Algo tarde lo sé. Para lo que no saben las nuevas, me he conseguido un nuevo trabajo que acapara la mayor parte de mi tiempo, por lo que creo que el fic ahora se actualizará los fines de semana, no lo dejaré, sólo pido paciencia.

Que lo disfruten.

Capítulo 9

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Amor en el ambiente.

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—Octubre, noviembre, diciembre…

Todas estaban atentas viendo el calendario de pared que estaba en la cocina, Stormfly hojeaba los últimos meses y escribía con un plumón color rojo en los pequeños espacio que dejaban para notas. Estaban iniciando el mes de octubre y se estaban organizando para comenzar el estricto entrenamiento antes de las olimpiadas.

—Serán tres semanas de práctica para el programa corto, lo terminaremos los primeros días de noviembre, descansarás una semana y después seguiremos con el entrenamiento del programa largo, luego una semana para ensayar ambos programas y por último una semana de descanso.

Stormfly escribió en todos los pequeños espacios, que marcaban como "Entrenar", "Descanso", "Entrenar", "Entrenar ambos", "Descanso" y marcó como importante las siguientes fechas:

21 de diciembre: "Viaje a Berserk"

22 de diciembre: "Inauguración de los juegos."

23 de diciembre: "Programa corto".

24 de diciembre: "Noche Buena".

25 de diciembre: "Navidad".

26 de diciembre: "Programa largo".

El resto de los días eran dedicados a otros juegos de invierno, la clausura de los juegos se haría 5 de Enero, hasta ese entonces estarían en Berserk.

—Que ocurrentes los organizadores de los juegos, hacerlo en plenas festividades navideñas. —Comentó Astrid cruzada de brazos, viendo atentamente el montón de notas que había dejado su entrenadora en cada cuadrito del calendario.

—Eso les conviene a Berserk, ya ves que presumen de su hermoso panorama navideño pues está a casi en el epicentro de "muérete de frio".

—Yo digo que es algo muy romántico. —Dijo Luggy dando un suspiro largo, viendo soñadoramente donde decía "Navidad". — ¿Se imaginan? estar con un muchacho guapo, en medio de toda esa nieve y el frio, abrazaditos para conservar el calor.

La muchachita se abrazó con sus rechonchitos brazos, mientras cerraba los ojos y se imaginaba estar en aquel lugar acompañada de un compañero de secundaria que le gustaba, "Hookfang". Empezó a tararear y a sonrojarse imaginándose más cosas, mientras que Stormfly, Astrid y el invisible Hiccup la veían con una mueca de confusión.

—Mejor que Fishlegs no te escuche hablar así o te va a regañar. —Advirtió Stormfly volviendo su atención al calendario.

— ¡Ay!, a ustedes dos les falta un novio que las saque a pasear. —Se quejó Luggy inflando los cachetes al ver que las dos chicas parecían diferir en su idea, se alejó resoplando sintiéndose poco comprendida.

"Adolescencia". Suspiró Hiccup.

—Más bien pubertad. —corrigió Astrid.

— ¿Pubertad? —Preguntó Stormfly sin entender a Astrid, en cuanto notó que Astrid reía nerviosa sospechó que de nuevo estaba juagando con su amigo imaginario. Se burlaría de ella, sin embargo, su celular sonó con un leve timbre.

Atendió el mensaje, en cuanto leyó el nombre de quién lo enviaba se sonrojó sintiéndose tonta por estar apenada.

— ¿Qué pasa Storm?

—Nada… nada… ¿Por qué crees que pasa algo?

— ¿Quién te envió un mensaje? —Preguntó Astrid con curiosidad.

—Nada, digo na-nadie. —Empezó a sudar en frio.

Apagó el celular sin darse cuenta, (porque no lo veía) que Hiccup había curioseado en el aparato, leyendo el nombre del periodista en el mensaje.

"¡Es de Tannlos!"

— ¡¿Tannlos?! —Gritó Astrid sorprendida, mientras que Stormfly abrió la boca de la sorpresa al pensar que ya la habían descubierto. — ¿Qué te escribió?... ¿desde cuándo se hablan? Cuenta… cuenta.

— ¡Astrid Hofferson! ¡A entrenar! —Ordenó Stormfly con tono autoritario ocultando el celular contra su pecho, le señaló la salida de la casa para que se adelantara a la pista de hielo, mientras ella atendía algunos "asuntos".

La patinadora resopló haciendo un berrinche, pero vio que Hiccup se reía, tal parece que había leído el mensaje, le preguntaría a él que tanto le había escribido el periodista, y el fantasma siguiéndole la corriente la motivó a que saliera de una vez para poderle contar con lujo y detalle el pequeño pero significativo mensaje.

Una vez sola en la cocina, Storm tomó un respiro, de nuevo prendió el celular para leer de nuevo el pequeño mensaje que le había enviado Tannlos.

"Espero que tengas buen día :P"

—Que tonto. —respiró cansada y recordó como había empezado todo.

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La desesperación por no encontrar a Astrid la estaba matando, ya había indagado por todas las oficinas del primer piso sin encontrar nada ni nadie que le dijera donde estaba su amiga. Tomó el ascensor y apretó con fiereza el botón que señala el número "4", sólo esperaba que Eret y Tannlos la hubieran encontrado en alguno de los pisos inferiores.

En el cuarto piso, recorrió con la misma desesperación los pasillos, abriendo de golpe cada puerta que se encontrara en su camino. Se sintió impotente cuando abrió la última puerta del pasillo y esta estaba vacía.

¡"Srta. Stormfly"! —Escuchó la voz de Tannlos en el área de ascensores.

¡Tannlos! —Gritó.

Corrió en dirección a su voz, encontrándose al chico a medio camino que también la había escuchado.

Eret me envió un mensaje, Astrid está en el séptimo piso.

¡Démonos prisa! —Lo tomó del brazo y lo estiró con ella hacia el ascensor. — ¡¿Por qué no me avisaron?! —Gruñó desesperada al sentir que el ascensor no llegaba rápido.

Bueno… es que…

¡Arrggg! Lo siento… tú no tienes la culpa… ni siquiera nos pusimos de acuerdo para comunicarnos. —Se golpeó la frente sintiéndose pésima por haberlo culpado.

El ascensor llegó y rápidamente lo abordaron, Tannlos apretó el botón con el número 7 y lentamente, a los ojos de Stormfly, se cerraron las puertas.

Tienes razón. —Dijo Tannlos de la nada, desviando su mirada hacia el techo del ascensor pues Stormfly lo vio con una gran incógnita en su cabeza. —No dijimos cómo comunicarnos. —Explicó sin atreverse a verla. — ¿Me puedes… pasar… tu… número? —Pidió tímidamente, era obvio que su petición tenía una doble intención.

Mi…

Las puertas del ascensor se abrieron en el séptimo piso, Stormfly postergó la plática, aun así se sintió incomoda sin saber qué hacer realmente, luego de reflexionar y ver cómo le había ayudado fue lo que la motivó para animarse a dárselo. Al principio pensó que sólo lo tendría ahí guardado para cualquier cosa, pero se había equivocado. Justo en ese mismo día había recibido un mensaje.

"Ya guardé tu numero en mis contactos, gracias "Storm", guarda el mío también".

— "Si hombre ya lo hice"

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Después de eso, durante los días de encierro estuvo recibiendo uno diario, todos diciendo el mismo mensaje "que tengas buen día :P", Todos terminando con el emoticón ese que de cierta manera le molestaba pero a la vez se le hacía tan tierno.

Guardó su celular, generalmente después de contestarle "tú también", una respuesta muy seca, pero muy de ella. Ahora sólo debía esperar otro día para recibir un nuevo mensaje.

O eso creyó.

El celular de nuevo empezó a sonar, un nuevo mensaje.

"¿Qué harás mañana por la noche?"

Se alteró al leer la pregunta, eso sólo significaba una cosa: la invitaría a salir. No quería responderle; se le hacía un chico muy lindo, menor que ella; no quería darle a pensar cosas que no eran, o más bien ella no quería nada con nadie, ya había tenido suficiente con su anterior relación como para decepcionarse de por vida. No quería sufrir como en aquel entonces, no quería ese dolor, se tocó el vientre recordando cuál había sido el resultado y el final de esa relación.

El celular vibró de nuevo, otro mensaje.

"¿quieres salir conmigo? Conozco un buen lugar donde hacen buenos platillos de pollo y pescado".

Sonrió, ese chico necesitaba una chica de su edad, no una acabada como ella, pensó que tal vez debería dejárselo claro. Ya no quería ilusionarlo, ni ella quería hacerse ideas tontas en su cabeza. Pero no lo haría por mensajes, tenía que hacerlo frente a frente.

Sí, está bien. ¿Dónde te veo?

Rápidamente un mensaje llegó, decía la hora y la dirección de un restaurante que ya había visto en el centro de la ciudad y al cual nunca había entrado, y con un solo "Ok" terminó el juego de los mensajes.

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— Eret… ¡aceptó! —Brincó Tannlos emocionado desde escondite.

—Felicidades niños, ¿para cuándo?

—Mañana, 7 de la noche… y tengo que… ¡dioses! ¿Qué me debo de poner?, ¿debería cortarme el cabello?... o tal vez….o tal vez…

Eret al ver la desesperación de su aprendiz, decidió dejarle el día libre; él espiaría a Astrid por su propia cuenta, mientras Tannlos se tranquilizaba y se decidía que hacer con la maraña que tenía por cabello. El chico no dudó ni un segundo en aceptar el ofrecimiento y abandonó el escondite antes de que lo descubrieran.

Mientras tanto Eret se cambió de lugar al ver que varios periodistas se acercaron al barandal de la casa Ingerman, Astrid saldría por primera vez después de los escándalos con Drago Bludvist. Vio que empezó a ser acechada por ellos, todos queriendo preguntar al mismo tiempo, Luggy y Fishlegs tuvieron que intervenir para quitárselos de encima, mientras esta corría en dirección contraria a donde estaba él, viendo esto se fue detrás de las cuadras para interceptarla en otro punto.

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"Que molestos, pensé que ya había acabado este problema".

—No, esos nunca se rinden… por lo menos ya no son ese cuarteto de ineptos.

Astrid corría tratando de evadir a los reporteros que fue dejando cada vez más atrás, pero se estaba desviando mucho de su camino principal, tendría que ver la forma de regresar; entonces se vio entre la espada y la pared pues llegó al final de la calle que daba a una avenida transitada, se regresó por el mismo lugar metiéndose en un callejón, Hiccup le servía de guía y le decía si estaba libre de reporteros.

"Hay uno que se acerca" Advirtió el fantasma desde lo alto.

—Que fastidio. —Astrid empezó a caminar en reversa sintiéndose acorralada, cuando de repente sintió que alguien la tomó de la mano, arrastrándola a un callejón muy estrecho y oscuro. Gritó alterada, y llena de adrenalina aplicó su técnica de patada contra su agresor, dándole justo en el estómago.

"Astrid, ¿Estás bien?" Hiccup acudió a ella en cuanto la vio siendo sostenida por un hombre, el sentimiento de no poder ayudarla de nuevo lo invadió, sin embargo cualquier mal pensamiento se desvaneció al ver que de quién se trataba.

— ¡Eret! —La patinadora se sintió mal al ver que su atacante no era más que Eret, quien ahora se revolcaba del dolor en el piso por la patada que le había dado. —Cuanto lo siento… no fue mi intención… bueno en realidad… ¡¿qué rayos te pasa?! ¡No me asustes así!

—Sí, mi culpa. —Admitió Eret aun con dolor y se levantó encorvado aun sintiendo el golpe en su estómago. —Una patada digna de una deportista olímpica.

Astrid se avergonzó por el cumplido, algo que no pasó desapercibido por Hiccup pues dio un respingo, y luego miró acusadoramente a Eret, pensando que quién se creía aquel reportero; él y sólo él podía adular a su amiga. Mientras tanto, Eret trató de explicar sus intenciones de haberla interceptado de esa manera, sin embargo, escucharon unos pasos apresurados y voces en su dirección, Hiccup se asomó y advirtió a Astrid que los reporteros estaban cerca, la rubia desesperada miró por todos lados sin saber por dónde esconderse.

—Ven por aquí.

Eret la tomó de la mano y la arrastró con ella por el estrecho callejón, doblando otra calle que los llevó de nuevo a la manzana donde vivía, luego la condujo hacia donde le indicó que había dejado su auto estacionado, y como un caballero se ofreció a llevarla a la pista de patinaje.

—Gracias, Eret, me salvaste. —Dijo Astrid con la confianza de llamarlo por su nombre.

—Lo que sea para que esos malditos no te molesten.

El nuevo comentario de su parte hizo sonrojar a Astrid, mientras que Hiccup hacía un puchero desde la parte trasera del auto, estuvo atento a los movimientos de su amiga, quien se encorvó avergonzada, y lo que más le molestó es que ella parecía analizar la mano que Eret le había tomado.

Por parte de Astrid, se sentía muy abochornada de estar con un hombre mucho mayor que ella en un auto, se miró la mano recordando la mano de Eret sobre la de ella y como la había ayudado gentilmente con el problema de los reporteros.

"¿Por qué te miras tanto la mano?" Preguntó Hiccup molesto, con cierto tono de exigencia en su voz.

—Arggg… ¡¿a ti qué?! —Respondió enrojecida.

— ¿Disculpa? —Eret era ajeno a lo que pasaba con su patinadora predilecta.

—No, nada, jajaja. —rio fingidamente mientras fulminaba discretamente a Hiccup con la mirada, este la veía de igual manera.

—Me alegro que estemos ahora los dos solos.

El comentario de Eret terminó con la batalla de miradas entre la patinadora y el fantasma.

— ¿A-a qué te re-fieres?

—Bueno, es que a veces es difícil poder hablar contigo, con todo ese entrenamiento y tú sabes… los reporteros y los problemas en que te han metido.

—Sí, ha sido difícil. —Expresó con nerviosismo.

—Pero bueno, no te quiero mortificar ahora… ¡mira! Llegamos a tu destino, preciosa.

Hiccup rechinó los dientes al escuchar cómo le había dicho, ella era "su lady" y sólo él podía apodarla y halagarla.

Sin notar los berrinches de Hiccup y tratando de hacer caso omiso a la adulación de Eret, Astrid bajó rápidamente del auto tratando de sacarse aquellas ideas extrañas en su cabeza.

—Muchas gracias, Eret.

—Me debes dos, preciosa. —Le guiñó el ojo, haciéndola sonrojar de sobremanera.

Al fantasma lo invadieron las ganas de masacrar al reportero, ya no le cayó tan bien como antes, le molestó que se estuviera metiendo en cosas que sólo les concernían a Astrid y a él, pues sus problemas eran también sus problemas.

Siguió observando a Astrid, ahora esta parecía estar ida, la comparó con Luggy cuando se imaginaba con el mentado Hookfang, no le gustó para nada verla así. Pero no podía hacer ni exigir nada en su posición, después de todo ya no tenía oportunidades; no le quedó de otra y fue arrastrado por Astrid al interior de la pista, ambos ignorando que otro reportero se encontraba pendiente de sus movimientos.

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El día pasó normal, Astrid entrenó arduamente los saltos mientras que Stormfly pensaba en nuevas rutinas, al terminar la mandó a comer y a descansar para después pasarse a la habitual clase ballet. Al entrenamiento también le agregaría otros tipos de disciplina tales como la gimnasia para fortalecer más los músculos de la patinadora.

"Pareces en otro mundo". Hiccup se había dignado hablar después del tedioso entrenamiento en donde Astrid se la había pasado suspirando y embobada. Ahora caminaban por las calles en dirección a la casa Ingerman.

—Déjame en paz.

"Ese Eret, ¿no crees que se está metiendo en todo?"

—No, no lo creo.

"Mmmm, a mí no me engaña, es obvio que quiere algo más de ti".

Astrid se sobresaltó al escuchar la insinuación de Hiccup, miró su mano estúpidamente recordando al caballeroso de Eret así como su sonrisa.

— ¿Y si así fuera a ti qué? —Respondió molesta.

"Stormfly no te deja tener novios, recuerda, además que Eret está algo viejo para ti".

—Storm no me prohíbe nada, y qué más da la edad de Eret, entre más maduros creo que es mejor.

"Si te gustan los ancianos". Comentó con sarcasmo. "sólo hazme un favor y no lo beses".

— ¿Quién está hablando de besos? —Replicó molesta. —Además tú no eres nadie para decirme a quién besar…

"¡Ah, es cierto!… yo no soy más que un fantasma molesto que se metió en tu vida".

—Estás raro, pero de una vez te digo, yo veré, saldré y besaré a quién se me pegue la gana.

"Pues espero estar muy lejos, no quiero asquearme".

— ¡Ay, ya cállate!

Ambos guardaron silencio, Astrid con el ceño fruncido y sin entender la actitud del fantasma siguió su camino a su hogar, esa plática la había incomodado demasiado y pensó que si Hiccup no se hubiera puesto en ese plan le hubiera respondido lo que siempre decía. "Nunca, jamás, nadie la besaría en los labios ¡jamás!"

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El día había pasado rápidamente, Stormfly por ese día se había ido a la casa que tenía ella en otro lugar, estaba en su habitación tratando de buscar un atuendo para su cita, pensó en ponerse un vestido corto, pero no se le hizo apropiado para alguien que cortara por la paz a un muchacho, al final se decidió por una falda por la mitad de la rodilla estrecha, unas botas y una saco color café.

A nadie le dijo absolutamente nada de su cita, sería cosa de un día y luego enterraría a Tannlos en los más profundo de donde fuera posible.

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Astrid se encontraba demasiado molesta, pensó que había avanzado mucho con Hiccup y ahora estaban como al principio, ni él decía nada ni ella tampoco, uno se tenía que disculpar, aunque no creyó que ella fuera la que debía hacerlo, no había hecho nada malo. Ni siquiera sabía por qué el cambio de actitud de su compañero fantasma.

—Hiccup…—El fantasma le daba la espalda, estaba con los brazos cruzados e ignoró su llamado. Eso la hizo enojar aún más. —No me voy a disculpar por algo que ni sé qué es… así que minimiza tu berrinche sin sentido.

"Yo sólo me preocupo por ti". Se excusó Hiccup sin verla. "Creo que es momento de entrenar y sólo eso".

—Sí, hombre… lo haré. —Resopló con fastidio y se echó en la cama dándole la espalda también.

El fantasma giró un poco su cabeza para alcanzar a verla; en aquella posición o en cualquiera no podía negarlo: Le gustaba. Le gustaba todo de ella, su atractivo físico, su mal carácter, su determinación, pero sobre todo la gentiliza que no cualquiera podía ver de ella.

Mentalmente deseó jamás haberla conocido en aquel estado, no se le hacía justo que los dioses le jugaran de esa manera, poniéndolo con una persona que jamás le correspondería.

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Al día siguiente, se tuvieron que cancelar los entrenamientos, en parte porque Stormfly dijo que no podría ir ya que estaba arreglando otros asuntos y además porque el día sorprendió a la pequeña familia con un nuevo escándalo.

"El amor de Astrid Hofferson".

Estaba en los encabezados de los periódicos de Berk.

— ¡Astrid! ¿Qué significa esto? —Preguntó Fishlegs como un padre que regaña a su hija.

La chica recién se levantaba cuando empezó a ser regañada, tomó el periódico con fiereza y vio las fotografías de Eret y ella en el auto de él, alguien los había espiado y ahora habían hecho un nuevo rumor nombrado de la manera más cursi. "El amor de Astrid Hofferson".

—Gobber está molesto. —Informó Fishlegs. —Me dijo: "Recién salen de un escándalo y ¿ahora esto?" —imitó haciendo ademanes exagerados.

—Fishlegs, esto es mentira yo no…

—Y también están en la televisión. —Llegó Luggy con ellos con el control del televisor.

Tanto patinadora como representante corrieron hacia la sala, en la televisión daban la exclusiva que mentía acerca de un romance entre Eret y ella; las comentaristas daban su opinión acerca de las diferencia de edades e incluso empezaron a especular de un amor prohibido.

—¡Arrggg, malditos medios!

"¿Ves? Te lo dije… que no era bueno que se metiera en todos nuestros asuntos".

— ¡Cállate! ¡Esto es mentira!

—Pues habrá que desmentirlos, Gobber me recordó que no quiere escándalos como los de Stormfly en el pasado. —Dijo Fishlegs con seriedad.

Pronto Astrid cesó de gruñir al escucharlo, pensó en Stormfly, su pobre amiga, ahora entendía porque ella misma le advertía sobre las relaciones, mientras que a Hiccup le causó curiosidad aquel comentario.

—Están esos reporteros allá afuera otra vez—Informó Luggy viendo desde la ventana.

Los chicos se acercaron a la ventana, efectivamente era cierto, ahora había más reporteros invadiendo su propiedad que si no fuera por el portón que los protegía se estuvieran metiendo en su casa.

—De nuevo hay que encerrarnos hasta que se vayan. —Pidió Fishlegs sin cambiar su semblante, ahora se tomaba más serio el papel de representante y tutor sustituto.

Astrid asintió como niña regañada y sin nada más que hacer se retiró a su habitación. Se echó en la cama queriendo olvidarse de todo.

"¿Astrid?"

— ¿Qué? —Preguntó con fastidio.

"¿Qué pasó exactamente con Stormfly?"

La chica dio un gran suspiro, no se le hacía correcto contar cosas que no le correspondía, pero Hiccup era ya una persona de confianza para ella; se sentó en la cama para contarle la historia de su amiga.

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7:00 pm

Había llegado al restaurante a la hora acordada, aun no pasaba un minuto después de las 7 y Stormfly ya se había impacientado.

— ¡Hola! Llegaste.

El gritó de Tannlos la alertó, fijó su mirada hacia el chico que corría animado hacia donde estaba ella, lo notó extraño. ¿Se había cortado el cabello?

—Eh… tu… tu cabello. —Balbuceó.

—Sí. —se rascó el cabello avergonzado. —Creo que estaba muy largo.

No se lo había dejado ni muy corto, pero definitivamente ya no le cubría gran parte del rostro, su cara se veía más despejada y de esa manera se podía apreciar mejor el color de sus ojos verdes.

— ¿Entramos?

Tannlos señaló la entrada, y se adelantó para abrirle la puerta a su cita, como todo buen caballero, Stormfly apenada sólo agradeció tímidamente, se empezaba a sentir como una adolescente.

El reportero había hecho una reservación y pronto fueron llevados a su mesa para evitar filas. El mesero llegó ofreciendo bebidas para iniciar, Tannlos pidió una bebida con algo de alcohol, mientras que Stormfly escogió lo mismo que él, luego leyeron la carta, el chico le dio la libertad para que ordenara lo que quisiera no importando el precio.

Sintiéndose aún más apenada, Storm pidió un plato sencillo a base de pollo con verduras, mientras que Tannlos filete de pescado. Durante el tiempo antes de que llegaran los platillos y durante la comida, Tannlos estuvo hablando de cosas banales tales como algunas de sus anécdotas durante la universidad. Stormfly se limitaba a escuchar o hacer breves comentarios, no quería conversar mucho por temor a dejarse llevar en la plática que la hiciera retractarse de sus planes iniciales.

Cuando la cena terminó, rechazó la idea de un postre y sólo ordenaron más bebidas.

— ¿Te gustó la comida? —Preguntó Tannlos inseguro, pensando que estaba aburriendo a la chica.

—Sí, estuvo deliciosa… muchas gracias.

—A ti, es decir…—Se sonrojó. —Nunca creía que aceptaras salir conmigo.

Stormfly vio cómo su cita reía nerviosamente, creyó que era el momento de dejarle en claro cuáles eran sus pensamientos, no sin antes cerciorarse de que realmente ese chico buscaba algo con ella.

—Tannlos…—Habló con seriedad captando la atención del reportero. — ¿Qué es lo que en realidad quieres conmigo?

El chico se ruborizó aún más, no esperaba que esa chica fuera tan directa, respiró, se lo diría, daba igual pues sus sentimientos no cambiarían.

—Creo que es obvio… tú me atraes. —Confesó con pena. Tanto él como ella bajaron la cabeza, uno avergonzado y la otra mordiéndose el labio con nervios. —Aunque sé que no nos conocemos mucho, me atraes, es decir, me gustas.

—Gra-gracias. —se sintió tonta, tembló, debía cortarlo de acuerdo a lo planeado. —Pero yo no… yo no quiero nada con nadie… lo siento.

Tannlos por dentro se abochornó más, trató de contenerse ante ese rechazo, la sensación de estupidez lo empezó a invadir. Stormfly notó su incomodidad, ya no quería estar ahí. Se puso de pie, sacó algo de dinero y pagó su parte de la cena.

— ¡Espera! ¿A dónde vas? —El chico reaccionó lo suficientemente rápido para detenerla.

—Lo siento, no quiero hacerte daño… yo mejor me voy.

—No, no, no, no.

La detuvo del brazo y le pidió sentarse nuevamente, los demás comensales los miraron con curiosidad, Tannlos reflexionó que tal vez no era el lugar más conveniente para hablar. Sin soltar a Stormfly que no decía ni una palabra, pagó todo dejando dinero de más, tomó el dinero de ella para regresárselo después, luego la encaminó a la salida.

Una vez afuera, Stormfly se zafó de su agarre no se atrevía a verlo.

—Por favor, ¿podemos hablar con más tranquilidad?

—No hay nada de qué hablar, entiende, búscate a una chica de tu edad, creo que estoy algo grandecita para ti.

— ¿Es lo que te incomoda?

Stormfly gruñó entre dientes, apretó sus puños, se quería ir pero su cuerpo permanecía inmóvil.

—No, pero… tampoco busco nada. —Se excusó. — ¿Por qué yo? Hay muchas afuera.

—Pero tú eres la que me gusta, desde que te vi con Hofferson, luego observarte, lo dedicada y fuerte que eres, eres sorpréndete. Me encanta tu trayectoria tanto personal como profesional.

— ¡Ja! —Rio con sarcasmo. — ¿y de seguro sabes porque ya no seguí patinando profesionalmente?

Tannlos no comprendió su comentario, sin embargo le causó intriga, era algo que se había cuestionado en el pasado y que ella lo mencionara probablemente tenía algo que ver con aquel afán de decir que no quería nada con nadie. Recordó lo que una vez Eret le dijo cuándo le contó que ella era la entrenadora de Astrid, sobre otros motivos que rondaban en aquel suceso.

— ¿Por qué ya no patinaste de manera profesional? —Se atrevió a preguntar.

La chica se sobresaltó al escucharlo, le parecía increíble que como reportero no supiera, pensó que todo el mundo lo sabía o al menos la parte externa de la historia. Sus ojos se humedecieron al momento que recordó los malos momentos que pasó por causa de personas que tenían la misma profesión del chico, además de aquel que le rompió el corazón y destrozó su vida.

— ¿Qué tienes? —Tannlos se asustó al ver que empezó a estremecerse, pero la chica no reaccionó la tomó del brazo y la guio hacia un parque cercano donde se sentaron en una de las bancas.

—Te lo contaré. —Dijo Stormfly más tranquila. Su fortaleza se había derrumbado como el pasado, pero al menos no se sintió juzgada como aquella vez. —Sólo espero que así comprendas por qué no quiero nada con nadie.

Tannlos sólo asintió aunque no estuvo de acuerdo con lo último.

—El que abandonara el patinaje fue en parte porque…—Respiró y miró al cielo evocando los recuerdos. —Tenía 22 años y conocí a un muchacho, pensé que era bueno y todo eso. —Rio sarcásticamente. —Me motivaba a seguir patinando, y yo caí como tonta, después le molestó que nunca tuviera tiempo para él que terminé por dejar mi profesión y luego… y luego…—Su voz se empezó a quebrar de nuevo.

— ¿Qué te hizo? —preguntó el chico sintiendo ira por dentro.

—Me enteré que estaba casado. —confesó apenada. —Y lejos de enfrentarme se fue… se fue con su familia… dejándome avergonzada, y luego los medios… ellos hicieron pública la noticia, jamás sentí tanta vergüenza que… que...

— ¿Qué?

—Me enojé tanto, me sentí estúpida por abandonar mi profesión, que un día, un semana precisamente que él se fue, decidí retomar para tratar de limpiar mi imagen, ese día patiné y patiné, salté y salté y me caí una y otra vez… lo único que quería era sacar toda aquella frustración, luego intenté hacer un Axel y caí boca abajó dándome un fuerte golpe, no pude levantarme, sentí gran dolor…

— ¿Te rompiste un hueso?

Stormfly negó con la cabeza. —Fue más que eso, no pude levantarme, empecé a sangrar…sintiendo un gran dolor en mi vientre…

Tannlos quedó anonado, sólo con aquel dato se dio cuenta a donde iba todo eso, sin embargo dejó que Stormfly siguiera narrándole, no quería suponer de más.

—Un encargado de la pista me vio,… llamó a una ambulancia que me llevó al hospital, ahí es donde me dijeron… estaba embarazada, no lo sabía, y por mis tonterías lo aborté.

— ¿Embarazada?—Tannlos tardó en procesar la información. —pero… pero… ¡no te culpes!, estabas estresada…es decir, no fue tu culpa, el maldito ese te llevó a todo a eso… ¿Dónde quedó él? ¿Lo supo?

—No. Yo asumí mi responsabilidad. —Se limpió las lágrimas hipeando levemente entre palabras. —Después de eso, tardé meses en asimilarlo, Astrid fue una de las que me ayudó, ella fue de las pocas personas que me visitó al hospital y después de que salí, sin cuestionarme acerca de nada. A los medios tuve que mentirles acerca de aquel suceso… todos pensaron que me había lesionado.

—Oh… eso lo entiendo, entonces Astrid y tú… ¿Ya se conocían?

—La conocí cuando tenía 20 años, ella apenas se estaba iniciando de nuevo en la disciplina después de algunos problemas por los que había pasado, me había cautivado su historia y le había dado la oportunidad de ver uno de mis entrenamientos. Luego supe que no tenía entrenadora y me ofrecí… ya conocía el lado malo del patinaje, no quería que ella pasara lo mismo que yo pasé….por eso… volviendo a lo anterior ¿comprendes por qué no quiero nada con nadie?

—Sí, lo comprendo. —respondió Tannlos sonriendo levemente. —sólo pienso que pasaste por momentos duros que de seguro aun tratas de superar y creo que ahora te admiro más.

Stormfly dio un grito ahogado, le era imposible creerlo, ¿por qué él parecía tan diferente a aquel hombre que la había engañado y que la había hecho sufrir y hacer una tontería?

—Tú me ayudaste indirectamente a que mis días fueran menos pesados y más amenos. —Confesó avergonzado.

— ¿Por qué lo dices? —Preguntó confundida, limpiando los retazos de las lágrimas.

Ahora Tannlos fue el que dio un respiro largo miró al cielo tratando de sincerarse tal como ella lo había hecho.

—Pues verás, yo llegué aquí a la capital a petición de mis padres, pensaron que debía seguir con mi vida después de…

— ¿De?

—Mi hermano. —Suspiró. —Tuvo un accidente y él…—Las palabras se atoraron en su garganta, mientras su cuerpo temblaba involuntariamente y sin esperarlo lágrimas cayeron de sus ojos.

Stormfly le sorprendió aquella reacción, se preocupó y actuó de acuerdo a lo que pensó era correcto y lo abrazó protectoramente. Además de Astrid y de ella jamás había visto sufrir así a una persona.

—Tranquilo. —Pidió suplicante.

—Luego pensé…—siguió hablando entre sollozos. —que trabajar con Eret me haría tratar de regresar a mi vida habitual, pero en realidad lo que lo hizo fue haberte conocido…

Empezó a balbucear demasiadas cosas que apenas entendibles para la entrenadora, Stormfly no deshizo su abrazo y lo reconfortó, le pareció increíble la manera en que se estaban entendiendo, pensó que tal vez no eran tan alocado el corresponderle. Lo hizo levantar su cara, Tannlos avergonzado se limpió las lágrimas, lo que estaba evitando hacerlo lo había hecho. Mientras tanto la chica lo miró con un sonrisa acercó su rostro al de él y le dio un pequeño beso en la mejilla.

—Tranquilo… ¿quieres contarme bien?

Un nuevo suspiro de parte de él le dio entender que así lo haría, se acomodaron en la banca de tal modo que estuvieran cómodos para escuchar ahora acerca de la vida personal de Tannlos, de quien se enteró que su apellido era Haddock.

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—Y eso fue lo que pasó, es por eso que Storm siempre trata de cuidarme.

Astrid había terminado de contar la historia de su amiga, Hiccup estaba impresionado, comprendió los comentarios de Stormfly y la hizo admirarla tanto como admiraba Astrid, definitivamente el mundo del patinaje también podía tener sus lados oscuros.

"No tengo palabras…"

—Eso supuse. —Comentó con sarcasmo.

Se echó de nuevo en la cama quería descansar y relajarse; eran más de las 9 de la noche y aun se escuchaba el ajetreo de los reporteros que estaban afuera de su casa y eso le impedía concentrarse. — ¡Ahh! Ya no lo soporto. Los correré ahora mismo.

"No creo que sea prudente salir". Advirtió el fantasma, pero Astrid poca importancia le tomó y salió de la habitación dando sonoros y molestos pisotones.

La patinadora salió de la casa con el ceño fruncido, queriendo gritarles unas cuantas verdades a aquellos reporteros que no hacían más que molestar.

— ¡LARGO! —demandó con exigencia. — ¡Déjenos en paz! ¡A sus casas!

Pero la multitud en vez de obedecer más enloqueció al ver que su objetivo había salido, empujaron el barandal de la casa que los separaba de ella, tanto fue el movimiento y la desesperación que uno de ellos se atrevió a abrir la reja que aún no estaba con candando, invadiendo junto con los demás reporteros la propiedad privada.

Hiccup y Astrid miraron incrédulos que se hubieran atrevido a aquello, ahora tenían que correr a la casa, sin embargo de la nada una bomba de gas cayó en medio de aquel campo de "batalla". Esta explotó creando un gas abrumador que afectó la visibilidad tanto de los reporteros como de la deportista.

— ¡Por aquí, Astrid!

Eret apareció aun lado de ella, ofreciéndole su mano para salir de ahí.

"¿Qué? ¿Eret? ¿Él fue el que lanzó eso?". Se quejó Hiccup al ver al causante de aquel desastre. Miró a Astrid dudosa de acompañarlo mientras se ahogaba también con el pestilente gas. "¡Anda! ¡Llegó tu príncipe!"

Tomándose aquel comentario de Hiccup como una burla, Astrid tomó la mano de Eret para acompañarlo a donde la pondría a "salvo" además para hacer rabiar al fantasma, y lo logró, Hiccup rabió al ver lo que había provocado, ahora Eret se la llevaba a su auto, y condujeron hacia su departamento pues según este tenía algo importante que decirle.

Llegando ahí, Astrid dudó en pasar aunque saber que compartía el departamento con Tannlos la tranquilizó.

—Ahora vuelvo, iré por unas cosas. —Comentó Eret dejándola en el recibidor, entrando él a lo que parecía ser su habitación.

Astrid observó el departamento, algo desordenado a su parecer, había algunos libreros con algunos libros y retratos, así como una enorme ventana al frente donde tenía una base donde había fotografías. Como si fuera su casa, caminó hacia la ventana para ver las fotografías.

"¿Qué pasó con las advertencias de Stormfly y Fishlegs? Dudo que a ellos les guste que estés a estas horas de la noche en el departamento de un hombre".

El comentario de Hiccup la hizo desistir de sus intenciones, ya estaba harta de sus insinuaciones.

—Cállate. ¿Estás celoso? —preguntó con burla.

"¡Ja! ¿Celoso yo? Sólo me preocupo por ti… eres una niñita que no sabe nada de adultos".

—Sí como no… ¿qué puede pasar?

"Eret tiene una cara de pervertido, qué pasa si…"

La imaginación de Hiccup lo llevó tanto a él y Astrid en donde se veía una escena donde el depravado de Eret acorralaba a la frágil y delicada damisela para aprovecharse de ella.

— ¡Que pervertido eres! —acusó Astrid sonrojada.

"O puede ser más agresivo…"

De nuevo Hiccup dejó volar su imaginación, donde Eret tomaba a la fuerza a la patinadora para llevarla a su cama y…

— ¡CALLÁTE! —el grito de Astrid se escuchó por todo el departamento. — ¡Eres un pervertido! ¿De dónde sacas todo eso?

"¡¿Yo?! ¡¿Un pervertido?!". Dijo ofendido. "Soy un caballero que se preocupa por ti".

—Eres un depravado. —Replicó Astrid tan roja como un tómate.

— ¿Disculpa, dijiste algo? —Eret llegó a la estancia, trayendo consigo varios libros que puso sobre una mesita en la sala.

Lentamente se acercó a Astrid, tenía una sonrisa que para Hiccup era la de un degenerado, Astrid también pensó lo mismo y ahora que lo veía bien, Eret era mucho más alto que ella, incluso que Hiccup, no sabía si su fuerza iba a ser suficiente para detenerlo de cualquiera que fueran sus intenciones, y cada vez lo tenía más cerca.

—Quiero mostrarte algo.

"¡Depravado!" Gritó Hiccup pensando lo peor. "¡Huye Astrid!".

— ¡No, déjame!... —Astrid caminó en reversa para evitar que se acercara a ella, Hiccup había tenido razón, pero no había por donde huir lo supo cuando su cuerpo chocó contra el librero de donde cayeron algunos libros, y otros retratos que lo adornaban. Uno de ellos un álbum fotográfico del cual se zafaron varias foto de cierta conocida.

— ¡¿Camicazi?!

Dejando el drama a un lado, Astrid tomó el álbum con curiosidad, en él había varias fotos de Camicazi, no como patinadora sino como una persona común y corriente en un día normal.

— ¡Ahhh! —Eret tembló nervioso y le arrebató apenado el álbum y recogió a gran velocidad los otros libros y retratos. —Es que ella… ¡ella! —Gritó apresurado. —Ella…

— ¿Te gusta Camicazi? —Se burló Astrid. — ¿No estás algo viejo? ¡Pervertido!

—Es que ella es tan linda tanto fuera y dentro de la pista. —Explicó Eret nervioso protegiendo sus preciadas fotos. —Además no soy tan viejo, 10 años no son nada, cuando ella tenga 25 tendré 35, será perfecto.

Astrid resopló cansada y se sentó en el sofá, dándole oportunidad a Eret de tranquilizarse y acomodar el desorden, en especial las fotografías de Tannlos, pues eran de su preciado hermano.

— ¿Ya ves Hiccup? Tú pensando cosas raras. —Regañó con simpatía.

"Lo sé" Dijo e muchacho rascándose el cabello, la barbilla y la pierna. "Supongo que me pasé de mal pensado con él".

Cuando Eret se tranquilizó y más o menos ordenó las cosas, acudió con Astrid para mostrarle algo en lo que llevaba trabajando.

—Esto era lo que quería mostrarte.

Le pasó una libreta, que parecía más bien un diario de su vida profesional, todas sus competiciones archivadas en aquellas hojas, tanto con comentarios y fotografías, terminando justo en la última competencia.

—Falta documentar obvio los juegos olímpicos… además….

— ¿Además? —Preguntó Astrid con curiosidad, sintiéndose de cierta forma halagada con aquel trabajo.

—Quisiera pedirte una entrevista exclusiva después de tu participación en las olimpiadas. —Pidió con entusiasmo.

La patinadora rio ante su petición, ¿tanta atención sólo para eso?, pero se lo debía la había estado ayudando.

—Está bien, Eret Eretson… tendrás una exclusiva con Astrid Hofferson, es una promesa.

— ¡Genial! —El reportero se emocionó al ver su propósito cumplido.

—Si es todo, creo que me iré a casa, ya es muy tarde. —Anunció Astrid poniéndose de pie.

—Déjame llevarte, me siento responsable con lo que están diciendo los medios de nosotros.

—No te preocupes, mientras sepamos que no es cierto estaré bien. Y descuida volveré por mi cuenta, no quiero que Camicazi piense después otras cosas. —le guiñó el ojo con complicidad.,

Eret se sonrojó y empezó a balbucear incoherencias, sin embargo, Astrid ya no le prestó atención y salió del departamento.

Una vez fuera del edificio, se desvió para hacia un mirador cercano que daba vista a un canal, necesitaba pensar en todo lo ocurrido.

—Qué día tan largo.

"Sí, tal parece que todo lo malinterpretamos".

—Habla por ti… estuviste muy molesto ahora.

"Bueno eso es… por". Se apenó sin saber que decir.

—Yo sólo quería decirte que no me interesa nada de eso por el momento, sólo me importa enfocarme en las olimpiadas.

"Comprendo, Mi lady" Contestó apenado.

Ambos empezaron a admirar el oscuro panorama que los rodeaba, salvo por las pocas luces que mostraban varios barcos que aun transitaban en el agua.

"Astrid…". Habló Hiccup sin verla. "¿Nunca te has enamorado?"

Con aquella pregunta Astrid se encogió queriendo ocultar su vergüenza detrás de su flequillo.

— ¡Claro que no!

"No te creo…"

—Bueno, la verdad es que…—Gruñó. —No creo que cuente… pero…digamos que…

"¿qué?"

—Curioso fantasma molesto…—Insultó, luego dio un resoplido, ya había hablado y ahora debía terminar o no se lo quitaría de encima. —Digamos que tuve un amor platónico como a los siete u ocho años, no me acuerdo bien.

"¿Amor platónico?"

— ¡Sí!, ¿contento? Eso es todo.

Hiccup se burló al verla más sonrojada, quería saber detalles, se le hizo muy tierno eso del amor platónico, empezó a preguntar acerca de eso, pero Astrid se negó a hablar de aquello, enfureciéndose y gruñendo de manera graciosa (para él).

"Sólo dime ¿Cómo era?" Era el último intento por hacerla hablar, antes de entrar a casa, en todo el recorrido no había obtenido nada de información.

—Ya te dije… no me acuerdo. —Resopló Astrid antes de entrar a la casa, los reporteros se habían ido así que no tuvo problemas para adentrarse a la casa.

"No me creo eso".

—Está bien. —resopló. —Mayor que yo… eh…ojos azules, cabello negro.

"Lo estás inventando" se burló.

—Ay, no sé para qué te lo dije.

Astrid entró a la casa arrepentida de haberle contado sobre aquel amor platónico, ya quería dormirse, estaba agotada y era el único momento en que Hiccup se callaba.

— ¡Astrid Hofferson!

La voz conjunta de Fishlegs y Stormfly la asustaron, puesto que los dos la estaban esperando en la entrada de la casa, ambos con los brazos cruzados.

— ¿Qué son estás horas de llegar? —Regañó Fishlegs señalando el reloj que marca las 11:30 de la noche.

"¡Uy creo que estás en problemas!"

—Cállate. —Balbuceó, sin mover demasiado la boca.

— ¿No estuviste con…?—Preguntó Stormfly preocupada, insinuando claramente a Eret.

— ¡No! Es decir sí, pero ya todo quedó aclarado… no tengo nada con él si es lo que piensan.

— ¡Ya dejen de regañarla! —Intervino Luggy llegando. — ¡Más bien ya díganle!

— ¿Decirme qué? —Preguntó intrigada, mucho más al ver que Stormfly y Fishlegs se vieron entre sí.

— ¡Tienes visita! —Informó Luggy. — ¡Y es tan apuesto! —Dijo soñadoramente dando un suspiro largo.

"¿visitas a estas horas?" Se desconcertó Hiccup.

Fishlegs le indicó que los siguiera justo a la sala donde había un muchacho sentado en uno de los sofás, esperando cómodamente. Hiccup lo vio con curiosidad, un muchacho de complexión delgada, se veía como de su edad, tenía el cabello negro y ojos azules, este al ver que entró la familia se puso de pie como todo un caballero.

— ¡¿Nero?! —Exclamó Astrid con sorpresa.

—Hola Astrid, ¡mira cuanto has crecido! —Saludó el muchacho con una sonrisa que hizo que Luggy suspirara enamorada.

Para la patinadora fue gran sorpresa a verlo, una persona que pensó que ya no vería, mientras que Hiccup notó que Astrid se había quedado boquiabierta y los miró tanto a ella como a él, analizándolo más a él, "mayor que ella", "cabello negro", "ojos azules".

Se asustó.

¿Acaso él era su amor platónico?

Continuará.

Medio dramático y medio cómico, espero les haya gustado, así como Nero, el OC invitado para el fic. XD.

Ahora sí, sección de comentarios y dudas.

Jessy Brown: Ahora Hiccup de verdad sentirá verdadera competencia con la entrada de Nero, lo de Eret sólo fue mera confusión, espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

Flopi216: Sí, aunque no pueden abrazarse pero también bastó con que la hubiera escuchado, ahora se viene el otro problema. Saludos.

Alexa: ese Tannlos es un ocurrente y supongo que seguirá así. Saludos.

Navid: oh, adivinaste con lo de un nuevo patinador, ¿crees que sea Nero?, y mientras tanto Tannlos ya la invitó a salir, y tuvieron una primera cita dramática, pero necesaria, ya que ambos tienen su propia historia. Saludos.

Shazam: no te preocupes, la escuela primero, gracias por leer y los comentarios. Saludos.

Missmarvel2000: Jajaja si también la imaginé con los lentes, se lo merecían los reporteros, espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

Maylu: Acertaste a Nero, ahora a empezar teoría de lo que hará el chico invitado. La arpía no creo que salga, no es tan importante XD. Saludos.

Vivi: yeah, acertaste a Nero, ahora Hiccup si tendrá verdadero rival? Eso está por verse. Saludos.

Mad fine: sí pobre Hiccup, aunque sigue siendo un tierno, metiche, molesto, curioso fantasma, pero lo adoramos XD, Tannlos recibió un beso en la mejilla, pero primero aprenderán a conocerse más, después de todo Storm tiene un pasado más turbio del cual aunque no lo parezca es difícil de superar. Saludos.

Dragonaj: gracias, espero que te haya gustado el drama de ahora, combinado con las tonterías de los protagonistas. Saludos.

Vanesa Veltran: A drago por el momento no se le mencionará, pero es obvio de que ya no seguirá con su puesto, cometió un crimen y lo pagará. La vida de Hiccup se dará en pequeños detalles, pues aún se rehúsa a saber de su pasado. Saludos.

Diane: Jajaja es de lo tierno, y de lo más pervertido celoso también, una nueva faceta. ¿te gustó? XD, saludos.

Zel ol: gracias por tus palabras, me encantan tu fic también XD fue uno de los que me motivó para empezar a escribir. Con respecto a lo de los hermanos, pudieron haber visto las fotos, pero el mismo Hiccup interrumpió el momento XD. Saludos.

DragonViking: Jajaja me encanta como la conciencia te contradice XD, no le hagas caso, aunque es difícil ignorarla XD. Acertaste con el Oc invitado, ahora a esperar a que hará en este fic. Saludos.

Ana Gami: XD, este capítulo fue más o menos igual, sólo agregando lo de los demás personajes, a partir de ahora serán cosas diferentes. Saludos.

The ridel sel: XD, así es Gobber nunca fue malo, sólo estricto con respecto a los demás, queda algo que ver, ya después se conocerá más del pasado de Astrid y se unirá a lo que contó más o menos Stormfly. Saludos.

Tris: Nero y Spinel son mios y por lo pronto Nero es el invitado OC, espero te haya gustado. Saludos.

A los seguidores, favoritos y lectores anónimos hasta la próxima. Saludos.

16 noviembre 2015.