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ADVERTENCIAS: Insultos, nombres de personajes, luchas históricas, saltos futuristas, OoC y +18 (tal vez).


Para Mely-Val.


Capítulo 10: La invasión neerlandesa.

Su máximo enemigo era España. De eso no había duda alguna.

Tratar de vencer al Gran Imperio Español, dueño de medio mundo (literalmente), no era sencillo.

Una cosa estaba clara… ¿Cuál es la mayor debilidad de un gran Imperio? Cuando lo pensó, parecía que sus ojos ardían en fuego. Un Imperio siempre cae desde su interior.

Roma, por ejemplo, la crisis caló hasta el corazón del Imperio y lo destruyó casi por completo.

Flandes era una lucha…

América sería otra.

Países Bajos, a diferencia de sus entonces, pares, tenía una nueva forma de manejar el dinero que podía ser bastante útil. Además, la Reforma religiosa llegó en el mejor momento. La gente más adinerada no lo parecía… El luteranismo les había hecho entender, que no necesitaban exhibir sus lujos, mas, sin embargo, pronto comprendieron la importancia de ver muchas posibilidades.

Estudiar mucho, hacer negocios y… ¡Ganar dinero!

Autorizados bajo el corso, sus delegaciones se habían presentado en la parte Sur de América, habían hecho grandes, bueno no grandes, pero si variados "servicios".

Nor-Europa no podría compararse al Imperio español o a la corona portuguesa, por eso Inglaterra se había, en parte, mantenido al margen.

El Reino de los Países Bajos quería gobernar el mundo.

No solo porque quería hundir a su enemigo, eso era una razón, UNA GRAN RAZÓN, no es como si estuviera CELOSO porque su hermana lo hubiera preferido a ÉL. Era más. Mucho más.

Después de varias expediciones, no le quedó de otra más que ir él mismo, el siglo XVII se abría como una oportunidad para un reino que comenzaba a surgir bajo un nuevo sistema económico, ideológico y también, con intereses nuevos, entonces había innovación.

El camino fue agotador. La trayectoria específica, poco clara. Quería llegar a América, sí… Pero en el norte estaban los piratas y corsarios ingleses… Ah, eran un dolor en el trasero y probablemente si veían una expedición neerlandesa, los apresarían y luego cobrarían rescate, y en eso podían pasar meses, en los que lo más probable, es que España se enterara y sus planes se fueran a pique como los barcos de Calígula.

Si se cuidaba de la flota de barcos españoles y de los piratas y corsarios ingleses, debía cuidarse también de no ser visto por los piratas franceses… Esto de querer invadir un territorio, es mucho más complejo de lo que la gente común y corriente se imagina.

Pero sus planes debían ser extremadamente precisos.

El norte de América no era de fácil invasión por… Duh, Iggy. España tenía al virreinato de Nueva España bastante cerca de allí. Eso quedaba descartado. Obviamente, la parte oriental de la América del Sur era un paso ultra mega restringido, porque él, no era el que se iba a buscar el mal humor y la guerra contra Portugal. No. La corona portuguesa era un problema que él simplemente no se iba a bancar. Pasando por estos territorios, siguió más al Sur… Más al sur de los territorios portugueses y vio en el mapa un hermoso lugar para comenzar a conquistar… Río de la Plata. ¡Río de la Plata lo tenía todo! Hasta tenía un paso hacia el interior y desde allí, el estrecho descubierto por el portugués españolizado Fernando de Magallanes.

Los rechazos y los desprecios de la corona portuguesa a todos estos hombres que pidieron su auspicio y luego corrieron hacia los brazos de los reyes católicos, seguro le pesarían unos años más.

Sus planes iban de maravilla, sin embargo, a medio camino, debió ponerse a buscar una nueva ruta. Al parecer la antigua "Santa María del Buen Aire", no era lo que esperaba… Un nido de piratas, corsarios y todo tipo de maleantes, indígenas, criollos. Cierto es que desde allí, Lima y Potosí le quedaban cerca, muy cerca. Pero si quería ser capturado por un barco del inglés, mejor se iba a entregar solo, no necesitaba que lo persiguieran, además, en su barco no sólo había intrépidos marinos y perros de mar, entrenados soldados poco… A bordo iba gente que tenía conocimiento marino, pero que, a su vez, se ayudarían a cartografiar el territorio, claro, no es como si España le fuera compartiendo sus mapas a sus enemigos. También a bordo iban hombres con una buena mano para el dibujo, si había criaturas exóticas, lo recomendable sería dibujarlas… El intentar llevarlas también sería conveniente. Sin embargo, tenía entendido que no muchas sobrevivían al viaje. Necesitaba viajar y conocer, cosa que no haría cautivo a bordo de un barco inglés o español.

Necesitaba tener acceso a Magallanes, era como el Gibraltar Europeo, o el Cabo de Buena Esperanza portugués… Necesitaba Magallanes, porque era el único que podía unir los dos grandes océanos. Si lograba apoderarse del único paso seguro que unía el Atlántico con el Pacifico, podría tener soberano derecho a cobrar el paso de todo navío que cruzase de un lado al otro.

Estratégicamente, el estrecho de Magallanes era de suma importancia en las Americas.

Y si el Río de la Plata estaba bajo la vista del inglés… ¿Qué tal el otro lado?

Lleno de indígenas belicosos… "El Flandes americano". Por otro lado… Un lugar abandonado. A nadie le importa.

― Mi señor Nederland… Río de la Plata fue sacado de su lugar, ahora está en Lima ― Le informa de la nada uno de sus oficiales ― Más ahora, el lugar es un nido de piratas y maleantes.

― ¿Cuántas Colonias tiene España al Sur del Mundo? ― Preguntó de pronto.

― ¿Una? ― El hombre lo pensó ― ¿Tiene dos? Pero sólo tenemos noticias de Río de la Plata… Siempre nos llegan noticias de ReChe, pero nada de una nueva colonia.

Tal como esperaron siempre, de alguna u otra forma, lograron llegar, luego de varios intentos, al océano Pacifico, sí, estuvo en el Estrecho de Magallanes, pero no pasó por allí. Complicado, invierno en esas tierras australes… Finalmente se encontró en un archipiélago de Islas. Los indígenas le llamaban Chilwe, comprendió luego que los hispanos deformaran el nombre. Atacó a los pocos españoles que existían allí.

Asombroso, no había resistencia alguna para sus tropas no aptas para la batalla. Tierras abandonadas, tierras de nadie. Dónde el sol no alumbraba lo suficiente, tierras alejadas de la mano omnipresente de Dios. Él creía, claro que creía, pero era complicado entender por qué Dios no había mandado a sus mensajeros en tantos años a aquél lugar tan hermoso… Cuando España lo describió como el paraíso en la tierra, todos los demás se burlaron. Pero luego, todos quisieron aquél paraíso para ellos.

Egoístas. Todos querían esas tierras para ellos. España sobre todo, quien borraba lo autóctono y lo reemplazaba por lo antiguo, su historia, su imperio. Había que documentar y estudiar ¡Era un nuevo mundo! Literalmente…

El oro Inca y la plata de Potosí.

La plata de Potosí y el oro Inca. Quien dominara ambos, tendría el poder. Quien dominara esos territorios, tendría la llave hacia lo demás. Quien dominara América, dominaría el mundo.

España no sabía sacar provecho a sus tierras.

Él tenía más buques y presencia neerlandesa, de la que España tenía en esas tierras ¿Cómo era posible? Chiloé cayó bajo su poder, mató a los españoles, hizo cautivos a los criollos ¡Fácil!

Debía tomar el territorio continental ¿Su destino? Valdivia.

Sabía bien que Valdivia había desaparecido como pueblo, después de un levantamiento indígena, probablemente lo único que iba a encontrar, sería unas ruinas tragadas por la selva americana. Estaba agotado. Si tomaba Valdivia, y ponía de su lado a los belicosos araucanos, podría expulsar a España de aquellos territorios, entonces, el Reino de los Países Bajos reinaría en ese lugar, y ya instalándose en el sur, trayendo soldados y más gente, más barcos, más marinos… Podría encaminarse a su sueño.

La plata y el oro americano.

Dominar el mundo. Porque sentía que era su deber.

Lima y Potosí serían suyos.

― Valdivia no es más que una maldita selva húmeda ― Se quejaba un oficial de otra nave ― ¡Está lleno de insectos! Dónde uno mire, está cerrado por plantas y esos animales extraños que huyen de nosotros ¡Nuestro objetivo es Potosí! Debemos llegar a aguas más cálidas.

― Recalaremos en Valdivia ― Ordenó el rubio alto de ojos verdes.

― ¡Pero señor Nederland! ― Le replicó ― No podemos perder más tiempo. Si las tropas del Virreinato nos descubren antes, este viaje habrá sido en vano.

― Pues tenemos que dirigirnos a Valdivia ― Con suma tranquilidad levantó un mapa y ciertas tabulaciones, que misteriosamente tenían el sello real del imperio español ― Según sus arcas, cerca de estos lugares existen minas… Aquí ― Apuntó un lugar ― "Nueva Imperial" está rodeada de oro, las minas más ricas de este lugar están cerca de dónde nos encontramos.

― Pero el monte de Potosí, mi señor… ¡Una montaña hecha de plata! ― Continuó.

― Para llegar al Alto Perú… ― Comenzó gruñendo entre dientes ― Vamos a necesitar comida y agua… ¿No eres tú un experto navegante? ¡No podremos llegar ni siquiera al Callao sin provisiones!

Su molestia estuvo presente varios días, o al menos, los suficientes antes de fijarse en el punto a la distancia. Si sus cálculos no fallaban, llegarían antes del anochecer, momento perfecto para poder acampar en la orilla.

A la mañana siguiente, mientras todos estaban durmiendo, ocurrió el hecho maravilloso que él tildaría de frustrante… Entiéndase, que a él, en ese momento en específico, no le gustan los niños.

Desde las ruinas de la quemada ciudad, apareció un niño, un pequeño niño vestido pobremente, con el cabello a los hombros, embarrado y sucio. Se subió a un trozo de corteza de árbol y con unos remos cortos, llegó hacia el barco principal neerlandés. Utilizando sólo sus manos, comenzó a trepar por el casco.

La alerta hubiera pasado desapercibida, pero la mala suerte hizo que el niño resbalara y casi cayera al mar, fue suave, pero el arrastre de sus pies sobre el casco, despertaron el liviano sueño de Netherlands. En ese ese momento, el neerlandés se levantó de su cama, se puso pantalones y botas, y tomó su espada y silente, como el hombre con experiencia que era, salió a cubierta.

Cuando el niño hubo llegado al fin a cubierta, lanzando su pequeño cuerpo al interior, descubrió un barco abandonado, si no fuera por la pequeña presión que sintió en la espalda. Una espada… Lentamente se giró hacia el adversario, y se fue de espalda, cayendo sentado al suelo apenas se dio cuenta que estaba ante un hombre alto, robusto, imponente…

― No es España… ― Dijo con una voz dulce.

― Soy Nederland ― Dijo en perfecto y fluido español… Barreras idiomáticas.

― ¿Qué es eso? ― El niño lo miró con asombro ― ¡Es usted otra nación! ¿De Europa?

― Vaya niño, sabes mucho… ¿Qué eres?

― Soy una capitanía ― Levantó la mano sonriendo ― ¡La capitanía general de Chile!

― Eh… ― El rubio sonrió con maldad, y a la vez, con curiosidad.

― ¡Oh, es verdad! ― Se tapó la boca ― Él dijo que no confiara en todos. ¿Debo desconfiar de ti?

― Bueno… ― Lo pensó un momento ― ¿Quién te dijo que no debías confiar en los demás? ¿Acaso fue España?

― No… ― Frunció el ceño ― España se fue con Río de la Plata… Yo me quedé aquí.

― Entonces podría tomarte como una colonia de mi propiedad y España no vendría a salvarte ¿No es verdad, pequeña capitanía general de Chile? ― Él lo miró con arrogancia.

― Eh… Si po. ¿En teoría? ― La pequeña capitanía retrocedió asustada.

― Así es… ― Comenzó a reír para sí con maldad. ¿Quién era "Él"?

Pero antes que pudiera fijarse mejor en el niño, éste, sin previo aviso, se lanzó al agua, de forma sumamente torpe, cayó de cara y comenzó a hundirse. Neth lo quedó mirando despreocupado, bah, en algún momento saldría a flote… Pero luego de unos segundos, las burbujas de aire dejaron de salir a la superficie, pegó un grito dando una señal, sacándose las botas y soltando la espada, sus hombres lo vieron lanzarse al agua.

Unos minutos después…

― Lamento las molestias… ― El niño estaba sentado sobre una roca.

― Eh si... ― El neerlandés miraba como sus hombres se instalaban.

Mientras la pequeña capitanía estaba sentada, llegó un estricto oficial que, además, era párroco, solo ver al niño en esas condiciones, le hicieron desplegar todo su equipo de limpieza. Así que el rubio vio cómo su oficial agarraba las tijeras y las peinetas y le cortaba el pelo al niño… No entendía muy bien por qué él tenía que estarse haciendo cargo de una capitanía española, pero así se habían dado las cosas. Se contentaba diciendo que, si esa sería su colonia, era un avance. Finalmente, el párroco le terminó lavando la ropa y recortando una de sus antiguas camisas para que el niño anduviera decentemente vestido y como Dios manda.

― España descuida a sus colonias… ― Le dijo el hombre a su lado ― Trata a sus hijos y hermanos, como salvajes, los abandona a su suerte… Tiene preferencias por algunos de ellos.

― Hm… ― El neerlandés suspira.

Luego de un rato, la colonia y pequeña capitanía, estaba perfectamente vestida.

― ¡Me veo como Martín! ― Dijo con una agudísima voz el niño, girando sobre sus pies ― Gracias.

― Hum… ― Afirmó Netherlands cruzándose de brazos, aunque él ni idea tenía quien era Martín.

― ¡Debo ir a mostrárselo a mi mamá! ― Dijo feliz corriendo, luego se detuvo ― ¿Quieres conocerla?

La travesía para llegar dónde los dominios de la mamá de la pequeña capitanía, fue extensa. Él y un selecto grupo de sus hombres partieron hacia el interior de la selva, mientras seguían al niño y dejaban tras ellos una marca y un camino.

― ¿Falta mucho para llegar? ― El neerlandés sentía que lo miraban desde todas partes, probablemente estaban rodeados.

― No, si ya estamos por llegar al claro… ― Decía confiado el niñito ― Ella ya sabe que estamos en sus dominios… Quizás viene en la noche.

El rubio no sabía específicamente quién era la madre de la pequeña capitanía. Suponía que algún pueblo indígena. Quien fuera, le podría ayudar a llegar al interior de la organización indígena predominante del lugar… Les plantearía la unión, tenían un enemigo en común: España.

Los pueblos indígenas de su lado, y expulsaría con facilidad a España de ese lugar de América, después de todo, las diferencias, podían ser conciliables después.

Por el momento, Países Bajos necesitaba aliados que pudieran darle comida y bebida. Lo suficiente para llegar al Callao en Lima y subir hacia el alto Perú y apoderarse de Potosí, la mina de plata más grande del mundo caería bajo sus dominios, le daría la corona del mundo, le daría el Imperio del Sol. Le daría todo, él dominaría el mundo… Pero necesitaba empezar por este lugar, por el sur, por el punto abandonado de Hispania.

Hicieron una fogata, cazaron los animales que la pequeña capitanía les indicó. Luego comieron y la noche comenzó a caer.

― ¿Quiere bañarse, señor Netherlands? ― La pequeña capitanía le preguntó, traviesa.

― No me apetece el agua salada… Quisiera agua dulce para beber también ― Se aseguró de no demandar, pero de hacerse entender.

― ¿Ves esos árboles? ― Eran unos enormes árboles a una distancia relativamente corta ― Detrás de esos hay una gran roca que esconde una charca en la que cae un salto de agua. Por eso el agua dulce llega a la playa.

― Hum… ― Hizo una señal de entender.

El rubio se levantó solo, se llevó una camisa limpia y un pequeño barril y siguió las indicaciones del pequeño. Efectivamente podía ver un salto de agua, la tarde estaba cayendo y el cielo se teñía de rojo, mientras el sol comenzaba a hundirse en el horizonte.

Antes de meterse por completo a terreno abierto, vio una sirena.

Era una… ¡Tenía que ser una sirena! Un salto de agua y una hermosa y pequeña mujer, nadando en él. ¡No hay mujer que él conozca que pueda dar aquella belleza! Debía acercarse… debía acercarse y verla mejor… Mientras estaba sobre la roca sentada, mientras estaba de espalda, con el cabello tan negro, liso, grueso, suelto… Bajo sus pies se rompió una rama, y entonces, ella clavó su oscura mirada en él.

La asustó, antes que él pudiera decir algo, ella saltó al agua y desapareció.

A la mañana siguiente, luego de poner su armadura y alistarse para un día pesado, se dio cuenta que habían sido visitados y la pequeña capitanía ya no estaba. Al atardecer, las cosas se ponían muy tensas. La colonia Chile no estaba en lado alguno. Sin Chile cerca, se perdía toda la posibilidad de llegar a un entendimiento, pues no había traductor… Justo ahora que la tenía, de la nada, en frente.

― ¿España? ― Preguntó la mujer, recién salida desde la nada, apareció como un fantasma.

― ¿Quién eres? ― Cansado, se sentó sobre una piedra.

― ¡Es una salvaje, mi señor! ― Sus hombres empuñaron sus armas.

― ¡No, retrocedan! ― Molesto les gritó.

Entonces, de entre los árboles, los arbustos y toda la selva, salieron guerreros, empuñando sus armas, dispuestos a defender a su señora… Todo anunciaba un mal final si no se tranquilizaban.

― ¡¿España?! ― Preguntó a los gritos, ella apuntándole.

― No. ― Se tocó el pecho ― No España.

― ¿No España? ― Ella hizo una señal, sus hombres bajaron las armas.

― No España ― Hizo la señal a sus hombres, pero parecían dudar ― Tiren sus armas y muévanse con tranquilidad, despacio… Estamos rodeados.

― Pero… ― Finalmente todos hicieron lo que se les ordenó.

― No España ― Ella sonrió, y le tocó el pecho, acto que puso en alerta a sus hombres, pero luego se tocó el pecho ella ― No España… ¡No España!

― Nederland ― Dijo él tocándose el pecho, luego repitió el acto ― Nederland.

― ¿Nie shte lan? ― Ella repitió confundida. Él se acercó un poco y descendió lentamente.

― Nederland ― Repitió unas veces más tocándose el pecho.

― Nederland ― Repitió con éxito, a lo que recibió una aprobación, ella se tocó el pecho ― ReChe.

― ¿ReChe? ― Él la apuntó, luego se apuntó a sí mismo ― Nederland ― La apuntó a ella ― ReChe.

Ordenó que le quitaran la pesada armadura, en señal que estaban en confianza y que él no le temía. Así fue. Para la mujer de las largas trenzas negras, fue sorprendente ver a alguien tan alto, creía que era familia con el Pampa, muy alto, pero blanco… No había visto de cerca a personas tan blancas. Cuando ella se acercó a él y comenzó a tocar con sus pequeñas manos su rostro, se fijó en sus ojos… Eran verdes como los de España, el ser que ella odiaba. Pero al mismo tiempo, eran distintos… tan distintos, desde el puente de su nariz hasta…

Él se dejó tocar, y comprendió que ella tenía curiosidad hacia su cabeza, es decir, miraba su cabello cada cierto tiempo, pero se resistía a tocarlo. Él bajó la mirada y lentamente tomó su mano, poniéndola sobre su cabello. La reacción fue sorprendente, diferente a lo que esperaba, parecía una niñita que ha descubierto los dulces.

Y claro que era sorprendente para ella ¡No había tocado el cabello rubio! Jamás… España no era rubio, era moreno y castaño, los españoles que habían invadido esas tierras, no tenían el cabello rubio, no tan rubio… Y ella no tuvo la oportunidad de tocarlo como sí lo hacía ahora ¿Por qué tenía el cabello como el sol? ¿Acaso serían hijos del sol? ¿Parientes de Antü? ¿Por qué Nederland era tan blanco y alto? ¿De dónde venía específicamente? Qué lástima que no pudiera entenderlo.

Pasaron algunos días y ellos se hicieron "cercanos", se llevaban bien al menos.

Ella les daba comida y agua, en grandes cantidades, y ellos, a cambio, le daban armas y pólvora, municiones ¿Qué daño puede haber en un intercambio? Él no creía que ellos pudieran o supieran como utilizar las armas de fuego… Quizás blandir sables sería bueno para ellos, para que se defendieran, pero de ahí a que pudieran tener una pelea con los demás… Lo dudaba.

Lo dudó en ese momento… No debió subestimarlos.

Países Bajos volvió a la realidad. En su casa, en el milenio vigente, Chile ya no era una colonia, estaba muerta y su hija reemplazaba a la República. La abuela de la niña era esa mujer, que se contentaba tocando su cabello… Pero que le había rechazado.

ReChe le abandonó hacía 4 siglos, cuando ellos estaban en la cúspide de su relación colaborativa.

Y hoy en día, le volvía a rechazar, después de estar él en Chile… No entendía.


Omake: Lecciones del buen hermano mayor 2.

― Siendo un gran hermano mayor, debes tener tus trucos Tanska ― Fin-san le mira asombrado.

― ¡Bueno, yo como soy genial, la verdad, no tengo trucos! Jajajajaj ― Den-san se pone las manos en la cintura y rie.

― Que ruidoso... Él no es un buen hermano mayor... Sólo es un ruidoso ― Nor-san no parpadea.

― Hum... ― Le apoya Su-san.

― Eh chicos... ¡Pero si fui un gran hermano mayor! ― Dinamarca, no se va a rendir ― ¿No es verdad Is?

― Eh... ― Se siente incomodo al ser abrazado por los hombros, tiene la mirada fría como el hielo de Noruega, y a Suecia, quien parece penetrar en todo su ser, a su lado la mirada azul y brillante del antiguo rey del norte ― Eh... No sé... Mah... Supongo...

― ¡Ahí tienen chicos! jajajajaj.

― Is, ignora a ese idiota... ― Noruega le limpia las manos, como si fuera un bebé ― Tu hermano mayor cuidará de ti. Y de tu higiene.

― Para ya... No soy un niño ― Exclama molesto, quitando sus manos.

― Los hermanos mayores debemos ser un buen ejemplo para nuestros hermanitos...

― ¿Esa es la lección de este capítulo? ― Fin-san pregunta sonriendo a Noruega, pero recibe esa gélida mirada.

― ¡Claro que debemos ser un ejemplo! ― Den-san los abraza.

― Nadie quiere ser como tú... Debemos ser un BUEN ejemplo ― Comienzan un alegato entre frialdad y risas, mientras Islandia se siente semi a salvo con Suecia.

― Pero si soy grandioso...

― Näkemiin! ― Fin-san se despide y se va con sus hermanos.


Capítulo 10 fin.

Sé que me demoré, en fin, tengo poco tiempo.
Nos leeremos en un próximo capitulo, pronto,

Si tienen dudas o consultas, pueden escribirme o mandarme un mensaje.

Atte: Reino Inquieto.