El capítulo que todos estaban esperando y que les pondrá los pelos de punta.

CAPÍTULO 6. Serena se vuelve perversa *

El inconfundible sonido del choque de copas de cristal, la divina esencia de perfumes costosos mezclados en la atmósfera del lugar y la pasarela de vestimentas de diseñador no eran sino simples notas en la sinfonía nocturna que conmemoraba un único y especial evento que la orden estaba impaciente de atestiguar y participar.

Los murmullos y chismorreos que se difundían por todos los asistentes acerca de la nueva reina era la única forma que encontraban para aliviar el ansioso momento de conocer a la encarnación de sus deseos. Entre los miembros de la orden, estos eran aquellos quienes apenas podían controlar sus sentidos, pero eran obligados a hacerlo. Tal era la orden de su líder, y el miedo al castigo por transgredir su ley era más fuerte que sus instintos.

Había otros, más moderados y calmados quienes tenían una particular pasión por las cosas bellas. Ellos decidían admirar la exquisita obra maestra en donde la celebración se llevaba a cabo hasta que la invitada de honor finalmente estuviera lista para hacer su entrada triunfal. Cierto hombre alto y atractivo que vestía un sombrero de copa mientras sostenía su bastón con Klefkii en el ápice, pertenecía a este tipo. El contemplaba los detalles en las pinturas que bien pudieron habérsele escapado la primera vez que las admiró.

Entonces, la inconfundible voz de su líder trajo consigo el glorioso anuncio que los invitados reunidos ahí esperaban con ansia. Una mujer de cabellera gris engalanada en un oscuro vestido púrpura que hacía juego con sus ojos se detuvo en la cima de las escaleras, lista para decir su discurso.

"Damas y caballeros", comenzó la mujer. "Es un placer para mí presentarles un nuevo amanecer para el futuro de nuestra orden. Ella quien se ha ganado su lugar como la Reina de Kalos más joven de la historia… Serena".

Algunas miradas curiosas y entrometidas trataban lo mejor que podían para avistar al menos una pequeña imagen del momento en el que una jovencita ataviada en un vestido rosa pálido hizo acto de presencia, acompañada de otra figura femenina que ellos reconocían perfectamente bien. Aquella quien solía usar la corona y que ahora adornaba la cabellera color miel de su amiga.

Los asistentes quedaron atónitos con la belleza e inocencia que Serena irradiaba con su presencia. Junto a Aria, esa visión encantadora era un espectáculo que los invitados nunca podrían haber esperado en sus más salvajes sueños. Toda la congregación la recibió con un gran aplauso y reverencia mientras ambas chicas bajaban las escaleras hasta llegar al salón principal.

"Gracias", dijo Serena mientras inclinaba su cabeza con gratitud. "Es simplemente encantador verlos a ustedes reunidos por mí. Haré lo mejor que pueda para honrar este gesto". Terminó con una ancha sonrisa que cautivó sus corazones.

La hipnótica y sincera sonrisa que la reina mostró encendió las llamas de la emoción y la pasión de los invitados, e inmediatamente se acercaron a ella para darle una bienvenida más personal junto con amables palabras que ella aceptaba gustosamente. Una vez que terminaron, Aria la tomó de la mano para conducirla hacia un hombre que Serena conocía muy bien, pues fue el anunciador de cada espectáculo Pokémon en el que ella había participado.

"Mi joven reina", dijo inclinando su cabeza en una pequeña reverencia. "Me da gusto el ver que mi obsequio le haya quedado perfectamente".

Serena sonrió y abrió su boca con sorpresa. "¡Es por eso que Aria no quiso decirme quien me había dado este vestido tan encantador!"

Monsieur Pierre rio entre dientes. "Quería darte la sorpresa yo mismo. Desde ese día en el baile supe el tipo de vestido que realzaría su belleza".

"¡Muchas gracias, Monsieur Pierre!"

"No, el placer es todo mío. Por favor, siga disfrutando de tu fiesta", dijo, retirándose con una última sonrisa.

"Ven, hay más personas que tienes que conocer", dijo Aria, conduciéndola nuevamente al otro lado del salón donde una mujer delgada de cabello oscuro se encontraba de pie junto a un chico más joven que compartía muchos de sus rasgos como su negra cabellera. Debido a estas características, Serena sospechó que él tenía la misma edad que Aria.

"Serena, déjame presentarte a un confiable miembro de nuestro círculo y amiga de la infancia de Palermo. Madam Adelie De Valois y su hijo, Philip".

Serena quedó absorta al presenciar la belleza seductora de la mujer de cabello negro. También quedó un poco intrigada por el hecho de que esta persona supuestamente era amiga de la infancia de Palermo cuando ambas no parecían compartir la misma edad.

"Debo confesar que al principio creí que solo habías desechado tu corona por nada", dijo la mujer con una voz suave y sensual que logró intimidar a Serena, "pero al atestiguar a esta encantadora y hermosa chica, ahora me es claro por qué fuiste vencida, querida".

Aria rio como si supiera que esperar de la arrogante actitud de esa mujer.

"Por favor, disculpen a mi madre. Sus modales suelen ser un imperfecto para la reputación de nuestra familia", interrumpió el joven quien ahora fijaba su mirada en la joven reina. "Pero tiene razón. Tu belleza no conoce igual". Inclinó su cabeza en acto de respeto y educadamente extendió su mano para tomar la de Serena, tocando sus nudillos con los labios y provocando que se ruborizara intensamente.

"Y tu eres tan encantador como siempre, Philip", dijo Aria entretenida de la excesiva cortesía que era poco familiar para una inexperta como Serena. "Y aún no sabes los límites de los afectos de una jovencita".

"Oh, mis disculpas", se excusó Philip, "Debí haber sabido que ya había entregado su corazón a alguien especial".

El rostro rojizo de Serena se encontraba ya hirviendo con las provocaciones de ambos adolescentes, y se preguntó a si misma cuantas más personas descubrirían su más íntimo secreto. Quizá siendo menor obvia en todo momento en que alguien abordara el tema podría ayudar.

Mientras Serena quedaba perdida en sus pensamientos y el resto de los ahí reunidos disfrutaban de un momento de diversión con la reacción de la reina, alguien más llegó de la nada para unirse a la conversación.

"El corazón de una persona es un lugar secreto y sagrado", dijo un hombre rubio vestido de blanco, mirando fijamente a Serena mientras sostenía una charola de plata, "no lo abras a cualquiera que se atreva a transgredirlo".

Madam Adelie, quien había quedado en silencia, finalmente dejó escapar las suaves pero directas palabras de su seductora boca. "Era una broma, Siebud. Pero ya que eres tú del que estamos hablando, ¿también nos darás un sermón acerca de la alta cocina y el arte?"

"¿Sermón?", respondió el hombre indignado. "Querida, las palabras pueden ser fácilmente aplastadas con argumentos. Pero mostrarlas, por otro lado…" Siebud bajó la charola que cargaba, ofreciéndola a Serena quien estaba asombrada no sólo por la repentina aparición del hombre excéntrico sino por como la comida estaba elegantemente presentada. "… no pueden ser ignoradas".

"¡Vaya, chef!" Rio Aria y procedió a presentar al extraño hombre a su amiga. "Serena, él es uno de nuestros más queridos e importantes amigos. Miembro de la Élite Cuatro y reconocido chef, Siebud".

"Estaría honrado si pudiera probar este platillo que he preparado especialmente para ti, mi reina".

Serena sonrió y aceptó la comida. Con un simple bocado del sándwich gourmet, sus ojos resplandecieron con gusto como si una fiesta fuera celebrada en su boca.

"¡Oh, cielos!" ¡Esto es lo más delicioso que he probado en mi vida!"

"Y sólo es la entrada", aseguró Siebud con una sonrisa. "Personalmente estoy preparando todo el banquete que disfrutaremos esta noche. Y eso me hace recordar que tengo asuntos en la cocina. Por favor, disfrute del resto de la fiesta".

Siebud colocó su mano izquierda en el pecho e hizo una reverencia por última vez antes de irse.

"También tenemos que ver a otras personas. Si no0s disculpan".

Madam Adelie y su hijo dejaron a las chicas solas no sin antes de que Philip guiñara a la joven reina. Serena estaba encantada con todas las nuevas personas que acababa de conocer junto con sus personalidades únicas.

"Son muchos Buenos amigos", susurró Serena, recordando a aquellos que no estaban con ella en ese día pero que aún ocupaban un lugar importante en su mente.

"Si… es una lástima que no pudieras conocerlo", dijo Aria con melancolía en sus palabras.

"¿Quién?"

"¿Uh? ¿Lo dije en voz alta?" Aria ri y decidió contarle acerca de la persona que extrañaba profundamente ese día. "Lord Reginald. Nuestro más cercano amigo y una de las personas más extraordinarias que pudieras conocer".

"¿Qué le sucedió?" Preguntó Serena interesada en esta persona a la que Aria parecía tenerle gran afecto.

"Él…", pero Aria recordó que no podía revelar el misterio que rodeaba a su amado amigo. Ni siquiera a Serena. "no estuvo disponible. No hoy, ni siquiera para nosotros".

Las palabras no parecieron convencer a Serena, pero comprendió que bien podía ser algo que no era de su incumbencia, por lo que decidió dejar de preguntar.

"Por favor, olvídalo. Es casi hora del acto principal y no quiero que te preocupes por mí".

Y tan pronto como las palabras abandonaron su boca, la poderosa voz de una mujer demandó la atención de cada miembro del salón.

"¡Amigos míos! ¡Ya es hora!" Anunció Palermo levantando sus brazos formando una "v" mientras encantaba el escenario con su alegre tono. "El momento para honrar a nuestra joven reina ha llegado finalmente. ¡La Escalera al Cielo ya está lista!"

La congregación asintió y se dirigieron a la gran entrada del lado derecho del salón principal. Una habitación que permanecía cerrada excepto cuando sus rituales y ceremonias eran celebradas. Y, obviamente, la entrada estaba estrictamente prohibida a todo aquel que no fuera parte de la orden.

Aria insistió en caminar detrás de Serena, convenciéndola de ser más independiente y aprender a conducir a su gente de ahora en adelante. Aria esperó por un momento y la siguió de cerca hasta que decidió entrar a la habitación. Entonces, la felicidad que había experimentado hasta ahora fue destruida completamente cuando escuchó esa temible palabra en su cabeza.

Brisement.

La palabra hizo eco en la mente de Aria como una fantasmagórica portadora de perdición. Su cuerpo se paralizó y sus manos temblaron con miedo.

"Pe-pero ¿cómo? ¿P-por qué?" Preguntó en su mente.

Fue decidido.

"¿C-cómo pudiste? ¡Es demasiado pronto!"

La acompañarás en todo momento. Es mi última palabra.

"¡Espera! ¡Yo no…!" La voz se detuvo, interrumpiéndola y dejándola con la más difícil y dolorosa decisión de su vida.

. . . .

Un sentimiento encontrado de miedo e intriga logró borrar la sonrisa de Serena después de pasar todo el día en una obra maestra de arquitectura y arte, rodeada y disfrutando algunas de las excentricidades de la gente pudiente quienes le habían dado la bienvenida con los brazos abiertos.

El salón oval, construido con un bizarro e intimidante estilo e iluminado con una luz rosada y púrpura era tan diferente a la arquitectura clásica y estilizada del resto del palacio que Serena se hizo cuestionar si este lugar fue diseñado y construido por un arquitecto completamente diferente. Exploró el lugar con su mirada, siguiendo los tres pilares que sostenían y rodeaban la torre de en medio del salón como Sevipers trabajando juntos para estrangular a su víctima.

Mientras era conducida a la torre, ella pudo echar un vistazo al trono dorado que compartía el mismo diseño extravagante de la habitación. Y entonces, mientras trataba de encontrar algo que pudiera recordarle el estilo del palacio, las pinturas que adornaban las paredes y las esculturas del salón llamaron su atención, ya que cada una de ellas representaban jóvenes y bellas chicas sonriendo felizmente e irradiando una alegría e inocencia que solo las excepcionales habilidades de un gran artista podrían lograr.

"Ellas fueron chicas que han sido acogidas por nuestra orden", susurró Aria al darse cuenta de la curiosidad de su amiga.

"¿Tú y Palermo están aquí también?" Serena preguntó, pero no recibió respuesta alguna como si Aria pretendiese no haber escuchado.

Una vez que llegaron a la pequeña cámara debajo de la torre, Aria gentilmente la invitó a sentarse en el trono dorado. Serena tomó su lugar, aún desconcertada con el extraño lugar de la celebración. Intentó preguntar nuevamente, pero Aria colocó el dedo índice en su boca, solicitando silencio para lo que estaba a punto de comenzar.

El sentimiento incómodo de la joven reina llegó a un nivel más extraño cuando vio que la congregación se colocaba extrañas máscaras que parecían Pokémon con miradas más siniestras y líneas rojas dibujadas en patrones por toda la máscara. Ella se preguntó que podría significar esto, pero su curiosidad tendría que esperar a ser resuelta hasta que este absurdo por fin terminara.

"Amigos míos", comenzó Palermo colocándose en frente de Serena mientras pronunciaba su discurso y una vez que cada miembro hubiera tomado su lugar en la sala oval. "La iniciación de una reina es un momento glorioso y delicioso que todos compartimos y honramos… Un momento de tradición que ha sido llevado a cabo por siglos desde que nuestros ancestros echaran raíces en esta hermosa tierra".

Palermo se detuvo y miró a la chica sentada en el trono dorado. "Y ahora, Serena. Es tu turno para tomar tu lugar como gobernante de esta orden".

El silencio que dominaba todo el lugar fue interrumpido abruptamente por una dulce y vigorizante melodía que venía de lo alto de la torre. La música alivió la mente de Serena y le hizo olvidar la sensación incómoda que se incrementaba con cada segundo al estar en tan extraña habitación.

Un sirviente enmascarado que sostenía una charola y un cáliz dorado en ella, se acercó al trono. Aria sostuvo el cáliz con ambas manos y se inclinó, estirando sus brazos y ofreciendo la copa a la joven reina.

"Serena…", comenzó Aria con un tono firme y serio, ¿"Defenderás la orden de cualquier amenaza que pudiera dañarla o incluso destruirla?"

"Lo prometo", respondió Serena. Horas antes, Aria le había mencionado que parte de la ceremonia consistía en hacer un juramento como lo hacían en la realeza de Kalos en tiempos medievales.

"¿Aceptarás convertirte en el recipiente de los deseos y urgencias de tu gente?"

"Yo…" Serena dudó, sorprendida con la extraña frase que no podía comprender completamente. Las palabras no pudieron abandonar su boca y se vio obligada a asentir".

"Que la orden tenga piedad por aquellos condenados si llegaras a romper tu juramento".

La última oración le hizo sentir un escalofrío por todo su cuerpo y casi quebró su estabilidad. Para calmarse, siguió diciéndose que esas aterradoras palabras y seriedad eran solo parte de una vieja tradición y que no debía tomarlas en serio. Pero la extraña atmósfera le dificultó apoyar esa idea.

Aria, aun ofreciendo el cáliz le susurró, intentando recuperar su atención. Incluso cuando su mente estaba llena de dudas y miedo, Serena decidió no avergonzar a su amiga en frente de todos y aceptó el gesto, esperando que las cosas mejoraran tan pronto como este terminara. Entonces bebió del amargo, pero aún delicioso líquido.

Serena esperaba oír un gran aplauso de la congregación después de hacer su juramento. En su lugar, la misteriosa cacofonía se elevó nuevamente y sintió un espasmo abrupto que sacudió todo su cuerpo con una sensación que nunca antes había sentido. Una mezcla de horror y… ¿placer? Se incrementaba con cada segundo, dificultándole controlar sus sentidos y agradeciendo por encontrarse en el asiento. De otra forma, habría provocado una embarazosa escena.

"¡Amigos míos!" Gritó Palermo. "¡Nuestra reina ha aceptado la ofrenda y ahora podemos volvernos uno con ella!"

La congregación se distribuyó por toda la habitación oval y un baile se llevó a cabo. La luz rosada de la habitación se apagaba mientras las notas ascendían en una extraña y vigorizante melodía desde la cima de torre. Entonces, el ritmo cambió y la experiencia más aterradora de la vida de Serena comenzó.

Las imágenes comenzaron a borrarse y colores chillones reemplazaron la iluminación del salón. Su orientación comenzó a descender tan violentamente que ella tuvo que aferrarse del trono por miedo a caerse y nunca más poder ponerse de pie. La combinación de extrañas sensaciones lentamente la hicieron cuestionarse si hubo algo raro con el vino que apenas si había probado. Ese fue su último pensamiento sapiente antes de que las cosas se pusieran en verdad extrañas.

Alguien tomó su brazo y la obligó a abandonar el trono. Ella intentó echar un vistazo a la persona que se atrevía a despojarla del único apoyo que la mantenía en el suelo, creyendo que era obra de Aria, pero la imagen era tan borrosa que no pudo reconocer algo. El extraño la condujo al lugar del baile, aprovechando de su debilidad y voluntad endeble, pero no intentó hacer otra cosa.

Entonces, mientras sus fuerzas la abandonaban y la música cambiaba lentamente, un grito comenzó a hacer eco en su mente. El macabro sollozo reemplazó la música, ayudándola a recuperar un poco de su fuerza como si la voz misteriosa intentara hacer contacto con ella. Serena puso atención al grito y, después de unos segundos, chilló algo tan claro y terrible que le hizo helar la sangre.

¡HULLE!

La imagen borrosa se detuvo como si la distorsión que causara se tratase de solo una cortina que escondía el macabro espectáculo que ahora Serena podía atestiguar. Los pilares se movían como serpientes reptando en la torre mientras una extraña escritura centellaba de color púrpura, siguiendo el ritmo de la misteriosa canción.

La congregación seguía ahí, bailando y moviéndose como si una fuerza salvaje los poseyera y obligase a bailar hasta su muerte. Serena trató de encontrar a Aria desesperadamente, pero en su lugar se dio cuenta de que era incapaz de moverse. Volteó su mirada para encarar al extraño que la había hecho dejar el trono e intentó preguntarle, pero ningún sonido logró salir de su boca.

"Es una pesadilla" Se dijo a sí misma. "¡Despierta, despierta!". Intentó llorar, pero la macabra experiencia le negó derramar sus lágrimas como si esa fuerza intentara tomar control de cada emoción que ella tenía y la reemplazara con algo más siniestro.

Serena se dio por vencida. En esos momentos de agonía, ella vio su fin a esa corta edad y un sentimiento de remordimiento llenó su corazón. Todos esos lugares, comida, nuevas personas y experiencias que no podría disfrutar nunca más, aquellas personas preciadas y cercanas a ella que tampoco vería más. Confesar sus sentimientos a ese chico…

Pero el horror le daría una última mirada antes de tomar control de su mente.

Serena miró las pinturas y esculturas por última vez, preguntándose si esas chicas habían compartido el mismo destino que ella. Las escenas confirmaron sus miedos cuando las pinturas, antes mostrando chicas bonitas en su plenitud, ahora exhibían el profanamiento y las blasfemias cometidas a ellas quienes tuvieron la desdicha de ser acogidas por la orden. Serena pudo escuchar los gritos y lamentos de las esculturas y deseó unirse a ellas, pero la oscura fuerza le impidió expulsar el más mínimo sonido mientras la envolvía con un sofocante abrazo final.

Él protege

La oscuridad que la rodeaba fue expulsada violentamente cuando un faro de luz resplandeció desde su cuerpo inconsciente, devolviéndole su espíritu y un poco de su fuerza.

La canción se detuvo y el extraño soltó a Serena, quien logró liberarse de él y caminar unos cuantos pasos antes de colapsar.

Los gritos seguían ahí, pero, así como la canción eran silenciados lentamente. Aún los podía escuchar hasta que el sueño finalmente la envolvió en una tibia manta de serenidad.

TO BE CONTINUED….

*NOT!