BEWARE THE FROZEN HEART

CAPITULO 10

Elsa miró incrédula lo que sucedía. Del muñeco de nieve que había sido Olaf solo quedaba una zanahoria, las ramitas que habían sido sus brazos y su cabello, y los puntos que habían sido sus ojos y botones. El resto solo era un charco de agua. Evilyn se echó a reír una vez que la voz de Olaf se apagó por completo.

-Oh, lo siento, Elsa- dijo Evilyn, poniéndose en cuchillas para mirar mejor a la joven a través de los barrotes-¿acaso tu amigo se derritió?-

Elsa se llevó las manos a la cara, tratando de ocultarla de Evilyn, pero sus sollozos eran bastante sonoros como para que la malvada mujer no se diera cuenta.

-Pero ese muñeco era solo una molestia, Elsa- dijo Evilyn, encogiéndose de hombros- créeme. Pronto agradecerás que me haya deshecho de él. Además, solo te queda una pequeña pizca de poder. No creo que la desperdiciaras en él. Te ahorré el tomar esa decisión-

Elsa no respondió, seguía sollozando con el rostro oculto entre sus brazos. Olaf, su querido amigo Olaf, ya no existía. ¿Cómo se lo iba a decir a Anna? Elsa sentía como si su corazón se hubiera quemado, como si hubiera perdido una parte de sí misma.

-Bah, que aburrida eres- dijo Evilyn- si me permites, voy a decorar con un poco de hielo este reino tan caliente y aburrido…-

Evilyn se fue de la habitación, riendo sonoramente, dejándola sola. Elsa seguía llorando. No podía creer lo que acababa de pasar. De pronto, trató de tranquilizarse, y miró alternadamente las lágrimas que caían en sus palmas, y el pequeño charco en el que se convirtió Olaf.

"Solo una pequeña pizca de poder", pensó Elsa.

La joven levantó ambos brazos y dirigió sus palmas, a través de los barrotes, hacia donde se encontraba el pequeño charco de agua.

"Regresa, Olaf, por favor", pensó Elsa.

Nada sucedió. Elsa se entristeció de nuevo. ¿Esa pizca de poder no era suficiente para salvar a Olaf?

"Olaf, regresa", pensó Elsa "por favor, pequeño amigo"

El charco de agua brilló, como si una luz emergiera de él. El agua comenzó a agitarse, primero un poco, y después más importantemente, hasta que se levantó del suelo, flotando, y tomó forma humana. La forma de un niño humano. La textura cambió de acuosa a completamente de carne y hueso. El niño humano flotó suavemente hacia el suelo, como una pluma cayendo lentamente. Una vez que su mejilla tocó el helado suelo de hielo, el niño se levantó, y Elsa lo miró.

Era un niño albino de aproximadamente seis años, de piel y cabellos blanquísimos, pero impresionantes ojos negros. El niño se miró sus manos, y luego se las llevó a su pecho. Vestía un traje parecido al que usaba Kristoff cuando hacía frío, incluido un pequeño gorro de invierno. El niño posó sus ojos en la reina en la jaula.

-¿Elsa?- dijo el niño con una voz infantil.

Elsa lo miró fijamente, intentando recuperar el aliento por la fatiga que le causó perder sus escasos poderes. Al sonreír el niño, Elsa lo reconoció.

-¡Olaf!- dijo ella, y se llevó las manos a la boca. No debía hacer ruido o dejar que Evilyn lo descubriera. Si lo hacía, lo que le haría al niño sería… impensable. Estiró los brazos a través de los barrotes, invitándolo a abrazarla, lo cual el niño hizo.

-Elsa… mamá…- dijo el niño, aceptando el extraño abrazo de la reina entre los barrotes. La piel del pequeño era suave y cálida, completamente humana.

-Escúchame, Olaf, tienes que irte lo más rápido que puedas, sin que Evilyn te vea- le dijo Elsa en voz baja- tienes que salir de aquí y encontrar a Hans. Cuéntale lo que pasó. Adviértele que no puede acercarse a este palacio- pensó por un segundo- Marshmellow te ayudará, él te reconocerá. ¿Entiendes?-

Olaf asintió.

-No tengas miedo, mamá, pronto estarás a salvo- dijo el niño.

-Lo sé, pequeño- dijo Elsa, con una ternura que no sabía que poseía- ahora ve y ponte a salvo-

El niño asintió y salió con cuidado de la habitación. Elsa se sentó y abrazó sus rodillas contra su cuerpo, marcadamente agotada, rogando con todas sus fuerzas que Olaf se pusiera a salvo. En esa nueva forma tan delicada que tenía, la idea de que fuera lastimado dolía aún más.

Una vez que vio que Olaf se fue, Elsa encogió sus rodillas contra su pecho, se abrazó y frotó sus brazos. Por primera vez, quizá en toda su vida, Elsa sintió frío.

x-x-x

Bastian se encontraba cabizbajo, arrodillado en el suelo de la celda. Aunque quisiera, no podía levantarse. Las gruesas cadenas no se lo permitían. Suspiró. Por su culpa, Regina estaría en ese momento abdicando al trono, desperdiciando el sacrificio del difunto rey de Dinamarca, y poniendo en riesgo a todo su reino, al dejarlo en manos de un tirano. Bastian no quería ser el responsable de eso.

La atención del joven se desvió hacia la puerta, al escuchar que ésta se giraba.

-Cinco minutos- dijo el guardia, abriendo brevemente la puerta del calabozo- ni un segundo más-

Bernard entró al calabozo, y el guardia cerró la puerta detrás de él.

-Bastian- dijo Bernard seriamente.

-Bernard- dijo Bastian- ¿que ha sucedido? Regina…-

Bernard sacudió la cabeza.

-Regina está bien- dijo Bernard en tono tranquilizador- Mormoth y Mahaut cambiaron de opinión, no la obligaron a abdicar, sino a nombrar a Mormoth "primer ministro" y comandante del ejército, y planean mantenerla viva por un tiempo, pero eventualmente eliminarla en algún momento. Pero la obligaron a contar una historia sobre ti, espiando para la reina Elsa-

Bastian frunció el entrecejo.

-Querían una excusa para poder invadir Arendelle con el apoyo del pueblo, y ya la tienen- dijo Bastian, y Bernard asintió. El joven comandante intentó soltarse de las cadenas, sin éxito- tengo que salir de aquí. No puedo permitir esto…-

Bernard se volvió a la puerta, y vio que los guardias estaban distraídos.

-Escucha, Bastian- dijo el mayordomo- hay una carta del emperador Philipp de Alemania, dirigida a ti, que me tomé la libertad de leer para evitar que cayera en manos equivocadas. Se salvó de una emboscada preparada por Mormoth, y sospechaba que Michael de Bavaria salió de Neuschwanstein con el objetivo de traicionar a Regina, aunque esta noticia nos llegó demasiado tarde. En fin, el emperador viene desde Berlín con su ejército para brindar su apoyo…-

Los ojos de Bastian se iluminaron.

-Conseguiré la llave- dijo Bernard- si el emperador ataca, durante la confusión será el mejor momento para sacarte de aquí…-

Bastian casi sonríe.

-Gracias, Bernard- dijo Bastian- espero que tu plan funcione…-

El mayordomo suspiró.

-Yo también- dijo Bernard- por el bien de nuestra reina…-

-Bernard, vigila a Regina- agregó Bastian en tono serio- no dejes que le hagan daño-

x-x-x

Kristoff estaba preocupado por Hans. El golpe en la cabeza había sido muy severo, pues apenas les contó el príncipe de las Islas del Sur sobre la montaña norte y la traición de John, cuando volvió a desmayarse y quedar inconsciente por varias horas. El joven repartidor de hielo no sabía que hacer a continuación. Elsa les había indicado que no se acercaran. Marshmellow la estaba protegiendo. Pero si John era tan escurridizo como para atacar a Hans por la espalda, quizá pudo haber pasado la barrera del gigante de nieve…

Anna, por su parte, estaba decidida. Cuando Kristoff se dio cuenta, la joven princesa de Arendelle ya estaba en los establos, vestida con su traje de invierno y montada en un caballo, lista para cabalgar hacia el castillo de hielo de su hermana mayor. Kristoff logró alcanzarla antes de que partiera.

-¡Anna! ¿qué haces?- dijo Hans, y frunció el entrecejo, confundido- no piensas irte, ¿o si?-

-Elsa puede estar en peligro de ese hombre, John- dijo Anna- solo quiero asegurarme de que esté bien. ¿Por favor?-

Kristoff suspiró.

-Esta bien, pero yo iré contigo- dijo Kristoff- iré por Sven-

Les tomó un par de minutos ir por el abrigo de Kristoff y preparar al reno para el viaje a la montaña norte. Anna le pidió a Kai que avisara a Hans que saldrían cuando despertara, y ambos comenzaron el viaje a la montaña.

x-x-x

En las afueras de Berlin, un agotado emperador Philipp se encontraba sobre su caballo, listo para liderar su ejército hacia Dinamarca.

-Su majestad, ¿sus órdenes?- preguntó uno de sus generales.

-Esperemos llegar esta noche a Hamburgo- dijo Philipp- descansaremos un poco, para después dirigirnos al norte hacia Copenhague…-

-Su majestad- dijo uno de los hombres que lo acompañaban, casi tan ricamente vestido como el emperador, de mirada nombre pero un poco insegura- ¿está seguro que desea asistir a la reina de Dinamarca? Recuerde que los problemas que tenemos ahora son por la ayuda que le prestó la última vez…-

Philipp sonrió levemente.

-Por supuesto que estoy seguro, Thomas- dijo el emperador- y nos compete porque Mormoth escapó de nuestra prisión…-

Thomas Steiner asintió.

-Muy bien, su majestad- dijo Steiner- esperemos que no sea demasiado tarde…-

Philipp deseaba eso. No sabía que había tramado Mormoth, pero esperaba que Regina estuviera bien, y que la mano del malvado ex-príncipe de Dinamarca no llegara a afectar a Elsa.

x-x-x

Olaf logró escabullirse por el palacio de hielo sin que Evilyn se percatara de su presencia. La malvada mujer se encontraba mirando por el balcón en la habitación principal del castillo, mirando con malicia el bosque, y comenzando a lanzar rayos de hielo a todas partes, congelando todo a su paso de camino a Arendelle.

Olaf aprovechó su distracción y bajó las escaleras, salió del castillo y cruzó el puente de hielo.

-¡Marshmellow!- gritó el pequeño niño, una vez que se alejó de la escalera congelada- ¡Marshmellow! ¿dónde estás?-

No hubo respuesta. Olaf escuchó unos pasos en la nieve, pero no eran del gigantesco guardián. Se escondió detrás de una roca, y se dio cuenta que se trataba de John, el asesino que había hecho enojar a Elsa y liberado a Evilyn. Frunció el entrecejo. Iba a ir a enfrentarlo, pero miró su pequeño cuerpo de niño y desistió, sabiendo que no podría hacer nada contra ese hombre malo.

John entró rápidamente al castillo, sin que Marshmellow lo notara.

-Elsa…- susurró Olaf.

Antes de que pudiera hacer algo, por fin apareció Marshmellow. Miró con curiosidad a Olaf, un poco protectivo del palacio, pero al reconocerlo sonrió.

-Oooolaf- dijo Marshmellow.

-Sí, Marshmellow, soy yo- dijo Olaf- tenemos que avisar a Hans. ¡Elsa está en peligro!-

Marshmellow gruñó.

-Elsa dijo nadie entra al castillo- dijo el gigante de nieve- Marshmellow lo envió lejos-

-No, ¿que dices?- dijo el niño- ¡tenemos que encontrar a Hans!-

-Encontrar a Hanssss- dijo Marshmellow con un gruñido, poniendo la mano en el suelo para que Olaf suba a ella- Marshmellow y Olaf encontrar a Hanssss-

El gigante hombre de nieve tomó al niño con su mano y bajó de la montaña norte por una pequeña vereda del lado oeste de la misma. Unos minutos más tarde, por el camino del oriente, llegaron Kristoff y Anna, montados en Sven.

x-x-x

Elsa luchaba por mantenerse despierta, pues había perdido mucha energía con ese último encantamiento para devolverle la vida a Olaf. Su cuerpo temblaba de frío, y ella continuaba frotándose los brazos con sus manos para entrar en calor.

-Vaya, vaya, ahora sí nos molesta el frío, ¿verdad?- Elsa escuchó la voz de Evilyn. Elsa se volvió hacia ella con una expresión vacía. La mujer acentuó su sonrisa- ¿sigues enojada por lo que hice con tu inútil muñeco de nieve?-

Elsa no dijo nada. Claro que estaba enojada, pero no quería revelarle que Olaf estaba a salvo.

-Vengo a informarte que ya inicié con mi nevada eterna- dijo Evilyn- congelé todo el bosque, y la línea congelante ya debe estar llegando a Arendelle-

La joven la miró un poco preocupada. Sabía que los habitantes de Arendelle siempre estaban listos para una eventualidad así. Y que el castillo de Arendelle se podía acondicionar para proteger a los habitantes del frío.

-Y te tengo buenas noticias- dijo Evilyn, dando un paso a un costado, revelando que John estaba con ella- este caballero se ha ofrecido a asistirme en mis planes. Creo que me será útil, ya que él ayudó a liberarme. ¿No lo crees?-

Elsa permaneció en silencio, y Evilyn la miró fijamente.

-¿Qué sucede?- dijo John.

-Está diferente- dijo Evilyn, sin quitar su mirada intensa de Elsa, haciéndola sentir incómoda. Posteriormente alzó las cejas en entendimiento- ¡así que ya gastaste tu última pizca de poder, Elsa!-

Evilyn se echó a reír, y Elsa quiso dejar de temblar, pero no pudo. El frío era demasiado intenso.

-Y cuéntame, Elsa, ¿en qué lo gastaste?- dijo Evilyn.

Elsa se negó a responder.

-No importa, su oscura majestad- dijo John con una sonrisa astuta- lo importante es que Elsa de Arendelle ha perdido sus poderes por completo, y ahora ya solo es una mujer normal. Y vaya que es una mujer muy… atractiva- señaló lanzándole una mirada lasciva a la joven, cuyas mejillas se tornaron rojas. Elsa encogió sus piernas dentro de la jaula y las abrazó contra su pecho, genuinamente asustada por sí misma.

Evilyn, por su parte, seguía evaluando a Elsa con la mirada. De pronto sonrió.

-Oh, creo que otra vez tenemos visitas, Elsa- dijo Evilyn alegremente- creo que, después de todo, puedes sernos útil para recibir de una manera interesante a nuestros invitados…-

x-x-x

Tanto Anna como Kristoff se sorprendieron al ver nuevamente el castillo de hielo, el cual había sido reparado por Elsa. Kristoff, si no hubiera estado tan preocupado por el bienestar de su futura cuñada, hubiera sonreído, pues amaba las creaciones de hielo de Elsa. Anna miró a su alrededor y alzó las cejas.

-Algo no está bien, Kristoff- dijo Anna, mirando fijamente hacia la entrada- no está Marshmellow-

-Quizá así esta mejor, Anna- dijo Kristoff- podemos entrar a advertir a Elsa sin problemas. Démonos prisa-

Kristoff estaba preocupado por entregar el recado y volver a Arendelle, ya que tenía la sensación de que Elsa no quería visitantes cuando les anunció su decisión de retirarse a la montaña. Pero tenía que admitir que sí estaba preocupado por el bienestar de Elsa, sobre todo desde que vio lo que ese hombre le había hecho a Hans, quien se suponía era su amigo.

Anna y Kristoff cruzaron el puente de hielo hacia la puerta del castillo, y la abrió sin más. Ambos entraron al castillo, dudosos, y la puerta se cerró detrás de ellos. Los dos caminaron hacia la fuente congelada entre las dos escalinatas.

-¿Elsa?- dijo Anna en voz alta, pero algo dudosa- ¿Elsa, estás aquí? Soy yo, Anna. Perdona que te molestemos, pero vinimos a advertirte…-

Y de pronto, inesperadamente, una fuerte risa malvada resonó en todo el palacio. Anna palideció y sintió un escalofrío recorrerla, mientras que Kristoff empuñó el pico para hielo que traía en su mano con fuerza. Lo que más sorprendió a Anna es que la voz le parecía conocida.

Ambos escucharon unos pasos desde la parte alta de la escalinata, y Anna, olvidando su escalofrío previo, sonrió y se volvió hacia el sitio de donde provenían los pasos.

-¿Elsa?- se volvió la sonriente Anna.

Nuevamente, la malvada risa les provocó escalofríos

-¿Elsa? Oh, Anna, ¡que maleducada eres!- escuchó Anna la voz de Elsa desde el marco de la puerta- desde ahora te dirigirás a mí como su majestad, la Reina de las Nieves-

Anna parpadeó sorprendida, y se volvió a Kristoff, quien se encogió de hombros.

-¿Elsa?- susurró Anna, mirando la figura que apareció por el umbral, y abrió la boca sorprendida. Kristoff no se quedó atrás.

La mujer, casi idéntica a Elsa, excepto por el color de sus cabellos. Con una sonrisa y expresión malvadas en el rostro. El parecido era demasiado llamativo para pensar que no era Elsa. Y sin embargo…

-Ya te lo dije, Anna, no me repetiré- dijo Evilyn.

Anna iba a dar un paso adelante, pero Kristoff la detuvo por los hombros.

-Espera, Anna- susurró Kristoff a su oído- sé que se parece mucho, pero ella no puede ser Elsa-

Anna la reevaluó con la mirada. La princesa de Arendelle no podía creer que la mujer que tenía enfrente no era su hermana. Salvo sus cabellos, era exactamente igual. Incluso su voz.

-Ahora entiendo completamente porqué Elsa perdía la paciencia contigo- dijo Evilyn- eres fastidiosa y odiosa, Anna. Ahora entiendo porqué decidí evadirte incluso después de que murieron nuestros padres-

Anna se quedó helada.

-¿Quien…?

Evilyn puso los ojos en blanco.

-Ya te dije quien soy, trenzada insoportable- dijo Evilyn, con una sonrisa malvada y traviesa- soy la Reina de las Nieves-

-¿Dónde está Elsa?- demandó saber Anna. Kristoff por su parte, no entendía bien lo que estaba sucediendo- ¿qué hiciste con Olaf?-

-Oh, te encantará escuchar la respuesta a justo esas dos preguntas- dijo Evilyn con una sonrisa malvada.

Evilyn hizo sonar los dedos y, acto seguido, una jaula de hielo, que parecía colgada del techo, cayó justo frente a donde estaban Anna y Kristoff, partiéndose en varios fragmentos. El rubio tomó a Anna de los hombros y tiró de ella hacia atrás, para evitar que les cayera encima. Ambos cayeron muy cerca de la entrada del castillo, y se levantaron para ver que había pasado. Una vez que los trozos de hielo se dispersaron, pudieron ver mejor.

-No puede ser- dijo Kristoff.

-¡Elsa!- exclamó Anna.

x-x-x

¡Hola! Por favor no se coman las uñas. Evilyn es mala, pero su maldad es para diversión propia. Y no le gusta que la confundan con Elsa. No podía dejar morir a Olaf. No recuerdo donde leí que Olaf y Marshmellow eran parte del carácter de Elsa: Marshmellow el lado de Elsa que quería ser dejado en paz, y Olaf su "yo" infantil e inocente. Disfrútenlo, nos leemos pronto.

Abby L.