Disclaimer. Los personajes no me pertenecen, aunque la trama es mía, solo mía, mi tesoro. Aunque con un poco de inspiración de un par de películas.
Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente, mientras que lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
Lo que está escrito en negrita son sueños de los protagonistas.
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Advertencia, para que no haya líos. Está historia está escrita desde dos puntos de vista. Por un lado, Bella, y por otro, Edward. Un capítulo será pov Bella y otro pov Edward, referente al mismo día. No se si me explico, pero ya lo iré diciendo en cada capítulo.
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Los protagonistas son humanos.
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Capítulo 5. POV Edward.
- Edward, no! - exclamó, retrocediendo un paso.
- Si. - avancé un paso hacia ella, pero volvió a retroceder.
- No, por favor.
- Al agua! - grité, cogiéndole en brazos.
Me di la vuelta y fui corriendo hacia el agua, tirándome en bomba con mi Bella en brazos. Rodeó mi cuello con sus brazos, lo que empezó a ponerme bastante nervioso. Cuando salimos a la superfície, empecé a oír gritos y silvidos, sobre todo por parte de Emmett. Quise mirarle para saber si se estaba acercando, pero no podía apartar la vista de Bella, que me miraba fijamente.
Me di cuenta de que no me estaba mirando a la cara, sino a los labios, lo que provocó en mí una reacción que no deseaba que sucediera en ese momento. Solté a Bella de golpe en el mismo momento que ella también me soltaba. Bella se fue nadando hacia la orilla y fue a sentarse en el muelle.
Yo no podía moverme, aun seguía paralizado, pero no iba a moverme hasta que todos los músculos de mi cuerpo se calmaran. Todos.
James vino nadando hacia mí y pasó su brazos por encima de mis hombros.
- Tío, estás muy quieto.
- Ya...
- ¡¿Otra vez? - exclamó, empezando a carcajearse.
- Cállate.
- Perdona, tío. La verdad es que te entiendo. Bella es muy guapa. - dijo antes de echar a nadar hacia un lado y, cuando al fin pude moverme, le seguí.
- No voy a negarlo. - dije cuando llegué a su lado.
- ¿Entonces porque no haces algo?
- Me estoy tomando un tiempo sin chicas, ya lo sabes. - dije, aunque lo que en realidad quería decir era que me moría de ganas de lanzarme.
- Sigo sin entenderlo. - dijo con cara seria. - Bella te gusta mucho y creo que tú le gustas a ella. Deberías hacer algo, Edward.
- Ya lo se, pero no intentes nada. Si alguien tiene que hacer algo al respecto, ese soy yo. ¿Vale?
- Vale. Mira, Bella ya se va. - dije, señalando con la cabeza hacia Bella, que se marchaba con Jasper. "¿Por qué se va? ¿Y por qué se va con Jasper? ¿Le ocurre algo a Bella?"
Alice, que había estado con Jasper y Bella, se tiró al agua de cabeza y fui hacia ella. Necesitaba saber qué era lo que le pasaba a Bella.
- ¿Que le ocurre a Bella? - pregunté cuando llegué a su lado.
- No se encuentra bien. Y no me preguntes qué es lo que le pasa. La verdad es que ni yo misma lo se. - dijo. Parecía que ello le entristecía.
- La verdad es que parece deprimida. - dije, mirando en la dirección por la que acababan de marcharse Bella y mi hermano. Bella a veces se veía un poco triste, pero no podía imaginar qué era lo que podía pasarle. - Me gustaría poder hablar con ella.
- Lo se. Me lo imagino.
- No solo eso. - murmuré.
Era más que una simple atracción. Me estaba enamorando de ella.
- Puedo verlo, Edward. Tu no te rindas, aunque tampoco la presiones. Se pone muy nerviosa cuando siente que alguien la presiona.
- He podido darme cuenta de ello. - dije, recordando lo que había sucedido esa mañana entre Bella y Jacob.
- Edward, ahora vuelvo. Voy a hablar con Victoria un momento.
- Claro, ves. - dije. - Ve con ella. Parece que también quiere hablar contigo. - dije, mirando hacia Victoria, que no dejaba de mirarnos.
- Vuelvo en nada. - dijo, sonriendo. Me quedé alucinado cuando, antes de irse, besó mi mejilla. - No te vayas.
- No, no.
Fui nadando hacia el muelle y me senté en él. Alice y Victoria estuvieron hablando más de diez minutos. Mientras Alice venía nadando hacia mí, Victoria fue a hablar con James.
- Edward, ¿que te parece cenar esta noche en mi casa? - dijo Alice, sentándose a mi lado. - Tú y James con Bella y Victoria. Y claro, mis padres también van a estar, vigilando a nuestros hermanos.
- ¿Qué? - exclamé. "¿Cenar con Bella?" - Alice, yo...
- Dijiste que querías hablar con Bella y te estoy dando la oportunidad de hacerlo. A ver si ambos os dais cuenta de una vez de que teneis que estar juntos.
- Pero... - "¿qué está diciendo?"
No sé que cara se me debió de quedar en ese momento, pero Alice empezó a reír a carcajada limpia. Se puso en pie, sin dejar de reír, y me tendió su mano. La tomé y me puse en pie. ¿Por qué se estaba tomando tantas molestias esa chica?
- Hola chicos. - dijo Jasper, apareciendo a nuestras espaldas.
- Hola Jazzie! - exclamó Alice lanzándose a sus brazos. - ¿Como está mi hermana mayor?
- Se encuentra bastante mejor. Creo que iba a dormir un poco. - El rostro de Jasper desprendía tal calma que incluso calmó mis nervios.
Si Jasper decía que Bella estaba bien, yo le creía. Nunca mentiría en algo tan importante. "Tal vez no sea tan mala idea lo de la cena con Bella, aunque no vayamos a estar a solas. Al menos, podré estar con ella."
- Edward, ¿estás bien? - dijo mi hermano, golpeando levemente mi hombro.
- Si, tranquilo. Solo estaba pensando. Alice, ¿a qué hora tengo que ir a tu casa?
- Yupi! - exclamó, sonriendo. - Pues la verdad, aun no lo se. Se lo preguntaré a Victoria, que ya se lo dirá a James, que ya te lo dirá a tí.
- Bien, entonces... bueno... pues ya nos veremos. Me voy a casa. - dije, yendo a buscar mis deportivas. - Nos vemos.
Dejé atrás a las tres parejitas y fui con calma hacia mi casa, donde me encontré con Renesmee y Jacob, que estaban sentados en el banco que había en la parte del jardín que ella misma había arreglado. Estaban hablando. Sonreír al verles, sobretodo cuando vi sus manos unidas, con los dedos entrelazados.
- Hola Eddie! - exclamó mi amiga, que se puso en pie de un salto y se lanzó a mis brazos. - ¿Qué tal? ¿Ya has hablado con Bella? - susurró en mi oído.
- No, pero lo haré.
- Bien hecho.
- Te veo muy contenta. - dije, cuando al fin se decidió a liberarme de su abrazo. - A los dos. - Jacob vino hacia nosotros. También estaba muy sonriente.
- Mañana ya te lo contaré todo. - volvió a susurrar antes de que mi primo llegara a nuestro lado. - Bueno, yo tengo que marcharme a casa.
- Hasta mañana, entonces. - dije, recibiendo un beso en la mejilla por su parte y yo le correspondí con otro.
Dejé atrás a los chicos, que se estaban despidiendo, y fui hacia mi dormitorio. "¿Nessie y Jacob están juntos? Me alegro mucho por ella, pero él realmente está por ella? Porque a ella se la ve muy enamorada."
Decidí darme una ducha, así que me quité la ropa y fui desnudo hacia el cuarto de baño. Pasé casi media hora debajo del agua, intentando no ponerme nervioso pensando en esa noche. Aunque pronto apareció en mi mente otra imagen. Decidí que había llegado la hora de enfrentarme a mis miedos, aunque oí como llegaban mis hermanos y tuve que aplazar la llamada que tenía pensada hacer.
- Edward, ¿donde estás?
- En el cuarto de baño. Ya voy. - dije, envolviéndome con una toalla.
- Tengo que hablar contigo.
- Ya salgo, James. - encontré a mi hermano sentado en mi cama. - ¿Qué pasa? Te veo algo preocupado.
- Solo estoy pensando.
- ¿En Victoria? - me senté a su lado y cogí mi móvil, que James tenía en sus manos. - ¿Tienes algún plan especial? - pregunté, sin poder evitar poder sonreír.
- Pues si.
- ¡No entiendo porque tengo que ir de carabina! - gritó la voz de uno de mis hermanos, que estaba en el pasillo. - Papá, ya son mayorcitos. ¿Por qué tengo que ir yo?
- Porque te ha tocado. Punto. Ahora, te vas a arreglar, vas a ir a buscar a tu novia y volverás a buscar a tu primo. - dijo tajantemente mi padre, que había entrado en la habitación. - Tampoco es tan mala una cita doble. - dijo antes de marcharse a toda prisa.
- No puedo creerlo! - exclamó Emmett, sentándose en su cama. - Jacob, ven. - dijo en cuanto mi primo entró en la habitación.
- Siento lo de tu padre y sus ideas. Tranquilo, nos iremos juntos, pero una vez que hayamos llegado al pueblo, cada uno irá por su lado.
- Por supuesto. Tengo planes para esta noche.
- Madre mía. - murmuré cuando vi a Jasper vestirse. No se había puesto calzoncillos. - Estais muy mal. Todos. - dije, empezando a reír. Mal hecho.
Todos se me echaron encima, aplastándome contra el suelo, ya que habíamos terminado cayendo. Definitivamente, iban todos muy quemados. A pesar de estar asfixiándome, no podía dejar de reír.
Cuando al fin conseguí que se quitaran todos de encima, que fue cuando mi madre entró en la habitación con Seth, pude ir a vestirme. Al final, íbamos a llegar tarde a la casa de los Swan. Por eso James me obligó a ir corriendo.
- ¿Has hablado con Jasper? - dijo cuando al fin realentizamos el paso. Estábamos a pocos metros de la casa.
- Mañana hablaré con él. Y llamaré a Vivian, que es lo que iba a hacer cuando llegasteis antes. Ha llegado el momento de que me enfrente a mis miedos.
- Al fin. Venga, ya estamos.
Llegamos a los terrenos de la casa en el momento en que un coche pasaba a nuestro lado. No me fijé en sus caras, pero sí en que eran tres chicas. Llamé a la puerta al cabo de cinco minutos. Nadie abrió, así que tuve que llamar al timbre.
Victoria fue quien abrió la puerta. Quise saludarla, pero no me dio tiempo, ya que mi hermano y ella empezaron a besarse. En ese momento vi llegar a Bella. Estaba más hermosa que nunca. Iba vestida con unos shorts y una camiseta larga y negra. No pude evitar quedarme mirándola como un idiota.
- James, Edward. Bienvenidos. - dijo el señor Swan, que apareció de la nada de la mano de su esposa. - Acabamos de recibir una llamada y no vamos a poder quedarnos a cenar con vosotros.
- ¿Qué? - dijeron Victoria y Bella al mismo tiempo. Parecían estar sorprendidas.
- Los Weber nos han invitado a una cena en su casa. Os quedais los cuatro solos. - dijo, mirándonos a sus hijas, sobretodo a Victoria. - La cena está en la cocina.
- Gracias. - dijo Bella, echándose a un lado.
- Adios.
Los señores Swan se marcharon y nos quedamos los cuatro a solas. Victoria nos acompañó al salón. Bella apareció al poco rato con la comida y la dejó sobre la mesa. En cuanto nos sentamos en la mesa, empezamos a comer.
Mi hermano preguntó a Bella sobre como le iba en la universidad. Bella nos contó que acababa de terminar su primer curso y que vivía sola en un apartamento que había cerca de la universidad. Por su parte, Victoria nos contó que ella iba a empezar el último curso de derecho y que ya le habían contratado en un importante bufete, aunque durante el siguiente año estaría allí solo haciendo prácticas.
Mientras hablábamos, no podía dejar de mirar a Bella, y me di cuenta de que ella tampoco dejaba de mirarme, lo cual provocaba que miles de mariposas cobraran vida en mi estómago.
De reojo, me fijé en que mi hermano no dejaba de mirarme y, al momento, se puso a reír.
- Cuanta tensión sexual hay por aquí. - dijo, mirándome a mí y mirando a Bella.
- Eso debes decirlo por vosotros. - dije, golpeando a James en el hombro. - Ha sido una cena muy agradable, pero necesito salir unos minutos a tomar el aire.
- Yo también voy. - dijo Bella. Me di cuenta de que le guiñaba un ojo a su hermana. Se acercó un poco a ella y le susurró algo al oído.
No oí lo que dijo, pero pude hacerme una ligera idea al oír la respuesta de Victoria.
- Exagerada! - exclamó.
Bella vino hacia mí y, sin necesidad de decir palabra, salimos de la casa y fuimos caminando hacia la orilla del lago, a poca distancia de su casa. Una vez allí, nos sentamos en el suelo y, cuando quise darme cuenta, acerqué mi mano a la suya. Me sorprendió ver que no rechazaba mi gesto, sino que hizo todo lo contrario. Nuestras manos se unieron y yo no podía ser más feliz. Sentía que había llegado el momento de decirle a Bella lo que mi corazón sentía. "¿Cuando voy a decírselo, sino?"
- Nuestros hermanos se gustan mucho. - dije, intentando controlar mis nervios.
- Lo se.
- Tú me gustas mucho. - confesé.
- Tú a mi también, pero...
"¿Pero? Eso no me gusta nada."
- Eso no suena nada bien. - dije, mirando a Bella, que parecía haberse puesto nerviosa.
- Aun no he superado mi... - No. No estaba nerviosa. Estaba asustada. Podía verlo en sus ojos. Parecía que quisiera decirme algo pero no encotrara las palabras para hacerlo. Me temí lo peor. - No quiero estar con ningún chico. No por el momento.
- Pero, Bella... - "esto no me puede estar pasando."
Sentí como el corazón se me rompía en mil pedazos. Me había hecho ilusiones, sobretodo cuando me había dicho que yo también le gustaba, pero... habría sido demaisado bonito para ser verdad.
- Lo siento mucho, Edward.
Mi mano soltó la de Bella, sin querer, y cuando quise darme cuenta, Bella había echado a correr por el bosque.
Quise ponerme en pie e ir tras ella, pero no podía moverme. Quería decirle que esperaría a que estuviera preparada, que la quería mucho, pero no pude. Al menos hasta que oí un leve grito, como si alguien se hubiera hecho daño.
- Bella. - dije, poniéndome en pie.
Corrí a través del bosque, siguiendo mi institnto y, cuando alcé la vista y miré al frente, vi que había llegado a mi casa. "¿Por qué iba Bella a venir a mi casa? Bella no puede estar aquí. Me he equivocado."
Miré a mi alrededor varias veces, intentado ver u oír algo, pero nada. Me resigné y entré en mi casa, que en teoría tendría que estar vacía, pero oí que había alguien en el piso de arriba. Hasta que no estuve en el pasillo, no me di cuenta de lo que realmente estaba pasando. Estaba claro que en la habitación alguien estaba teniendo una buena sesión de sexo. Rconozco que la cuirosidad pudo conmigo y miré a través de la puerta abierta del dormitorio.
Ojalá no lo hubiera hecho. La imagen que apareció ante mí fue la más dolorosa que podría haber visto nunca. Les reconocí a ambos al momento. Reconocí a Jacob por su voz y por su tono de piel, y reconocí a Bella, por el tatuaje de su nuca. Aun llevaba el pelo recogido, así que pude verlo con claridad. Con demasiada claridad.
Ver a la chica de la que estaba enamorado, moviéndose encima de mi primo, que en teoría había empezado a salir con mi amiga Renesmee, destrozó mi corazón del todo.
Aun no se como logré moverme y salir corriendo de allí, pero lo conseguí y no dejé de correr hasta que no llegué al pueblo. Una vez allí, llamé a un taxi. Me obligué a soportar el dolor, y creí que lo estaba consiguiendo, hasta que me monté en el taxi y me derrumbé.
Bella me había rechazado, eso podía soportarlo, pero me había dicho que no quería estar con nadie y se había ido corriendo a acostarse con Jacob. "¿Por qué?"
Me desperté cuando el taxista me dijo que ya habíamos lelgado. Le pagué el trayecto y me bajé.
- ¿Edward? - dijo una dulce voz a mis espaldas.
- Vivian!
La niña vino corriendo hacia mí y saltó a mis brazos, riendo. Hacía tiempo que no la veía y se la veía tan feliz...
- Me preguntaba cuando ibas a venir a verme.
- Lo siento, cariño. No he podido venir antes. - dije, cogiendo a mi joven amiga de la mano.
- Ven. Estoy sola en casa.
Vivian me llevó hacia su casa y salimos al jardín, done nos sentamos bajo un enorme árbol.
- Edward, parece que hayas estado llorando. ¿Qué te ha pasado?
- Nada, Vi. ¿Como estás tú? Te veo bien. - no quería hablar del tema e intentando cambiar de tema. Lo conseguí.
- Todo va genial, pero iría mejor si me contaras lo que te está pasando.
- No puedo.
- Ya sé que aun soy joven, pero me doy cuenta de cuando a alguien le han roto el corazón, y el tuyo está hecho pedazos. - Vivian estaba sentada a mi lado y, en ese momento, me estaba mirando fijamente, con su mano acariciando mis mejillas, secando mis lágrimas. - Edward...
- Déja el tema, por favor. Hay más de lo que crees. - tuve que separarme de ella porque me había dado cuenta de que su rostro estaba muy cerca del mío.
- Lo entiendo.
- Gracias.
- Creo que oígo el coche de mi hermano. - dijo, poniéndose en pie.
Yo hice lo mismo y fui con ella hacia la puerta del garaje, donde, efectivamente, estaba Mike.
- Mike. - dije a modo de saludo, sintiendo como se me encongía el corazón. Sabía que Bella había tenido un novio llamado Michael y ahora, al hablar con Mike, no podía dejar de pensar en Bella.
- Hola, Edward. ¿Como va?
- Vamos tirando. - dije, estrechando su mano. - Hacía tiempo que no te veía.
- Si... he estado unos meses fuera de la ciudad.
- Bien. Bueno, yo ya tengo que irme.
- Vale. - dijo Vivian.
- Te llamaré pronto.
- Eso espero. - dijo, sonriéndome. - Vuelve pronto a Nueva York.
- Prometido.
Me alejé de la casa a pie mientras sacaba mi móvil del bolsillo de mis vaqueros. Llamé a un taxi y, en cuanto colgué, mi móvil comenzó a sonar. Era Jasper. En ese momento, al ver la hora en el móvil, vi que ya eran las nueve de la mañana.
- Dime, Jasper.
- Edward, ¿donde diablos te has metido?
- He ido a visitar a unos amigos.
- Llevas casi nueve horas fuera. Estábamos muy preocupados.
- Lo siento. Cogeré un taxi y llegaré allí en unas pocas horas.
- Pero ¿estás bien?
- Si.
- De acuerdo.
Tuve que esperar media hora a que el taxi llegara. En cuanto lo hizo, le pedí que se tomara el camino con calma, me daba igual tener que pagar más. En realidad, no quería llegar nunca a la casa de campo. No quería volver a ver a Bella.
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Hola, hola!
Espero que os haya gustado.
¡Uy lo que ha pasado! Edward ha visto... bueno, ni él sabe lo que ha visto, pero ha empezado a emparanoyarse y mira lo que ha pasado.
¿Alguna teoría respecto a la última parte? Solo diré: Piensa mal y acertarás.
Pero contadme esas teorías, eehh!
Besitos a todas!
