Capítulo 10: "Detalles"
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Serena estaba arreglándose frente al espejo, se estaba maquillando, no es una practica que hiciera con regularidad pero esta ocasión lo ameritaba, era su primera cita formal con Darien, el solo pensamiento le hacia sonreír, ya habían pasado por esto anteriormente, pero después de su separación y su posterior reconciliación las cosas iban viento en popa.
Darien había demostrado ser un romántico empedernido, era atento y caballeroso con ella, hacia cosas que no se esperaba, no había día en que perdieran la comunicación el uno con el otro Darien como había dicho, hacia espacios de tiempo para estar en contacto con ella, ya sean llamadas Express en el transcurso del día, o mensajes o por las noches sus entretenidas sesiones por chat. La llamaba al trabajo para declararle su amor eterno, le mandaba mensajes tan picantes que la hacían sonrojar hasta las orejas o tan románticos que la dejaban suspirando por horas, y no podría faltarle mencionar sus siempre presentes propuestas indecorosas. Serena realmente apreciaba esto, el que él le dedicara tiempo por muy ocupado que estuviera, la hacia feliz saber que tenía la disposición de cambiar.
Llevaba 6 semanas viviendo sola, no podía negar que era difícil, extrañaba a Darien pero él la apoyaba y no la dejaba flaquear, en este mes y medio habría disfrutado más de su compañía que en el par de años que estuvieron casados.
El día que se presento de sorpresa en la oficina con un inmenso ramo de rosas rojas, había hecho que toda la planta femenina del piso suspirara de amor por su marido, él solo les sonreía de lado y ellas le respondieron con un profundo suspiro, ella sin pensarlo mucho se abalanzo sobre él para comérselo a besos, tenía que dejar bien claro a quien pertenecía, y esa, era ella. Darien parecía disfrutar sus arranques posesivos por que le sonreía con un brillo complacido en los ojos azules para después devolverle el beso con la misma intensidad que ella para así proclamar el reclamo sobre ella, y no es que ella apreciara una conducta tan cavernicolesca pero era algo que no podía evitar, Darien era suyo y quería que el mundo lo supiera, tanto era así que muchas veces se vio tentada a marcarlo con innumerables mordiscos de amor, pero no había tenido las agallas de hacerlo.
Darien se había convertido en un sueño hecho realidad, en el príncipe azul que cualquier doncella desearía.
Serena sonrió feliz y siguió maquillándose, cuando termino comenzó a peinarse, esa noche le apetecía dejar con la boca abierta a Darien y estaba decidida a conseguirlo, para ello había hecho una rápida escapada para ir a comprar un vestido acorde a la ocasión, era obviamente de color negro, el color favorito de Darien, era de satén, entallado a media pierna y estraple, decididamente, un golpe mortal a la libido de porsi alborotada de Darien, rió macabramente por su idea de atormentarlo, el conjunto lo completaban unas zapatillas forradas de satén negras con listones para amarrarse a las pantorrillas, el atuendo completo gritaban "cómeme", pobre Darien, estaba decidida a atormentarlo.
En lo que continuaba su arreglo personal, no pudo evitar perderse en sus recuerdos y sonrió feliz, enamorada y complacida.
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Tenía mucho trabajo en la oficina y al hablar con Darien le había dicho que no tenía tiempo para salir a almorzar cuando la había invitado y que ya picaría algo cuando le diera tiempo, Darien no sonó muy satisfecho cuando no tuvo más remedio que aceptar que Serena había declinado su invitación a comer, le hizo prometer que comería y colgaron.
Serena se perdió en su trabajo, le habían rechazado su articulo de la semana por que se había atrevido a escribir un tema no muy relacionado con su columna y ahora estaba sobre el tiempo de entrega y tenía que hacer un nuevo articulo desde cero, pero ella había creído que al entregar el articulo a ultima hora lo aceptarían por las prisas para publicar, pero a su pesar, no había sido así.
Sus compañeros se fueron despidiendo cuando fue la hora de la comida, ella los miraba con tristeza por que ellos podían irse y ella estaba atrapada en su mini oficina escribiendo tontería y media que no le salía de la cabeza, seguramente este articulo también lo rechazaban ya que no tenía ni idea de lo que escribía, dejo caer la cabeza despreocupadamente sobre su escritorio derrotada, el articulo pasado había sido su ultimo trabajo publicado en la revista, suspiro trágicamente.
— ¿No saldrás a comer? —le preguntaba Yuki al verla aun sentada, la chica era la encargada de la corrección en los artículos.
—Hoy nos toca comida china. —le dijo Sakura emocionada. Ella escribía sobre moda.
—Vamos Serena, ya es tarde. —la apuro Miko, la critica de cine y espectáculos.
—No, no voy. —Les dijo infeliz la rubia—. Tengo que volver a escribir esta cosa, es un asco. —les dijo al borde de las lágrimas.
— ¿Quieres que te traigamos algo? —Le pregunto Sakura.
—No creo que tenga tiempo de comer, pero gracias chicas. —les dijo tristemente la rubia.
Serena se despidió de las chicas y borro lo poco que tenía escrito para volver a comenzar, al tener el piso prácticamente vació puso un poco de música y decidida a concentrarse en un articulo decente se perdió en sus pensamientos hasta que oyó a Miko gritar para llamar su atención.
— ¡Tsukino! —gritaba su amiga. Al ver que no contestaba agrego—. Tan pérdida como siempre. —las escucho reír pero las ignoro.
—Te conviene. —la trato de coaccionar Miko.
— ¡Llego el almuerzo! —le grito Sakura, pero por su voz era obvio que la chica no se refería a la comida.
— ¡Cállense, me desconcentran! ¡Ya váyanse! —se quejo la rubia.
—Me lo llevo entonces… con todo y la comida —agrego feliz Sakura—. Dile adiós guapo.
Este último comentario hizo que Serena abriera los ojos. Frente al elevador estaban sus nuevas amigas y Darien, ellas le coqueteaban descaradamente y él solo les sonreía distantemente, lo escaneó con la mirada e inmediatamente su día brillo, llevaba un polo color negro y un pantalón caqui, una combinación más que suculenta para admirar, las chicas tenían razón, se veía apetecible.
Darien se despidió de las chicas y comenzó a caminar hacia ella, una vez que estuvo más cerca le enseño un paquete de comida rápida y a ella la simple vista le hizo rechinar sus tripas.
Tenía que reconocer al menos para si que el cambio de Darien era perceptible a simple vista, si amaba al antiguo Darien, con el nuevo estaba loca de amor.
— ¡Darien! —le dijo con más animo del que pretendía—. ¿Qué haces aquí? —no es que no apreciara la inesperada visita.
—Que feo recibimiento. —se quejo el pelinegro haciendo graciosos pucheros—. ¿Si quieres me voy? —hizo ademán de darse media vuelta y desandar su camino.
— ¡No! —Grito Serena—. Espera, no me refería a eso. —Explico rápidamente la rubia—. Es solo que se me hace raro que estés aquí cuando rechace tu invitación a comer. —se ruborizo.
—Por eso mismo estoy aquí. —le dijo Darien acercándose a ella que seguía sentada frente a su escritorio y acaricio su mejilla—. Me imagine que no cumplirías tu promesa de comer, por eso me tome la libertad de traer algo para ti. —le dijo mostrándole la bolsa de hamburguesas.
— ¡Eres un amor! —se levanto y lo abrazo efusivamente después le quito la bolsa y regreso a su asiento—. Muero de hambre.
—Eso es normal en ti amor. —le dijo risueño el pelinegro y Serena frunció el ceño ante el halagó—. No me mires así, sabes que es verdad princesa.
Serena lo ignoro y comenzó a escombrar su tiradero que tenía sobre su pequeño escritorio, después saco el contenido de la bolsa y lo repartió con su marido, al primer mordisco suspiro complacida y le sonrió a su proveedor.
—Engordare con esto. —se quejo pero seguía comiendo feliz.
—Eso es imposible, eres hermosa. —la elogio su marido comiendo más placidamente que ella—. Y aunque lo fuera, serias igual de hermosa.
— ¡Si claro! —respondió irónica—. Eso dices ahora, pero cuando engorde y tenga más papada que un elefante, ahí me dirás lo mismo. —le reprocho.
—Ya te lo dije, para mi eres la mujer más hermosa del mundo. Seas flaca como espárrago o gordita como elefantito. —Serena lo miro ceñuda—. Así te amo. —Serena lo miro levantando la cena dudosa pero por dentro su corazón brincaba de felicidad.
Siguieron comiendo en silencio, se miraban mutuamente e intercambiaban sonrisas, antes, Serena parloteaba sin parar para llenar sus silencios incómodos, pero ahora estaban más que cómodos con la compañía del otro, no era necesario intercambiar palabras, bastaba una sola mirada para decirse todo.
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Serena se inspecciono el peinado una vez terminando, se había hecho rulos en todo el cabello y los había dejado suelto, esto daba un aspecto más sofisticado y coqueto, sonrió más que complacida hacia el espejo y camino hacia la cama para ponerse el vestidito elegido para la ocasión, al sentarse en la cama se topo con el tigre blanco de peluche que descansaba sobre sus almohadas, lo tomo y lo abrazo, seguía desprendiendo el inconfundible aroma de su marido, le dio un ligero beso en su nariz y lo dejo nuevamente donde estaba.
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— ¿Dónde me llevas? —preguntaba Serena que caminaba a la par de Darien por el parque, era un agradable domingo por la mañana.
— ¿No quieres ir conmigo? —le pregunto el pelinegro deteniéndose para mirarla de frente.
—Contigo iría hasta el fin del mundo si me lo pidieras. —le dijo la rubia sin duda en la voz, Darien sonrió más que complacido y le dio un casto beso sobre sus labios rosas.
—Me temo que hoy no iremos tan lejos. —le sonrió tiernamente.
Siguió caminando y Serena no volvió a preguntar por su paradero, fueron tranquilamente a un parque de diversiones, Serena se quedo boquiabierta al ver a donde se habían dirigido, Darien no era partidario de esas cosas y le extrañaba enormemente que la llevara allá, Serena volteo a verlo extrañada pero él le mostró las entradas y la jalo al acceso más cercano.
Subió con ella a donde Serena le apeteció, subían y bajaban de un juego a otro, aunque Darien casi estaba verde y a punto de devolver el estomago, ella estaba feliz, se estaba divirtiendo como enana, y a él la complacía, quería recrear y crear recuerdos juntos, y le había parecido buena idea cumplir un pequeño capricho de su esposa.
Después de haber subido más de una vez a los aparatos, Darien pidió break, Serena lo miro y al ver su pálido rostro decidió dejar de torturarlo y hacer algo menos alocado. Pasearon por el parque de la mano, alrededor había mucha gente, familias enteras, grupos de chicos y no tan chicos, se habían encontrado a un grupo de varones que habían visto a Serena de pies a cabeza, situación que paso desapercibida a la rubia pero no a él, posiciono su mano sobre sus hombros y la jalo hacia su cuerpo y le dio un profundo beso que Serena respondió gustosa, se separaron momentos después jadeantes por aire y siguieron su paseo.
Llegaron a la parte dedicada al juego de destreza, había muchos niños y parejas jugando, había puestos de tiro al blanco, canastas, derribar objetos con pelotas, enlazar aros, juego de canicas, etc, etc, etc. Serena estaba maravillada, miraba para todos lados, la gente se divertía probando sus habilidades y obviamente Serena quería lo mismo, jalo su mano y comenzaron a caminar alrededor buscando en cual participarían. Hubo un puesto en particular donde Serena se quedo más de la cuenta, miraba a un tigre colgado en la parte superior de la tienda.
—Caballero, juegue por su dama. —le animo en dependiente. Serena sonrió feliz antes la petición del muchacho.
—Darien, mira… —le dijo su esposa señalando el peluche de un tigre blanco—. Quiero… —hizo pucheros.
Darien hizo los arreglos pertinentes y le dieron el rifle e hicieron que los patos que eran las dianas comenzaran a moverse, primero lentamente y después más rápido, tenía que derribarlos para poder conseguir el bicho que Serena quería. Darien tomo el rifle y lo inspecciono y miro a Serena, ella lo miraba feliz y su mirada brillaba por la expectativa.
—Señorita, déle un beso al caballero para desearle buena suerte. —La animo el dependiente.
Serena se puso de puntitas y se acerco al rostro de Darien, el espero pacientemente el contacto de sus labios en su mejilla, pero ella lo esquivo para dirigirse directamente a su boca y reclamarla con devoción, después se separo y le sonrió coqueta.
—Buena suerte mi fiel caballero. —le guiño un ojo.
Darien hizo sus pininos y al primer intento fallo, de la serie solo logro derribar 3, Serena lo veía a punto de soltarse a reír, la miro ceñudo y ella cambio su expresión a una más seria pero sus ojos seguían destilando la diversión que sentía, Darien volvió a pagar y le cambiaron el rifle, en esta ocasión tuvo más suerte pero no logro su objetivo y al voltear a ver a Serena se dio cuenta que tenían publico y Serena lo animaba alocadamente pidiendo a gritos su bicho.
—Calla, me desconcentras. —le dijo serio. Serena le saco la lengua pero se callo momentáneamente.
— ¡Quiero mi tigre! —lo ignoro la rubia. Darien levanto la ceja y volvió a lo que estaba.
Volvió a pagar y a afinar su puntería, tenía que reconocer que Serena era ruidosa cuando quería, pero no sabía si gritaba para animarlo o al contrario, para distraerlo, por que al parecer la hacia feliz viéndolo fallar. Esta vez se concentro más y acertó a todos los tiros, Serena se lanzo a sus brazos feliz y cuando iba a cobrar su premio por haber salido triunfador, Serena fue más veloz y se libro de él para ir por el bicho de peluche por el que tanto gritaba, odio a ese animal, a él si lo besaba y abrazaba tan estrechamente, mientras que a él que había sido quien había ganado el maldito animal, ni lo fumaba, una vez obtenido el peluche, Serena siguió caminando feliz de la vida dejándolo a él detrás.
— ¡Oye! —se quejo inmediatamente. Serena volteo a mirarlo interrogante a unos pasos de distancia—. ¿No merezco por lo menos un gracias? —la rubia lo miraba de lado como si sopesara esa idea.
—Gracias. —lo dijo como si no le diera importancia y siguió caminado y admirando los demás puestos. Darien le dio alcance y le jalo el peluche y lo escondió detrás de su espalda ocultándolo.
— ¡Dámelo, es mío! —reclamo inmediatamente.
—Te equivocas, es mío. —Serena lo miro incrédula—. Yo lo gane. —le recordó.
—Pero lo ganaste para mí. —le aseguro y estiro su mano pidiendo el peluche.
— ¿Qué te hace creer eso? —le pregunto con una ceja levantada.
—Yo te lo pedí. —le aseguro Serena.
—Te equivocas, es mío. —Serena lo miro y comenzó a hacer pucheros—. Pero te lo daré si me das un beso. —le pidió Darien, él no se iría sin su beso. Serena se acerco y se puso de puntitas pero esquivo su boca y beso su mejilla.
—Ahí esta tu beso, ahora dámelo. —lo miro desafiante.
— ¿A eso le llamas un beso? —Pregunto Darien y al ver que Serena afirmaba él negó con la cabeza—. Por ese beso preciosa, te daré solo la cola. —Darien hizo ademán de jalar la cola del cuerpo del peluche y Serena inmediatamente acudió al rescate.
— ¡No!
Quiso quitarle el peluche de las manos pero Darien lo levanto quitándolo de su alcance, Serena se pego a su cuerpo para tratar de alcanzar su peluche pero Darien fue más rápido y la rodeo con su brazo que tenía libre y capturo su boca para el beso que él quería. Serena al principio no participo del beso, pero Darien delineo su labio inferior con la punta de su lengua y Serena abrió sus labios dejando escapar un suspiro y Darien inmediatamente aprovecho para profundizar el beso, una vez saciado, se separo de ella y la libero del abrazo en la que la tenía inmersa y después le dio el peluche que Serena peleaba.
—Eso es un beso preciosa. —le dijo y le sonrió seductoramente.
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Una vez completo su atuendo, Serena se miro en el espejo de cuerpo entero que tenía detrás de la puerta de su habitación para inspeccionar su aspecto y giro de medio lado para ver su imagen al completo y el resultado le agrado, su pelo se veía elegante y seductor tal como quería, su vestido ya puesto se le veía agradable según su criterio, las piernas se le veían interminables gracias a los zapatos de tacón alto, y en general califico su aspecto como perfecto para sus planes.
Para su último toque se dirigió otra vez al tocador y roció perfume sobre su cuerpo, se tomo la molestia de usar el perfume que según Darien lo volvía loco, era a base de rosas que eran las flores favoritas de ambos, después como punto final se puso unos pendientes, una gargantilla y una pulsera a juego que era regalo de Darien para su ultimo cumpleaños.
Justo a tiempo, el timbre de la puerta comenzó a sonar, Serena sonrió ante su imagen y fue a la puerta a abrirle al impaciente de su marido.
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Al otro lado de la puerta Darien esperaba impacientemente, esa semana no se habían visto, entre el trabajo de Serena y el sus ocupaciones en el hospital había sido imposible verse de hecho también habían tenido que reducir sus llamadas por culpa del maldito trabajo, pero a la primera oportunidad la aprovecho para sacarle la invitación a cenar.
Darien había pasado largo rato preparando todo, la llevaría a cenar a un lujoso y exclusivo restaurante para el cual tenían que hacer reservas con meses de antelación, pero él, un reconocido cirujano no le fue tan difícil, solo un par de llamadas y tenían una mesa reservada para dos personas esa noche.
Después la llevaría a la noria de Tokio, sabía que a ella le agradaba, desde que eran novios había sido uno de los lugares más concurridos en sus paseos y quería visitarla en su nueva etapa de pareja, de noche era una de las vistas más hermosas de Tokio y ¿Qué mejor lugar para reconquistar al amor de tu vida?
Toco nuevamente, estaba ansioso y no quería esperar, antes de que tocara por tercera ocasión la puerta se abrió y revelo a Serena hecha una diosa, más específicamente, la diosa de la lujuria, él no recordaba en ese momento si algo así existía en la mitología antigua, pero él la tenía frete de si.
Serena era la viva imagen de la perfección personificada, no pudo evitar recorrerla de arriba abajo y de regreso, con esos rulos en la cabeza, el sofisticado maquillaje, esa excusa de vestido y esos zapatos que hacían ver a sus piernas interminables y suculentas. No pudo evitar mirarla como si quisiera devorarla viva, que técnicamente era cierto.
Su parte racional estaba suspendida en el limbo, solo atino a extenderle la rosa roja que llevaba consigo como un humilde presente para esa noche.
Estaba impactado.
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Serena quedo maravillada por la reacción de Darien, la miraba de arriba abajo, su boca estaba abierta en señal de asombro y al parecer no podía coordinar un par de movimientos juntos por que solo le extendió torpemente la rosa que al hacerlo tan bruscamente se le cayeron un par de pétalos. Ella sonrió más que complacida y lo invito a entrar.
— ¿Pasas? Solo voy por mi abrigo. —le sonrió al abrirle completamente la puerta.
Se dio la vuelta y solo llego al inicio del pasillo que conducía a su habitación cuando Darien no tan sutilmente le dio la vuelta y se apodero de su boca, Serena grito sorprendida pero no llego a emitir sonido alguno por que Darien era dueño de su boca, introdujo profundamente su lengua para buscar y jugar con la de ella. Serena se vio sorprendida por la reacción, buscaba sacar de control a su marido pero esto era una reacción que no previo de él, separaba un poco de gritos y regaños al no estar de acuerdo con su atuendo pero jamás pensó que se la quisiera comer viva.
Su reacción sobrepasaba y con creses sus expectativas.
Se dejo llevar por lo que sentía, tener a Darien con su famoso control pendiendo de un hilo era algo más que maravilloso, era algo que no había experimentado anteriormente y ahora descubría que le encantaba. Se dejo besar y lo que fue aun mejor, respondió al beso con la misma intensidad que él la besaba, saboreo el sabor a menta de su pasta dental, su sabor a canela original e intoxicante de él y los profundos sentimientos que lo embargaban.
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Darien dejo de pensar en el momento que la vio, Serena estaba vestida para matar y ¿Quién era el para evitárselo? La vio mover la boca pero no tuvo ni la más remota idea de lo que decía, después la vio abrir más la puerta y hacerle ademán de que entrara, cosa que él gustosamente hizo, pero cuando la vio darse la vuelta para marcharse fue una invitación para que la persiguiera, ahora todos sus instintos primarios estaban más que despiertos y en alerta y estos le ordenaban seguir a su presa y hacerla suya, marcarla como suya, reclamarla como suya. Ella era suya y punto.
Le paso sus brazos por la espalda y la pego a su cuerpo, Serena le hecho los brazos al cuello y se acomodo para seguir inmersa en el beso, Darien la cargo los centímetros de diferencia entre sus alturas y volvió a comenzar un nuevo e intenso beso, Serena tenía ahora sus dedos enredados en su cabello y le daba tirones ocasionalmente, a él no podría importarle menos, pero esto fomentaba más sus instintos, la estabilizo y comenzó a caminar hacia su habitación.
Serena al sentir que se movían, estrecho más su abrazo que tenía a su cuello y siguió buscando su beso, Darien rió divertido por las acciones de la rubia, al parecer no le importaba que estuvieran cambiando de escenario, entro a la habitación y no se molesto en prender la luz, ahora no era importante, la dejo sobre la cama y la siguió inmediatamente, se acomodo al lado de ella y siguieron besándose.
Darien estaba inmerso en sus besos y Serena suspiraba feliz, el pelinegro comenzó a acariciarla a placer, donde alcanzaba sus manos, y Serena buscaba sin cesar sus labios, no quería darle tregua ni para respirar, Darien comenzó a descender lentamente, beso su mentón, su oído, y el lateral de su cuello, la rubia dirigió sus manos al cabello negro de su marido, comenzó a enredar sus dedos en el, le encantaba sentir su textura, su calidez y descubrió que estaba más largo de lo normal y le encanto, Darien estaba ahora sobre el escote del vestido, traslado su boca de la columna de su cuello a su escote y ella suspiro feliz, necesitaba su boca ahí, sintió que sus manos ascendía lentamente por sus piernas y ella comenzó a deshacerse en pequeños ruiditos de placer.
Darien besaba y lamía sobre su escote, el vestido comenzó a estorbarle y era hora de deshacerse de el, era una pena pero estorbaba, dirigió sus manos a la espalda de la rubia sin despegar su boca del pecho de Serena, la escuchaba comenzar a gemir más sonoramente y le encantaba, era la señal de que ella se estaba dejando llevar por la excitación del momento, Darien sin poder evitarlo le dio un pequeño mordisco a la piel que ahora degustaba y eso hizo reaccionar a la rubia.
Serena despertó inmediatamente de la entonación que era presa, empujo por los hombros a Darien y salio inmediatamente de debajo de su cuerpo, Darien la miraba sorprendido ¿Qué demonios le pasaba ahora?
— ¿Qué demonios intentas hacer? —le recrimino alejándose de la cama lo más rápido que los malditos zapatos asesinos le permitían.
— ¿Acaso no es obvio? —le contesto señalando lo obvio.
—Esto no lo habíamos acordado. —le recrimino parándose frente a la luna del tocador para inspeccionar su aspecto ahora desaliñado.
Tenía el cabello alborotado, su peinado había desaparecido, tenía los ojos brillando de deseo, la boca hinchada y roja por los besos compartidos, la piel del cuello sonrosada por el roce con el crecimiento de la barba de Darien y lo más importante, una marca roja encima del pecho derecho donde Darien la había mordido. Volteo a verlo con mirada asesina, él aun permanecía acostado en la cama con una mano bajo la cabeza y la otra abrazaba a su tigre, tenía una expresión de lo más satisfecha en la cara que a ella le dieron ganas de borrársela de un derechazo.
— ¡Mira lo que hiciste! —le recrimino señalando su aspecto.
—Te vez deliciosa. —le aseguro lamiéndose el labio inferior y ella lo miro amenazadoramente—. ¿Verdad que se ve apetecible, Rayas? —le pidió opinión al tigre que tenía abrazado.
Serena lo miro amenazantemente y se dio la media vuelta para intentar arreglar su aspecto, tenía el labial corrido, su peinado era un desastre y sin que él se diera cuenta sonrió complacida, su plan había ido a la perfección, había logrado arrancarle el control a su marido.
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Darien se acomodo más en la cama, mirar a su esposa arreglarse era un lujo que había desperdiciado anteriormente, pero ahora no lo haría, descubrió que era igual de sensual verla arreglarse que desnudarse, la miro reacomodar su ropa, se cepillo el cabello y después la vio atárselo distraídamente para que le colgara por la espalda, después miro como se limpiaba el maquillaje corrido y después prepararse para volverse a maquillar.
Serena al arreglarse el maquillaje de los ojos se recargo sobre la mesa del tocador para delinearse nuevamente los ojos y escucho una fuerte inspiración y después un gemidito por parte de Darien, al verlo a través del espejo siguió su mirada y descubrió que veía su retaguardia e inmediatamente imagino el espectáculo que daba, su vestido era corto y más si estaba en aquella posición, inmediatamente volteo a mirarlo y Darien al verse privado de tan apreciable vista volteo a verla con mirada más que complacida, eso sirvió para que la furia de la rubia se acrecentara.
—Por mi no te detengas, es una vista maravillosa. —le sonrió sin disimular su regocijo. Serena hecho humo por las orejas.
— ¡Fuera de aquí! ¡Eres un maldito degenerado! —le acuso y señala la puerta de la habitación.
—Amor, yo solo disfruto de la vista… —le guiño un ojo y se reacomodo en la cama nuevamente.
— ¿Quién demonios eres y qué hiciste con mi marido? —le recrimino y volvió a señalar la puerta para que la dejara sola.
Darien solo se encogió de hombros y comenzó a jugar con el tigre de peluche, no quería tentar a su suerte más de la cuenta y hacer enojar a Serena y que lo corriera de su casa y así echar a perder los planes que tenía para esa noche. Decidió darle su espacio y dejarla arreglarse en paz, por lo que se dedico a observarla solamente.
—Aprovecha a tu padre Rayas, podría ser la ultima vez que lo vez. —dijo Serena dirigiéndose al animal de peluche y continuo arreglándose.
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Un rato después Serena estaba lista, había tenido que modificar un poco su aspecto, pero el resultado era el mismo, se veía impactante, Darien tuvo que hacer acopio de todo su autocontrol y dejarla, le gustaba el vestido pero solo para que lo usara para él, odiaba la idea de pensar que los demás hombres que se encontraran en la noche la vieran vestida así, pero pues tampoco podía prohibirlo, una parte de su acuerdo implícito era la confianza, y él tenía que confiar en Serena.
—Estoy lista. —Serena le dijo a Darien, el inspecciono su aspecto nuevamente.
—Te vez hermosa. —le dijo desde la cama.
Él se incorporo y fue su turno de inspeccionar su aspecto ante el espejo, su cabello estaba completamente alborotado gracias a las manos de su esposa y la almohada en la que había estado acostado, su camisa estaba arrugada por el frente ya que las manos de Serena la habían estrujado en medio de sus besos apasionados, la corbata la tenía torcida y de lado y para acomplejar el atuendo tenía labial rojo por su rostro y boca, sonrió de medio lado.
—Por más que me agrade tu labial, a mi no se me ve tan bien como a ti.
Serena lo miro y sonrió, ese hombre era hermoso así estuviera vestido en pijama y sin peinar, se acerco a él, acomodo su corbata, paso sus manos sobre lo arrugado de su camisa como si el gesto pudiera minimizar el estado actual del frente de la camisa, pero gracias a la corbata en su lugar lograba disimular las arrugas, después tomo un frasquito y una toallita húmeda del tocador y comenzó a frotar amorosamente su rostro para borrar las marcas de su labial, se hizo para atrás para inspeccionar su aspecto y sonrió feliz, sin un rastro de labial, lo tomo de la mano y lo llevo al baño, ahí mojo sus manos y las paso sobre su cabello alborotado que aplaco después de varios intentos, Darien la miraba mimarlo y le sonrió más que complacido por su gesto de atenderlo cuando él podría haberlo hecho solo. Tomo sus manos y las llevo a sus labios y deposito pequeños besos sobre estas.
—Gracias amor. —le dijo con los ojos desbordados de amor por ella—. Es hora de irnos.
Serena asintió y regresaron a la habitación, ella busco en el closet su abrigo por el cual había empezado todo, él la espero en la puerta para escoltarla a la salida, una vez que ella pasó delante de él, él se giro para apagar la luz y al mirar de largo vio al tigre aun echado sobre la cama.
—Pórtate bien Rayas, papá y mamá no tardan así que se un buen peluche y no hagas desastres.
Darien apago la luz y salio de la habitación para seguir a Serena que reía tiernamente después de escucharlo despedirse de su pequeño hijo de peluche, cada día amaba más a ese hombre y le era completamente difícil continuar separada de él.
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Después de un tiempecito vuelvo a aparecer, pero he estado un poco falta de inspiración pero al fin regreso y espero que la espera haya valido la pena.
Reviews?
PD:
Este año no prepara fic de navidad, sorry pero no tuve imaginación para uno, pero prometo aplicarme con los fics como regalo de navidad y año nuevo para ustedes.
Besitos, nos estamos leyendo.
SalyLuna**
15 — Diciembre — 2010
