Capítulo 10. ¿Ya tienes un aprendiz?
Dylan se baja hecho una furia del coche, pero el desplante no la intimida en lo más mínimo. Jordan lo sigue de cerca. Él abre la puerta de la cerca metálica que rodea el lugar. La casa en cuestión está al final de la calle, en la esquina, dando el frente a las dos calles de la intersección. Un viejo sedán está estacionado en lo que otrora debió haber sido un bello jardín. Los únicos rastros de vegetación que hoy se pueden ver son los arbustos de la casa contigua. No hay luz visible en ninguna de las ventanas, la gente adentro debe estar durmiendo. Sólo los ilumina el farol de la calle. Es una luz mortecina que apenas alcanza para distinguir otras formas nocturnas.
Suben las escaleras del pórtico en un suspiro, y Dylan está por tocar el timbre a la vez que intenta aporrear la puerta para llamar de una vez por todas la atención de quienquiera que pudiera estar adentro, cuando ésta cede de inmediato. Estaba abierta desde el principio. Jordan lo toma del brazo enérgicamente para impedir que entre, por lo menos por el momento.
"Espere," ella susurra, mirando suspicaz hacia lo poco que se puede ver del interior.
Él intenta soltarse mientras masculla entre dientes, "¡Déjeme! De una vez por todas, le advierto…"
En ese instante, un silbido irrumpe el silencio de la noche, una bala pasa rozando por entre sus cabezas. Ella lo jala hacia afuera mientras otra bala pasa a su lado. Él se arroja encima de ella, intentando protegerla, cayendo de forma aparatosa a un costado de las escaleras y al pie del auto. Una tercera bala los previene de intentar levantarse del suelo. Unos cuantos segundos después, el silencio prevalece. Después se oye el vidrio de una ventana quebrarse y a alguien maldecir, unos pasos en carrera frenética, y por último las llantas de un auto rechinando en lo que parece un arrancón.
Dylan se incorpora y corre hacia el costado de la casa que da hacia la otra calle lo más rápido que puede, seguido a corta distancia por Jordan.
"¡Demonios! ¿Qué fue eso?" Él grita desesperado, cuando se da cuenta que el coche de su atacante ha desaparecido al dar la vuelta al final de la calle. Se mesa el cabello con las manos, en frustración, y se queda mirando en esa dirección por un instante, tratando de procesar lo ocurrido.
Jordan, mientras tanto, entra a la casa y prende la luz de la sala. Se encuentra con una escena escalofriante. Una mujer está tirada boca abajo en medio de un charco de sangre.
"¡O Dios!" Jordan exclama, y se apresura para ver si sigue con vida, arrodillándose a su lado y tratando de encontrar su pulso. La mujer gime débilmente y mueve apenas el brazo derecho. Dylan entra y se arrodilla junto a las dos mujeres, la mirada confundida, sin saber cómo ayudar.
"¡Llame una ambulancia! Está viva todavía." Jordan le grita a Dylan. Éste saca su celular y hace lo que ella le ha pedido, marcando al 911.
Jordan intenta evaluar el estado en que se encuentra la mujer, mientras llega la ayuda, y descubre un agujero de bala en un costado de la espalda. Tiene dificultad para respirar y su pulso se desvanece rápidamente. Jordan intenta voltearla y Dylan la ayuda lo mejor que puede. Luego, Jordan le da RCP y tanto el pulso como la respiración de la mujer se normalizan. Dylan se encuentra blanco como un fantasma, verdaderamente asustado.
"Dylan, ayúdeme. Presione fuerte para que no salga más sangre, mientras llamo a la policía." Ella le pide enérgicamente. Él ni siquiera protesta, en realidad parece estar agradecido de que haya alguien que le diga qué hacer, y procede a ayudarle rápidamente.
Jordan se levanta y saca su celular del bolsillo del saco. Presiona un número de marcación rápida y exclama, "¡Vamos, vamos! ¡Deja de retozar un momento y contesta!" En medio de esta angustiante situación, no se ha dado cuenta que ha hablado en voz alta.
Del otro lado de la línea, Woody responde con una mezcla de preocupación y molestia, "¿Qué pasa Jordan? Es medianoche y no estoy en servicio…" También se escucha lejana, una voz femenina que protesta algo. Una serie de ruidos delatan a Woody cuando pone el dedo en el micrófono del teléfono para prevenir que Jordan continúe oyendo lo que pasa de su lado. Seguramente, él no quiere que ella se de cuenta que Lu está con él y que efectivamente lo ha interrumpido
"Perdona." Ella traga saliva penosamente y cierra los ojos en un intento por priorizar sus sentimientos. Definitivamente la mujer con herida de bala tiene ventaja sobre su corazón roto. "Necesitas venir de inmediato. Tenemos otra víctima del caso Richmond, una mujer apenas con vida, la ambulancia está por llegar…"
"¿Y se puede saber cómo llegaste tú antes que la ambulancia?"
"Bueno, estábamos investigando una pista cuando esto ocurrió, y…"
"Espera ¿Estás bien? ¿No estás herida?"
"¿Yo? O no. Sorprendida y un poco asustada, eso es todo. Apresúrate, estamos en la esquina de Harvard y…"
"¿Quiénes nosotros? ¿Con quién más estás?"
"Con Dylan Richmond. Él tenía una pista y había que actuar rápido."
"Qué Jordan ¿ya tienes un aprendiz? No eres un jedi ¿sabes? Richmond es un profesor universitario, y tú una médico forense, nada que ver con un policía. No sé por qué te empeñas en arriesgarte…"
Jordan resopla, exasperada. "No voy a discutir contigo. No iba a dejar que Dylan enfrentara esto sólo."
"Está bien, está bien. Ya voy en camino. No te muevas… necesitamos hablar."
Jordan termina de darle la dirección y cuelga.
Se oye la sirena de la ambulancia aproximarse y Jordan analiza la sangrienta escena una vez más. El corazón le late con fuerza en el pecho, han sido demasiadas emociones y necesita encauzar su adrenalina de una forma más productiva que en sentirse miserable. Entonces se da cuenta de que Dylan está sangrando también del hombro izquierdo. Los paramédicos entran en ese instante y se hacen cargo de la mujer en el piso. Jordan se aproxima al confundido profesor y le examina un rozón de bala que le ha desgarrado las ropas y se llevó también la piel del hombro.
"No parece ser algo serio, pero hay que desinfectar y coser, unas diez puntadas servirán."
Jordan toma lo necesario de la maleta de los paramédicos y procede a curarlo, llevándolo a sentarse a las sillas del comedor.
Mientras tanto, la ambulancia parte con la mujer moribunda para el hospital. El equipo de investigación de escenas criminales llega un rato después, y unos minutos más tarde, Jordan ve la apuesta figura de Woody aparecer en la entrada.
Viene solo.
Ella cierra los ojos y deja escapar un suspiro amargo, tratando también de tragar algunas lágrimas que quieren escapársele.
Dylan la mira desconcertado, y después busca en la entrada de la casa lo que ha hecho que ella parezca de repente una chiquilla desvalida. El detective Hoyt, quien la acompañaba esa misma tarde en su casa, se aproxima rápidamente a ellos. Dylan observa de nuevo a Jordan, sorprendido del cambio súbito que ésta ha sufrido en sólo un parpadeo. Ante él, está otra vez la mujer que lo ha cautivado, hermosa y altiva, inteligente y arrojada, tan segura de si misma que él no dudaría en tirarse de la azotea de la casa ahora mismo si ella se lo pidiera.
"¡Jordan!" El detective le llama la atención, la preocupación dibujada en cada línea del rostro.
"Woody." Ella le responde, con una sonrisa indiferente. "Lo siento, no era mi intención interrumpirte. Es sólo que las cosas pasaron y…"
"O no, discúlpame tú si fui brusco hace un rato. No tienes la culpa… bueno, si tienes la culpa de ponerte en peligro, pero, uhm… no es tu culpa que me interrumpieras, es decir… es que me tomó por sorpresa, y…"
"No, Woody. Mira, no es mi asunto ¿sale?"
"No lo es ¿verdad?" Él la contempla por un instante, la mirada triste y herida. Sin embargo, se repone de inmediato. "Bueno ¿qué es lo que tenemos?"
