¿Quién diría que esto se pondría así? Nadie, ni yo, ataques extraños de mi musa…jejje, espero que les guste y por EDUCACIÓN dejen el comentario, me harán muy feliz.

Gracias por las hermosas lectoras que aun siguen esta historia y le dan su apoyo, a ellas besos.

¡A leer!

CAPITULO 10

(Ahorme)

Lo había salvado…porque tú se lo habías pedido.

Non dejabas de repetirte aquella oración en tu mente, porque de alguna manera él estaba en tus pensamientos, habías redescubierto esa fase de Sesshomaru. Te había ayudado y de alguna manera te sentías con necesidad de estar a su lado, porque te estaba dando momentos felices. Pensabas egoístamente, esa emoción que descubres al estar a su lado y que de alguna forma te hace sentir llena. Pero también te sentías confundida, porque ahí, recostado en tu regazo se encontraba Inuyasha, él, el que te había robado tu corazón, pero que no lo quería. Y que ahora te sentías en una fuerte necesidad de reclamarlo…. ¿por qué? Tal vez para entregárselo a alguien más, a alguien que te había movido cada célula de tu ser en insignificantes segundos y que jamás olvidarías.

Pero, aun ahí…sentías como tu corazón latía fuertemente por el hibrido y su solo presencia, por asegurarte de que estuviera bien, porque sentiste como tu alma se partió en dos al verle casi moribundo, exhalando los últimos resquicios de vida y ahí, en esos instantes, te olvidaste de él, del demonio…del que te había arrebatado el aire con solo un abrazo, en donde te sentiste completamente suya, donde te dejaste dominar por su mirada aristocrática, sus dorados ojos que hacían arder tu cuerpo y en donde te sentiste minúscula con solo el leve roce de su mano contra tu rostro… mil veces mejor que un chocolate…y lo deseaste, pero ahora te cuestionas y dudas totalmente.

Porque tal vez…solo tal vez…vuelvas a elegir a Inuyasha.

Pero… ¿por qué lo habías citado? ¿Para decirle que habías decidido?...o para finalmente huir con él.

Miedo…tenías miedo de tus propios deseos, de tu propia necesidad por ambos hermanos, porque de alguna forma los necesitabas, ahora que te sentías más débil que nunca. Porque te sentías pequeña, como una niña que se volvió a enamorar, como una niña que aprendió algo nuevo y no quiere dejar de hacerlo…como una niña que ama a dos seres que no puede tener por el simple hecho de ser diferentes y de pertenecer a distintos lugares.

Inuyasha se estremeció nuevamente y lo miraste, allí, tan indefenso a comparación del alma rebelde que lo caracteriza, ese espíritu que cada día te da valor para destruir todo lo malo que lo envuelva, todo lo posible para salvarlo y salvar a tus amigos.

— ¿Por qué permitiste que lo hiciera?

Supiste de que estaba hablando…no quisiste mirarlo porque tal vez mirase muchas cosas él, sus ojos…cohibida y dominada por aquella sensación desconocida y te sentiste sucia, ahí, porque lo habías traicionado, quisiste llorar, pero te aguantaste. Ahí, te dabas cuenta de los pecados que habías cometido y de los cuales no te querías arrepentir, porque, eran necesarios para darle sentido nuevamente a tu vida y aunque no tuvieras planeado cambiar algo, te debatías entre lo que quieres y debes hacer.

Quieres tener a Inuyasha…

Quieres tener a Sesshomaru…

Quieres que ambos te vean solo a ti…

Que no tuvieras que elegir…que simplemente los dos te dieran todo lo que necesitas para vivir plena…para cuando mueras, tengas en tu mente que fuiste amada…totalmente, porque aun tu corazón se debatía entre el pasado y el futuro…abrigas un pensamiento egoísta e imposible, porque conocías a ambas personas y jamás querrían eso…porque ellos también eran egoístas, como tú.

Deberías de aceptar tu destino, tu verdadera razón, tal vez si causes problemas…para todos tus amigos y deberías de volver a la época antigua. Aunque faltaba tan poco para completar la perla, no había necesidad de que estuvieses ahí, tarde o temprano ellos la encontrarían.

—Yo podía solo…no debiste pedirle ayuda. —susurro con aquella voz forzada y lastimera.

— ¿Hacerlo tu solo? Mírate…no eres capaz ni de levantarte y aun así dices que lo hubieras podido solucionar. —gritaste, un poco indignada de que ni en esas situaciones aceptara que le había salvado la vida su hermano.

—No le daré las gracias. — dijo después de unos minutos mientras se intentaba poner de pie, lo dejaste hacerlo, porque, no sabias que más hacer, no podías defender tan abiertamente a Sesshomaru, no querías que supiera Inuyasha sobre los encuentros que han tenido, porque aun albergas la esperanza de ir…y si el hibrido supiera que te encontrarías con él, jamás te quitaría los ojos de encima.

—Por kami, Inuyasha, recuéstate aun estas débil.

—Quiero ver como están los otros…Miroku, Sango, Shippo…Tú. — y en eso sus dorados ojos te penetraron con tal fuerza que casi no logras parpadear, era casi hipnótico. Alzaste las manos para que notara que no tenías heridas.

—Mira…no tengo nada. — dijiste un poco cohibida y con algo de calor en le rostro, él asintió y se dirigió hacia donde estaban los demás recostados, pero con dar el primer paso ya había soltado cuatro gruñidos. — Inuyasha, están bien, ya les cure las heridas…descansa tu también. — dijiste con aquel tono de preocupación y autoritario a la vez.

Soltando un gruñido de resignación, se dejo caer mientras apoyaba su cabeza en un árbol y cerraba los ojos…pasaron largos minutos y cuando creías que ya se encontraba dormido, hablo, sacándote de tu monologo interno…" ¿Voy…o no voy?"

—Siempre dándote dificultades Ahome…perdona. — lo miraste preocupada, pero seguiste en silencio. — a veces pienso que morirás por mi culpa y no sé que haría si eso sucediese.

—No seas Idiota…ya comienzas a delirar, ¿Te duelen mucho tus heridas que ya comienzas a decir idioteces? —dijiste mientras entornabas los ojos hacia Inuyasha.

—Ahome, hablo enserio…no quiero perderte. — y abrió los ojos y nuevamente aquella mirada te quito el aire, su intensidad era abrumadora, tragaste saliva y no pudiste evitar comparar aquellos ojos con los de su hermano…tan diferentes y a la vez tan parecidos.

—Inuyasha…— pero tus palabras murieron en tu garganta… ¿Cómo decirle que te quedaras siempre con él? Cuando ya haz pensado en otro futuro…en tu mundo, lejos del peligro que puedas generar…o tal vez acompañada de alguien, alguien que te hizo vibrar el espíritu.

—Ahome… cuando te vallas, ten en mente, que tal vez no te libraras de mi, tarde o temprano te convenceré a que vuelvas.

—Creo…creo que no puedo objetar obre eso, espero en algo bueno termine si sucede.

…luego, solo cerro los ojos y se durmió…tu solo te quedaste ahí, mirando como el viento jugaba con su cabello…no sabes en que momento te quedaste dormida, pero en tus sueños apareció un gran perro blanco…

Tan tan?...xD, me gusto y se pondrá O.O, espero los comentarios y muchas grax…besos.

Jessy.