- Sajin no kanata e- Yuki Kajiura

CAPÍTULO IX:

Relájate y Disfruta.

1-

Abril estaba esperando junto al mesón de la cocina a que la cafetera estuviera lista, cuando la puerta se abrió de golpe, dejando entrar la risa estridente de una mujer.

Se dio la vuelta en el acto, justo en el momento en que una chica de pelo rubio entraba de sopetón. Fé se tapó la boca con la mano, sorprendida al verla parada ahí en la cocina.

.- Lo siento, no sabía que estabas aquí...- Dijo con una sonrisa.

Abril sonrió de vuelta y estaba por decir algo cuando la chica se lanzó sobre ella dándole un gran abrazo y luego dirigiéndose rápidamente hacia las escaleras.

.- Voy a darme una ducha ¿Vale?- Dijo al aire y sin esperar respuesta, subió las escaleras canturreando.

Sólo entonces Abril se dio cuenta de que Leo había entrado detrás de ella. Sonrió aún más y corrió a abrazarlo.

.- ¿Por qué no me avisaste que habías llegado?- Le dijo, frotándole la cabeza con la palma de la mano.- Debiste haberme llamado.

Leo sonrió.

.- Sólo llegué ayer...

Abril tomó distancia para verlo mejor. Se veía algo cansado, quizás un poco más flaco, pero bien.

Parecía tranquilo y relajado, muy distinto a como lo había visto un poco antes de que se fuera de viaje. Muy distinto a cómo lo había visto cuando ocurrió todo ese asunto de Sora.

Abril sonrió una vez más y apuntó con el pulgar a las escaleras.

.- Qué alegre que es ¿Eh?

.- Si, bueno...- Leo sonrió algo tímido.- Tiene mucha, energía...

Sí que tenía bastante energía, considerando que primero se estaba quejando de lo cansada que estaba y al rato después, en el granero, no lo parecía en absoluto.

Abril frunció el ceño y lo miró intrigada.

.- Bueno ¿Vas a decirme o qué?- Preguntó, acercándose más a él. Leo la miró de reojo y luego desvió la mirada.

.- ¿Decirte qué cosa?- Preguntó.

.- Oh, por favor, no puedes seguir ocultándomelo ¿Qué está pasando con esa chica?

.- ¿Pasando?

Abril siguió mirándolo insistentemente, sin que él se atreviera a devolverle la mirada, esperando nervioso. De pronto, la mujer abrió los ojos de par en par.

.- Oh, por Dios... es verdad. Creí que era una broma de los chicos, pero es verdad, tú y ella... ¡¿Tú y ella?

Leo suspiró resignado, volviéndose finalmente a verla, dejando caer los hombros. Seguro alguna estúpida expresión de su parte lo había traicionado. Abril lo miraba con los ojos como platos y la boca abierta; él esperó pacientemente a que se le pasara la impresión.

.- ¿De verdad? ¿Fé y tú?- Volvió a repetir, todavía sin creerlo. Leo suspiró otra vez y sonrió levemente. Se fue hasta la mesa y tomó una silla para sentarse, Abril lo imitó.

.- Si…- Dijo él sencillamente.- Fé y… yo.

.- ¿En serio? Quiero decir ¿De verdad?

.- ¿Es tan difícil de creer?

.- Bueno…

.- Está bien. No tienes que responder a eso…

Abril se le quedó mirando con una sonrisa y Leo bajó la mirada sintiéndose algo avergonzado.

.- Pero ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué no me contaste? ¿Tratabas de mantenerlo en secreto?

Leo soltó una carcajada.

.- Dudo que alguna vez haya sido un secreto para alguien.- Se volvió a ver la mesa, pasando distraídamente los dedos por los relieves de la madera.- Descubrí que resulta un tanto difícil ocultar esta clase de cosas. En cuanto a lo demás, no lo sé.- Se volvió a verla con una sonrisa algo triste.- De alguna forma me tomó un poco por sorpresa. La verdad es que… la verdad es que todavía no me lo explico, tienes razón al estar asombrada, yo lo estoy también ¿Por qué ella querría…? ¿Por qué yo? Es decir, mírame, qué demonios…

De verdad le costaba trabajo entender por qué Fé querría estar con él. Se revolvía los sesos tratando de encontrar una razón y no lo conseguía.

Abril estiró el brazo y tomó su mano antes de que pudiera continuar.

.- Quizás se dio cuenta de lo increíblemente maravilloso que eres.- Dijo ella con una sonrisa.

Leo se le quedó mirando un par de segundos y luego estalló en una carcajada.

.- Eres demasiado buena conmigo.

Abril se encogió de hombros, sonriendo.

.- Tú sabes que te quiero.

Leo sonrió también.

.- Y yo a ti.

Abril se quedó recostada sobre la mesa, mirándolo. Leo se había puesto a repasar otra vez los relieves de la madera, perdido un instante en sus pensamientos. Abril recordaba haberlo visto tan triste… cuando por fin quiso contarle lo que había pasado con Sora.

Prácticamente había tenido que obligarlo, él no quería, no había hablado de eso con nadie y no sabía cómo podía reaccionar. Seguro que confiaba en ella lo suficiente, era sólo que esa no era su costumbre. Hablar de sí mismo nunca había sido su costumbre. Todo el rato estuvo tratando de ocultarlo, pero Abril pudo ver lo mal que estaba. Dijo que ya estaba bien, que todo estaría bien, pero esa vez no la pudo convencer.

Siguiendo un impulso, se puso de pie e inclinándose sobre él, lo abrazó con fuerza.

Leo aguardó inmóvil y algo perplejo.

.- A veces la vida no es tan complicada como piensas.- Le dijo al oído.- Relájate y disfruta.

Se separó de él y antes de irse le dejó un beso en la frente.

Leo sonrió.

Sí, tal vez ella tenía razón. Tal vez podía tomar ese consejo, por esta vez al menos.

Abril se volvió nuevamente hacia la cocina. A lo largo de los años, eran contadas con los dedos de una mano las veces en que había visto a Leo en verdad bien, tranquilo como se veía ahora. Le acarició la parte de atrás de la cabeza y él se volvió a verla sonriente.

Estaba feliz por él, en verdad que sí.

.- ¿Café?- Preguntó, enseñando la jarra.

Leo iba a abrir la boca cuando la puerta se abrió de golpe nuevamente.

.- No te preocupes, preciosa, Leo ya debe haber tomado suficiente café por hoy...- Dijo Raph, entrando hecho un huracán.

Leo desvió la mirada y se aclaró la garganta.

Lo del café había venido a convertirse en un gran eufemismo: Leo solía decir al principio que iba donde Fé a tomarse un café, pero luego volvía a casa con aquella expresión en la cara que ya todos habían aprendido a identificar, dándole a lo del café un significado completamente distinto.

.- ¿Por qué le ofreces café a él?- Preguntó Casey, entrando de sopetón tras Raph y dirigiéndose al interior de la casa.- Y yo que llevo días tratando de tomarme una taza y nada de nada... ¿Donde diablos quedó el teléfono?

Abril lo vio pasar y desaparecer de la vista, con la boca abierta.

.- ¿Que pasa?- Preguntó Leo, frunciendo el ceño.

.- Tenemos que volver...- Respondió Raph, golpeando distraído la mesa con la palma de la mano. Leo lo miró confundido.

.- ¿Pasó algo?- Dijo, poniéndose en pie.

.- ¿Qué pasó?- Preguntó también Abril, mientras Raph se dirigía a la puerta de nuevo, seguido de Leo.

.- Oh nada, por ahora sólo un par de cadáveres cerca del río...Ya veremos después...

.- ¿Qué?- Casi gritó Abril, Raph no se alteró y siguió hablando.

.- Que Fé se vaya con los chicos, nos veremos allá...- Dijo, volviéndose a Leo, adivinándole el pensamiento, luego volvió a hablarle a Abril.- Ah, y tengan cuidado al conducir, fíjense en el camino... Casey ya te contará...

Ya habían abierto la puerta cuando Abril habló de nuevo.

.- Un momento...- Ambos se volvieron.- ¿Qué significa todo este asunto del café? Cuando ustedes hablan de café, no están hablando realmente de café ¿verdad?

Raph ahogó una carcajada.

.- ¿Tú qué sabes de todo eso de todas formas?- Le preguntó Leo en voz baja. Raph se volvió a verlo con una sonrisa.

.- Oh, yo lo sé todo sobre el café...- Dijo entre dientes, luego se quedó pensando un poco.- Casi todo.

.- Díganme de una vez de qué hablan...- Exigió Abril.

Raph se volvió a ella, ya a punto de desaparecer por la puerta.

.- Linda, si todavía no lo sabes, no seré yo quien te lo enseñe...

Leo agarró a Raph del cuello y desaparecieron tras la puerta, Abril se quedó frunciendo el ceño.

2-

Más tarde, Casey y Abril tuvieron que esperar a que los policías se llevaran a los tipos cerca del río... Como de todas formas no tenían idea de qué había pasado, no tuvieron que esforzarse mucho en encontrar alguna excusa para explicar lo ocurrido. Llegó una ambulancia, pero en verdad no estaban muy seguros de que el que estaba vivo aún, se hubiera ido de la misma manera.

Fé comenzó a hablar con los policías, de ahí supo que algo muy parecido había pasado a las afueras de la ciudad, pero no tenían muy claro aún qué... pero también habían encontrado a un hombre y una mujer, horriblemente lastimados, sin saber que les había pasado, al principio pensaron que habían sido arrojados de un vehículo en movimiento, pero no encontraron evidencias de eso. Era todo un misterio.

Recién al caer la tarde, estuvieron listos para volver a la ciudad. Durante el viaje, Casey se dedicó a conducir y las chicas se fueron en la parte de atrás de la camioneta. Abril no dejaba de mirar a Fé. Ahora que sabía lo de Leo, era toda curiosidad.

.- ¿Qué es lo que ocurre Abril?- Preguntó al fin Fé. Todo el rato había tenido a la otra mujer casi encima de ella y ya la estaba poniendo un poco nerviosa. Abril se acercó aún más.

.- Tú y Leo.- Dijo simplemente, como si eso lo explicara todo.

.- Oh. Eso. Ya veo.

Abril siguió mirándola, parecía haberse acercado aún más, observándola aún más cuidadosamente. Fé le daba miradas de reojo, esperando algo tensa, sin saber exactamente qué hacer.

.- Tengo la sensación de que quieres decirme algo… - Preguntó al fin, tratando de sonreír. Abril la miró con seriedad.

.- Leo ha pasado por muchas cosas en su vida.- Comenzó.- No necesita de más sufrimientos, de modo que si le rompes el corazón, tendré que hacerte daño.

Fé se quedó mirándola, parpadeando estupefacta.

.- Ok.- Dijo al fin y luego sonrió.

Lentamente la cara de Abril fue relajándose hasta terminar sonriendo también.

.- Pero nunca lo había visto así antes.- Dijo.- Tan feliz.

.- ¿Si? ¿De verdad?

.- Si. No lo eches a perder.

.- No. Jamás.

.- Bien.

.- ¿Satisfecha?

.- Casi. – Se acercó aún más y casi le habló al oído.- No es asunto mío, pero ustedes ya… es decir, ustedes han…

.- Nosotros ya hemos ¿Qué?…

Abril se revolvió incómoda, resultándole increíblemente difícil sólo ir y preguntarlo.

.- Bueno, tú sabes… eso…

Fé reprimió una sonrisa.

.- Si.- Dijo, ahorrándole a Abril el sufrimiento.- Nosotros ya hemos… eso…

.- Oh… Ya veo.

Abril guardó silencio por un rato, pero luego ya no pudo resistirse más y se volvió hacia la otra chica otra vez.

.- Pero… ¿Cómo…? Es decir…

.- No es muy distinto.- Se apresuró a decir Fé, pero luego se quedó pensando un poco.- En realidad, es jodidamente extraño. Es lo más extraño que he hecho en la vida…

.- Imagino…

.- ¿Lo imaginas?

.- No, por Dios, es como un hermano para mí.

Fé sonrió con suficiencia.

.- Pues si debes saberlo, es bastante bueno en ello.

.- ¿Si?

.- Oh, sí.- Fé se apoyó sobre las rodillas de Abril, inclinándose sobre su rostro.- Muy bueno.- Repitió con una media sonrisa.

.- Ok, ahora sí me interesa, cuéntame más.

Casey hacía esfuerzos sobrehumanos por concentrarse sólo en el camino. No podía evitar escuchar la conversación y había partes de ella que hubiera preferido no tener que escuchar.

"… No lo sé, debe ser por todo ese ejercicio que hace…"

"¿Si? ¿De veras? ¿Tan bueno? Nunca había pensado en ese aspecto… menos tratándose de él"

"Bueno, no es que sea tan… activo… todo el tiempo… es por esa estúpida cosa zen…"

No lo captaba todo, frases aquí y allá, pero aún con lo poco, era más información de la que necesitaba. O quería.

"… Oh, tiene lo que necesita, te lo aseguro…"

"Si, bueno, supongo que no porque no pueda verlo a simple vista no esta ahí…"

"…Sí, se guarda a sí mismo, es rarísimo… Cuesta creer que pueda esconder todo eso tan bien, es decir,…"

"Siempre me pregunté cómo funcionaba eso…"

"Ah, si pensaste en eso, entonces"

"… No sé si vaya a poder mirarlo a la cara otra vez, pero igual quiero saber…"

"… ¿Cómo podría describirlo? Es bastante suave y terso…"

Casey pisó bruscamente el freno y detuvo de golpe el auto a un costado del camino. Las chicas se sacudieron un poco y se volvieron sorprendidas hacia la cabina. Casey se dio la vuelta a mirarlas, con la cara roja desde el mentón hasta la raíz de los cabellos.

.- Por si no se han dado cuenta ¡voy aquí adelante, yo! Y créanme que no necesito esa clase de información...

Fé y Abril se volvieron a mirarlo, boquiabiertas.

TBC