(Heal/Tom Odell)
El tiempo... ¿qué era el tiempo? no estoy segura realmente, tic tac tic tac, en mi mente sonaban los segundos como si un enorme reloj retumbara por cada rincón del salón, pero los segundos no tenían sentido, el tiempo no existía. Recordé haber leído muchas veces las investigaciones de Einstein porque mi física interna quería saber más y nunca antes la relatividad del tiempo había tenido tanto sentido como en aquel momento.
-¿Puedo preguntar algo más? – cuando Nessie era pequeña solía pedirme permiso para preguntar abriendo sus ojos oscuros y brillantes como si fuera un cachorrito, si bien el estado arisco que mantenía Jasper hacia mí era tangible, me generaba la suficiente confianza para hablarle de aquel modo.
-Tu eres impresionante –estaba sorprendido y no entendí muy bien por qué –¿y qué si te digo que no?
-Pues te preguntaría igual-contesté completamente sincera encogiéndome de hombros con naturalidad, lo oí reir ante mi audacia y de alguna forma me cayó mejor.
-¿Entonces para que me preguntas si puedes? –su pregunta fue rápida y esta vez fui yo quien rió, Jasper parecía un chico muy ágil mentalmente hablando, en mi cabeza el cartel de cerebrito lo marco.
-Intento ser persuasiva –esta vez sonó aún más divertido con mi comentario -¿Funciona? –no podía verlo pero me lo imaginé negando con la cabeza.
-Un poco –accedió y por un momento olvidé donde estaba, simplemente me encontraba riendo de un momento divertido con un amigo nuevo. Pasaron unos segundos hasta que el ambiente gracioso decayó, pensé que quizás tendría que hablar nuevamente yo y preguntar como la entrometida que era, pero en lugar de ello, él me sorprendió hablando -¿Qué es lo que quieres saber?
Qué no quería saber más bien, ahí estaba yo, Isabella Swan, secuestrada, golpeada, sucia y herida, entablando lazos de confianza con el mismo hombre que hace un rato me trataba de zorra. Pero sentí empatía, sentí empatía por aquel chico inteligente que intentaba proteger a su amigo, pensé que quizás ellos tenían sus motivos para hacer lo que hacían, no los entendía para nada, pero sus motivos debían existir y aquello era suficiente mientras me ayudaran a estar a salvo ahí dentro. No me di cuenta de cuanto pasé en silencio asimilando sus palabras hasta que lo oí carraspear -¿Y bien?
-¿Quién es Rosalie? –las tres palabras salieron a borbotones de mi boca casi antes de que él terminara de hablar, otro silencio incómodo se estableció, estaba segura de que lo había dejado perplejo, sabía que me estaba delatando respecto al hecho de que yo había escuchado su conversación, pero no pasaría nada más a parte de un "no te incumbe".
-Era la hermana de Edward.
...
Quedé atónita al escucharlo responder mi pregunta, definitivamente distaba de lo que creía, evidentemente había pensado en alguna novia o algo por el estilo y a pesar de mi sorpresa ante su repentino compañerismo-amabilidad-llamenlocomosea no pasé por alto que estaba un "era" en vez de un "es"-¿no te enseñaron a no escuchar conversaciones ajenas? –agregó finalmente, siendo fiel a su sarcasmo y actitud ácida.
-¿No te enseñaron que ser secuestrador no estaba bien? –agregué en tono burlesco, si no quería ser juzgado tampoco debía juzgar, y sí, definitivamente estaba loca, no había otra explicación para hacer mofa de mi situación.
-Creo que me salté esa lección en el kinder –rió nuevamente.
-Lo lamento, pero no pude evitarlo –me disculpé para ganar su simpatía, si utilizaría a Edward no quería a un amigo odioso intentando sabotearme el plan.
-Es justo –respondió y se oyó una piedrita contra la pared, supuse que el la había arrojado.
-¿Qué le sucedió? ¿Está muerta? –pregunté por la chica, mientras más información mejor preparada para mi plan.
-Sí –su monosílabo respondió mi última pregunta, lógicamente la primera había sido omitida a propósito, así que antes de que el tema se acabase le volví a insistir.
-¿Cómo? –No habló hasta después de unos cuantos segundos, supongo que solo estaba discutiendo consigo mismo entre contarme y no hacerlo, rogaba porque esta nueva "amistad" fuese suficiente para él.
-No me corresponde decirte algo así –no se ni explicar que pasó conmigo en aquel momento, por una parte estaba tremendamente decepcionada de su negativa, vale, no tenía ni un solo motivo para hacerlo, no obstante yo tenía la esperanza de que lo hiciera de todos modos, pero por otro lado mi respeto por él creció exponencialmente al saber que era una persona leal con su gente cercana, asumiendo que efectivamente eran mejores amigos.
-Jasper –lo llame una vez más y sabía que me contestaría.
-¿Si? –oí que se sentaba y su espalda resbalaba contra la puerta del lugar mientras descendía.
-¿Qué harán conmigo? –repetí la pregunta que había hecho en un comienzo, pero esta vez su respuesta fue diferente.
-No tengo la menor idea, realmente no se que pasará contigo –su voz sonó cansada, no se si de mi interrogatorio o de la vida en general. Sea cual sea la razón, lo comprendí perfecto, porque hasta yo estaba harta de ambas cosas.
Su móvil comenzó a sonar y él se alejó de la habitación, pero como ya dije, era un chico inteligente, lógicamente recordó el hecho de que podía escuchar todo si hablaba detrás de la puerta por lo que esta vez se alejó lo suficiente para que yo oyese su voz sin distinguir las palabras. De pronto Edward apareció, conversaban entre ellos, como si los persiguiera un tren, pero no podía oír ni una jodida palabra. Estúpida yo por decirle aquello a Jasper, de habérselo ocultado pude haber obtenido más información pensé en aquel momento.
Edward entró a la habitación, lo supe de inmediato cuando el aroma fresco de su perfume me llegó a las fosas nasales, me hacía recordar el mar, de alguna forma él era una especie de calmante para mí, su presencia era suficiente para hacerme sentir segura últimamente. Cerró la puerta con pestillo y soltó lo que se oían como bolsas en el suelo, se acercó hasta mí para bajar la venda que me cubría los ojos mientras sus dedos ásperos me rozaban las mejillas.
-¿No te ha hecho nada? –preguntó para corroborar que su amigo era de fiar, miré sus ojos verdes que por primera vez mostraban preocupación, por primera vez permitía que yo viera un sentimiento en sus ojos. Negué con la cabeza bajando la vista, pensé en su hermana y llegué a la conclusión de que algo terrible debió pasarle, debía amarla realmente como a nadie, como yo amaba a Nessie –he traído algo para arreglar eso –me avisó apuntando con el mentón mientras fijaba sus ojos en la herida de mi frente la cual últimamente estaba doliendo más de lo que podía tolerar, sentía la zona afiebrada sin siquiera tocarla y la tirantés de la piel hinchada, supuse que alguna infección debía estar atacándola.
Sus manos se movieron a un bolsillo dentro de su casaca azul, junto a él había una botella de agua y al mirar la escena completa caí en la cuenta de que vestía diferente, luego lo recordé las veces anteriores, había llevado unos cuantos cambios de ropa.
Sacó un frasco que parecía ser alcohol o agua oxigenada, además de unos apósitos inmaculados junto a cintas adhesivas, quitó las bolsas que protegían las gasas y las empapó con el líquido de la botella. Un ardor horroroso me tomó la mitad del rostro mientras la sustancia entraba en contacto con mi piel, me corrí un poco haciendo una mueca mientras lo observaba, tenía unas ojeras sutiles como si no hubiese dormido mucho –lo siento pero tienes que aguantar esto –dijo acercando nuevamente su mano.
Edward realmente era un chico guapo, y cada vez que se concentraba un zurco se formaba entre sus cejas lo que lo hacía lucir varios años mayor, puede que aquella actitud protectora que tomaba conmigo lo hiciera lucir mejor que en un principio, pero incluso la primera vez que lo vi podía notar su semblante masculino un tanto atrayente, sus ojos de pronto bajaron hasta encontrarse con los míos.
-¿En qué piensas? –soltó terminando de retirar los restos de sangre y materia que salían de mi herida. No supe que contestar los primeros cinco segundos, él pensó que seguiría en silencio y nuevamente sacó algo de su casaca, una tira de pastillas junto a una crema.
-Pensaba en cuantos días llevo aquí –contesté mirando como abría el contenedor y esparcía la crema sobre mi frente, picaba muchísimo. Suspiró mientras echaba los hombros levemente hacia delante –¿Han sido muchos? –Cuestioné mirándolo a los ojos y sobre actuando mi postura indefensa.
-Van seis –respondió haciendo una mueca, su rostro reflejó tristeza y quizás culpa, mientras yo no despegaba la mirada de la suya. Cuando decía que iba a utilizar sus sentimientos a mi favor, lo decía completamente en serio, y si para ello debía convencerlo de que confiaba plenamente en él y que tenía sentimientos para con él, también lo haría. El no tenía por que saber que todo era una actuación, podía ser una persona muy manipuladora cuando quería serlo.
Suspiré a propósito mientras apoyaba mi cabeza sobre el pilar de hierro sin dejar de observarlo, él quitó una pastilla de la tira y abrió la botella de agua –debes tomar esto –indicó esperando que abriera la boca, la desconfianza me atacó a mil y estuve a punto de mandarlo a la mierda, pero en lugar de eso me contuve e intentando mantener mi nueva actitud pacífica le pregunté qué era eso. –Es tan solo un antibiótico –dijo para que yo relajara mi postura defensiva –si te hubiese querido matar ya lo abría hecho.
Me convencí a mi misma de que tenía razón y abrí la boca sin cuestionar más, me puso la botella en los labios y me secó las gotas que cayeron sin querer. Joder, la curiosidad que sentía por preguntar sobre su hermana era demasiada, pero debía callarme un tiempo, sino todo sería demasiado obvio. Edward fue hasta la bolsa que había traído y de allí sacó lo que parecía ser unas barras de cereales y cajas de leche, con ellas en la mano se sentó junto a mí por la izquierda –Te traje algo de comer, no es mucho, pero unas barras proteicas y leche pueden darte algo nutrientes.
Lo observé en silencio, pensé en rechazarlo, pensé en recibirlo y escupírselo en la cara luego, pero en lugar de cualquiera de las dos opciones me limité a nuevamente establecer contacto visual con él –Siento que llevo un mes aquí –bajé la vista esta vez porque realmente me sentía conmocionada –y no sé como he podido soportarlo.
Edward miró la comida en sus manos y luego a mí, aún así no comprendí hasta unos segundos después de que lo dijera –¿Quieres que te suelte las manos para que puedas comer? –me quedé mirándolo con los ojos abiertos, como si me estuviese ofreciendo sexo en vez de soltarme las manos, pero cuando me recompuse asentí sin dejar de observarlo –Pero Isabella, por favor, no intentes nada estúpido, de verdad solo nos meterás en problema a los dos –volví a asentir en silencio, sintiendo una extraña confusión en el corazón, culpa y rabia, no podía ser que yo sintiera culpa por haber pensado en dañarlo fisicamente.
Cuando las esposas soltaron mis manos unas lágrimas se cayeron de mis mejillas, bajé las vista mientras me acomodaba el pelo del costado derecho detrás de la oreja intentando que el otro lado me cubriera el rostro, tomé la barra y la devoré en pocos segundos. Seis días sin comer.
Seis días lejos de casa.
Seis días desde que mi vida se convirtió en una especie de limbo donde el tiempo no existía.
Comencé a llorar mientras seguía comiendo, para llenar el vacío enorme que había en mí.
El estómago que había estado dormido después de tantos días sin comer despertó, gruñía como si un monstruo devorase sus presas dentro de mí, la espalda se me agitaba con el llanto y yo seguí comiendo, tomando cajas de leche y mordiendo una manzana que también venía en la bolsa. Edward no dijo nada, respetó mi momento, me dejó lucir como un animal desesperado mientras tragaba todo. Tanto la comida como el llanto empezaron a disminuir gradualmente, pero no así el vacío de mi cuerpo.
" ¿Quién te va a amar? Todos, pero después de que tu te ames a ti misma"
-Soy una chica hermosa –susurré recordándome a mí misma cosas que no debía olvidar –soy hermosa e inteligente –cerré los ojos para no ver el lugar en el que estaba, sentía nuevamente como la locura me abrazaba sin querer soltarme –nada es más fuerte que yo –mi cuerpo se meció despacio, muy despacio hacia delante y hacia atrás –solo me pueden vencer si yo me doy por vencida.
"Y yo jamás me rindo."
Holaaa que tal! No saben lo mucho que me emociona subir capítulos jiji Lauren470 casiii, ya ves que era la hermana de Edward Muchas gracias por seguir esta historia y gracias a LuluuPattinson por darme ánimos con reviews, me dijeron que no debía agradecer pero de todas maneras se agradece que se tomen el tiempo de dar su opinión, para mí es muy importante, vamos en el capítulo número ocho y creanme que queda mucho por delante. Como siempre si aún no lo haces y estás interesado en saber como continúa esta historia da follow y si te encanta pos puedes agregarla a tus favoritos n.n
