Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island.
Otro drabble, me gustó hacer segundas partes.
Palabras: 334
Segunda parte de Library, de la colección "Cuando te vi"
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Teacher
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La primera vez que se encontraron había sido un accidente. Una situación ridícula nacida de la necesidad de ambos por pasar sus clases. Aún así, había evolucionado lentamente y ya podían llamarse amigos, más o menos.
Dos días después del examen de Física, Sting lo había visto otra vez, en la misma mesa, y le había preguntado si podía estudiar otra vez con él, ya que había sido muy útil la primera vez. Rogue, como Sting ahora sabía que se llamaba, había dudado un poco pero luego se encogió de hombros, así que Sting se sentó a su lado, esta vez con su propio libro.
Era una amistad extraña, ya que casi no compartían tiempo fuera de la Biblioteca, pero de seguro eran algo más que conocidos, después de un semestre entero compartiendo dudas y una mesa. Al final, Rogue había terminado casi haciendo clases particulares para Sting en Matemáticas, porque al rubio siempre le había costado aprobar sus exámenes y Rogue era bueno en ellas.
Sting había ofrecido pagarle algo, pero Rogue dijo que era suficiente con que consiguiera buenas calificaciones. Algo como que era una satisfacción personal para él, ya que era el profesor que consiguió los mejores resultados. Sting no lo entendía, pero eran clases gratis así que no le discutió demasiado. Además, había llegado a apreciar su tiempo junto a Rogue, aunque fuera gastado en algo tan aburrido como estudiar.
En realidad, no estaba seguro de que disfrutaba más, las clases o el profesor. Quizás ambos. Habían tenido algunas ideas dándole vueltas en la cabeza últimamente, pero no quería arriesgar lo que tenían en ese momento. Sin embargo, a veces, cuando Rogue se inclinaba un poco demasiado para supervisar algún ejercicio, o cuando sus manos quedaban un poco más cerca de los necesario sobre los libros, o cuando sus dedos se quedaban más tiempo del debido, apenas tocándose, cuando se entregaban un cuaderno, Sting se preguntaba si tal vez valía la pena tomar el riesgo. Quizás no terminaría tan mal.
