Belex-Chan: Hola mis queridas lectoras, para la víspera de año nuevo quise traerles un capitulo de esta emocionante historia que casualmente también esta relacionada con Diciembre y sus pequeñas tradiciones, sin embargo quiero darle un poco de drama al fic y esto lo descubrirán en este capitulo.
Aclaraciones:
-Diálogos-
-"Pensamientos"-
//Flash Back//
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Capitulo 10: Despedidas y un nuevo comienzo.
Pasar toda una semana entera y sin interrupciones en la cama junto a tu futuro esposo es el deseo más codiciado de toda mujer o al menos ese fue el pequeño sueño que tuvo Sakura la mañana en que Gaara le pidió su mano en matrimonio. Poco después su prometido le concedió el placer de pasar esta semana con él, sin trabajo, ni preocupaciones…oh claro, lo unico de lo que debía preocuparse era de satisfacer al máximo a su futuro marido.
¿Quién lo diría? Ella siendo la esposa del Kage. Ya podíamos ver a la pelirosa combinando apellidos y nombres. Pero eso de casarse a los 18 era una locura, jamás se le había pasado por la mente "ese" asunto en particular durante estos últimos años y definitivamente cuando ella era niña, solo se veía felizmente casada con su compañero Uchiha Sasuke.
-"Si me acuerdo muy bien"- dije mientras pensaba en las variaciones de nombres que le colocaría a mis hijos si fuera la esposa de Sasuke-"¡Ja! Solo pensar en aquellos amargos días…un momento… ¿hijos?"-.
No me había dado cuenta de ese pequeño detalle, antes no había ningún problema puesto que era un amor platónico con quien imaginaba casarme y tener bellos hijos, pero esto es diferente. Gaara siempre ha sido mi mejor amigo y no se me ha pasado por la mente como sería cuando el y yo…tengamos…
-¿Sakura?- me llamo desde la cocina de su mansión-¿Qué quieres de desayuno?- eso me distrajo.
-No sabía que cocinaras-.
-Cariño se utilizar la cocina- dijo para abrazarme por detrás, mientras yo miraba el jardín por la ventana- No solo sirve para nuestros apasionados encuentros ¿sabes?-.
-Cof cof- tosí- Se te olvida que he sido yo la que ha cocinado esta semana- dije para darme la vuelta y darle un pequeño beso en los labios.
-Si pero…-otra vez estaba arrastrando las palabras.
-¿Qué?-
-Serás la primera en probar mi comida, te espiaba de vez en cuando y no creo que sea tan difícil cocinar- dijo devolviéndome el beso y separándose para ir a la cocina.
-Dios- dije observando su musculosa espalda desnuda entrar por la cocina-esto lo tengo que ver-.
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-¡¿Cómo es posible?!- grito Matsuri con voz chillona- Todos estos años evitando que se volvieran a ver y ¿para que?- dejo la pregunta al aire.
-Eh…al punto niña, me pagaste muy bien y realmente mis servicios no son para escucharte lloriquear- dijo un moreno desde las sombras.
-Cállate considera que me fue muy difícil hallarte y pagarte esa suma de dinero-.
-Si aja- contesto sin ánimos-¿A quien quieres fuera de tu camino?-.
-Sakura Haruno- no termino decir el nombre para que los ojos del moreno se tornaran rojos como la sangre.
-Tengo otros trabajos que hacer- dijo separándose de la pared de la cual estaba recostado-Me largo de aquí- jamás la lastimaría a ella eso estaba claro.
-¿Qué?-murmuro ella- No eso no-.
-Si es por el dinero, tómalo no lo quiero- dijo lanzando un maletín sobre la mesa de caoba.
-Esto es raro, que el famoso Uchiha Sasuke no quiera cumplir un mísero trabajo-.
-No me provoques niña, no busques lo que no se te ha perdido-.
-Lo unico que deseo es que mi Gaara-kun se case conmigo y no con esa bruja- hizo una pausa para acercarse a donde estaba él- Y tú me ayudaras-.
Los puños de Sasuke comenzaron a cerrarse con firmeza ¿Qué estaba diciendo esa mocosa? ¿Qué Sakura se casaría con ese monstruo de la arena? Su sangre comenzó a hervir, ahora tenía otros motivos para aceptar el trabajo. No acabaría con la vida de Sakura pero si podía hacer algo al respecto, ella jamás le pertenecería a otro que no fuera él.
-Muy bien- dijo acercándose a Matsuri- Este es el plan-.
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-¡No puedo creerlo!- dije volviendo a probar otro trozo del omelet y una sonora carcajada se escucho por toda la estancia del comedor- cocinas mejor que yo-.
-Te lo dije-.
-Si, si, si eso esta por verse- tome de nuevo un sorbo del jugo de naranja que había preparado- tengo tiempo para convertirme en una excelente cocinera-.
- Claro yo te enseñare en ese tiempo ¿no?- si las miradas mataran…
-No tú serás mi conejillo de indias-lucí una de mis sonrisas tentadoras a su esplendida vista- Ya sabes, para cuando se me ocurra cocinar comida extranjera-.
Él se levanto del asiento y se encaminó hasta donde yo comía, se sentó a mi lado y apoyo su rostro en una de sus manos. Así se mantuvo por un largo rato, observándome mientras comía y como ya estaba acostumbrada a que hiciera eso durante todas las mañanas, no me sentí abrumada como la primera vez.
//Flash Back//
-¿Qué haces?- pregunte un poco sonrojada mientras él no quitaba su lasciva mirada de mi rostro.
-Nada- murmuro.
-¿Cómo que nada? No dejas de mirarme- volví a sonrojarme y ocultar mi rostro entre mis cabello.
-¿Y te molesta?- movió un poco su cabeza hacia un lado, como si estuviera confundido.
-No- dije con la voz un tanto subida de tono-Es solo que- mordí mi labio- ¿Por qué?-.
-Es interesante ver tu rostro mientras comes o cuando haces algo- dijo tranquilamente y como si ya supiera lo que iba a decir agregó- No mal interpretes, antes no me había dado cuenta de cómo: frunces el ceño cuando piensas, cuando haces un pequeño gesto con los labios cuando algo no te agrada y de cómo te brillan los ojos al verme-concluyó con una sonrisa encantadora que hizo que se agitara mi corazón a cien por segundo.
-¿Me brillan los ojos?- pregunte avergonzada.
-Huy si- se rió ligeramente- Y también te pones nerviosa muy fácilmente- se acercó a mi rostro y dejó solo unos centímetros entre nosotros.
-¿A-ah s-si-i?- tartamudeé y Gaara asintió sonriendo de manera gloriosa.
- Y no hablemos de tu acelerado ritmo cardiaco cada vez que…- se aproximó a mis labios separándolos y cerrándolos en un corto beso. ¡Bingo! Mi corazón se aceleró.
-Si lo que dije, cada vez que hago eso- la sonrisa de Gaara era como la de un niño cuando se le descubre que ha hecho una travesura.
-Me dejas sin palabras- suspire.
-Suelo hacerlo muy seguido- sonrió de nuevo- Y como estamos hablando de cosas que hago repetitivamente- esta vez susurró en mi oído-Vayamos arriba para mostrarte otra cosa que hago y que siempre te deja "Sin palabras"- yo asentí, él me cargo y en menos de unos segundos ya nos encontrábamos en su cuarto.
//Fin Flash Back//
Ambos descansábamos en el jardín, durante esa semana nos echábamos en el pasto, debajo de las ramas del gran árbol para observar el cielo despejado. Uno al lado del otro, era increíble el pensar que estaríamos así todas las tardes después de hacerse celebre la boda. Gaara se había encargado de que sus sirvientes preparasen todo para el evento y a partir del día de mañana debía buscar a los modistas para mi vestido y también contratar a las floristerías de Konoha puesto que en Suna el unico lugar en donde se hallaran flores era en el vivero y este pequeño jardín.
Aun no decidíamos en que lugar nos casaríamos, aquí en Suna o en Konoha, él dijo que esa decisión era completamente mía y pues el único lugar en donde me encantaría decir mis votos junto a él era el pequeño claro, escondido entre los árboles donde nos conocimos por primera vez.
-Oye- le dije para llamar su atención- ¿Cuándo es la boda?-.
-En dos meses ¿Por qué?-realmente tendríamos que trabajar con sus respuestas. Tan serias como siempre, Gaara necesitaba un cambio de personalidad.
-No por nada, solo curiosidad- me levante un poco para acariciar su rostro.
-Sakura- tomó mi mano- ¿En verdad quieres esto?-.
-Si- vacilé un poco- Sigo pensando que es un poco apresurado pero soy feliz estando a tu lado-.
-No quiero presionarte- dijo con voz desolada.
-Lo se-
Inner: Ok ahora la atmósfera esta tensa, ¡vamos Sakura has algo!
-"¿Otra vez tu?"-.
Inner: ¡Si, si después conversamos habla con él primero! Ofrécele algo no se, un café o un paseo.
-"¿Café? ¿Para que demonios le daría café?"-
Inner: Mmm dicen que el café… ¡une a las personas!
-Etto…-estaba indecisa, no sabía que hacer. ¿Seguiría los consejos de mi conciencia?
-¿Si?- sus ojos me miraban con preocupación y con cierto brillo especial…
Inner: Oh genial ya puso esos ¡ojitos de corderito!
-Vamos quita esa cara ¿quieres dar un paseo?- me levante de la grama sacudiéndome la tierra de mi vestido celeste.
Inner: Un paseo, ¡ja! sigo apoyando la teoría del café pero si tu quieres un paseo…
-"¡Ya cállate! Dijiste un café o un paseo, recuérdalo"-.
-¿Sucede algo? Te noto distraída- mencionó él al instante en que se colocó a mi lado.
-¡Nada, nada!- le tome de las manos y corría hacia la puerta con él arrastras.
Caminábamos por la plaza principal y en ocasiones sentí unas cuantas miradas asesinas hacia mí provenientes de las mujeres que pasaban cerca de nosotros. No había duda que Gaara se había convertido en todo un sex-symbol y yo era la única que podía disfrutar de su presencia. Cruzamos varios puestos callejeros, donde las personas vendían comida u objetos a diferentes precios.
-Buenos días Kage-sama- dijo una vieja señora.
-Buenos días- contestó seriamente pero con un poco de alegría.
-¡Gaara-kun! Buenos días- un montón de chicas dijeron al unísono, levantado sus manos para saludarlo desde el otro lado de la plaza y el hizo lo mismo, las saludo silenciosamente agitando suavemente su mano derecha.
Inner: ¡¡Y su hermosa mano izquierda me sujeta a mí!!
Cof, cof como decía…mmm…si bueno su mano se siente muy calida. Etto… ¡ya me desconcentraste!
-Oh mira- señalo uno de los puestos.
-A la orden- dijo el vendedor y Gaara tomó uno de los objetos del estante.
-Es muy bonita- le dije tomando de sus manos una pequeña bola de cristal, tenía el tamaño justo de una pelota de golf, con la forma de gota y llevaba en su interior un capullo de flor que jamás había visto antes.
-Muy buena elección mi señor- mencionó el vendedor al cual no le había notado el acento árabe que traía- Esa es una joya muy peculiar, una flor de desierto que solo nace cada diez años-.
-La hallaste recientemente- no lo preguntaba lo afirmaba.
-Así es mi señor, usted tiene buen ojo para estas cosas- se froto las manos con una sonrisa extraña.
-Me la llevo y si puede coloque esto en una cadena- ordeno fríamente devolviendo el hermoso objeto, se devolvió hacia mí y sonrió- Un regalo-.
-¡¿Qué?!- mis ojos se abrieron como platos- No, no eso mucho…- no me dejo continuar pues coloco su dedo índice en mis labios.
-Por favor- otra vez esos ojos, hey un momento ¿donde esta mi Inner? (pequeños problemas técnicos al parecer el Inner de Sakura se desmayo al ver la intensa mirada de Gaara).
-No recibirás un no por respuesta ¿verdad?- contesté nerviosa.
-Listo mi señor aquí esta- le entregó a Gaara una pequeña bolsa de seda.
Inner: Huy… si bueno, creo que hace calor aquí, esas miraditas (abanicándose con la mano).
-"Si lo se pero ¡no puedo aceptar esa flor!"-.
Inner: Y ¿por que no? Te la esta dando como muestra de su amor (con corazoncitos en los ojos).
-"Creo que me ha demostrado su amor muchas veces durante los últimos seis días"-.
Inner: Oh si, no me quejo.
-"Dirás no nos quejamos"-.
-¿Sakura? ¿Estas enojada?- pregunto Gaara sacándome de una molesta conversación… ¡conmigo misma! En serio el sol me esta afectando.
-Etto…no, claro que no-.
-Y ¿Por qué frunces el seño?- ladeo un tanto la cabeza.
-Eh…la flor… ¿Es una flor de desierto?- pregunte de repente para distraerlo.
Y creo que a veces Gaara es un poco inocente, mientras sacaba la joya de la bolsa y abrochaba la cadena en mi cuello, fue relatándome una leyenda que tenia relación con la flor del desierto. Nos sentamos frente la fuente de la plaza mientras él me explicaba el relato.
Según los habitantes de Sunagakure; una hermosa princesa de un reino lejano en el país del viento, creció bajo el amor de una gran familia. Un día de verano; bajo un intenso sol la princesa disfrutaba del aire libre en el magnifico jardín real, su familia había hecho una fiesta entre amigos pero entre ellos se encontraba el príncipe del reino vecino. Ambos pueblos habían luchado constantemente para así apoderarse de un tesoro que era más valioso que el oro o el diamante, la muy conocida pero jamás vista flor del desierto. Se decía que el néctar de esta flor traía consigo la fertilidad en los campos y sanación para cualquier enfermedad.
En aquellas tierras desiertas solo el reino de la princesa tenía prosperidad debido a que en una época muy lejana, un rey de gran sabiduría, encontró la flor y llenó pequeñas hectáreas del dulce néctar. Y al parecer la flor ha aparecido de nuevo, pero como nadie sabe que aspecto tiene la búsqueda de ésta era realmente difícil. Las batallas entre el reino de la princesa y el reino vecino eran muy constantes y la visita del príncipe solo era un asunto militar, traer información de la flor.
El príncipe decidió que el lugar más relacionado con la flor sería el jardín real, decidió buscar sigilosamente entre cada sector del jardín pero no pudo encontrar nada. Encontró un gran laberinto de rosas y se internó en él, duro pocos minutos dentro hasta que al final halló una pagoda. Una hermosa mujer estaba sentada en uno de los bancos, mientras admiraba el precioso cielo donde se precipitaba el crepúsculo.
-Esa es la princesa ¿verdad?- pregunté.
-Déjame seguir narrando- contestó Gaara malhumorado.
Al parecer desde ese momento el Príncipe…
-¿Puedes llamarlo Gaara?- pregunte inocentemente.
-Esto es peor que contarle un cuento a un niño- me regaño.
-Por fa…-
-Ok, ahora si déjame continuar- yo asentí.
Al parecer desde ese momento el Príncipe Gaara sintió desde lo más profundo de su corazón algo inexplicable, se había enamorado de la Princesa Sakura (Inner: si fue a petición de Sakura que la princesa se llamara como ella) a primera vista. Desde ese día él se propuso a conquistarla y en unos cuantos meses ella también se había enamorado de él. Tuvieron que verse a escondidas puesto que su amor era prohibido por ambos reinos, sin embargo ellos eran tan felices como más nadie en el mundo.
Pero celosa de su felicidad, una hechicera que también amaba al príncipe decidió interferir. Se hizo pasar por el príncipe y le tendió una trampa a la princesa, reunida con ella en la pagoda del jardín le hizo beber una posición y como resultado, a la mañana siguiente encontraron el cuerpo sin vida de la princesa. Y junto a su tumba, cada diez años, en la fecha de su muerte crecían raras flores que no mucho lograron identificar como la flor del desierto.
-Ok…la princesa murió...y en fin la leyenda ¿cual era?-
-La extraña razón por lo que las flores de desierto solo crecen cada diez años en la tumba de esta mujer- explicó él con algo de sarcasmo.
-Mmm y el príncipe, ¿Qué hizo cuando ella murió?-.
-Creo que fue enterrado a su lado un mes después- dijo con tanta tranquilidad que se me puso la piel de gallina- después de todo no pudo vivir sin su amor-.
-¿Tú crees que sea verdad la historia?-
-Es real, el reino de la princesa no es otro que Konoha y el reino del príncipe es Suna-
-Entonces la flor que me diste…-
-Solo úsala en casos de emergencia- sonrió levemente.
-Wow- fue lo único que se me paso por la mente- Así que por eso es el tratado entre ambos países-.
- Eso creo, de todas formas paso hace miles de años-
-Antes de que existieran los Kages- mencione y él asintió. Entonces se me ocurrió una idea, debía compensarle el haberme regalado semejante tesoro- Gaara voy a comprar unas cosas, si quieres puedes ir a la casa- me miró extrañado- es un asunto de chicas, por favor-.
El asintió de nuevo, beso mi mejilla y se fue en dirección a la mansión. Ahora lo único que debía hacer era conseguir era el regalo perfecto para el…novio perfecto. Dure unas cuantas horas buscando; de tarantela en tarantela, revisando cada tienda adecuada para un presente, pero nada. Ni una sola pista de lo que le pudiera gustarle a él. Entonces cuando casi pierdo las esperanzas lo vi, en un almacén, colgando de una repisa halle por fin lo que buscaba.
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Mientras tanto, unas horas más tarde, Gaara se encontraba sacando las llaves de sus bolsillos para poder abrir la puerta de la mansión. Repentinamente la manilla comento a girar sola, haciendo que el pelirrojo frunciera el ceño. La puerta cedió más no había nadie detrás de ésta, una leve risa femenina se dejo llevar por el viento…
-¿Qué haces aquí?- preguntó el, ya entrando en su habitación.
-Vine por ti ¿acaso no es obvio?- dijo ella, quien llevaba consigo solo un bluson de tiras transparente dejando ver la fina lencería, acostada seductoramente en la cama.
-¿Matsuri que haces…?- dejó la pregunta inconclusa al sentir como la joven se lanzaba a sus brazos.
-Un regalo de bodas- dijo como si estuviera escupiendo un veneno letal.
-No…esto no es lo correcto y lo sabes-.
-Todo lo que este relacionado contigo es lo correcto- ella alzo su mirada- ¿Por qué? ¿Por qué no me escogiste a mi?-.
-Nunca lo entenderías-.
-¿Entender que? Solo necesitas casarte para conseguir el puesto permanente como Kage- dijo ella ferozmente- ¡Si solo necesitabas eso pudiste escogerme como tu esposa!-.
-No Matsuri, yo no quiero que llores por mi pero no…- y otra vez ella interrumpió.
-Te amo, eso… ¿no es suficiente?- Matsuri se acercaba cada vez más a sus labios.
El beso de la chica era feroz y Gaara solo podía pensar en que, después de todo le debía esa beso a la chica como una forma de despedirse. El sabía lo que se sentía cuando tu amor no es correspondido y tenía planeado responderle a Matsuri que no escogió a Sakura por el puesto de Kage sino por mucho más, puesto que su vida pertenecía a la pelirosa ya no podía esta sin su compañía, en verdad él la amaba. Ella se separó de él sonriendo de forma extraña y fue en ese momento que sintió la presencia de otra persona.
-Eres una…-Gaara azoto su mano contra la mejilla de Matsuri.
Él corrió hasta la puerta y se dirigió a las escaleras más sin embargo algo lo detuvo, un collar resplandeciente con un dije en forma de corazón llamó su atención. Al parecer era un relicario así que intentó abrirlo, en su interior se hallaba una foto de cierta pelirosa y al lado una inscripción que decía:
Siempre tuya y con amor
Sakura.
Trato de alcanzarla pero algo lo detuvo, un chakra negro invadió su cuerpo haciéndole perder el control total de éste.
-Mat-su… ¿Qué me haz...He-hecho?- intento decir pero su cuerpo ya no respondía. El aura oscura dominaba por completo su cuerpo y mente.
-Si vas tras ella, por favor haz bien las cosas esta vez Gaara-kun- dijo tranquilamente para besar la mejilla del pelirrojo.
Sakura estaba inmóvil frente la puerta de la mansión, con la respiración agitada con el pensamiento nublado, aun no podía creer lo que había visto ante sus ojos. Gaara se paró detrás de ella y comenzó a hablar seriamente:
-Lo que viste y escuchaste es más que la verdad, Sakura- dijo.
-¿Así que todo era por el trabajo?- el asintió- Entonces lo de esta semana…-
-Solo fue por diversión-
-Bien…entonces espero que seas feliz con ella- unas cuantas lágrimas cayeron por su fino rostro.
-Discúlpame pero créeme era mejor que te enteraras de ésta manera-.
-Seguro-.
-Y tranquila, no te buscare será como si nunca hubiera existido para ti, Sakura- se acercó a su espalda y toco su hombro- Hazme un favor, no hagas ninguna estupidez ¿si?- soltó su agarre y se separó de su lado.
Matsuri, quien había cambiado sus ropas por unas de ninja, sonreía vivazmente desde la lejanía de las escaleras pues solo alcanzó a ver como la pelirosa huía de la casa a gran velocidad. Se acerco al pelirrojo y colocó su mano frente a su rostro diciendo:- No recordaras nada de lo sucedido en esta noche y yo te liberaré de este cruel hechizo- el cuerpo de Gaara asintió levemente y sus ojos, que antes eran de un intenso color azabache, volvieron a su estado normal.
-¿Matsuri?- preguntó confundido- ¿Dónde esta…donde esta Sakura?-.
-Lo siento mucho Gaara-kun pero debo informarte que ella ha…-.
-¿Qué pasó? ¡Dímelo!-
-Ha desaparecido, no sabemos nada de ella desde el día de ayer-
-Que todos los ninjas la busquen- ordeno.
-¡Si!-"Lo malo es que jamás podrás encontrarla, lo dejo en tus manos Uchiha…no me falles".
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Corrí lo más rápido que daban mis piernas, ¿Cómo pude ser tan estupida? Todo era por el cargo de Kage, por eso debía casarse ¿Por qué más? Él jamás me dijo que me amaba, nunca lo mencionó. Me adentre en las desoladas calles de Suna, perdiendo de vista la mansión. Corrí y corrí sin pensar en nadie más hasta que me tropecé y caí en el suelo, no se por cuanto tiempo me mantuve así pero la fría arena me relajó de cierta forma. Unos relámpagos se escucharon a lo lejos, que más da, un poco de lluvia no mata a las personas ¿o sí? Y si lo hace no me importaría dejar este mundo en este instante.
Gotas de lluvia azotaron mi rostro y mi cuerpo, ya no tenía motivos para continuar. Al parecer mi destino en el mundo es permanecer sola, los seres que más amo siempre terminan abandonándome, ¡ja! y yo me he convertido en toda una masoquista, enamorándome de él para que las cosas terminaran así.
-¿Sakura?- una voz masculina me saco de mis pensamientos- ¿Te han hecho daño?-.
No sabía que responder, si lo decía físicamente era obvio que no era así pero si pasábamos al lado sentimental…
-Te llevaré conmigo, no te preocupes todo ira bien- mencionó él, más aun no pude reconocer a la persona que aseguraba que las cosas mejorarían…si claro.
Me cargó por un largo rato, sabía que me llevaba lejos de Suna pero en que dirección…realmente no me importaba cual era. En algún momento supe que estaba soñando, eran imágenes borrosas del pasado en el cual era feliz. Que más da, ya nada será igual, de pronto me sentí abrumada, sentí que la oscuridad de la noche se aferraba a mí y no dejaba que pudiera dirigirme hacia la luz. Unas voces se escuchaban cerca de donde yo me encontraba…
-¡Ya cállate Suigetsu!-
-¡Cállate tu cabeza de zanahoria! ¡Vas a despertar a la chica!-
-Dejen las pelas de una vez- mencionó otra voz masculina.
-¡Hmp! Si no se callan ustedes no vivirán para el amanecer- mencionó la voz que escuche en el callejón.
-¿Do-donde estoy?- pregunte algo adormilada.
-¡Lo que dije! ¡La bruja naranja la despertó!- dijo un chico de cabellos grises.
-¿A quien llamas bruja?- le replicó una joven pelirroja.
-Mucho gusto en conocerla señorita- dijo un hombre bastante alto y de cabello negro- mi nombre es Juugo- beso mi mano y agregó- espero que este a gusto con nosotros-.
-¿Y que es ese cambio de personalidad?- mencionó el de cabellos grises- ¡Tks! Mi nombre es Suigetsu, es un placer- y guiñando su ojo- belleza-.
Inner: ¿que tipo de locos me secuestraron?
-"No lo se y no lo quiero averiguar"-
-Sakura- dijo la voz del callejón y al verle le reconocí al instante- Sa-su-ke-.
-Ah no niña Sasuke es mío así que no lo veas con esos ojos de…-
-Cállate Karin- volvió a decir Suigetsu.
Sasuke me abrazó (dejando a todos y a mí incluida en un shock repentino), me dijo al oído:- Siento no haberte encontrado antes, espero que te quedes conmigo…para siempre- una inmensa desesperación creció en mi interior y comencé a llorar como nunca antes, aferrada en los brazos de la última persona de quien esperaba consuelo.
-Dejen nos solos- ordenó y todos salieron sin protestar (Suigetsu sujetaba la boca de Karin).
-¿Por qué tú…?-
-Olvida el pasado Sakura y vive el presente- me miró a los ojos tan intensamente que hasta me sonroje- ¡Hmp!- sonrió- esa es la Sakura que yo conozco, divertida y que jamás llora…a menos de que yo lo cause- sonrió de lado amistosamente.
-No tengo a donde ir, no deseo volver a Konoha y a ningún lugar- baje la mirada.
-Entonces quédate con nosotros- tomó mi rostro para que pudiera ver sus ojos- te aseguro que nada volverá a lastimarte, nunca más-
-Que así sea-.
Continuará…
Bueno chicas esto es todo por ahora, espero que las haya dejado impactadas, pues quiero comenzar una nueva temporada de este fic haciendo ver como Sakura se relaciona con el grupo Hebi y Akatsuki próximamente…También quiero decirles que la inspiración a veces me llega tarde así que si me demoro en la continuación, por favor no se desanimen y esperen con ansias el próximo capitulo. Les deseo un ¡FELIZ AÑO NUEVO! Jajajaja a todas que han dejado sus maravillosos reviews gracias en verdad y claro no se olviden de comentar pues eso me da mas motivos para continuar la historia. Hasta luego se despide su amiga Belex-Chan.
