Retomando la historia de Ekko...
El pequeño Ekko despertó con un dolor insoportable en el cuerpo, sentía como si hubiera cargado un camión por horas en su espalda, también sentía una pequeña punzada en su brazo derecho, aunque debía ser por los miles de mosquitos a su alrededor. Apenas abrió los ojos empezó a estornudar y a tener una gran irritación en la nariz, el lugar donde se encontraba estaba inundado de polvo. Su visión se reducía a la luz de una pequeña ventanilla que estaba arriba de lo que parecía ser una puerta vieja y oxidada. El cuarto donde estaba era muy pequeño, como si fuera la habitación de una cárcel y a pesar de la poca iluminación, podría jurar que vio algunos huesos y sangre seca en el piso.
El moreno intentó moverse, pero me le fue totalmente imposible. Sus manos Estaban atadas firmemente a un mástil roto detrás de su espalda. Intentó forcejear varias veces aunque fue en vano. Tenía miedo.
Cuando se dio por vencido empezó recordar que pasó antes de llegar y mientras lo hacía, recordó de golpe a la chica peliazul. ¿Le había engañado? Era la respuestas mas obvia conociendo como era Zaun en ese entonces. Debió hacerle caso a sus padres cuando le dijeron que no debía hablar con extraños. ¿Que le habrá hecho confiar en ella?
Un crujido irritante interrumpió sus pensamientos. Era la puerta oxidada que se estaba abriendo. El corazón de Ekko empezó a latir rápidamente, no sabía que le esperaba. ¿Lo matarían?¿O algo peor?
Un hombre muy alto con pinta elegante entró a dicha habitación, haciendo que esta terminara de iluminarse por completo al terminar de abrir la puerta, produciendo una molestia a los ojos del moreno. El hombre con traje y un bastón en su mano caminó con una sonrisa en su perturbador rostro (Tenía un montón de cicatrices) y se arrodilló frente al niño el cual temblaba e intentaba alejarse del señor.
-Hola pequeño.- Dijo finalmente el hombre sin dejar de sonreír con malicia. Se podía notar que tenía varios dientes de oro y un notable mal aliento.
Ekko no respondió. Estaba paralizado.
-¿Donde están tus padres?-Preguntó al ver que este no respondía.
Pero siguió sin responder.
-Así que no respondes...- El señor llevó su mano a su bolsillo izquierdo sin dejar de ver al niño y sacó una afilada daga de ahí.
Ekko se asustó bastante y abrió sus ojos completamente ¿Lo mataría?¿Ahora? Intentó decir algo pero el miedo lo tenia completamente en shock. Se llevó una gran sorpresa al ver que el hombre acercó la daga a las cuerdas que lo tenían atado para finalmente liberarlo del agarre. Esto lo alivio bastante, al menos sabía que seguiría con vida.
-Sígueme enano, y no intentes escaparte.- La sonrisa del hombre se había esfumado, ahora tenía una mueca de insatisfacción en el rostro.
Ekko no tuvo otro remedio que levantarse y seguirlo, al hacer eso se dio cuenta que tenía el cuerpo totalmente dormido y no sentía sus piernas o sus brazos ¿Cuánto tiempo estuvo desmayado? O más bien ¿Cuánto tiempo llevaba lejos de casa? Sus padres debían estar muy preocupados cuando notaron que no llegó anoche a casa. Extrañaba a sus padres y recordarlos solo logró hacer que soltara varias lagrimas durante el camino al cual lo guiaba aquel hombre.
El camino no fue largo, parecía ser que después de todo el lugar donde estaba antes era un gran sótano al notar que tuvieron que subir escaleras y que había un montón de cajas y bolsas alrededor. Después de subir las escaleras hacia el ''segundo piso'' se puedo notar apenas se abrió la puerta que había música a todo volumen y un gran ruido de gente hablando. Pero este ultimo ruido se desvaneció en cuanto Ekko y el señor entraron a la sala, lo único que sonaba ahora eran las pisadas de los zapatos del señor y la música mientras que las otras personas los seguían con la mirada. Eran alrededor de unas 5 personas en aquella habitación (Sin contarlos a ellos dos)
El moreno iba a apartar rápidamente la mirada, toda esa gente tenía un aspecto muy intimidante, pero una cabellera de color cyan llamó su atención. Se volteó en busca de aquel distinguido color y evidentemente era la chica de la otra vez que estaba en el suelo al lado de un sofá con la mirada apartada. Esto confirmó las sospechas de Ekko, entonces ella si lo había engañado. Volvió su mirada al frente pero ahora estaba mirando al suelo.
En ese momento pensó sentir frustración y enojo, pero en su interior sentía tristeza y decepción. Fue la primera vez que confió en una persona desconocida de Zaun, ¿Pero, por qué?
No se había dado cuenta pero ya no estaban caminando, él y el señor seguían en la misma habitación con todas aquellas miradas sobre ellos que poco a poco se desviavan hacia otro lugar.
-Escucha enano, te quedaras aquí mientras resuelvo unos asuntitos, cuando vuelva necesitare que respondas algunas preguntas, y si te opones iras a ese lugar bonito que se llama ''el cielo''.- Dijo eso ultimo sonriéndole maliciosamente mientras se giraba rumbo a una puerta que había en uno de los extremos de la habitación.
Ekko se asustó bastante. Él sabía perfectamente a que se refería con eso del ''cielo'' y no era para nada bonito. Aunque eso era lo de menos en este momento. Estaba en una habitación con 5 personas que no tenía la más mínima idea de quienes eran (Además de la peli-azul).
En esa habitación habían 3 sofás, uno donde cabían tres personas y otros dos de una sola persona. También había televisión con dos estéreos en cada extremo donde se escuchaba la música de antes (ya que la habían apagado en cuanto entraron a la habitación) Y una mesa en medio de todo que tenía un montón de comida chatarra y basura.
Una de las personas de allí estaba poyada lejos del grupo contra la pared con un celular en la mano texteando y con la otra mano en su espalda. Lo curioso de esta persona es que llevaba una capa que cubría todo su cuerpo y rostro completamente.
La siguiente persona estaba sentada en uno de los sofás de una sola persona leyendo un libro, era un chico adolescente. Tenía el cabello alborotado, largo y negro, raspado de un lado. Un montón de piercings en la cara, especialmente en las orejas y unas gafas de lectura que no dejaban desapercibido aquellos ojos grisáceos.
Otra de las personas en la habitación es la que estaba ocupando todo el sofá de 3 personas para si sola. Era una mujer con un cuerpo muy voluminoso y ropa que dejaba mucho que ver. Su pelo era corto, una parte de color verde y otra de color rosa. No logró ver mucho ya que estaba de espaldas hacia Ekko pero tampoco es como si quisiera verla.
Las dos ultimas personas eran; la chica peli-azul que yacía en el piso al lado del otro sofá de una sola persona y la otra que era una chica que aparentaba ser mayor que ella pero aun así parecía ser una niña. Esa chica Tenía el pelo rosa y algo corto, el único aspecto intimidante que era muy notable en ella era su cuerpo muscular. Para ser una niña ya tenía varios músculos marcados. Ella estaba sentada en el sofá junto a la peli azul y parecía que estaba pensando ya que tenía la mirada perdida en el techo.
Ekko se quedó varios minutos parado analizando la situación e inspeccionando el área, hasta que se armó de valor para acercarse a la niña peli-azul y preguntarle una cosa o dos.
Mientras se acercaba temerosamente, la niña de pelo rosa se percató y salió de sus pensamientos mientras veía al moreno aproximarse. La otra niña también se percató y cual fue su sorpresa al notar que tenía una mueca de tristeza y los ojos rojos, como si hubiese estado llorando.
-Oye tu... Jinx.- Dijo recordando su nombre.
La peli-rosa no dejaba de mirarle con tristeza.
-¿Por qué me mentiste?¿Por qué hiciste que me trajeran aquí?¿Acaso te hice algo?- Ekko empezó a preguntar poniendo nerviosa a la chica, esta solo volvió a apartar la mirada con algo de temor.
-Tranquilo, enano.- Finalmente habló la pelirosa- Que tú estés aquí es TÚ culpa. Deberías aprender a no confiar en extraños.
-¿MI culpa?!Ella me mintió!- Elevó mas su tono, quería desquitarse toda esa frustración de encima.
-No es su culpa, a ella le obligan hacer eso ¿Sabes?- Dijo con enojo la peli-rosa.
-¿La obligan?¿Cómo?- Preguntó el albino.
-Si no lo hace, la matan, así de simple.- Esta vez habló el adolescente peli negro que al parecer estaba escuchando la conversación.
-¿Q-qué?¿Y por qué hacen eso?- Ekko se puso nervioso.
-Se que tienes muchas dudas pero no te servirá de nada que te respondamos, después de mañana es probable que no vuelvas aquí.- Habló denuevo la pelirosa desviando su mirada y suspirando.
-¡Pero necesito saber donde estoy!¿Quienes son ustedes?¿Quien era aquel señor y...
-!Shh! !Cállate!- Volvió a hablar el adolescente frustrado al no poder leer su libro en paz.
Ekko estaba muy asustado, necesitaba que saber que pasaba y qué harían con él. El moreno bajó su mirada al notar que la pequeña Jinx estaba tirando de su camisa para llamar su atención. Ekko se agachó al ver que quería decirle algo.
-Lamento haberte metido en este lío pero debes entender que no tuve opción. Él me manda a buscar gente para luego tomarlas como rehén.
-¿¡Cómo rehén!?-Preguntó alterado.-¿Qué es un rehén?-Preguntó nuevamente sentándose junto a ella.
Jinx suspira.-Básicamente el me manda a buscar gente para luego traerlos aquí y llamar a su familia por una recompensa, y si no tienen familia, los venden.
-¿Vender gente? Eso no tiene sentido.
-Lo sé, Vi me dijo que le hacen cosas feas.- Dijo esta señalando a la peli-rosa que ahora estaba escuchando música con sus audífonos.- Así que no debe ser nada bueno.
-¿Por qué ese sujeto hace esas cosas? Raptar niños...- Su rostro se volvió deprimente.
-Vi me dijo que es un enfermo.- Menciono nuevamente a ''Vi''
-¿Por qué se llama Vi?- Preguntó el moreno al oír aquel nombre extraño nuevamente.
-Aqui nos llaman por nuestro número de pandilla en vez de nuestros nombres, ella decidió quedarse con ese nombre permanentemente por algún motivo.
-Vaya...- Ekko se sorprendió.- ¿Y cuál es tu número?- Empesó a mirar a su alrededor al notar algo.- Oye pero aquí solo hay 5 personas.
-Los demás están en sus casas, los que estamos aquí es por que no tenemos un hogar.- Involuntariamente empezó a ver a Vi con una cara de tristeza. Esto por alguna razón le hizo sentir muy mal a Ekko, habia algo en ella que hacía que tuviera un gran sentimiento de compasión en su interior. Como si quisiera ayudarla, en estos momentos ya no sabia si confiar o no.
-¿Le tienes mucho cariño a ella, no?- Habló finalmente.
-Bueno... crecí junto con ella así que le tengo mucho afecto.- Esbozó una pequeña sonrisa.-Por cierto soy el número 10, qué sería X.
-¿Es tu hermana?- Preguntó refiriéndose a Vi nuevamente.
-No estoy segura... desde que llegamos aquí hemos olvidado la mayor parte de nuestra niñez.- Apoyó su cabeza contra el sofá.
-Bueno y... ¿Cómo llegaron aquí?
Jinx tardó unos minutos en recordar, no había pensado en eso hace mucho tiempo.
-¿Recuerdas el orfanato que quedaba cerca del centro de Zaun?
-Hmm...-Ekko intentó hacer algo de memoria hasta que recordó.-¡Ah, sí! Mi mamá me habló de él, ¿No fue el que se incendió hace un...?- Dejó de hablar al notar la cara triste de la peli azul y darse cuenta de la pregunta.- ¿Supongo... que vivías ahí, no?
-Si... Era un lugar horrible.- Suspiró.- Después de que eso pasó, logramos salir con vida pero estábamos solas. Pudimos sobrevivir ya que Vi es buena con la tecnología hextech y robando, yo le ayudaba de vez en cuando, fue entonces cuando esta gente nos encontró.
Ekko empezó a mirar a los demás en cuanto mencionó la frase ''esta gente''. También le sorprendió el hecho que le dijera que antes robaba para sobrevivir ¿Tan dura era la vida en zaun?
-Dijeron que teníamos potencial y que nos ofrecerían un hogar. Decidimos aceptar pero no sabíamos que tendría tal precio.
-¿No te cae bien esta gente?- Intuyó Ekko.
-Esta gente nos ha tratado bien, el problema es Tito.
-¿Tito?
-El hombre que te había traído.- Señaló la puerta por donde se había ido anteriormente el señor.
-Ah...- Miró hacia la puerta algo confundido-¿Por qué ese nombre tan ridículo?- Volvió su mirada hacia Jinx que había soltado una risilla al escuchar aquel comentario.
-No lo sé, es su apodo, muy ridiculo la verdad.- Dijo sin borrar la pequeña sonrisa que tenía, Ekko se le unió riendo por lo bajo.
El sonido de la puerta al abrirse captó la atención de ambos jóvenes. Era tito. Tenía el seño fruncido junto con una mueca de enojo. Aquella cara fue suficiente para que jinx y ekko dejaran de reirse, además de que se estaba acercando a ambos.
-Escúchame, enano.- Habló el señor que ahora yacia en frente de Ekko.-Necesito que me digas el número de tus padres para que te vengan a recoger, ¿si?- Le ´´sonrió´´
Ekko pensó aliviarse por un momento al pensar que lo dejaría libre, pero recordó lo que le había dicho Jinx sobre la ´´recompensa´´, y despues de haber escuchado lo que hacia aquel señor sabía que era capaz de hacerle incluso daño a sus padres.
-¿L-les va sa hacer algo?- Tartamudeó el moreno.
-¡Por supuesto que no!.- Alzó sus brazos en modo de defensa.- Soy una buena persona.- En ningún momento dejó de sonreirle al igual que en ningun momento Ekko le creyó alguna de esas mentiras.
-N-no te lo voy a decir.- Dijo en casi un ligero susurro armándose de valor.
-¿Qué?- Dijo sin quitar su sonrisa haciendo como si no hubiera escuchado bien.
-¡N-no te lo diré!- Habló más fuerte.- ¡Se que les haras algo malo!
Tito finalmente dejó de sonreir y después de hacer un chasquido con su lengua, llevó su mano a su bolsillo para sacar una pistola hextech pequeña, que, a pesar de ser de ese tamaño, hacía un gran impacto al dispararse sobre la víctima.
Ekko notó rápidamente sus intenciones y empezó lentamente a alejarse,comenzó a temblar por el miedo y estaba paralizado.
-¿¡Qué tal si dejas de decir tonterias y me dices de una jodida vez el número de tús padres!?- Gruño mientras le empezaba a apuntar con el arma.
Ekko finalmente calló al suelo, el miedo lo consumió. Quería gritar, pero no podía articular palabra alguna. Su vida estaba por terminar en un abrir y cerrar de ojos. Empezó a llorar. Empezó a recordar a su familia, a sus amigos, a los chicos huérfanos. Ya no volvería a armar sus inventos, ni tampoco volvería a la escuela. Todo se acabó
-Espere, jefe.-Alguien habló.
Vi se vió forzada a interrumpir la escena en cuanto notó que Jinx empezó a llorar. Sabía que si ese niño moría en frente de sus ojos iba a dejar a la peli azul en mal estado un buen tiempo.
-No tiene por qué matar a este niño.- Vi empezó a defender al infante con el fin de calmar las cosas.
-¿¡Ah no!?- Respondió el hombre sin dejar de apuntar al pobre Ekko.- ¡Dame una buena razón para no matarlo!
Vi tardó en pensar, no se le había ocurrido que decir la verdad.
-Podría servirnos de ayuda.- Dijo finalmente.
-¿Este niño?¿Te has vuelto loca?
Vi no respondió, solo se acercó a Ekko mientras se agachaba y sacaba algo de bolsillo.
-Tu hiciste esto, ¿No?- Vi había sacado la pequeña espada de Ekko, estaba hecha a mano y esto le había llamado la atención. Poder contruir cosas así a esa edad era más que admirable.
Ekko asintió lentamente sin dejar de temblar ni de llorar.
-Podría ayudarnos con las armas, esas armas baratas que traes de contrabando no duran mucho y tampoco son tan eficientes.- respondió.
Tito estaba por protestar, pero el chico de cabello azabache se adelantó.
-Tiene razón, esas armas son una mierda.- Afirmó, al igual que los demás asintieron con la cabeza y empezaron a murmurar lo malas que eran.
-¡Está bien, silencio!- Gritó Tito llamando la atención de todos y, finalmente, dejando de apuntar al pobre niño.- Está bien, el niño te ayudará con las armas, Vi.
Ekko nunca se había tan aliviado en toda su vida. Le habían perdonado la vida, y lo que más le sorprendió, Vi le había defendido. Jinx también se alegró y no dudó en ir hacia su querida amiga para abrazarla, Vi correspondió el abrazo con una sonrisa.
-Bien, enano, estas son las condiciones.-
Ekko volvió a mirarlo, pues estaba mirando a ambas chicas que se estaban abrazando.
-Lunes, miércoles y jueves tienes que estar aqui antes de las 4 de la tarde. No puedes decirle nada a nadie. Si intentas escapar, tendrás serias consecuencias. Y por último, ayudaras a Vi con las armas y lo demás que te pida.
Ekko sonrió y asintió. En ese momento no le importaba las condiciones, estaba vivo y podría volver con sus padres.
-Pero si intentas oponerte...- Empezó a señalar a la peliazul que seguía abrazada Vi.- La chica muere.
Vi, al escuchar eso, se alteró bastante. Jinx también escuchó y se separó de ella mientras empezaba a mirar a Tito con miedo.
-Espere jefe, ese no era el trato.- Vi empezó denuevo a defender, solo que esta vez a Jinx.
-Tu misma lo has dicho, soy el jefe y así lo decido.- Sonrió.- Bien, es hora de irme, lleva al chico a su casa y enseñale el camino para que sepa como volver.
Se dirigió hacia la puerta y la cerró sin decir más nada. La tensión de hizo presente en la habitación. Nadie se movía, nadie decía nada. El único en reaccionar fue el adolescente que volvió su vista a su lectura.
Jinx empezó a mirar a Vi, esta no dejaba de mirar la puerta por donde había salido aquel desgraciado. Luego miró a Ekko que tampoco dejaba de mirar la puerta aun en el suelo.
Jinx pensaba decir algo para calmar el ambiente pero fijó su atención en Vi que se había movido finalmente para ir hacia Ekko.
-Andando.- Dijo cortante sin mirarlo dirijiéndose a la puerta.
Ekko se levantó para seguirla, quería llegar rápido a su casa obviamente. Pero antes de cruzar por la puerta, miró a Jinx una última vez, podía ver temor en sus ojos. Ekko le sonrió en una señal para decirle ´´todo estará bien´´. No dejaría que le hicieran nada malo.
Cerró la puerta y notó que Vi le estaba esperando con los brazos cruzados. También notó que el lugar donde se encontraba la casa era cerca de un basurero, eso le serviría de referencia. El resto del lugar era muy alejado de la civiliación, pero no le tomó importancia. Era de noche, y muy tarde al parecer.
-Más te vale que te aprendas el maldito camino y vengas cada uno de los días acordados.- Vi habló con enojo captando la atención del albino. El asintió con algo de miedo hacia la chica, si cuando estaba pensando se veía temerosa, pues enojada parecía que te podría partir la cara en un segundo.
Vi se empezó a mover y el moreno la siguió a una distancia segura. Observó sus alrededores para recordar lo mejor posible el camino, por suerte para él, no estaba tan lejos. Vi lo había llevado cerca del supermercado de la última vez, solo que ahora no había nadie debido a que era muy tarde.
-Hasta aquí, enano ¿Sabes como volver, no?- Dijo Vi mientras se giraba a mirarlo.
Ekko asintió sin decir nada mientras empezaba a caminar a un ritmo rápido hacia su hogar.
-Como algo le pase algo a Jinx, yo personalmente te partire la cara.- Fue lo último que escuchó decir de Vi ya que aceleró el paso para volver con su familia lo antes posible.
Obviamente iba a volver, no solo por la amenaza de Vi, si no por que quería ayudar a aquella niña. No lo sabía, pero había algo en ella... que hacía que confiara.
-...
La tensión se hizo presente en la habitación donde Kuger y Ekko estaban.
-¿Es todo?- Kuger habló finalmente al terminar de escuchar aquella impactante historia.
-Bueno, pasaron muchas cosas.- Empezó a ver a Jinx.- Pero es tarde, tenemos que volver.- Se separó de la pared.
-Está bien...- Decidió darle la razón, ya que había bostezado en ese mismo momento en señal de cansancio.- ¿Y no sabes como se volvió... ella?- Señalo a Jinx que, sorprendemente, seguía jugando con sus armas y las balas.
-No estoy seguro...- Se rascó la cabeza.- Pero después de que una misión fracasara, Vi abadonó a la pandilla y eso le afecto mucho a Jinx. Pasaba mucho tiempo sola hasta que empezó a hablarle a las armas. En ese momento supe que no ya no era la misma.- Suspiró.
-Vaya...- Fue lo único que dijo Kuger al notar la tensión.-¿Y...Todavía sigues en la pandilla?
-No, poco despues de que Jinx también se fuera, la pandilla se disolvió. Aprendí muchas cosas ahí. Por suerte nunca tuve que matar a nadie.- Dijo el albino intentando ver lo positivo- Jinx, vámonos.
-¿Tan pronto?- Respondió mirándolo haciéndo un puchero.
Ekko solo le dirigió una mirada amenazante, así que Jinx suspiró y se levantó mientras sostenía sus armas dirigiéndose fuera de la habitación.
-Hasta pronto Kuger, un gusto conocerte.- Se despidió Ekko con una sonrisa.
-Igualmente, gracias por la historia.-Le sonrió de regreso.
Finalmente salieron de allí hacia el taller. Tenían que volver el siguiente día al instituto ya que Ekko estaba por lanzarse como campeón oficial muy pronto, y claro, Jinx venía con él.
Seguramente jugarían algunas partidas para ponerlo a prueba... pero quien sabe que campeones podrían encontrarse.
Notas de autor: League of Legends pertenece a Riot.
Agradezco los reviews de: Sesshi, jona584, Mecherazo, RubyLRed, DevilMaidOtaku, , y al guest :3
Despues de tantos años aquí está el capítulo! Espero que les guste tanto como a mi, siento que se me a olvidado algo pero no se que es :v Mi word tiene problemas y no corrige los errores asi que perdon si ven varios ahi x.x
