La primera boda después de la guerra
29 de julio de 2000
Conforme iban creciendo, a menudo, los hermanos Weasley habían hecho todo lo posible por volver loca a su madre. A veces lo veían como una especie de desafío: ¿quién podría hacer la cosa más obstinada y seguir viviendo para contarlo? Ahora, casi una década después de que se hubieran marchado todos a Hogwarts, a trabajar o a vivir por su cuenta, parecía que al fin había un claro ganador. Pero, ¿quién se iba a imaginar que este iba a ser Percy?
Cuando Percy había anunciado su compromiso, su madre casi había explotado. El saber que uno de sus hijos tenía intención de casarse con una mujer que no conocía, le molestaba, eso estaba claro, y no ayudaba el hecho de que le hubieran dado la noticia a las cuatro de la mañana justamente después del nacimiento de su primera nieta. Y como si eso no fuera suficiente, varios días después Percy les había informado de que querían casarse en verano, por lo tanto, la boda se iba a celebrar el último fin de semana de julio. Esto, como cabía esperar, había hecho que la matriarca de los Weasley se volviera loca en proporciones épicas. No quería escuchar otra sugerencia que no fuese La Madriguera, Molly se había asegurado de que ninguno de sus hijos se casara en algo que no fuera fabuloso, sin importa lo apresurada que estuviera planeada dicha boda, ni su opinión personal sobre la novia.
La mayoría de los Weasley habían congeniado bastante bien con Audrey. Después de todo, era lo suficientemente parecida a Percy que eran compatibles, pero también tan diferentes como para asegurar que ella era simpática (eso no quería decir que no les gustara Percy, pero dos como él hubiera sido un poco demasiado). Ella era igual de inteligente que él, y ambos poseían una considerable cantidad de ambición; pero donde él era arrogante y pomposo, ella era segura y equilibrada; cuando él tendía a ser cauteloso y deliberado, ella era espontánea y relajada.
Se habían conocido en un pub el año anterior, hecho que supuso el comienzo de los recelos de Molly. Tras una noche de lo que Percy había descrito como "consumo responsable y deliciosa conversación", habían empezado a quedar. Percy se había cuidado de no informar a su familia sobre dicho desarrollo, que suponía otra de las causas del enfado de su madre, pero su relación había progresado con rapidez. Como les había contado, habían sabido "desde bastante temprano que harían una buena pareja". Por último, en la noche que había nacido Victoire, Percy había estado visitando a Audrey durante uno de sus descansos cuando, según él "había sentido que era el momento perfecto" y le pidió matrimonio.
A pesar de que esta era la versión oficial de los eventos, todos sabían que no era cierta. Audrey había confiado en Fleur, y George había escuchado a su cuñada contándoselo a Bill, y naturalmente había ido directamente a Ron, que se lo había dicho a Harry y a Hermione, por supuesto, Ginny se había enterado, y solo era cuestión de tiempo que se lo dijeran a Charlie y ninguno era lo suficientemente bueno como para guardar el secreto y que no se enteraran sus padres. Gracias a esto, todos en la familia sabían que a primera vez que Percy y Audrey se habían visto en el pub fue en el aniversario de la Batalla de Hogwarts, y Percy estaba completamente borracho. Según Audrey, una cosa había llevado a otra y había acabado esa noche en el piso del pelirrojo, y aunque ninguno quería saber lo que había pasado allí esa noche, se lo podían imaginar. Sin embargo, a la mañana siguiente, en lugar de tomar caminos separados, Audrey le había hecho el desayuno y le había informado que ella no era de esa clase de chica y que le encantaría que la invitara a salir. Él se había resistido, pero ella era insistente. Con el tiempo, se hicieron pareja.
Se habían enamorado rápidamente; nadie estaba muy seguro del por qué, pero era evidente por la forma en la que se miraban. Se complementaban entre sí, ella estaba llena de sorpresas, pero él mantenía la cabeza en su sitio. A ambos les gustaba tener el control, pero no les importaba renunciar un poco a él cuando se trataba del otro; aunque no por completo: como les había confesado Percy a sus hermanos en su despedida de soltero una semana antes de la boda, la principal razón por la que le había pedido que se casara con él esa noche fue porque ella le había estado dejando caer insinuaciones como una loca y no quería que ella se le adelantara.
-Ella no veeeeia razoooon para essperarr más- dijo con dificultad tras admitirlo-. Yo tammmpoco quería porque es briiii… brillante. La única chica que he conocido jamásss como elllla, sabeee lo que quiere y cooomo conseguirlo, y tengo la suerrrte de serrrr lo que ella quiere…- se fue apagando a la vez que agitaba su copa como su tratara desesperadamente de hacer entender algo que nadie más entendía. Bill, Charlie, George, Ron y Harry reaccionaron con una serie de carcajadas y gestos, dependiendo del nivel de borrachera en el que estuvieran.
Para la mayoría estaba claro que la "verdadera historia" era probablemente la razón por la que a Molly no le gustaba particularmente la que pronto iba a ser su nuera.
-Tu madre piensa que Audrey es obstinada- le confesó Hermione a Ron una noche mientras se acurrucaban en la cama del pelirrojo (aunque si le preguntaban a este, nunca admitiría que le gustaba acurrucarse)-. Cree que quiere seducir y atrapar a su pobre bebé o algo por el estilo.
-Es Percy. Él nunca formará parte de algo a menos que quiera, y solo ha tomado una mala decisión en toda su vida. Por supuesto, fue una decisión bastante mala, pero después de todo, creo que ahora lo hace por su bien- señaló Ron trazando perezosos patrones en la espalda de su novia mientras hablaba.
-Exactamente- aceptó Hermione-. Puede ser un poco repentino, pero creo que son muy adecuados el uno para el otro; ambos están un poco locos. Y Audrey… ella es un poco…
-¿Agresiva?- sugirió Ron.
-Iba a decir dominante- le dijo Hermione educadamente-, pero en mi opinión, con moderación, es una buena cualidad.
-Por supuesto que lo crees. Tú misma eres un poco dominante- se burló Ron tirando de uno de sus rizos salvajes.
-Te voy a enseñar yo a ti lo que es ser dominante- replicó ella incorporándose y poniéndose a horcajadas sobre él.
-Por favor- gimió Ron agradecido. Entonces, Hermione lo besó y se olvidaron del asunto de la prometida de su hermano.
A pesar de todo, Molly había logrado dejar de lado muchas de sus reservas personales y había insistido en encargarse de gran parte de la planificación de la boda. Audrey tenía una lista de ideas que ayudaron en el proceso, y la familia había logrado montar un evento bastante impresionante en menos de tres meses. Cuando llegó finalmente el día de la boda, Ron no pudo evitar acordarse de la boda de Bill y Fleur; el lugar parecía casi idéntico y su madre estaba de nuevo corriendo de un lado para otro organizando a sus hijos para que hicieran cosas. A pesar de que los Tyler, los padres de Audrey, habían llegado la noche anterior, su madre no quería escuchar que ayudaban a hacer algo ligeramente extenuante.
Solo en ese momento, a poco más de una hora del inicio de la ceremonia, todos pudieron tener un respiro. Las chicas se habían retirado a la habitación de Ginny para vestirse y ayudar a Audrey a hacer lo mismo, mientras que los chicos estaban en la habitación de Percy charlando un rato, ya que habían tardado unos diez minutos en arreglarse.
-Nunca pensé que serías en próximo en casarte, Perce- le comentó George-. Pensé que Ronnie se te iba a adelantar.
-Cállate- murmuró Ron avergonzado, sintiendo como irradiaba calor de sus mejillas.
-Ronald apenas tiene veinte años- le dijo Percy indignado-. Creo que, dada mi edad y mi estatus, estoy mucho más preparado para un cambio tan significativo en mi vida.
-No lo sé, chicos, vuestra madre y yo nos casamos justo al acabar Hogwarts. Se trata más bien de conocer a la persona indicada, no de tener la edad adecuada- observó Arthur pensativo.
Ron permaneció en silencio. Sabía que tenía a la persona indicada, pero no tenía ganas de discutir sobre matrimonio con su familia, apenas había hablado de eso con Hermione, por las barbas de Merlín.
-Bueno, creo que vais a tener que dejar de lado por un tiempo el tema bodas y bebés, no puedo estar faltando al trabajo cada dos meses- bromeó Charlie.
-No te preocupes, a mi aún me queda- respondió George-. ¿Por qué atarme cuando estoy en mi mejor momento?
-Interesante- le dijo Bill arqueando una ceja-. Tengo entendido que has venido hoy con Angelina Johnson.
Ahora era el turno de George de sentirse avergonzado.
-Hombre, es que no siempre se puede ir solo a estas cosas…- balbuceó incómodo.
-Ya, supongo que único que no tiene cita hoy es Charlie- dijo Bill de repente, volviéndose hacia su hermano más cercano.
-Y es así como me gusta- bromeó-. De esta manera puedo otear el campo, y si eso falla, estaré vigilando a Potter y a nuestra querida hermana.
Harry tosió incómodo.
-Mejor no lo hagas- le sugirió Ron sin perder la oportunidad de tomarle el pelo a su mejor amigo-. Estás obligado a ver algo repugnante si lo haces y si intentas lanzarle un hechizo, Ginny te lo lanzará a ti primero.
-Por eso todos estamos contentos dejándolo estar- expuso su padre lanzándole una mirada severa a cada uno de sus hijos-. Si se pasara de la raya, Ginny acabaría con él mucho más rápido y siendo más eficiente que cualquiera de nosotros.
-Efectivamente- estuvo de acuerdo Percy cansado de la charla-. Ahora, si no os importa, voy al baño.
-No vayas abajo- le advirtió Bill-. Mamá se volverá loca si ves a Audrey antes de que esté "lista".
-Mamá ya se ha vuelto un poco loca- señaló George mientras Percy salía apresurado de la habitación-. Lo siento, papá- añadió después.
-No digo lo contrario- observó su padre con cautela, lanzando una mirada alrededor como si esperara que su mujer saliera de algún rincón para regañarlo-, pero sabéis muy bien lo mucho que significan estas cosas para ella, así que por favor, dadle el gusto. Es un gran día para vuestro hermano y para Audrey.
Los chicos asintieron y la conversación derivó hacia un tema más cómodo, el quidditch. Unos diez minutos después, Bill se dio cuenta de la ausencia de Percy. Tras mucho deliberar sobre cuál de ellos iba a ir a buscarlo, Ron se ofreció voluntario. Buscar a su hermano no estaba en lo más alto de su lista de tareas preferidas, pero estaba seguro de que dentro de poco George iba a empezar a burlarse de él de nuevo, y la verdad era que no se sentía particularmente animado esperando a que sucediera.
El único problema era que Percy no estaba en el baño. Soltando un pesado suspiro, Ron comenzó a bajar las escaleras. Bill tenía razón, después de todo; se suponía que Percy no podía salir de su habitación hasta que la ceremonia estuviera a punto de empezar, y para eso aún faltaba una media hora. Mientras se apresuraba por las escaleras en busca de su hermano, se topó con otra persona.
-¡Ups! Lo siento, Hermione- dijo Ron extendiendo una mano y agarrándola del brazo para estabilizarla-. Estás preciosa- añadió con una sonrisa mientras le acariciaba el brazo con afecto. Realmente lo estaba; llevaba un bonito vestido amarillo y había usado un poco de poción en su cabello para controlarlo, y en lugar de parecer que tenía una mente propia, se había desinflado en lo que solo se podía describir como "manejablemente espeso". A Ron le gustaba mucho de ambas formas, pero cuando usaba la poción era más fácil verle la cara, que en su opinión, era su parte más atractiva, al menos, de las partes que se podían mencionar en una conversación decente.
-Gracias- le respondió sonrojándose-. Tú también estás muy guapo.
Ron bufó burlonamente mirando su traje negro.
-Nah, nada especial. Pero gracias.
Hermione movió el brazo ligeramente para entrelazar sus manos con las de Ron.
-Para. Estás muy atractivo.
-Gracias- repitió Ron sonriendo agradecido y dándole un apretón en la mano-. ¿Qué te trae a esta servicial escalera?
Hermione miró a su alrededor rápidamente antes de decirle en voz baja:
-Estoy buscando a la novia. Probablemente esté en el baño. Al menos eso es lo que espero. ¿Y tú?
-Buscando al novio- dijo Ron lentamente, empezando a preocuparse-. Y acabo de mirar en el baño. Está vacío.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos.
-¿Dónde crees que están entonces? ¡Se supone que la boda empieza en media hora!
-Vamos a mirar abajo- sugirió Ron conduciéndola hacia la planta baja de la mano. Sin embargo, su búsqueda fue de nuevo fallida, y tanto Ron como Hermione estaban ahora seriamente preocupados.
-Espero que estén bien- se inquietó Hermione a la vez que levantaba los cojines del sofá como si alguno de ellos estuviera escondido debajo.
-Está bien, pensemos. ¿Dónde irías si estás a punto de casarte?- preguntó Ron mirando por la ventana con curiosidad.
-No iría a ninguna parte- respondió Hermione automáticamente-. ¿Por qué querría perderme mi propia boda?
-Tal vez están nerviosos- insinuó Ron-. ¿Qué harías entonces?
Hermione se mordió el labio y pensó un momento antes de responder.
-Lo más probable es que quisiera ver a la persona con la que me voy a casar, para acordarme por qué estoy haciendo esto.
Ron sonrió.
-Brillante, ¿así que crees que están juntos?
-No lo sé- espetó Hermione-. Pero incluso si lo están, el problema es que no sabemos dónde.
-Si están juntos, no están tratando de huir de la boda, ¿no crees? Entonces no hay necesidad de seguir buscando- señaló Ron.
-No. Y en el caso de que estuvieran tratando de huir, tampoco habría nada que pudiéramos hacer- declaró Hermione sentándose en el sofá y dándole unas palmaditas al asiento de al lado. Apoyó la cabeza sobre el hombro de Ron cuando se unió a ella, y él la envolvió en un abrazo, moviendo su mano lentamente por su costado.
-¿Crees que lo están evitando?- se cuestionó Ron.
-No lo sé- le dijo Hermione con total honestidad-. Se han apresurado con todo esto, ¿no crees?
-Quizás- opinó Ron pensativo-. Aunque realmente no sé si el momento tiene tanta importancia.
-¿Qué quieres decir?- le preguntó moviendo los brazos para abrazarle.
-Bueno, nosotros, por ejemplo. No creo que tenga importancia si me caso contigo mañana o dentro de cinco años. Vamos a estar juntos de todos modos, ¿no?- se explicó Ron. Agradecía que ella no le pudiera ver la cara; hablar de esas cosas aun lo hacían sonrojar. El hecho de que hubiera tenido el coraje de decirlo en voz alta demostraba el gran cambio que había dado desde el año anterior.
-Es mejor que no me hagas esperar cinco años para esa hipotética proposición- murmuró Hermione. El tono que había utilizado le decía que ella también estaba un poco cohibida, y eso fue como un bálsamo. Casi siempre eran abiertos el uno con el otro, pero la poca vulnerabilidad que ambos poseían, les recordaba lo mucho que esto significaba para los dos.
-No lo haré- dijo Ron simplemente, negándose a elaborar más la respuesta.
Hermione estuvo callada durante unos segundos antes de comentarle:
-Lo nuestro es diferente. Hemos sido amigos durante casi diez años. Percy y Audrey se conocieron el año pasado.
-Suenas como mi madre- apostilló Ron con burla.
-A ver, no me malinterpretes, creo que están bien juntos- se apresuró en contestar-. Es solo que entiendo si están un poco aprensivos, es todo.
-Bueno, pues tienen como unos veinte minutos para desaprensivarse- replicó Ron echándole un vistazo al reloj.
-Dejar de estar aprensivos- le corrigió Hermione automáticamente.
-Es lo mismo- gruñó pero no dejó de acariciarle el costado con ternura.
Durante varios minutos estuvieron así abrazados, pero escucharon cómo se abría la puerta. Tras levantarse de mala gana, se sintieron aliviados al comprobar que eran Percy y Audrey los que acababan de entrar. Mejor aún, iban cogido de la mano y parecía que aún seguían con intención de casarse. El elegante vestido blanco de Audrey no estaba tan impoluto como cuando se lo había puesto, pero eso no parecía importarle. Aun así, estaba radiante, aunque Ron estaba bastante seguro de que tenía más que ver con la sonrisa de felicidad que se apreciaba en su rostro más que a cualquier otra cosa.
-Hola Ron… Hermione- dijo Percy torpemente-. Solo hemos ido a dar un paseo. La idea de no vernos antes de la boda es arcaica, pero no queríamos irritar a madre…
-Calla, Perce- lo cortó Audrey sonriendo burlona-. Estoy segura de que a ellos no les importa.
-La verdad es que no, pero la ceremonia está a punto de comenzar, así que es mejor que volvamos arriba- observó Hermione.
-¿Quién se va a dar un paseo justo antes de que empiece su boda?- preguntó Ron en voz alta.
-Queríamos vernos y tener un momento a solas antes de que todos los demás estuvieran mirando- le confió Audrey, aun intercambiando con Percy lo que Ron consideraba una mirada bastante desagradable. La mirada de Hermione, sin embargo, le decía que claramente pensaba que todo esto era encantador, pero Ron ya no lo soportaba más. Con un carraspeo significativo, los guió a todos rápidamente hacia las escaleras, asegurándose de pasar por la habitación de Ginny en silencio mientras las chicas volvían a entrar.
Al llegar a la habitación de Percy, farfullaron una terrible excusa para su prolongada ausencia, pero a ninguno de sus hermanos pareció importarle. De hecho, parecía que habían sacado el whisky de fuego un poco temprano, y estaban bastante ocupado con un brindis a la larga vida de cada uno y a la felicidad de todos. Su padre era el único que no tenía un vaso, pero parecía contento de verlos, los observaba con diversión y se aseguraba de que ninguno se pasaba.
-Mamá los va a matar- murmuró Ron en voz baja mientras George proponía un brindis por el continuo celibato de Harry.
-Me temo, Ronald, que no voy a consentir ningún homicidio en mi boda, así que tendrá que esperar- declaró Percy cogiendo un vaso y vertiendo una pequeña cantidad de alcohol.
-¿Qué te ha dado, Perce?- le preguntó Ron incrédulo, aunque él también cogió un vaso.
-Venga, no te hagas el tonto. Ya sabes cómo es- le dijo Percy pasándole la botella a su hermano.
-¿A qué te refieres?- inquirió Ron vertiéndose también un poco solo. No quería darle a Hermione un motivo para quejarse cuando le diera un beso.
-Hermione te ha cambiado, en el buen sentido- le explicó Percy-. Salud- añadió levantando su vaso. Ron lo imitó y bebieron a la vez.
-Ella me mantiene con los pies en la tierra, eso es lo que hace- le aclaró Ron después de tragar el whisky-. Y me impide hacer tonterías.
-Sí, y a mi Audrey me impide ser un capullo molesto- le dijo Percy categóricamente, entregándole el vaso a Ron-. No me dejes beber nada más. Me han dicho que ebrio soy un desastre.
-Fui yo el que te lo dijo- susurró Ron colocando los dos vasos sobre la mesita de noche.
-Mi punto es que nuestras mujeres nos hacen ser mejores personas, y por eso son nuestras mujeres- expuso Percy a la vez que una mirada de disgusto cruzaba su rostro al ver que George se servía otro vaso-. Ahora, me tengo que casar antes de que estos se emborrachen más de lo que ya están.
Ron estaba completamente asombrado, lo que le acababa de decir su hermano podía haber sido lo más reconfortante que le había oído decir nunca. No obstante, tenía la mente clara y escuchó los pasos frenéticos de su madre subiendo por las escaleras. Antes de que a alguno le diera tiempo a pensar, escondieron el alcohol y habían puesto sus expresiones más inocentes; siguieron a su nerviosa madre hasta el jardín. Fueron a buscar sus asientos y Ron se alegró al ver que Hermione le había guardado uno. La boda comenzó sin problemas.
La ceremonia en sí fue corta y directa, por fortuna. Hermione mantuvo su mano entrelazada con la de Ron en todo momento, y por cualquier motivo, consideró apropiado hacer ruiditos que sonaban vagamente como "oh" y "ah" durante varios momentos que fueron particularmente adorables. Por otro lado, Ron casi se tapó los ojos ante la visión de su hermano mayor besando a una chica. Su madre parecía haber superado sus reservas y estaba llorando abiertamente, mientras su padre estaba a su lado con un brazo alrededor de sus hombros. Ron no estaba del todo seguro, pero le pareció ver a su padre frotándose también los ojos.
Rápidamente, el decorado a su alrededor cambió y la carpa estuvo lista para el convite. Ron cogió un par de cervezas de mantequilla, para él y para Hermione, ganándose una de sus bonitas sonrisas, y junto a Harry y Ginny, fueron en busca de una mesa. Pequeños platos de comida están delante de cada sitio y a Ron se le hizo la boca agua.
-A pesar de las preocupaciones de mamá, la cosa ha ido bastante bien- comentó Ginny al sentarse.
-Y parece que está entrando un poco en calor con Audrey- notó Ron tomando un trago de su bebida antes de disponerse a empezar con la cena.
-No sé si alguna vez le llegó a disgustar- mencionó Hermione-. Se tiene que acostumbrar a ella, es todo. A tu madre dejé de gustarle un tiempo, cuando éramos más pequeños.
-Eso fue porque pensó que tú y yo estábamos junto y a ninguno nos gustaba la idea- intervino Harry con una mueca.
-Supongo que mamá siempre quiso que fueras una Weasley- la provocó Ginny mirando intencionalmente en la dirección de Ron. Él se ruborizó pero la miró a la vez.
Harry se aclaró la garganta incómodo.
-Cambiando de tema, la mesa de los aperitivos tiene muy buena pinta.
-Sí, pero como cojas alguno antes de que empiece la fiesta mi madre te atacará. Menos mal que la han puesto; el pollo no ha durado mucho- comentó Ron mientras acababa con los últimos bocados de su comida.
-¡Los Delacour han venido con Victoire!- dijo Ginny de repente, señalando la mesa en la que estaba sentado su hermano con su mujer, su hija y sus suegros. Los padres de Fleur se habían ofrecido a cuidar de Victoire durante la ceremonia, ya que ni Bill ni Fleur querían ser una molestia. Ron sonrió al ver a la nueva familia de su hermano mayor.
-Está creciendo tan rápido- comentó Hermione-. Antes de que nos demos cuenta se irá a Hogwarts.
-Basta- le dijo Ron-. Acabamos de terminar allí nosotros.
-Han pasado tres años desde que alguno fue allí a clase- señaló Harry.
-Mirad, ¡Percy y Audrey están a punto de bailar!- dijo Hermione de repente, interrumpiendo lo que Ginny estaba a punto de contestarle a su novio.
-Preferiría no mirar- murmuró Ron. Hermione le dio un golpe en el muslo con fuerza-. Hey, ¿a qué ha venido eso?- le preguntó indignado.
-Tu hermano está enamorado- replico ella en un tono ofendido.
-Lo que no significa que necesite pruebas visuales- argumentó Ron, aunque sin embargo se volvió a mirar a los recién casados. La verdad era que no importaba lo mucho que se cachondeara de él, en lo más profundo de su corazón estaba muy feliz por su hermano, del mismo modo que estaba feliz de que Ginny tuviera a Harry.
-La canción que han escogido es un poco cursi- manifestó Ginny en voz baja. Harry y Ron estuvieron de acuerdo con ella, y tuvieron que contener la risa cuando la cantante que había escogido la novia cantó a voz en grito: "me has hechizado con algo más que tu varita…". Hermione no se rió, pero la leve sonrisa que se percibía en sus labios le dijo a Ron todo lo que necesitaba saber.
-Te pediría que bailaras conmigo, pero no hay manera de tomarse esta canción en serio - le susurró al oído mientras otras parejas comenzaban a llenar la pista de baile.
-La verdad es que no sería mi primera opción, pero tal vez signifique algo para ellos- le aclaró Hermione diplomática.
-Tal vez. Aunque es bueno que Audrey haya elegido a su propia cantante, es mucho mejor que la vieja Celestina- dijo Ron dándole un sorbo a su cerveza de mantequilla. Se dio cuenta de que seguía siendo su bebida favorita a pesar de que no fuera tan potente como el whisky de fuego, pero sí que era mucho más suave. Además, Hermione la prefería; si bien es verdad que nunca se había quejado si tomaba algo más fuerte, él se daba cuenta de que no le gustaba mucho. Ron, siendo cortés con ella, tendía a reservar el whisky de fuego solo para ocasiones muy especiales o para las salidas nocturnas con sus amigos, claro.
-Sinceramente, prefiero la música muggle- indicó Hermione-. Las analogías de la música mágica a veces son un poco demasiado.
-¿Cuándo escuchas música muggle?- curioseó Ron frunciendo el ceño a la vez que trataba recordar por qué no conocía ese detalle de su vida.
-De vez en cuando- le explicó vagamente mientras la canción se acababa-. Esta es más animada.
-Entonces vamos a intentarlo- le propuso cogiéndola de la mano y conduciéndola a la pista de baile, ignorando la mirada que sabía que le estaba lanzando su hermana. Aun así, pudo ver a George haciéndole burlas poniendo morritos en su dirección. Uno podría haber pensado que la broma sería menos graciosa después de varios años, pero tal vez era resultado del alcohol que el resto de sus hermanos estaba ingiriendo.
Su baile era mucho más fluido que la última vez que lo intentaron. Ron la guiaba ahora con más confianza, en parte porque ya no tenía miedo de que Hermione huyera si la atraía a menos de un brazo de distancia. Seguía pisándole los pies de vez en cuando, pero a ella no parecía importarle. Incluso se atrevió a girarla un par de veces, y se ganó una sonrisa por parte de varios miembros de su familia.
Finalmente, la música se volvió a ralentizar.
-¿Quieres seguir?- le preguntó Hermione con suavidad, pero Ron ya la había empezado a atraer hacia sí.
-Nos podemos arriesgar- bromeó apoyando sus manos sobre su cintura. Ella colocó las suyas sobre sus hombros y apoyó la cabeza sobre su pecho. Lentamente, comenzaron a girar en círculos; Ron no estaba seguro de por qué eso contaba como baile, pero no tenía ninguna queja. Era mucho más fácil que bailar con música rápida y si ignoraba lo que decía la canción, era bastante agradable.
Estaban en silencio mientras bailaban. También lo habían estado la última vez que habían bailado así, pero ahora el silencio era más cómodo que cargado. Es más, Ron no se sentía como si le estuviera robando momentos a Hermione. Ahora pasaba casi todo su tiempo libre con ella, y ni siquiera necesitaba una razón para hacerlo. Rápidamente, Ron se sorprendió al darse cuenta de lo afortunado que era. Desde la última vez que habían bailado así, habían pasado por un infierno, y ahora eran mejores en esto.
-Te quiero- le susurró, acercando el cuerpo de Hermione tanto al suyo como podía sin restringir el limitado movimiento que ya tenían-. Realmente te quiero.
Hermione rió ligeramente.
-¿En contraposición a qué otra manera?- le preguntó ella con la voz ahogada por su camisa.
Ron rodó los ojos, aunque sabía que ella no podía verle la cara.
-Sabes a lo que me refiero.
-Yo también te quiero, de la misma manera- respondió Hermione simplemente. Ron pudo oír su sonrisa en su voz. Le dio un beso en la cabeza a la vez que seguían con su casi-danza.
-Deberíamos descansar después de esta canción- le propuso Ron un momento después, sintiéndose incapaz de ser sentimental durante más de un par de minutos-. Estoy sediento.
-De acuerdo- accedió Hermione alejándose un poco cuando sonaron los acordes finales de la canción y poniéndose de puntillas para darle un ligero beso en los labios-. Voy a coger unas bebidas y galletas si tú buscas unos asientos.
-Trato hecho- aceptó Ron incapaz de resistirse y dándole un beso otra vez, más decidido ahora. Ella le correspondió con una sonrisa descarada antes de darse la vuelta y dirigirse a la mesa de los refrigerios. Ron podría jurar que iba caminando con un balanceo extra de caderas con el fin de torturarlo.
Escudriñando la carpa en busca de unos compañeros de mesa aceptables, Ron fue hacia Charlie, que estaba sentado con una botella de whisky de fuego. Era la opción más prometedora, pues Harry y Ginny estaban sentados cerca, pero parecían estar completamente inmersos en una conversación de la que, a juzgar por las miradas de amor que se apreciaban en sus caras, Ron no quería formar parte.
-Cumpliendo con las expectativas, ¿eh?- se burló de su hermano mientras tomaba asiento.
-Tomándome un respiro- replicó Charlie-. ¿Al fin se ha ido tu chica y te ha dejado?
-Solo ha ido a por unas bebidas y algo para picar- le dijo Ron engreído.
-Ah, te has buscado a una buena- declaró Charlie intencionadamente-. Mejor dale un anillo antes de que vuelva en sí.
Ron frunció el ceño.
-Debes de ser la tercera persona que me dice eso hoy.
-Eso es porque tenemos razón- observó su hermano tomando un trago de su bebida.
-Bueno vale, pero será dentro de un tiempo- murmuró Ron mirando alrededor con la esperanza de que Hermione acabara con la conversación.
-¿Para qué esperar?- rebatió Charlie.
Ron vaciló; él mismo se había hecho esa pregunta muchas veces. Sabía que Hermione era la única para él, pero había algo que lo frenaba. En parte era porque le asustaba un poco todo el asunto de madurar, aunque no tenía ganas de contarle eso a Charlie. Lo que hizo, sin embargo, fue contarle la otra parte:
-Quiero tener algo de dinero ahorrado primero- comento en voz baja-. Y antes de que me digas que a ella no le importará, sigue siendo un problema, porque a mí sí que me importa.
Charlie asintió.
-Supongo que quiere comprarle un anillo bonito, vivir en una casa decente. No te culpo, y tampoco te voy a sermonear, pero tienes razón, no creo que a ella le importe.
Ron suspiró pesadamente, pero se libró de responder cuando Hermione volvió al fin sosteniendo una cerveza de mantequilla y un plato lleno de galletas.
-Gracias, amor- le agradeció apartando la silla que tenía al lado para que se sentara.
-De nada. No podía traer dos botellas y las galletas, así que he pensado que podíamos compartir esta- le dijo-. ¡Hola, Charlie! Apenas he hablado contigo en todo el día.
-No, me imagino que has estado ocupada con este- replico el pelirrojo de buen humor cogiendo una de las galletas sin preguntar-. ¿Cómo van las cosas por el viejo Ministerio?
-La verdad es que van muy bien; nos acaban de dar un caso sobre dragones, nos han llegado informes acerca de una cordillera en Escocia, tal vez has oído hablar sobre ello…
Lo más probable es que Hermione estuviese hablando durante los próximos minutos, pero Ron se contentó con escucharla. Una de las cosas que más le gustaban de ella era la cantidad de pasión que ponía en todo lo que hacía. Solo la mirada que veía en sus ojos y la forma en la que se enrojecían sus mejillas mientras hablaba cada vez más rápido, le hacían querer olvidarse del resto de la noche y llevarla a casa.
No obstante, casi a los diez minutos, la voz de Percy los interrumpió.
-Disculpad, si pudiera tener vuestra atención un momento…
Percy estaba en el centro de la pista de baile con Audrey del brazo. Ron pensó que nunca lo había visto menos pomposo, lo cual era una hazaña teniendo en cuenta que los ojos de todos están puestos en él. Audrey le había bajado un poco los humos, y todos se alegraban de ello.
-No soy una persona de largos discursos- comenzó. George, sentado al lado de Angelina Johnson en una mesa cercana, casi escupió la bebida. Percy le lanzó una mirada de reproche antes de continuar-. Audrey y yo solo queremos dar las gracias a todos por compartir este día con nosotros. Quiero expresar mi agradecimiento especialmente a mi familia, no solo por haber acogido el evento, sino por su amor y su apoyo; sé que no siempre he sido fácil de querer. Pero hay una persona que no ha podido estar aquí esta noche. Os pido a todos que levantéis vuestras copas a la salud de mi hermano pequeño Fred. Puede que no esté presente, pero casi lo puedo oír burlándose de mí desde donde quiera que esté. Por Fred.
-Por Fred- corearon todos, muchos de ellos con los ojos llorosos. La mirada de Ron se volvió de inmediato hacia George, pero se sorprendió gratamente al ver a su hermano tan entero. Sonrió al ver a Angelina agarrar la mano de George. Un momento después, la fiesta continuó.
-Hacía tiempo que no veía a George tan feliz- comentó Charlie claramente mirando en la misma dirección que Ron.
-Me alegro por él- dijo Hermione-. Siempre me ha gustado Angelina.
-¿Ella también es dominante?- bromeó Ron dándole un empujoncito en el pie a su novia. Ella frunció los labios y a cambio le dio un pisotón, pero él pudo ver la diversión en sus ojos.
-Los hombres Weasley parecen tener un tipo, ¿verdad?- reflexionó Charlie-. Siento abandonaos, pero hay una morena un par de mesas más allá que parece que está dispuesta a bailar…
Ron y Hermione se quedaron solos.
-¿Esta noche en tu casa o en la mía?- le consultó Hermione mientras le daba un mordisco a una galleta.
-En la tuya- respondió Ron-. No quiero arriesgarme a entrometerme en medio de eso- objetó haciendo un gesto en dirección a Harry y Ginny, que aún estaban absortos en una conversación intima.
-De acuerdo- accedió la castaña-. No me opondré si nos vamos dentro de una hora o así, si no te importa. Dice tu madre que no planea recoger hasta mañana, así que no nos necesitan, y como todo el mundo parece estar tan ocupado…
-Estoy listo para irme- soltó Ron levantándose mientras se comía el último par de galletas.
-¿Ya?- le preguntó Hermione incrédula pero levantándose también.
-Estoy listo desde que has empezado a hablar de esos malditos dragones- admitió Ron.
-Vale, vamos a despedirnos entonces…
-¿Tenemos que hacerlo?- gimió Ron poniendo una mano sobre su cintura y atrayéndola hacia sí-. Llevo esperando todo el día para tenerte para mí solo.
-No me había dado cuenta de que las bodas te ponen cachondo- opinó Hermione arqueando una ceja antes de apartarle las manos y entrelazarla con la suya-. Decimos adiós y nos vamos, te lo prometo.
Media hora después, Hermione al fin salió de la carpa, seguida de un impaciente Ron.
-Solo unas despedidas rápidas, de verdad- se quejó el pelirrojo-. ¿Podemos irnos ya?
-Sí, podemos. Pero te informo de que tus quejas no me ponen de humor, la verdad- replicó Hermione mientras se dirigían al límite de los hechizos protectores.
-Venga, no seas así- declaró Ron dando largos pasos con el fin de acelerar su caminata. Por cada paso que daba, Hermione tenía que dar dos, hecho que divertía mucho al pelirrojo.
-No estoy siendo de ninguna manera, solo te dijo, que si bien posees muchas cualidades atractivas, tu malhumor no es una de ellas- argumentó Hermione con naturalidad, deteniéndose al llegar al punto de aparición.
-Pues céntrate solo en las buenas- concluyó Ron sonriendo mientras la atraía en un abrazo. Su charla no le molestaba en absoluto y podía decir, por la piel de gallina de los brazos de Hermione que había provocado él mismo al acariciarla ligeramente, ella estaba tan interesada como él por lo que les deparaba la noche.
-¿Quién se encarga de la aparición entonces?- le preguntó mientras movía sus manos para colocarlas en su estómago, trazando sus sutiles abdominales por encima de la camisa.
-Yo- soltó maliciosamente retrocediendo para entrelazar sus manos.
-Nos llevarías directamente al dormitorio si pudieras, ¿cierto?- pregunto irónicamente.
Ron soltó una risita antes de agarrar sus manos con firmeza y girar en el sitio. Había sido una noche fantástica hasta el momento, pero no había hecho más que empezar.
Y aquí tenemos otro capítulo más. Otra boda más, en serio, estos Weasley saben como montar fiestones, que pena no poder ir a alguna de ellas jajaja. Me alegro de haberme puesto al día (al fin) con los dos capítulos que os debía de las dos semanas que estuve sin traducir. Por cierto, ¿no os gusta a vosotros ver a ese Percy rebelde? Si que es verdad que no es de mis personajes favoritos (por razones obvias), pero creo que aquí lo veo más humano y no me cae tan mal.
Espero que lo hayáis disfrutado tanto como he disfrutado yo al traducir. Muchas gracias a todos los que seguís la historia y la tenéis en favoritos y os tomáis la molestia de comentar. ¡Nos vemos en el siguiente!
