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Quiero ser padre.
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Disclaimer: Algunos personajes de esta historia son propiedad de J.K. Rowling y la Warner Bros. El resto de ellos son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Envidia era algo que Sirius nunca pensó sentir al ver a James con Harry, pero era verdad y éste sentimiento creció hasta que lo hizo tomar una decisión: adoptar un bebé. No encontrando respuestas en su mundo, él se aventura a otros y justo antes del Halloween de 1981, Sirius recibe la llamada que estaba esperando.
Negando la petición de sus amigos de ser su encargado secreto, Sirius Black viaja este lugar lejano, Konoha, en busca de su nuevo hijo. Un hermoso bebé rubio de ojos azules y con extrañas cicatrices en ambas mejillas.
Parejas: Sirius Black/Severus Snape. Lucius Malfoy/Remus Lupin.
Aclaraciones y Advertencias: UNIVERSO COMPLETAMENTE ALTERNATIVO. Probablemente Mpreg, mucho OOC… y Sirius siendo Sirius.
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes.
-Letra en 'blah': Será el inglés en Konoha y japonés en Inglaterra.
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Capítulo 9: El problema mágico.
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-Ey, Sev. ¿Tienes tiempo libre mañana?
Severus terminó de acomodar su túnica y miró a su amante, que todavía holgazaneaba en la cama.
-Puede ser, ¿Por qué?
-¿Recuerdas que te dije que llevé a Naruto a un especialista en bases mágicas? –Severus asintió. –Bueno, esa vez le hizo algunas pruebas y mañana me va a dar los resultados. Quiero que vengas conmigo.
-¿Yo? –preguntó con incredulidad.
-James no puede y se me va a ser extraño llevar a Moony. Sus hijos no lo dejan ni a sol ni a sombra, después de todo –Suspiró. –Y deseo algo de apoyo moral. –Hizo una mueca. –Tengo miedo que me diga que Naruto nunca podrá usar su energía como un mago normal.
Al ver la cara de su amante, Severus ni siquiera lo pensó antes de responder.
-De acuerdo, te acompañaré.
La gran sonrisa que recibió a cambio, lo hizo sentir mariposas en el estómago.
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*San Mungo*
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-¿Por qué estamos aquí otra vez, papá? –Se quejó Naruto, en los brazos fuertes de su padre-. ¡Hoy íbamos a hacer un elefante de cartón en el jardín!
-Esto es más importante, Naruto. Deja de quejarte –regañó Severus.
El niño se calló, pero frunció el ceño. Sirius se maravilló al ver el poder que tenía su amante sobre su hijo. Naruto se convertía en una persona diferente cuando estaba con Snape. Cuando él estaba lejos, su hijo volvía a ser el niño malcriado, llorón y testarudo que él conocía, pero cuando visitaban a Severus en su casa de la calle del Hilandero, el rubio era respetuoso, no hacía tanto berrinche y tampoco alzaba tanto la voz.
Sirius no pensaba que esto fuera porque Naruto le tenía miedo a su amante, sino que simplemente era que Snape le agradaba y Naruto era pequeño, pero lo suficientemente inteligente como para saber que se iba a ganar el desprecio de Sev si es que se comportaba como un niño malcriado.
Llegaron a la oficina del medimago y éste los recibió con una sonrisa. Los invitó a sentarse y después sacó una carpeta que tenía el nombre de Naruto en ella.
-Bien, he revisado los resultados, más de una vez, para tenerlos exactos, y era lo que yo me esperaba –dijo el hombre de mediana edad, después de los saludos protocolares.
-¿Qué es exactamente lo que pasa con mi hijo? –pidió Sirius, con aprensión.
-Su hijo no tiene una base mágica tan fuerte como los magos comunes tenemos, él la tiene más dispersada, lo que impide que pueda tener accidentes mágicos e inclusive en el futuro puede llegar a afectar su escolaridad si no se corrige.
Sirius jadeó y Severus se apresuró a darle un fuerte apretón en una mano.
-¿Él… será un squib?
-No, claro que no –El médico sonrió-. Le he dicho que su hijo tiene magia, pero lo que pasa es que ella está muy dispersada por todo su cuerpo, para que esto pueda usarse en la forma ninja, no como mago.
-¿Y hay algo que se pueda hacer? –preguntó Snape.
-Por supuesto, deben saber que ésta no es la primera vez que se trata a un niño que viene del otro continente, desde los tiempos de los fundadores de Hogwarts ya hay indicios de investigación de cómo ayudar a estos niños y esas investigaciones, gracias a Merlín, avanzaron mucho hoy en día.
-¿Hay solución entonces?
-Claro, como le dije antes, aquí el único problema es que Naruto tiene una base mágica bastante débil, hay una poción y varios hechizos que formarán parte de su tratamiento, para hacer que su base pueda absorber la magia dispersada y hacerse más fuerte.
-Oh, bueno…
-Sin embargo –continuó el medimago, viendo la revelación de Sirius-, debo decirle desde ahora que jamás será lo mismo, forzar que los caminos de chakra, como le dicen por allá, vayan todos a la base mágica es imposible, porque ellos ya nacen así. Naruto será un mago de regular a bueno y seguramente tendrá que intentar tres o cuatro veces un hechizo hasta que le salga.
-No me importa que no sea un prodigio –aseguró el padre-. Sólo quiero que sea un mago normal y no uno que no quede detrás de sus compañeros.
El medimago sonrió.
-Entonces debemos empezar con su tratamiento cuanto antes, mientras más joven sea, mejor podrá desarrollar una base mágica fuerte.
-Seguro.
-En cuanto a esa poción –murmuró Severus-. ¿Hay alguna posibilidad de que pueda hacerla? –Intercambió una mirada con Sirius. –Creo que ambos nos sentiríamos más seguros si la hago yo. Soy un Máster en pociones.
-Ah, Severus Snape, ¿cierto? –Preguntó el hombre, recibiendo un cabeceo de afirmación-. He escuchado hablar de usted y su renombre, pero me temo que ésta poción está permitida hacerla sólo para aquellos que hacen el tratamiento, es confidencial.
Sirius y Severus fruncieron el ceño.
-¿Quién hace las pociones? –quiso saber Black.
-Unos pocionistas que obtuvieron sus títulos en universidades prestigiosas. –Como no los vio muy convencidos, tuvo que reír. –Esto es un tratamiento especial, así que creo que si el señor Black habla con el director del Hospital y le expone su caso, puede ser que se haga algo. Sólo que el señor Snape deberá hacer un juramento de que jamás revelará cómo se hace esta poción a nadie más.
-Estaría dispuesto a hacerlo.
-Veo. –Asintió. –Es bueno saber que Naruto tiene dos padres que se preocupan tanto por él.
Severus farfulló, mientras se ruborizaba. Sirius sonrió y no incomodó en corregir al medimago.
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-¿Voy a tener que tomar eso? –Naruto miró con repugnancia la caldera que hervía en el laboratorio de la casa de Sev.
Severus bufó y apartó la cabeza del niño de su caldera.
-No te acerques tanto, te puedes hacer daño. –Naruto hizo un puchero. –Y contestando a tu pregunta, sí, esto es para ti y te lo vas a beber todo.
Los ojos azules ensancharon en horror.
-¡No quiero! ¡Las pociones son feas!
-Las pociones pueden saber feas, pero no son feas en sí –masculló Severus, indignado en nombre de sus amadas pociones.
-¿Por qué tengo que tomarlas? No estoy enfermo.
-No lo estás, pero las necesitas.
-¿Por qué?
-Porque va a ayudar a que tú base mágica se haga más fuerte.
-¿Mi qué?
Severus le dio una mirada irritada.
-Pregúntale a tu padre cuando regrese –siseó-. Y esta es la última vez que lo dejo convencerme que te haga de niñera.
-¿No deseas cuidarme, Sev? –El labio inferior de Naruto tembló.
El hombre suspiró.
-No es eso, tu pequeño niño manipulador –gruñó con renuencia-. Sino que no estoy acostumbrado a cuidar de niños, mucho menos uno tan malcriado y curioso como tú.
-Tío Moony dice que la curiosidad es buena.
-Para ese hombre lobo todo es bueno –masculló, agregando otro ingrediente para la poción-. Hasta que sus hijos se le cuelguen de la pierna y no lo dejen salir ni a la esquina.
-Ginny y Ronnie también hacían eso cuando primero vinieron a casa, Harry me dijo.
-Tú sigues haciéndolo.
-¡Pero yo soy chiquito! ¡Y soy el único bebé que mi papá tiene!
-No eres un bebé, Naruto.
-¡Sí soy! ¡Papá dice siempre que soy su bebé!
Severus sonrió malicioso.
-Tu papá también me dice bebé a mí.
-¿Qué? –Jadeó el niño-. ¡Pero si tú ya estás grande!
-No soy tan grande y a tu papá le gusta llamarme bebé.
-¡Mentira! –gritó enfadado.
-¿Peleando con un niño de cuatro, Sev? Eso es nuevo.
Ambos se giraron para mirar a Sirius, que sonreía divertido en el umbral de la puerta.
-¡Papá! –chilló Naruto, tambaleándose en el taburete donde estaba sentado, hasta poder bajar. Corrió hacia los brazos del animago. -¡Severus dice que tú lo llamas bebé como a mí!
Sirius enarcó una ceja y miró con algo de sorpresa a Severus. Éste se ruborizó.
-¿Revelando secretos del dormitorio a mí hijo, Snape? No sabía que tenías esa raya pervertida.
-¡Cállate, idiota! ¡No digas tonterías frente al niño!
-Yo no fui el que comenzó.
-No entiendo –Naruto frunció el ceño. -¿Lo llamas bebé o no?
-No –siseó Severus, antes que el chucho pudiera responder-. Mentí.
-¡Mentir es malo! –jadeó Naruto.
-¡Ja! ¿Me acusas? –murmuró sarcástico-. Tú eres un maestro en la mentira, señor.
-¡No soy!
-Sí, sí eres.
-Papá~
-Bueno, bueno, calma los dos. Les daré ranas de chocolate si se comportan –dijo Sirius, divertido al ver que el gran Severus Snape se peleara con su hijo de cuatro años.
-No me trates como a un mocoso, Black –gruñó Severus.
-No actúes como uno –retrucó su amante.
-¡Ranas!
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Sirius se asomó preocupado sobre el cuerpo de su hijo. Actualmente, Naruto estaba inconsciente en la cama del hospital. No bien le habían dado la poción, Naruto había cerrado los ojos y desde entonces no había despertado. Aterrado, el padre había agarrado a Severus por la solapa de la túnica y lo había sacudido, acusándolo de haber matado a su hijo, pero el medimago había intervenido y le había asegurado que era lo que la poción tenía que hacer.
La poción debería mantener inconsciente al paciente, mientras se lanzaban los hechizos. Estos hechizos serían algo dolorosos y la poción actuaba relajando al máximo el cuerpo, evitando cualquier daño colateral.
Sirius se había disculpado profundamente al pocionista cuando el mago le dijo eso, y, todavía dolido e indignado, Severus lo había perdonado.
Soy un idiota enamorado, fue lo que pasó por la mente de Severus, después de que Sirius lo besara y fuera de nuevo al lado de la cama de su hijo.
-¿Cómo está? –preguntó Remus, entrando con Camila en brazos (su hija de dos años y medio) y con su panza de casi siete meses de embarazo, que parecía una sandía.
-Inconsciente –suspiró Sirius-. El medimago ya le tiró el primer hechizo, pero dice que Naruto no despertará hasta que le lancen el último hechizo, que son cinco.
-Oh, veo –se acercó para acariciar el hombro de su amigo-. Se pondrá bien, ya verás.
-Lo sé, Moony –suspiró.
-¿Y Severus?
-Er… se fue –murmuró incómodo-. Me temo que fui un tanto rudo con él cuando primero le dimos la poción. Sobre actué cuando Naruto cayó inconsciente en mis brazos.
-Idiota –masculló.
-¡Pero él me perdonó enseguida! –exclamó a la defensiva-. Pero su cara me decía otra cosa –hizo una mueca de dolor.
-Bueno, esperemos que se le pase pronto el berrinche. Ustedes se conocen hace mucho, así que él debe entender que tiendes a actuar de esta manera.
-Gracias por tu apoyo, Moony –murmuró sarcásticamente.
-De nada.
-¿Y qué haces con la niña en brazos? Pensé que Malfoy y tu medimago te prohibieron que alces a los niños ahora que estás tan grande.
-Bien, ni Lucius ni mi médico están aquí, así que puedo levantar a mi niña si me lo pide.
Sirius puso los ojos en blanco.
-Y después dicen que yo soy el consentidor.
-Ni James ni yo lo somos tanto como tú –dijo Remus sacándole la lengua infantilmente, antes de tomar asiento.
-¿Y tus otros dos mocosos?
-Con mi suegro, fueron a visitar a los Zabini. Ellos eran unos de los únicos Slytherins neutrales durante la guerra y quiere que Lucas y Draco se junten con su niño –rió-. Dice que juntarse con tanto Gryffindor puede corromper a sus nietos.
Sirius resopló.
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Severus volvió casi al anochecer, con mejor humor, aunque no dejó que Sirius lo besara. Sólo se sentó al lado de Naruto y lo miró como un halcón.
-¿Cuántos hechizos recibió ya?
-El tercero –masculló-. Me dijeron que con esos está bien por hoy y lo van a dejar actuar toda la noche, mañana le lanzarán los otros dos y recién pasado mañana van a dejar que mi bebé despierte.
Pese a que quería que su amante todavía se sintiera culpable por acusarlo hace un rato, Severus estiró una mano y acarició a Sirius en el hombro. Su amante le agradeció el gesto con una sonrisa.
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*Cuatro días después*
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Naruto pestañeó varias veces y finalmente reveló sus ojos azules confusos. Su cabeza le dolía un poco y su cuerpo se sentía duro, no tenía fuerzas ni para levantar un dedo.
-¿Cómo te sientes, bebé?
-Duele –lloriqueó.
-Sí, mi amor. Lo siento. Pero ahora que despertaste, podremos darte algo para que pase el dolor.
Naruto despertaba recién hoy porque hubo una complicación al segundo día. Mucho a la sorpresa de todos, había una fuerza dentro del niño que impedía que se realizara el cambio. Nadie se supo explicar en un principio lo que sucedía. Hasta que Sirius hizo una pregunta al medimago.
-¿Dice que el bloqueo viene de su vientre?
-Sí, ¿Por qué?
-Naruto tiene un tatuaje en su vientre –dijo Sirius, luciendo preocupado-. Sólo lo vi una vez antes, es negro y está alrededor de su ombligo.
-Mmmhhh, ¿dice que lo vio sólo una vez? ¿Cómo es eso?
-Naruto estaba jugando con un vaso, que luego tiró al piso y accidentalmente se cortó el pie. No le entró ningún vidrio, así que limpié la sangre y cuando estaba por lanzarle un hechizo curador, la herida fue rodeada por una luz ligera, de color rojo, y el tatuaje apareció en su ombligo mientras sucedió. Cuando la luz y el tatuaje desaparecieron, también lo hizo la herida.
Las cejas del medimago se levantaron.
-¿Y no pensó en decirme eso antes?
-Lo siento –hizo una mueca de dolor-. Como le dije, sólo sucedió una vez… casi lo había olvidado hasta hoy.
-Entiendo –murmuró el medimago, asintiendo la cabeza-. Charlaré con mis colegas y veremos qué hacer.
Finalmente, en vista que no se le encontró la solución a este fenómeno, decidieron lanzar un potente hechizo que aisló lo que sea que impedía que trabajen los hechizos. Tuvo que ser lanzado tres veces, porque las primeras dos no funcionaron, lo que sea, se resistía. Pero al final se aplacó y los hechizos anteriores pudieron funcionar en el cuerpo del niño. Era por eso que recién hoy despertaba.
-Me alegro verte despierto –El medimago le sonrió al niño desorientado y después se giró a mirar al padre-. Sea lo que sea que nos impidió actuar al principio, no creo que sea muy bueno. Así que le aconsejo que en algún momento regrese al lugar de donde adoptó a su niño y trate de obtener algunas respuestas, señor Black. Sólo para su tranquilidad, ya que esos hechizos de aislamiento que utilizamos no durarán por siempre.
-Entiendo –aseguró.
Una vez que el medimago y su enfermera se retiraron, Sirius se sentó al lado de su niño en la cama.
-Hey, campeón. Tuviste asustado a tu papi, ¿sabías? –Acarició la cabeza rubia. –No despertabas y nadie nunca me pudo dar una respuesta concreta. Y no quiero volver a donde naciste para preguntar, tengo miedo que te saquen de mi lado.
El niño pestañeó varias veces, antes de bostezar. Obviamente, no comprendió nada de lo que su padre le dijo.
-Papi~ sueño.
-¿Recién despiertas y ya quieres volver a dormir?
Naruto asintió.
-Bueno entonces –Tomó el pequeño cuerpito en sus brazos. -¿Quieres que papá te cante una canción?
-Sí, canción.
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*Dos meses después*
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Sirius comprobó la temperatura del agua en la bañera y juzgó que era perfecta para el baño. Cuando giró para mirar a su espalda, no le extrañó que el lugar donde debería haber estado Naruto estuviera vacío. Su hijo parecía tenerle aversión al agua, pero una vez que entraba en ella, no quería salir. Era una batalla que Black luchaba todos los días.
-Naruto, es hora de tu baño, ¡ven para acá! –gritó, ya sabiendo que era inútil.
-¡No! –chilló la voz de su hijo desde la habitación donde estaba el baño-. ¡No quiero bañarme!
-Entonces no vamos a ir a la casa de Severus más tarde, Naruto. Voy a irme yo solo y tú te quedas aquí con Kreacher.
-¡¡¡No!!! –Se lamentó su bebé. -¡Yo quiero ir!
-Pues no vas a ir si no te bañas.
-¡No quiero bañarme!
Sirius puso los ojos en blanco y decidió ir en busca del fugitivo. Cuando salió del baño, vio que su habitación estaba vacía, así que su hijo debió salir al pasillo. Caminó esta vez a la puerta de su habitación y miró para ambos lados. En el lado izquierdo, detrás de un florero chino inmenso que él había comprado en un viaje de trabajo, pudo ver puntos rubios que sobresalían de un costado.
-¿Dónde estás, Naruto? –El silencio fue su respuesta, aunque podía ver que los puntos rubios se movían de un lado al otro, como si el dueño se estuviera aguantando la risa-. Voy a encontrarte, ya lo sabes, y a mojarte desde la punta de tus deditos del pie hasta el último de tus cabellos.
-¡No quiero! –chilló el niño, delatando su escondite.
Sirius gruñó salvajemente, antes de lanzarse a la caza. Naruto gritó y comenzó a correr, pero sus piernas eran muy cortas y su padre le dio alcance enseguida. El mocoso chilló, gritó y pataleó cuando su padre lo agarró como una bolsa de papas y lo puso en su hombro.
-¡Papá! –gritó Naruto-. ¡No quiero! ¡No quiero! ¡No quiero!
-Anda, vamos. El agua está perfecta, puse todos tus juguetes, hasta esa rana plástica muggle ridícula de la que tanto tienes gusto.
-¡No quiero agua!
Sirius no hizo caso de las protestas de su hijo y entró al baño. Sin embargo, cuando estaba a punto de descargar al niño en la bañera, abrió los ojos como platos al verla vacía de agua, sólo los juguetes estaban en ella, pero nada de agua. Miró hacia donde estaba el tapón, pero éste seguía en su lugar.
¿Cómo hizo el agua para desaparecer?
-¡Papá, no quiero bañarme! ¡No quiero agua!
El gimoteo de su hijo hizo que algo chascara en la cabeza de Sirius. El agua no se había ido sola, alguien había deseado que ella se fuera, porque no quería ser bañado. El animago sacó a su hijo de su hombro y lo atrajo a su cara, para mirarlo con maravilla.
-Hiciste magia, Naruto –jadeó, sin poder creérselo-. Acabas de hacer magia accidental… despareciste el agua.
El rubio ladeó su cabeza, no entendiendo por qué su padre parecía tan eufórico.
-¿No me baño? –preguntó.
Un chillido entusiástico y un fuerte abrazo fueron su respuesta.
Continuará…
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-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
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Notas de Uko-chan: ¡¡¡Hola!!!
Como pudieron ver, Naruto va a poder ser un buen mago ahora, sin embargo, como dijo el medimago, los caminos de chakra del niño todavía existen, sólo que son más débiles ahora.
Así que, sí, Naruto podrá ser un ninja en el futuro.
Y para todas las que me preguntaron, sí, él estudiará para ser un ninja, pero no dedicará su vida a eso. En serio, no me imagino a este Naruto (mí Naruto) querer dedicarse a una vida de asesino :S
Todavía falta para que aparezca Jiraiya, pero en el cap que viene aparece uno por el que muchas/os me han estado preguntando…. ¿quién? En el chap que viene lo verás XD
¡¡¡Gracias Ros Potter por betear este fic!!!
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¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.
Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)
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Atte: Uko-chan!
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