Kodachi acababa de llegar.

− ¡Tendo Akane, no permitiré que intentes acercarte más a Ranma! – exclamó la joven.

Una bicicleta destrozó una de las paredes que rodeaban la casa y Xian-Pu se bajó de ella con sus bomboris en la mano.

− Akane ser una aprovechada, creer que poder tomar ventaja, mi no permitirlo, ustedes no estar casados así que Xian-Pu aún no rendirse.

Junto a Xian-Pu aterrizó Ukyo cargando sus espátulas de cocinera.

− Akane, no es un juego limpio que te aproveches de que viven en la misma casa para buscar un momento a solas con él – dijo la cocinera.

− ¡Tendo Akane! − exclamó la voz de un joven. Kuno Tatewaki acababa de llegar blandiendo su espada de madera.

Junto a él un muchacho delgado y muy pálido sostenía amenazadoramente un muñeco vudú.

− Saotome, no te permitiré ponerle las manos encima a Tendo Akane – musitó aquel muchacho, Gosunkugi Hikaru, destilando odio en su voz.

− Pero… ¿qué hacen todos aquí? – preguntaron Ranma y Akane a la vez.

− Deben estar aquí por esto… – contestó la voz de Ran, que hacía su aparición vestida con un muy llamativo traje blanco con encajes y adornos rosados y unas pequeñas alitas prendadas en la espalda. Tendió un papel a Ranma –. Lo encontré de camino aquí para averiguar que era todo este alboroto − explicó.

− A ver… − dijo Ranma acercándose el papel para leer – aquí dice "Noticia de último minuto: Akane declarará su amor a Ranma, costo de la entrada tres mil yenes"

− Exacto, todos los presentes páguenme ya los tres mil yenes – exigió Nabiki colocando la palma de su mano en la posición para recibir el dinero.

− ¡Nabiki! – gritó Akane − ¿cómo puedes vender esa clase de información? Y yo… yo… ¡No tengo nada que declararle a Ranma! Sólo iba a hablar con él de una cosa…

− ¿Y qué querías decirle? – preguntaron todos al unísono. Akane se sonrojó al ver tantas miradas fijas en ella y expectantes.

− ¡Tranquila Akane! – exclamó Ran −. Yo, Arisu, la pequeña ángel del amor y los dulces, he venido al rescate.

Y la niña sacó algo de un bolsito blanco con rosado en forma de corazón y lo lanzó. Se trataba de un montón de bolitas pequeñas de color rosado. Todos se quedaron mirando las bolitas algo asustados ¿qué eran, explotarían? Pero… nada pasó…

− ¿Qué se supone que es esto y qué querías conseguir? – preguntó Ukyo curiosa mirando las bolitas.

− Son dulces – contestó Ran − ¿Acaso no los distrae, no quieren dulces? Tienen sabor a fresa.

Genma recogió un puñado de dulces.

− Están deliciosos – dijo metiéndoselos todos de una a la boca. Soun también recogió algunos y comenzó a comer.

− Tiene razón Saotome – comentó el hombre mientras recogía aún más dulces.

El resto de los presentes tenía una cara de póker como para sacarles una foto y luego burlarse de la expresión graciosamente indescifrable que dibujaban sus facciones.

− Oh ¡rayos! – exclamó la niña – tendré que usar la artillería pesada… − y volvió a meter la mano en el bolso mientras se acercaba a Ranma y a Akane, cuando llegó donde ellos mostró a todos una bola con una mecha la cual rápidamente encendió − ¡Súper bomba rosada del conejo veloz! – gritó mientras lanzaba la bola, que nada más hacer contacto con el suelo soltó mucho humo rosado y espeso que nubló la vista de todos.

Ran cogió la mano de Akane y la de su hermano e intentó huir, pero no lograba moverse bien entre el humo, Ranma entendió sus intenciones y agarrando a Akane y a Ran las sacó a ambas de ahí a toda velocidad y las llevó hasta su propia habitación pues recordaba que la ventana estaba abierta.

− ¿Qué fue eso de "Súper bomba rosada del conejo veloz"? – preguntó a la niña.

− Tengo una amiga muy buena en ciencias, ella consiguió un poco de nitrato de potasio, mezclándole azúcar y bicarbonato de sodio fabricamos varias bombas de humo y las repartimos entre el grupo, yo tengo unas pocas, las usamos contra los chicos malos del Saint Joseph, para defendernos – explicó Ran –. Usamos colorantes al hacerlas y yo me quedé las bolas de humo rosado ¿Qué tal? Tengo una técnica de ataque especial que me convierte en toda una Magical Girl.

− ¿Magical Girl, eh? – dijo Ranma mirando a la chica como si la pobre estuviera loca.

− ¡Sí! Soy una Magical Girl – se lució la niña haciendo una pose de súper heroína −. Pero… no me quedan muchas, por eso no andaba trayéndolas conmigo a todos lados, para guardármelas ya que si se me acaban no sabría hacerlas yo sola, es una pena que al parecer, con esta gente tan loca, acabaré gastándomelas todas… − suspiró melodramáticamente − En fin ¡no tenemos tiempo, hay que darse prisa! – exclamó entonces.

− ¿No tenemos tiempo? – se sorprendió Akane.

− Claro que no tenemos tiempo, es hora de la técnica especial para evadirse sin ser vistos.

− ¿Y cuál es esa técnica? – preguntó la chica de cabello azulado bastante confundida.

− ¡La técnica del disfraz por supuesto! – contestó Ran enérgicamente y antes de que Akane pudiera evitarlo Ran se abalanzó sobre ella y comenzó a quitarle la ropa.

Ranma las miraba primero confuso, luego asombrado y… y un fuerte color rojo tiñó sus mejillas.

− ¡¿Qué crees que estas mirando imbécil? − gritó Akane.

− Nada, nada, no miro nada – se apresuró a aclarar Ranma volteándose – ni que estuviera interesado en mirar a una chica plana como t… ¡Ay! – Akane le lanzó algo duro que golpeó su cabeza –. Bueno perdón, perdón – dijo entonces el chico, recordando que Ran le había dicho lo molesto que es para una chica que le digan que sus pechos son pequeños.

Aún se estaba sobando el lugar donde había sido golpeado cuando sintió un chorro de agua fría. Ran lo había mojado usando un cubo de agua. Ranma volteó y vio como la pequeña figura de blanco y rosado se lanzaba sobre él y le quitaba la ropa para luego ponerle ropa femenina.

− ¡Listo! – exclamó Ran satisfecha.

Ranma y Akane se miraron y una gota de sudor les cayó por la frente. El chico, convertido en chica, lucía una falda plisada corta de tela escocesa roja con líneas negras y blancas, un top rojo a juego y una chaqueta de cuero negra, Ran le había soltado el cabello y le había colocado un accesorio de color negro. Akane llevaba una camisa blanca, chaqueta de cuero masculina y pantalones negros, Ran se había esmerado en apretarle los pechos para que luciera como un muchacho.

− Con esto pasarán desapercibidos – dijo Ran empujándolos hacia la ventana de la habitación –. Salgan por aquí – indicó – se que puedes llevarla sin problemas hermano, aunque estas como chica sigues siendo fuerte ¿no? Bueno, una vez afuera pónganse estas botas – y le pasó dos pares de botas a Akane.

− No entiendo cómo vamos a pasar desapercibidos usando ropa estilo punk – observó Ranma con cara de pocos amigos.

− ¿Y por qué Ranma es la chica y yo el chico si es al revés? – preguntó Akane haciendo un mohín.

− Pues porque ustedes no se visten así, no sospecharan nada, son sólo un chico y una chica punk paseando por ahí, y si Ranma fuera el chico podrían notarlo por su cuerpo musculoso, pero nunca sospecharan de un jovencito delgadito. Ahora ustedes son el joven Aoi y la pequeña Akako – soltó una risita – así nadie los molestará – añadió guiñándoles el ojo −. Y ahora ya váyanse antes de los busquen en esta habitación.

− Esta bien – accedió Ranma lanzando un suspiro, y tomando a Akane en brazos (lo que dio paso a una bizarra imagen de una chica bajita llevando a un muchacho punk en sus brazos) saltó por la ventana.

Una vez afuera, notaron que todos se habían repartido para buscarlos, así que se pusieron las botas y comenzaron a alejarse de la casa, pero se toparon nada menos que con Xian-Pu, quien estaba buscando a Ranma y Akane justo por donde ellos habían pasado.

− ¡Un momento! – exclamó la joven al verlos, Ranma y Akane se sobresaltaron.

− Nos ha descubierto – susurró Ranma – sabía que así llamamos aún más la atención.

− ¿Haber visto a chico con trenza acompañado de marimacho con pelo corto por aquí pasar? – preguntó la chica.

Akane apretó los puños y abrió la boca para decir algo, molesta por el insulto, pero un pisotón le impidió hablar.

− No hemos visto a nadie por aquí aparte de ti, lo siento – le contestó Ranma, presionando fuertemente su pie sobre el de Akane y dirigiéndole una mirada muy significativa.

Xian-Pu los observó atentamente y acercó su rostro primero al de Akane y luego al de Ranma.

− ¿Quiénes ser, habernos visto antes? – preguntó entonces.

− No creo que nos conozcas – se apresuró a decir Ranma −. Mi nombre es Akako, si, Akako y este es Aoi.

− Ah… − dijo Xian-Pu, volviendo a mirarlos fijo, tratando de pensar porqué se les hacían tan conocidos – bueno, quizá ser ustedes clientes del Neko Hanten – se respondió a si misma –. Disculpar, mi buscar a alguien, si no haberlos visto, me retirar de aquí – y dicho eso, la joven china se alejó y Ranma y Akane se apresuraron a irse en la dirección contraria.

− ¡Vaya, resultó! – exclamó Akane cuando finalmente se detuvieron, estaban en un parque cercano y la chica se sentó en una banca – Ran es muy lista, se le dio muy bien el disfrazarnos.

− Qué va a ser lista, si Xian-Pu no nos descubrió ha sido seguramente porque le han quedado mal los ojos por el humo − la contradijo Ranma – esa niñita lo único que quería era travestirnos y ponernos ropa punk... seguro le hacía ilusión verme usando una falda plisada… ¿Y qué fue eso de "joven Aoi" y "pequeña Akako"? que poca imaginación, ponernos nombres con tan simple juego de palabras, Aoi por el azul de tu pelo y Akako por el rojo del mío, eso es no tener imaginación.

− Supongo que tienes razón – dijo Akane – pero fue fácil de recordar y al final usaste ese nombre ¿no? y admítelo, tu hermanita no tiene mal gusto, te ves muy "linda" pequeña Akako, te queda muy bien el estilo punk.

− Ja, ja, ja – rió falsamente Ranma haciendo una mueca – y tú te ves muy "lindo" te queda muy bien verte como un chico, en tu caso no necesitas transformarte, eres tan poco femenina que… ¡Aaah! – gritó, Akane le había dado un buen fuerte mazazo en la cabeza, luego de lo cual volvió a sentarse en la banca.

− Eres un estúpido – masculló dolida.

− No es verdad – la contradijo el chico − pero bueno… lo siento – se disculpó de forma muy poco convincente, lo que irritó aún más a Akane.

− Ya vete y búscate una chica con pechos grandes y súper femenina… o… no, con esa apariencia, mejor búscate un novio.

− Que antipática eres, no se puede bromear contigo – se quejó Ranma mientras se sentaba junto a Akane en la banca, permaneció un rato en silencio mirando hacia el frente. Una pareja de enamorados paseaba por ahí tomados de la mano. Ranma tragó saliva y miró a Akane de reojo − ¿Qué era lo que ibas a decirme antes? – preguntó.

− ¡¿Ah? – se sobresaltó Akane –. No sé de qué hablas – dijo entonces, haciéndose la desentendida.

− Sabes muy bien de qué hablo, es la razón de todo esto ¿no? Querías decirme algo, el mundo entero se enteró de que querías decirme algo y por eso tuvimos que huir… ya dilo Akane, no querrás que todo esto de los disfraces sea en vano.

Akane se mordió el labio, sus ojos vagaban por el pasto como si quisiera memorizar a la perfección cada detalle, cada línea verde… No podía decírselo, simplemente no podía, menos aún vestidos así, con Ranma convertido en mujer se perdía parte de la atmosfera, y no era que le desagradara el aspecto femenino de Ranma, ella había aprendido a aceptarlo y a quererlo tal cual estaba con todo y maldición, pero… lo miró brevemente de reojo… sin duda se veía preciosa, con ese rojo cabello suelto enmarcando su rostro de facciones delicadas y la falda corta que dejaba ver sus bien torneadas piernas… en resumen, se veía demasiado "femenina" como para lograr un ambiente adecuando para declararle sus sentimientos. Agregando eso al hecho de que Ranma acaba de recordarle lo poco femenina que era, no tenía ni el más mínimo interés en arriesgarse a exponer sus sentimientos así nada más frente a ese chico tan insensible del que se fue a enamorar.

Ranma esperaba, intentando tener paciencia, con el corazón en un puño, expectante… pero su prometida parecía haberse quedado muda y ni siquiera lo miraba. Ranma esperó y esperó, pero él nunca se había caracterizado por tener paciencia, así que no tardó en sentir que iba a explotar de la incertidumbre.

− ¿Y bien, qué era lo que querías decirme? – la apremió con un dejo de nerviosismo en la voz.

− Lo olvidé – mintió Akane.

− No te creo – se exasperó el chico − ¿sabes lo que creo? – preguntó entonces y esperó a que ella respondiera, como no lo hizo abrió la boca para decir algo, luego la cerró sin estar seguro de cómo continuar, pero finalmente se decidió a no dar marcha atrás, aunque le parecía que iba a sufrir una taquicardia de tan rápido que le latía el corazón − ¿sabes lo que creo? – repitió – creo que lo que querías era decirme lo mucho que te atrae un chico tan guapo, fuerte, masculino, amable y simplemente genial como yo, querías decirme que no resistes mis encantos y que estas perdidamente enamorada de mi.

− Oh por favor, Ranma – se enfadó Akane – esos discursos déjaselos a Kuno y créeme, no iba a decirte nada como eso estúpido narcisista.

− Ah, entonces no era eso − musitó Ranma y no fue capaz de disimular una triste mirada de decepción.

− ¿Eh? − se sorprendió Akane − ¿qué hay con esa reacción?

− ¿Qué reacción? − preguntó Ranma.

− Pues ¿qué reacción va a ser? esa cara de decepción que has puesto, claro… ¿Acaso querías que te declarara mi amor o algo así?

− ¡¿Qué? Claro que no, si una chica se me va a declarar, mínimo que sea bonita.

− Pero si hace poco dijiste que yo era bonita.

− ¿Yo dije eso, en serio?

− ¡Sip!

− Seguro lo soñaste, quién sabe qué clase de cosas te debo decir en tus sueños, después de todo no es nada raro soñar con un chico sexy como yo... ¡Oh no, que miedo!

− ¡Cállate ya! − le gritó Akane − ¿Sabes qué? no voy a decirte nada de lo que te iba a decir ¡estúpido!

− Akane, espera... no te enfades – dijo Ranma sintiendo que quizá había ido demasiado lejos molestando a Akane y preguntándose a si mismo porque siempre cometía los mismos errores con esa chica.

Pero Akane no pensaba seguir escuchando a Ranma, se levantó y comenzó a alejarse de él. Ranma se levantó también e intentó seguirla con pasos vacilantes.

− ¡Akane! – la llamó, y había tanto arrepentimiento en su voz que Akane se volteó.

Una brisa acarició los cabellos de ambos, dándole a Ranma un aspecto aún más femenino con su larga cabellera ondeando al viento y su falda corta que amenazaba con levantarse más de lo necesario. Sus ojos brillaban mucho, como si estuviera a punto de echarse a llorar, claro que ninguna lágrima se asomó siquiera, aún así, parecía una chica muy indefensa y Akane se sintió extraña, se sonrojó un poco a su pesar, porque no podía evitar sentirse atraída por Ranma, incluso aunque se viera como una chica. No era que a Akane le atrajera como mujer, era más bien que no podía dejar de ver a su prometido en aquellos ojos que la miraban con tristeza, pidiéndole perdón con sinceridad.

Por su parte Ranma también se sonrojó ante la mirada de Akane, era increíble lo bonita que se veía aunque estuviera disfrazada de chico. Quizá Akane no fuera femenina, pero había algo en ella, algo imposible de definir que simplemente lograba hacerle latir el corazón con mucha fuerza. Quería decirle lo mucho que le gustaba, quería decirle palabras amables, quería dejar de molestarla o herirla, pero era demasiado torpe para hacerlo, quizá porque no estaba aún acostumbrado a tratar con mujeres luego de casi toda una vida viajando solo con su padre. Era consciente de sus sentimientos por Akane desde hacía tiempo, sobre todo cuando la tuvo entre sus brazos en el Monte Fénix y la había creído muerta, en aquella ocasión más que en ninguna otra, había comprendido plenamente lo importante que era ella en su vida, lo mucho que la quería.

Ambos estuvieron en silencio unos minutos y entonces Akane, sin meditar muy bien que iba a hacer, comenzó a acercarse a Ranma.

− Ranma… − dijo – está bien, yo… no estoy tan enojada y… bueno, lo que quería decirte era que… − y se bloqueó, sin saber cómo continuar, caminó un poco más rápido y… de los nervios tropezó y cayó…

Pero la caída no fue dolorosa, había caído sobre algo muy blandito… su cara había impactado de lleno contra dos cosas redondas, blandas y muy suaves.

− A… Akane… − dijo Ranma con voz entrecortada, como si se estuviera ahogando y entonces Akane notó que esas cosas suaves y blanditas ¡eran los pechos de Ranma! Se levantó como impulsada por un resorte, tan rápido que perdió el equilibrio antes de ponerse de pie, cayendo nuevamente sobre Ranma y habría impactado contra su cara de no ser porque alcanzó a apoyarse con las manos, una a cada lado de Ranma. Sólo unos centímetros separaban sus rostros y pudo ver la cara completamente roja de su prometido.

− L… lo siento – se disculpó Akane incómoda.

− No, descuida, pero… ¿podrías levantarte? – preguntó Ranma nervioso.

− Sí, sí, claro…

− Oh pero ¿qué clase de comportamiento es ese?– preguntó alarmada la voz de una anciana. Akane alzó la vista y vio a una viejecilla, que apenas andaba sosteniéndose en un bastón, mirándolos con la boca abierta, horrorizada − ¡Deje en paz a esa chica, por dios! – añadió la anciana.

Y entonces Akane cayó en la cuenta de que ella parecía un pervertido que intentaba propasarse con una chica indefensa.

− ¡No, no es lo que parece! – gritó asustada y se apresuró a levantarse.

La anciana avanzó alzando el bastón, dispuesta a golpear a Akane con él.

− ¡Vámonos! – exclamó Ranma, tomando a Akane de la mano. La chica estaba como en shock, pero permitió que Ranma la tirara llevándosela del parque, oyó que anciana gritaba algo, pero no supo que sería.

− Que horrible malentendido, esa señora habrá creído que soy de lo peor – se lamentó Akane.

− No es para tanto, no sabe quién eres así que no es el fin del mundo – la tranquilizó Ranma −. A mi esos malentendidos me pasan todo el tiempo y sigo vivo – añadió − y eso que siempre me pasa delante de gente que conozco y que me conoce… y que me golpea antes de que pueda explicarle la situación.

− ¿Estás hablando de mí? – preguntó Akane.

− No que va – contestó Ranma sarcásticamente.

− Si no lo estuviera viviendo creería que esos malentendidos nunca pasan.

− Pero pasan, llevo siglos tratando de explicártelo.

− ¿Quizá debería confiar un poco más en ti?

− Claro, que esto te sirva para entender como me siento cada vez que me acusas de pervertido injustamente.

No tardaron en llegar de vuelta al dojo, donde las cosas ya se habían tranquilizado.

− No quiero que me vean vestida así – dijo Akane.

− Ok, entremos por mi ventana y de ahí trata de colarte a tu cuarto sin que te vean – propuso Ranma. Akane accedió y Ranma volvió a tomarla en brazos, por suerte no había nadie cerca que pudiera verlos, y de un salto llegó a su ventana. Cuidando de que Akane no fuera a caerse, se asomó para comprobar que ni su padre ni su madre estuvieran ahí −. Bien, sólo está Ran – le susurró a Akane y ambos se colaron al cuarto.

− Bienvenidos – los recibió Ran abalanzándose sobre Ranma − ¡Qué bonita te ves! Te sienta tan bien esa ropa.

− Bueno, yo me voy a mi cuarto – anunció Akane abriendo la puerta del cuarto y saliendo sigilosamente.

− Oh, espera, quiero preguntarte algo Akane – dijo Ran, pero Akane no la oyó porque estaba cerrando la puerta, así que Ran volvió a abrirla.

Akane caminó hasta a su cuarto y cuando puso su mano sobre el picaporte oyó una voz a sus espaldas.

− Hermanita… – era la voz de Nabiki – yo los vi, a Ranma y a ti, cuando se fueron y ¿sabes? La cámara de fotos puede tomar escenas muy interesantes como… a un chico pervertido lanzándose a propasarse con una indefensa chica pelirroja.

Akane se paralizó de miedo.

− Ya hablaremos mañana, hermanita – dijo Nabiki y Akane la oyó volver a su cuarto.

Un sudor recorrió la espalda de Akane, había entendido claramente el mensaje de Nabiki y sabía que sería chantajeada sin piedad. Con manos temblorosas abrió la puerta de su cuarto y nada más cerrar, se lanzó a su cama pensando cómo iba a librarse de Nabiki pues no tenía suficiente dinero.

Afuera Ran miraba alternativamente la puerta del cuarto de Akane y la del cuarto de Nabiki, pensando. Y tomando una decisión alzó la mano y con los nudillos tocó a la puerta de la habitación de Nabiki. La joven abrió ella misma la puerta y alzó las cejas en una expresión de curiosidad al ver a la pequeña lolita.

− ¿Se te ofrece algo Ran? – preguntó.

− Oí lo que le dijiste a Akane – dijo la chica directo al grano.

− No impedirás que gane algo extorsionando a mi hermanita, he notado que le has tomado cariño, pero te aconsejo no meterte en mis asuntos.

− Si, le he tomado cariño a Akane – admitió Ran – pero no estoy interesada en meterme en tu camino, al contrario… lo que quiero es proponerte un negocio que podría beneficiarnos a las dos.

− Interesante, te escucho – dijo Nabiki, indicándole con un ademán que entrara al cuarto, Ran entró y la muchacha de corto cabello castaño cerró la puerta.

Fin del capitulo

Continuará…


Notas de autora:

Bueno, me tardé en actualizar por todo lo que he tenido que hacer, estoy atrasada con mi trabajo de ilustración, aunque por suerte el cliente está siendo comprensivo… de todas formas debo darme prisa.

Con este cap se acaba mi reserva de capítulos ya escritos y sólo pendientes de revisión, lamentablemente no podré escribir hasta haber terminado las veinte ilustraciones que por contrato debí terminar el día 5 de junio… La parte buena es que sólo me faltan cuatro. Así que quizá no logre actualizar dentro de dos semanas como he estado haciendo, como para estos cap que hice me daba plazos de dos semanas por cada capítulo para actualizar, creí que con todo ese plazo alcanzaría a escribir más, pero no fue así. Espero que me comprendan.

Les contaré una anécdota sobre el contenido del capítulo. Originalmente pensé en un oneshot donde Ranma y Akane ya fueran novios y se disfrazaran (Ranma de chica y Akane de chico) para poder tener citas sin ser molestados, la idea me parecía súper graciosa en mi cabeza, sobretodo porque me da risa travestir a este par (es culpa de algunas portadillas de Takahashi y de la historia de la serpiente de ocho cabezas que me guste hacer eso). No lo hice, porque no se me hizo creíble, Ranma no se travestiría para una cita con Akane, le daría vergüenza, y ella odia vestirse de muchacho (lo dejó claro en el capítulo del manga cuando habla de la frustración que tenía porque le dieran el papel de Romeo en vez de Julieta) así que deseché la idea con el dolor de mi corazón… Hasta que inventé a Ran y me dije a mi misma que esta era la oportunidad de ver esa idea en uno de mis fics. Akako y Aoi era el titulo que planeaba para ese fic y eran los nombres que Ranma y Akane iban a ponerse en el oneshot para andar por ahí, Aoi significa azul y Akako significa niña roja y era un juego de palabras por el color de sus cabellos, no podía dejar de agregar ese dato en el capitulo.

Me gusta ver a Akane en el roll de chico y a Ranma como una chica linda y enamorada, hacen tan linda pareja… Bueno, quienes hayan leído más fanfics míos saben que me gusta incluir un poquito de yuri entre Akane y Ranma chica en gran parte de mis fics y este no iba a hacer la excepción, a quienes no les guste el yuri, no se asusten, no creo que haga cosas más fuertes de lo que ya sale en este cap… ¡Kya! me hacía ilusión ponerlos en una situación comprometedora, más aún si con eso se le abren a Akane los ojos respecto a los continuos malentendidos que rodean al pobre Ranma.

En fin… finalizando mis notas de autora, quiero como siempre agradecer a cjs, itzeldesaotome, Monikawaii, Romina, Randuril, Belli, Mpat74, 97pupi, Ranma84, Akane-chanSaotme y maria sus por sus reviews en el capitulo anterior y también agradecer a todos los que lean el fic aunque no comenten.

Y bien… Nabiki tiene material para chantajear a Akane y al parecer eso le dio a Ran la idea de un negocio ¿Qué irán a planear estas dos y qué problemas les traerá esto a Ranma y Akane? ¿Tendrá Akane otra oportunidad para declararse o irá a darse por vencida? Espero que me sigan apoyando y gracias por la paciencia al ir esperando los capítulos.

Kissu

+ Kikyo +