HE VUELTO! TARDE, PERO SÍ. PEQUEÑO PRELUDIO. Espero os siga gustando!
Rose tomó el último mechón de su cabello que le quedaba por alisar, miró su reflejo en el espejo. La imagen reflectada se parecía demasiado a la de la Rose de diez años atrás, sólo que ahora tenía un brillo de tristeza en los ojos.
El pelo le llegaba por los hombros, la melena acentuaba sus pómulos ya de por sí marcados.
Oía como Scorpius se movía por el salón, probablemente colocando los platos en la alacena de la cocina. Rose esperaba que le hubiera hecho caso en lo referente a la ropa.
Si bien las opciones no eran muy amplias, estaba segura de que a pesar de que la vestimenta del chico era idéntica a la de todos los ideas, Scorpius le haría caso.
Se miró en el espejo, la imagen que éste le devolvió por un momento la dejó bastante sorprendida. Lorcan tenía razón. Ese vestido le marcaba todas las curvas que su atlética figura podría tener. Su pecho quedaba enmarcado por un escote en forma de corazón que invitaba a echar una mirada bastante más intensa en esa zona.
Los tacones que iba a llevar esa noche la aguardaban en la puerta de su habitación. Sus pies se deslizaron dentro de los mismos con facilidad, respiró un par de veces antes de salir y se encaminó escaleras abajo.
Scorpius no pudo evitar fijarse en la esbelta figura que descendía. Cualquier color parecía sentarle bien a Rose.
-Estás preciosa
La voz salió sin dueño de sus labios, en un tono demasiado estrangulado. Scorpius bajó la mirada, sin ser consciente del sonrojo en las mejillas de la chica.
Gracias, Scorpius.
Rose llegó hasta donde estaba el chico esperándola. Incluso en esos tacones –de los más altos que poseía- Scorpius todavía era aún más alto.
-Oye, sin querer pecar de indiscreta. ¿Cuánto mides?
-¿Yo? Pues, sobre el metro noventa ¿Por qué lo preguntas?
-Por nada – Rose sonrió lo más que pudo- Hoy llevas el pelo suelto.
-Sí, por eso de darme un toque más festivo. ¿Te gusta?
-Sí. Te queda bien, aunque…te pareces a tu abuelo.
Rose notó como las facciones de Scorpius se endurecían.
-Aunque nada que no se pueda solucionar la próxima vez con una prenda de otro color.
Rose se acercó al chico para colocar el mechón de fino cabello tras la oreja masculina. El acercamiento provocó que un olor intenso a madera se quedara impregnado en sus fosas nasales.
Scorpius no había podido evitar cerrar los ojos ante esa caricia. El contacto de los dedos de Rose sobre su piel había sido brevísimo, pero lo suficiente como para que el leve trozo de piel todavía cosquilleara.
Scorpius suspiró.
-Creo que deberíamos ir de camino. Nos deben estar esperando.
-Me parece perfecto.
Lily estaba esperando junto a Theo y Baltasar la llegada de la otra pareja. El bar que se inauguraba era un bar de ambiente. En un principio se había sentido incómoda por Baltasar ya que era el único que iba sin acompañante pero suponía que ahora la noche prometía mucho más para él que para cualquiera de los otro cuatro.
-Mira, ahí vienen.
Theo señaló un punto en la lejanía. Una pareja se acercaba a un buen ritmo a pesar de los tacones de ella. Lily tenía que reconocer que Rose junto a Scorpius hacían una pareja extremadamente atractiva. Y eso era un hecho que ahora tendría que reconocerle a Baltasar, puesto que lo había dicho horas antes.
En cuanto Rose estuvo a su lado, comprobó que quien verdaderamente tenía gusto en la familia después de Lorcan, sería Rose.
-Rousie!
-Bibo!
Un ser estrafalario con gafas de sol, pelo verde y un blazer de lentejuelas se acercó a ellos.
-Eres una delicia, Rousie. Si no me gustaran tanto los hombres- su mirada se posó primero en Scorpius para después pasar a Baltasar y finalmente a Theo- Hoy serías mía sí o sí.
-Siempre igual de adulador. Chicos, este es Bibo, un amigo de Lorcan. Ella es Lily.
La sonrisa de Bibo provocó que Theo agarrase a Lily por la cintura.
-Ummmm…un macho dominante. Tranquilo cielo que de atacar, te atacaría a ti. O tu amigo rubito si Rousie no lo quiere.
Más por mecánica que por verdadero sentimiento, Rose pasó uno de sus brazos por los hombros de Scorpius. En el mismo lapso de tiempo, la mano derecha de Scorpius agarró a la chica por sus caderas.
-Oh…veo que me quedo con el bombocito. Esta noche promete.
