Perdon por la tardanza pero e estado ocupado estos dias. bueno aqui el nuevo cap :)
El Secreto de Sarafina
El forastero se apartó rápido de Sarafina también con gesto pasmado. Él parecía tan confundido como el resto de las leonas.
Simba llegó a toda velocidad, Zazú le había dado el aviso de que tenían un visitante inesperado en las tierras del reino. Lanzó primero una mirada desafiante al desconocido, pero al momento en que vio a Nala recostada en el suelo y sangrando se olvidó de él.
-¡Nala! ¿Te encuentras bien? –preguntó con preocupación colocándose al lado de su amada esposa.
-Estoy bien, cielo…
-¡Mami! –exclamó Kopa corriendo junto a sus padres, sus ojitos estaban bañados de lágrimas.
-¿Quién es nuestro invitado? –inquirió Simba que volvía a fijar la vista en el joven león que se encontraba frente a Sarafina.
-Creo que la única que lo sabe es mi madre –comentó Nala.
Sarafina seguía con la vista fija en los ojos del león, no había ninguna duda, aquellos ojos eran inconfundibles, debía ser él…
-¿Mheetu? –preguntó con timidez, su corazón palpitaba aceleradamente.
El joven la miró sorprendido, ¿acaso ella era…?
-¿Sarafina? –dijo él anhelante, y la vio asentir con la cabeza- ¿madre?
Sarafina volvió a asentir.
-¡Cómo has crecido! –soltó Sarafina abrazando a su hijo, había pasado tanto tiempo desde aquél día. Sí, esos ojos eran los mismos que tenía su padre, eran como brillantes esmeraldas.
Nala estaba pasmada y cada vez más confundida… ¿por qué aquél joven decía que Sarafina era su madre? ¿de qué se había perdido?
-Mheetu, tengo mucho que contarte –comentó Sarafina- Pero antes, quiero que conozcas a alguien –agregó, y lo guió hasta donde estaba Nala- Mheetu, ella es tu hermana mayor, Nala…
-Oh… lamento haberte herido… -dijo él apenado.
-Yo lamento haberte atacado –soltó Nala levantándose con un gesto de dolor y ligeramente sonrojada- Me da gusto conocerte –le dio un abrazo a aquél que su madre decía era su hermano- Él es mi esposo, Simba…
-Es un placer conocerlo, señor –Mheetu hizo una pequeña reverencia.
-El placer es mío –contestó Simba.
-Y nuestro hijo, Kopa –concluyó Nala.
-Hola, pequeño –saludó Mheetu al cachorro.
Kopa se ocultó detrás de su madre, asustado… Había visto como ese león atacaba a su madre y ¿ahora querían que lo saludara amablemente?
-Kopa, saluda a tu tío Mheetu –dijo Nala viendo la cara se susto de su pequeño.
-No importa, no lo presiones, Nala –comentó Mheetu.
-Vayamos a casa, creo que nuestra madre tiene muchas cosas que explicarnos –opinó Nala dirigiéndole una mirada inquisitiva a su madre.
Simba ayudó a Nala a llegar hasta la roca del rey, y una de las leonas fue enviada a buscar a Rafiki para que curara las heridas de los hermanos.
Cuando Rafiki llegó, Simba y Nala entraron en la cueva, seguidos de Mheetu, Sarafina y Sarabi. Rafiki saludó a todos los presentes, pero cuando vio a Mheetu se quedó impresionado.
-Me alegra que hayas regresado a casa, Mheetu –dijo el babuino estrechando al joven con sus largos brazos.
-Bueno, madre, me gustaría que aclararas nuestras dudas –comentó Nala ya que su madre seguía en silencio y todos la miraban con gran expectación.
-Es una larga historia –soltó Sarafina con la mirada fija en el suelo rocoso de la cueva- Todo empezó poco después de que Scar tomará el reino, había momentos en los que yo sentía que ya no podía más, veía las vidas de todas en la manada derrumbarse poco a poco, a ti y a Sarabi sumidas en una profunda tristeza. No había nada de lo que yo hiciera que sirviera para levantarles el ánimo. Así que una vez, cuando salimos de cacería, me separé de la cuadrilla y comencé a correr, sin saber a dónde me dirigía- Nala tenía los ojos fijos en su madre, no sabía que ella le había causado tanto sufrimiento- Cuando mis patas ya no pudieron más, me derrumbé sobre los pastos y miré a mi alrededor, no sabía dónde estaba, al parecer había salido de las tierras del reino. Estaba agotada y sedienta, pero no había señales de agua cerca, así que cerré mis ojos y ahí me quedé –respiró profundamente- Pero cuando abrí los ojos ya no estaba en aquellos pastizales, sino dentro de una confortable cueva, y ahí estaba él…
-¿Quién? –preguntó Nala intrigada.
-Tu padre, –respondió Sarafina y vio como los ojos de Nala brillaban- el Rey Hasari… Le conté todo lo que sucedía en nuestras tierras, él también lamentaba mucho la muerte de nuestro Rey y en pequeño Príncipe. Me preguntó por ti, Nala, y le conté que eras una leoncita muy fuerte y muy hermosa; me dijo que fuéramos a vivir con él, que yo seria su reina y que tú serías la heredera de sus tierras, pero nuevamente rechacé esa propuesta, yo no podía abandonar a mi manada y menos en aquellas condiciones… Bueno, Mheetu fue concebido en esos días que estuve ausente, Hasari se entristeció mucho cuando me despedí, pero dijo que cualquier cosa en la que yo necesitara su ayuda, podía contar con él…-volvió a hacer una pequeña pausa- Poco después de que volví, me di cuenta de que una vida crecía en mi interior, y Sarabi también dijo que tenía "esa luz en la mirada", al principio me sentí muy feliz, pero después comencé a sentir pánico. Ya no podíamos seguirlo negando, los cachorros machos de nuestra manada desaparecían sin dejar rastro y las leonas no podían decir nada del tema por que Scar dejaría que las hienas las atacaran.
-¿Scar mató a los cachorros? –preguntó Nala horrorizada.
-No directamente, jamás hubiera dejado que lo vieran las leonas hacer semejante cosa, pero las hienas se encargaron gustosas de hacer el trabajo sucio –explicó Sarabi con pesar- Él sabía que cualquier macho en la manada tarde o temprano se convertiría en una amenaza para su reinado, así que decidió acabar con el problema. Si iba a haber un macho en la manada a parte de él, ese debía ser su hijo, pero ninguna de las leonas estaba dispuesta a ser su reina.
-Así que me vi obligada a tratar de ocultar mi embarazo –continuó Sarafina- había tomado una decisión, aunque no me gustara del todo. Entonces llegó el día, Sarabi y Rafiki me atendieron durante el parto, y cuando el cachorro nació, escuché con dolor que era un macho… Tendría que llevar en marcha el plan, me quedaría unos días oculta en la cueva en la que estaba y después de eso Rafiki se lo llevaría al reino de tu padre –unas lágrimas rodaron por su cara- Le pedí a Rafiki que le dijera a Ugas que era nuestro hijo, que se llamaba Mheetu y que esperaba que fuera feliz… -Sarafina vio a los ojos a su hijo- Lo hice para salvarte la vida, Mheetu, espero lo entiendas…
-Lo sé –respondió Mheetu acercándose para besar a su madre- Mi padre me habló mucho de ti.
-Me alegra que hayas crecido a salvo –dijo Sarafina aún llorando- Espero poder ver a su padre nuevamente algún día para agradecerle…
